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viernes, 26 de abril de 2013

El ritmo de la negritud

Punto guajiro, Castelao
 
Quitóse un poco de barba que tenía; cubrióse un ojo con un parche, vendóse una pierna estrechamente, y arrimándose a dos muletas, se convirtió en un pobre tullido tal que el más verdadero estropeado no se le igualaba. Con este talle se ponía cada noche a la oración a la puerta de la casa de Carrizales, que ya estaba cerrada, quedando el negro, que Luis se llamaba, cerrado entre las dos puertas. Puesto allí, Loaysa sacaba una guitarilla algo grasienta y falta de algunas cuerdas y como él era algo músico, comenzaba a tañer algunos sones alegres y regocijados, mudando la voz por no ser conocido. Con esto se daba priesa a cantar romances de moros y moras a la loquesca, con tanta gracia que cuantos pasaban por la calle se ponían a escucharle, y siempre en tanto que cantaba, estaba rodeado de muchachos; y Luis el negro, poniendo los oídos por entre las puertas, estaba colgado de la música del virote, y diera un brazo por poder abrir la puerta y escucharle más a su placer; tal es la inclinación que los negros tienen a ser músicos. Y cuando Loaysa quería que los que le escuchaban le dejasen, dejaba de cantar y recogía su guitarra y, acogiéndose a sus muletas, se iba.
El celoso extremeño, de Miguel de Cervantes.

Fats Waller & Ada Brown - That Ain't Right - Stormy Weather

Rumba criolla, Castelao

Debuxos de negros (1939), por Castelao
(Colección completa: Museo de Pontevedra)

2 comentarios:

  1. Las dotes de las personas de raza negra para la música son notorias.
    Como anécdota puedo contarte que, en Sevilla, después del descubrimiento de América la población de raza negra fue muy numerosa. Según el censo de 1565 un 7% de los habitantes de Sevilla eran negros. Tenían un dirigente propio que aplicaba la ley y mediaba en los conflictos con el resto de la población, que curiosamente eran casi todos a causa de las fiestas y el ruido ocasionado por su música y bailes.
    Diego Ortiz de Zúñiga comentaba a mediados de 1.600: "Son en Sevilla tratados los negros con gran benignidad desde los tiempos de don Henrique Tercero, permitiéndoles juntarse a sus bailes y fiestas en los días feriados".
    Un abrazo.

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    1. Enriquecedora información la que aportas, amigo Antonio. Por cierto, me gusta el vocablo "feriado", con su significado de día festivo, que aquí ya no se usa, pero que se preserva en Portugal y creo que también en Iberoanoamérica.
      Un rítmico abrazo.

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