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viernes, 9 de enero de 2026

El enfermo con cáncer


No hay enfermedades, sino enfermos.

El cáncer es una enfermedad plural: hay muchos tipos de cáncer. Y el cáncer, en sus diferentes tipos, afecta a personas diversas que consideramos enfermos con cáncer. 

El término cáncer es el nombre común para un conjunto de enfermedades relacionadas: suponen un proceso descontrolado en la división de células anormales o ‘malignas’, que desde un foco corporal primario (tumor primario) pueden extenderse o diseminarse a otros lugares del cuerpo (tumor secundario: metástasis). Su agresividad puede ser mayor o menor y su evolución es variable.

El tratamiento del cáncer, además de dirigirse a la lesión o alteración orgánica (las células tumorales), debe ser individualizado, como en cualquier enfermedad de importancia; por eso, ha de pretenderse la atención personalizada, centrada en el enfermo, buscando la mejor calidad de vida del paciente.

Así que cada persona con cáncer precisa un enfoque diferente, físico y emocional. Pues, aunque el abordaje terapéutico esté protocolizado, cada paciente es distinto. 
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Sobre el tratamiento físico del cáncer, traemos este vídeo.

Tratamientos personalizados para el cáncer
[Según proteínas específicas]
I. Cáncer localizado:
Cirugía
II. Cáncer localmente avanzado:
Cirugía + radioterapia + quimioterapia o agentes antidiana
III. Cáncer diseminado (metastásico):
Quimioterapia y/o agentes antidiana

+ Inmunoterapia

lunes, 27 de octubre de 2025

Estrés extremo y parálisis


El estrés es una sensación de tensión física o emocional, por una situación o un pensamiento; mantenido, puede ser dañino.

Comentaba un filólogo y escritor cómo el estrés extremo puede hacer sudar sangre o dejar paralítico a uno, como era su caso. Había sido diagnosticado de ictus y de síndrome de Guillain-Barré, pero lo suyo era otra enfermedad neurológica muy grave a la que nadie había sabido poner nombre. De ahí que la recuperación de la parálisis de sus piernas fuera sorprendente y asombrosa. Al fin podía mover las extremidades inferiores. Después de todo, estaba contento y feliz.

Hay fenómenos que a la ciencia médica le cuesta desentrañar y que los profesionales de la medicina menos humildes –quizá también negadores del 'arte médico'– rechazan de plano. Sin embargo, ahí están los trastornos psicosomáticos, en los que la mente (el cerebro superior o córtex cerebral) actúa sobre el organismo a través del sistema nervioso autónomo o vegetativo, desencadenando una sintomatología sin base orgánica. O el trastorno neurológico funcional, de causa incierta, que puede producir debilidad o parálisis de extremidades. Y el estrés extremo puede ser causa de formas raras de sangrado (*) como la exudación de sangre (hematohidrosis). Es que mente y cuerpo están íntimamente relacionados.
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(*) v. las formas raras de sangrado en entrada «El sangrado y sus formas».
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Y como antídoto al estrés, una pieza musical antiestrés...

Weightless – Marconi Union

miércoles, 4 de junio de 2025

La paralítica



LA PARALÍTICA

En una silla de ruedas
iba la joven moviéndose,
ni con cara de tristeza
ni con rostro sonriente,
obligada a desplazarse
en ella por mala suerte,
no a causa de enfermedad,
sino de un accidente.
Lo supe, pues me lo dijo
sin pregunta impertinente,
curioso yo por saber
—compasivo, francamente—
y acercarme a la persona,
a la mujer grata y fuerte.
Me llenó tanto su voz,
que me he vuelto más alegre.

[2025, 8 ene.]

Para Elisa, Beethoven

miércoles, 14 de mayo de 2025

Temperamentos y enfermedades


Entre los minicuentos tempranos de Antón Chéjov (1860-1904), hay uno sobre los cuatro temperamentos (sanguíneo, colérico, melancólico y flemático). Y al final de la descripción tipo de cada temperamento, el escritor nos dice las enfermedades por las que muere cada uno de sus personajes representativos.

El sanguíneo
Muere de enfermedad de los órganos de digestión o de extenuación prematura.

El colérico
Muere de tuberculosis o de enfermedad del hígado.

El flemático
Muere de parálisis o de hidropesía.

El melancólico
Muere de una lesión de corazón, de la cura de una curandera o de hipocondría.
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Son observaciones literarias de Chéjov, escritor y médico, en su juventud y en su tiempo (siglo XIX), de ningún modo conclusiones científicas. 

Carl Nielsen: Symphony n.º 2 "Los cuatro temperamentos"
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Entrada relacionada

Temperamento y carácter
El temperamento es la forma de ser, la manera de reaccionar de las personas; es innato, frente al carácter, la forma de comportarse la persona, que se modula en la interacción con el ambiente. La suma de temperamento y carácter (biología y ambiente) determina la personalidad.

miércoles, 16 de abril de 2025

Diagnóstico de cáncer (poema)


Siempre hay esperanza más allá de lo que ves.


DIAGNÓSTICO DE CÁNCER

El sol sale magnífico
y de repente el cielo se oscurece...
Y temes que tu astro ya no asome
y niegas insistente las terribles nubes
y desesperas por tu suerte adversa
y te resignas en odiosa oscuridad.

Rechazas esos truenos que te asustan
y poco a poco te haces a la idea...
Desconfías, confías, desconfías
y no adviertes los límites de la confianza, 
tal vez mientras emerge la conciencia de muerte
o aguardas el consuelo de una mano amiga.

Te escondes de los rayos espantosos
y alto miras por si mejora el tiempo...
Si el miedo es comprensible, la esperanza 
elude lo absoluto y aminora el temor;
y si unos en tinieblas van cegados, otros
intuyen una luz al frente del vital camino.

[2025, 28 mar.]
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v. en blog: 

Consolación (Pensamiento poético) n.º 3, Franz Liszt

jueves, 13 de marzo de 2025

El paciente oncológico y la comunicación


El paciente oncológico, la persona que ha sufrido o sufre un cáncer (tumor maligno, linfoma...), precisa de una atención especial y, en general, de un enfoque multidisciplinario, por tratarse de un paciente especial, con una enfermedad severa. Necesita la atención de profesionales competentes, con conocimiento y aptitudes: expertos internistas, hábiles cirujanos, oncólogos especializados... y médicos de cabecera capaces. Precisa de técnica y de tecnología médicas. Y requiere que quienes lo traten sepan comunicar, porque la comunicación con el paciente oncológico es fundamental, imprescindible para no dañarlo o desestabilizarlo anímicamente. Una buena transmisión de la información, con el adecuado tacto, es parte de la terapia del enfermo oncológico. Lo contrario, la mala información –o la desinformación– es muestra de una medicina poco humanizada, basada en pura técnica y fría tecnología. Recordemos la labor médica: curar, aliviar... y consolar.

No hay que olvidar la comunicación con el paciente oncológico...
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Entrada relacionada 

Enlaces relacionados

Comunicación con el paciente oncológico

jueves, 20 de febrero de 2025

Incremento de las autolesiones en menores


La educación puede prevenir la enfermedad mental.

«El ingreso psiquiátrico de menores crece: Les afectan las redes sociales», dice un titular mediático que a muchos no sorprende, porque se veía venir como mala consecuencia educativa. Se habla de intolerancia a la frustración, de refugio en la redes sociales y, lo más grave, de episodios de autolesión en aumento. En román paladino: hay un incremento de los intentos de suicidio en menores de edad. Y leemos un comentario que –no sé si con exageración– pone los puntos sobre las íes:

Pues ¡qué sorpresa! (modo irónico, obviamente). Nadie se lo esperaba. Que la generación de cristal no tenga personalidad, que sean superficiales, que todo se les haga un mundo... Es una novedad, parece. Muchos lo llevamos diciendo años. Se les llena la boca con la empatía, con la inteligencia emocional y lo que no se dan cuenta es que están al extremo de todo eso: la debilidad. Toda condición laboral les parece explotación, todo sueldo les parece poco porque ellos valen más que nadie, toda corrección les crea un trauma y todo comentario les hunde la vida a la primera de cambio porque todo es un ataque y no está usted siendo asertivo. Todo mal fuera de ellos pero en ellos no hay nada mal. Y sí, muchos lo decimos desde hace años y también hace tiempo que decimos que en 10 años tendremos adultos que serán un lastre para toda la sociedad. Al tiempo, señores.
No es justo el reproche generalizado, ni procede censurar a las víctimas de un mundo delirante, pero el asunto es muy serio, porque los jóvenes son el futuro de la sociedad, y de ellos depende la salud comunitaria, de su propia salud personal.

Generación de Cristal
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martes, 11 de febrero de 2025

Diagnóstico de depresión


El diagnóstico de depresión precisa concentración y tiempo por parte del profesional de la medicina; incluso más que para el de otras enfermedades. Se necesita una escucha activa, interpretar la anamnesis, descartar una posible patología orgánica causal y tomar una decisión terapéutica meditada. Es lo ideal, lo necesario, lo que marca la buena praxis médica. No estamos seguros de si el especialista en psiquiatría de la sanidad pública puede hacerlo en la calma. El médico de familia, en su práctica diaria, lo tiene muy difícil. Muchas veces el paciente ya viene diciendo que está deprimido y que necesita algo (un fármaco) o que quiere ir a un especialista (psiquiatra o psicólogo). Y casi otras tantas el galeno se deja llevar por la inercia y prescribe o deriva, asumiendo que es así como dice. ¡Cuántas veces no se tratan episodios de tristeza como depresiones! Es el tributo de una medicina apresurada* en un contexto de masificación asistencial. ¡Deprimente!
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*La medicina apresurada va en contra de la seguridad del paciente.
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v. en blog:

Almost blue, Chet Baker

martes, 26 de noviembre de 2024

Jornada de Enfermedades Raras


En la mesa redonda de una jornada sobre enfermedades raras (ER)*, en particular osteogénesis imperfecta y síndrome de Stickler, los pacientes afectados han expresado su carga sintomática, sus vivencias, su lucha y su sentir individual. También han señalado problemas y carencias que habría que subsanar, cuestiones susceptibles de mejora. En el ámbito médico: dificultades para el diagnóstico de la enfermedad, insuficiente información a los pacientes y falta de coordinación entre los profesionales de la salud (al hilo de esto, se recordó la sobrecarga asistencial de los médicos de familia, un claro inconveniente). En los ámbitos familiar, social y económico: tirantez familiar, incomprensión social y costes generados (escasamente sufragados). Creo que los ponentes-pacientes han referido todo lo importante, y escucharlos ha sido una experiencia muy enriquecedora.

Era una sección de la segunda jornada sobre esas dos ER. 

En otras mesas redondas de las dos jornadas programadas intervinieron profesionales de la salud (genetista, traumatólogo, cirujano maxilofacial, oftalmólogo, otorrino, fisioterapeuta, logopeda, endocrino, ginecólogo, psicólogo), y en ésta que referimos también había una médica de familia. Pero es decisivo escuchar a los protagonistas, a los propios enfermos; se aprende mucho de ellos.
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*22-23 nov. 2024, Cangas de Morrazo.


Osteogénesis imperfecta: displasia ósea primaria, de base genética y poco frecuente, caracterizada por un incremento de la fragilidad ósea, baja masa ósea y susceptibilidad a las fracturas óseas. La gravedad clínica es heterogénea.

Síndrome de Stickler (Artro-oftalmopatía hereditaria progresiva): grupo poco frecuente de trastornos genéticos del tejido conectivo caracterizado por manifestaciones oftalmológicas, auditivas, orofaciales y articulares. Etiología: trastorno hereditario del tejido conectivo causado por mutaciones de los genes que codifican el colágeno. [El síndrome de Stickler: Artro-oftalmopatía hereditaria progresiva, Síndrome de Stickler: cuando el desprendimiento de retina se hereda]

Síndrome de Stickler
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Anexo: Sobre las Enfermedades Raras
Enfermedades raras (serie en blog). Siglas de centros y recursos de ER:
CREER: Centro de Referencia Estatal para ER
FEDER: Federación Española de Enfermedades Raras 
IIER: Instituto de Investigación de ER
SIERE: Sistema de Información sobre ER en Español (Orphanet)
DICE: Diagnóstico, Información, Coordinación, Epidemiología.

viernes, 8 de noviembre de 2024

El enfermo mental


El enfermo mental es la persona aquejada de algún problema de salud mental. Nos referimos a trastornos mentales (enfermedades mentales o alteraciones psiquiátricas), afecciones que impactan su pensamiento, las emociones y/o el comportamiento –la conducta–. La terminología ha ido cambiando a través de tiempo, para evitar susceptibilidades y por la relación de cualquier alteración de la mente con el término «locura»; a nadie gusta que lo tilden de loco. Y la normativa acabó modificándose: la Ley General de Sanidad (Ley 14/1986, de 25 de abril)* cerró manicomios –hospitales para locos, que encerraban a enfermos mentales– e impulsó unidades de salud mental, integradas en hospitales generales, más abiertas. El propósito era no estigmatizar a los enfermos mentales. Pero la norma sólo surtió efecto para los centros psiquiátricos públicos, que desaparecieron, y no para los privados, pues, nuevos o renovados, siguieron existiendo y aún existen; eso sí, con la denominación moderna de hospitales psiquiátricos. Por ello nos preguntamos si en los hospitales psiquiátricos privados no se estigmatizan. En fin... El enfermo mental, la persona que sufre, sigue siendo la víctima de los vaivenes clasificatorios y normativos. También de una sociedad cada vez más enfermiza.
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Crazy – jazz instrumental
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Entradas relacionadas (sobre salud mental)
A más medicina, peor salud –Clasificación de trastornos psiquiátricos

Anécdota psiquiátrica
Un sábado por la mañana: aviso urgente por una paciente con conducta suicida; el médico de familia movilizado acude a su domicilio y decide traslado al hospital general de referencia (público), acompañando a paciente. Lunes por la mañana, dos días después: aviso urgente para ver a la misma paciente y por el mismo motivo, amenaza de suicidio, esta vez en una cafetería; el mismo MF, que tuvo que dejar su consulta ordinaria, sorprendido por lo que le dicen: quedó ingresada durante el fin de semana en un hospital psiquiátrico privado-concertado, tras ser derivada desde el hospital general de referencia, y ya le dieron el alta; el médico llama a dicho hospital y habla con el psiquiatra que había atendido a la mujer, para decidir si debe derivarla allí directamente o, siguiendo protocolo, al hospital público de referencia; el especialista de la mente, que informa de que en ese momento le estaba elaborando el informe de alta (sorprendido por esta manifestación, el MF frunce el ceño), duda unos instantes (mientras el MF piensa malamente: «Si primero va por vía pública y la vuelven a enviar al hospital privado-concertado, nueva facturación...»), y, al final, decide que se la derive a él directamente. [Fue una vivencia personal. Y un pequeño detalle: la paciente estaba asignada a otro MF.]

miércoles, 21 de agosto de 2024

Entre dos lirios (comedia sanitaria): Acto II, 7-8

 

ACTO II

ESCENA SÉPTIMA
SONIA, FELICIA, Dr. GAMIR
En casa de DON RAIMUNDO, que se encuentra de viaje por un asunto político. GUSTAVO ha sido invitado por FELICIA, con el propósito de que SONIA haga las paces con él. FELICIA sabe bien de los celos de su sobrina y no puede negar los encantos del galeno vizanés.

SONIA. (Con retintín.) Dime, Gustavo, ¿cómo te está yendo con la alumna?

FELICIA. Niña, no seas tan incisiva. Ni que llevases cuernos.

Dr. GAMIR. (Aprovechando el quite de FELICIA, tratando de cambiar de tema.) Siempre me ha gustado ir por el monte saltando de piedra en piedra. No sé por qué, hay algo montaraz en mí, habiendo nacido junto al mar. Algo que va más allá de la pasión del montañero. Es curioso. No puedo explicarlo… Creo que tengo instinto de cabra.

SONIA. (Conteniendo la risa.) O de cabr… 

FELICIA. ¡Calla, niña! No seas desvergonzada. Que la discreción sigue siendo una virtud. Y más en una mujer. Y aún en la era digital de Internet y teléfonos móviles. 

SONIA. ¡Bah! Eres una retrógrada, tía Felicia; te vas pareciendo a tu hermano.

FELICIA. Seré lo que sea, pero nadie podrá decir que no sea discreta.

SONIA. Sigo pensando que eres una anticuada.

FELICIA. Y tú una descarada. Y en eso eres digna hija de tu padre.

SONIA. No continuemos por ahí, que si me buscas me encuentras.

Dr. GAMIR. Dejad de discutir. No creo, Felicia, que su sobrina sea indiscreta... (Llevando su mirada al encuentro de la recelosa de SONIA.) Es bastante guasona, eso sí, pero también sabe ser dulce y delicada. Cuando quiere, claro.

FELICIA. Lo que no me gusta es que sea maleducada. Eso no se lo tolero. Y como le falta su madre, que en gloria esté, estoy yo aquí para corregirla.

SONIA. Soy mayor de edad, tía Felicia.

FELICIA. Eres mayor de edad para lo que te conviene. ¡Si embridaras la lengua!

SONIA. ¡Vale! Como tú quieras... (Se calla a regañadientes.)

Dr. GAMIR. (Que ya no puede mantener su paciencia.) ¡Halla paz! Vamos a tomar el café tranquilamente, que enseguida entro de guardia.

FELICIA. Por cierto, pasado mañana regresa Raimundo.

SONIA. (Con el malhumorado rostro entre las manos.) Vuelve mi padre y, ¡hala!, otra vez serán dos a sermonearme. ¡Vaya cruz! Ya lo estoy viendo.

FELICIA. Testaruda niña…

Dr. GAMIR. Pues nada, ¡gracias por la invitación, Felicia! Me marcho, Sonia. 

El Dr. GAMIR se despide afectuosamente de FELICIA y fríamente de SONIA, que se mantiene distante, esquivándole un intento de beso, sin que el amor por su enamorado se haya apagado. Al contrario, atraída por él, su corazón le late con fuerza, pero el temor a perderlo por culpa de la otra la devora por dentro. En el fondo planea tener unas palabras con CRISTINA.


ESCENA OCTAVA
DON RAIMUNDO, Dr. GAMIR, CRISTINA
DON RAIMUNDO acaba de llegar de su viaje y no en buenas condiciones. Se ve aquejado de un fuerte dolor en el dedo gordo de un pie y acude cojeando al centro de salud. Su médico es el Dr. RILKE, pero en la recepción le dicen que está ausente y le dan la opción de ser atendido por el Dr. GAMIR. Accede, a su pesar, y entra en la consulta del enamorado de su hija.

DON RAIMUNDO. (Preguntando lo que ya sabe.) ¿No está don Fernando?

Dr. GAMIR. Ha salido a una urgencia domiciliaria. En este oficio, ya se sabe, pasamos enseguida de la rutina al drama. Pero yo lo puedo atender.

DON RAIMUNDO. (Comprobando la presencia de CRISTINA.) Si no tienes inconveniente, Gustavo. Es que tengo el dedo gordo del pie izquierdo hinchado como una salchicha, y me duele a rabiar. ¡Ay, ay, ay...! 

Dr. GAMIR. Faltaría más... Esta chica es Cristina, estudiante de Medicina en prácticas… Vamos a ver ese dedo. ¡Siéntese en la camilla!

DON RAIMUNDO. (Sentando su voluminosa anatomía.) El izquierdo... Fíjate que paradoja, yo que soy de derechas. Tiene gracia.

CRISTINA. (Aventurándose como una médica avezada.) Parece un ataque de gota, ¿no? 

Dr. GAMIR. En principio sí... ¿Le ha pasado más veces, don Raimundo?

DON RAIMUNDO. Hace unos años tuve algo parecido. Tenía el ácido úrico alto. La verdad es que no me cuido mucho; como demasiada carne. También bastante marisco. Y buenos vinos… ¡Ah!, son demasiadas comilonas institucionales, con políticos y hombres de empresa. Todo es comer y beber... Me digo que tengo que hacer dieta y cuando veo esos suculentos platos en la mesa me pierdo. He engordado varios quilos últimamente... ¡Cómo duele el puñetero dedo! ¡Maldita gota! Casi es mejor que me inyectes algo.

Dr. GAMIR. ¿Y no discuten de…? (Calla para centrarse en lo suyo.) Bien, le vamos a administrar un antiinflamatorio intramuscular, y también se lo voy a prescribir en comprimidos para continuar por vía oral. Además, le voy a solicitar un análisis para comprobar el nivel de ácido úrico.

El Dr. GAMIR le indica a EMILIA que le ponga un diclofenaco y va cubriendo un impreso de petición de analítica. DON RAIMUNDO recibe la correspondiente inyección, aguarda unos minutos y después de atarse el zapato se dispone a salir, en mejores condiciones que cuando llegó. El Dr. GAMIR lo acompaña hasta la puerta y, alejados de la alumna, el alcalde le habla con suficiente discreción al médico.

DON RAIMUNDO. (Tomando la pregunta dejada en el aire por GUSTAVO.) Después de comer y beber bien, discutimos de política y de otras cosas, ¡cómo no! Yo suelo soltarme sobre el mundo actual, que parece haberse vuelto del revés. No sé si me entiendes. Nos quiere dominar la gente rara. Feministas, salidos del armario, perroflautas, populistas, salvapatrias… No sé a dónde vamos a llegar con tantos chalados y pervertidos. Yendo a lo técnico, yo comulgo con el radicalismo, no con el posibilismo. Mis interlocutores suelen ser gente honrada, de mi cuerda, políticos serios –no sólo del Partido Inmovilista– y empresarios formales que comprenden mi malestar. Pero siempre hay algunos que me insultan. Yo creo que son progresistas infiltrados. Uno de ellos, hace poco, me llamó machista retrógrado. ¿Qué te parece? Se trata de un hombre, en apariencia, pero apuesto a que es maric… ¡Ay!, cómo me late el dedo gordo... Un gay, dicho en fino. Seguro.

Dr. GAMIR. (Sin inmutarse por el quejido de su posible suegro.) Ya.

GUSTAVO no dijo nada más para no herir la sensibilidad del recalcitrante ultraconservador, tosco y superficial. Y su potencial padre político, aguardó unos instantes en espera de una respuesta que rebatir y que, para desgracia de su espíritu polemista, no tuvo el gusto de recibir.

DON RAIMUNDO. Por cierto, ¿cómo va tu relación con mi hija, Gustavo?

Dr. GAMIR. Igual que siempre. Bien, bien, sin problemas.

DON RAIMUNDO. Es que veo a Sonia un tanto rara. (Comprobando que CRISTINA no puede oírle.) Creo que está celosa de esa chica.

Dr. GAMIR. Pues dígale que no hay motivos.

DON RAIMUNDO. (Con voz profunda y susurrante.) Espero que así sea; no tolero la informalidad. De lo contrario, no respondo de mis actos.

Estas últimas palabras, pronunciadas con grave intensidad eran para infundirle temor a cualquiera. Se marcha DON RAIMUNDO, no sin mostrar su agradecimiento como paciente, y GUSTAVO se queda con una agria sensación, en unas circunstancias de duda que lo atenazan, comenzando a brotarle un sentimiento por CRISTINA que va más allá del cariño profesional o del afecto que entraña la amistad. Es como si tuviese un batiburrillo en la cabeza. Y en su confusión, siente la necesidad de aclararse. 
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(Fin del acto II. Continuará con el inicio del acto III y último)

Una broma musical (Divertimento para dos trompas y cuerdas): Presto – Mozart

lunes, 19 de agosto de 2024

Entre dos lirios (comedia sanitaria): Acto II, 3-4


ACTO II

ESCENA TERCERA
Dr. GAMIR, CRISTINA
Comienza la consulta del Dr. GAMIR, con su alumna CRISTINA sentada a su derecha. Los pacientes van entrando por turno, después de ser llamados por su nombre. Unos vienen con un problema, otros con varios problemas. Algunos llegan con asuntos burocráticos, incluyendo partes de confirmación de bajas laborales y recetas para renovar, aunque desde que se ha establecido la consulta médica telefónica a muchos se les satisface esta necesidad sin venir a consulta. Los formularios que se solicitan para diversos organismos, directamente o a través de la trabajadora social, sorprenden a la joven aspirante a médico, que comprueba que no todos son pacientes, pues hay quienes acuden mostrando la simple condición de usuarios.

Dr. GAMIR. (Después de haber atendido a veinte pacientes.) Como puedes comprobar, Cristina, son frecuentes las policonsultas.

CRISTINA. Ya lo veo.

Dr. GAMIR. El doctor Rilke dice que antes la gente venía con un problema concreto. Pero de un tiempo a esta parte suelen acudir con dos, tres, cuatro o más problemas. De modo que si tienes treinta y cinco pacientes con dos problemas de media por cada uno de ellos, es como si tuvieses setenta. Las consultas se multiplican y es difícil, o imposible, dar respuesta a todos los asuntos en una sesión. 

CRISTINA. Con tantos usuarios y el poco tiempo disponible para cada uno, ¿no es aconsejable que en cada consulta se trate un solo problema de salud?

Dr. GAMIR. No es fácil. Muchos te dicen que no tienen tiempo y que quieren aprovechar una sola consulta para resolverlo todo. Esto a Fernando, salvo excepciones, no le parece adecuado. Y a mí tampoco. Los dos somos partidarios de frenar esta deriva. Nos hemos planteado poner un tope de dos motivos de consulta por sesión, los dos más importantes si hay más, ateniéndonos a la ética profesional. Porque después de que se impone un nuevo hábito, cuesta mucho volver atrás.

CRISTINA. Me parece una buena idea.

Dr. GAMIR. Tampoco hay que olvidar a los hiperfrecuentadores, los que realizan visitas con mucha frecuencia. Ya verás como algunas personas vienen muy a menudo a consulta, sin una necesidad que lo justifique.

CRISTINA. ¿Y a qué es debido?

Dr. GAMIR. A diferentes factores. El principal es la presión que se ejerce para que la gente utilice los servicios sanitarios de un modo excesivo.

CRISTINA. No comprendo.

Dr. GAMIR. A ver si me explico. Se está produciendo un consumo abusivo y adictivo de los servicios sanitarios. En este sentido, se habla de una enfermedad social. Pero lo cierto es que está inducida por proveedores interesados. Y no sólo farmacéuticos, también de la medicina privada.

CRISTINA. ¡Vaya! Yo pensaba que la ética estaba por encima de todo.

Dr. GAMIR. Así debería ser. Pero, desgraciadamente, por encima de todo está el dinero. Son muchos los que ven la salud como un puro negocio.

CRISTINA. No soy tan ingenua para no saber que nadie hace nada por amor al arte. O casi nadie. Sin embargo, me resisto a admitir que sólo se persigan ganancias.

Dr. GAMIR. Pues, querida Cristina, me temo que así es. Y el medio más eficaz para conseguir ganancias es infundir temor. ¡Mete miedo y ganarás!

CRISTINA. ¡Uf! Es repugnante.

Dr. GAMIR. A los sanitarios que trabajamos de buena fe nos produce náuseas. Por eso debemos informar a los pacientes con claridad, liberarlos de inconvenientes temores y convencerlos de que deben evitar las informaciones tóxicas.

CRISTINA. He oído hablar de la infoxicación.

Dr. GAMIR. Pues la infoxicación en salud es la peor de todas. La que más daña.


ESCENA CUARTA
Dr. RILKE, Dr. GAMIR, CRISTINA
A punto de finalizar la jornada matutina, entra el Dr. RILKE en el consultorio del Dr. GAMIR, que se halla junto a CRISTINA.

Dr. RILKE. ¿Ha ido todo bien?

Dr. GAMIR. En general sí. Hemos atendido un par de urgencias, una crisis asmática y un cólico nefrítico. Y hemos tenido un conflicto con una paciente que quería que le diese un narcótico para su dolor de rodilla. Pero la mujer, que sufre de artrosis, no tiene la culpa; es una moda que se está extendiendo desde las unidades de dolor.

Dr. RILKE. Están matando moscas a cañonazos. Después de todo, son anestesistas. Tienen la mano demasiado suelta para prescribir opiáceos.

CRISTINA. Durante la rotación hospitalaria nos han dicho que los mórficos deben reservarse para el dolor grave. Creo que es lo que recomiendan las guías de práctica clínica. Yo he metido baza con buena intención, tratando de apoyar esta postura, pero esa señora me miró con hostilidad. Hizo que me sintiera mal.

Dr. GAMIR. Cristina ha intervenido de buena fe y muy educadamente, pero la irritable mujer, Flora Gripa, que tú bien conoces, Fernando, acabó insultándola. Le dijo que se callase y, viéndola tan joven y discreta, la llamó mosquita muerta.

Dr. RILKE. ¿La que fue paciente mía y se cambió para ti?

Dr. GAMIR. La misma.

Dr. RILKE. (Encolerizado.) No tolero la falta de respeto. Y no soporto que algunos no aprecien lo que tienen. Puedo imaginarme un día en que no haya médicos, porque las circunstancias han llevado a que nadie tenga vocación para entregarse a la ciencia, arte y oficio de la medicina. Un día en que ya nadie quiera seguir los pasos de Hipócrates, porque no merezca la pena dedicarse a una labor que no es reconocida ni valorada. Entonces, aquellos que vociferaban sus derechos se darán cuenta de lo que han perdido.

Dr. GAMIR. No creo que lleguemos a tal extremo, Fernando.

Dr. RILKE. Pues en mi opinión, Gustavo, no es descabellado imaginarlo. (Dirigiéndose hacia la alumna en prácticas.) No pretendo asustarte, Cristina, pero la práctica de la medicina tiene sus sinsabores. Sin duda, tiene muchas compensaciones, siempre que la ames y te dediques con convicción y en plenitud a ella. ¡No hay nada más digno que aliviar el sufrimiento! Pero no tenemos por qué tragar sapos ni dejarnos estresar continuamente, a riesgo de tener una úlcera de estómago o, peor aún, un infarto. Como le escuché decir a un compañero: «Primero piensa en tus coronarias». ¡Toma nota, querida! Con el tiempo entenderás que hay que poner ciertos límites, por el bien de todos y sobre todo de los pacientes.

Dr. GAMIR. Hazle caso, Cristina. Tiene experiencia, conocimiento y sensatez. (Haciéndole un guiño al Dr. RILKE.) Fernando es un sabio.

CRISTINA. Tomaré nota.

Dr. RILKE. No soy sabio, soy viejo. (Tras unos segundos de reflexión.) Hay que ser optimista, desde luego, pero moderadamente. Y hemos de asumir que el mundo no se acaba entre las cuatro paredes de un consultorio. Ni mucho menos. 

Día a día, jornada a jornada, CRISTINA va adquiriendo experiencia al lado del joven galeno, que se muestra cada vez más cómodo al lado de su alumna, y también más atraído por sus encantos personales. No es de extrañar. Es una chica con buenas cualidades humanas, inteligente y, por encima, tiene una hermosura incontestable. GUSTAVO cree estar enamorado de SONIA, pero su nueva atracción llega a hacerle dudar. Hasta el momento guarda para sí su sentimiento y no lo exterioriza, por discreción y también por conveniencia. 
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(Continuará)

‘‘Lever du jour’’ de Daphnis et Chloe, Maurice Ravel

domingo, 10 de diciembre de 2023

Emblemas neurorradiológicos

Fuente

El poeta José Hierro (1922-2002), adscrito a la llamada poesía desarraigada de la primera generación de la posguerra o Generación del 36, escribió poemas como complemento a las ilustraciones que un yerno neurólogo, Jesús Muñoz, había presentado en un congreso médico, y los recogió en un librito titulado Emblemas neurorradiológicos. El poeta los consideraba caricaturas poéticas de caricaturas.

Pienso a veces en esos pueblos
anegados en un embalse. 
 Todo lo fue habitando el agua; 
hay peces donde hubo aves. 
Las aguas trajeron silencio 
–aguas que diluyen y abaten–
y dejaron un sedimento 
siempre nostálgico de aire.

[Poema sobre la Hidranencefalia]

La obra de Hierro, con las ilustraciones del doctor Muñoz, fue adquirida por la Biblioteca Marquesa de Pelayo del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla.

José Hierro, biografía
***
La poesía sirve para decir aquello que no se puede decir.
Cada poema constituye un fracaso, y por eso mismo
es un estímulo para seguir escribiendo.

Sobre José «Pepe» Hierro
José Hierro –Centro Virtual Cervantes
José Hierro –Biografías y Vidas

Poeta existencial, José Hierro no escribía en casa, sino en los cafés. En un poema en el que refiere su tiempo en la cárcel (En son de despedida), pero sintiéndose libre, dice: «Nadie pudo, ni puede, ni podrá por los siglos de los siglos / arrebatarme tanta felicidad». Fue reconocido con el Premio Miguel de Cervantes tanto por sus méritos poéticos como por su calidad humana.

—Obra poética [Poemas JH/PJH/Leer a Hierro]
Tierra sin nosotros (1947)
Alegría (1947)
Con las piedras, con el viento (1950)
Quinta del 42 (1952)
Estatuas yacentes (1955)
Cuanto sé de mí (1957)
Libro de las alucinaciones (1964)
Agenda (1991)
Prehistoria literaria, 1937-1938 (1991)
Cuaderno de Nueva York (1998)

Autorretrato, José Hierro

POEMAS ESCOGIDOS DE JOSÉ HIERRO (Orden ABC) [–temática]
El indiferente –persona
El muerto –inmortalidad
En son de despedida –despedida, tristeza
Lope. La noche. Marta [Análisis AQUÍ] –personaje, amor. Lectura AQUÍ
Los claustros  –ancianos en asilos, ironía
Para un esteta –poeta, poesía
Una tarde cualquiera –cansancio de vivir
Vida*–ilusión existencial, nada
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*«Vida» es un soneto con una rima repetitiva mediante dos palabras, nada y todo, donde el poeta expresa de modo pesimista que la existencia es ilusión (como un sueño, que dijo Calderón), a fin de cuentas, nada.
Después de todo, todo ha sido nada, 
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.

Grito «¡Todo!», y el eco dice «¡Nada!».
Grito «¡Nada!», y el eco dice «¡Todo!».
Ahora sé que la nada lo era todo,
y todo era ceniza de la nada.

No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada.)

Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.

jueves, 7 de diciembre de 2023

Síndrome de hibris


arrogancia, soberbia, altanería, engreimiento, inmodestia, endiosamiento...

La hibris o hybris (hubris en inglés) es un concepto griego equivalente a «desmesura», exceso de orgullo o arrogancia, que originalmente significaba un intento de transgresión de los límites impuestos por los dioses (inmortales) a los hombres (mortales). Hoy se define como desmesura en el ego, que ostenta una persona orgullosa o arrogante. Hibris, hybris o hubris, cada cual escoja.

Desde este concepto griego, el neurólogo David Owen, miembro de la cámara de los lores y excanciller británico, atraído por el comportamiento y el perfil psicológico de ciertos políticos, acuñó el término Síndrome de hubris (SH), en 2008, para describir el comportamiento de esos mandatarios megalómanos y omnipotentes, incapaces de escuchar a los demás e impermeables a las críticas.
El síndrome de «hubris» (SH) es un trastorno psiquiátrico adquirido que afecta a personas que ejercen el poder en cualquiera de sus formas. Se ha descrito en multitud de campos, desde la política a las finanzas. La relación médico-paciente también es una relación de poder. La falta de humildad y empatía en su ejercicio puede hacer que cualidades como la confianza y seguridad en uno mismo se transformen en soberbia, arrogancia y prepotencia características del médico con SH.

Seguro que todo el mundo conoce a alguien con el síndrome de hubris o hibris. Hay personas que lo padecen en todos los ámbitos, profesionales de todo tipo que se comportan con chulesca desmesura. El sector de la salud no se salva; hay sanitarios orgullosos y arrogantes, encaramados sobre pedestales de soberbia, necesitados de una cura de humildad que los libere de la maldita hibris.

El síndrome de hubris o hybris (Síndrome de arrogancia)
La enfermedad del poder o el poder como enfermedad
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Frente a la hibris (desmesura, arrogancia), la frónesis (prudencia, humildad).

Enlaces relacionados
En la cultura griega se empleaba el término “areté” para indicar la excelencia.
Esta enfermedad tiene dos posibles epílogos: termina en lisis, viene nemesis [Némesis] y lo destruye, o termina en crisis, donde el enfermo de hibris se da lentamente cuenta de su estado y corrige su conducta en base a un aprendizaje transformacional, encontrando el correcto valor de sí mismo y el valor de sus semejantes, de los otros, adquiere humildad, dignidad y respeto por sí mismo y por los demás.
por Heinrich Friedrich Füger
Prometeo, símbolo de arrogancia

viernes, 13 de octubre de 2023

Síndromes literarios


Espoleados por una entrada ajena –de igual título– referiremos algunos síndromes que llevan nombres de personajes literarios o de literatos, con sus definiciones sintéticas. Como complemento, dejamos enlaces para contextualizar estos síndromes y conocer otros que pueden ser de interés para el lector. 

Síndrome de Stendhal (o de Florencia)
Palpitaciones, confusión… por impacto emocional («emoción psicosomática»).

Trastorno delirante de celos (celotipia).

Síndrome de hipoventilación por obesidad.

Síndrome de Dorian Gray
Preocupación extrema por la apariencia física y temor al envejecimiento.

Síndrome de Huckleberry Finn
Vacío existencial y búsqueda permanente de lo que alivie la pena u ofrezca felicidad.

Estado de insatisfacción crónica (especialmente en el campo afectivo o amoroso).

Síndrome de Peter Pan
Personalidad inmadura y narcisista.

Mouvement (de Images, Book I), Claude Debussy
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