La posesión de la salud es como la de la hacienda,
que se goza gastándola, y si no se gasta no se goza.
FRANCISCO DE QUEVEDO
La posesión de la salud es como la de la hacienda,
que se goza gastándola, y si no se gasta no se goza.
FRANCISCO DE QUEVEDO
Las cuestiones de salud y del ámbito sanitario son tan importantes –y preocupantes– que escribir sobre ellas es una tarea interminable. Y condensarlas en breves pensamientos es a la vez una labor lúdica y (casi) filosófica. Lo intentamos hace casi una década, considerándolos como «impromptus médicos». Ahora, se nos ocurren unos cuantos que englobamos bajo el epígrafe «pensamientos médicos».
[Advertencia.– Algunos pensamientos y ciertos impromptus pueden tener similitudes; para no repetirnos, recurrimos a variantes de una misma reflexión.]
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Albert Schweitzer. El hombre como símbolo
Albert Schweitzer, el gran médico-misionero del siglo XX, poseía una personalidad versátil integrada en múltiples talentos, lo cual produjo la conjunción poco frecuente del pensador con el hombre de acción y del humanista con el científico y el artista.
Reproducimos su propio testimonio: «Era catedrático de la Universidad de Estrasburgo, organista y escritor, y lo abandoné todo por ser médico en el África Ecuatorial. ¿Por qué? Diversos escritos y testimonios orales de misioneros me habían revelado la miseria física de los indígenas de la Selva Virgen. Cuánto más pensaba en ello, más dificultades encontraba para comprender que nosotros, los europeos, nos preocupásemos tan poco por la gran misión humanitaria que nos incumbe en aquellas tierras lejanas».
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Al pie del vídeo, listado de obras y enlaces.La famosa Tocata y fuga en re menor AQUÍ***
—Evidentemente, Schweitzer se refería a un médico «libre», con entera capacidad de decisión, no a un «funcionario» condicionado (esclavizado) por el tiempo y la burocracia.
—Schweitzer propone el ideal de un médico humanista. Nuestra realidad convierte prácticamente su propuesta en un imposible.
—En mi centro de salud lo llevamos haciendo desde hace dos años y la experiencia no ha podido ser más positiva; entre otras cosas, descubrimos un nuevo tipo de tratamiento, el tratamiento por espera: pacientes que acuden por patología banal no aguantan pasar por varios filtros y cuando se les llama, ya se han ido.
—Ese tratamiento "por espera" viene a ser un autofiltraje: el propio demandante de atención urgente desiste, reconociendo que lo suyo no es tal (o que es demorable) y, por lo tanto, no merece la pena esperar. Hablar de curación espontánea, y repentina, ya sería ironía.
Quizá en algún caso las fuerzas materiales puedan detener –nunca impedir en absoluto– la marcha natural de los sucesos históricos; pero mejor es que no la detengan, sino que, al contrario, coadyuven a la obra. La idea tiene en sí eso que llaman los médicos vis medicatrix, fuerza curativa interna, espontánea: herida en un combate, presto se cura, y aun gana fuerzas para empeñar otro mayor, en el que vence.
ANGEL GANIVET, El porvenir de España
La medicina excesiva de nuestro tiempo, o el excesivo control de la salud, mediante el sobrediagnóstico y el sobretratamiento, nos puede etiquetar de enfermos estando sanos; es decir, nos puede convertir en «víctimas de salud». Es una medicina consumista, costosa y peligrosa, que hemos intentado reflejar en un poema.
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| Homenaje a la Medicina (1957-8), Julio Escámez |
HISTORIA DE LA MEDICINA
La medicina es la más humana de las cienciasy la más científica de las humanidades. E. Pellegrino
Saltando por los siglos como quiero,
Sin duda en el segundo digo bien:
1. Complejidad científica
Quiero aventurar una hipótesis, una idea suelta: nuestros peores errores vienen no de la ignorancia o la falta de conocimiento, sino del exceso de confianza, la omisión de la complejidad y la negación de la incertidumbre. La modestia debe ser una norma, una postura permanente, casi un principio ético.
2. Complejidad administrativa
Si la salud es un derecho fundamental, esto es, si los ciudadanos ya no pagamos directamente por los servicios, tiene que existir, entonces, un tercer pagador, público o privado. Y con los terceros pagadores, vienen los problemas: los costos de transacción, el sobrediagnóstico, el sobretratamiento, el divorcio entre valor y precio, las auditorías, las glosas, las deudas, etc. La salud como derecho* fundamental tiene como consecuencia inmediata la complejidad administrativa. La democratización implica además congestión, listas de espera e incluso racionamiento. [*Más bien derecho a la asistencia sanitaria.]
3. Complejidad filosófica
Más allá de las decisiones colectivas, los médicos tienen una doble responsabilidad, con el paciente y con los recursos del sistema. En los sistemas públicos, la práctica de la medicina no puede separarse de la ponderación del costo y la efectividad. Tampoco de las consideraciones bioéticas.
4. Complejidad ética
Todos deberíamos irnos con la dignidad intacta, pero resulta cada vez más difícil. (...) Lidiar con las aspiraciones de los seres humanos en sus últimos días, con la tiranía de la esperanza y las distorsiones cada vez mayores de la tecnología y la economía, es una tarea imprescindible.
5. Lo simple: la importancia de la humanización
Henry Marsh, el neurocirujano inglés, salió una tarde lluviosa de domingo del hospital. Pasó por un supermercado. Encontró una larga fila en la registradora. Musitó con arrogancia: “a ver, ¿quién de Uds. ha hecho algo importante hoy?”. Entendió, entonces, que su poder sobre la vida de la gente estaba mutando en rechazo a su humanidad. Esta anécdota superficial pone presente un hecho profundo: la tendencia deshumanizante de la medicina moderna. O mejor, de la vida moderna en general. Las causas son muchas y sería impertinente intentar un recuento. Pero el remedio empieza por nosotros, por lo que quisiera llamar la doble empatía: ponernos en el lugar del otro para así facilitar que el otro se ponga en el nuestro. Muchos problemas tienen una solución de baja tecnología, una simple conversación. Muchos problemas tienen, a su vez, una causa simple: la ausencia de esa conversación, del diálogo y la mirada compasiva que nos humanizan.
En defensa de la complejidad, por Octavio Quintero
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Parte 1: Generaciones Perdida y GrandiosaParte 2: Generaciones Silenciosa y Baby BoomerParte 3 : Generación XParte 4: Generación Y "Milennials"Parte 5: Generación Z
Generación PERDIDA: nacidos entre 1883 y 1900; la que vivió de cerca los horrores de la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Generación GRANDIOSA: nacidos entre 1901 y 1925 (en Europa se suele emplear la denominación de «Generación de 1914», el año en que comenzó la guerra). Generación SILENCIOSA: nacidos entre 1926 y 1945; es la que vivió los momentos más duros de la historia moderna: durante su infancia la Gran Depresión de los años 30, después la Segunda Guerra, y por último el auge de los gobiernos fascistas. Generación BABY BOOMER: nacidos entre 1946 y 1965, por el baby boom -explosión demográfica- que ocurrió en algunos países después de la Segunda Guerra. Generación X: nacidos entre 1966 y 1980, tras la generación de los baby boomers; esta generación ha visto de casi todo: desde TV en blanco y negro a los TFT más nítidos. Generación Y: nacidos entre: 1980 y 1995; también conocida como Generación del Milenio o Millennial –los millennials-, siendo algunos de sus componentes de mayor edad, hijos de los más maduros de la Generación X y de los baby boomers más jóvenes. Generación Z: nacidos entre 1996 y 2005. Nacieron con el movimiento explosivo tecnológico muy avanzado; se les suele denominar “nativos digitales” o “post millennials” y en ocasiones centennials, ya que desde su nacimiento, se han criado con un dispositivo electrónico en su mano; si se dijo que los ‘X’ y los ‘Y’ fueron criados por la televisión, la generación Z está siendo criada por Internet y el móvil.
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| Doktor Schnabel von Rom (Doctor Pico de Roma, 1656), Paul Fürst |
—Soy asmático y vengo a que me pinches Urbasón —ordena el paciente.
—Retírate tres o cuatro allá, amigo —dijo don Quijote (todo esto sin quitarse los dedos de las narices)—, y desde aquí adelante ten más cuenta con tu persona y con lo que debes a la mía; que la mucha conversación que tengo contigo ha engendrado este menosprecio.
Los políticos no comprenden que deben sumar su vector de fuerza al de los profesionales en este aspecto de la demanda y no lo comprenden sencillamente porque ignoran o pretenden ignorar este postulado (a corto plazo dicen que les da réditos): “La primera lección de la economía es la escasez: nunca hay suficiente de nada para satisfacer por completo a todos los que lo quieren. La primera lección de la política es ignorar la primera lección de la economía”. (Thomas Sowell)