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lunes, 3 de enero de 2022

Sobre el «imbecilismo antivacunas»


Tras leer el en el blog musical «Ya nos queda un día menos» (de Fernando López Vargas-Machuca, centrado en la música clásica) el artículo sanitario El imbecilismo antivacunas llega a la clásica, creímos conveniente responder con este comentario:

Creo que deberíamos tomar todo con relatividad; no con desconfianza, pero sí haciendo una reflexión crítica. Lo digo como médico que confía en las vacunas y al mismo tiempo cuestiona algunas medidas. Porque estamos navegando en el desconcierto de mensajes confusos, incluso contradictorios, emitidos desde estamentos sanitarios que deberían informar a la población con rigor y claridad. Además, cada comunidad autónoma va por libre, tratándose de un problema de salud pública que obliga a un mando único central.

En el trabajo diario, el médico de familia se ve en una lucha continua contra informaciones falsas y equívocos, tratando de aclarar dudas de los pacientes y dando recomendaciones pertinentes en medio de una descoordinación irritante. No hablemos ya del sinfín de llamadas telefónicas (muchas forzadas) y de la burocracia desmedida (sobre todo por las bajas laborales preventivas derivadas de la situación pandémica, que las mutuas no asumen), que le roban prácticamente todo el tiempo que debería dedicar a la asistencia clínica. Hasta un profano lo puede entender.

Respecto a nuestros sabios epidemiólogos, observamos más soberbia que humildad, y raudos vaivenes en su pensamiento científico. La propia Dra. del Val dijo el año pasado: «Una vacuna contra el coronavirus en 2022 sería optimista». Y ahora parece confiar plenamente en la novedosa inmunización anti-COVID. Parece haber pasado en un santiamén del escepticismo al triunfalismo. Sin dudar de su capacidad, el recelo podría acabar apoderándose hasta de los sanitarios, ya muy cansados de tanto zarandeo. En fin, dejémonos llevar por la cordura…


Por otra parte, Fernando, felicitaciones por este magnífico blog musical. Y espero con ansia nuevas valoraciones críticas. Un saludo cordial (y anticoronavírico).

[Por desgracia no ha sido posible publicar este comentario porque «Los comentarios de este blog están limitados a los miembros del equipo».]

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Como (casi) nadie se acuerda de Santa Bárbara hasta que truena, los no vacunados por desconfianza (miedo), al presentar complicaciones de la enfermedad coronavírica, entregan su voluntad al médico que los atiende. Perpleja, dice una neumóloga: «Ni uno solo me ha dicho que no cuando les he ofrecido Tocilizumab».

Y un médico intensivista, en una reflexión audiovisual (¿Un orden futuro sin COVID-19?) nos recuerda los principios bioéticos, entre los que se encuentra el principio de autonomía: el paciente decide si se somete a un tratamiento o no. Respetando este principio, la vacunación no puede ser obligatoria. Y de serlo, tendría que haber un fondo de compensación por posibles daños vacunales (Programas de compensación por lesiones causadas por vacunas).

An Eye for Optical Theory – Michael Nyman

Médicos y vacunación COVID-19 
1. Promotores a ultranza. 
2. Detractores extremos. 
3. Prudentes.

«Se puede ser provacunas y estar totalmente en contra
de medidas coercitivas contra no vacunados». Mónica Lalanda


Daniel Barenboim en el concierto de Año Nuevo 2022

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