martes, 14 de abril de 2015

Vejez y enfermedad no son sinónimos


La vejez ha de ser mirada como proceso fisiológico, no como una patología crónica o incurable que precisa tratamiento.

La usual consideración de la vejez como sinónimo de enfermedad, como fuente generadora de enfermos crónicos y, consecuentemente, de gasto sanitario, es una cerrada visión que impide contemplar un periodo de la vida como normal.

Sin duda, el viejo tiene mayor probabilidad que el joven de enfermar y, sobre todo, de presentar comorbilidad o pluripatología, es decir, de padecer varias enfermedades que determinan su fragilidad y precisan de atención a su cronicidad. 

Los cambios fisiológicos de la vejez producen limitaciones en el individuo. Nadie lo puede cuestionar. Pero de ahí a considerar que todo viejo es necesariamente un enfermo, que precisa medicamentos y especiales cuidados, va un mundo.

Entramos aquí en el debate entre las necesidades reales y la inducción al consumo. Considerando a todo anciano como persona frágil, ya tenemos a un creciente número de potenciales consumidores de los que se puede obtener ganancia.

Y podemos ver claramente una cadena económica: envejecimiento-enfermos crónicos-consumidores de servicios de salud (fármacos, alimentos saludables, tecnología para la dependencia, empresas de cuidados…).

El mercado de la vejez crece y en él se ven grandes oportunidades de negocio. Aquí lo podemos comprobar: “¿Por qué todos querrán hacer negocio con tu vejez?”. Es como si cada vez más buitres volasen sobre las víctimas del envejecimiento. 

Por su parte, los gestores públicos ven gasto, llegando algún político radical a instar a los ancianos a que se den prisa en morir. Advertimos el egoísmo de una sociedad que arrincona y desprecia a la gente de edad, en otro tiempo valorada y respetada.

Con todo, vejez no es sinónimo de enfermedad. Aunque se ha dicho que la ancianidad es el santuario de las enfermedades, los viejos no son enfermos; son personas con muchos años.

Vejez no siempre implica fragilidad ni necesidad de cuidados médicos. Ser viejo no significa estar enfermo. De modo que los viejos, por el hecho de serlo, no están obligados a consumir medicamentos ni a sufrir a excesivos rigores diagnósticos. 

La vejez es una etapa vital a la que la mayoría aspira a llegar en las mejores condiciones. La última fase del ciclo de la vida que no tiene por qué implicar sufrimiento ni dependencia. Y puede ser saludable.

Los ancianos pueden mantenerse activos, tanto en el aspecto intelectual como en el físico, y llevar una vida satisfactoria. No es sólo cuestión de genética, sino también de actividad de cerebro y organismo, dentro de los límites de la edad, naturalmente.

Los viejos necesitan vivir con la mayor independencia posible, verse libres de saqueadores de su debilidad y hallarse a salvo de quienes los señalan como un peligro para el bienestar social. Los viejos tienen derecho a vivir en paz.

Vejez no es sinónimo de enfermedad
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El aumento de la esperanza de vida es causa de envejecimiento poblacional, y éste de consiguientes problemas sociales y económicos, con repercusión en el sistema sanitario, hasta tal punto que se considera un problema de salud pública.

Entradas relacionadas
La vejez saludable
Ancianidad y sabiduría
Ancianidad y creación artística
Sobre la despreciada vejez

A la vejez, todo son achaques. Refrán

Enlaces externos

Cuanto más se envejece más se parece la tarta de cumpleaños a un desfile de antorchas. Katharine Hepburn

Katharine Herburn sobre la vejez
Esta gran actriz tenía carácter, pero también una mirada sonriente de la vida y de la vejez. Valga esa frase suya y estas otras:

La vejez llega inesperadamente. De pronto ya no saltas de la silla: te levantas, que es una acción distinta. 
 
Si te dan a escoger entre dinero y atractivo, coge el dinero. Cuando envejezcas, el dinero será tu atractivo.

Reflexión final: Paternalismo sanitario
Cuando se habla de la ‘vulnerabilidad’ de los viejos –lo mismo que de los enfermos crónicos–, uno tiene la sensación de que se hace referencia a idiotas.

martes, 7 de abril de 2015

Estrés laboral en el sector sanitario


Estrés. Reacción del cuerpo a un desafío o una demanda. Sentimiento de tensión física o emocional, por una situación o un pensamiento.

Tipos de estrés: social, financiero, laboral...

Puesta en cuestión la atención a la salud laboral de algunos profesionales, no está de más señalar la poca o nula importancia que le dan los dirigentes del sistema público de salud a los trabajadores sanitarios. Una enfermera competente y entregada se quejaba del estrés a la que estaba siendo sometida al asumir el trabajo del personal ausente añadido al suyo; la sacudida involuntaria de un párpado (mioclonía palpebral) se le revelaba como signo inequívoco de estrés laboral. «Necesitaría una baja larga, muy larga», decía, por el efecto de sobrecarga laboral con presión en el tiempo. Pero desde la jefatura de enfermería hacia arriba, nadie prestaba atención a su legítima queja. Sólo se atiende lo que repercute en los medios de comunicación a partir de un hecho grave o relevante. Triste, muy triste.

En una revisión del estrés laboral del médico (El estrés laboral del médico: Burnout y trabajo en equipo), se detecta la variable ansiedad en un 88% de profesionales (en un nivel medio-alto) y depresión importante en un 5%. El paciente es factor determinante con su insatisfacción y su sufrimiento. La Administración favorece el estrés laboral con su falta de apoyo, no facilitando la formación y no proporcionando el tiempo necesario* para la atención. Y el propio desempeño profesional genera ansiedad/estrés al producirse errores en el tratamiento o en el diagnóstico. Lo ideal sería contar con una Administración competente, una respuesta adecuada de los pacientes y un absoluto control emocional del propio terapeuta, lo cual se nos antoja quimérico.
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*O permitiendo la sobrecarga asistencial, antes coyuntural y ahora estructural.
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Lejos de ese ideal, como factores de positividad o que contribuyen a la satisfacción laboral, estarían: 1) la buena organización y el buen funcionamiento del centro sanitario, 2) el trabajo en equipo (habría que entenderlo como grupo armónico) y 3) las cordiales relaciones interpersonales con compañeros y jefes. Serían estos los elementos frente a la ansiedad, la depresión y el estrés laboral crónico (síndrome de burnout o del quemado en sumo grado) que habría que potenciar en lo posible. No restando importancia a la buena organización asistencial, condicionada por los gestores sanitarios, parece decisivo el contar con buenos compañeros. Por ello se nos antoja que antes que trabajar en un mal equipo sería mejor hacerlo en solitario, haciendo caso al dicho: «mejor solo que mal acompañado».

En cualquier caso, reconociendo la realidad del estrés  laboral en el medio sanitario cabe adoptar estrategias adaptativas de afrontamiento (interesante artículo AQUÍ), esfuerzos conductuales y cognitivos. Pero, por otro lado, cabe preguntarse: ¿les importa algo a nuestros gestores la satisfacción profesional, la sobrecarga asistencial, el buen funcionamiento de los servicios o el burnout médico? Si la respuesta es no, tampoco les interesa el bienestar de los pacientes. Entonces sólo cabe una respuesta gestora: es preciso revolucionar la gestión sanitaria para combatir el estrés en el sector sanitario.
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Notas.- 1. En un estudio sobre el estrés laboral en médicos de los servicios de urgencia, he hallado un interesante cuestionario acerca de su trabajo y sus sentimientos hacia él, cuya finalidad es medir su nivel de estrés laboral. A dicho estudio se pude acceder AQUÍ. 2. Se ha reconocido el síndrome de Groves (o "del paciente odioso"), que implica sentimientos negativos en el médico sin llegar al estado de trastorno psiquiátrico. Leer AQUÍ y AQUÍ. 

Estrés laboral
1
[vídeo post. por eliminación del previo]

2
(Una contemplación más amplia del estrés laboral)
***
Anexo: Sobre la ‘gestión’ del estrés laboral
Eso de la ‘gestión’ del estrés (horrible denominación) a través del expansivo psicologismo*, en lugar de incidir sobre las causas que abocan a la tensión emocional y el agotamiento, siempre me ha parecido un vacile y un insulto a la inteligencia. Se ha venido aplicando en el ámbito de la medicina de familia, con el propósito de que el profesional de la salud se acostumbrase a ‘torear’ con todos los usuarios que le asignasen en la agenda médica, sean 40, 50, 60 o 100 cada día; tiene que aprender a respirar hondo y pausado, relajar permanentemente músculos y neuronas y mantener una amplia sonrisa de oreja a oreja durante toda la jornada laboral. Según los expertos de salón, es todo cuestión de disciplina mental. Hay que j...
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*Tendencia a reducir cualquier disciplina o fenómeno a explicaciones puramente psicológicas.

miércoles, 1 de abril de 2015

Soneto a Cristo crucificado

Cristo crucificado, de Diego Velázquez

El Soneto a Cristo crucificado es una auténtica joya de la poesía mística. Tenido como pieza anónima de la segunda mitad del siglo XVI, hay quien lo atribuye a Lope de Vega; y, por su estilo, yo lo creo posible. Una declaración poética de amor incondicional a Dios... Dejemos correr los versos de este maravilloso soneto en esta Semana Santa (que de amor a Dios extienda el amor entre los hombres), y escuchémoslo excelentemente recitado.

No me mueve, mi Dios, para quererte 
 el cielo que me tienes prometido, 
 ni me mueve el infierno tan temido 
 para dejar por eso de ofenderte. 

 Tú me mueves, Señor, muéveme el verte 
 clavado en una cruz y escarnecido, 
 muéveme el ver tu cuerpo tan herido, 
 muévenme tus afrentas y tu muerte. 

 Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera, 
 que aunque no hubiera cielo, yo te amara, 
 y aunque no hubiera infierno, te temiera. 

 No me tienes que dar porque te quiera, 
pues aunque lo que espero no esperara, 
 lo mismo que te quiero te quisiera.


***
Ya habíamos traído aquí este impresionante soneto, pero merece la pena repetirlo.

jueves, 26 de marzo de 2015

Soñando la simplificación de los procedimientos


El haber tenido que dar respuesta a un variopinto número de procedimientos administrativos en una misma jornada (Gestión de Silla de Ruedas, Informe de Dependencia, Informe de Adopción, Parte de Lesiones, etc.), me hace volver a la realidad de los trámites habituales en la consulta de atención primaria. 

Hago un repaso y encuentro:

Que se ha simplificado la emisión de recetas con la adopción de la modalidad electrónica, salvo en el caso de usuarios de MUFACE y desplazados de otras comunidades, que hay que seguir cubriendo a mano. Poco que objetar, excepto la necesidad de informe de visado repetitivo en determinadas prescripciones.

Que también son electrónicos los justificantes de asistencia/ausencia laboral, lejos del ideal del autocertificado de ausencia del NHS británico*, una especie de declaración jurada. Son un complemento a los partes de incapacidad laboral (IT), o de baja, para entendernos, mejorables por complicados o sobrantes, y en espera de se materializa la nueva regulación de la IT. [Excepción: MUFACE]

Que igualmente la gestión de interconsultas/derivación al segundo nivel asistencial, con los pros y contras que reporta la telemedicina y con la inconveniencia del “peloteo” desde el nivel especializado (hay poco hábito -¿pocas ganas?- en gestionar interconsultas entre servicios hospitalarios).

Que permanece, o se redobla, la complicación en otros procedimientos, sean o no electrónicos (llega a ser cargante la burocracia médica electrónica).
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*SICKNESS SELF–CERTIFICATION ABSENCE FORM. Conlleva una responsabilidad, con posibles sanciones si se proporciona información falsa.


Veamos…

Se perpetua el problema de los informes y formularios, sean manuales o electrónicos, dada su diversidad, las repeticiones por causa multicompetencial (municipales, autonómicos, estatales) y, en general, por estar mal diseñados y ser demasiado farragosos. Viendo algunos formularios sociales, como el de la dependencia funcional, uno no llega a imaginar qué mente los ha ideado, y jura en arameo ante el insufrible parte de lesiones.

Sobre los circuitos dentro del sistema, el reciente acceso a algunas pruebas complementarias (colonoscopia, densitometría, etc.), de siempre demandado, ha generado protocolos excesivos que habría que simplificar. En cuanto a la solicitud de material ortoprotésico, más de lo mismo.

Respecto a los circuitos fuera del sistema, cabe señalar el enredo administrativo en la petición de transporte sanitario (ambulancias), a menudo delegado desde el hospital de referencia, y la asunción de prescripciones de hospitales concertados, que no emiten recetas oficiales.

Por todo esto, porque repudio la consulta médica como carrera de obstáculos, y porque desburocratizar concuerda con simplificar, sueño con una simplificación de todos los procedimientos médicos. ¿Y quién no?


Siempre se habla de desburocratizar... y simplificar,
pero es sabido que del dicho al hecho hay mucho trecho.
He aquí una muestra...

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La eterna cruz burocrática...

Silla de ruedas: trámite burocrático
Ejemplo de procedimiento administrativo que se le carga al médico: 
Gestión de Silla de Ruedas, incluyendo la renovación de cualquier pieza de silla, como un apoyabrazos. Es la realidad diaria, aunque parezca algo inaudito.

lunes, 23 de marzo de 2015

La fuerza espiritual de la música

Jordi Savall 3435.jpg
El pianista Diego Fernández Magdaleno, Premio Nacional de Música, promovió en su día un homenaje al violagambista, director de orquesta y musicólogo Jordi Savall (1941), por su 70º aniversario, ofreciendo un recital en el Instituto Cervantes de París el 21 de febrero de 2012, con obras inéditas de compositores actuales. En el vídeo del acontecimiento, Magdaleno nos informa de la justificación del homenaje a este gran especialista en la Música Antigua (de Oriente y Occidente), y el homenajeado Savall nos habla emocionado de la iniciativa, que entiende como un "rescate" de las músicas olvidadas reinventándolas con las impresiones de compositores de nuestro tiempo. Pero también de la importancia histórica de la música y de su necesidad permanente, y más que nunca en momentos de crisis como el actual, por la fuerza espiritual que proporciona a la gente que sufre. Sí, la música como fuerza espiritual...

Homenaje a Jordi Savall
Diego Fernández Magdaleno, piano

miércoles, 18 de marzo de 2015

Día Nacional Contra las Agresiones a Sanitarios



#stopagresiones


Recordando un pasado manifiesto y una pretérita reflexión, hoy se me ocurre decir:

No se puede tolerar 
—dentro del sano juicio—
la locura de atacar 
a quien presta un gran servicio. 

Agredir a un sanitario,
cuyo trabajo es servir,
 a ningún contestatario 
se le debe permitir. 

Incomprensible tener
que advertir a las personas
de que no han de arremeter
ni actuar como leonas.

Nadie tome por su mano 
la justicia, aunque se duela.
¡Respetemos al humano 
que alivia, cura y consuela!

lunes, 16 de marzo de 2015

Consulta médica telefónica: un caso de desconfianza


(A la tercera, después de dos llamadas sin que nadie respondiese.)

—Hola, es el domicilio de la Sra. Suspicaz.
—Sí, dígame.
—Soy el Dr. Tragacontodo. Llamo por la consulta telefónica que han solicitado. Es que su médico, la Dra. Esplendorosa, no está. Dígame qué desea.
—Quiero saber el resultado de un análisis, pero... ¿en qué planta trabaja usted?, ¿cuál es el número de su sala?, ¿y su nombre completo?
—Vaya, es usted demasiado desconfiada... Yo podría pedirle que me demuestre que es la paciente y no otra persona. Por teléfono nunca hay seguridad de nada.
—Ah, por supuesto que soy yo. ¿Cómo puede dudarlo?
—Puedo dudar de la misma manera que duda usted, señora. ¿No le parece?
—Bueno... A ver, ¡dígame el resultado!
El Dr. Tragacontodo revisa los datos analíticos y le responde:
—Todo está normal, Sra. Suspicaz.
—Ya. Pero... ¿cuál es la cifra de..., que debe estar entre 0 y 10?
—Pues es de 1,5. O sea, normal
—¿Y qué significa normal?
—Significa que es negativa.
—¡Hum! Pero yo sigo mal...
—Tendrá entonces que venir a consulta. Creo que mañana ya está su médico.

El Dr. Tragacontodo se despide de la presunta Sra. Suspicaz, cuelga el teléfono, exclama «¡Uf!» y se pregunta: «¿Debí dejar en suspenso esta consulta telefónica y que resolviese su médico cuando estuviese?». Después, para mayor asombro, comprueba que hace dos días la Dra. Esplendorosa ya le había comunicado el resultado de su análisis, y que, además, había señalado en la historia clínica: "difícil entendimiento con paciente". Tragacontodo no sabe si es mal entendimiento en la consulta presencial o en la entrevista telefónica, aunque sospecha que en ambas. «¿Ante semejante desconfianza, hay seguridad de algo?», se dice, sabiendo que la respuesta es negativa, como el resultado de la analítica de la Sra. Suspicaz. Y es que en situaciones como ésta, carentes de confianza (en este caso por una paciente difícil), la seguridad en la consulta médica telefónica es cuestionable. Por otra parte, más allá de la inconveniente desconfianza, debiera definirse esta variante de consulta para evitar que sea generadora de conflictos.

(Ver también una reflexión dramatizada de consulta médica telefónica: AQUÍ)

Confía en mí - El Libro de la Selva
***
REFLEXIÓN FINAL
El desconocimiento genera desconfianza, por temor. El conocimiento y la confianza dan seguridad (alejan el miedo irracional, el temor infundado). Por eso en medicina la educación sanitaria y la confianza médico-paciente son decisivas.

viernes, 13 de marzo de 2015

El color de la existencia


Con el apoyo visual de este caligrama propongo ver la vida de color de rosa... 


CALIGRAMA ABSTRACTO (EL COLOR DE LA EXISTENCIA)

El poema se dibuja. El dibujo es un poema. 
El arte se vuelve juego. El juego es arte que alegra. 

Lo antiguo se hizo moderno. Lo moderno es ayer nuevo.  
El agua quiere ser tierra. Y la tierra, aire y fuego.  
 
Los sonidos son colores. Los colores ya se escuchan.
La pintura se compone. Compongo al pintar la música.

El llanto cede a la risa. La risa lágrimas vierte.
Lo serio se mira en broma. La broma ha de ser prudente. 

El éxito tiene esclavos. Esclavizarse no es triunfo.
La vida precisa afecto. De afecto y amor, mi rumbo.
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En mi día, con este poema en espejo –anadiplosis– veo el color de la existencia...

Colors of Life

martes, 10 de marzo de 2015

La humanidad en todo su esplendor

Estatua de la Libertad, Nueva York

En la historia de mi vida son claves los años que pasé en Estados Unidos como especialista en neurooncología, es decir, médico del cáncer que envolvía el sistema nervioso de los niños. Después de siete años de intensa vida hospitalaria, en la que la violencia de las emociones alcanzaba todos los días la dimensión de tragedia, la vida se ve distorsionada. Era un día a día de derrotas, en que las victorias no podían ser celebradas enteramente porque la inminencia de una recaída acechaba hasta el fin. Un día sugerí que nuestro equipo usara una camiseta con la leyenda: It is so sad (Es tan triste), porque era la frase que más repetíamos a lo largo del día. Recuerdo que, de vacaciones en Portugal, me admiraba de ver corretear los niños en la playa porque ya me había olvidado de que podían ser felices y estar sanos. En cada cara buscaba las huellas del dolor; en cada cuerpo, los estigmas de quien sufrió los efectos de la enfermedad o de su tratamiento. Esta distorsión afectaba también a los niños y a sus familias. Aún me emociono al acordarme de un niñito de 3 años, sin pelo ni cejas, que tenía por habilidad —que mostraba orgulloso— conocer el nombre de las crías de todos los animales: el hijo de la cerda: lechón. De la yegua: potro. Y así todos. Un día se me ocurrió preguntarle cómo se llamaba el hijo de una mujer. Dudó un minuto, pero después esbozó para mí la astuta sonrisa de quien había intuido la respuesta y afirmó con seguridad: outpatient (paciente de consulta externa).  
Muchos me preguntaban cómo era posible convivir a diario con la tristeza. La respuesta es simple: es un privilegio poder conocer la humanidad en todo su esplendor, en el coraje, pero sobre todo en el amor. Los médicos y las enfermeras con quienes trabajaba eran santos porque, como escuché alguna vez, los santos no son todos iguales. (…)
Capítulo del libro Lo siento mucho de Nuno Lobo Antunes, neurooncólogo pediátrico. 

Reseña de "Lecturalia".- Lo siento mucho es un libro de testimonios conmovedor. Una hermosa y profunda reflexión sobre los momentos más difíciles a los que mucha gente ha tenido que enfrentarse a lo largo de su vida y al final de la misma. Empática, humana e increíblemente positiva. Una muestra de historias sobrecogedoras, de ejemplos de superación en los hospitales de Nueva York que emocionarán al lector.


Sinto Muito - Nuno Lobo Antunes

viernes, 6 de marzo de 2015

Información deformada y exceso de información


Quien habla con argumentos no grita ni hace aspavientos. Refrán

La abundancia de información crea pobreza de atención. Anónimo

El exceso es el veneno de la razón. Quevedo

Desde hace años los presentadores del tiempo en televisión parecen actuar delante de los mapas, moviéndose de un lado a otro, extendiendo los brazos como directores de orquesta, haciendo múltiples y desconcertantes aspavientos. Tanto llegan a atraer sus cuerpos en acción (como si se tratase de la actuación de un showman o una showwoman) que la atención se pierde en lo que menos interesa: el transmisor de la información. De modo que se desatiende lo que realmente importa: el tiempo meteorológico. Al final resulta una información deformada. Se llega a echar de menos al hombre del tiempo estático frente a un mapa sencillo, dando explicaciones breves y precisas. 

Puede pasar algo parecido con la intervención de un profesor o de un conferenciante, cuya comunicación no verbal sea tan potente que haga olvidar a quienes escuchan lo que realmente interesa: el mensaje que pretenden transmitir. Preferible entonces el orador poco expresivo corporalmente y decisivo en el modo certero de hablar. Yendo a los extremos: mejor un mapa que ocupe toda la pantalla y una voz en off haciendo su descripción ("Borrasca al oeste, anticiclón al este, lluvias en el norte, calor intenso en el sur..."), y deseable un disertador desprovisto de gesticulaciones que transmita únicamente con la palabra desnuda. 

¿Y qué decir del exceso informativo de los medios? Pues que son tantas las noticias y tantas las repeticiones (en diversas formas o múltiples variantes), que acaban saturando los cerebros de los lectores, de los televidentes y de los escuchantes. Tanto es así que no acaba uno de procesar la avalancha de datos, corriendo el riesgo de perderse en una mar de confusión y, a lo peor, de quedarse con lo que es falso o menos verdadero. Es preciso seleccionar entre la multitud de imágenes y noticias, evitar el atragantamiento informativo, tratar de acertar a quedarse con un mínimo suficiente. En definitiva, conviene evitar el exceso de información.

¿Y cuánto exceso de información sanitaria reciben hoy en día los médicos de familia? En su especialización en personas, centrados en la atención integral (biopsicosocial), no dejan de ser médicos generales, galenos obligados a saber lo esencial de cada parcela del saber médico. Y sin embargo, cada vez más se les incita a ampliar su círculo de conocimientos, en una progresión que pareciera tener como meta el asimilar todo el conocimiento médico, con todas las habilidades que comporta la aplicación de ese conocimiento. Pero los extremos son inconvenientes y lo único que provocan es el efecto contrario al deseado: el agotamiento por exceso y la frustración ante la imposibilidad de abarcar todo el saber médico.

De modo que es preferible abrazar la sencillez y la naturalidad en la transmisión de la información, de la índole que sea, evitando su deformación. Y aconsejable seleccionar la información (tanto en las lecturas como en la recepción pasiva), eludiendo todo exceso, en el caso de los médicos generales/de familia estableciendo límites que acoten la formación, con el fin de preservar su esencia (saber lo fundamental de cada parcela médica) e impedir el agotamiento destructor. Bueno, al menos es lo que me parece a mí. No sé a ustedes...

Too Much - Nat King Cole

martes, 3 de marzo de 2015

Médico y poeta gallego


Tomo prestada una sinopsis de la novela La hermana San Sulpicio, de Armando Palacio Valdés (1853-1938).
El joven Ceferino Sanjurjo, médico y poeta gallego conoce en el balneario de Marmolejo a una simpática monjita sevillana, la hermana San Sulpicio, de cuya gracia y belleza queda prendado. Sanjurjo interroga con suma discreción a la madre Florentina, superiora de la orden a la que aquélla pertenece, y se entera de que en esa congregación se renuevan los votos cada cuatro años, y a la linda y graciosa novicia le falta sólo un mes para confirmar o no los suyos”.
El personaje es citado por Ángel Ganivet en la XII de las Cartas finlandesas:
La única persona a quien yo envidio a ratos en el mundo es un gallego natural de Viana del Bollo y casado con una sevillana graciosísima, Gloria Bermúdez; y no le envidio la mujer, sino la facilidad que Dios le dio para describir todas las cosas. «Ceferino Sanjurjo, poeta descriptivo», reza la tarjeta de este hombre feliz, dado a conocer por Armando Palacio Valdés en su novela La hermana San Sulpicio, y recordado por mí siempre que cojo la pluma para describir algo y la suelto sin haber descrito nada. Sin duda tengo atrofiada la circunvolución cerebral donde habita el genio de las descripciones, porque de otro modo no me explico que teniendo dos ojos perfectamente sanos, una memoria fiel y una voluntad decidida, no me sea posible dar cuenta de lo que veo.
Ceferino Sanjurjo, médico y poeta. ¡Vaya! Conozco a un médico de familia que se llama Ceferino y que es gallego. Pero que no se apellida Sanjurjo, no le conozco producción poética y, que yo sepa, no se ha enamorado de una monja andaluza (ni de otro origen). Da igual. ¿Acaso no hay médicos poetas gallegos? ¿Y cuántos médicos gallegos, poetas o no, habrán ejercido o están ejerciendo en Andalucía? ¿Y en otros lugares allende la frontera galaica? ¿Y en qué lugar del mundo no hay un gallego cargado de poesía? ¿Y aún más allá...?

"O bosque" (El bosque), poema de Luis Pimentel (médico y poeta)

Cada árbol coa súa sombra.
Didiante da túa casa hai un árbol 
amigo e solitario.
Mais iste é un bosque
de repetidas sombras verticales.
LUIS PIMENTEL, O bosque
Eduardo Pondal [Queixumes dos pinos], Valentín Lamas Carvajal [Saudades gallegas, Catecismo do labrego], Manuel Leiras Pulpeiro [Cantares gallegos], José María Gil Rey, José López de la Vega, Castor Elices, Juan Barcia Caballero [Rimas], Vicente Feijoo, Alfredo Vicenti [Recuerdos], Jesús Rodríguez López...
Sobre Armando Palacio Valdés (1853-1938)
Entre 1881 y 1903, publica el grueso de su obra novelesca, entre las que deben anotarse un buen número de obras muy significativas en el panorama literario de la época y en la trayectoria de su autor: Marta y María (1883), Riverita (1886), El cuarto poder (1883), La hermana San Sulpicio (1889), La espuma (1891), La fe (1892), El maestrante (1893), Los majos de Cádiz (1896), La alegría del capitán Ribot (1899) o La aldea perdida (1903).
Armando Palacio Valdés –filosofia.org
Armando Palacio Valdés –Biografías y Vidas

domingo, 1 de marzo de 2015

Romería gallega

Romería gallega, Rufino Peral

Hace tiempo, cuando hablamos de tres zarzuelas inspiradas en Galicia, no pudimos ilustrar como deseábamos una de ellas: La chula de Pontevedra (1928), de Pablo Luna (1879-1942) y Enrique Bru (1873-1951). Ahora tenemos suficientes muestras en YouTube de la grabación existente (increiblemente la única), a cargo del Coro Cantores de Madrid y Orquesta Sinfónica, dirigidos por Ataúlfo Argenta. Y traigo aquí la pieza que había buscado sin éxito: la Romería gallega «Non che canto por cantare». Es el sueño de Rosiña, que en Madrid se imagina estar en una romería de su tierra. Una gaita, unas voces populares, tambor y pandero, y la explosión festiva de la gran orquesta. Auténtico sabor galaico.