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martes, 8 de diciembre de 2020

Una admirable paciente

¡Mis admirables pacientes! Personas que padeciendo enfermedades graves, incurables, debilitantes, dolorosas, destructivas, incapacitantes, terminales..., soportan el sufrimiento con extraordinaria entereza, con gran dignidad, incluso con alegría. Entre otras, una mujer luminosa permanece en mi memoria. A pesar de sus graves dolencias daba gracias a la vida, se sentía agradecida («Estoy viva, ¿qué más puedo pedir?», decía). Valga ella, con este soneto, para representarlos a todos.


AGRADECIDA A LA VIDA

            A la memoria de una admirable paciente.

El sol va declinando, y las flores
en la noche se echan a dormir.
Durmiendo está Celina sin vivir,
cerrados en lo oscuro sus colores.

Su luz era perenne y sus dolores
no dejaba en su noche traslucir.
Bastándole el hecho de existir,
guardaba para sí sus mil clamores.

No tenía riñones funcionantes,
su corazón se ahogaba intervenido,
un maligno tumor la devoraba...

La quiero recordar como era antes
de que su sol la echase en el olvido.
Sonriendo y dando gracias, me alegraba.

[2020, 18 feb.]

"Para Elisa" (Für Elise) de Beethoven

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