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lunes, 18 de agosto de 2025

La sierra incendiada


LA SIERRA INCENDIADA

Los verdes montes serpenteaban
para deleite de los ojos
que en la naturaleza gozan.
La sierra: ¡un don de eternidad!

Así se presentaba ella,
fresca, hermosa, cubierta de árboles
que alegran y procuran vida.
La sierra: ¡un singular edén!

Era refugio de animales
salvajes y hombres no sujetos
por ciudadanas ataduras.
La sierra: ¡espacio en libertad!

Los pájaros allí cantaban,
el lobo dejaba su aullido
y en silencio iban los pastores.
La sierra: ¡música y paciencia!

Y ahora poco queda, nada
del dulce manto vegetal
que el fuego se llevó veloz.
La sierra: ¡un cementerio gris!

Reducida a ceniza, evoco
lo que fue y lloro de impotencia
echando al aire las preguntas.
—¿Por qué? ¿Y cómo resucitarla?

[2022, 1 ago.]
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Poema inspirado en los grandes incendios forestales de la Sierra de la Culebra de junio y julio de 2022, y escrito poco después. Decido publicarlo ahora, este verano de 2025 en que ha vuelto a incendiarse esa sierra de la provincia de Zamora, al parecer por mano humana (¿pirómana, incendiaria, negligente?), en una oleada de incendios forestales que afectan en especial a territorios del noroeste peninsular, sobre todo de las provincias de León y Ourense (aquí con el incendio de Chandrexa de Queixa, calificado como el más grande de la historia de Galicia)*. Las monstruosas llamas dejan destrucción y muertos. Por eso el aire ardiente se llena de lamentos... Pero hay que tomar en serio la prevención, escuchando a agricultores y pastores**, quienes de verdad conocen el medio rural y saben de la incompetencia de los políticos. También hay que escuchar a verdaderos ecólogos. Y mientras nuestros bosques siguen ardiendo, hoy, aunque parezca una broma nos lo recuerda una celebración: el Día Mundial de la Prevención de Incendios Forestales. ¡Ay!, debemos concienciarnos: prevención, prevención y prevención.
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*Posteriormente superado por el incendio de Larouco.
**O siguiendo eficaces formas tradicionales para la gestión forestal, como la «Suerte de pinos» de Soria (recordada en referencia a los incendios AQUÍ), que confiere derechos a los vecinos, sistema ya usado en tiempos de las cartas pueblas para la repoblación territorial de zonas de interés [v. La Hispania vaciada]. O el proyecto «Ramats de Foc» (Rebaños de Fuego) de Cataluña. O el «Proyecto Mosaico» de Extremadura.
–Una visión discrepante AQUÍ.
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Nota final. Tras los incendios forestales, conviene prevenir la erosión del suelo –y desertificación– por posibles lluvias torrenciales, mediante diques o barreras.
 
O fogo na floresta – Heitor Villa-Lobos
(De suite A floresta do Amazonas)

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