Pretendiendo hallar una definición precisa de las humanidades médicas, hemos llegado a tres definiciones complementarias, partiendo de la sencillez de su enunciado a la precisión técnica, pasando por la fuerza humanística.
Las humanidades médicas son las ciencias humanísticas, ciencias sociales y artes relacionadas con el campo de la medicina o el área de la salud.
Las humanidades médicas son las ciencias humanísticas, las artes y las ciencias sociales que exploran la dimensión humana de la salud para devolver el sentido y la empatía a la práctica médica.
Las humanidades de la salud son un campo transdisciplinar que aplica las artes y las humanidades para investigar y transformar la experiencia vivida de la enfermedad y el cuidado.
Y la música como parte de la estética médica, una de las disciplinas médico-humanísticas, nos lleva a un Beethoven enfermo, más allá de su desgraciada sordera, elevando su música como una oración...
Beethoven: Cuarteto op. 132. Molto adagio
‘‘Himno sagrado de acción de gracias de un convaleciente a la divinidad’’
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Sobre las humanidades médicas queremos recomendar, con humanística humildad, nuestra Guía de HUMANIDADES MÉDICAS, editada en 2018.
El humanismo se manifiesta en la comprensión, la generosidad y la tolerancia que caracteriza en todo tiempo a los hombres impulsores de la civilización.
Gregorio Marañón
Traemos a nuestro blog el último libro del doctor Juan Francisco Jiménez Borreguero: HUMANISMO MÉDICO EN LA PRÁCTICA. A la luz de Marañón. La inquietud como médico humanista del Dr. Jiménez Borreguero se ve plasmada en los escritos de su bitácora, «Humanismo médico vs Burocracia», y concretada en sus libros. Y en esta obra en particular aborda la aplicación del Humanismo Médico en la práctica diaria de la medicina, bajo la inspiración de su máxima referencia: el doctor Gregorio Marañón. En ella está reflejado el universo del médico con todas sus particularidades. Su lectura es, pues, muy recomendable para todo médico interesado en la parte más humana de la medicina, más allá de la fría labor asistencial, y para cualquier persona interesada en conocer el campo de las Humanidades Médicas.
Enlazamos AQUÍ la presentación del autor en su propio blog médico-humanístico.
El libro trata de mostrar que el humanismo médico no es algo utópico o teórico, sino esencialmente práctico y fecundo, tanto para el paciente como para el médico. En el mismo se abordan las distintas situaciones que vive el médico en la práctica asistencial; y se analiza la Medicina desde una visión “binocular”: como ciencia y como arte, como profesión y como misión.
Todo ello enfocado desde la óptica del humanismo médico y teniendo como guía a su figura más significativa: Gregorio Marañón. El libro recoge cerca de 200 citas del maestro.
Parece evidente que el impacto de las nuevas tecnologías está generando una creciente despersonalización o robotización de la sociedad, todo lo cual confluiría, como reacción compensadora, hacia un resurgimiento del humanismo, en general, y en la Medicina, en particular.
Y es que es el trato humano y la valoración de la persona en toda su dignidad -y no la tecnología o el bienestar material-, “el reloj” que mejor marca el verdadero progreso humano.
Si alguna música le va bien a esta temática es, ¡cómo no!, la de Mozart.
Se habla de la ‘medicina del dato’ como determinante de la medicina del futuro...
El cambio que el SNS necesita no vendrá de la bata blanca. Bioingenieros, bioinformáticos e informáticos médicos, trabajando a ser posible juntos, darán respuesta a los retos digitales que afrontan los hospitales españoles. DM. PROFESIÓN | Transformación digital
...y nos preguntamos qué espacio ha de quedar para la medicina humanista.
Georges Canguilhem (1904-1995), filósofo y médico francés, supo reflexionar y repensar muchos de los conceptos fundamentales de la medicina, a la vez que encontró en esta última las herramientas para renovar algunos de los tópicos clásicos de la tradición filosófica occidental. Poco conocido en el ámbito filosófico —suele ser recordado, sobre todo, como maestro de pensadores más afamados como Michel Foucault—, es prácticamente desconocido en el ámbito de la medicina, y aunque muchas de sus ideas puedan considerarse superadas o desfasadas, con todo, su obra deja una impronta en la que se hace patente el fructífero diálogo que pueden entablar la filosofía y la medicina, y que es posible abrir nuevos derroteros de reflexión y cuestionar los conceptos e ideas que en cada disciplina se suelen considerar como duros e inamovibles.
En un estilo que elude la sistematicidad y tiende a la expresión aforística, Georges Canguilhem, mentor de destacadas figuras del pensamiento como Michel Foucault, plantea una crítica de la razón médica desde sus inicios hipocráticos hasta el presente. A través de la lectura de los distintos trabajos compilados en este volumen, el lector estará en condiciones de plantear cuestiones fundamentales e incesantemente renovadas sobre la naturaleza-médico, sobre las relaciones médico-enfermo y enfermedad-enfermo y los peligros de su disociación, sobre el tratamiento, los caminos y los efectos de la medicina científica, sobre la salud y las mentiras de sus silencios tanto como sobre las trampas de las metáforas que ella ocasiona.
A pesar de esfuerzos recientes, son pocas las investigaciones que han explorado el tema de la ética médica en la obra del filósofo médico francés Georges Canguilhem. Esto obedece, fundamentalmente, a la posición crítica que este autor asumió frente a las modas humanistas propias de la medicina que comenzaron a proliferar después de la Segunda Guerra Mundial. Con todo, sostenemos que las reflexiones del filósofo médico francés realizan aportes al tema de la ética médica en tanto que rescatan la particularidad de los enfermos (cuestión hoy altamente valorada por la Medicina Centrada en la Persona) frente a la racionalidad “objetivadora” de la medicina moderna.
Canguilhem ya no es tenido en cuenta simplemente como un historiador de la biología y la medicina, ni siquiera como un epistemólogo de estas disciplinas. Hoy se le considera como un filósofo en el pleno sentido de esta palabra, de modo que, no sólo se pone al descubierto su pretensión de fundar una antropología filosófica (Saint-Sernin, 1996, Le Blanc, 2002, Debru, 2004) a partir de las disciplinas biomédicas, sino su vocación de filósofo práctico. Es decir, los aspectos morales y políticos (e incluso estéticos) aparecen como los elementos nucleares de su programa filosófico, desde un fuerte compromiso con los valores universales de la justicia y la igualdad.
Los médicos a menudo persiguen intereses fuera de la medicina con notable pasión y perspicacia. Muy raramente, un médico con mucho talento podrá utilizar su trabajo médico para inspirar ese interés externo. Dannie Abse fue uno de esos hombres y su trabajo como médico torácico en Londres actuó en sinergia con su poesía evocadora. Su muerte en septiembre de 2014 nos dejó una extraordinaria colección de versos, llenos de conocimiento sobre la medicina pero a la vez humanos y compasivos.
Es el primer párrafo del artículo enlazado sobre el doctor Dannie Abse (1923-2014), médico y poeta, que escribió poemas sobre temas galeses, amorosos y de temática médica. Dijo Abse que "un buen poema es como agua clara: nos tienta a suponer que el fondo se puede tocar fácilmente con un palo... pero nos quedamos perplejos cuando no podemos tocar el fondo". Nos habla así de claridad y de misterio, dos elementos que otros poetas también han considerado como convenientes en la poesía (para Juan Ramón, misterio, encanto e intensidad). También escribió novelas y obras de teatro. Sobre las dificultades físicas del envejecimiento, dijo que “todas las aceras se inclinan cuesta arriba”, una reflexión muy citada. Dannie Abse era el hermano más joven del político Leo Abse y del psicoanalista Wilfred Abse.
Por fin hemos decidido editar el poemario Cantos de la medicina, del que ya adelantamos su preámbulo: «Proemio médico». Se trata de una colección de poemas, sesenta y dos en total, sobre medicina y salud, médicos y pacientes, algunos de los cuales forman parte del anterior libro de ensayo La salud es lo más importante. No hay mucho más que decir, pues el lenguaje poético se basta por sí solo; lenguaje que hemos intentado con los criterios juanramonianos de misterio, encanto e intensidad. Decir de su acierto o desacierto corresponde a los lectores.
Esta es la descripción:
Este libro es un poemario médico, una colección de poemas inspirados en su mayoría en el ejercicio de la medicina del autor o en experiencias de otros profesionales de la salud. Los poemas están agrupados en tres apartados, según su temática: I. Cantos de Apolo (medicina y sociedad), II. Cantos de Quirón (pacientes y salud) y III. Cantos de Asclepio (profesión médica). No es una clasificación rígida, ni mucho menos, sino una agrupación que permite una lectura continuada, sin grandes contrastes. Además, tiene un proemio poético explicativo y un epitafio final que podría aceptar cualquier galeno prudente, humilde y humanitario.
La medicina es más que aparataje tecnológico. La tecnología médica sea bienvenida, por supuesto, pero una medicina puramente tecnológica se queda en fría técnica. La medicina es ciencia humana, precisa el calor del alma.
Así lo hemos pretendido reflejar a lo largo de este blog. Y así lo hemos querido reflejar en dos libros: Guía de Humanidades Médicas y La salud es los más importante. Es mi modesta contribución en pro de una medicina más humana.
Y con alegría quiero celebrar la medicina humanitaria...
Hemos editado otro libro de ensayo: LA SALUD ES LO MÁS IMPORTANTE. No es un libro para eruditos ni tampoco superficial. Está basado en entradas editadas en este blog y va dirigido al público adulto en general. Lo consideramos de interés para profesionales de la salud y para profanos en la materia. Es en definitiva una obra sobre salud y medicina, que trata sobre todos sus aspectos con el contenido justo. De algún modo, es complementario de la «Guía de HUMANIDADES MÉDICAS».
Esta es la descripción:
Este libro deja constancia de la importancia de la salud desde su introducción. Con intención divulgativa, y partiendo del concepto de salud, se hace un recorrido por la medicina, considerándola como una ciencia humanística, centrada en el paciente. Se habla de la profesión médica y de las dolencias del cuerpo y del alma que incumben al profesional de la medicina. Se analiza el sistema sanitario y se consideran las dificultades sanitarias. Y se pone el enfoque en diversos aspectos de la salud enmarcados en una miscelánea saludable. En definitiva, se trata de una visión global del ámbito de la salud, con sus protagonistas (profesionales y pacientes), enfermedades y temores, y el medio donde se producen los encuentros entre quienes buscan respuestas o alivio a sus males y quienes tienen por oficio curar, aliviar y, cuando no hay solución terapéutica, consolar.
La obra se estructura en 8 apartados con 12 capítulos cada uno (96 en total), en general cortos o de extensión limitada. Cada capítulo se introduce con una leyenda, ya una frase orientativa o un aforismo significativo. También se intercalan algunos poemas originales de temática sanitaria. Y aparte de la introducción, hay un apéndice (ideario de salud) y un epílogo profesional.
Y este es el índice de contenidos:
Introducción: La importancia de la salud
I. SALUD Y MEDICINA
1. El poder curativo de la naturaleza
2. Curanderismo vs. ciencia médica
3. Guía de la medicina
4. Historia de la medicina
5. Cronología histórica de la medicina.
6. Triunfos y retos de la medicina
7. Vocación médica
8. Juramento hipocrático
9. La práctica de la medicina
10. Formación médica continuada
11. Medicina preventiva
12. Salud digital
II. CIENCIA HUMANA
13. La incierta medicina
14. La medicina, esa ciencia inexacta
15. Las limitaciones de la medicina
16. El doloroso ejercicio de la medicina
17. La parte más humana de la medicina
18. Las humanidades médicas
19. La humanización de la medicina
20. Comunicación médica
21. La ciencia médica en la Red
22. Miradas a la muerte
23. El valor de la vida
24. Nueva oración de Maimónides
III. EL PACIENTE, ANTE TODO
25. Centrados en el paciente
26. Para curar a un enfermo
27. Primero el enfermo, después la enfermedad
28. Médicos y pacientes
29. La salud robada
30. Preocupados por la atención al paciente crónico
31. Pacientes 2.0
32. Pacientes difíciles
33. Admirables pacientes
34. La paciente que me iluminó lo infrecuente
35. Dijo el paciente
36. Visitar a un enfermo
IV. EL MÉDICO Y SU PROFESIÓN
37. Lo mejor que un médico puede desear
38. Buenos médicos y médicos buenos
39. Doctor admirable… y despreciable
40. De un galeno a su enfermera
41. Enfoque y tiempo
42. Error médico y sus formas
43. Charlatanismo médico
44. Médicos difíciles
45. Morir con los guantes puestos
46. Sinsabores del ejercicio de la medicina
47. El médico enfermo
48. Los médicos y la jubilación
V. EL CUERPO Y EL ALMA
49. Medicalización de la vida
50. Psicofármacos e insatisfacción social
51. Automedicación responsable
52. Vejez y enfermedad no son sinónimos
53. Más allá de la razón
54. En torno al suicidio
55. Vivir más despacio
56. Febril deleite
57. Batiburrillo metabólico
58. Obesidad, un problema mayor
59. Frente al diagnóstico de cáncer
60. En torno a la enfermedad de Alzheimer
VI. SISTEMA SANITARIO
61. Sistemas de salud
62. Sistema sanitario hispano
63. Campo de salud
64. Los hospitales
65. La atención primaria de salud
66. Urgencias y emergencias
67. Enseñanza y sanidad
68. Sanidad pública vs. Sanidad privada
69. Financiación sanitaria
70. Entre lo impopular y lo necesario
71. Contradicciones del sistema sanitario
72. Cuando me paro a contemplar…
VII. MALOS TIEMPOS PARA LA MEDICINA
73. Despersonalización del ejercicio de la medicina
74. Medicina defensiva, indeseable y regresiva
75. Medicina excesiva
76. Sistema de consumo
77. El rumbo del modelo sanitario
78. La paciencia del médico de familia
79. Descontento hospitalario
80. Médicos malheridos
81. La pérdida de identidad del médico
82. Médico de comunidad infantilizada
83. Profesionales quemados
84. Irse o quedarse
VIII. MISCELÁNEA SALUDABLE
85. Hábitos saludables
86. La dieta y los mitos
87. Dolencias estacionales
88. Decisiones en atención primaria
89. Médico general
90. Médico rural
91. Blogs médicos y crisis sanitarias
92. Periodismo sanitario
93. Arquitectura sanitaria
94. La vestimenta de los sanitarios
95. Humor y medicina
96. Tierno anecdotario retrospectivo
Apéndice: Ideario de salud
Epílogo: Despedida profesional
Tres claves:
La salud es la cuestión que más preocupa a la gente.
Los profesionales de la salud son necesario.
El paciente es el objeto de la medicina.
Desde este espacio médico-melódico esperamos que los lectores no se sientan defraudados con este trabajo, que enlazamos AQUÍ*. De antemano, les damos las gracias a todos los que se acerquen a su contenido. Y, por supuesto, tomaremos en cuenta las valoraciones críticas que cada cual considere, en uno u otro sentido. Habremos de aceptarlas con humildad, en aras de seguir mejorando.
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*Se puede ver el índice y leer varios capítulos.
Symphonic Etudes, Op. 13: Anhang Variation 5 – Robert Schumann
Tres comentarios médico humanísticos que hemos dejado este año en el blog «Humanismo Médico vs burocracia», del doctor Juan Francisco Jiménez Borreguero. El médico como profesional, los referentes humanísticos y la comunicación médica son aquí los temas principales.
—En efecto, el médico nunca deja de serlo, ni cuando cesa definitivamente en su actividad asistencial. Nuestro pensamiento seguirá enfocado en la esencia de lo que ha sido muestra vida profesional. Eso sí, sin el estrés insoportable de los últimos tiempos.
—Estos 'errores' en la comunicación, inexcusables, pretenden a veces lograr una distensión con un toque humorístico improcedente. Pero distorsionan la relación médico-paciente. Y es que el humor en medicina, propugnado por Osler en sus "4H" (junto a: humildad, honestidad y humanidad)*, no tiene nada que ver con el chiste fácil e irrespetuoso.
*Las cuatro características que según William Osler, padre de la medicina moderna, definen al buen médico.
Como compendio de las humanidades médicas, parte fundamental de este blog y sobre la que hemos escrito una guía (Guía de Humanidades Médicas), elaboramos una presentación que esperamos sea de utilidad a profesionales de la medicina y a cualquier persona interesada en la medicina y las humanidades.
El médico sólo es el ayudante de la naturaleza. Galeno
El papel de la medicina no es vencer a las enfermedades y a la muerte, sino aliviar el sufrimiento, limitar el mal y allanar el doloroso viaje del hombre hacia su última morada. Petr Skrabanek
El maravilloso capítulo I (La práctica de la medicina clínica) del famoso Harrison: Principios de medicina interna, nos sirve de base y de fuente inspiradora. Es más, considérese que el texto que sigue es completamente ajeno, pues pertenece a este maravilloso libro publicado por primera vez en 1950.
La práctica de la medicina combina la ciencia y el arte. Precisa de conocimientos científicos (incluso de tecnología) y de habilidades, incluidas las de comunicación (entrevista clínica).
2. Lo que se espera del médico
Del médico se espera tacto, empatía y comprensión, ya que el paciente es algo más que un cúmulo de síntomas, signos, trastornos funcionales, daño de órganos y emociones alteradas. Es un ser humano que tiene temores, alberga esperanzas y por ello busca alivio, ayuda y consuelo. Para el médico, como el antropólogo, nada humano le es extraño o repulsivo... El verdadero médico posee, como dijo Shakespeare, un inmenso interés por el sabio y el tonto, el orgulloso y el humilde, el héroe estoico y el pordiosero quejumbroso. Se preocupa por la gente. [Se ha hablado de «alma de médico».]
3. La importancia de la relación médico-paciente
Los médicos necesitan considerar a sus pacientes no como «casos» o «enfermedades», sino como individuos cuyos problemas con mucha frecuencia trascienden las quejas que los llevan a consultarlos. [«No hay enfermedades, sino enfermos»: Centrados en el paciente.]
La atención del paciente empieza cuando se logra una relación personal entre éste y el médico. Si no existe un sentimiento de fe y confianza por parte del sujeto, disminuirá la eficacia de muchas de las medidas terapéuticas. [Y a veces se rompe la confianza...]
4. La práctica cambiante de la medicina
La tradicional relación directa del paciente y el médico —la atención individual del paciente— a menudo deja de ser tal, convirtiéndose la atención en tarea de equipo. Un número cada vez mayor de enfermos son atendidos por grupos de médicos, con sus ventajas potenciales y sus desventajas: la falta de identidad del médico que asume la responsabilidad principal y constante del paciente.
En la sociedad contemporánea, muchos factores tienen la fuerza de despersonalizar la atención médica: esfuerzo por reducir costos, confianza excesiva en lo tecnológico, servicios de salud cerrados, demandas judiciales... Los cambios producidos en el sistema sanitario hacen muy difícil conservar los aspectos humanitarios del médico y de la atención médica. [Puede hablarse de doloroso ejercicio de la medicina y se entiende el aumento de «médicos malheridos».]
El American Board of Internal Medicine definió las cualidades humanitarias en esta forma: integridad, respeto y compasión. El médico humanitario, con el que se puede contar en todo momento, expresa verdadero interés por el paciente, le dedica el tiempo necesario para explicarle todos los aspectos de su enfermedad. [Entrega médica.] Ante pacientes con situaciones emocionales muy negativas, el médico humanitario debe ser consciente de sus propias reacciones y controlar su comportamiento.
6. Nuevos retos de la práctica médica
Avances científicos (incluida la biología molecular), nuevas técnicas, registros electrónicos, nuevos procedimientos médico-legales, telemedicina, medicina por Internet [Salud digital], globalización de la medicina..., además del envejecimiento poblacional que acarrea más necesidades asistenciales, ponen a prueba la práctica de la medicina.
[Ref. bibliog.: Harrison. “La práctica de la medicina clínica” (capítulo I). En: Principios de Medicina Interna (11ª ed.). México: Ed. Interamericanana, 1990.]
Recordemos también lo que dijo William Osler: «La práctica de la medicina es un arte, no un comercio; una vocación, no un negocio; una vocación en la que tu corazón debe ejercitarse tanto como tu cabeza».
Esa bata está cargada de experiencia, sabiduría, dignidad y compromiso con los pacientes. Un símbolo médico de lúcida continuidad y conocimiento amorosamente aplicado. Valores de un galeno ejemplar que no debieran ser desaprovechados al final de una andadura sanitaria.
Valga como colofón esta reseña de un médico humanitario, recién jubilado, cuya práctica médica —en una larga trayectoria, hasta colgar la bata definitivamente— ha sido ejemplar. Un médico a imitar, aunque sea inimitable; vocacional, si por vocación entendemos lo que expresó Gregorio Marañón, de manera prosaica («la voz interior que nos llama hacia la profesión y ejercicio de una determinada actividad») y poéticamente, en su ensayo Vocación y ética.
Si ser médico es entregar la vida a la misión elegida…
Si ser médico es no cansarse nunca de estudiar y tener todos los días la humildad de aprender la nueva lección de cada día…
Si ser médico es hacer de la ambición nobleza; del interés, generosidad; del tiempo, destiempo, y de la ciencia, servicio al hombre que es el hijo de Dios…
Si ser médico es amor, infinito amor a nuestro semejante…
Entonces ser médico es la divina ilusión de que el dolor sea goce, la enfermedad, salud, y la muerte vida.
Harrison. Cap. 1: La práctica de la medicina clínica
En el Día Internacional del Libro (organizado por la UNESCO para promover la lectura, la publicación y los derechos de autor), nos atrevemos a recomendar cualquiera de las 5 publicaciones que hasta el momento hemos realizado, dos ensayos y tres novelas, que por orden de edición son las siguientes:
GHM. Una introducción necesaria, amena y apta para cualquiera interesado en las Humanidades, y especialmente en las relacionadas con el ámbito de la Medicina. Una guía inexistente hasta la fecha en el ámbito hispano.
SC. Un libro musical diferente, divulgativo y estimulante, dirigido a todos los públicos y en especial a las personas sensibles al arte sonoro. Trata sobre la música en general (tradicional, popular, urbana...) y la clásica en particular.
EUN. Un hombre vitalista en el final de su existencia es el protagonista de esta novela de intriga, empapada de humor, reflexión, erotismo y ternura. Trata el tema del envejecimiento de manera singular y con humor.
LEDG. La historia de un médico vocacional sobrepasado por las circunstancias, en un sistema de salud asfixiante y en un tiempo de crisis. Toda la problemática sanitaria en esta novela satírica, impregnada de dolor, humor y amor.
ETO. Un joven oficial de la Marina Mercante en su primer viaje como mando, enredado en una continua búsqueda, exterior e interior. Novela de aprendizaje y de aventuras que agradará al público joven y a lectores de toda edad.
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Humanidades, Música, Vida, Medicina, Aventura... Temas diversos y enfoques diferentes, en dos ensayos instructivos y amenos, y en tres novelas con la pretensión de deleitar. Creemos que no defraudarán a los lectores que las elijan. Y aunque no escojan ninguno de estos libros, les damos las gracias a todos los que lean esta entrada conmemorativa, animándoles a leer buena literatura.
En esta guía de los estudios universitarios dedicada a la Medicina*, se habla de su historia, de sus objetivos, de la patología humana, de los métodos de estudio y de las especialidades médicas. Pero también de sus aspectos humanísticos.
Ya en la introducción, considerando la etimología de la Medicina (del gr. mederi: cuidar), se dice que, como arte y ciencia, cuida del hombre en la enfermedad, y que desde la facultad debiera impulsarse la preocupación básica por el enfermo.
En «El médico y su profesión», se habla del trato directo y personal con los pacientes, en especial de los clínicos (del gr. klinikós: de la cama), por trabajar a la cabecera del enfermo. Y de los códigos de comportamiento del profesional médico.
Sobre esto último, se hace referencia a la Declaración de Ginebra de 1948, en la que la Asociación Mundial de Médicos adoptó el juramento hipocrático como pilar básico de la conducta y ética médicas. Es la actualización de dicho juramento.
Dejan claro los autores de la guía que en este código de comportamiento se destaca el sentido de servicio que ha de presidir la actuación médica. Un espíritu que lleva implícitas varias disposiciones, entre ellas: disponibilidad, esfuerzo y dignidad.
En este espíritu de servidumbre, que entraña sacrificio personal —que va más allá del horario de trabajo—, puesta al día en conocimientos y habilidades y conducta digna, quizá estriba lo que se ha dado en llamar «vocación de médico».
Los autores se preguntan si existe la vocación de médico. En todo caso, no la entienden como carisma especial, sino como una suma de aptitud, para aprender y ejercer la profesión, y actitud: un interés por esta rama del saber y modo de vivir.
En «La relación médico-enfermo», se recuerda que la historia clínica, o anamnesis, es un diálogo con el paciente (y/o sus familiares o acompañantes), que comienza con una simple pregunta: ¿Qué es lo que le pasa a usted? (Motivo de la consulta.)
Se establece la comunicación como puntal, pues gran parte de su tiempo lo dedica el médico a comunicarse con pacientes y familiares, enfermeras y colegas. Por eso debe estar bien formado en la habilidad de la comunicación, oral y escrita.
Y se apuntan dos expresiones populares sobre las que debemos reflexionar: «Letra de médico», por ilegible, y «visita de médico», por breve. La letra debe ser clara para evitar confusiones, y la visita ha de durar lo que necesite el paciente.
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*Prieto JM, Fuster M. Guía de los estudios universitarios: Medicina. Pamplona: Eunsa, 1981. [Jesús Prieto Valtueña, Manuel Fuster Siebert]
Una disciplina [la Medicina] que, como ninguna otra, demanda la excelencia técnica, la claridad ética y el compromiso humanista. Octavio Quintero
Quiero compartir con Uds. cinco reflexiones sobre la complejidad de la salud. Están basadas en mis lecturas y mi experiencia como ministro de salud, en la teoría y en la práctica, en la reflexión y en la acción.
1. Complejidad científica
Quiero aventurar una hipótesis, una idea suelta: nuestros peores errores vienen no de la ignorancia o la falta de conocimiento, sino del exceso de confianza, la omisión de la complejidad y la negación de la incertidumbre. La modestia debe ser una norma, una postura permanente, casi un principio ético.
2. Complejidad administrativa
Si la salud es un derecho fundamental, esto es, si los ciudadanos ya no pagamos directamente por los servicios, tiene que existir, entonces, un tercer pagador, público o privado. Y con los terceros pagadores, vienen los problemas: los costos de transacción, el sobrediagnóstico, el sobretratamiento, el divorcio entre valor y precio, las auditorías, las glosas, las deudas, etc. La salud como derecho* fundamental tiene como consecuencia inmediata la complejidad administrativa. La democratización implica además congestión, listas de espera e incluso racionamiento. [*Más bien derecho a la asistencia sanitaria.]
3. Complejidad filosófica
Más allá de las decisiones colectivas, los médicos tienen una doble responsabilidad, con el paciente y con los recursos del sistema. En los sistemas públicos, la práctica de la medicina no puede separarse de la ponderación del costo y la efectividad. Tampoco de las consideraciones bioéticas.
4. Complejidad ética
Todos deberíamos irnos con la dignidad intacta, pero resulta cada vez más difícil. (...) Lidiar con las aspiraciones de los seres humanos en sus últimos días, con la tiranía de la esperanza y las distorsiones cada vez mayores de la tecnología y la economía, es una tarea imprescindible.
5. Lo simple: la importancia de la humanización
Henry Marsh, el neurocirujano inglés, salió una tarde lluviosa de domingo del hospital. Pasó por un supermercado. Encontró una larga fila en la registradora. Musitó con arrogancia: “a ver, ¿quién de Uds. ha hecho algo importante hoy?”. Entendió, entonces, que su poder sobre la vida de la gente estaba mutando en rechazo a su humanidad. Esta anécdota superficial pone presente un hecho profundo: la tendencia deshumanizante de la medicina moderna. O mejor, de la vida moderna en general.
Las causas son muchas y sería impertinente intentar un recuento. Pero el remedio empieza por nosotros, por lo que quisiera llamar la doble empatía: ponernos en el lugar del otro para así facilitar que el otro se ponga en el nuestro. Muchos problemas tienen una solución de baja tecnología, una simple conversación. Muchos problemas tienen, a su vez, una causa simple: la ausencia de esa conversación, del diálogo y la mirada compasiva que nos humanizan.
Merece leerse este artículo completo. Es admirable que un ministro de salud, y profesional de la economía, escéptico, se exprese abiertamente a la ciudadanía, reflexionando sobre la complejidad de los sistemas sanitarios.
Hacen falta tres meses para aprender a hacer una operación, tres años para saber cuándo hacerla y treinta años para saber cuándo no hacerla. Henry Marsh
Henry Thomas Marsh, neurocirujano británico, publicó dos libros que tratan de su experiencia profesional y sus reflexiones en torno a ella: Ante todo, no hagas daño (2014) y Confesiones (2017). Del primer libro es el aforismo de cabecera.
Y de una entrevista periodística, extraemos unas cuantas frases, algunas de ellas verdaderamente aforísticas.
No me gustan los hospitales. La mayoría son como fábricas, lugares muy antipáticos para estar enfermo.
He sido un ferviente defensor del sistema público sanitario, pero acabé desesperado con la burocracia. Ahora es un mundo muy encorsetado.
El gran reto de los médicos es mantener la relación de confianza con los pacientes y sus familias cuando las cosas salen mal.
A veces tienes que decir medias verdades para no aterrorizar al paciente. Y nunca debes parecer asustado. No hay nada que asuste más a un paciente que un médico asustado.
El sentimiento de triunfo personal se me fue hace tiempo.
Muchos de los problemas en cirugía cerebral radican en calibrar los riesgos de operar o no. Y una de las cosas más difíciles en la medicina es decir a un paciente «vuelve a tu casa y muere».
La gente que sufre daño en la parte frontal del cerebro cambia su personalidad y su juicio moral y se convierten en personas con las que es imposible vivir.
He aprendido la enorme importancia de llevarte bien con tu equipo. Yo no puedo trabajar si no hay un buen ambiente porque es un trabajo muy estresante.
Todavía enseño y les digo a mis alumnos: «Tratamos a pacientes, no a radiografías».
Las nuevas generaciones de médicos se han vuelto más técnicos y mecánicos. Además, los recortes implican menos tiempo para cada paciente. Cada día es más difícil.
Medicus enim nihil aliud est quam animi consolatio
(El médico no es otra cosa que el consuelo del alma). Petronio
De la personalidad de un profesional de la medicina había extraído algunos rasgos que, de algún modo, nos acercan al entusiasmo del hombre renacentista. Los tenía archivados en una carpeta, como muchos otros borradores que andan perdidos, y con un enlace desaparecido dirigido a dicho profesional, que desafortunadamente no he podido averiguar. Pero como me parecen interesantes, ahora los difundo.
Un ansia infinita por comprender el alma humana y disfrutar de la belleza. Una filosófica curiosidad por saber del humano conocimiento, una apertura a todas las disciplinas, científicas, humanísticas, artísticas. Una capacidad de entrega ilimitada y una encomiable tenacidad, a pesar de las crecientes dificultades, o precisamente por eso mismo. Un firme entusiasmo dispuesto a lograr un cambio favorable para pacientes y profesionales, no negando el desencanto por la despersonalización de la asistencia. Una integridad moral para ayudar a quienes lo necesiten, eludiendo obstáculos técnicos o protocolarios, orientada al bondadoso triunfo.
He aquí la sed de conocimiento y la integridad de un médico "renacentista". Un médico que sin duda apostaría por la Medicina Basada en el Humanismo, la misma que propone el doctor José Antonio Trujillo. Viene a ser una medicina con alma, en la que el médico, además de aplicar su conocimiento, contempla al paciente como persona; le da la mano y lo mira como ser humano. Y una de las dos caras principales de este blog son las Humanidades Médicas, disciplinas del Humanismo Médico (#HumanidadesMedicas#HumanismoMedico).
El burnout no es algo que tú provoques. Tú no tienes burnout porque no sepas gestionar tus emociones o la tensión, si no porque el sistema te pone ahí, y eso no debería de pasar.
Cuando ya no puedes más (viaje interior de un médico), de Enrique Gavilán
Descripción del libro:
Enrique Gavilán cuenta su trágica experiencia de un burnout profesional. “Es difícil saber si estamos contemplando una crisis personal, o la crisis de una profesión, de un modelo de atención, o incluso de una sociedad… Nos adentramos en las tribulaciones de un médico intentando alcanzar ese modelo perfecto de médico de familia que ha aprendido, que choca con un sistema cuasi funcionarial donde los méritos y el buen trabajo son menos que nada... Vas a compartir el verdadero privilegio haber contemplado una vida difícil. Merece mucho la pena leer este libro. Al llegar al final, sin duda, estarás de acuerdo conmigo” (del prólogo de @rafabravo). Vocacionalmente médico de pueblo, Gavilán inició la práctica con una enorme exigencia: poner al paciente en primer lugar, resistirse a la medicalización de la sanidad... Pero los recortes, los cinco minutos por visita, el caos organizativo, las decepciones, terminaron provocando un hundimiento que culminó en una depresión. Gavilán lo cuenta con detalle y sinceridad, elogia su profesión y cuenta lo difícil que es practicarla de esa manera. Él hizo caso a su médica, buscó la ayuda de un terapeuta, y logró salir de aquel estado. Ahora sigue practicando la medicina de familia en un pueblo del norte de Cáceres.
Todo se ha dicho prácticamente sobre este libro de Enrique Gavilán, aunque ha sido editado en fecha reciente. Tiene además una cuenta promocional en Twitter. Hemos de agradecer que nos haya contado su experiencia, su viaje interior, y desde luego nos alegramos de que haya superado su doloroso bache profesional. Por otro lado, algunos comentarios del autor han enriquecido este blog, como el que hizo a una entrada sobre la medicalización de la vida, que en su momento nos impulsó a modificarla (mejorarla). Y todavía añoro el suyo, "El nido del Gavilán", la luminosa bitácora donde ponía sus huevos; su inesperado cierre voluntario fue una desilusión, dejando un gran vacío en la blogosfera sanitaria.
Curiosamente, el doctor Gavilán es uno de los personajes secundarios —con nombre cambiado— de La encrucijada del galeno, pues, aun siendo mucho más joven, ha supuesto para mí un modelo inspirador.
Sin nada más que añadir por nuestra parte, pero recordando que sigue habiendo "médicos malheridos" o "quemados", recomendamos encarecidamente el libro de Enrique Gavilán y dejamos que sean otras voces las que amplíen el análisis de esta obra, escrita por una persona íntegra y valiente. ¡Gracias, Enrique!
Sibelius – Sinfonía n.º 4: III. Tempo largo
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En ciertos casos continuar, tan solo continuar, es algo sobrehumano.
Albert Camus
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(...) abre sus carnes con una virtuosa narrativa desde la que nos ofrece su padecimiento, muerte y resurrección profesional con una prosa que raya la maestría. / Un relato sincero sanador para autor y lector. / Hemorragia de sinceridad. / ...un testimonio honesto, descarnado, por momentos incómodo para el lector (sea profesional o paciente) de su experiencia como médico de familia, donde relata su caída al infierno del burnout.