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martes, 24 de junio de 2014

Diálogos político-sanitarios (11): Acuerdos de gestión



Los acuerdos de objetivos nacen de la desconfianza. Reinhard K. Sprenger

Diálogo entre el Dr. Abré, médico de familia, y el Dr. Convencido, gerente de atención primaria (dentro de la nueva organización de atención integrada):

Dr. Abré.- En este centro de salud discrepamos de los objetivos planteados en el mal llamado acuerdo de gestión, que no es un pacto entre las partes, sino una imposición unilateral.

Dr. Convencido.- Puede que en lo de imposición tenga usted razón, Dr. Abré, pero los objetivos son los adecuados para garantizar la calidad asistencial y la sostenibilidad del sistema.

Dr. Abré.- Pues leyéndonos, Dr. Convencido, no vemos ninguna intención de garantizar la calidad, tan sólo disposiciones economicistas que atentan contra esa pretendida calidad.

Dr. Convencido.- Primero, el acuerdo de gestión garantiza la accesibilidad, con demora cero; no me lo pueden negar. Segundo, no sé a qué disposiciones economicistas se refiere.

Dr. Abré.- Nuestros gestores, incluido usted, confunden accesibilidad con barra libre. Y es evidente que se basan en criterios economicistas: basta ver los indicadores que manejan.

Dr. Convencido.- De algún modo hay que medir la actividad asistencial de los médicos de familia. Nos centramos en los polimedicados, el gasto farmacéutico, las derivaciones...

Dr. Abré.- La polimedicación es mayormente inducida desde el nivel hospitalario. Valorar las derivaciones adecuadas es realmente difícil. Del gasto farmacéutico tengo mucho que decir.

Dr. Convencido.- ¡Hable usted del gasto de farmacia, Dr. Abré! Han logrado aumentar el porcentaje de medicamentos genéricos, pero en otros indicadores de prescripción flojean.

Dr. Abré.- Me ha tocado la fibra sensible, Dr. Convencido. Es un gran error medir el gasto medio por receta y no el farmacéutico total: ¡puedo bajar aquél subiendo éste!

Dr. Convencido.- Entiendo; también a mí me parece mal este indicador. Obliga a los prescriptores a dar medicamentos baratos, de complacencia, para disminuir la media. ¡Hum!

Dr. Abré.- No lo veo muy convencido, doctor ídem. Entenderá que no queramos firmar un acuerdo que no es tal y con el que discrepamos. No sé si le perjudicamos...

Dr. Convencido.- Para nada me perjudican. Pero me gustaría que firmasen… (Contrariado, mira al Dr. Abré.) Estimaré sus observaciones y seré flexible en las mediciones. 

(Se marcha el gerente y el médico de familia se queda pensativo: “Siempre la misma cantinela. Todo va a seguir igual”.)

Es habitual que se firmen acuerdos de gestión, a modo de compromisos para cumplir ciertos objetivos y conseguir un complemento de productividad, de un modo automático, sin reparar en lo absurdo de algunos contenidos o incluso sin leerlos. Es necesario cambiar el actual procedimiento para que sean auténticos acuerdos, pactados, con objetivos clínicos realistas, inteligentes y sensatos. De otro modo se mermará la calidad y no se frenará el gasto sanitario.

Y de los insatisfactorios acuerdos, a los placenteros recuerdos...

Try to remember - The Brothers Four

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