miércoles, 30 de noviembre de 2016

Un mundo de inhaladores



Los inhaladores comúnmente utilizados en el asma bronquial y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) son de dos tipos: 1) Inhaladores presurizados (de cartucho presurizado o aerosol), 2) Inhaladores de polvo seco. Los primeros pueden ser a su vez de dos clases: 1.a) Convencionales, con válvula de dosificación (pueden usarse con cámara de inhalación o espaciadora) y 1.b) Activados por la inspiración (Autohaler®, Easybreath®,...). De los segundos hay multitud de diseños y dispositivos o mecanismos de inhalación (Turbuhaler®, Accuhaler®, Easyhaler®, Breezhaler®,...). Viendo la historia de la terapia inhalatoria, comprobamos los avances en este campo. Hoy tenemos un mundo de inhaladores, y quizás demasiados dispositivos de inhalación, como puede comprobarse AQUÍ



Pues bien, cada tipo de inhalador tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Y lo más importante es que quede clara la forma adecuada de su uso. ¡ESTAR SEGUROS!

Los cartuchos presurizados convencionales tienen como principales ventajas el ser de pequeño tamaño, la exactitud de la dosis y la posibilidad de acoplar una cámara de inhalación. Sus inconvenientes: la necesidad de formación adecuada para su uso, la dificultad de coordinar la pulsación con la inspiración y el riesgo de abuso (administrar más dosis de las recomendadas) por la simplicidad de pulsar. La forma práctica de uso puede verse AQUÍ.

Los cartuchos presurizados por inspiración tienen la ventaja de que el aerosol sale al inspirar profundamente, no necesitando coordinación inhalación/pulsación. El modo práctico de utilización puede verse AQUÍ.

Los inhaladores de polvo seco tienen como ventajas su facilidad de uso (no requieren coordinación), el ser pequeños y fáciles de transportar (unos más que otros), el tener un indicador de dosis y el no ser contaminantes (no utilizan gases propelentes). Sus principales inconvenientes: la necesidad de esfuerzo de inspiración, la dificultad para saber si se inhala el fármaco (el paciente no lo nota) y la imposibilidad de utilizarse en pacientes inconscientes; además, son más caros. La forma práctica de uso puede verse AQUÍ.

Broncodilatadores y Corticoides inhalados
en diferentes dispositivos de inhalación

Por otra parte, las cámaras de inhalación pueden mejorar la administración del fármaco inhalado (broncodilatador, corticoide) al no precisar coordinación entre pulsación e inhalación y al no presentar el "efecto freón-frío" (detención de la inspiración al impactar a baja temperatura con faringe). Solo hay que seguir las instrucciones de uso. Están indicadas cámaras de volumen pequeño-medio principalmente para pacientes pediátricos, pero también pueden ser útiles para pacientes geriátricos. Las cámaras de gran volumen están indicadas en adultos. La forma correcta de uso del inhalador con cartucho presurizado y cámara de inhalación o espaciadora puede verse AQUÍ.

Como ilustración final, veamos una explicación general del uso de los diferentes dispositivos de inhalación existentes actualmente en el mercado. ¿Demasiados?

lunes, 28 de noviembre de 2016

Diálogos político-sanitarios (12): Certificados médicos



Conversación entre el Dr. Abré, médico de familia, y el Dr. Encantado, secretario general del colegio médico de su provincia:

DR. ABRÉ.- Antes el galeno que emitía un certificado médico oficial, percibía un pequeño honorario del colegio médico por la responsabilidad que conlleva. 

DR. ENCANTADO.- Eran otros tiempos, en los que el médico del sistema público todavía no estaba proletarizado. Ahora la situación es muy distinta. 

D. A.- (Con sumisa mirada de extrañeza.) En cambio el médico con ejercicio privado cobra libremente por los certificados. 

D. E.- (Con el cinismo de quien está en buena posición.) En realidad no cobra por cubrir el certificado, sino por la exploración previa que realiza. 

D. A.- ¿Y el facultativo de la empresa pública, ni por una cosa ni por otra? La mayoría de peticiones son inútiles o absurdas, pero siempre comprometedoras. 

D. E.- Así es, querido Abré. En mi consulta particular, si alguien solicita un certificado, se lo cobro. (Con una sonrisa maligna.) Tú en cambio, lo haces gratis. 

D. A.- Ya, por amor al arte. Con similar capacitación y pagando igualmente mis cuotas colegiales, pero sin beneficiarme. ¿Le parece normal, doctor Encantado? 

D. E.- No, y sé que en otros lugares no es así; tengo constancia. Es que aquí tenemos una ética distorsionada… Queremos ser más papistas que el Papa. 

D. A.- Sin embargo, se benefician de la venta del papel el estanquero y, últimamente, el farmacéutico. Quisiera yo una prebenda del colegio farmacéutico. 

D. E.- Desde luego, no la espere. Entiendo que se aprovechan de esfuerzos y responsabilidades ajenas. Si estuviera en mi mano cambiar esta injusta situación... 

D. A.- Me parece más limpio lo que había antes: parte del coste del papel oficial repercutía en el emisor. ¿Hoy de qué se beneficia el médico proletario colegiado? 

D. E.- (Sonriendo igual que antes.) De nada. Regala su ciencia y su arte. 

Aunque parezca increíble, unos ganan simplemente por vender impresos de certificados médicos (estanqueros, farmacéuticos) y médicos colegiados, que les dan valor con su conocimiento y asumen una responsabilidad al firmarlos, los cubren gratis. ¿Acaso por el hecho de haberse proletarizado? No sé, pero me parece un disparate, el mundo al revés. Hay que reconocer que los médicos de familia sienten (sentimos) cierto pudor al hablar de este tema, como si se avergonzasen por obtener una legítima ganancia o fuese algo antiético. Es cierto también que se piden certificados médicos desde todos los ámbitos y de forma injustificada o absurda, con la rutina exclusiva de un país de pandereta, y que por lo tanto deberían emitirse muchísimos menos. Es así por la aceptación general que mantiene la inercia ("Siempre se han pedido..."), convirtiendo  un procedimientos serio, de índole legal, en una frívola costumbre. “Total, solo tiene que echar una firma”, dicen algunos que los solicitan con hispano desparpajo. Pues no. Emitir un certificado médico exige conocimiento y acarrea una responsabilidad. Y eso debe ser valorado.
***
Certifico que la música que viene a continuación es percusiva.

domingo, 27 de noviembre de 2016

Confesiones de San Agustín


Hasta la misma ignorancia y la estupidez se cubren con el nombre de sencillez e inocencia.   
Para aprender tiene mayor eficacia la natural curiosidad que no una temerosa coacción.
Nadie que obra contra su voluntad tiene mérito, aunque sea bueno lo que hace. 
Es difícil reírse solo. 
No en vano corre el tiempo ni pasa inútilmente sobre nosotros, al contrario, deja en el el alma efectos a veces maravillosos. 
Para un paladar enfermo hasta el mismo pan es desagradable, y en cambio es bueno para el que está sano. 
Después de leer los libros platónicos, advertí que lo invisible existe y se hace inteligible al contemplar las cosas corpóreas.
Ni en la comida ni en la bebida hay placer si no precede la molestia del hambre y de la sed.
No hay alegría verdaderamente grande sin el preludio de algún grave sufrimiento. 
Los hombres dicen amar la verdad, pero quieren a toda costa que sea verdad aquello que les interesa.
Son éstas unas cuantas frases extraídas de las Confesiones, una de las obras fundamentales, junto a La ciudad de Dios, de San Agustín, el mayor pensador cristiano del primer milenio y uno de los más grandes pensadores de todos los tiempos. Una de las traducciones al castellano de esta gran obra puede leerse AQUÍ. Y otras frases extraídas del mismo libro pueden consultarse AQUÍ.

Confesiones de San Agustín

viernes, 25 de noviembre de 2016

Un revoltijo de ética médica


Principios de la ética médica: no maleficencia (primum non nocere), beneficencia, autonomía y justicia.

Después de toparnos con un artículo que refiere la necesidad de refuerzo ético para la atención al [paciente] mayor (*), y de otro que señala el recurso de “llamada a la ética” en tiempos difíciles, nos proponemos una rápida expiración (bio)ética. 

En un lugar, leemos sobre la relación entre ética y distribución de recursos sanitarios, que siempre son limitados, en torno a la eficiencia y la equidad. En otro, vemos que se aborda esta cuestión desde el enfoque de ética y asistencia sanitaria. En un tercero, comprobamos que se habla de ética y gestión sanitaria, en relación con lo precedente. Advertimos en un cuarto espacio que se reflexiona sobre ética y legislación sanitaria, de la cual deriva todo lo anterior. Y en un quinto, descubrimos un ensayo centrado en la ética de las organizaciones sanitarias

Yendo más allá en nuestra exploración (bio)ética, encontramos un estudio de los valores éticos de la profesión sanitaria, y una variación en forma de reflexión sobre ética y profesionalidad sanitaria. Por supuesto, tropezamos enseguida con un artículo sobre calidad de la atención médica y principios éticos; no podía faltar la calidad en salud, estando tan en boga esta cuestión, tanto como la de la seguridad del paciente, aunque ambos objetivos se estanquen a menudo en la pura teoría. Y hallamos incluso un análisis sobre la ética de la huelga sanitaria

Comprobamos que corren ríos de tinta éticos, sin parar, como un río interminable que no se detiene ante ningún obstáculo antiético. Hay afluentes que llevan aspectos éticos de la atención a los ancianos, como el señalado al principio al principio, o a los individuos con minusvalías. Por otro lado, advertimos lo que no nos era desconocido: la existencia de un comité de ética asistencial, de cuyo transparencia duda más de uno. Localizamos también un centro de documentación bioética. Y llegamos finalmente a un debate sobre el marco ético sanitario

No está mal para un viaje somero. La (bio)ética médica no tiene fin. Esperemos que sus innumerables teorizaciones lleguen a buen puerto, a las personas, y que, apartados del fariseísmo, quienes la propugnan prediquen con el ejemplo. Los profesionales de la medicina deben asumir su compromiso ético.

(*) ¡Ay!, la estética prevaleciendo sobre la ética: "viejo" o "anciano"= palabras tabú.

Nacimiento de la bioética

miércoles, 23 de noviembre de 2016

El valor de la Sanidad



¿Nunca ha tenido la Sanidad en Hispania suficiente entidad para justificar la existencia de un Ministerio de Sanidad, a secas, sin más? Da la impresión de que no. Hemos tenido Ministerio de Sanidad y Consumo. Y ahora Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Es algo chocante para los profesionales sanitarios, lo que les induce a expresar su pensamiento públicamente.

Only You - The Platters

lunes, 21 de noviembre de 2016

Cuando el estrés laboral afecta la salud del trabajador



El trabajo más productivo es el que sale de las manos de un hombre contento. Victor Pauchet

Cada 15 segundos, 153 trabajadores tienen un accidente laboral. Cada 15 segundos, un trabajador muere a causa de accidentes o enfermedades relacionadas con el trabajo. Son 6.300 al día y más de 2,3 millones de muertes al año por este motivo. Estos datos los ha ofrecido la OIT con motivo del Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo. La Organización Internacional del Trabajo los ha dado a conocer con el objetivo de crear conciencia mundial sobre la magnitud y las consecuencias de los accidentes, las lesiones y las enfermedades relacionadas con el trabajo. (RNE Radio 5)

(pinchar para acceder a audio)

La OIT (Organización Internacional del Trabajo) asegura que antes de la crisis había en el mundo más de 40 millones de personas afectadas de modo grave por el estrés en el trabajo. La misma organización dice que hoy son muchos más. Las prisas, las metas, los clientes, los pagos... agobian en cada profesión de manera distinta. Los pilotos de avión figuran en el primer puesto de las ocupaciones estresantes. Contactamos con ellos, también con los policías que ocupan un lugar destacado. Médicos, promotores de eventos y trabajadores de banca nos cuentan cómo es su día a día. La OIT asegura que las enfermedades matan más que los accidentes, aunque son menos visibles. Apunta hacia las mujeres como el colectivo más perjudicado. Recuerda a las empresas que el estrés se puede medir igual que el ruido. Mantenerlo a raya es cuestión de voluntad. (RNE Radio 5)

(pinchar para acceder a audio)

Atención a partir de 3:57: Aumento de la carga de trabajo de los facultativos:
"No se cubren las bajas, no se cubren las ausencias... Sobrecarga laboral por los recortes... Bajas laborales reconocidas como accidentes laborales... Ahora la dirección del centro lo escucha más..."

El día a día de un médico puede ser agotador.

Hay que asumir riesgos, pero solo los justos. Procurar unas buenas condiciones de laborales, que conllevan un trabajo más seguro y en consecuencia más productivo, es una cuestión que compete a la salud laboral.

Ya hemos hablado de este concepto y, en particular, de la salud laboral en el entorno sanitario, sobre el que se ciernen los males del agobio. Reparemos en una afirmación que me parece indiscutible: la buena salud del profesional sanitario redunda en una mayor seguridad del paciente, y viceversa.


La salud laboral es un tema de interés incuestionable y nadie debe mantenerse ajeno. Procurar el bienestar físico, psíquico y social en el medio laboral es tarea de todos, empresarios, trabajadores y agentes sociales.

¡Ah!, y controlen la situación. No se estresen y agoten con tanto audio.

I'm Not Tired Yet - Mississippi Mass Choir

sábado, 19 de noviembre de 2016

Piedra del zumbido


Piedra del zumbido. Metemos nuestra cabeza en el agujero (ver ESTA IMAGEN), inspiramos profundamente y expiramos lentamente. Entonces percibiremos un curioso zumbido de arriba. Según leemos, cada individuo tiene su propia vibración orgánica, su propio temblor, provocado por la resonancia que se produce al vibrar el cuerpo de manera armoniosa y agradable. Al parecer, pueblos antiguos utilizaban este “masaje” interno para fines de tratamiento [de enfermedades] y conservación de la salud. Hallamos esta piedra en el Parque de Merendas da Praia Fluvial de Monção, localidad del norte de Portugal, separada de la población gallega de Salvaterra por el río Miño. Y lo referido es más o menos lo que concluimos de la leyenda inscrita en la placa informativa que la acompaña.


Esto sí que es una pétrea terapia natural. Si sus beneficios son los anunciados, menudo ahorro que habríamos de tener incorporando piedras semejantes a la cartera de servicios de nuestro cada vez más debilitado (o menos sostenible) sistema público de salud. De ser así, la expresión "menos da una piedra" no tendría aquí ninguna validez, cuando una piedra puede dar tanto.

O son das pedras - Luar na Lubre

jueves, 17 de noviembre de 2016

Sobre la huelga médica



Asistiendo durante años a una progresiva degradación asistencial en el nivel primario de salud, no son pocos los médicos de familia que sugieren, desde la impotencia, “hacer una huelga salvaje”. No lo dicen irritados mohicanos, sino individuos civilizados, con estudios, bien formados para afrontar situaciones difíciles, curtidos en cursos de comunicación y para gestionar sus emociones. 

Se han hecho huelgas médicas, desde luego, por motivos laborales y salariales. Pero ateniéndose a la reglamentación establecida, de modo legal, no “a lo bestia”. Convocadas normalmente por sindicatos, con mayor o menor acatamiento, (casi) siempre con servicios mínimos abusivos, en general han servido de poco. Y con el tiempo, la desafección sindical ha ido creciendo paralela con la política. 

A nivel publicitario o divulgativo, desde los medios de comunicación siempre ha habido muy poco eco, teniendo en cuenta el número de sanitarios implicados. ¿Será porque no se queman contenedores ni se levanta el hacha de guerra? Compárese, por ejemplo, una huelga de médicos con otra de jueces. Éstos sólo con amenazar ya salen en la primera página de los periódicos. Y logran su propósito. 

Respecto a este ejemplo hemos de reparar en la unión de los jueces haciendo un frente común, independientemente de su ideología política. En cambio, la representación sindical médica es diversa, variopinta; la conforman diferentes asociaciones, de clase y específicos, y para colmo se suma la disgregación organizativa hispana en materia de salud: 17 servicios de salud independientes.


Un inciso al respecto. Hace tiempo hablaba con una juez, compañera de coral polifónica, sobre los recortes de días de libre disposición aplicados a todos los trabajadores públicos. Ellos, los jueces, habían recurrido y conseguido un beneficio de días que se me antojó discriminatorio. Ella me respondió con cierta arrogancia: 
"Nosotros hemos sabido alcanzar lo que queríamos. Argumentamos que nos llevábamos trabajo para casa... Bien, sé que vosotros también. Pero hay una sutil diferencia: nosotros hemos sabido protestar. Y si los médicos estuvieseis unidos, otro gallo os cantaría. Presentando vuestros legítimos argumentos, cualquier juez os habría de dar la razón."
¡Ay!, me tocó el alma. ¡La unión de los jueces versus la desunión de los médicos! Basta reparar en noticias como ÉSTA, o ESTA OTRA, para comprobar cómo los jueces se rebelan. En cambio, los médicos parecen no saber ejercer su derecho.

Recurriendo a una respuesta propia en una no lejana entrada sobre la sanidad estival, he de ratificarme en lo mismo y decir algo más. Nuestra desunión es manifiesta. Nuestras medidas de presión son muy pocas. Entre los médicos predomina la resignación. Y, por encima, cuando se piden mejoras profesionales no son bien vistas socialmente. El ámbito sanitario es muy sensible. 

En conclusión, ¿a qué se debe la habitual ineficacia de la huelga médica? ¿A un mal planteamiento? ¿A las diferencias entre los profesionales sanitarios? ¿A que salimos poco a la calle? ¿A que los medios nos ignoran? ¿A que somos demasiado dóciles? ¿A que no mostramos nuestra parte más salvaje? ¿Al rechazo ciudadano a reivindicaciones que habrían de favorecer a los pacientes? ¿A todos estos factores? 

Unos se van jubilando y problema resuelto; otros ven que les queda poco y que ya no merece la pena luchar; quienes se encuentran en un punto medio tratan de aguantar como sea; los que empiezan carecen de referencias laborales y no saben a qué carta jugar. Entonces todo gira en torno a la resignación, o la inacción, del presente y la incertidumbre futura. La acción no se ve por ningún lado. 

Malos tiempos para la huelga médica…

Malos tiempos - Golpes bajos 

martes, 15 de noviembre de 2016

Lo que no vale para Sanidad y sirve para Justicia



En una entrada previa, hablamos del –hasta hace poco– hospital de referencia de la ciudad de Vigo, inaugurado en 1955 oficialmente como Residencia Almirante Vierna y popularmente conocido como "El Pirulí". De cómo en la nueva época democrática pasó a llamarse Hospital Xeral-Cíes. Y de cómo, tras ampliaciones y añadidos arquitectónicos sucesivos, que habían llevado a la desaparición de los elementos primitivos (escalinatas centrales, zonas ajardinadas laterales y gran espacio abierto en torno al edificio), se había acabado convirtiendo, a ojos de cualquiera mínimamente sensible a la belleza, en un auténtico engendro. 

En su lugar, pero en un espacio muy distante, fue construido el nuevo centro hospitalario, envuelto en la polémica (deficiencias arquitectónicas, organización, problemas de acceso, gestión privada, aparcamiento), con el nombre de Hospital Álvaro Cunqueiro (HAC). Por cierto, en honor de gran escritor gallego -y en gallego-, cuestionado en Madrid, por su pasado falangista, y no rechazado en la ciudad de Vigo, donde vivió y falleció, ni por los nacionalistas más radicales. Paradojas de este país enrevesado, pero ésta ya es otra cuestión.

Cualquier parecido con la imagen anterior es pura coincidencia. 
Quien se propuso lograr que el primitivo hospital quedase irreconocible, 
a fe que lo consiguió.

A lo que íbamos. ¿Y qué pasa con el antiguo y monstruoso edificio hospitalario? Pues que fue reclamado por los jueces, para ubicar en él la Ciudad de la Justicia. ¡Qué extraño!, se dirán algunos; lo que no vale para Sanidad, sirve para Justicia. Lo que leen: finalmente el "El Pirulí" va a renacer como "Torre de Justicia". No es broma, aunque parezca cachondeo. Y lo mejor de todo: el arquitecto elegido para su transformación va a recuperar la dignidad del edificio original. Pueden leerlo AQUÍ.

Quién lo diría: el hospital primigenio era mejor que el adefesio en que derivó. 

Me parece escuchar en la lejanía a las piedras que conforman el viejo hospital diciendo en vano aquello de "Virgencita, Virgencita, que me quede como estoy". O remedando a Manrique: "Porque a nuestro parecer, / aquella obra primera / fue mejor". Y, por otro lado, a los sordos irrresponsables de nuestras construcciones sanitarias repitiendo sin cesar: "Nosotros solo entendemos de chapuza, improvisación y picaresca." Definitivamente, no tenemos remedio.


Sin remedio - Camilo Sesto
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ADENDA. Aun no siendo comparable, ya vimos cómo el edificio del Hospital de Maudes, en Madrid, acabó siendo aprovechado para albergar la sede de la Consejería de Transportes e Infraestructuras.

domingo, 13 de noviembre de 2016

Desconcertante crítica musical



Ginette Neveu*, Brahms & Sibelius: Violin Concertos. Dos revisiones críticas.
(*Excepcional violinista, niña prodigio, muerta a los 30 años en un accidente de aviación en las islas Azores)

As these self-proclaimed "Great Recordings of the Century" of the Brahms and Sibelius concertos make clear, Neveu was an individualistic violinist with a strong tone and a powerful technique, but she was not yet a great artist. 
Como estas autoproclamadas "grandes grabaciones del siglo" de los conciertos de Brahms y Sibelius dejan claro, Neveu fue un violinista individualista con un tono fuerte y una técnica poderosa, pero ella no era todavía un gran artista. 

Neveu's radiant tone, her blazing virtuosity, her unrelenting intensity, her complete control over every aspect of violin playing, and above all her total emotional commitment to the music mark her recordings as something special, something extraordinary, something, in a word, legendary. 
El tono de Neveu radiante, su virtuosismo ardiente, su intensidad implacable, su control completo sobre todos los aspectos de violín, y sobre todo su compromiso emocional total de la música marcan sus grabaciones como algo especial, algo extraordinario, algo, en una palabra, una leyenda. 


A veces la crítica musical es desconcertante, demasiado desconcertante. Buscando valoraciones críticas de interpretaciones del concierto para violín de Sibelius, hallé dos muestras de la misma interpretación, aunque en diferente edición discográfica, completamente dispares (¡me acordé de las discrepancias diagnósticas!). Una que señala sus defectos y la otra que la ensalza, recriminando y elogiando respectivamente al solista (la joven violinista Ginette Neveu). Y no sería sorprendente tratándose de dos críticos diferentes, pues hallamos a menudo análisis críticos enfrentados. Pero resulta que en este caso ambas reseñas, positiva y negativa, son emitidas por un mismo crítico. 

Sorpresas nos da la vida…

La vida de da sorpresas - Rubén Blades

viernes, 11 de noviembre de 2016

La educación dividida



Me aventuro con este incisivo artículo que habla del error de la división de saberes, contrario a la esencia educativa y sacrilegio para cualquier espíritu renacentista. Con dicho error se impide una visión global del conocimiento humano y la preparación de hombres (profesionales) completos. Es como si se hubiese impuesto una concepción contraria a la tradicional, pensando que el saber ocupa lugar y que lo más conveniente es centrarse en una disciplina u otra, nunca en varias.

Habrá quien diga que, por comodidad o falta de voluntad, nos negamos a beber de las diversas fuentes del saber. O quien opine que ahora tenemos un bajo nivel de exigencia y rehuimos a toda costa el esfuerzo.

Si nos ponemos del lado de los que tienden a esta radicalidad en la actual guerra de los deberes escolares, llegaremos a una conclusión afirmativa. Entonces, podemos decir que estamos contribuyendo a intensificar un fracaso educativo que viene de largo. Por el contrario, contribuiremos a redimirnos de este mal procurando la vuelta a la unión de las ciencias y las letras.


Lágrimas negras - Celia Cruz

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Reconocimiento a la labor del médico de cabecera



En otro tiempo, menos tecnológico, los médicos generales eran merecedores de que sus nombres figurasen en algunas calles de pueblos y ciudades. Incluso fueron levantados monumentos en su honor. Entonces ejercían libremente, gestionaban su esfuerzos a voluntad -sin verse sometidos a presiones institucionales- y, por su entrega, eran reconocidos socialmente. Ya lo hemos expresado en la introducción al apartado específico de este blog médico-melódico, sin necesidad de música para marcar la diferencia con la realidad actual de los médicos de familia. 

Pero no hemos de pasar por alto la realidad de ese tiempo en que la población más humilde solo estaba amparada por la Beneficencia Municipal, el paciente no estaba empoderado y la decisión del médico era incontestable. Tampoco la realidad actual de un sistema de salud sin posibilidad de elección de prestación sanitaria, no demasiado satisfactorio para los usuarios contribuyentes, sometido a las leyes del mercado -y grupos de poder-, limitado y condicionado por su propia sostenibilidad, donde el nivel primario actúa básicamente como filtro de acceso al hospitalario.

Ahora, totalmente condicionados, el esfuerzo y los servicios de los médicos de familia son contemplados como simples obligaciones funcionariales, en un modelo sanitario paternalista de cobertura universal. Con el cambio de paradigma de una medicina general convertida por decreto en familiar y comunitaria, los médicos extrahospitalarios han perdido en gran medida la estimación de la comunidad y hasta el respeto de sus colegas hospitalarios. Al menos de aquellos que, al decir de un residente, "no dan a la [Atención] Primaria el valor que se merece". 

Muchos médicos de familia han acabado sintiéndose acomplejados...
¡Vaya paradoja! Cuando el médico que entendía un poco de todo trabajaba individualmente, sin formar parte de un equipo de salud, sin que su labor se contemplase de forma expresa en un nivel primario, sin que se definiese a sí mismo como especialista en personas, aun siéndolo y ejerciendo como tal, era digno de admiración popular y del respeto de los especialistas hospitalarios. Tal vez porque era visto como un médico capaz de decidir por sí mismo y no como simple "gatekeeper" o portero del sistema sanitario, dependiente de decisiones ajenas. 

He podido escuchar, años ha, frases de elogio hacia algunos médicos generales, rurales y urbanos, pronunciadas por clínicos hospitalarios y cirujanos. Entonces no eran, como ahora, ordenanzas sanitarios ni desfacedores de entuertos. En la actualidad sería impensable, o extraordinario. ¿Y una calle con el nombre de un médico de familia? Sería algo insólito, un hecho realmente excepcional. Tan excepcional como la remota posibilidad de la existencia del médico perfecto, que en nuestra defectuosa humanidad es un ideal inalcanzable.
***
Entrada relacionada

Y para acabar, veamos a un médico general ideal, que ve 4 o 5 pacientes por hora, que disfruta con su trabajo y ayudando a la gente... 

lunes, 7 de noviembre de 2016

Dijo el paciente



Hoy traemos unas cuantas frases puestas en boca de diferentes pacientes, atendiendo al hastag #dijoelpaciente propuesto en la correspondiente cuenta de twitter (Dijo el paciente) con una leyenda y un símbolo emocional: "Cosas que se oyen en una consulta de medicina de familia... Con una sonrisa :)". Es una selección de nuestra personal aportación, entre el dolor, la insolencia, el desconcierto, la inseguridad, la simpatía, la tristeza y el agradecimiento. Son expresiones que nacen de los estados de ánimo y de las emociones humanas.
“Mi dolor es insufrible; no como el de mi marido, que es exagerado.” 
“La Aspirina [Ácido acetilsalicílico] casi no me alivia el dolor, pero el Ácido acetilsalicílico me deja en la gloria.” 
“A mí sólo me calman el lumbago las inyecciones de vitamina B… ¿Que ahora no las da el seguro? Deme entonces las pastillas.”
“Soy testigo de El De Arriba, y le digo que mientras el mundo no crea habrá dolor… ¡Ay!, deme algo para aliviar el reuma."
“Es un dolor que me come por dentro, doctor. Me come y me come... Y sin embargo, ¡ya ve lo gorda que estoy!”
“En realidad no me pasa nada, doctor, pero necesito un justificante porque hoy no fui a trabajar.” 
“Pídame estos análisis para llevarle los resultados a este médico de pago”.
“Quiero que me certifique que no puedo usar el cinturón de seguridad... Es para que me quiten una multa de tráfico.”
“Mi médico es de la puerta de al lado, pero como a usted no le veo pacientes… Total solo es para unas recetitas.”
“Vengo sin cita, porque lo mío no puede esperar como lo de los demás.”
“Usted me recetó cápsulas duras y he vuelto para que me las de blandas. Sino me voy a urgencias…” 
“En la farmacia me dijeron que el antibiótico (Fosfomicina) que me recetó el urólogo es para mujeres. ¡Y yo soy un hombre!”
“¡Cómo me alivia, doctor! –mientras se le administraba un analgésico intramuscular–. Tiene usted mano de santo.”
“Deme un volante urgente por este dolor de vientre que tengo desde hace años.”
“Una pregunta: ¿me puedo hacer un tatuaje en la parte baja de la espalda? Es por si un día me tienen que pinchar ahí.”
Nota.- Corrección ortográfica: "diabético"
“Me salió una mancha, me duele un dedo, me pica una pierna, me zumban los oídos, no veo bien, no duermo… y quería recetas.”
“Estos sobres [de Ibuprofeno] que me dio un sobrino me fueron muy bien para la tos. ¡Es que valen para todo!”
“Doctor, dicen que usted se va a marchar del pueblo… Entonces, ¿quién me va a hacer el certificado de defunción?" 
“No se vaya, doctor, que si no me muero. Por favor, ¡no se jubile! 
¿Y un vasito de vino con las comidas, doctor?... ¡Muchas gracias!, lo beberé a su salud." 
“De paciente a médico solo puedo decir que hago esfuerzos para no desequilibrarme con esta enfermedad rara que me tocó.”
“Doctor, las recomendaciones que usted me dio me fueron de maravilla, mejor que ninguna medicina.”
(Sin teléfono) “Le estoy muy agradecida por venir aquél día a mi casa y aconsejarme acudir al hospital. Me salvó la vida.”
“No me importa ir a diálisis tres veces por semana. Debo dar gracias por estar con vida.” 
Gracias por escucharme, doctor. Es lo único que necesitaba.
Por cierto, hay una página relacionada en Facebook, con el título de Me lo dijo un Paciente, de la cual tomamos la imágenes que ilustran esta entrada. 
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Y ya que estamos en la estación más colorida, valga el "otoño" de Vivaldi como ilustración sonora de esta coloreada entrada.

sábado, 5 de noviembre de 2016

Siete frases sobre la Medicina


Sobre el satisfactorio oficio de la Medicina* (cuyo objeto es curar o aliviar la enfermedad y consolar al doliente) y a la vez ingrato, traemos siete frases magníficas, algunas ya referidas en este blog o concretadas en la serie aforismos médicos 1 y 2). Son dichos sobre esa ciencia humanista que, siendo "noble, duro y penoso arte", atrae a los aspirantes con su delicioso canto de sirenas, mientras los oficiantes, a pesar de las inconveniencias (o acaso por ser “enfermedad” contagiosa de la que cuesta mucho liberarse), tratamos de ejercer de la mejor manera. 
La medicina es la más humana de las ciencias y la más científica de las humanidades. Edmund Pellegrino

La medicina es la ciencia de la incertidumbre y el arte de la probabilidad. William Osler 
La medicina es el apoyo para los pacientes pero la destrucción para los médicos. Anónimo  
La medicina es un oficio ingrato. Cuando los ricos te honran, pareces un criado; con los pobres, un ladrón. Louis Ferdinand Céline
La medicina es como profesión excelsa, pero como ciencia humildísima, y hay que aceptar esta insuficiencia y esta humildad en gracia a esta excelsitud. Gregorio Marañón 
La medicina es una ciencia social y la política no es otra cosa que medicina en gran escala. Rudolf Virchow
El papel de la medicina no es vencer a las enfermedades y a la muerte, sino aliviar el sufrimiento, limitar el mal y allanar el doloroso viaje del hombre hacia su última morada. Petr Skrabanek
*Ver la definición de "Medicina" en nuestro particular Léxico médico.

Y si no nos bastan estas 7 frases, ahí tenemos otras tan buenas y no tanto...

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Y un pensamiento añadido:
La medicina es una enfermedad que afecta a todos los médicos, de manera desigual. Algunos sacan de ella beneficios duraderos. Otros deciden un día colgar su bata porque es la única posibilidad que tienen de curarse -al precio de algunas cicatrices-. Lo queramos o no, siempre seremos médicos. Martín Winckler , “La enfermedad de Sachs”

miércoles, 2 de noviembre de 2016

La más dulce despedida


Uno puede dejar este mundo dentro de un periodo esperado, en razón de la expectativa de vida, o prematuramente, por diversas razones: a causa de una enfermedad fatal, un accidente imprevisto, un acto de violencia, una máxima condena o por propia decisión. Pero nadie se libra de la muerte.

El hecho de la muerte suscita profundos pensamientos y hondos sentimientos. Es lo normal, obviando las excepciones de muertes deseadas y por tanto no sentidas.

Si la muerte siempre es dolorosa y nada consigue mitigar la pena de quienes pierden a un ser querido, no es menos cierto que la música escrita para la ocasión del final de la existencia puede acariciar los heridos corazones. La música también sirve de consuelo en los dolorosos momentos.

Y ninguna composición más sencilla, natural y dulce que el emotivo "Pie Jesu" (Piadoso Jesús) del Réquiem de Gabriel Fauré. Cuando es cantado por un niño, lo que deseaba el compositor, acaso la emoción se acreciente.