Las actividades relacionadas con la Medicina han sido recogidas a lo largo de la historia por la literatura y por las bellas artes. La narrativa, la poesía y la dramaturgia no han ignorado los sucesos que se relacionan con la salud. Literatura y Medicina es un frecuente binomio. La pintura también ha plasmado escenas de dolientes, de enseñanzas médicas y de galenos abnegados en el arte de curar, y la escultura ha inmortalizado a los protagonistas, célebres o desconocidos. El cine ha recogido historias de médicos y pacientes e incluso la música ha participado en la relación Arte y Medicina. Esta realidad es estudiada por la Estética Médica. Si la estética (del gr. aisthetikós, lo concerniente a la sensación o percepción) en general es la ciencia del conocimiento sensible cuyo objeto es determinar la esencia de lo bello, específicamente médica es la enfocada al campo de la Medicina, desde la Literatura y el Arte.
En las obras literarias se incluyen tanto las de ficción como las de no ficción, que tratan de hechos reales. En el primer caso tenemos novelas, relatos, obras de teatro y poemas. En el segundo memorias, diarios, biografías y ensayos, incluyéndose aquí estudios históricos y artísticos, así como libros de divulgación y textos académicos médicos. Podemos recordar novelas como La peste (1947), de Albert Camus, El amor en los tiempos del cólera (1985), de Gabriel García Márquez, El médico (The Physician, 1986), de Noah Gordon, o La enfermedad de Sachs (1998), de Martin Winckler; relatos como El pabellón número 6 (1892), de Anton Chéjov, y otros cuentos del mismo autor; u obras de teatro como El médico a palos (Le médecin malgré lui, 1666), de Molière. Y entre los escritos de no ficción, podemos citar memorias o diarios como De profundis (2006), de José Cardoso Pires, y Diarios 1984-1989, de Sándor Márai; autobiografías como Despertares (1974), de Oliver Sacks; o textos académicos como Sobre la muerte y los moribundos (1993), de Elisabeth Kübler-Ross.
El séptimo arte ha tratado sobre vidas de médicos y avatares de pacientes que sufrían enfermedades incurables, trastornos psiquiátricos o adicciones destructoras, muchas veces elaborando sus guiones sobre obras literarias. En capítulo aparte se trata de “Médicos generales de cine” (en realidad de televisión), y se citan algunos films clásicos que han narrado, con mayor o menor acierto, historias relacionadas con el arte de curar. Pero podemos citar otros títulos más recientes de la gran pantalla, con indicación de sus directores: El doctor (Randa Haines, 1991), Trainspotting(Dannny Boyle, 1996), Bailar en la oscuridad (Lars von Trier, 2000), Mi vida sin mí (Isabel Coixet, 2002), Las invasiones bárbaras (Denys Arcand, 2003), 21 gramos(Alejandro González, 2003).
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Referencias bibliográficas
Arís A. La medicina en la pintura. Ed. Lunwerg Editores: Barcelona 2002.
Díaz JP. Medicina y literatura. Rev Med Uruguay 1994; 10: 5-12. Disponible aquí.
Loscos J, Baños JE, Loscos F, De la Cámara J. Medicina, Cine y Literatura: una experiencia docente en la Universitat Autónoma de Barcelona. Rev Med Cine 2 (2006): 138-142. Disponible aquí.
Y un blog de referencia: Medicina y Arte, del Dr. Francisco Doña.
La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres.
Vuelo, Miguel Hernández++ –encarcelamiento [y AQUÍ]
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+Cantos de libertad, o por la libertad.
—«Las cárceles», de Miguel Hernández, es un canto de libertad de quien aborrece los centros de reclusión, que pueden encerrar el cuerpo, pero no el alma.
Las cárceles se arrastran por la humedad del mundo,
van por la tenebrosa vía de los juzgados:
buscan a un hombre, buscan a un pueblo, lo persiguen,
lo absorben, se lo tragan.
(...)
Cierra las puertas, echa la aldaba, carcelero.
Ata duro a ese hombre: no le atarás el alma.
Son muchas llaves, muchos cerrojos, injusticias:
no le atarás el alma.
–Poema escrito en alejandrinos y heptasílabos sin rima, pero con repetición de palabras y frases para crear un efecto musical.
—«Libertad» (Liberté), de Paul Éluard (1895-1952), himno a la libertad, compuesto durante la ocupación nazi de Francia, un símbolo de la Resistencia francesa.
En mis cuadernos de escolar
en mi pupitre en los árboles
en la arena y en la nieve
escribo tu nombre.
(…)
Y por el poder de una palabra
vuelvo a vivir
nací para conocerte
para cantarte
Libertad.
–Poema del poemario Poesía y verdad (Poésie et verité, 1942)
—«Romance del prisionero» es uno de los mejores romances del Romancero Viejo (o Tradicional), un romance lírico que en su versión corta produce una intensa emoción; dieciséis maravillosos versos, llenos de imágenes, en los que late la naturaleza, el amor, la vida... y la libertad, lo que el prisionero no tiene y desea; y el único consuelo que tiene, de pronto se lo elimina un cazador.
—«Vuelo», de Miguel Hernández (1910-1942), es la expresión del deseo de libertad, la del propio poeta, desde la cárcel en la que se ve privado de ella.
+++Poemas de vagabundos, hombres que quieren vivir libres y errantes.
—El vagabundo («The Vagabond») de Stevenson se conforma con su natural libertad; no necesita más que el cielo sobre su cabeza y la tierra bajo sus pies.
...All I ask, the heaven above
And the road below me.
...todo lo que quiero es el cielo sobre mí
y la carretera bajo mis pies.
–Lectura AQUÍ/AQUÍ (Inglés/Castellano). Canción de Vaughan-Williams AQUÍ
—El vagabundo («O vagabundo») de Cunqueiro es un soñador que un día deja de soñar y considera que es tiempo de regresar al hogar.
Metín tódolos meus días nun fardelo mendado
e boteime a andar. (...)
Pro, xa é tempo de volver. Canso, e xa non sei soñar.
Metí todos mis días en un hatillo remendado
y me eché a andar. (...)
Pero ya es tiempo de volver. Me canso, y ya no sé soñar.
++++Libertad de expresión.
—La «Epístola satírica y censoria», de Francisco de Quevedo (1580-1645), cuyo título completo es «Epístola Satírica y Censoria
contra las costumbres presentes de los castellanos
escrita al Conde-Duque de Olivares», expresa de forma contundente el deseo del poeta de libertad para expresar su pensamiento.
No he de callar, por más que con el dedo, ya tocando la boca, o ya la frente, silencio avises o amenaces miedo.
¿No ha de haber un espíritu valiente? ¿Siempre se ha de sentir lo que se dice? ¿Nunca se ha de decir lo que se siente?
–Conde-Duque de Olivares (Gaspar de Guzmán y Pimentel Ribera y Velasco de Tovar, 1587-1645): noble y valido del rey Felipe IV de España.
–Francisco de Quevedo cultivó todos los géneros literarios (lírico, narrativo y dramático) y todos los subgéneros poéticos: poesía satírico-burlesca, amorosa, moral e inmoral, religiosa, descriptiva, de circunstancias.
–La obra de Quevedo se caracteriza por la profundidad reflexiva, tanto en su poesía como en su prosa (Sueños y discursos, La cuna y la sepultura...), expresando desilusión y melancolía ante el paso del tiempo y la proximidad de la muerte.
–El humor de Quevedo es satírico, burlesco e incluso escatológico, como sucede en Gracias y desgracias del ojo del culo, en la que aborda la grandeza y la miseria de esta zona íntima y final del tracto digestivo.
—«Libertad de expresión», de Vladimir Maikovski (1893-1930), nos lleva a una conclusión: por ser tolerantes con los demás, perdemos nuestra propia libertad.
Y porque no dijimos nada
...ya no podemos decir nada.
–Poeta de la Resolución rusa, Maiakovski, ‘‘el poeta obrero’’, criticó el creciente aparato burocrático soviético y terminó con su vida suicidándose.
–Con antecedentes en Mallarmé y Apollinaire, Mayakovsky introdujo la ‘Escalera’ (Lesenka), un tipo de escalonamiento de los versos, innovación no sólo estética: servía de instrucción de lectura para enfatizar o pausar.
—Romance inicial de la obra de teatro Mariana Pineda, en decasílabos (como el «Romance decasílabo» de Sor Juana Inés de la Cruz), canto a Mariana Pineda (1804-1831), heroína de la libertad, seguidora del liberalismo de Rafael del Riego, Francisco Espoz y Mina y José María Torrijos, que murió ejecutada (como Riego, ahorcado, y Torrijos, fusilado) por garrote vil en Granada, su ciudad natal, tras ser juzgada por Ramón Pedrosa y Andrade durante el reinado absolutista de Fernando VII, cuando ella contaba sólo veintiséis años de edad.
¡Oh, qué día tan triste en Granada,
que a las piedras hacía llorar
al ver que Marianita se muere
en cadalso por no declarar!
Marianita sentada en su cuarto
no paraba de considerar:
«Si Pedrosa me viera bordando
la bandera de la Libertad».
++++++Sin libertad en general.
—«Oh ciudad del terror», de Manuel Vázquez Montalbán (1939-2003), trata de la frustrada libertad tras la Primavera de Praga, unos meses de reformas políticas y esperanza de cambio, con la invasión soviética de Checoslovaquia, en 1968.
Oh ciudad del terror
entre las avenidas lívidos
árboles del otoño
los invasores
fusilaban archivos
borrachos de memoria bárbaros
hartos de carne humillada
y ofendida
el miedo era una presencia
el silencio su mortaja
las palabras escondidas en las cosas
las ideas en los ojos
contemplaban
la división entre el que muere y el que mata
–La política y la crítica social son una constante en la obra de Manuel Vázquez Montalbán, poeta, periodista y novelista.
–La poesía de Vázquez Montalbán, de múltiples influencias, va del realismo a lo experimental, tiene un carácter lúdico e irónico, con una carga testimonial y crítica.
–Es una poesía deliberadamente prosaica.
–Entre sus referentes poéticos están T. S. Eliot, Lorca, Cernuda y Brecht.
–Su poemario más celebrado es Una educación sentimental (1967).
*«A la salida de la cárcel»(Oda XXIII), de Fray Luis de León, es una décima que el fraile-poeta escribió habiendo sufrido cinco años de prisión, que, por envidia de colegas celosos de su trabajo y su cátedra, ordenó el Tribunal de la Inquisición o Santo Oficio, por haber traducido el Cantar de los Cantares del rey Salomón.
Aquí la envidia y mentira
me tuvieron encerrado.
Dichoso el humilde estado
del sabio que se retira
de aqueste mundo malvado,
y con pobre mesa y casa
en el campo deleitoso
con sólo Dios se compasa
y a solas su vida pasa
ni envidiado ni envidioso.
–Está oda está escrita en dos quintillas, que juntas formarían una décima.
El compositor Rafael Millán Picazo (1893-1957), nacido en Algeciras (Cádiz), podría haber alcanzado mayores cotas creadoras si no fuese porque una enfermedad mental (que no he logrado averiguar) comenzó a limitar sus capacidades a partir de 1925. Y pese a experimentar una parcial recuperación de las facultades psíquicas en sus últimos años, en la década de 1950, su obra más relevante pertenece a la primera etapa creativa y al género de la zarzuela. Siguió la senda de la opereta vienesa y del género grande zarzuelístico propulsado por Amadeo Vives, pero su nombre no es tan popular como el de éste u otros compositores por el hecho existencial referido. Sin embargo no debiéramos olvidarlo, al menos por ser el creador de una gran zarzuela que mantiene toda su frescura: La dogaresa. Este nombre hace referencia a la mujer del dux, el soberano de la república de Venecia durante el Renacimiento, donde se desarrolla la acción de la obra. Precisamente de ella traigo la famosa romanza “Un conde fue” (parte del número “Grande fiesta hoy”), en la voz del gran barítono Manuel Ausensi. El comienzo puede no ser reconocible por la mayoría, pero en cuanto comienza el texto principal de su melódica narración muchos creerán haberla escuchado alguna vez. Disfruten de este número imperecedero.
La canción que a continuación presento está basada en el film La Isla del Tesoro (1934), dirigido por Victor Fleming y basado en la famosísima novela de aventuras de Robert Louis Stevenson (1850-1894). He de confesar mi debilidad por las historias y películas de piratas, sobre todo las del cine clásico, cuya magia no se ha vuelto a repetir. Desde luego hay que beber en la fuente original, en la gran novela de Stevenson, extraordinario creador de otras obras maestras (La flecha negra, modelo de novela histórica, El extraño caso del doctor Jekyll y Mr Hyde, penetrante novela psicológica) y autor de un maravilloso libro de viajes, En los mares del Sur, en el que realiza un soberbio estudio antropológico de unos nativos que lo llamaban Tusitala, “el narrador de cuentos”. Pero ahora recreémonos con una escena de la obra llevada a la pantalla grande en la que, en medio del tenso ambiente, emerge la ruda canción marinera “Ron, ron, ron, la botella de ron”. Y después con un trailer del film que nos traerá todo el sabor de la piratería.
[Vídeo post. por eliminación del previo]
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Anexo: Piratería. Piratas, corsarios, bucanero y filibusteros
No debemos dejarnos llevar por las apariencias. Conocemos rostros de piedra, autoritarias miradas de hielo, altivas efigies que respiran inalcanzables aires. Sabemos de bocas ariscas, de manos que rehúyen el contacto, de oídos que no atienden nuestra súplica. Pero lejos de la dureza, de la frialdad y de la indiferencia que alguno trata de mostrar, para defensa de sus intereses o de su dignidad, subyace un individuo frágil, inseguro y temeroso que aguarda, acaso inconscientemente, el calor del afecto, de la amistad, del amor desinteresado y franco. No debemos dejarnos llevar por las apariencias, porque engañan…
Todos hemos oído hablar del sonambulismo o noctambulismo, un peculiar trastorno del sueño clasificado como parasomnia; las otras parasomnias son: el terror nocturno, el bruxismo nocturno (apretar o rechinar de dientes involuntario) y la enuresis nocturna (pérdida de orina involuntaria). Y si no conocemos a individuos que lo padecen, al menos sabemos de sonámbulos y sonámbulas a través del cine o de series de dibujos animados, donde hemos visto a protagonistas que en pleno sueño se levantan de la cama y caminan con los ojos cerrados y los brazos extendidos al frente. Salen incluso a la calle y permanecen en un estado de inconsciencia sin atender a ninguna señal exterior. Intrigante y asombroso.
El sonambulismo suele afectar a niños y adolescentes, manifestándose generalmente como episodios aislados, pero los adultos no están libres de este fenómeno. No se conoce su causa, aunque se asocia con el cansancio, el alcohol, la ansiedad y otros trastornos. Tampoco existe un tratamiento eficaz, limitado a la actuación en lo posible sobre estos factores asociados.
Es importante significar que se puede despertar al sonámbulo sin que entrañe peligro para él, lo que antaño se creía contraproducente.
La única certeza que se tiene del sonambulismo es que se produce durante las etapas del sueño 3 y 4, de "sueño profundo o de ondas lentas”; es decir, de “no movimientos oculares rápidos” (NMOR o no-REM: en inglés NREM “Non-rapid eye movement”), tras sus etapas 1 y 2 (de "sueño ligero”), y antes de la etapa final del sueño o de “movimientos oculares rápidos” (MOR o, en inglés, REM “Rapid eye movement” o REM sleep), en la que se producen con más nitidez imágenes de ensoñación u onirismo. Un tema apasionante.
Si bien el sonambulismo es más frecuente en los primeros años de la vida, también se puede presentar en los adultos y de manera más aparatosa. Esta parasomnia ha quedado recogida en una famosa ópera del compositor italiano Vincenzo Bellini (1801-1835): La sonnambula. En algunas escenas la protagonista, Amina, camina dormida, y en el punto culminante de la obra lo hace sobre el puente del arroyo del molino que pertenece a su madre; cantando, naturalmente…
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ANEXO: TRASTORNOS DEL SUEÑO
Los múltiples trastornos del sueño se pueden clasificar en cuatro apartados: 1) Problemas para conciliar el sueño (insomnio)*, 2) Problemas para permanecer despierto (somnolencia diurna)**, 3) Problemas para mantener un horario regular de sueño (problema con el ritmo del sueño)*** y 4) Comportamientos inusuales durante el sueño (conductas que interrumpen el sueño)****.
Juan Rof Carballo (1905-1994), médico y ensayista, es considerado el "padre de la Medicina Psicosomática". Hijo del ilustre veterinario Juan Rof Codina, catalán destinado a Galicia, estudió en Santiago de Compostela, donde fue discípulo del gran patólogo gallego Roberto Novoa Santos, participó en el Seminario de Estudos Galegos, colaboró en revistas galleguistas y se relacionó con destacadas personalidades de la ciencia y la cultura gallega de su tiempo. Completó estudios en Barcelona, Madrid y, como becario, en Viena y Colonia. El inicio de la Guerra Civil Española en 1936 le sorprendió en Berlín y permaneció fuera de España hasta su finalización. De regreso se doctoró con una tesis sobre los ácidos grasos insaturados y trabajó junto a Carlos Jiménez Díaz en Madrid. Colaboró también con Gregorio Marañón, quien le definió como un "francotirador del espíritu", y fue miembro de la Real Academia Española.
Rof Carballo estaba convencido del vínculo entre psique –alma– y cuerpo. Aportó una nueva concepción de la relación médico-paciente, con métodos próximos a la psicología en el trato a los enfermos; Domingo García-Sabell llegó a definirlo como "curador". Por otra parte, literatura, arte y música y estuvieron siempre presentes en sus escritos; era un declarado mozartiano y respecto a la literatura gallega admirador de Rosalía de Castro; fue además uno de los principales representantes del llamado "grupo Galaxia", que dio lugar a la Editorial Galaxia en 1951. Al fallecer, Pedro Laín Entralgo, a la sazón presidente de la Real Academia Española, le dedicó emocionadas palabras: "Un trozo importante de mi vida se va con él…".
De sus escritos médicos sobresale su famosa Patología Psicosomática (1949), el primer tratado integral sobre el tema, de difusión mundial, que junto a Cerebro interno y mundo emocional (1952) y Urdimbre afectiva y enfermedad (1961) forma su trilogía fundamental sobre Medicina Psicosomática.
De sus ensayos sobre psicología, biología, sociología y antropología, destacan Entre el silencio y la palabra (1960), Violencia y ternura (1967), Biología y psicoanálisis (1972), Signos en el horizonte (1972), El hombre como encuentro (1973), Teoría y práctica psicoanalítica (1984) y Los duendes del Prado (1990). Su principal obra en gallego es Mito e realidade da terra nai (1957).
Lección de Anatomía del Prof. Nicolaes Tulp. Rembrandt, 1632
...falta de adecuación entre la medicina que académicamente se enseña y la medicina que socialmente se hace.
Pedro Laín Entralgo, "El médico y el enfermo"
No hay duda de que para desarrollar con competencia cualquier actividad profesional se precisa una mínima base teórica. La medicina no es excepción; mejor dicho, precisa de una mayor base teórica que la mayoría de actividades humanas. La Educación Médica implica la transmisión de conocimientos en salud.
Desde los inicios de la carrera universitaria, pasando por la licenciatura y los estudios de posgrado, hasta el final de nuestra actividad profesional no dejaremos de aprender. Nos veremos obligados a una puesta al día mediante una formación continuada, porque los avances y los descubrimientos no cesan. La formación continuada supone una instrucción constante, imprescindible en medicina para mantener la competencia profesional. Sus objetivos: actualizar conocimientos –técnicos, éticos, legales, sociales y económicos– y favorecer la comunicación entre los profesionales. Corregiremos errores, tomaremos buena nota para el futuro y afianzaremos nuestra seguridad. Así siempre, en avance inacabable.
Por otra parte, la disciplina humanística Teoría y Método de la Medicina se ocupa de los sistemas de información, la documentación y la terminología empleada por los médicos. Aquí se incluyen los conceptos de salud y enfermedad, la calidad de vida, el método científico, el método de la práctica clínica, el método de la relación con el paciente –perteneciente a la Comunicación Médica–, los términos o vocablos de la ciencia médica y el análisis de la literatura científica.
Parece evidente la necesidad de hacerse con un buen diccionario médico, leer buenas revistas especializadas, tesis y libros, disponer de soportes audiovisuales adecuados y, por supuesto, contar con buenos maestros que nos transmitan su experiencia y su saber. Lo demás vendrá dado por el interés y el entusiasmo que pongamos en el aprendizaje, que nunca cesa. Una buena instrucción es la base para alcanzar una adecuada capacitación.
Y en el momento de la verdad, cuando pongamos manos a la obra y nos entreguemos al arte médico, aplicando nuestras habilidades médicas y quirúrgicas, habremos de procurar hacerlo con humildad, sin envanecimiento, teniendo presentes en todo momento las “4H” de Osler: humildad, honestidad, humanidad y humor.