viernes, 30 de junio de 2017

Médico de cabecera u oficinista



En La insoportable levedad del ser, novela filosófica de Milan Kundera, el protagonista, Tomás, un reconocido cirujano, se ve obligado a abandonar el hospital de Praga donde trabaja por presiones políticas. Estamos en la Praga de 1968, bajo dominio soviético. Al comienzo del capítulo 5 de la Quinta parte de la novela, podemos leer lo que le sucedió tras dejar el hospital de la capital checa:
Primero fue a parar a una clínica rural a unos ochenta kilómetros de Praga. Tenía que coger el tren todos los días, y regresaba con un cansancio mortal. Un año más tarde consiguió un puesto mucho más cómodo, aunque de menor importancia, en un ambulatorio de la periferia. Ya no podía dedicarse a la cirugía y tenía que ejercer como médico de cabecera. La sala de espera estaba repleta, apenas podía dedicarle cinco minutos a cada caso; les recetaba aspirinas, escribía los certificados de baja para sus empresas y los mandaba al especialista. Ya no se consideraba médico sino oficinista.
Edición de Tusquets.
Después, un policía del Ministerio del Interior viene a comunicarle que "todos lamentan que un cirujano de su talla tenga que recetar aspirinas en un ambulatorio de la periferia". Y tratará de convencerlo de que vuelva a su puesto, a condición de que se retracte de un escrito de su autoría, ofensivo para la causa comunista. Pero, sin ahondar en la trama de la narración, nos quedamos con una conclusión que nos incumbe como médicos de familia: la falta de reconocimiento del médico general o de cabecera ya viene de largo (sin negar la gratitud de comunidades concretas a alguna labor individual). Los tiempos han mudado y la medicina de cabecera ha ido asumiendo poco a poco un desempeño integral. Sin embargo, el médico de familia aún no es estimado, ni desde dentro del ámbito sanitario ni desde el exterior, en su justo valor. Y no sé ven intenciones de enmienda.
Der schwer gefaßte Entschluß (La difícil decisión)
IV movimiento del Cuarteto de cuerda Nº 16 de Beethoven

martes, 27 de junio de 2017

La mente y la piel: somatizaciones cutáneas

Una paciente adolescente (P), su madre (M) y el médico de familia (MF) 

M.- Mire doctor, vengo con mi hija, porque ya estuvo con el dermatólogo y por encima tuvo que ir dos veces a urgencias, porque esto no le pasa. 

MF.- (A la paciente, interpretando una exacerbación de dermatitis atópica con lesiones de rascado.) ¿Te pica? 

P.- Ahora no tanto como al principio. 

MF. ¿Y qué le han recetado? 

M.- (Irritable y displicente.) Puede verlo en el ordenador… 

MF.- (Observando prescripciones de corticoides tópicos y orales, antihistamínicos orales e inmunosupresores tópicos.) ¿Y ya ha completado el tratamiento? 

M.- Todavía no lo ha terminado, pero es que se marcha a estudiar a los Estados Unidos y no va a ir así… Además, necesita llevar medicación para allá… 

El galeno procesa con rapidez toda la información que recibe por la vista, el tacto y el oído. Juzga apresuradamente a la madre de ansiosa y controladora, y ve a la hija, que apenas ha abierto la boca, atemorizada y sumisa, presa de la emoción por el cambio que se le avecina. Pero no es quien para juzgar y procede de la mejor manera, tratando de dar una respuesta convincente, y hacer entender (sobre todo a la madre) el problema dermatológico. Aporta recomendaciones generales, aconseja paciencia y explica detalladamente la terapia farmacológica. Todo lo cual, le parece misión imposible.



Recomendamos de entrada una "entrada" del doctor Eduardo Lauzurica:
Y ya enterados de la cuestión, continuamos la navegación psicodermatológica...

De la relación mente y cuerpo ya nadie duda. En la práctica médica, el médico lo constata desde sus jóvenes comienzos. De las somatizaciones y todo su cortejo sintomático hemos hablado ("Cuando un problema emocional se somatiza"), y ahora nos detenemos expresamente en las somatizaciones cutáneas, tan frecuentes como tan difíciles de comprender. Y es que existe una relación temporal entre mente y piel en estos procesos, hasta el punto de que los trastornos somatomorfos de expresión cutánea acercan las especialidades de Dermatología y Psiquiatría, aparentemente tan dispares. Pero psiquiatras y dermatólogos conocen bien la íntima relación entre lo emocional y lo dermatológico. Una relación aún más clara en estos ansiosos tiempos, cuyo estudio corresponde a la sociología de la salud.

Son muchas las dermatosis estudiadas en el apartado de las somatizaciones cutáneas: alopecia areata, psoriasis, neurodermatitis, dermatitis seborreica, vitíligo, etc. Se habla de enfermedades psicodermatológicas. Por eso los expertos manifiestan que la relación entre mente y piel obliga a un tratamiento diferente, a un abordaje específico. Se considera incluso la subespecialidad de dermatología psiquiátrica. El interés por este tema se refleja en los medios de manera profusa: "Dermatología y psiquiatría", "La piel, reflejo de patologías psiquiátricas", "La relación entre mente y piel obliga a un tratamiento diferente. La dermatología psiquiátrica se consolida como una opción integral", "Entre el 30 y el 40% de consultas de dermatología, asociadas a factores emocionales", "La ansiedad y el estrés pueden agravar la dermatitis atópica"...

En el caso de niños y adolescentes, nos atrevemos a apuntar la perniciosa influencia de unos padres superprotectores o absorbentes, que trasladan su ansiedad a sus hijos, agravando un eccema (dermatitis) u otra enfermedad cutánea. Y tanto en niños como en adultos o ancianos, en el tratamiento de las enfermedades psicodermatológicas se imponen términos tranquilizantes y amigables, opuestos al desasosiego y al recelo: paciencia y confianza.

Por otra parte, no podemos negar que las enfermedades de la piel afectan al estado de ánimo, por lo que se puede cerrar un inconveniente círculo vicioso dérmico-emocional que atrapa al doliente. Tratar de evitarlo o conseguir salir de ese círculo precisa de la voluntad del paciente y del buen hacer del terapeuta.
***
Enlaces de interés

I've Got You Under My Skin - Frank Sinatra

lunes, 26 de junio de 2017

Tics del pensamiento fugitivo 12


Atendiendo a lo dicho en la presentación de los tics del pensamiento fugitivo, os presento aquí la duodécima docena.

  • Agarra ese instante que no habrá de volver, para no acabar debatiéndote con el arrepentimiento. 
  • Hay lenguas más deletéreas que venenos. 
  • Habla solo sobre lo que conozcas al menos medianamente, así no te arriesgarás a caer en el ridículo. 
  • La humana historia está llena de infundios e improperios, incluso en nombre de Dios. 
  • ¿Por qué emplear la ajena palabra “parafernalia” si tenemos la propia, boato, y con menos letras? 
  • Es preciso oponerse a la mercadotecnia que emplea el falso y peligroso argumento de alcanzar la felicidad a través de los medicamentos. 
  • Mejor un paso poco meditado, impulsivo, que mil intentos meditados para quedarse al cabo en el mismo sitio. 
  • Lo que ayer hondamente me dolía o avergonzaba, el tiempo ha procurado que me sea indiferente. 
  • Más vale ser, aun sin tener, que tener y no ser. 
  • La danza es más que arte en movimiento: es la vida viva. 
  • El temor despierta en ocasiones tal inquietud que impide el mínimo disfrute, provocando un sin vivir que es casi peor que estar muerto. 
  • No te quejes de tu suerte, ni culpes a otros si es adversa, sino de lo que has podido hacer y no has hecho.

The Wise Man and The Foolish Man

viernes, 23 de junio de 2017

El gerente extraño



La vida se alarga y la tecnología es tan cara que no hay gobierno
que la pueda sostener. Valentín Fuster
(En «Los niños serán claves en la prevención cardiovascular»)

Había una vez un gerente sanitario que no estaba cegado por la soberbia. Analizaba indicadores y estudiaba teoremas con el propósito de mejorar la organización sanitaria. No estaba deformado por el estudio teórico, asistía a debates sobre la sostenibilidad y palpaba el funcionamiento del sistema por el que velaba. Escuchaba las voces de los profesionales que, con fundamento, alertaban de fallos estructurales y de procesos. Estaba atento a los errores de diseño, descartaba los objetivos inconvenientes y se precavía de decisiones contraproducentes. Podríamos concluir que era un gerente responsable que usaba inteligentemente su admirable inteligencia. Todo ello a los ojos de un observador neutral y honesto. En cambio, era visto con desconfianza por otros gestores, carentes de propio criterio o reacios a manifestarlo, obedientes a mandatos superiores; para esos ventajistas, este singular gestor era un gerente extraño, porque se salía del cauce preceptivo.

Sus iguales no pudieron tolerar su último discurso, desviado de la mera gestión, tomado del mensaje del doctor Aortol, un cardiólogo sensato...
Hay que esforzarse en promover los buenos estilos de vida, favoreciendo la alimentación saludable y el ejercicio adecuado. Es la mejor forma de prevenir las enfermedades cardiovasculares, que suponen la primera causa de incapacidad y de muerte. También hay que impulsar las medidas preventivas de cáncer, tan ligado a la esperanza de vida, limitando los factores de riesgo. Porque una vida reglada, o sin excesos, y un ambiente limpio en lo posible evitarán muchas dolencias crónicas, aportando en consecuencia beneficios personales y sociales. Habrá más gente sana de cuerpo y de mente, con menos sufrimiento e infelicidad. Y, por supuesto, se precisarán menos recursos sanitarios; de modo que disminuirá el gasto en salud, se ahorrarán recursos y el sistema se hará sostenible.
El gerente extraño compartía el ideario del doctor Aortol, sustentado en la sanitaria sensatez. Dispuesto a prevenir la obesidad y, en consecuencia, la diabetes mellitus; a eliminar el tabaquismo y, por lo tanto, la EPOC y el cáncer (de pulmón y de otro tipo); a frenar el alcoholismo y el consumo de drogas, limitando de este modo los trastornos mentales y las consecuentes incapacidades. Pero su estrategia, prudente y sencilla, chocó con un inmenso muro de incomprensión e interés ajeno, construido por fuerzas contrarias: dirigentes, empresarios, farmacéuticas, abogados... y gerentes antagonistas. Y un mal día, el gerente extraño recibió una fría carta de cese que rompió su corazón sensible. Es sabido que individuos bienintencionados tropiezan a menudo con la maquinaria de partidos políticos e instituciones. De modo que su bonito sueño, que comulgaba con otros hermosos sueños, se rompió. Aunque tal vez haya un modo de zurcirlo...

Darn That Dream - Gerry Mulligan with Mel Tormé

miércoles, 21 de junio de 2017

La planificación de los centros de salud



Remontémonos tres décadas. Un centro de salud acaba de ser inaugurado. Es uno de los primeros en el medio rural galaico. Cuatro médicos y dos enfermeros aguardan por sus pacientes. Y en esto, llega sin previo aviso un comité del servicio de salud. Hablan entre sus miembros y recorren las instalaciones, ignorando a los sanitarios. Y cuando se disponen a marchar, un médico los aborda sin protocolo, dirigiéndose a quien parece encabezar aquella delegación. 

–¡Buenos días! Soy el doctor Estupefacto –le da la mano–. Es que me ha sorprendido que no haya lavabos en las consultas. 

–¿Lavabos en…? –interroga el jefe de aquella representación, que resultó ser el señor Estirado, director provincial de salud. 

El director provincial se aparta en corro con los demás para deliberar. Y después de unos minutos de intercambios de intercambios de palabras y miradas entre ellos, se acerca al doctor Esupefacto para darle su autorizada respuesta: 

–Es que no son consultas…, ¡son despachos! 

–Son consultas –ratifica el atónito galeno–. Aquí se van a hacer exploraciones. 

Aunque parezca sorprendente, el doctor Estupefacto le tiene que explicar al señor Estirado que en ese centro sanitario se van a hacer exploraciones físicas. Que habrán de palpar barrigas, tocar lesiones cutáneas, hacer tactos rectales…, y que por ello precisan lavarse las manos, como medida elemental de higiene o preventiva básica. Entonces vuelve a reunirse el director provincial con sus acompañantes y, tras otra deliberación, regresa con la nueva para hacérsela saber el médico. 

–Bien, tomamos nota para que se instalen los lavabos. 


Por inaudito que le parezca al lector, esta es la transcripción de un hecho real relativamente lejano en el tiempo. Pero durante las tres décadas posteriores hemos asistido a otros desatinos estructurales en los centros de salud, frutos de la falta de planificación o de la pura improvisación. Errores por o carencias, como la señalada, o por excesos. Trabajé en un enorme centro de salud rural, proyectado en dos plantas, con el propósito de que la segunda dispusiese de laboratorio y de despacho para el veterinario municipal; más de dos décadas después, esa planta sigue inutilizada. Es un ejemplo de irracionalidad, de disparate, entre otros muchos dislates, que incluso acarrean inseguridad; dicho de otra manera, de falta de planificación y de despilfarro. En este caso, referido al tamaño desproporcionado. 

Sorprenden los contrastes en los centros de salud: edificaciones minúsculas para albergar a un equipo de salud numeroso y enormes construcciones donde van a trabajar tres o cuatro profesionales como mucho. Lo nuestro son los extremos. Además, cuando éramos ricos, en torno a algunos centros de salud se construyeron “unidades de salud” periféricas, que pronto se vieron con dificultades (o imposibilidades) para poder mantenerse. No nos centramos aquí en la estética (en este sentido, ya nos hemos referido a la arquitectura sanitaria AQUÍ), sino de racionalidad del espacio arquitectónico. Y la racionalidad arquitectónica en materia sanitaria, salvo excepciones (un ejemplo AQUÍ), brilla por su ausencia. 

Sirva esta entrada como llamada a la sensatez en la construcción de centros de salud: los justos y necesarios, del tamaño adecuado, con la dotación imprescindible y el mantenimiento preciso. Ni más ni menos.

martes, 20 de junio de 2017

Un cliente muy cercano



Quería resolver su último caso con la premura que la sangre incita. Y lo perdió con la inminencia de la jubilación inevitable. Tras la exitosa defensa de un político corrupto, habituado a litigar, el correlativo fracaso defendiendo a otro honrado, nada pleitista. ¡Qué contrariedad! El defensor se sentía un mentecato. Pero don Severo, después de cinco décadas de exitosa carrera no debía abatirse. Era un profesional del derecho responsable y perspicaz, merecedor de reconocimiento. Así lo testimoniaron los numerosos vítores el día de su homenaje. ¡A toda una vida de abogado! Pero haber perdido la causa de un político tan próximo, y con tan buen argumentario, dañó su debilitado corazón. Macario era un cliente muy especial, demasiado querido... Y don Severo exhaló su postrer aliento dejándole un sentido escrito: 

Perdóname, no supe estar al nivel de tu merecimiento...

Entre rejas, el político condenado lo relee con orgullo. Macario, su hijo.


Father and Song - Cat Stevens

lunes, 19 de junio de 2017

Discrepancia improcedente



Finalizamos la actuación musical con el famoso «Coro de Esclavos». Cuarenta licenciados en Derecho con licencia para cantar, en esta actividad sin honorarios. Entre las sopranos, Victoria, mi pareja, y un servidor entre los tenores. Nuestras voces se fundieron armoniosas y la Coral del Colegio de Abogados recibió prolongados aplausos. ¡Todo un éxito! La noche se alargó en celebración, bailamos y bebimos, y nosotros regresamos a casa cansados pero alegres. Y al llegar, qué susto llevamos… ¡Habían okupado nuestro hogar! –¿Qué hacemos, Rodrigo? –¡Echar a ese intruso por la fuerza! Entonces surgió la discrepancia entre letrados. Victoria consideraba los derechos del okupa. Por mi parte, recordaba los lindes de la libertad, mostrando tolerancia cero. Ella comprensiva; yo como un Cid decidido a batirse en la arena. Su cabeza dispuesta a investigar; la mía a condenar... Cuando descubrimos el error, cantamos locamente «Va, pensiero». Nos habíamos confundido de vivienda.


"Va, pensiero" de Nabucco, de Giuseppe Verdi

miércoles, 14 de junio de 2017

Cuando un problema emocional se somatiza


La emoción no sólo puede producir por sí misma una enfermedad, sino que puede poner de manifiesto los síntomas de una dolencia que se mantenía latente.
El miedo a la enfermedad agrava la enfermedad.
Sigo maravillándome de que tantas personas hayan dejado de comprender que exista la menor relación entre sus enfermedades orgánicas y las severas crisis emocionales que han atravesado.
Si el paciente estuviese enterado de la relación mente-organismo –relación sicosomática–, habría sospechado de una conexión entre la inquietud, el pesar o la fatiga y la enfermedad que siguió.
 Da pena pensar que miles de personas van de un médico a otro en busca de un medicamento o una operación, cuando todo lo que necesitan es que les ayuden a resolver un problema emocional.
(De "Viva en paz con sus nervios", por W.C. Álvarez)


Comprender la estrecha relación entre mente y cuerpo (la realidad del fenómeno psicosomático) no es fácil para las personas que sufren dolencias orgánicas sin una causa física. De conseguir entender que el origen es psíquico, muchos individuos que sufren de ellas, estarían en buena disposición para superarlas. Nos lo decía el doctor W.C. Álvarez en su libro referenciado arriba, apoyándose en los fundamentos de la medicina psicosomática.

Se trata de la disciplina que estudia los trastornos psicosomáticos, tradicionalmente sinónimos de trastornos somatomorfos, pero que han sido diferenciados con posterioridad. Pues si bien en ambos casos hay un desencadenante psíquico, en los segundos no hay un daño somático u orgánico como en los primeros. 

Con todo, no hemos de negar una realidad que nos recuerda el referido galeno: cuando los médicos no encontramos ninguna anormalidad que explique un dolor, una molestia o un trastorno, presumimos que es de naturaleza “funcional” o no orgánica. Es decir, si no hallamos la científica evidencia, alcanzamos una conclusión no exenta de incertidumbre y relativamente satisfactoria.

Dicho esto, retengamos estos términos: somatizar, somatización, somatoforme (o somatomorfo); un verbo, un sustantivo y un adjetivo para referirnos a los trastornos somatoformes. Hablamos entonces de estos trastornos cuando existen síntomas físicos sin evidencia de hallazgos orgánicos o mecanismos fisiológicos implicados, en un contexto llamativo de conflictos psíquicos que conllevan un innegable sufrimiento

Y entre los diferentes trastornos somatoformes (T. de somatización, T. de conversión, T. dismórfico corporal, T. somatomorfo indiferenciado e Hipocondría), vamos a centrarnos en el trastorno de somatización. Se trata de la presencia de un patrón de síntomas somáticos recurrentes y múltiples (dolores diversos, trastornos gastrointestinales, trastornos sexuales, debilidad, parálisis, convulsiones, etc.),  sin hallazgos de ningún trastorno somático, de ninguna alteración orgánica. 

Típicamente, el paciente afectado es dependiente en sus relaciones sociales, con afán de protagonismo e incluso manipulador; manifiesta así su sufrimiento y consigue ciertas ganancias personales; pretende ayuda emocional, pero también eludir responsabilidades; no siendo consciente de que su problema es psicológico, busca ayuda médica continuamente, en diferentes profesionales, sin hallar una respuesta satisfactoria a sus inexplicables dolencias. 

Veamos un vídeo explicativo de esta afección somatoforme crónica.

lunes, 12 de junio de 2017

Desigualdad de trabajadores públicos



Una consulta de centro de salud. El SEÑOR ABATIDO, un paciente, y el DOCTOR PARATODO, su médico de cabecera. Por supuesto, personajes ficticios.

-SR. ABATIDO. Doctor Paratodo, necesito que me haga un informe sobre mi dolencia. Tiene que poner lo que me marcaron aquí, en esta hoja. (Le enseña al galeno una instrucción de la Universidad.)

-DR. PARATODO. (Ojeando la instrucción.) Pero si usted ya está de baja y se le han dado los impresos que la justifican... Y, como es lógico, consta el motivo. Codificado, claro, por la normativa sobre protección de datos. 

-SR. ABATIDO. Sí, pero... ¡es para que no me descuenten nada!

-DR. PARATO (Centrado en la instrucción de marras.) Pues... Espere un momento, señor Abatido, que voy a comprobar esto.

El DOCTOR PARATODO duda de la legalidad de lo que le pide el SEÑOR ABATIDO y, estupefacto, se va a comentarlo con un compañero.


Sabemos que no todos los colectivos de trabajadores hacen respetar sus derechos o sus condiciones laborales de la misma manera. Que no es igual el impacto informativo de unos y de otros cuando, por ejemplo, proclaman una huelga. Que la actividad de unos y de otros no tiene la misma influencia social. Que los sectores privados y públicos tienen reglamentaciones diferentes. Pero lo que no parece de recibo es la desigualdad existente entre colectivos públicos. Y si nos centramos en los tres pilares sociales básicos, comprobamos esta chocante realidad. Justicia, Educación y Sanidad no se contemplan de igual modo desde afuera ni existe la misma unión entre sus miembros. Los jueces, siendo relativamente pocos, acaparan la atención de los medios. Los docentes cuando tienen que reivindicar algo, unidos, enseguida son una piña y sus movilizaciones salen en portada. Y los sanitarios, al contrario que jueces y maestros o profesores, raramente logran ponerse de acuerdo y encauzar su energía hacia objetivos legítimos.

Viene a cuento todo esto por lo siguiente. Hemos sabido por un trabajador de la Universidad de Vigo, en situación de incapacidad laboral (de baja, en otras palabras), que en el ámbito laboral universitario gozan los trabajadores de determinadas excepciones a los descuentos en nómina por dicha contingencia (ver: Instrucción Xerencia da Universidade de Vigo), más allá de lo decretado por el gobierno estatal en 2012. Hasta aquí, cabría aplaudir un supuesto logro de los representantes sindicales de los trabajadores de educación, al menos de los del ámbito universitario. Pero, como hemos visto en el diálogo dramatizado del principio, es preciso un procedimiento burocrático. En tales casos, además de la baja laboral habitual, se requiere el informe de un médico del sistema público de salud, en la práctica el médico de familia, quien, de modo agraviante, no goza de tales ventajas. Increíble y desconcertante, ¿no les parece?

Y viendo esta situación tan injustamente desigual, se nos queda cara de…😳

Baby I'm A Fool - Melody Gardot

domingo, 11 de junio de 2017

Lo que debe expresar la música


La música debe expresar el país de nacimiento del compositor, sus amores, su religiosidad, los libros que han influido en él, las pinturas que ama; debe de ser la suma de sus experiencias. La música brota sólo del corazón y al corazón se dirige; la música es amor. Su hermana es la poesía y su madre, el sufrimiento. Serguei Rachmaninov

Rachmaninoff tocando su Preludio en Sol menor Op. 23 Nº 5

jueves, 8 de junio de 2017

El sueño y la música



El insomnio es uno de los problemas más consultados en atención primaria. La dificultad para conciliar el sueño durante la noche, por diferentes motivos (entre ellos el estrés o la ansiedad), genera un malestar diurno que puede ser verdaderamente perturbador. La somnolencia del día siguiente y la pérdida de concentración son consecuencias comúnmente referidas. Y el recurso a los fármacos (hipnóticos) es demasiado frecuente, con el inconveniente de la adicción al prolongarse en el tiempo su consumo. Una realidad creciente.

Cuántas veces escuchan los médicos decir a sus pacientes: "No puedo dejar la pastilla de dormir, doctor. Sin ella me es imposible descansar...".

Pues bien, antes que recurrir a los medicamentos es aconsejable regular los hábitos de vida, con especial atención a una alimentación reglada y a la limitación del consumo de alcohol y otras sustancias excitantes (café, bebidas con cafeína, drogas), y mantener una higiene del sueño, siguiendo un horario regular para el descanso. En algunos casos, también pueden ser útiles determinadas técnicas psicoterápicasY entre ellas, hemos de incluir la musicoterapia

De la musicoterapia ya hemos hablado y a ella volvemos ahora.

Desde los bebés a los ancianos, todas las personas se pueden beneficiar de la música para dormir plácidamente (nada que ver, por supuesto, con la otra "música" ruidosa, estridente, que emiten algunos locales nocturnos y que privan del sueño a los vecinos). Los bebés se benefician de las nanas o canciones de cuna, de ritmo suave y relajante, con las cuales las madres –y en menor medida los padres– les arrullan desde tiempo inmemorial. Es un lenguaje milenario, el particular de las canciones de cuna; lo mismo que el de la música en general. Al parecer ya se cantaban nanas en la antigua ciudad de Babilonia, aunque entonces su mensaje no fuese demasiado tranquilizador, sino más bien una reprimenda. 

Las canciones de cuna existen en todas las culturas, con las particularidades rítmicas y melódicas del folklore musical de cada lugar o territorio. Y muchos compositores clásicos, o de la música considerada “culta”, las han aprovechado para sus obras académicas. ¿Quién no conoce la canción de cuna (Wiegenlied) de Brahms? Por otro lado, el poeta Federico García Lorca estudió las nanas hispanas, concluyendo que, además de tranquilizar al niño, también sirven de terapia para la madre, al aliviar sus preocupaciones y miedos mediante su vocalización. 

Entonces, ¿por qué no pueden servir las nanas para ayudar a conciliar el sueño de todos los individuos, a cualquier edad, desde la cuna a la tumba? La música, omnipresente en cualquier celebración, puede servir para soñar -en el sentido de fantasear-, pero también para dormir de la mejor manera. 

Hagamos uso de canciones para atraer el sueñoDejémonos arrullar por una plácida nana, durmamos felizmente y tengamos dulces sueños.

Canción de cuna - Johannes Brahms

lunes, 5 de junio de 2017

Cirugía menor en atención primaria


Como complemento a la "actividad de un todólogo", traemos una presentación sobre CIRUGÍA MENOR EN ATENCIÓN PRIMARIA, elaborada por una residente de Cirugía General, que me parece bastante provechosa. Partiendo del concepto de cirugía menor, trata de los procedimientos más habituales: heridas, abscesos, lesiones cutáneas (nevus, fibroma, dermatofibroma, fibroma péndulo, verruga, molusco) y subcutáneas (quiste, lipoma), uña encarnada. Indica las contraindicaciones y las zonas anatómicas de riesgo. Habla también del preoperatorio y de la infraestructura necesaria para llevar a cabo las intervenciones, especificando el instrumental y el material básico. Por último, explica las técnicas de infiltración anestésica y señala posibles complicaciones. Además, dejamos abajo un enlace y un vídeo relacionados.


Enlace de interés:
Curso de Cirugía Menor (Agamfec)

Y como anexo, un vídeo de cirugía básica dermatológica, explicativo de la técnica de extirpación de una lesión subcutánea, con esta secuencia quirúrgica: 1. instrumental y material básico, 2. anestesia local, 3. incisión, 4. disección, 5. escisión y 6. sutura.

jueves, 1 de junio de 2017

Agridulce retiro



Hasta aquí hemos llegado, con esfuerzo y entusiasmo. Pero, ¡puñetas!, alcanzado el retiro, sufro una lastimosa decepción. Y aunque la siento, dudo como ser pensante: ¿no me han otorgado el debido reconocimiento? Tengo una gran cesta llena de mensajes de clientes agradecidos, lo cual me congratula. En cambio, ¡qué terrible desengaño el homenaje de los colegas a este viejo que ya rebasó su fecha de caducidad! El frío formulismo del colegio de abogados me ha dejado indiferente. O peor: ha grabado un doloroso tatuaje en mi corazón honesto y justiciero. La jubilación de este hombre de leyes es un trauma inefable, una injusta condena que se burla del derecho. Los ojos de los jóvenes letrados me acusan de demente... ¡Oh, Temis!, me duelo de la vida. Un abogado vocacional ejerce como tal hasta morir, aun sin minutas. Su razón de ser es la justicia; y la muerte, su liberadora sentencia.

Un sabor agridulce, como el de los cítricos, suele dejar el retiro...




The Retired Song - Buzz Martin Tommy Harwell