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lunes, 7 de enero de 2013

La dichosa mochila escolar


Desde que las mochilas sustituyeron a la cartera de mano, o en bandolera, se creó un nuevo problema de salud (algo habitual): dolor de espalda en escolares. Y no por las propias mochilas, sino por el aumento de la cantidad de libros y material didáctico que los alumnos se vieron obligados a portar en ellas. Ni las autoridades académicas, ni las sanitarias debieron pensar en ello en su momento (cada uno por libre), y por lo que se ve tampoco después. De modo que el problema sigue ahí, hecho costumbre, a perpetuidad. 

Para colmo, este sufrimiento físico añadido no ha ido acompañado de los buenos resultados académicos de los escolares. Es paradójico el aumento progresivo del volumen de los libros de texto en relación inversa al contenido; de otro modo más crudo: a más peso, mayor fracaso escolar. 


Pero dejando el aspecto formativo de los libros de texto y centrándonos en los daños producidos por su transporte, es indiscutible que hay que buscar soluciones. Aparte de mochilas con ruedas (como las maletas de viaje), veo otras dos alternativas: volver a la cartera clásica, llevándola cruzada y limitando el peso del material escolar, y fomentar la higiene postural, combinada con ejercicio físico adecuado para mantener el tono muscular. 


Y en cualquier caso, ¿no es posible limitar el número de libros de texto y reducir su volumen? Uno vuelve la mirada atrás y observa pensativo la simplificación de la antigua Enciclopedia Álvarez y de otros prácticos libros educativos ya olvidados... ["Un repaso por los libros de texto durante el siglo pasado"]
***
Esta entrada está basada en el comentario a un artículo publicado en blog "Postura sana en el Conser de Gijón":
Más sobre mochilas, por Ana María Pérez Martínez

Se postulan otras medidas preventivas de lesiones aquí:
Las mochilas escolares y el dolor de espalda

Veamos un vídeo con recomendaciones posturales al llevar mochila... 


...y una exitosa canción que hace referencia a la mochila.

8 comentarios:

  1. Buena pregunta, Pepe: ¿por qué tantísimo libraco no aumenta la sapiencia de nuestros escolares? Tocas un problema complejo y que yo creo que es uno de los grandes males de raíz de nuestro sistema educativo: la sobrecarga de los programas. En Lengua me creo autorizado para decirte que tienen un exceso de contenidos superfluos, que, además, restan tiempo para atender los esenciales, con los resultados a la vista; que las cosas se repiten demasiado de curso a curso; que el haber juntado Lengua y Literatura ha empeorado esa reiteración... Pues bien, por si fuera poco con el perjuicio educativo, ahí está la sobrecarga también de las mochilas. Descendiendo a un nivel más pragmático, esta se puede mitigar bastante usando archivadores en lugar de cuadernos y generalizando algo que ya hacen algunas editoriales: dividir el libro de texto gordo en tres volúmenes más pequeños (deberían y creo que podrían hacerlo sin aumentar mucho los precios). Esto vale, naturalmente, para secundaria, porque en primaria e infantil las cosas no son exactamente iguales. Por cierto, me leí lo de Ramón y Cajal, muy significativo. Un abrazo.

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    1. Además del exceso de contenidos superfluos, es lamentable que se añada un problema de salud. No son despreciables los daños en la columna vertebral que pueden sufrir los infantes. Ni el coste sanitario que puede acarrear. Se sigue pensando con los pies. En fin...
      Un abrazo, Pablo.

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  2. Hola José, no he logrado ver el vídeo, quizás sea cuestión de mi ordenador o la red. Lo intentaré en otro momento. Enlazaré tu entrada en mi blog en alguna que tengo medio en borrador. El tema de las mochilas parece que está todo dicho que ya todas las personas saben todo sobre el daño que supone tanta carga, pero lo cierto es que cada generación va a peor y los problemas de salud surgen cada vez antes en la edad infantil, porque al tema de las mochilas se suma ahora el del sobrepeso y el sedentarismo.
    En fin, haremos todo lo que esté en nuestras manos para mejorar la calidad de vida de quienes se dejen ayudar!
    Un abrazo!

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  3. Querida Ana, se conoce este problema, lo mismo que otros de ergonomía. A veces está en mano del usuario cambiar hábitos, en otras los factores de riesgo son de origen externo. Si se junta la dejadez personal, la costumbre/moda y la irresponsabilidad de los gestores/mandatarios llegamos a donde estamos. Ni sentido común ni criterio propio ni capacidad decisoria desde estamentos superiores... y nos encontramos en un país diferente, sui generis, en lo negativo, claro. No sé si me excedo, pero leyendo a los clásicos uno se va convenciendo de que aquí no hay solución, salvo total remodelación, de conciencias y competencias.
    Renovados besos.

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  4. En la escuela rusa a la que va mi hijo están prohibidos totalmente los cuadernos que tengan más de 35 hojas, y los libros se dividen en dos semestres. Una vez mandé a mi hijo con un cuaderno de 100 hojas que fue devuelto con una nota de advertencia a los padres...

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    1. De la sensatez a la estupidez hay un solo paso. Y por lo que dices, Tony, veo que la estupidez no está globalizada.

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  5. "A más peso, mayor fracaso escolar."
    Es curioso que sea esta certera observación la que se me haya quedado grabada por encima de las otras cuestiones que expones.
    Lo grave del asunto es que no se atisba una solución a corto plazo, o mejor dicho una voluntad de querer solucionar el problema.
    Un abrazo.

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    1. Con esto, Antonio, quise significar que a mayor contenido, menos aprovechamiento. Ya sabemos que el que mucho abarca, poco aprieta. En el ámbito médico pasa otro tanto: se valora la cantidad (de pacientes vistos) en lugar de la calidad (la adecuada respuesta a cada uno). Es nuestra (hispana) cruz.
      Otro abrazo mochilero.

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