viernes, 23 de junio de 2017

El gerente extraño



La vida se alarga y la tecnología es tan cara que no hay gobierno
que la pueda sostener. Valentín Fuster
(En «Los niños serán claves en la prevención cardiovascular»)

Había una vez un gerente sanitario que no estaba cegado por la soberbia. Analizaba indicadores y estudiaba teoremas con el propósito de mejorar la organización sanitaria. No estaba deformado por el estudio teórico, asistía a debates sobre la sostenibilidad y palpaba el funcionamiento del sistema por el que velaba. Escuchaba las voces de los profesionales que, con fundamento, alertaban de fallos estructurales y de procesos. Estaba atento a los errores de diseño, descartaba los objetivos inconvenientes y se precavía de decisiones contraproducentes. Podríamos concluir que era un gerente responsable que usaba inteligentemente su admirable inteligencia. Todo ello a los ojos de un observador neutral y honesto. En cambio, era visto con desconfianza por otros gestores, carentes de propio criterio o reacios a manifestarlo, obedientes a mandatos superiores; para esos ventajistas, este singular gestor era un gerente extraño, porque se salía del cauce preceptivo.

Sus iguales no pudieron tolerar su último discurso, desviado de la mera gestión, tomado del mensaje del doctor Aortol, un cardiólogo sensato...
Hay que esforzarse en promover los buenos estilos de vida, favoreciendo la alimentación saludable y el ejercicio adecuado. Es la mejor forma de prevenir las enfermedades cardiovasculares, que suponen la primera causa de incapacidad y de muerte. También hay que impulsar las medidas preventivas de cáncer, tan ligado a la esperanza de vida, limitando los factores de riesgo. Porque una vida reglada, o sin excesos, y un ambiente limpio en lo posible evitarán muchas dolencias crónicas, aportando en consecuencia beneficios personales y sociales. Habrá más gente sana de cuerpo y de mente, con menos sufrimiento e infelicidad. Y, por supuesto, se precisarán menos recursos sanitarios; de modo que disminuirá el gasto en salud, se ahorrarán recursos y el sistema se hará sostenible.
El gerente extraño compartía el ideario del doctor Aortol, sustentado en la sanitaria sensatez. Dispuesto a prevenir la obesidad y, en consecuencia, la diabetes mellitus; a eliminar el tabaquismo y, por lo tanto, la EPOC y el cáncer (de pulmón y de otro tipo); a frenar el alcoholismo y el consumo de drogas, limitando de este modo los trastornos mentales y las consecuentes incapacidades. Pero su estrategia, prudente y sencilla, chocó con un inmenso muro de incomprensión e interés ajeno, construido por fuerzas contrarias: dirigentes, empresarios, farmacéuticas, abogados... y gerentes antagonistas. Y un mal día, el gerente extraño recibió una fría carta de cese que rompió su corazón sensible. Es sabido que individuos bienintencionados tropiezan a menudo con la maquinaria de partidos políticos e instituciones. De modo que su bonito sueño, que comulgaba con otros hermosos sueños, se rompió. Aunque tal vez haya un modo de zurcirlo...

Darn That Dream - Gerry Mulligan with Mel Tormé

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