jueves, 8 de junio de 2017

El sueño y la música



El insomnio es uno de los problemas más consultados en atención primaria. La dificultad para conciliar el sueño durante la noche, por diferentes motivos (entre ellos el estrés o la ansiedad), genera un malestar diurno que puede ser verdaderamente perturbador. La somnolencia del día siguiente y la pérdida de concentración son consecuencias comúnmente referidas. Y el recurso a los fármacos (hipnóticos) es demasiado frecuente, con el inconveniente de la adicción al prolongarse en el tiempo su consumo. Una realidad creciente.

Cuántas veces escuchan los médicos decir a sus pacientes: "No puedo dejar la pastilla de dormir, doctor. Sin ella me es imposible descansar...".

Pues bien, antes que recurrir a los medicamentos es aconsejable regular los hábitos de vida, con especial atención a una alimentación reglada y a la limitación del consumo de alcohol y otras sustancias excitantes (café, bebidas con cafeína, drogas), y mantener una higiene del sueño, siguiendo un horario regular para el descanso. En algunos casos, también pueden ser útiles determinadas técnicas psicoterápicasY entre ellas, hemos de incluir la musicoterapia

De la musicoterapia ya hemos hablado y a ella volvemos ahora.

Desde los bebés a los ancianos, todas las personas se pueden beneficiar de la música para dormir plácidamente (nada que ver, por supuesto, con la otra "música" ruidosa, estridente, que emiten algunos locales nocturnos y que privan del sueño a los vecinos). Los bebés se benefician de las nanas o canciones de cuna, de ritmo suave y relajante, con las cuales las madres –y en menor medida los padres– les arrullan desde tiempo inmemorial. Es un lenguaje milenario, el particular de las canciones de cuna; lo mismo que el de la música en general. Al parecer ya se cantaban nanas en la antigua ciudad de Babilonia, aunque entonces su mensaje no fuese demasiado tranquilizador, sino más bien una reprimenda. 

Las canciones de cuna existen en todas las culturas, con las particularidades rítmicas y melódicas del folklore musical de cada lugar o territorio. Y muchos compositores clásicos, o de la música considerada “culta”, las han aprovechado para sus obras académicas. ¿Quién no conoce la canción de cuna (Wiegenlied) de Brahms? Por otro lado, el poeta Federico García Lorca estudió las nanas hispanas, concluyendo que, además de tranquilizar al niño, también sirven de terapia para la madre, al aliviar sus preocupaciones y miedos mediante su vocalización. 

Entonces, ¿por qué no pueden servir las nanas para ayudar a conciliar el sueño de todos los individuos, a cualquier edad, desde la cuna a la tumba? La música, omnipresente en cualquier celebración, puede servir para soñar -en el sentido de fantasear-, pero también para dormir de la mejor manera. 

Hagamos uso de canciones para atraer el sueñoDejémonos arrullar por una plácida nana, durmamos felizmente y tengamos dulces sueños.

Canción de cuna - Johannes Brahms

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