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jueves, 9 de enero de 2025

Estar mal, estar enfermo


¿Es lo mismo «estar mal» que «estar enfermo»? Esta pregunta sencilla tiene una respuesta simple: es lo mismo; no hay diferencia entre las dos expresiones, aunque se puede aducir que hay diferencias de matiz entre ambas. Con los niños pequeños es habitual el uso de los diminutivos para suavizar la situación de malestar o enfermedad: «estar malito» o «estar enfermito». Por otra parte, uno puede estar enfermo sin sentirse mal, por no presentar síntomas demasiado molestos o tener cierta capacidad de ‘control’, procurando no exteriorizarlos. (También al revés, por supuesto: uno puede sentirse mal sin estar enfermo.) Al hilo de esto, podemos sentir un malestar general, una sensación de molestia generalizada, y comunicarlo, con mayor o menor queja –hasta de manera histérica–, o no comunicarlo en absoluto, ni siquiera con gestos. Aquí ya entran en juego la personalidad de cada cual y la formación adquirida. 

Y sobre la educación de los niños pequeños, he hallado una actividad para el desarrollo de competencias en conocimiento e interacción con el mundo físico, así como autonomía e iniciativa personal: «Estoy malito/a». Son tres los objetivos que persigue esta actividad: 1) incorporar actitudes favorables hacia el cuidado de la salud, 2) eliminar sentimientos negativos de temor y ansiedad hacia la figura del médico y 3) adquirir conocimientos precisos sobre la utilidad de las medicinas y los riesgos del uso inadecuado. Me parece muy interesante. Los niños bien formados habrán de ser adultos bien capacitados, más autónomos y menos quejicas.

Finalizamos melódicamente, con la canción infantil que habla del burro enfermo...

A mi burro le duele la cabeza

lunes, 8 de enero de 2024

De urgencias y colapsos del sistema sanitario


Los servicios de salud siempre se ven más sobrecargados de lo habitual en invierno, a causa de las infecciones respiratorias. Todos los años sucede lo mismo, sin que se tomen medidas preventivas para evitar una demanda masiva que provoque el colapso de centros de salud y urgencias hospitalarias. 

Sin embargo, ante el último repunte gripal y de covid, ahora se anuncian medidas desde el Ministerio de Sanidad de cara a la próxima temporada invernal.

Pero no está de más recordar una noticia prepandémica (11 enero 2020), sobre la saturación del sistema sanitario y el abuso de las urgencias, para reflexionar y concluir que poco o nada hemos aprendido, a pesar de la repetición de un mismo problema y de la experiencia pandémica: 

Los médicos se quejan de saturación, de falta de personal y de una dudosa educación sanitaria de algunos ciudadanos, que a menudo acuden al servicio de urgencias sin una necesidad real.

Ya es hora de abordar un doble problema: la saturación habitual de los centros sanitarios y la sobrecarga extraordinaria en el periodo inviernal. Reorganización asistencial (+ desburocratización y autocertificado de ausencia por enfermedad*), dotación adecuada de personal y educación sanitaria de la población nos parecen objetivos prioritarios. Sin olvidar la adecuación de las salas de espera, con la pertinente separación de espacios y la conveniente ventilación. Todo por la seguridad y la calidad asistencial.


Sanidad se reúne con las CC.AA....
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Enlace relacionado [post.]
La teoría es que las administraciones sanitarias, los gestores del servicio de salud de cada comunidad, hacen "planes de contingencia", "planes de invierno", se preparan a conciencia para afrontar la avalancha de enfermos que deben hacer frente los distintos dispositivos de atención sanitaria.

lunes, 26 de junio de 2023

Uso seguro del medicamento


El Ministerio de Sanidad ha elaborado un cartel como estrategia para el uso seguro del medicamento. Pues son muchos los errores asociados al uso inadecuado de los medicamentos, hecho que constituye un problema de salud pública. Se señalan los fallos no intencionados durante el proceso de prescripción, almacenamiento, dispensación, preparación o administración de fármacos, que pueden causar daños evitables. Además, se constata que son la principal causa de eventos adversos como consecuencia de la asistencia sanitaria. Y como el cartel para la utilización segura de medicamentos nos parece bueno, lo traemos a este espacio.

El clave bien temperado: Preludio I – J. S. Bach
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[Ver en pestaña «Salud Pública»: Prevención de riesgos por medicamentos.]

martes, 11 de junio de 2019

Sobre el buen uso de los antibióticos


El médico trata de educar al paciente sobre el buen uso de los antibióticos...
Me dijo que echaba esputos verdes y amarillos, y que como se iba a curar así, sin antibióticos. Le dije que el color del esputo no quiere decir que haya bacterias, que también se dan en las infecciones respiratorias causadas por virus y que el color del esputo depende del mayor o menor número de células inflamatorias (leucocitos). Que conozco bien lo molestos que son los síntomas porque padezco cada año dos o tres bronquitis agudas, que también toso y tengo esputos de ese color, que nunca he tomado un antibiótico y que estoy sano. Le añadí que cada vez que padezco una bronquitis aguda me paso dos o tres noches durmiendo en el sofá para no despertar a mi mujer con la tos. Y que no hay catarros o gripes mal curadas, sino que eso que llama así la gente pueden ser neumonías o sinusitis bacterianas que han complicado a la bronquitis aguda o a la gripe, y esas sí se tratan con antibióticos.
Joaquín Lamela (neumólogo), "La presión de pacientes y familiares sobre el médico"
...pero no es fácil conseguirlo. Convencer de la improcedencia de prescribir antibióticos en casos que no lo precisan es una de las tareas más duras con las que se baten los galenos. El miedo y la falta de confianza de los pacientes suponen un importante obstáculo individual. Además de la personalidad, la educación y el medio actúan como factores condicionantes. Cuando se añade la presión de los familiares, puede formarse un muro inexpugnable, contra el cual el más esforzado discípulo de Hipócrates puede claudicar. Y por si fuera poco, el tiempo, la duración del proceso, condiciona a menudo la prescripción, como también lo hace la indeseable práctica de una medicina defensiva. Con todo, no hemos de tirar la toalla, sino que debemos continuar nuestra lucha educativa, en este caso sanitaria.

Aula de pacientes: Uso adecuado de antibióticos.

Y como medicina y música van de la mano en este espacio, pasamos de la educación sanitaria a la musical, que comienza con el Do, Re, Mi... 

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Antibióticos y puntos clave
  • Hay que prescribir un antibiótico cuando es necesario (precozmente si se trata de una infección bacteriana grave) y elegir el adecuado. 
  • Un alto porcentaje de prescripciones de antibióticos son inadecuadas.
  • Han de tenerse en cuenta los antecedentes de alergia a antibióticos.
  • En muchos vale un tratamiento antibiótico empírico; en otros conviene realizar un antibiograma para determinar la sensibilidad bacteriana.
  • Debe suspenderse un antibiótico si no hay respuesta deseada o si se presentan reacciones adversas importantes. 
  • El mal uso de antibióticos ha llevado a un nivel de resistencias bacterianas inaceptable.
  • El autoconsumo de antibióticos debe evitarse.
Prescripción de antibióticos en AP –Portal del Medicamento, SACYL

Antibióticos y posibles efectos secundarios: el caso de las quinolonas
Las tendinitis y roturas tendinosas inducidas por fluoroquinolonas, aunque infrecuentes, han sido documentadas en la literatura desde 1983. Ej.: rotura de tendón de Aquiles, rotura de extensor largo del pulgar, rotura del semitendinoso.

jueves, 23 de mayo de 2019

Comunicación médica y educación sanitaria deseables


Valga una comunicación médica rigurosa y diáfana (benefactora) frente a otra inconsistente y confusa (perniciosa). Y a ser posible, concisa (en otra entrada propugnábamos una comunicación médica clara y breve) y afable.

Nuestro enfoque es el mismo para la educación sanitaria, en el ámbito de la salud, en las escuelas o en los medios de comunicación. Incrementar el nivel de salud de individuos y colectividades es el sano objetivo.

Pero habiéndose hecho todo lo contrario durante décadas —y sumándose un problema educativo general que ha ocasionado la pérdida del sentido común—, ahora nos llevamos las manos a la cabeza por el negativo efecto.


La educación sanitaria, o educación para la salud, precisa habilidades. Es el modo de promoción de la salud, que puede realizarse mediante los diferentes medios de comunicación. Y la televisión es uno de ellos, el medio por excelencia en cuanto a su alcance: llega a más personas que los otros (folletos, prensa, radio, internet).

Frente a casos nefastos de educación sanitaria televisa, tenemos otros que por sus cualidades (rigor, claridad) y talante (buen humor) son dignos de aplauso.


Por otra parte, con independencia de errores comunicativos y educativos, o gracias a ellos, la educación sanitaria ha evolucionado desde un modelo de participación subordinada hasta otro de participación plena.

Educación Sanitaria (Etapas)
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jueves, 1 de febrero de 2018

Educación para la salud basada en habilidades


[Texto del vídeo, algo simplificado]

La educación para la salud comprende las oportunidades de aprendizaje creadas conscientemente, destinadas a mejorar la alfabetización sanitaria de la población, tanto conocimientos como habilidades. Su finalidad es responsabilizar a los ciudadanos en la defensa de la salud propia y colectiva. 

Es un instrumento utilizado en todos los niveles del proceso asistencial, tanto en la prevención, el tratamiento, y la rehabilitación, como en la promoción de la salud, por lo que atañe a profesionales sanitarios, sociales y de la educación. 

En sus inicios se basaba en la difusión de información y hechos. Después se centró más en el abordaje global de la salud y el desarrollo de habilidades. 

Esto nos lleva a la educación para la salud basada en habilidades. Un enfoque que pretende crear o mantener estilos y condiciones de vida saludables a través del desarrollo de conocimientos, actitudes y especialmente habilidades, utilizando experiencias de aprendizaje, con énfasis en métodos participativos. 

-El conocimiento hace referencia a un conjunto de información y su comprensión. 

-Las actitudes son las preferencias y evaluaciones subjetivas que predisponen a uno a actuar o responder de una manera predecible. Las actitudes hacen que algo te guste o no, lo consideres bueno o malo, o te importe. 

-Las habilidades son las capacidades que permiten desarrollar comportamientos específicos. Podemos dividirlas en habilidades para la vida y otras habilidades: 
  • Las habilidades para la vida (HPV): son el repertorio de destrezas psicosociales dirigidas hacia uno mismo, hacia los demás o hacia su entorno. La OMS* define hasta 10, entre ellas la empatía, el pensamiento crítico y creativo o el manejo de problemas y conflictos.
  • Las otras habilidades: destrezas prácticas relacionadas con la salud, como los primeros auxilios, la higiene o la salud sexual.
*OMS: Organización Mundial de la Salud.

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Enlace relacionado

Reflexión educativa
Las intervenciones educativas en salud deben ser pertinentes y tener enfoques adecuados, pues de lo contrario podrían resultar ineficaces o incluso producir efectos contrarios a los deseados.

domingo, 14 de enero de 2018

De catarros y gripes


La gripe dura siete días con tratamiento; y sin tratamiento, una semana.

DEFINICIONES [Según texto de primer enlace externo, abajo]

Catarro (resfriado, coriza). Infección viral aguda del tracto respiratorio que a menudo cursa con inflamación de las vías aéreas altas (nariz, senos paranasales, laringe, tráquea y bronquios) y no produce fiebre. Agentes causales: entre más de 120 cepas distintas de virus aisladas, los  más frecuentes en nuestras latitudes son el rinovirus (con más de 100 serotipos) y el coronavirus. Período de incubación: 1-3 días. Cuadro clínico: estornudos, rinorrea acuosa, picor de garganta, congestión nasal y malestar general. En un par de días las secreciones nasales se espesan y pueden ser incluso purulentas. Puede aumentar la producción de tos. En ausencia de complicaciones, los síntomas desaparecen en 4-10 días.

Gripe. Infección viral aguda de las vías respiratorias superiores que aparece bruscamente con un cuadro de fiebre (38-40°C), mialgias (zona dorsolumbar y piernas+), cefalea, tos seca, astenia, dolor al deglutir, cansancio y malestar general. Agente etiológico: virus influenza​. Como el resfriado tiene una evolución autolimitante; en 48-96 h. la fiebre empieza a remitir y los síntomas se hacen más leves. Si no surgen complicaciones, el cuadro desaparece como máximo en siete días. Complicaciones más frecuentes: bronquitis y neumonía, que en determinados grupos de riesgo pueden tener un pronóstico grave, incluso fatal.

EL CATARRO Y LA GRIPE: UN PROBLEMA DE TODOS LOS INVIERNOS

Todos los años, por estas fechas, las consultas médicas se llenan de pacientes con infecciones de vías respiratorias altas (nariz y garganta), producidas por microorganismos o microbios, principalmente virus. En ellas incluimos el catarro (resfriado común) y la gripe. Estamos, como siempre, en tiempo de catarros...

Generalmente, las infecciones respiratorias altas son benignas o autolimitadas, y el tratamiento es meramente sintomático. Es decir, nos limitamos a aliviar o paliar los síntomas, locales (obstrucción nasal, tos, dolor de garganta) y generales (fiebre, cefalea, dolor muscular, malestar general). Carecemos de tratamientos curativos.

En los catarros o resfriados predominan los síntomas locales, y si hay síntomas generales son leves. En cambio, la gripe se manifiesta con intensos síntomas generales que pueden ser incapacitantes e impedir la actividad laboral. Cuando no hay un límite claro catarro-gripal, solemos hablar de síndrome gripal.

LOS MOLESTOS SÍNTOMAS: TRATAMIENTO SIMPLE Y PACIENCIA

Es indudable que los mocos son muy molestos por la obstrucción nasal que producen, pero no son razón para dramatizar y acudir de urgencia a un centro sanitario (algo cada vez más habitual). La congestión nasal se trata con descongestivos nasales, siendo lo más sencillo hacer lavados nasales, mediante aplicación de suero fisiológico (o solución de agua y sal), evitando vasoconstrictores*. La tos molesta puede ser tratada con un antitusivo, y el dolor y la fiebre con analgésicos antitérmicos, como aspirina o paracetamol. 

Así de sencillo. Con el correspondiente aporte líquido (incluyendo infusiones o calditos) y el necesario reposo cuando la sintomatología así lo aconseja. 

Y paciencia, claro, como se deriva del dicho que encabeza este escrito.
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*Riesgos de vasoconstrictores, orales (pseudoefedrina y fenilefrina) e intranasales (oximetazolina, nafazolina...): infarto de miocardio, ACV isquémico, rinitis medicamentosa o química. [Descongestivos nasales con vasoconstrictores –post.]
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LAS RECOMENDACIONES GENERALES, ANTICATARRALES O ANTIGRIPALES

Por último, aconsejamos imponer el sentido común en esta época invernal de habituales epidemias catarrales, para huir de temores infundados y torpes apresuramientos. Sin olvidar la prevención gripal en grupos de riesgo, mediante la correspondiente vacuna (esperando que sea adecuada y efectiva), o la general de infecciones respiratorias mediante lavados de manos, para evitar contagios, ni la posibilidad de complicaciones en pacientes crónicos o de edad avanzada, que pueden precisar tratamientos complementarios, incluso hospitalarios. 

Se discute el uso de fármacos antivirales, de los que hay dos grupos: 1. inhibidores de la proteína M2 (amantadina y rimantidina), que actúan sobre la proteína M2 del virus bloqueando en fase precoz la entrada del virus en la célula; y 2. inhibidores de la neuraminidasa (oseltamivir y zanamivir), que actúan bloqueando la replicación del virus e inhibiendo la liberación de los viriones de la célula infectada. [v. AQUÍ] No han demostrado disminuir las complicaciones ni la mortalidad. 

Los engañosos –por mal llamados– «antigripales» son combinados de fármacos, habitualmente analgésicos-antitérmicos, descongestivos nasales, antihistamínicos y antitusígenos, que no combaten el virus de la gripe (influenza), sino los síntomas. Y ojo con los que contienen pseudoefedrina (vasoconstrictor).

Por supuesto, los antibióticos son ineficaces, como en cualquier infección viral, y sólo están indicados si hay infecciones bacterianas secundarias.

MENSAJE GENERAL, EDUCACIÓN SANITARIA

Este sería nuestro mensaje general: tranquilidad a los pacientes, responsabilidad a las autoridades sanitarias y profesionalidad a los medios de comunicación. Porque no son recomendables las consultas inmediatas por síntomas menores (pensemos en el hacinamiento en las salas de espera, favorecedor de contagios y así de la difusión de las infecciones respiratorias), ni los mensajes oficiales equívocos, ni el tremendismo informativo. 

Es necesaria la educación sanitaria de la población, de modo continuado, y no solo por este motivo que hoy acapara nuestra atención. No queremos una sociedad neurotizada por procesos catarrales que saturan los servicios de urgencia año tras año. Por el contrario, deseamos una población capaz de asumir el tratamiento sosegado de las pequeñas dolencias. Una población activa y saludable.

1
Infecciones respiratorias como problema común

2
Bueno no hay que ser taxativos: 
un catarro se puede complicar con una bronquitis.
***
No suele haber razones para ir al médico por gripe,

Enlaces externos sobre catarro y gripe

miércoles, 27 de diciembre de 2017

La creciente dependencia médica

Fuente: 10 mitos de las salas de emergencias

El médico de cabecera recibe todo el malestar social. Y desde su privilegiado observatorio se pregunta dónde está la sociedad del bienestar.
@xoselbrea

Que existe cada vez más demanda médica es un hecho incuestionable. Y tal vez el indicador principal sean los modernos PAC, o Puntos de Atención Continuada, sucedáneos de los clásicos Servicios de Urgencia Extrahospitalarios. Cualquiera con un mínimo de memoria histórica sanitaria advertirá el número de usuarios que acudía cuando éstos eran los centros de atención urgentes y, quizá con una exclamación concluyente, el muy superior (acaso diez veces más) desde que aquéllos se impusieron por decisión de los gestores sanitarios. La presión asistencial ha ido aumentando progresivamente, y con más recursos humanos.

Ciertamente, la población ha envejecido y la demanda creciente se puede justificar en parte por razón etaria. También los problemas sociales se han multiplicado y, en consecuencia, los trastornos de salud mental. Pero creemos que hay una razón fundamental para explicar este fenómeno que entra en el ámbito de la sociología de la salud: la medicalización de todos los aspectos de la vida, fomentada desde sectores interesados y favorecida por las autoridades sanitarias, de modo paternalista y contraproducente. Las masas son muy manipulables.

Veamos los efectos en la práctica...

Nada más entrar en el turno de sábado de PAC, a las ocho de la mañana, en víspera de Nochebuena, la sala de espera ya estaba medio llena. Con mirada retrospectiva, uno pensaba: años atrás, podía haber tres o cuatro personas; después ya era diez; a continuación, quince; y ahora veintitantas. ¿Cómo se puede explicar esto? Llegan días festivos señalados y la gente tiene miedo de que el catarro vaya a más, que la cistitis no se resuelva enseguida, que el dolor de la artrosis la limite, que, en definitiva, no pueda disfrutar de las celebraciones navideñas como es debido.

Conforme la mañana pasa y los pacientes son atendidos, el listado de la "agenda de sala" permanece en una media que no parece disminuir nunca. Un sinfín de consultas banales o simples naderías acaparan el tiempo de una minoría con problemas de alguna relevancia. Incluso los avisos domiciliarios se suceden como nunca antes. Familiares de personas de avanzada edad, con demencia, Parkinson, trastornos del aparato locomotor, patologías múltiples, avisan a la mínima perturbación, temiendo que les vayan a chafar estos días señalados.

Ya en las últimas semanas advertimos el incremento de demanda de consultas y de petición de análisis, antes de viajar a los diferentes lugares de origen, con el fin de marchar con la seguridad de que el organismo andaba bien, en buenas condiciones para afrontar los excesos propios de estas fechas. Sin duda, este singular comportamiento obedece a una cuestión cultural (aparte de problemas sociales que no cesan y desbordan la atención primaria), que lleva al aprovechamiento desmedido de un servicio público que entre todos hacemos peligrar.

La imprudencia, la ignorancia y el temor forman un cóctel explosivo...

Sin barreras asistenciales ni educación sanitaria, con estímulos interesados y el miedo metido en el cuerpo y en el alma, la mezcla de factores determinantes de la presión asistencial (pacientes/médico/día), la frecuentación (visitas/paciente/año) y la demanda asistencial (visitas/habitante/año) explica la inconveniente situación; cuestión de números. 

Pero el sentido común nos quiere llevar por otros derroteros, de sosiego, prudencia y seguridad, que se nos hacen a cada paso una utopía cada vez más lejana.

La gente vive más años, sí, pero nos atrevemos a decir que menos felizmente, con una carga de ansiedad que no tenían las anteriores generaciones, menos favorecidas. Se le ha metido a la población tal carga de preocupación por la salud que, a la mínima, la gente acude de urgencia a los centros de salud y a los PAC con una premura increíble, inusitada en un tiempo no tan lejano, cuando se estilaban los servicios de urgencia extrahospitalarios, cuya función era más precisa.

Un ejemplo ilustrativo de la preocupación social. Es frecuente que al médico le reclamen la tarjeta sanitaria que tiene introducida en el teclado, y que precisa para desbloquear el sistema de acceso al programa informático del servicio de salud. Como apenas se diferencia de la del usuario, éste piensa que es la suya. Cuando el médico no se le ha pedido ni él la ha entregado. Esto dice mucho del nivel de desasosiego, del nerviosismo, de la desatención, del estrés social reinante.

Paradójicamente, la «sociedad del bienestar», con la cultura de la prisa, de la inmediatez y de las falsas expectativas, ha acarreado más trastornos psíquicos. La sociedad está enferma, muy enferma. Y los gobernantes azuzan para empeorarla cada día más. La idiotizan con la ponzoña de la estupidez.

Y en este contexto paradójico de malestar social, en una sociedad del bienestar, se pide que los usuarios actúen con responsabilidad...

Una puntualización: no se tiene derecho a la salud, sino a la asistencia sanitaria.
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Demanda sanitaria vs. oferta sanitaria:
el problema principal es la excesiva demanda, no la precaria oferta.

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Reflexión final
Hay una creciente dependencia médica que ha sido fomentada, un evidente malestar social y un progresivo agotamiento profesional. No falta quien señala que la dependencia médica actual es consecuencia de infantilizar a la población (suprema forma de paternalismo), al insistir a lo largo de los años en la importancia de acudir al médico por el mínimo motivo. La situación se aleja tanto de la ideal que se hace insoportable. Los médicos de atención primaria vemos desde nuestro privilegiado observatorio (cada vez más acelerado) el deterioro social a través del tiempo y de los ciudadanos individuales. Crece la burbuja de infelicidad. Nadie se conforma con nada. Y esa oscura burbuja, algún día habrá de estallar.

jueves, 7 de diciembre de 2017

Mensaje sanitario eficaz

Fotolia

Los mensajes de salud han de ser breves, claros, sencillos y directos. Pues aquí traemos uno que al igual que otro, del mismo emisor,  sobre los catarros, nos parece muy adecuado. Nos llega a través de los medios de comunicación que suponen las redes sociales, y es seguro que su amplio alcance tiene su limitación. Por eso creemos que un monitor en la sala de espera de los centros de salud emitiendo mensajes de este tipo habría de lograr objetivos educativos inimaginables. A muy bajo precio, mejoría la salud y se ahorrarían gastos sanitarios.

martes, 14 de febrero de 2017

Sobre el periodismo sanitario


Hacemos hoy un acercamiento al periodismo sanitario...
...profesionales de distintos medios de comunicación nacionales y autonómicos han coincidido en señalar el valor de la especialización para comunicar bien en salud.
Es lo que se señala en un artículo periodístico intitulado “La especialización, clave en el periodismo sanitario”. Una recomendación que también es aplicable al periodismo político, al deportivo o al del corazón. En este sentido, ningún descubrimiento. En dicho artículo también se recuerda que “la credibilidad es el patrimonio, la bandera de un periodista”, abogando por la información contrastada, rigurosa, transparente y adaptada al medio, nunca creadora de falsas expectativas. Porque al fin y al cabo, la información en salud es educación sanitaria.

Comprobamos que se ha propuesto una guía del periodista sanitario, en consonancia con el aumento progresivo de la información relacionada con la salud. No descubrimos nada cuando afirmamos que la salud es lo que más preocupa a la sociedad. ¿O alguien lo dudaba? Hecho este recordatorio, cabe resaltar una cuestión técnica que la referida guía recoge. Y es que la forma de presentar la información de salud en los medios informativos puede dividirse en tres grandes áreas:
  • política sanitaria
  • divulgación científico-médica
  • sucesos de índole sanitaria
Por otra parte, en nuestro particular léxico médico ya hemos dado una definición reflexiva de los medios de comunicación, aplicable al ámbito sanitario:  
Instrumentos que difunden información mediante técnicas de transmisión, impresas, orales o visuales. Respecto a la sanitaria, útiles cuando son serios; inconvenientes y perjudiciales cuando transmiten sin adecuado asesoramiento. El mayor peligro está en que lo perverso vende más que lo salubre; por desgracia, la prensa y los demás medios, tienden cada vez más hacia el sensacionalismo, ya que un periodismo responsable y cauto no resulta demasiado rentable. A menudo refuerzan la idea de que la medicina puede solucionar todos los problemas de la humanidad, contribuyendo así a la “medicalización” de la vida, y no pocas veces sus mensajes producen efectos negativos en la relación médico-paciente.
Tremendismo sanitario

El periodismo sanitario ya ha sido sometido a debate, sobre él se sigue debatiendo y en el futuro no habrá de dejarse de debatir sobre una cuestión que interesa y preocupa especialmente a los profesionales de la sanidad, asombrados muchas veces por noticias poco rigurosas o incluso alarmantes que publican los medios, y en consecuencia preocupados a su vez por los pacientes que reciben la información. Se les previene de las noticias que les llegan; se les aconseja que adopten una visión crítica, en la que debe primar más la sensatez que la desconfianza; se les alerta de la consulta con el doctor Google, en cuanto a un uso adecuado, contemplándolo como herramienta orientativa y no infalible. En fin, los pasos del periodismo sanitario, en sus vertientes clásica y digital, debieran conducirnos por la senda de la objetividad, del rigor y del fundamento científico, lejos de la otra de subjetividad, charlatanismo y tremendismo. Así sea, con el objetivo de una buena información en salud.

Periodismo sanitario
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Entrada relacionada en blog

Anexo: Periodismo y especialización
Hay tres géneros periodísticos: 1) informativo (ejemplos: noticia, reportaje, encuesta), 2) de opinión (ejemplos: editorial, artículo de opinión, columna) y 3) interpretativo (o mixto: información objetiva + opinión del periodista, en forma de crónica, reportaje o entrevista interpretativa).

Además, hay periodismo especializado (especialidades periodísticas): político, deportivo, del corazón... y, por supuesto, periodismo sanitario.

viernes, 9 de diciembre de 2016

La consulta médica grupal



Llevo años dándole vueltas a las posibles bondades de las llamadas consultas grupales. Se trata de citas médicas en grupo: varios pacientes con una misma enfermedad, o un problema de salud similar, se reúnen para una sesión educativa interactiva. Y aunque la consulta sea en grupo, durante la misma se procura dar una atención individualizada. Los pacientes expresan sus dudas y hacen sus preguntas al profesional de la medicina, que intentará dar respuestas satisfactorias. 

Se ha planteado la consulta grupal para diversas afecciones médicas crónicas: de aparato respiratorio (Asma, EPOC, Apnea del sueño), cardiovasculares (Hipertensión arterial, Insuficiencia cardiaca), nefrourológicas (Enfermedad renal crónica, Hipertrofia prostática benigna), endocrino-metabólicas (Diabetes, Hipotiroidismo, Dislipemia), neurológicas (Cefalea, Epilepsia), de aparato locomotor (Artrosis, Artritis reumatoide), etc. 

Se ha postulado su especial beneficio en personas mayores, máxime teniendo en cuenta el envejecimiento poblacional. Y por supuesto, no quedan exentos los problemas frecuentes de la esfera psíquica (Ansiedad, Depresión), que redundan en síntomas orgánicos y consumen muchos recursos. 

Esta modalidad de consulta, como cassi todo, tiene defensores y detractores. En nuestro sistema público, salvo quizás en el campo emocional (independientemente de la psicoterapia de grupo), no creo que se esté llevando a la práctica la consulta grupal. A su favor, se esgrime la disposición de más tiempo de dedicación y la posibilidad de compartir su dolencia con otras personas afectadas del mismo mal. En su contra, se plantea el problema de la confidencialidad. 

No sé hasta qué punto hay rechazo a las consultas médicas grupales, y la noticia algo confusa sobre un “no unánime de la comunidad médica a las consultas en grupo”, entendidas éstas como charlas informativas (ni siquiera como talleres de apoyo a pacientes), me deja bastante desconcertado. Si se hacen dentro del marco ético, a mí no me parecen perversas o inadecuadas, sino compatibles con las consultas individuales. Creo que la consulta grupal podría llegar a ser más resolutiva e incluso costo-efectiva (no cicatera) en determinadas enfermedades crónicas, que al fin y al cabo son el rompedero de cabeza de los gestores sanitarios. 

La cronicidad también es ahora la principal preocupación de los médicos de familia, aunque más allá de la enfermedad, con la mirada puesta en el paciente. Por eso, la preocupación por la atención al paciente crónico, nos lleva a considerar la consulta médica grupal, respetando siempre la individualidad, como una estrategia válida para afrontar la asistencia sanitaria pública en las mejores condiciones.

Y como complemento humorístico, una consulta individual con segunda opinión...

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Entrada relacionada:
Discusión sobre la consulta médica grupal

martes, 12 de julio de 2016

Mal uso de las Urgencias: un comentario para reflexionar


Debemos diferenciar la urgencia de la impaciencia.
Cuatro años viviendo en Dublín me enseñaron mucho sobre cuándo acudir al médico, incluido al de familia. Allí no es gratis, salvo para personas con muy pocos recursos, por lo que te lo piensas dos veces antes de ir a pagar entre 50 y 70€ por una consulta por unas toses o unos mocos. Cuando mis amigas con sus bebés iban casi semanalmente al pediatra, mi hija no vio un pediatra en su vida (hasta que volvimos a Spain), el pediatra solo atiende casos GRAVES. Es un especialista. 
En adultos, es el médico el que te refiere a urgencias, si vas así, no pagas, si vas por tu cuenta, pagas 100€. Ambulancia, si se considera justificado (en mi caso casi no llego a parir al hospital), no pagas, sino, te toca pagar los gastos de la ambulancia. [...] 
Ahora vivimos en UK, donde hay un servicio telefónico cuando es fuera de horario de consulta. Te hacen una serie de preguntas y deciden si tu caso requiere hospital o no. Si lo requiere, puede que sea grave, en cuyo caso ellos y mismos tramitan lo que sea y te dan cita inmediatamente, o si no es grave, pero convendría que te viera un médico en las próximas horas, te recomiendan ir, y allí esperas hasta que te atiendan. Obvia decir que a tu llegada una enfermera examina tu estado y te califica por colores en función de la gravedad. Para mi, ir a urgencias es una perdida de tiempo, por lo que solo voy si la cosa es muy necesaria. Creo que un poquito de formación general no vendría nada mal, a ver si todos aprendemos a diferenciar una cosa urgente de unos mocos. 
Comentario extraído de AQUÍ. 
Sigue siendo necesaria la reflexión sobre el mal uso de las Urgencias, incluida la demanda urgente en los centros de salud. Cualquiera con sentido común se cuestiona la bondad del "gratis total", pondera la decisión médica emanada de un profesional cualificado, entiende las limitaciones o la importancia de una consulta telefónica (¡cuántas aclaraciones se pueden hacer y cuántas orientaciones se pueden dar a través de un teléfono sanitario!) y comprende el valor que tiene la educación. Pero el sentido común escasea cada vez más por estas latitudes y el abuso de unos se impone al derecho de otros: "Mi moco no admite espera, mi picor es prioritario, mi reciente diarrea no puede esperar a mi médico, mi tapón de cera me lo tienen que sacar ya...". Es preciso una intervención comunitaria, informativa, comunicativa y normativa, por el bien común que depara el justo acceso a la atención urgente; porque hasta la fecha la educación sanitaria parece haber sido inútil. No podemos ser diferentes, inconvenientemente diferentes; no debemos esperar a tener que ir al otros extremo, tan malo o aun peor, por eso del característico movimiento pendular hispano. No debemos dejar el barco sanitario público a la deriva. Ha de imponerse con urgencia la sanitaria racionalidad. 

El mal uso de las urgencias, antes y ahora...
Se dan datos de costes poco rigurosos, pero no he hallado un vídeo mejor
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Diferentes definiciones de urgencias y emergencias
  • La OMS define urgencia como la «aparición fortuita o inesperada, en cualquier lugar o actividad, de un problema de salud de causa diversa y gravedad variable, que genera una consciencia o necesidad inminente de atención por parte del sujeto que la sufre o de su familia».
  • Urgencia: situación de inicio rápido pero no brusco que necesita asistencia rápida (horas) [no inmediata] y puede presentar un componente subjetivo.
  • Urgencias y emergencias. Urgencia: situación que no amenaza de forma inminente la vida del enfermo, ni hace peligrar ninguna parte vital de su organismo de forma inmediata. Emergencia: situación que hace peligrar de manera inminente la vida del enfermo, por lo que debe recibir asistencia sanitaria de la forma más precoz posible.
  • Se entiende por urgencia o emergencia vital toda condición clínica que implique riesgo de muerte o de secuela funcional grave; la atención de urgencia o emergencia vital debe ser inmediata e impostergable.
Sobre los servicios de urgencia (SU)
  • Los SU pueden ser hospitalarios o extrahospitalarios.
  • Los SU están para atender situaciones de urgencia y emergencia.
  • Los SU no están para atenciones médicas ordinarias. 
  • Los SU no están para hacer diagnósticos precisos.

Frente al abuso del sistema sanitario, la emergencia verdadera...

viernes, 4 de marzo de 2016

Educar y aprender: binomio no siempre concordante


Solo se aprende de verdad lo que se enseña con amor. Gregorio Marañón

Los médicos creemos que cuando educamos a nuestros pacientes éstos se van con la lección aprendida. Y no siempre, o acaso casi nunca, es así. Valga como ejemplo una anécdota con la que el profesor José Antonio Marina suele referir en sus charlas sobre la calidad del aprendizaje para ilustrar la vinculación entre enseñar y aprender, intentando hacer ver que no siempre se produce una relación de causa-efecto. Yo se la he escuchado en directo el año pasado, hablando a propósito de su polémico Libro Blanco de la Profesión Docente (elaborado por encargo del ministro de Educación, ha suscitado interrogantes), y vale tanto para el ámbito educativo en general como para el sanitario en particular. 
Me gusta contar la historia de un profesor americano de Pedagogía* que el primer día de curso dice a sus alumnos, futuros docentes: «He dedicado este verano a enseñar a hablar a mi perro. Está ahí fuera. ¿Quieren que pase a darles una demostración?». Los alumnos asienten entusiasmados. El profesor introduce al perro que se tumba delante de la mesa. Pasan cinco minutos y el perro no dice nada. Pasan diez minutos y el silencio continúa. Al fin, un alumno exclama: «Señor profesor, su perro no habla». El profesor contesta: «Espero que esto les sirva en el futuro. Yo he dicho que había enseñado a hablar a mi perro, no que mi perro hubiese aprendido». Su profesión no es enseñar; es conseguir que los alumnos aprendan.
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*Pedagogía: ciencia o arte de enseñar. Enseñar: instruir, transmitir conocimientos. Enseñanza: comunicación de conocimiento. 
Educar: guiar en el conocimiento. Educación: acción y efecto de desarrollar las facultades intelectuales y morales.
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De manera que hemos de intentar mejorar la educación sanitaria para lograr nuestro objetivo: que los pacientes asimilen lo que les queremos transmitir. Y por otro lado, aproximarnos a esa enseñanza deseable, que Marañón propugna.

Respecto a la «enseñanza divertida», se debate sobre los juegos y el aprendizaje.

En el caso de los niños pequeños no hay nada mejor que aprender cantando...

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Aprender a enseñar.
Enseñar a aprender.
Estudiar para enseñar.
Atender para aprender.

APUNTES SOBRE EDUCACIÓN

Diccionarios de educación
Educación. La raíz etimológica del concepto educación posee dos acepciones: la primera etimología es del latín: "EDUCERE", de ex, fuera; ducere: llevar, por lo cual Pestalozzi señala: "la educación es desarrollo". La segunda etimología, también del latín- es "EDUCARE", que se utlizó culturalmente como alimentar al ganado: Herbart y los socialistas, quienes toman esta segunda definición, estiman que la educación es: "transmisión de cultura". Tomando la primera acepción, podríamos concluir que educación es el intento de hacer aflorar (hacia fuera) lo que llevamos dentro, un descubrir capacidades.
Diccionario de términos clave –Centro Virtual Cervantes
Enseñanza-Aprendizaje. Se utilizan estos dos términos conjuntamente cuando se quiere significar que no es posible considerarlos de forma independiente y para hacer hincapié en que la enseñanza del profesor no tiene sentido si no es para producir aprendizajes en los estudiantes.

Enseñanza y pedagogía
La enseñanza medieval en las escuelas se dividía en dos grandes secciones: Trivium y  Quadrivium. El Trivio comprendía la gramática, la dialéctica y la retórica; y el Cuadrivio, abrazaba la aritmética, la geometría, la astronomía y la música. La reunión de estos siete conocimientos, que se llamaban artes liberales (supuestamente del griego areté, «excelencia» o «virtud»), formaban la universidad de la ciencia… Si se les añadían la teología, el derecho canónico, el derecho civil y la medicina, quedaba completa la enseñanza.
El escolasticismo [la escolástica]* es un sistema de aprendizaje en tres etapas: la "lectio" (lección-lectura), la "quaestio" (cuestión) y la "disputatio" (discusión-debate). Supone, entre otras riquezas, un verdadero camino para instruirse en el arte de la argumentación. 
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*La escolástica o el escolasticismo fue la corriente filosófica y teológica dominante en la Edad Media (siglos XI a XV) que buscaba conciliar el dogma religioso (la fe) con la filosofía clásica grecolatina (la razón). Su principio fundamental era el uso del rigor lógico para profundizar en la comprensión teológica.
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La pedagogía moderna es la destinada a romper con los rígidos esquemas de la pedagogía tradicional, aplicada especialmente por los jesuitas, surgiendo esta nueva concepción, junto a los cambios de mentalidad de la época, a mediados del siglo XIX, aunque su relevancia se adquirió en el siglo XX.
Niveles educativos [De la educación infantil a la universidad]
—Medición del sistema educativo
PISA (Programme for International Student Assessment)
Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes. PISA es el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos). El objetivo del programa es medir la capacidad de los alumnos de 15 años para utilizar sus conocimientos y habilidades de lectura, matemáticas y ciencias. PISA contribuye a evaluar de forma sistemática lo que los jóvenes saben y son capaces de hacer al finalizar su Educación Secundaria Obligatoria (ESO) en más de 80 países del mundo. 
Educar y enseñar
Los términos educar y enseñar (y por ende, educación y enseñanza) suelen emplearse como sinónimos, pero los expertos señalan diferencias. Educar: promover el desarrollo intelectual, guiar o conducir (tarea de padres y tutores). Enseñar: transmitir conocimientos, instruir.

Concepto que engloba la libertad de cátedra (derecho fundamental de profesores o docentes a exponer la materia que deben impartir con arreglo a sus propias convicciones), la libertad de creación de centros docentes y el derecho de los padres a elegir la formación religiosa y moral que deseen para sus hijos.

Fachada de la Universidad de Salamanca
(Lo que la naturaleza no da, Salamanca no lo otorga)

Salamanca, Salamanca, 
 renaciente maravilla, 
 académica palanca 
 de mi visión de Castilla.
MIGUEL DE UNAMUNO, Renaciente maravilla