lunes, 4 de septiembre de 2017

La personalidad y sus consecuencias


El Estudio Dunedin, impulsado por el Dr. Phil A. Silva e iniciado en la ciudad neozelandesa de Dunedin en 1972, es el mayor estudio longitudinal que se haya hecho sobre la salud, el desarrollo y el comportamiento humanos. Partiendo de una cohorte de 1037 niños, el objetivo era comprobar el peso de la herencia y el del ambiente como factores determinantes de la personalidad del individuo y, en consecuencia, de su trayectoria vital y su salud, física y psíquica

Durante los tres primeros años de vida se observó el comportamiento de los sujetos, clasificando a los niños en cinco personalidades diferentes, tres de ellas tipologías sanas (“seguro de sí mismo”, “reservado” y “bien adaptado”) y dos insanas (“inhibido” y “subcontroalado”), que supusieron el 83% y el 17%, respectivamente, de los niños estudiados. A continuación, quedaba comprobar si los rasgos individuales se mantenían durante el resto de la vida. 

En el estudio Dunedin se ha observado que los tres primeros grupos definen adultos más exitosos, con mejor salud, más sociables, y más satisfechos vitalmente. Por el contrario, los dos últimos a otros con menos éxito, más enfermedades (incluyendo trastornos mentales y drogodependencias), más problemas de relación social (incluyendo conflictos laborales y de pareja, así como de integración y de delincuencia) y se sienten menos satisfechos con su vida. 

A lo largo del estudio, que todavía continúa en 2017 (ahora los participantes tienen 45 años), se han desarrollado varios subestudios, centrándose la investigación en seis temas: 1) la salud mental y la neurocognición, 2) el riesgo cardiovascular, 3) la salud respiratoria, 4) la salud oral, 5) la salud sexual y reproductiva y 6) el funcionamiento psicosocial

Según el estudio, los genes (herencia genética) condicionan nuestra vida, pero ésta también depende de las experiencias vividas en la infancia (ambiente), siendo determinantes la educación, la cultura, la sociedad, las tradiciones, etc. (acaso también el nombre). La cuestión es dirimir si tiene mayor peso la genética o el ambiente. Lo que parece claro es que los cuidados, la educación y las normas de control del comportamiento de los niños (estableciendo límites, entre ellas las horas de televisión y de uso de videojuegos) son esenciales para su buen desarrollo futuro.

Para para ahondar en el estudio Dunedin, predictor de futuro, traemos un documental en tres capítulos…

No hay comentarios:

Publicar un comentario