Hemos tratado de sintetizar lo básico sobre la novela, partiendo de su definición y siguiendo por su origen y desarrollo histórico, sus elementos, sus posibilidades y los propósitos del escritor de novelas, para finalizar con los diferentes tipos de novelas.
1. Concepto de novela
Entendemos por novela una obra literaria en prosa, generalmente de larga extensión, que narra sucesos total o parcialmente ficticios. Es un subgénero narrativo extenso que relata hechos, reales o imaginarios, a través de una estructura compleja en la que intervienen personajes, espacios y tiempos diversos. Pertenece, pues, al del género narrativo, junto con el cuento, el mito, la leyenda y la fábula.
Con precedente en Grecia y Roma (entre siglo II a. C. y siglo III d. C.), desde este origen en la Antigüedad Grecolatina, se desarrolla a partir de la Edad Moderna.
3. Elementos de la novela
Los elementos de la novela son los siguientes: el tema, el narrador, los personajes, el espacio, el tiempo, la trama y el conflicto.
4. El narrador
La novela puede estar narrada en primera persona o tercera persona –formas más habituales–, incluso combinar ambas o tener múltiples narradores.
5. Posibilidades de la novela
La novela es una de las formas más flexibles de la literatura, propicia para explorar múltiples dimensiones de la experiencia humana. Además, posibilita un desarrollo complejo de tramas y profundo personajes. También permite digresiones que en el cuento o relato corto no tienen cabida.
6. Propósitos de la novela
Los propósitos de la novela pueden ser diferentes: entretener, enseñar, explorar ideas, criticar, hacer reflexionar o conmover.
7. Tipos de novela
Hay diferentes tipos de novela: de caballerías, picaresca, de aventuras, histórica, filosófica, epistolar, realista, de ciencia ficción, policíaca, romántica, de terror… En la novelística moderna también hay novelas experimentales, novelas prospectivas y otras que se alejan de los modelos tradicionales.
____
Ahora queda elegir, decidir qué novelas leer, teniendo en cuenta nuestras preferencias, la información recibida o los conocimientos literarios que tengamos y nos permitan discernir en el mar literario para seleccionar las mejores.
En la novela hay narración*, acción y, a menudo, diálogo.
____
*La narración (El texto narrativo) suele ser en primera o tercera persona –narrador omnisciente–, aunque puede ser en segunda persona –poco habitual– e incluso con múltiples narradores. Los tipos de narración dependen de la estructura temporal y el orden en que se presentan los sucesos: narración lineal, que sigue un orden cronológico; in media res, que empieza en medio de la acción; in extrema res, que comienza por el final o su proximidad. Estas técnicas narrativas pueden alternarse con otras, como la analepsis (flashback) o la prolepsis (flashforward) para saltar en el tiempo, hacia atrás o hacia adelante respectivamente; entre las técnicas narrativas también están el monólogo interior, el flujo de conciencia y el soliloquio.
Cierto que hay cuentos chulos de Wilde, Kafka, Scott Fitzgerald, Dahl y hasta alguno de "Dublineses", del pelma de Joyce. Pero para cuentazos, los de Chéjov ("El beso" o "La dama del perrito," p. ej.); los 17 relatos de "El llano en llamas", de Rulfo; y los 8 de "Los funerales de la Mamá Grande", de García Márquez. Me olvido, a propósito, de Borges y de Cortázar, porque me parecen dos autores sobrevaloradísimos. Y como siempre, rizar el rizo, ya lo hizo (nótese la rima) Cervantes en el "Quijote", cuando magistralmente intercala entre la acción principal una novela corta pastoril ("Marcela y Grisóstomo"); una sentimental ("Cardenio y Dorotea"); una italiana ("El curioso impertinente"); una morisca ("El cautivo"); y hasta una picaresca ("Ginés de Pasamonte"). Esto en 1605. En 1615, "Las bodas de Camacho", "Claudia Jerónima", "Ana Félix" o "El morisco Ricote".
Me parece fascinante la reivindicación del Cervantes cuentista, al fin y al cabo nuestro escritor total. (Por cierto, en Los trabajos de Persiles y Segismunda incluye otro cuento formidable: «El enamorado portugués».) Y de acuerdo con la supremacía de Chéjov. Por otra parte, creo que entre los gigantes del cuento habría que incluir a Poe. Y entre los buenos cuentistas, a Gogol, Stevenson, Maupassant, London, Clarín y Pardo-Bazán. Aunque yo no he leído tantos relatos cortos como el autor del ensayo y mi voz no es tan autorizada como la suya.
Cuentos de misterio e imaginación: «Un sueño dentro de un sueño»
The Alan Parsons Project
***
Hay que desligar al escritor –de cuentos u otro género literario– de la persona.
El escritor y la persona
En un diálogo con el autor del texto principal de esta entrada sobre la figura de Valle-Inclán, considerábamos sus luces y sus sombras. Entre éstas, yo apunté la contradicción como la principal, cuando él ya había referido las sombras de otros escritores, separándolas de sus valores literarios. «Hay de desligar persona de autor, porque entonces no podría apreciarse la obra de casi ninguno: Cervantes, por ladrón; Lope, por burlador; Góngora, por envidioso; Quevedo, por difamador; Larra, por suicida; Dostoievski, por ludópata; Stendhal, por napoleónico; Wilde y Verlaine, por corruptores de menores; Neruda por violador y pésimo padre; Nabokov, por pederasta; Cela, por grosero; Delibes, por cazador. Y así, hasta un largo etcétera». Ciertamente, el lector debe centrarse en la obra.
No hay libro tan malo que no tenga algo bueno. Plinio el Joven
Los motivos por los que no nos gusta un determinado libro podemos achacarlos al autor...
La mayoría de las veces tenemos bastante claro por qué no nos gusta un libro, y lo achacamos siempre al autor, porque no nos agrada cómo escribe, no nos interesa lo que cuenta, es demasiado largo, demasiado superficial o demasiado profundo, ininteligible, aburrido, pobretón. —Carlos Andia, Un libro al día
..., pero la culpa también puede ser del lector, por no hacer una lectura adecuada (continuada, centrada, detenida), por no estar preparado o por cualquier motivo que no lo defina como buen lector y lo haga ser un lector malo. Por otra parte, que no nos guste un libro no significa que sea malo; la valoración de un lector medio no tiene el peso de la del crítico literario, que va más allá de gustos personales.
I'm Reading a Book (Estoy leyendo un libro), Julian Smith
***
Sobre libros (y autores) sobrevalorados e infravalorados
Cada persona tiene sus gustos y, ante un libro, opiniones diferentes de los demás. Además, como suele decirse, no existen solo el blanco y el negro, también una amplia gama de grises. A veces el lector entra en conflicto consigo mismo cuando sobrevalorada cierta obra mientras el resto de la humanidad parece adorarla.
Uno mide los poetas por la emoción que producen. Jorge Luis Borges
No por ser claro se es mejor poeta. Por oscuro, tampoco, dijo Alberti. Y entre claridad y oscuridad poética, hay poetas, o así se consideran, que más que escribir parecen desbarrar. Uno sospecha que escriben todo aquello que pasa por su mente, o que están viviendo, de manera automática y de forma prosaica. Y el resultado final son poemas, si así se les puede llamar, generalmente extensos –incluso inacabables–, carentes de belleza y de lirismo, que no contienen una idea ni expresan una emoción, sino que se pierden en consideraciones deslavazadas que no conducen a ninguna parte, difíciles de asimilar y sin valor poético. Pero hay críticos que los interpretan como poesía moderna, de vanguardia, innovadora, rompedora de moldes, que busca un nuevo lenguaje. Podríamos pensar en la antipoesía y en su creador, Nicanor Parra, pero no es el caso, porque vemos que sus antipoemas no son tan rupturistas; pretende ser directa –o sea, clara– y tiende a lo coloquial, sin eludir el lirismo. Cuando todo ha sido experimentado, cuando ya se han transitado todos los caminos, es complicada la innovación poética (sucede lo mismo con la música y otras artes), una empresa legítima y a menudo frustrante. En lo literario, creo que no hay nada que inventar; y aunque se me tilde de clásico o antiguo, sostengo que en la creación poética no debe haber desorden, ni frialdad, ni confusión; prefiero el orden, la calidez y la transparencia; y, además, quiero como Juan Ramón que la poesía tenga encanto, misterio e intensidad. Son muchos los poetas y pocos mis elegidos, todos portadores de lirismo; son muchos los poemas y unos cuantos mis preferidos, todos portadores de ideas y emociones.
La crítica literaria suele proceder de déficit de amor.
George Steiner
Aprovechamos textos ajenos sobre crítica literaria, teoría literaria y literatura comparada para aclarar conceptos a quienes no somos especialistas en literatura.
La crítica literaria (o análisis literario) es una de las tres disciplinas de la ciencia de la literatura [Historia de la literatura, Teoría de la literatura y Crítica literaria], aquella que desempeña una función dominantemente aplicativa sobre los textos, a diferencia de la teoría literaria y la historia literaria. La crítica literaria, que de manera natural se relaciona con la retórica, la poética y en general la teoría literaria, consiste propiamente en el ejercicio de análisis y valoración razonada de la literatura o de una o varias obras literarias.
La crítica literaria es una disciplina que se encarga de analizar y emitir un juicio de valor basado en el contenido de una obra literaria, bien sea una novela, cuento o poema, con el fin de orientar al lector.
¿Crítica literaria o teoría literaria?La teoría literaria es aquel tipo de estudio que surge al analizar un texto desde los aspectos literarios. Por otro lado, si al leer un texto buscamos analizarlo desde nuestra propia experiencia y emitimos una opinión al respecto, estamos haciendo crítica literaria.
En cambio, la literatura comparada es un sector metodológico distintivo de la filología y de la ciencia de la literatura, esto es, de la historia de la literatura, la teoría literaria y la crítica literaria. No es propiamente una disciplina, sino una metodología. Se ocupa de las realidades literarias de distintas regiones como manifestaciones análogas de un mismo fenómeno cultural.
Las disciplinas literarias: historia, teoría y crítica
Las teorías literarias de importación inglesa, francesa, alemana, rusa, etc., y su aceptación acrítica en los países del hispanismo, sólo reflejan una tradición histórica ante la cual nadie ha querido plantarse: la tradición del que prefiere dejar a los demás la gestión de la interpretación literaria, incluso la gestión de la interpretación científica de su propia literatura. A mí no me da la gana de ceder esa gestión a nadie, y menos a quienes forman parte de ámbitos literarios que no pueden compararse a los del hispanismo. (...)
Si tras haber leído la obra de Dante, Cervantes, Shakespeare, Goethe y Dostoievski, por poner como último ejemplo el de un seductor de psicópatas, una persona no percibe las diferencias entre el Quijote y el resto de la literatura, entonces es que no merece la pena seguir hablando con ese interlocutor. (...)
¿Pero es que el Ulysses de Joyce es literatura? ¿Y El Jarama de Ferlosio es literatura? Todo eso es una tomadura de pelo. Como el chiste de Augusto Monterroso sobre el dinosaurio que sigue ahí después de que un fulano haya despertado, algo así como “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. Si eso es literatura yo soy Lope de Vega. Si tales cosas son literatura, entonces cualquier soneto de sor Juana Inés de la Cruz es una antología de catorce microrrelatos, y las greguerías de Ramón Gómez de la Serna son nanonovelas creacionistas del siglo XX.
Baudelaire propone un estilo de crítica creadora, que rechaza el academicismo para transformarse en cuestión de sensibilidad. [Curiosidades estéticas]
Según T. S. Eliot, la función esencial de la crítica literaria es “Promover la comprensión y goce de la literatura”. [Nuevas fronteras de la crítica]
La crítica literaria se basa en el equilibrio entre comprensión y goce; si destacamos la comprensión caemos en la explicación; sin el goce, caemos en lo subjetivo.
La función del crítico consiste en llamar la atención de los lectores con respecto a las obras literarias, lo cual supone conocimiento previo y capacidad de contagio.
La crítica tiene que ser siempre por naturaleza reflexiva, pero en su relación con el momento creador sus leyes no pueden aplicarse de forma matemática.
—Musicalidad poética
La musicalidad del poema, más que de influencias externas o de leyes admitidas por la métrica, depende del ritmo interno de la lengua, de su retorno al habla común.
“La poesía no debe apartarse demasiado de la lengua corriente que empleamos y oímos a diario. Se apoye en el acento o en la sílaba, sea o no rimada, formal o libre, la poesía no puede permitirse una pérdida de contacto con la lengua cambiante del trato común”, afirma T. S. Eliot en su ensayo La música de la poesía.
—Antonio Machado como crítico literario
No fue Antonio Machado un crítico profesional al uso, sino un buen lector, punto de partida de todo buen crítico.
Ortega había dicho que “el poeta empieza donde acaba el hombre”. Machado afirma que “toda intuición es imposible al margen de la experiencia vital de cada hombre”.
Frente al juego estético de los movimientos vanguardistas, que clausuran definitivamente la vigencia del modernismo, Machado defiende un arte no elitista, basado en lo natural, ajeno tanto al intimismo simbolista como a la excesiva sublimación de la poesía pura.
La crítica que Machado hace de la poesía pura se debe a su falta de equilibrio entre la razón y la intuición, a su incapacidad de universalizar el yo. Desconfía del formalismo de la poesía pura (“la pulcritud y pulidez del lenguaje”) porque el lenguaje conceptual no puede por sí solo dar sentido a la realidad espiritual interior, por eso recurre al dinamismo del lenguaje hablado (“la espontaneidad de la palabra hablada”), que da cauce a la imaginación del sentimiento.
…valor algebraico de la poesía pura, que emplea “las imágenes como puro juego del intelecto”; y reflexión kantiana de que los “Conceptos sin intuiciones son vacíos”.
“Ni un Pedro Salinas ni un Jorge Guillén han de aspirar a ser populares, sino leídos en la intimidad, por los más capaces de atención reflexiva”. [Señala aquí un ‘‘elitismo intelectual’’ que contradice su defensa de un arte no elitista.]
Consciente de que la nueva poesía, reducida a puro juego formal, resultaba anacrónica ante las nuevas generaciones, Machado formula un nuevo modo de entenderla, criticando su hermetismo (“su aparente oscuridad y su dificultad efectiva”), tras destacar sus principales defectos: su ausencia de intimidad (“aquella zona central de nuestra psique donde fue siempre engendrada la lírica”), su tendencia a lo objetivo (“No están fuera de la gran corriente planificadora del arte”), su excesivo intelectualismo (“Son más ricos de conceptos que de intuiciones”).
…la utilización de la fórmula unamunesca (“amar la vida y odiar el arte”) revela una crisis de orientación poética en Machado, un momento de transformación, en el que se abandona la ensoñación modernista por una poesía más próxima a la vida (“No se debe tolerar que los anémicos traten de imponernos su estética, ni quieran hacer pasar por perfecciones sus soñolientas melopeas sujetos que tengan amasado el cuerpo con pus y el alma con envidia”, escribe Unamuno a su joven discípulo en su carta ensayo “Arte y vida”, de agosto de 1903).
El esfuerzo de Machado por recurrir al lenguaje común en detrimento de la expresión retórica, en época de influjo vanguardista, descubre una sensibilidad iniciada por los románticos: sentir la fuente de la emoción, desentrañarla y presentarla a los demás de forma clara (“si dais en esta tarea, sed meros taquígrafos de un pensamiento hablado”, aconseja Mairena a los futuros poetas).
Los símbolos tienen gran importancia en la poesía de algunos creadores. Partimos de la definición de símbolo como término que representa o sugiere otra realidad. Y de dos ejemplos significativos: la balanza como símbolo de la justicia y la paloma como símbolo de la paz. Pueden ser muchos los símbolos, y un mismo término puede emplearse con diferentes significados simbólicos.
Pero precisemos más. El símbolo es una figura literaria o retórica que consiste en la utilización de una palabra que designa una cosa para hacer referencia a otra, que generalmente no se menciona en el texto. En literatura, existen dos figuras literarias idóneas para poder materializar un símbolo: la metáfora (relación de semejanza) y la sinestesia (relación de sensaciones). [La metáfora y el símbolo]
Los símbolos son inherentes a la poesía, se usan en ella desde siempre, aunque fue el movimiento conocido como simbolismo, de finales del siglo XIX, que agrupó a los poetas simbolistas, quien los tomó como eje central.
En la poesía española, se repiten los ejemplos de poetas que utilizaban símbolos: Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado y Federico García Lorca. En Juan Ramón, que se adhirió a la corriente poética del simbolismo, está el ave, el pozo, la flor... En Machado: la fuente, el camino, la tarde... En Lorca: la luna, el agua, el caballo....
También hemos de recordar a Miguel Hernández, que utilizó muchas imágenes y símbolos: la cabra, el rayo, el limón... Y yendo hacia atrás, no debemos olvidar a Rosalía de Castro, con la paloma, las campanas, la reiterada sombra o el mar.
—En «Agua escondida», de Dulce María Loynaz (1902-1997), el agua parece representar a la persona amada o apetecida.
Tú eres el agua oscura
que mana por dentro de la roca.
Tú eres el agua oscura y entrañable
que va corriendo bajo la tierra...
(...)
Tú eres agua virgen sin destino y sin nombre
geográfico; tú eres la frescura intocada...
(...)
agua negra, sin nombre...
¡Y apretada, apretada contra mí!
—En «El espíritu y el agua», de Paul Claudel (1868-1955), el agua es símbolo de la sed del alma humana por Dios.
¡Dios mío, ten piedad de estas aguas deseantes!
¡Dios mío, ves que yo no soy solamente
Espíritu sino agua!
¡Ten piedad de estas aguas que mueren
De sed dentro de mí!
Y el espíritu está deseante, mas el agua es la cosa deseada.
–Paul Claudel combina simbolismo y realismo.
++El mar como símbolo.
—En «El murmullo de las olas», de Aurelio Aguirre (1822-1858), el mar es ser misterioso que en el poeta vive, como visión tentadora que llama a los que sufren (¿al suicidio?).
Dime, tú, ser misterioso
que en mi ser oculto moras
sin que adivinar consiga
si eres realidad o sombra.
Angel, mujer o delirio,
que bajo distintas formas
a mis ojos apareces
con la noche y con la aurora
y a todas partes me sigues
solícita y cariñosa,
y en todas partes me buscas,
y en todas partes me nombra
y estás conmigo sin velo,
y si duermo, en mi reposas,
y si suspiro, suspiras,
y si triste lloro, lloras…
¡Oh, dímelo!… tú lo sabes…
Dime, visión tentadora:
¿Qué le dice a los que sufren
el murmullo de las olas?
–Aurelio Aguirre murió ahogado en una playa, a los 25 años, sin que se haya aclarado si su muerte fue accidental o por suicidio.
–Según Carballo Calero, Rosalía de Castro se inspiró en este poema de Aureliano Aguirre, a quien conocía, para escribir su «Negra sombra».
—En «Mar», Federico García Lorca compara el océano con el infierno, pero se apiada de él porque está condenado a sufrir en un eterno movimiento.
El mar es
el Lucifer del azul.
El cielo caído
por querer ser la luz.
–Poema profanado por Borges:
El mar es / el Lucifer de la luz. / Cuando mala mujer / la luz es cruz.
+++Fuente o manantial como símbolo.
[De la fuente artificial se ha dicho que es agua humanizada.]
—En «Fue una clara tarde, triste y soñolienta», de Antonio Machado, el poeta entabla un diálogo simbólico con una fuente.
—«Ya no mana la fuente, se agotó el manantial», de Rosalía de Castro, habla de una fuente ya seca, olvidada, suplida por otra en la que mana el agua; la decepción de las tres primeras estrofas se torna en optimismo en las tres siguientes, finalizando en repentina dicha, aunque tal vez efímera.
—Platero, si algún día me echo a este pozo, no será por matarme, créelo, sino por coger más pronto las estrellas. Platero rebuzna, sediento y anhelante. Del pozo sale, asustada, revuelta y silenciosa, una golondrina.
*La parte titulada El pasajero de Claves líricas de Ramón María del Valle-Inclán, bien podría titularse «Poemas de las rosas», pues casi todas sus claves exhiben la rosa en el título. Pero en La pipa de kif también tenemos otra rosa: «Rosa de sanatorio». Leemos: la rosa es la belleza encerrada en lo efímero, pero también es una condensación de tiempo y un símbolo de la finalidad, de logro absoluto, milagroso, y también de perfección. [v. Valle-Inclán sub rosa]
—«El cisne», de Rubén Darío: el símbolo del cisne es una constante en la obra de Rubén Darío (y es el símbolo del Modernismo literario).
Fue una hora divina para el género humano.
El Cisne antes cantaba sólo para morir.
Cuando se oyó el acento del Cisne wagneriano
fue en medio de una aurora, fue para revivir.
—«El cuervo», de Edgar Allan Poe (1909-1849), poema narrativo y composición poética más famosa del poeta, cuya síntesis es la siguiente: con el tópico de la muerte de la mujer amada, un cuervo parlante (pájaro negro y agorero) se presenta en la noche ante el desconsolado amante, que se encuentra solo y angustiado, y con él permanece, repitiendo «Nunca más», dándole a entender que es un mensajero del más allá, condenándolo a la eterna soledad y, en un ambiente fantástico, haciendo que se debata entre la razón y la cordura, la luz y la oscuridad, la vida y la muerte, que siempre acabará imponiéndose.
Entonces, este pájaro de ébano
cambió mis tristes fantasías en una sonrisa
con el grave y severo decoro
del aspecto de que se revestía.
“Aun con tu cresta cercenada y mocha —le dije—,
no serás un cobarde,
hórrido cuervo vetusto y amenazador.
Evadido de la ribera nocturna.
¡Dime cuál es tu nombre en la ribera de la Noche Plutónica!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”
–Aunque siempre quiso ser poeta, Poe es uno de los maestros del relato corto.
–Los poemas de Poe, una docena, son icónicos, de impecable construcción, ritmos y temas obsesivos: la muerte, el duelo, la locura, lo macabro, el paso del tiempo.
—En «Peregrina paloma imaginaria», de Ricardo Jaimes Freyre (1868-1963), la paloma es un símbolo de luz, amor, música..., que contrarresta todos los dolores.
*En «A la luna», de Johann Wolfgang von Goethe, la luna es ‘‘símbolo del amor en la tristeza’’, a quien la voz poética le pide que lo ascienda hasta su altura para poder contemplar el cuerpo amado, como ella, Selene, el de Endimión en otro tiempo.
¡Oh tú, la hermana de la luz primera,
símbolo del amor en la tristeza!
(…)
¡Oh, elévame hasta ti, ponme a tu vera!
No niegues a mi ensueño esta ventura;
y en plácido reposo el caballero
pueda ver a hurtadillas de su amada,
las noches tras los vidrios enrejados.
(…)
yo tus rayos de luz concentro, ¡oh luna!,
y mi mirada aguzo, escrutadora;
poco a poco voy viendo los contornos
del bello cuerpo libre de tapujos,
y hacia él me inclino, tierno y anhelante,
cual tú hacia el de Endimión en otro tiempo.
–‘‘la hermana de la luz primera’’: del sol.
**En «A la luna», de Giacomo Leopardi, su Canto XIV, el poeta le cuenta al satélite su congoja y parece regocijarse melancólico en los tristes recuerdos del pasado.
Oh tú, graciosa luna, bien recuerdo
que sobre esta colina, ahora hace un año,
angustiado venía a contemplarte:
y tú te alzabas sobre aquel boscaje
como ahora, que todo lo iluminas.
Mas trémulo y nublado por el llanto
que asomaba a mis párpados, tu rostro
se ofrecía a mis ojos, pues doliente
era mi vida: y aún lo es, no cambia,
oh mi luna querida. Y aún me alegra
el recordar y el renovar el tiempo
de mi dolor. ¡Oh, qué dichoso es
en la edad juvenil, cuando aún tan larga
es la esperanza y breve la memoria,
el recordar las cosas ya pasadas,
aun tristes, y aunque duren las fatigas!
***En «A la luna», de Rosalía de Castro, poemaestructurado en cuatro partes, la poeta expresa su admiración por nuestro satélite y, casi divinizándolo (a fin de cuentas es la diosa Selene) u otorgándole poder, realiza una invocación, deseando, entre otras cosas que retornen los ausentes –emigrados– a sus lares.
Todo lo ves, y todos los mortales,
cuantos en el mundo habitan,
en busca del alivio de sus males,
tu blanca luz solicitan.
****En «A la luna», de Nicomedes Pastor Díaz (1811-1863), el yo poético, desde su amorosa tristeza, proyecta en la luna el bello objeto de su amor no correspondido.
Desde el primer latido de mi pecho,
Condenado al amor y a la tristeza,
Ni un eco a mi gemir, ni a la belleza
Un suspiro alcancé:
Halló por fin mi fúnebre despecho
Inmenso objeto a mi ilusión amante;
Y de la luna el célico semblante,
Y el triste mar amé.
–Nicomedes Pastor Díaz, escritor y político –de probada honradez–, reunió en Poesías sus poemas, de tono triste, melancólico, elegíaco.
–En la poesía de Nicomedes Pastor Díaz, mayoritariamente en castellano y algo retórica, late el alma gallega (la saudade), el amor, la muerte, la soledad, el paisaje...
–El poema en gallego «A Alborada» (1818), es una de las primeras muestras del renacer literario en la lengua gallega, antes de Rosalía de Castro, de modo que Nicomedes Pastor Díaz es uno de los precursores delRexurdimiento.
*«A una estrella», de Carolina Coronado: el asombro ante una estrella inmóvil.
Más allá de su límite prescrito
sediento avanza, audaz el pensamiento,
y tu origen, tu vida, tu elemento
menos alcanzo cuanto más medito.
—«Constelaciones», de José María Rivas Groot (1863-1923), es un poema estructurado en forma de diálogo entre el hombre –poeta– y las constelaciones, agrupaciones de estrellas a las que el poeta implora y que contemplan la destructiva historia humana, siendo las estrellas símbolos de la eternidad.
¿Todo es olvido y muerte? Pasan gimiendo a solas
El mar con sus oleajes, la tierra con sus hombres;
(...)
Y moriréis ¡oh estrellas! en el postrero día...
Mas flotarán espíritus con triunfadoras palmas:
Y alumbrarán entonces la eternidad sombría,
Sobre cenizas de astros, constelaciones de almas.
–Poema por el que Rivas Groot alcanzó fama y fue llamado ‘‘El poeta del infinito’’.
–Las constelaciones son agrupaciones aparentes y artificiales de estrellas.
–Escritor y político, Rivas Groot fue narrador, dramaturgo y poeta, director de la Biblioteca Nacional y miembro prominente del Partido Conservador Colombiano.
***«Estrella brillante», de John Keats, es probablemente el soneto más famoso del autor. Lo escribió cuando sabía que se estaba muriendo de tuberculosis.
Estrella brillante, si fuera tan firme como tú,
No en solitario esplendor colgada en lo alto de la noche
–Este poema que da título a una película sobre el amor de John Keats y Fanny Bawne: Bright Star.
****«Yo conozco a las estrellas», de Sara Teasdale (1884-1933), muestra a una mujer que conoce las estrellas, e incluso los secretos de los hombres, sus pensamientos grises, pero no puede saber si el hombre que quiere la ama.
Yo conozco a las estrellas por sus nombres,
Aldebarán, Altair,
y conozco el camino que recorren
por la amplia escalera azul del cielo.
(...)
Pero tus ojos son oscuros para mí...
–Aldebarán: estrella más brillante de la constelación de Tauro.
–Altair: estrella más brillante de la constelación de Aquila (El Águila).
—«Verás la maravilla del camino» se refiere al Camino de Santiago, referido como maravilloso símbolo, que pasa por espacios naturales y monumentos de piedra.
Verás la maravilla del camino,
camino de soñada Compostela
-¡oh monte lila y flavo!-, peregrino,
en un llano, entre chopos de candela.
—«Yo voy soñando caminos», poema del pooemarioSoledades, al parecer inspirado en el poema de Rosalía de Castro «Unha vez tiven un cravo», deFollas novas, donde los caminos soñados son el antídoto al dolor amoroso, inalcanzado, que se siente como algo que se clava: «En el corazón tenía / la espina de una pasión...».
**«Camino blanco, viejo camino», de Rosalía de Castro, es el camino olvidado, solitario y yermo, alegre en otro tiempo, que sin embargo al pobre caminante –a quienes los dichosos evitan– le parece bello y agradable.
*El título de este poema de Celso Emilio Ferreiro (1912-1979) es el mismo de un poemario completo: Longa noite de pedra. La piedra es expresión de la dureza y metáfora de la dictadura, de la falta de libertad.
*«En la cueva de Altamira», de Miguel de Unamuno, la cueva prehistórica es símbolo de España, con su famoso bisonte y su intrahistoria.
¡Ay, bisonte de Altamira,
te tragó el león de España;
fue por hambre, no por saña,
y el león ahora delira,
(…)
III
(…)
España de antes de Adán
y de Eva y su paraíso,
cuando a los hombres Dios quiso
dar hambre por todo pan.
IV
¡Ay, bisonte altamirano,
luz eléctrica en tu cueva
que hundirá en trágica prueba
tu misterio soberano;
el del eterno mañana
que en sus siglos de secreto
fue el invisible alfabeto
de Gil Blas de Santillana!
–Gil Blas de Santillana, novela picaresca de Alain-René Lesage, trata de las vicisitudes de Gil Blas, nacido pobre en Santillana del Mar, que acaba en la Corte como favorito del Rey y secretario del primer ministro, el Conde-Duque de Olivares.
*En «Eterna sombra», de Miguel Hernández, la voz del poeta, sumida en una sombra, aún confía en un rayo de sol que la venza.
Yo que creí que la luz era mía
precipitado en la sombra me veo.
Ascua solar, sideral alegría
ígnea de espuma, de luz, de deseo.
(...)
Pero hay un rayo de sol en la lucha
que siempre deja la sombra vencida.
–El poeta usa en este poema –el último que escribió, estando encarcelado– el endecasílabo dactílico o de gaita gallega (acento en sílabas cuarta y séptima).
**«Invitación al aire», de Rafael Alberti, evoca la sombra de la mina.
Sombra sin luz, minera
por las profundidades
de veinte tumbas, veinte
siglos huecos sin aire,
del aire, aire, aire.
***La sombra es una constante en la poesía de Rosalía de Castro. Está en «Negra sombra», su poema más conocido (convertido en canción por Juan Montes), con un significado abierto a diversas interpretaciones, como símbolo polisémico: negrura existencial, desaliento, pasado triste –sombrío–, saudade, amor frustrado...; yo me inclino por el significado de saudade: soledad existencial. Está en muchos otros poemas, aunque la palabra sombra no aparezca en el título o en su primer verso. Y está en el que reproducimos íntegro a continuación.
*En «A campana de Anllóns», de Eduardo Pondal (1835-1917), el autor de Queixumes dos pinos (Quejidos de los pinos) expresa lo que siente cuando la oye tocar.
Cando te sinto tocar,
campana de Anllóns doente,
nunha noite de luar...
rompo triste a suspirar,
por cousas dun mal ausente.
**Rosalía de Castro expresa esa sensación de saudade, que va más allá de la añoranza o la nostalgia, ante el místico sonido de las campanas, que refiere en «Campanas de Bastabales», de Cantares gallegos, su primer poemario en gallego.
Campanas de Bastabales,
cando vos oio tocar,
mórrome de soidades.
Y no puede dejar de escucharlas, dice en «Las campanas», poema de En las orillas del Sar, su poemario último, en castellano.
***«Las campanas», de Edgar Allan Poe, viene a ser como una exploración poética de la vida y la muerte a través de los sonidos de las campanas, que el poeta hizo tras la muerte de su esposa Virginia Eliza Clemm.
–Este poema fue compuesto a sugerencia de Marie Louise Shew, vecina y enfermera de la mujer de Poe, cuando éste estaba deprimido por la muerte de Virginia. El poeta le dedicó el poema «A Maria Luisa» (To Marie Louise).
–Inspiró a su vez la obra musical homónima de Rachmaninov.