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jueves, 7 de mayo de 2026

La olvidada anamnesis


El mejor instrumento de exploración con el que cuenta el médico es la silla.
Gregorio Marañón

Muchos médicos especialistas actuales se olvidan de la anamnesis, la entrevista clínica, que tanto aporta a la historia clínica. Supone preguntar y escuchar activamente para obtener datos relevantes del paciente que encaucen el diagnóstico clínico. En lugar de darle el valor que tiene, que es enorme, se centran más en cualquier prueba complementaria alterada, o dudosa, que a menudo lleva a otra u otras pruebas complementarias, tal vez más agresivas. Incluso un hallazgo casual en un análisis rutinario, suele inducir a los especialistas a pedir otras pruebas a discreción. Porque se ha ido perdiendo el enfoque clínico clásico en favor de la tecnología médica. Suponemos que es consecuencia de la nueva formación, que insiste más en protocolos técnicos que en el factor humano, y del peso creciente de la medicina defensiva. Lo cual favorece decisiones de más riesgo y más costosas que hacer el simple interrogatorio clínico, las adecuadas preguntas de rigor, analizarlas y decidir con mayor sensatez lo mejor para el paciente.
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Entradas relacionadas

Estructura de la anamnesis

viernes, 16 de octubre de 2015

La observación atenta del médico


En 1876, tras completar su formación secundaria en Feldkirch (Austria), Arthur comenzó a estudiar medicina en la Universidad de Edimburgo. Al mismo tiempo, obligado por los problemas económicos de la familia y la degradación física y mental del padre, tuvo que desempeñar algunos trabajos ocasionales para pagarse los estudios. Uno de esos empleos fue el de ayudante del doctor Joseph Bell. Conan Doyle entrevistaba a los pacientes y confeccionaba una ficha de cada uno de ellos para preparar la consulta; pero, una vez en ella, quedaba maravillado al ver cómo el doctor Bell obtenía, con tan solo mirar al paciente y sin que mediara una palabra entre ambos, mucha más información de la que él había conseguido con la entrevista previa. El experto médico adivinaba el oficio, la procedencia, el número de hijos y parte del pasado de sus pacientes mediante la observación y deducción. Gracias a su colaboración con Joseph Bell, Conan Doyle aprendió a observar, a ejercitar la memoria y a seleccionar datos y síntomas, así como a interpretarlos hasta dar con la enfermedad del paciente. Con el doctor Bell comenzaba a cobrar cuerpo el personaje de Sherlock Holmes. 
De la introducción de El sabueso de los Baskerville, de Arthur Conan Doyle (1859-1930), por Fernando González.

Esto ya lo señalaba el doctor José de Letamendi (1828-1897): "Para ser un buen médico son imprescindibles dos requisitos: capacidad de observación y no tener asco de nada". Elemental, mi querido Watson, que diría Sherlock Holmes...


Elementary My Dear Watson

lunes, 3 de febrero de 2014

Propedéutica Clínica y Semiología Médica


La Propedéutica Clínica (propedéutica, del gr. pro, antes, y paideutikós, relativo a la enseñanza; aplicada a la clínica: “enseñanza preparatoria para la clínica”) es la disciplina que enseña las técnicas de exploración clínica (inspección, palpación, percusión y auscultación). Enseña el conjunto ordenado de métodos y procedimientos para observar los signos y síntomas. Enseña a inspeccionar, reconocer y clasificar los síntomas y signos relevantes de los irrelevantes antes de formular un juicio clínico (diagnóstico, tratamiento y pronóstico).

La Semiología Médica es la disciplina que enseña a identificar los signos y los síntomas, las manifestaciones de una enfermedad, respectivamente objetivables (p.ej. fiebre) y no objetivables (p.ej. dolor), cómo buscarlas (semiotecnia) y cómo interpretarlas (clínica semiológica). Se comprende entonces que la semiología constituye el pilar fundamental de la medicina clínica. Capacita al médico para llegar al diagnóstico y establecer un tratamiento. Según Charles Laubry, “la semiología no es la gramática de la medicina, sino la medicina misma”.


En el prefacio de Raimundo Llanio Navarro a Propedéutica Clínica y Semiología Médica, de Raimundo Llanio Navarro y Gabriel Perdomo González, se pueden leer:

La Introducción a la Clínica que trata del hombre y la mujer supuestamente sanos y la Propedéutica Clínica, así como la Semiología Médica, forman parte indivisible de la formación del alumno al terminar su etapa preclínica en las ciencias básicas y es una herramienta vital para enfrentar la asistencia de personas enfermas, sea en consulta externa o en pacientes ingresados. Podríamos decir que estas dos asignaturas constituyen el eslabón entre las ciencias básicas y las clínicas; es por tanto su puente de unión y la base sin la cual no puede realizarse el diagnóstico clínico.

Para que se comprenda mejor la importancia del interrogatorio (anamnesis) y el examen físico del paciente, señalemos solo tres citas de los grandes clínicos del pasado.

A modo de anécdota recordemos la respuesta de E. S. Chweninger al Príncipe Otto von Bismarck, canciller alemán, paciente suyo, quien rehusó darle la información pedida por falta de tiempo y le ordenó que prosiguiera su exploración sin preguntarle más cosas: —Vuecencia debería consultar con un veterinario, porque éste no pregunta nada a sus enfermos.

El internista español Gregorio Marañón, al referirse a la importancia del interrogatorio afirmó que “el aparato que más había hecho progresar a la medicina era la silla”.

Y el profesor Jiménez Díaz, gloria de la clínica española señalaba que “antes de la inspección, la palpación, la percusión y la auscultación (lo que constituye el examen físico), el médico debe saber efectuar la escuchación”.

Invitamos a cualquier médico o especialista a que demuestre qué equipo moderno puede sustituir o realizar más diagnósticos que la silla, a través del interrogatorio.

[v. Historia Clínica.]

A continuación un vídeo ilustrativo (no encontré nada mejor en la Red), sin ánimo propagandístico.

Exploración clínica

lunes, 13 de enero de 2014

La historia clínica

fuente
Historia clínica tradicional con «sistema Karhic» de anclaje de documentos (alternativa: documentos en carpeta con solapa de contención)

HISTORIA CLÍNICA. Principal sistema de registro sanitario. Refleja la atención prestada y sirve para evaluarla y realizar actividades comunitarias, para docencia e investigación y como prueba documental judicial. Sobre su estructura ideal hay diferencias de criterio... (Relacionada: SISTEMA DE REGISTRO)

La Historia Clínica (HC) es el registro de los datos recogidos en la entrevista con el paciente, así como las exploraciones y procedimientos realizados. Tal es su importancia que supone el documento principal de un sistema de información sanitario y, además, tiene un valor legal. La HC contiene las siguientes partes:  
  1. Anamnesis (interrogatorio sistemático)
  2. Exploración física (examen físico)
  3. Exploraciones complementarias (pruebas diagnósticas: análisis, radiografías, endoscopias, etc.)
  4. Juicio clínico (epicrisis)
  5. Tratamiento
  6. Evolución y comentarios
La Anamnesis (del griego ἀνάμνησις –anámnēsis–, recuerdo) es el interrogatorio mediante el cual el médico hace preguntas al paciente, de un modo sistemático, y recoge la información que éste le proporciona. Recoge los siguientes datos: filiación, motivo de consulta, antecedentes familiares y personales, síntomas por aparatos o sistemas (respiratorio, circulatorio, digestivo, etc.). Permite realizar una hipótesis diagnóstica.

La Exploración física (examen físico) es el conjunto de procedimientos o habilidades que corresponden a la Semiología clínica (ciencia que estudia los signos y síntomas). Junto con la Anamnesis permite alcanzar muchos juicios clínicos o diagnósticos, sin necesidad de realizar exámenes complementarios.

Reparemos en la anamnesis (interrogatorio) hipocrática con su triada clásica: «¿Qué le pasa?», «¿Desde cuándo?» y «¿A qué lo atribuye?». Y pasemos a una forma sencilla de explicar la Historia Clínica de toda la vida...

¿Qué es la historia clínica?
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Entrada relacionada en blog 
Diagnósticos enfrentados, Historia clínica y Coro de doctores

Anamnesis y Exploración física (EF)
Nociones sobre examen físico

La nemotecnia SOAP (S: Subjetivo, O: Objetivo, A: Análisis, P: Plan en ingles Subjective, Objective, Assesement, Plan) permite sistematizar y ordenar el contenido de una historia clínica o una nota de evolución. Fue creada por el Dr. Lawrence Weed con el objetivo de llevar control y seguimiento de los pacientes. 
  1. Subjetivo (S): datos de anamnesis.
  2. Objetivo (O): datos de exploración física y pruebas diagnósticas.
  3. Análisis (A) [o Impresión diagnóstica (I)]: Juicio clínico.
  4. Plan (P): Tratamiento (recomendaciones higiénico-dietéticas, prescripción de medicamentos, cirugía, derivación a especialista).

Anexo: Instrumentos de EF

lunes, 16 de septiembre de 2013

Sobre la Historia Clínica Electrónica


A continuación, unos pensamientos breves, aforísticos o –si se quiere– tuiteros, suscitados por el uso personal de la Historia Clínica Electrónica (HCE) y en el deseo de mejora del principal sistema de registros sanitario.

  • La HCE puede ser una bendición o un rompecabezas, dependiendo de su buen o mal uso.
  • Así como los árboles no dejan ver el bosque, los datos clínicos inconexos de la HCE no dejan ver el problema del paciente.
  • Brujulear por la HCE de un paciente complejo puede llevar más tiempo que una exploración física.
  • En la HCE  los datos del especialista son independientes, los del médico de familia se mezclan con los de enfermería.
  • En la HCE la codificación clínica del médico de familia es por CIAP, pero las bajas laborales por CIE.
  • En la HCE el especialista no codifica enfermedades (ha de hacerlo el médico de familia, por CIAP).
  • ¡Cuánto se facilitarían las cosas en la HCE si los especialistas codificaran las enfermedades!
  • El manejo de demasiados datos en la HCE impide aprovechar los claves en beneficio de los pacientes.
  • Los embrollos de la HCE complican la actuación clínica, bloquean las decisiones, inducen a derivaciones…
  • Planteo la unificación y simplificación: HCE única y de calidad del SNS.

Registremos con tino, ritmo y armonía...

"Contredanse en rondeau" (de Les Boréades), Jean-Philippe Rameau

jueves, 1 de diciembre de 2011

Temores con la Historia Clínica


Dudas plantea la historia clínica, actualmente electrónica, respecto a la privacidad, los registros, la propiedad, el acceso… Creo que aquí hemos (o han) enredado este documento médico-legal, como si se tratase de una ficha policial o un documento meramente jurídico, cuando en su esencia se trata de un medio de valoración y exploración sistemática encauzado a un diagnóstico y, en su caso, tratamiento. En vez de dar seguridad, ahora la historia clínica infunde temores, por exceso o por defecto. Y para colmo, en su versión electrónica se ha diversificado e incompatibilizado en función del territorio; todo un hispano logro. Los procedimientos sanitarios deberían ser descargados de complejidades; la historia clínica no puede ser un novelón.

Parafraseando a Woody Allen, el 90% del éxito se basa simplemente en simplificar. El sanitario, por supuesto, también.
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Enlace relacionado
Historia clínica (tradicional)

martes, 16 de noviembre de 2010

Diagnósticos enfrentados, Historia clínica y Coro de doctores


Chiste
–Los médicos son unos ignorantes, hasta se contradicen entre ellos.
–¿Por qué lo dices?
–Verás; mi médico me dice que soy estéril, en cambio el de mi mujer le dice que está embarazada.

Hace tiempo tuve un paciente con tos crónica que fue diagnosticado simultáneamente por un neumólogo y por un médico internista. El diagnóstico de uno (no recuerdo cuál) fue “Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC)”. El del otro: “Tos ansiosa”. Motivo tendría para llegar a una conclusión que precisa criterios clínicos determinados, apoyados en una buena anamnesis (interrogatorio), una correcta exploración física y el apoyo de exploraciones complementarias (radiografía de tórax, espirometría). Y razones tendría el segundo para, ante la negatividad de las pruebas pertinentes, llegar a la conclusión de que la tos no se debía a un proceso respiratorio sino a un trastorno de ansiedad.

Hace poco he comprobado la disparidad de criterios entre un experto radiólogo y otro no menos experto médico rehabilitador, ante un mismo paciente aquejado de un dolor de hombro de larga evolución. El primero, en una exploración ecográfica observaba una lesión en el tendón supraespinoso, que forma parte del llamado manguito rotador del hombro (integrado por cuatro músculos: supraespinoso, infraespinoso, redondo menor y subescapular), y concluía su diagnóstico como “Tendinosis/Tendinitis del supraespinoso”. Por su parte el rehabilitador, tras una exploración física (consistente en inspección ocular, palpación y movilización activa/pasiva), determinaba que no había lesión del supraespinoso sino del bicipital –del bíceps–, siendo su diagnóstico “Tendinitis del bicipital”. Podéis imaginar la cara del desconcertado doliente.

Y un caso más lamentable fue el de un cardiólogo que se contradecía a sí mismo, según me relató el paciente implicado en dicha contradicción, mucho antes de lo sucedido en los dos ejemplos anteriores. En el ejercicio público ese especialista emitía el diagnóstico de insuficiencia cardíaca y en el privado lo negaba, clamando por el error cometido en ese primer juicio clínico, así como en el tratamiento prescrito, creyendo que provenía de otro colega a quien descalificaba y quería identificar, hasta que el paciente lo sacó de su duda. ‘‘Fue usted mismo’’, doctor. Ya sin argumentos, el cardiólogo trató de justificarse de manera poco ética: ‘‘Bueno, es que en el Seguro, no tenemos tiempo...’’. Lamentable, sí, y bochornoso.

En el primer ejemplo, al diagnóstico de EPOC debió haberse llegado con un fundamento clínico preciso. Al extremo opuesto de tos ansiosa o nerviosa, quiero creer que no se llegó en una primera valoración, simple, visual o intuitiva, eludiendo el proceso normal de comunicación médica. En el segundo ejemplo, no puede decirse que el ecografista no haya realizado bien su trabajo; hizo su exploración porque le fue solicitada por el médico de cabecera del paciente o por el traumatólogo, y observó signos de lesión del supraespinoso. Y el médico rehabilitador descartó este diagnóstico al observar que los signos dolorosos se correspondían únicamente con una lesión del tendón del bíceps. Además, podría existir una lesión combinada, no infrecuente, de supraespinoso y bicipital. Ante situaciones semejantes cabría concluir que no existe la infalibilidad diagnóstica, pero es fundamental la anamnesis y la exploración física, antes que las exploraciones complementarias, sencillas o sofisticadas. En definitiva, es necesaria una buena Historia Clínica.


El aparato que más ha hecho progresar a la medicina es la silla.
(Gregorio Marañón, refiriéndose a la importancia del interrogatorio)

El médico que no mete el dedo mete la pata.
(Viejo aforismo sobre la necesidad del tacto rectal)

Historia Clínica

La Historia Clínica (HC) es el registro de los datos recogidos en la entrevista con el paciente, así como las exploraciones y procedimientos realizados. Tal es su importancia que supone el documento principal de un sistema de información sanitario y, además, tiene un valor legal. La HC contiene las siguientes partes:  
  1. Anamnesis (interrogatorio sistemático)
  2. Exploración Física (examen físico)
  3. Exploraciones complementarias (pruebas: análisis, radiografías, endoscopias, etc.)
  4. Juicio Clínico (epicrisis)
  5. Tratamiento
  6. Evolución y comentarios
La Anamnesis es el interrogatorio mediante el cual el médico hace preguntas al paciente, de un modo sistemático, y recoge la información que éste le proporciona. Recoge los siguientes datos: filiación, motivo de consulta, antecedentes familiares y personales, síntomas por aparatos o sistemas (respiratorio, circulatorio, digestivo, etc.). Permite realizar una hipótesis diagnóstica. Sin duda, siguiendo el aforismo marañoniano, la mejor herramienta del médico es la silla.

Triada clásica de la anamnesis hipocrática:
«¿Qué le pasa?», «¿Desde cuándo?» y «¿A qué lo atribuye?»

La Exploración Física (examen físico) es el conjunto de procedimientos o habilidades que corresponden a la Semiología clínica (ciencia que estudia los signos y síntomas). Junto con la Anamnesis permite alcanzar muchos juicios clínicos o diagnósticos, sin necesidad de realizar exámenes complementarios.


El diagnóstico clínico requiere de los dos aspectos de la lógica: análisis y síntesis.
(Harrison: Principios de Medicina Interna, Cap. I)

Juzgando por los síntomas

¡Ay, qué importantes son los síntomas recogidos en la Anamnesis! ¡Y qué difícil es a veces su correcta interpretación!

El inquietante Coro de doctores "Juzgando por los síntomas", de la zarzuela El rey que rabió, de Ruperto Chapí, nos muestra la incertidumbre del arte médico, en este caso en su grado extremo (“puede que sí, puede que no”). Un número que redescubrí en una preciosa, didáctica y simpática entrada del Dr. Francisco Doña, en su blog “Tiempo para la Memoria”, de la que reproduzco el siguiente párrafo:
El rey que rabió es una zarzuela cómica, en tres actos y siete cuadros, con letra de Miguel Ramos Carrión y Vital Aza y música del genial compositor Ruperto Chapí, estrenada en el Teatro de la Zarzuela, de Madrid, el 20 de abril de 1891. Para algunos, se trata de la mejor zarzuela española del siglo XIX. También hay quien dice que "... es la primera opereta creada en España, con cualidades similares a los más famosos títulos del género centroeuropeo." Lo cierto es que la obra va ganando en interés a medida que se desarrolla la acción, y llegando al cuadro quinto, ya iniciado el tercer acto, nos encontramos con una pieza de tema médico. Me refiero -como apunta Fernando A. Navarro, en su "Laboratorio del Lenguaje"- "al archiconocido y comiquísimo 'Coro de doctores', cuando los médicos de la corte deben examinar a un perro que supuestamente ha mordido al rey, para determinar si el perro pudiera estar rabioso." Gracias al siguiente vídeo de YouTube (aunque con algunos pequeños errores en la transcripción) podemos escuchar y leer "su juicioso dictamen facultativo".
El letrista Vital Aza era licenciado en medicina y, aunque nunca ejerció, sabía de qué iba la cosa. Escuchemos, pues, el estupendo “Coro de doctores”, sin perder detalle de su ingeniosa letra y de su escenificación. ¡Que lo disfruten!

Juzgando por los síntomas
que tiene el animal,
bien puede estar hidrófobo,
bien no lo puede estar,
y afirma el gran Hipócrates
que el perro en caso tal
suele ladrar muchísimo
o suele no ladrar.