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viernes, 26 de abril de 2024

Dietrich Fischer-Dieskau, la voz de terciopelo

Dietrich Fischer-Dieskau (1925-2012) ha sido probablemente el cantante más grabado de la historia, algo no muy sorprendente si se tiene en cuenta la belleza aterciopelada de su voz, aliada al esfuerzo de dar sentido a los textos que cantaba en una dicción limpia y precisa (para disfrute de los germano-parlantes). 
Tras la desaparición de la generación de entre-guerras y hasta nuestros días (Matthias Goerne aparte), se impuso una estética que va más por la simplicidad de expresión (tanto en la inflexión vocal como en la dicción) que por el intervencionismo (o expresionismo) que practicaban Fischer-Dieskau o Elisabeth Schwarzkopf, una querencia por las palabras como dando énfasis sutilmente a cada una de ellas y a las historias que cuentan, es decir, como narradores que se involucran y no meros repetidores asépticos de una narrativa (apreciar la diferencia tiene mucho que ver con entender o no el idioma alemán); por ejemplo, en ‘Die schöne Müllerin’ podemos asistir al desarrollo del carácter del protagonista desde la juvenil naïveté [ingenuidad], pasando por la desilusión, ira y celos hasta la desesperación y posible suicidio. Lo que es incuestionable es que aquellos días en donde se conseguía llenar completamente un gran teatro para un Liederabend a cargo de alguien del calibre de Dietrich Fischer-Dieskau, Elisabeth Schwarzkopf, Victoria de los Ángeles o Elly Ameling, pasaron desgraciadamente a la historia. Cuestión de modas sin duda, pero la realidad es que, a pesar del flujo de grabaciones posteriores -algunas de ellas muy meritorias-, no hay nada hoy día que se pueda comparar al arte supremo que exhibe nuestro barítono, una condensación de una tradición anterior austro-germánica, y al entendimiento de los pianistas que le acompañan, por ejemplo, Gerald Moore. Lo que trae a colación el papel del piano en este género: el piano anticipa o confirma el contenido del poema; transmite la agitación interior del cantante; puede contradecir lo que está diciendo (tome por ejemplo el Erlkönig, mientras el padre intenta tranquilizar al hijo, el martellato del piano afirma la persistencia del peligro) y debe decidir si juega a colaborador o antagonista del cantante. En cualquier caso, lo que se valora es su oído atento, su solidez y su cultura enciclopédica, cualidades que Gerald Moore tenía en abundancia. No encontrará mejor compilación de los tres ciclos schubertianos que ésta (salvo quizá por los mismos intérpretes en EMI-Warner: grabaciones algo más opacas, pero el barítono con voz ligeramente más fresca).

Pyotr Petróvich*, Fischer-Dieskau and Gerald Moore

Aunque no sea suficiente, baste esta reseña para aproximarse a la calidad interpretativa del gran barítono Dietrich Fischer-Dieskau, dominador del repertorio alemán del Lied y una autoridad también como musicólogo.

Schubert: An die Musik – Dietrich Fischer-Dieskau, Gerald Moore

miércoles, 10 de abril de 2024

Victoria de los Ángeles, soprano natural

Victoria de los Ángeles

La soprano Victoria de los Ángeles López García (Victoria de los Ángeles López García, 1923-2005) nació en Barcelona, hija de padre andaluz de Fuengirola emigrado, que trabajaba como bedel en la Universidad de esa ciudad, y de madre de Puebla de Sanabria. Su formación educativa y musical se realizó en su ciudad natal. Estudió en el Conservatorio Superior de Música del Liceo, donde se graduó en solo tres años, a los 18 años de edad. Ya soprano profesional (soprano lírica o lírica spinto), desarrolló su carrera en la ópera y como recitalista, cantando Lieder. Destacó especialmente en papeles de óperas de Mozart (Don Giovanni, Le nozze di Figaro), Rossini (Il barbiere di Siviglia), Verdi (La Traviata, Otello), Wagner (Tannhäuser, Lohengrin), Puccini (La Bohème, Madama Butterfly) y otros compositores (Fausto, Carmen, Cavalleria rusticana…). 

Siempre es difícil describir con palabras una voz. Había en ese órgano relieves que nos permiten, por decirlo de un modo prosaico, asirlo para un examen didáctico. Decía en cierta ocasión Joaquín Calvo Sotelo que la de Victoria era una “voz químicamente pura”. El timbre, de soprano lírica de cierta anchura, luminoso, aunque con claroscuros muy excitantes, era cremoso y acariciador, terso, de evidente sensualidad, homogéneo, con fácil soldadura de registros, de purísimo esmalte. El canto en ella, debido a esa naturalidad emisora, era de aplastante espontaneidad. Victoria cantaba como hablaba, sin apreciable esfuerzo; era un acto reflejo como el de respirar. 
[inc. Discografía]

La naturalidad ha sido su tarjeta de presentación desde la más tierna infancia. Esa naturalidad inocente la empujaba de niña a cantar, acompañándose ella misma con la guitarra, las canciones populares que oía en casa. Y esa naturalidad la alejó de la afectación propia de las grandes estrellas, siendo ella una de las que más han brillado en la lírica internacional. Tuvo el reconocimiento de otra gran reina de la naturalidad: Elisabeth Schwarzkopf, con la que mantuvo muy buena relación. 

Victoria de los Ángeles es posiblemente la soprano española más importante del siglo XX. Y quizá tuviera razón Maria Callas cuando llegó a afirmar que en aquella ciénaga por la que pasaba el Metropolitan neoyorquino de sus días gloriosos «la única flor era Victoria de los Ángeles». Poseía el raro don de la bondad. Afirmó la soprano que entre sus compañeros con ninguno se sintió nunca más a gusto que con Jussi Björling, tenor de timbre sinigual. Y su contacto con la poesía le hizo adentrarse y profundizar en el campo liederístico, abordando exitosamente Lieder de Schubert o de Schönberg. El centenario de su nacimiento es un buena justificación para reivindicar su extraordinario talento. 
César Wonenburger

Yo lo que más he admirado de Victoria de los Ángeles, aparte de cualidades vocales y expresividad en su canto, ha sido su exquisita prosodia en cualquier idioma.

«Veo descender del cielo a la Música como una Luz sonora
que nos invita a pasear por los jardines del Señor.
Cantar ha sido para mí la alegría
de abrir mi alma a la más pura elevación.
¡Gracias a ti, Música!».
En estas palabras suyas está resumida toda la proyección de su arte.

An die Musik (A la música), Franz Shubert

Canción para dormir a un negrito, Xavier Montsalvatge

jueves, 23 de febrero de 2023

Música rosaliana

Fuente

23 de febrero, Día de Rosalía de Castro

[Rosalía y la música. Sus poemas musicados.]

A Rosalía de Castro le gustaba la música, que suena en algunos de sus escritos. No en vano su primer poemario en gallego se titula Cantares gallegos, y ya desde el comienzo no deja duda de la pulsión musical.

Has de cantar,
meniña gaiteira…

De los Cantares, es significativo el poema «Alborada», en el que, según sus palabras, intentó, no sin dificultad, acomodarla a la música (*). ¿Acaso había compuesto ella una melodía? Puede deducirse que sí, pero no afirmarse con rotundidad. Tampoco tenemos certeza de sus gustos musicales, de qué música la atraía. Seguramente la popular, la de raíces folclóricas gallegas.

Suponemos que habrá escuchado alalás, muiñeiras, alboradas, pandeiradas, pasacorredoiras, jotas..., en interpretación de agrupaciones musicales populares, instrumentales o vocales, de conjuntos corales o de voces solistas, acaso acompañadas de violín, guitarra o zanfona. En su juventud escucharía también los ritmos que las orquestas de baile tocasen en ese tiempo, como valses, pasodobles, polkas o mazurcas.

Opinaba Manuel Murguía que, de haber tenido una educación musical, Rosalía habría sido tan gran compositora como poeta (1). Así lo refiere en el prólogo a En las orillas del Sar. Nosotros no lo dudamos e intentamos imaginarla en esa faceta.

No creemos que nuestra poeta tuviese acceso a conciertos sinfónicos, recitales o acontecimientos operísticos. Al menos en Santiago o en La Coruña. Tal vez en Madrid, donde había mucha más actividad musical, pero no tenemos constancia.(2)
____
(1) Rosalía tocaba la guitarra, la flauta, el arpa y el piano. [«As guitarras de R. C.»]
(2) En Madrid asistió a alguna representación de ópera. (Nota post.)

Sin embargo, sabemos que sus poemas cantábiles han inspirado a compositores de su tierra después de su muerte. Y especialmente a dos músicos gallegos señalados: Montes y Baldomir.

Juan Montes Capón (1840-1899) revistió de música los poemas de Follas novas «Negra sombra» y «Dulce sono» (Dulce sueño), en un grupo de seis canciones que el compositor tituló Baladas gallegas. Al parecer, la melodía de «Negra sombra» no es original, sino basada en un alalá de O Incio (provincia de Lugo).

Y es «Negra sombra» la balada más fuertemente arraigada en la memoria colectiva del pueblo gallego, un verdadero himno que para siempre asombra. La música, con su forma de alalá, envuelve el poema proporcionándole, si cabe, un mayor esplendor.

Cando penso que te fuches,
negra sombra que me asombras,
ó pé dos meus cabezales
tornas facéndome mofa.

Cando maxino que es ida,
no mesmo sol te me amostras,
i eres a estrela que brila,
i eres o vento que zoa.

Si cantan, es ti que cantas,
si choran, es ti que choras,
i es o marmurio do río
i es a noite i es a aurora.

En todo estás e ti es todo,
pra min i en min mesma moras,
nin me abandonarás nunca,
sombra que sempre me asombras.

(Cuando pienso que te huyes, / negra sombra que me asombras,
al pie de mis cabezales, / tornas haciéndome mofa.
Si imagino que te has ido, / en el mismo sol te asomas,
y eres la estrella que brilla, / y eres el viento que sopla.
Si cantan, tú eres quien cantas, / si lloran, tú eres quien llora,
y eres murmullo del río / y eres la noche y la aurora.
En todo estás y eres todo, / para mí en mí misma moras,
nunca me abandonarás, / sombra que siempre me asombras.)
[Traducción de Juan Ramón Jiménez.]

José Baldomir (1867-1947) fue reconocido por sus composiciones para canto y piano, inspiradas en textos de poetas gallegos, pero principalmente de Rosalía de Castro. Se le ha llamado «el músico de Follas novas». Entre los poemas rosalianos que musicó este compositor están «Maio longo» (Mayo largo), «Mais vé que o meu corazón» (Más ve que mi corazón), «A un batido» y «Tal como as nubes» (Tal como las nubes).

Entre estos poemas elegidos por Baldomir, «Maio longo» es un buen ejemplo de asociación poesía-música, pues ésta, melodiosa y nostálgica, envuelve el texto apropiadamente.

Maio longo... maio longo,
todo cuberto de rosas,
para algús telas de morte;
para outros telas de vodas.

Maio longo, maio longo,
fuches curto para min:
veu contigo a miña dicha,
volveu contigo a fuxir.

(Mayo largo... mayo largo, / todo cubierto de rosas, para unos telas de muerte; / para otros telas de bodas. Mayo largo... mayo largo, / fuiste corto para mí: vino contigo mi dicha, / volvió contigo a huir.) 

Y la obra póstuma de Andrés Gaos (1874-1959), Rosa de abril, es una pieza para piano inspirada en el segundo poema de Cantares gallegosNasín cando as prantas nasen»), posteriormente adaptada para voz y piano. Es un poema en el que la voz lírica (Rosa) le declara sus sentimientos a su amado (Mauro) que, al parecer, ya no la corresponde. Dolorida, ella, que cree habérselo dado todo a él, concluye en una estrofa rotunda: «Yo mi corazón te mando / y una llave para abrirlo. ⁄ Ya no tengo más que darte, ⁄ ni tú ya más que pedirme».

Nasín cando as prantas nasen,
no mes das froles nasín,
nunha alborada mainiña,
nunha alborada de abril.
……………………………..
O meu corasón che mando
cunha chave para o abrir.
Nin eu teño máis que darche,
nin ti máis que me pedir.

Además de compositores académicos gallegos, ha habido un acercamiento a la obra poética de Rosalía de Castro por parte de músicos foráneos, hispanos y extranjeros, que le han puesto música: desde Maurice Ravel a Osvaldo Golijov, pasando por Joaquín Rodrigo, Antón García Abril o Juan Durán. E incluso se ha contemplado la poesía rosaliana desde el pop, el rock y el jazz. [Un nombre señalado es el del cantautor Amancio Prada, que halló inspiración melódica en muchos de sus versos.] Se han musicado muchos poemas rosalianos, con mayor o menor acierto.

[Esta entrada es la reproducción de un capítulo de La sombra de Rosalía.]

Joaquín Rodrigo: Rosaliana
1. Cantart’ei, Galicia 2. ¿Por qué? 3. Adiós ríos, adiós fontes 4. ¡Vamos bebendo!
***
(*) Sobre el poema «Alborada»
De los Cantares, es significativo el poema «Alborada», en el que, según sus palabras, intentó, no sin dificultad, acomodarla a la música. Música, con ritmo de muiñeira, que tocaba un gaitero de Lestrove llamado Clemente Eiras. El poema resultante es singular en la forma y fuertemente simbólico: la alborada como renacer de un pueblo ensombrecido, el galaico. 
Vaite, noi- 
te,—vai fuxin- 
do.—Vente auro- 
ra,—vente abrin- 
do,—co teu ros- 
tro,—que, sorrin- 
do,—¡¡¡a sombra espanta!!! 
(…) 
¡Arriba todas, 
rapaciñas do lugar, 
que o sol 
i a aurora xa vos ven a despertar! 
¡Arriba! 
¡Arriba, toleirona mocidad, 
que atru- 
xaremos —cantaremos o ala... lá...!!!

que en otro tiempo oía...
¡Por Dios, no me cantéis esas canciones
que en otro tiempo oía!

domingo, 16 de octubre de 2022

Música II

La música (1910), Henri Matisse


MÚSICA II

Afirmo: ¡De las artes la más bella!
Es forma misteriosa e invisible
creada y recreada en lo sensible.
Diversidad sonora emana de ella.

Sentencio: ¡De las artes es la estrella!
Por humana laringe o por servible
instrumento —de viento, cuerda audible 
o percusión— nos deja hermosa huella. 

Al evocar pasajes sensoriales,
renacen misteriosas esas notas 
que van y vienen como la marea.

Y uno, en su tono, alegre canturrea,
o triste, melodías que en derrotas
pretenden espantar todos los males.

[1993, en.]
____
Soneto relacionado:

An Die Musik (A la música), de Franz Schubert

Instrumento musical que forma parte de la escultura 
Metamorfosis de Remigio Davila.
[Un monumento a la música.]

domingo, 1 de mayo de 2022

Donde florecen los limoneros

La balada que Goethe pone en boca de la niña Mignon, “Kennst du das Land, wo die Zitronen blühn?” (¿Conoces el país donde florecen los limoneros?), en su novela Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister, es una de las narraciones poéticas más emocionantes que se han escrito. Mignon, nacida en Italia, fue raptada por unos vagabundos y llevada a Alemania. En su secuestro fue obligada a cantar y bailar en una compañía ambulante de variedades. Desde la soledad y la melancolía, Mignon añora a su país, Italia, y canta la fantasía de sus paisajes... 
El poema de Goethe estimuló la creatividad de numerosos compositores de su tiempo y de otros tiempos: Zelter, Beethoven, Schubert, Schumann, Liszt, Gounod, Tchaikovsky, Pedrell, Duparc, Wolf...

Marisa Blanes 

Fuente: Kareol

Escuchemos, pues, la composición de Wolf sobre este famoso poema de Goethe.

Kennst du das Land? (¿Conoces el país?), Hugo Wolf
***
El hombre sordo a la voz de la poesía es un bárbaro.
Pensar es más interesante que saber, pero menos que mirar.
La actividad es lo que hace feliz al hombre.
Una vida inútil equivale a una muerte prematura.
Goethe

Apunte sobre Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832) 
Poeta, novelista, dramaturgo y científico alemán, Goethe contribuyó al Romanticismo y al Clasicismo de Weimar, junto con Friedrich Schiller (1759-1805). En palabras de George Eliot (1819-1880), fue «el más grande hombre de letras alemán... y el último verdadero hombre universal que caminó sobre la tierra». (*) Su obra, que abarca la novela, la poesía lírica, el drama y tratados científicos controvertidos, dejó honda huella en escritores, compositores, pensadores y artistas posteriores; influyó en la filosofía alemana y fue fuente de inspiración de artistas.

Goethe inició su carrera literaria, en el seno de un Romanticismo deudor del Sturm und Drang, movimiento cuya obra más representativa es suya: Las desventuras del joven Werther (1774), novela que desencadenó una oleada de suicidios por amor en adolescentes afectados por su final suicida [efecto Werther]. Con un viaje a Italia renegó del Romanticismo y se identificó con el equilibrio clásico grecolatino; el Clasicismo calmaba su tormentosa vida interior y conectaba con la cultura alemana. «Ahora comprendo el sentido del mármol», escribió en su poemario Elegías romanas (1795). De su viaje por Italia son fruto también los Epigramas venecianos (1796), entre los cuales hay meditaciones profundas sobre la Revolución francesa y el significado de la vida y la cultura. Su novela Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister (1795-1796) fue citada por Arthur Schopenhauer (1788-1860) como una de las cuatro mejores novelas jamás escritas, junto con Tristram Shandy de Laurence Sterne, La Nouvelle Heloïse de Rousseau y Don Quijote de Cervantes. Su mejor obra dramática es Fausto (1808/1832), un clásico de la Literatura Universal. (*) Escribió además el libro de viajes Viaje a Italia (1816) y la autobiografía Poesía y verdad (1811/1833: partes I/II). Por otra parte, estuvo interesado en la geología, en particular la mineralogía, y las plantas, siendo sus obras científicas La metamorfosis de las plantas (1790) y Teoría de los colores (1810).

La postura política de Goethe era conservadora: «prefiero la injusticia al desorden», escribió. Eso le supuso recelos por parte de otros artistas, como Beethoven. En la lectura Spinoza encontró consuelo al desequilibrio romántico que le embargaba, lo cual cuenta en Poesía y verdad, comentando su frase de que ‘‘quien bien ama a Dios, no debe exigir que Dios le ame a él’’. Goethe disfrutó ya en vida de prestigio y admiración. El filósofo George Santayana (1863-1952) escribió: ‘‘Goethe fue el hombre más ilustrado de la humanidad...’’. Su apellido da nombre al Goethe-Institut, organismo encargado de difundir la cultura alemana en todo el mundo.
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(*) Goethe también tiene sus críticos. Para algunos es un autor sobrevalorado. Para Jorge Luis Borges, el Fausto es ‘‘una de las formas más prestigiosas del tedio’’.
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—Biografías de Goethe
Johann Wolfgang von Goethe –Liber Ediciones
Johann Wolfgang Goethe –Biografías y Vidas
Johan Wofgang von Goethe –Círculo de Bellas Artes de Madrid
—Citas de Goethe
—Poesía de Goethe
Elegías romanas (poemario)
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(*) Entre las baladas más conocidas de Goethe: «El rey de los elfos» (Der Erlkönig), «El aprendiz de brujo» (Der Zauberlehrling) y «¿Conoces el país donde florecen los limoneros?» (Kennst du das Land, wo die Zitronen blühn?) o «Mignon».

Goethe en la campiña romana (1787), Johann Heinrich Wilhelm Tischbein

Con el conocimiento se acrecientan las dudas.
Nada hay más terrible que una ignorancia activa.
El espíritu humano avanza de continuo, pero siempre en espiral.
El único hombre que no se equivoca es el que nunca hace nada.
Goethe

jueves, 10 de marzo de 2022

En el final del invierno


Del ciclo de canciones Viaje de inviernode Franz Schubert, elegimos una canción para el final de la estación invernal: «El tilo» (Der Lindebaum). Árbol del hogar y de la seguridad en la literatura romántica. El viajero sueña a la sombra del tilo, graba en su corteza palabras de amor y, ya en la distancia, sueña su llamada de paz. Y nosotros, escuchando este lied, también deseamos el descanso.

El tilo, Franz Schubert
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Viaje de invierno (Winterreise): ciclo de poemas de Wilhelm Müller convertido en ciclo de canciones por Franz Schubert, con las temáticas de viaje, invierno y, sobre todo, de amor (desamor), detonante de la inspiración poética.
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Lieder de Schubert
Franz Schubert (1797-1828), es el creador del Lied romántico y además el mayor del género, con un total de 634 Lieder, que le bastarían para hacerse un lugar en la historia de la música por su extraordinaria calidad. Liberó al Lied de todo exceso y estableciendo su definitiva forma canónica. La mayoría de sus canciones son independientes y de diferente complejidad; pero nos dejó también tres grandes ciclos, dos concebidos por él y otro considerado póstumamente.

Lieder escogidos (orden cronológico) [D.: Catálogo de Deutsche]
Gretchen am Spinnrade (Margarita a la rueca), D. 118.
Der Erlkönig (El rey de los elfos), D. 328. Visto AQUÍ
Wiegenlied (Canción de cuna), D. 498.
Der Tod und das Mädchen (La muerte y la doncella), D. 531.
Ganymed (Ganimedes), D. 544.
An die Musik (A la música), D. 547. Visto AQUÍ
Die Forelle (La trucha), D. 550. Vista AQUÍ
Der Musensohn (El hijo de las musas). D. 764.
Du bist die Ruh (Tú eres el reposo), D. 776.
Ellens Gesang III (Canto de Elena III) o Ave Maria, D. 839.
An Sylvia (A Silvia), D. 891.
Nacht und Traüme (Noche y sueños), D. 927.
Ciclos de canciones
Die schöne Müllerin (La bella molinera), 20 lieder, D. 795.
Winterreise (Viaje de invierno), 24 lieder, D. 911.
Schwanengesang (El canto de cisne), 14 Lieder, D. 957, publicado con este nombre tras la muerte del compositor.

Grabaciones de Lieder de Schubert

viernes, 4 de marzo de 2022

En la soledad del campo


Respirar tranquilamente en el campo y, echado sobre la hierba, contemplar lo que me rodea y escuchar las sonoridades de la naturaleza. En un esplendoroso día, extasiarme en el azul del cielo, ataviado con algodonosas nubes blancas, y sentir una infinita paz... A ello nos invita el Lied “Feldeinsamkeit” (Soledad del campo) de Johannes Brahms, sobre un texto de Hermann Allmers.

Fuente: El Lied alemán

Feldeinsamkeit (Soledad campestre), Op. 86, No. 2, Johannes Brahms

viernes, 29 de junio de 2018

El amor de un padre por un hijo


"Der Erlkönig" ("El rey de los elfos" o, literalmente, "El rey de los alisos") es un poema de Johann Wolfgang von Goethe que inspiró la composición de canciones o Lieder a varios compositores, siendo el Lied "Erlkönig" Op. 1 (D.328, 1815) de Franz Schubert el más famoso. El poema relata la lucha de un padre por salvar la vida de su hijo (afectado al parecer de una dolencia no especificada), asediado en su delirio por un ser sobrenatural que representa la muerte y a la cual, finalmente, no logra vencer. El padre cabalga con su hijo en brazos cruzando un bosque en un noche tempestuosa. La música de Schubert, en la que el piano describe el galope del caballo, aporta el dramatismo necesario al texto de Goethe, que a fin de cuentas retrata el inmenso amor de un padre por un hijo, consiguiendo una pieza redonda (¡a los 18 años!; es su primera obra numerada). Traemos aquí la dramática canción, dolorosamente bella, con imágenes que realzan la fuerza del poema y de la música.

Fuente: Kareol


NOTA.- Una explicación más detallada, junto a otra interpretación también ilustrada con imágenes, AQUÍ.
***
¡Las madres, nunca mueren!
Si dejan la envoltura terrenal,
suben a Dios, en espiral de nubes… 
¡La madre, es inmortal!
V. RIVA PALACIO, A mi madre

ANEXO: POEMAS SOBRE LA FAMILIA (Padres, hijos...)
A mi madre, Vicente Riva Palacio+ [Soneto AQUÍ]
A mi madre, José Martí+
A mi madre, Rosalía de Castro+
A mi madre (Reivindicación de una hermosura), Leopoldo María Panero
Abuela, Ida Vitale++
Balada de la hilandera del arpa, Edna St. Vincent Millay –madre e hija
El Rey de los Elfos (Der Erlkönig), Johann Wolfgang von Goethe+++ 
padre, hijo, muerte, mitología
[Comentario AQUÍ. Análisis AQUÍ] –Lectura AQUÍ
Hijo de la luz y de la sombra, Miguel Hernández+++ [Análisis AQUÍ]
Imagen de mi padre, Nicanor Parra++
La madre lectora (The Reading Mother), Strickland Gillilan+ [An. AQUÍ]
La mamadre, Pablo Neruda –madrastra [Coment. AQUÍ/AQUÍ]
Nanas de la cebolla, Miguel Hernández+++ –hijo, hambre, postguerra
Poema a la madre (Poema à mãe), Eugénio de Andrade
Una sola carne (One flesh), Elizabeth Jennings+ –padre y madre [y AQUÍ]
____
+Imagen de los padres (padre, madre).
«A mi madre», Vicente Riva Palacio (1832-1896): la inmortalidad de una madre.
¡Las madres, nunca mueren! 
Si dejan la envoltura terrenal, 
suben a Dios, en espiral de nubes… 
¡La madre, es inmortal!

—«La madre lectora» –The Reading Mother–, de Strickland Gillilan (1869-1954), trata de la madre del poeta que lee en alto historias para que el hijo las escuche.
I had a Mother who read me the things Yo tuve una madre que me leía cosas
That wholesome life to the boy heart brings-- Que benefician el corazón del niño--
Stories that stir with an upward touch, Historias que conmueven con dulzura,
Oh, that each mother of boys were such! ¡Ah, si todas las madres fueran así!
(...)
Richer than I you can never be-- Nunca podrás ser más rico que yo--
I had a Mother who read to me. Yo tuve una madre que me leía.

«Imagen de mi padre», de Nicanor Parra (1914-2018), es la representación más favorable del progenitor.
El cielo que lo cubría 
no podía ser más alto 
y el nardo azul de su alma 
no podía ser más nardo.

«Madre, lo que no queréis», de Juan del Encina (1468-1529), es un villancico de la Égloga de Plácida y Vitoriano [la pieza dramática más famosa del autor], en el que Vitoriano habla con su madre sobre su amor por Plácida.
Madre, lo que no queréis,
vos a mí no me lo deis.

Que bien veis que no es razón
que cative el coraçón
y que ponga mi afición
con quien vos aborrecéis.
(...)
Donde no hay contentamiento
siempre bive el pensamiento
lastimado de tormento,
como vos muy bien sabéis.

«Una sola carne» (One flesh), de Elizabeth Jennings (1926-2001), nos dice que quienes eran una sola carne, sus padres, ahora ya no parecen serlo.
Y ahora yacen separados, cada uno en su cama (...)
Estoy hablando de mi padre y de mi madre,
cuyo fuego, ese que antaño me engendró, hoy yace enfriado.
–Elizabeth Jennings es poeta más tradicionalisa que innovadora; su catolicismo y los trastornos mentales que sufrió influyeron en su temática.

++Imagen de los abuelos (abuelo, abuela)

+++Imagen de los hijos (hijo, hija)
«El Rey de los Elfos» (Der Erlkönig), de Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832), es un poema que relata el esfuerzo de un padre por salvar la vida de su hijo enfermo, que al final muere en sus brazos. [v. arriba]
–Es un poema narrativo y dramático, con diálogos.
–Unos de los más conocidos de Goethe, por la canción o Lied de Schubert.
Goethe era polímata, poeta, novelista, dramaturgo, filósofo, naturalista y científico (postuló una Teoría de los colores). 
–La teoría poética de Goethe está expuesta en gran medida en Poesía y verdad, libro autobiográfico que se inicia en su infancia. 
Su poesía va evolucionando desde el ímpetu juvenil hasta el equilibrio clásico
Muchos de los poemas de Goethe fueron musicados por compositores, entre otros Beethoven, Schubert, Schumann, Brahms y Wolf.
–v. Elegías romanas (poemario)
–Poemas escogidos: «A la luna» [Poemas con algún símbolo], «Ergo bibamus» [Poemas de celebración: Brindis], «La fuerza de la costumbre» [Poemas sobre la persona], «La violeta» [Poemas sobre la naturaleza: Flores], «Mignon»: ¿Conoces el país donde florecen los limoneros? [Poemas sobre la alegría: Optimismo/AQUÍ], «Prometeo» [Poemas sobre la mitología]

Poemas de Miguel Hernández (1910-1942) que nos traen la imagen del hijo
«Hijo de la luz y de la sombra», poema en tres partes, es la imagen dual –o de dos partes que se complementan– del hijo a través del amor del padre y de la madre.
I (Hijo de la sombra)
El hijo está en la sombra: de la sombra ha surtido, 
y a su origen infunden los astros una siembra, 
un zumo lácteo, un flujo de cálido latido, 
que ha de obligar sus huesos al sueño y a la hembra.

II (Hijo de la luz)
Hijo del alba eres, hijo del mediodía.
Y ha de quedar de ti luces en todo impuestas, 
mientras tu madre y yo vamos a la agonía, 
dormidos y despiertos con el amor a cuestas.

III (Hijo de la luz y de la sombra)
Para siempre fundidos en el hijo quedamos: 
fundidos como anhelan nuestras ansias voraces: 
en un ramo de tiempo, de sangre, los dos ramos, 
en un haz de caricias, de pelo, los dos haces.
–Poema dedicado a su primer hijo, Manuel Ramón, fallecido en la infancia.
–Otro poema dedicado a este hijo muerto: «A mi hijo».

«Nanas de la cebolla» tiene su historia: el poeta, encarcelado en la postguerra, recibe cartas de su mujer comunicándole el hambre que pasa, pues no tiene a veces más que cebollas para comer, y mientras amamanta a su hijo, lo que le inspira este poema, imaginando la risa del pequeño, queriendo adivinar su futuro y expresando su mejor deseo para él.
En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
(...)
Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
(...)
Desperté de ser niño.
Nunca despiertes.
Triste llevo la boca.
Ríete siempre.
(...)
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.
–Dedicado a su segundo hijo, Miguel, nacido cuando el poeta estaba en la cárcel.

Nanas de la cebolla, Miguel Hernández

lunes, 14 de mayo de 2018

La trucha, de Schubert

Bachforelle

El encantador Lied "Die Forelle" (La trucha), de Franz Schubert, cuya letra de Christian Friedrich Daniel Schubart mostramos a continuación traducida al español, nos habla del pez común de agua dulce y un pescador. Y nos basta para llenar esta página de delicioso sabor y tierno encanto melódico.

Fuente: Kareol

jueves, 21 de septiembre de 2017

La melodía del último adiós

Primavera en Monfragüe (1)

La última primavera de Edvard Grieg (1843-1907) es una emotiva canción a la que ya hicimos referencia, como una de nuestras piezas musicales para la isla desierta. Según leemos en un espacio ajeno, “la composición está inspirada en un poema noruego en el que un hombre al borde de la muerte contempla, con resignación, la que sabe que va a ser su última primavera”. Y por lo visto en otro espacio [donde se recoge el audio de una formidable interpretación de Kirsten Flagstad], es el propio autor del texto, el poeta Aasmund Olavsson Vinje (1818-1870), quien, aquejado de un cáncer gástrico, intuyó que ya no vería el esplendor de otra primavera. 

Enno ein Gong fekk eg Vetren at sjaa for Vaaren at røma;
Heggen med Tre som der Blomar var paa eg atter saag bløma.
Enno ein Gong fekk eg Isen at sjaa fraa Landet at fljota,
Snjoen at braana, og Fossen i Aa at fyssa og brjota.
Graset det grøne eg enno ein Gong fekk skoda med blomar
Enno eg høyrde at Vaarfuglen song mot Sol og mot Sumar.

Eingong eg sjølv i den vaarlege Eim, som mettar mit Auga,
Eingong eg der vil meg finna ein Heim og symjande lauga.
Alt det som Vaaren imøte meg bar, og Blomen eg plukkad’,
Federnes Aander eg trudde det var, som dansad’ og sukkad’.
Derfor eg fann millom Bjørkar og Bar i Vaaren ei Gaata; 
Derfor det Ljod i den Fløyta eg skar, meg tyktest at graata.

Una vez más he visto al invierno dejar paso a la primavera,
al cerezo pletórico, he visto florecer de nuevo.
Una vez más he visto al hielo abandonar raudo la tierra,
fundirse la nieve en la orilla y a la corriente del río avanzar rápido.
Una vez más he contemplado la hierba verde entre las flores;
y he escuchado de nuevo a la alondra cantar al sol de verano.

Un día, yo mismo, en la niebla primaveral que llena mis ojos,
encontraré morada y puerto de refugio.
Todo lo que me dio la primavera y las flores que recogí,
creo que eran los espíritus de nuestros ancestros, que danzan y suspiran.
Entonces encontré entre los abedules y los pinos, el misterio de la primavera
y el sonido de la flauta que tallé me pareció un sollozo.

Inicialmente concebida para voz y piano, con el título del poema, Primavera (Våren), fue luego orquestada para cuerdas y renombrada con su título definitivo. No es extraño que, al escuchar La última primavera, y sobre todo recordando a algún ser querido que ya se ha ido, se nos escape alguna lágrima. Al parecer, Tchaikovsky también lloró al escuchar esta triste y maravillosa canción. 

Es como una melodía del último adiós que endulzara nuestra despedida. 

Våren (Primavera), para voz y piano
[Al pie del vídeo puede leerse el texto en noruego y su traducción al inglés.]

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