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domingo, 29 de octubre de 2023

Dar vida a los años o años a la vida



PRIORIDADES

La posesión de la salud es como la de la hacienda, 
que se goza gastándola, y si no se gasta no se goza.
FRANCISCO DE QUEVEDO

—¡Es malo para la salud!,
corean los inquisidores sanitarios.
Harto estoy de sentencias inflexibles,
dictadas con mirada altiva de galeno.

—¡No bebas! ¡Y no fumes! ¡Y no comas…!
No diré «come y bebe, que la vida es breve»,
pero perdono los pecados puntuales.
El tabaco mata. La soledad destruye.

Va una pareja añosa caminando,
con el desdén del tiempo y la distancia de una vida monótona.
Él saludable y triste. Ella obesa y gozosa, con bolsas palpebrales
y un cigarrillo compañero entre los gordos dedos alejados.

¿Dar vida a los años y no años a la vida?
Cuestión de prioridades… (Pienso ahora en Quevedo.)
Yo me sumo a los que consumen su salud
por un poco de goce terrenal. Y sin haber bebido.

A la hora de elegir
—fumando o sin fumar—,
que nuestro entendimiento se ilumine.

[2020, 4 jul.]

Brouillards (Nieblas), Claude Debussy

martes, 22 de noviembre de 2022

Pensamientos médicos


Las cuestiones de salud y del ámbito sanitario son tan importantes –y preocupantes– que escribir sobre ellas es una tarea interminable. Y condensarlas en breves pensamientos es a la vez una labor lúdica y (casi) filosófica. Lo intentamos hace casi una década, considerándolos como «impromptus médicos». Ahora, se nos ocurren unos cuantos que englobamos bajo el epígrafe «pensamientos médicos».

[Advertencia.– Algunos pensamientos y ciertos impromptus pueden tener similitudes; para no repetirnos, recurrimos a variantes de una misma reflexión.]

  • Si lo más importante  –o lo que más preocupa– es la salud, el principal ministerio de un gobierno tendría que ser el de sanidad.
  • La sanidad universal es un logro que sin regulación puede perderse.
  • La sanidad pública no es gratuita, por más que se repita que lo es.
  • En sanidad, la cantidad está reñida con la calidad. 
  • La sanidad convertida en bien de consumo es una auténtica aberración.
  • Tener mejor accesibilidad a la sanidad no significa que ésta sea mejor.
  • Así como la justicia lenta no es justicia, la sanidad de larga espera no es sanidad.
  • El paternalismo médico es tan indeseable como el empoderamiento desmedido del paciente.
  • Debería contemplarse la «adaptación» del puesto de trabajo sanitario por cuestión de edad.
  • Las agresiones a sanitarios son expresión de una enfermedad social.
  • Buscar rentabilidad política con la sanidad, sin pretender mejorarla, es burlarse de una buena política sanitaria.
  • Se dice que la sanidad es la joya de la corona, en presente; esperamos y deseamos que no se hable de ella en pasado.*
*Este último pensamiento podemos relacionarlo con la emigración de médicos (por diferentes motivos: carga laboral, nivel de exigencia..., ¿malas remuneraciones?), pues una sanidad sin sus recursos humanos es una sanidad muerta.

Queremos confiar en una buena sanidad, al amparo de los dioses y con alegría...

Mozart – Sinfonía n.º 41 ˝Júpiter˝: Molto Allegro

martes, 26 de octubre de 2021

Albert Schweitzer, reverencia por la vida

Fuente: gettyimages

«Es el hombre más grande de nuestro siglo».
Albert Einstein sobre Albert Schweitzer

Albert Schweitzer (1875-1965) fue un médico, filósofo, teólogo, músico y escritor franco-alemán. Como escritor, ya lo hemos citado en la entrada «Médicos escritores y viceversa», considerándolo un verdadero polímata. Por su labor en África como misionero médico (fundó el Hospital Albert Schweitzer en Lambaréné, Gabón) y por poner en práctica su filosofía de «Reverencia por la vida», le concedieron el Premio Nobel de la Paz en 1952. Musicalmente, destacó como organista y gran conocedor de la obra de Bach. Sin duda, un gran médico humanista y mucho más.

Más sobre Albert Schweitzer

Albert Schweitzer. El hombre como símbolo

Albert Schweitzer, el gran médico-misionero del siglo XX, poseía una personalidad versátil integrada en múltiples talentos, lo cual produjo la conjunción poco frecuente del pensador con el hombre de acción y del humanista con el científico y el artista.
Reproducimos su propio testimonio: «Era catedrático de la Universidad de Estrasburgo, organista y escritor, y lo abandoné todo por ser médico en el África Ecuatorial. ¿Por qué? Diversos escritos y testimonios orales de misioneros me habían revelado la miseria física de los indígenas de la Selva Virgen. Cuánto más pensaba en ello, más dificultades encontraba para comprender que nosotros, los europeos, nos preocupásemos tan poco por la gran misión humanitaria que nos incumbe en aquellas tierras lejanas». 
Algunas frases de Albert Schweitzer
  • Un buen médico debe escuchar como un sacerdote, razonar como científico, actuar como un héroe y hablar como una persona normal. [1]
  • El dolor es para la humanidad un tirano más terrible que la misma muerte. [2]
  • El propósito de la vida humana es servir, mostrar compasión y tener voluntad de ayudar a otros.
  • La gran tragedia de la vida no es la muerte. Es lo que dejamos morir en nuestro interior mientras estamos vivos.
  • La edad arruga la piel, pero renunciar al entusiasmo arruga el alma. [3]
  • Con veinte años todos tienen el rostro que Dios les ha dado; con cuarenta, el que les ha dado la vida y con sesenta el que se merecen.
  • La felicidad no es más que buena salud y mala memoria. [4]
  • A la pregunta de si soy optimista o pesimista, yo respondo que mi conocimiento es pesimista, pero mi voluntad y mi esperanza son optimistas.
Fuente: gettyimages
 
Y para finalizar la semblanza de este hombre multitalentoso, una muestra de su arte como organista interpretando a Johan Sebastian Bach, su debilidad.

Bach por Albert Schweitzer
Al pie del vídeo, listado de obras y enlaces. 
La famosa Tocata y fuga en re menor AQUÍ

***

Nota: «Un buen médico debe...»

Hemos recibido algunos comentarios a la primera frase de Schweitzer («Un buen médico debe...»), cuestionando la posibilidad de llevar a cabo su propuesta en las circunstancias actuales, sobre todo por la falta de tiempo para la atención adecuada a los pacientes. Y hemos dado estas dos respuestas complementarias:

 —Evidentemente, Schweitzer se refería a un médico «libre», con entera capacidad de decisión, no a un «funcionario» condicionado (esclavizado) por el tiempo y la burocracia.

—Schweitzer propone el ideal de un médico humanista. Nuestra realidad convierte prácticamente su propuesta en un imposible.

lunes, 5 de abril de 2021

El poder curativo de la naturaleza


La naturaleza obra sin maestros. Hipócrates

El médico sólo es el ayudante de la naturaleza. Galeno

Un diálogo bloguero sobre el Triaje en Atención Primaria…

—En mi centro de salud lo llevamos haciendo desde hace dos años y la experiencia no ha podido ser más positiva; entre otras cosas, descubrimos un nuevo tipo de tratamiento, el tratamiento por espera: pacientes que acuden por patología banal no aguantan pasar por varios filtros y cuando se les llama, ya se han ido.

—Ese tratamiento "por espera" viene a ser un autofiltraje: el propio demandante de atención urgente desiste, reconociendo que lo suyo no es tal (o que es demorable) y, por lo tanto, no merece la pena esperar. Hablar de curación espontánea, y repentina, ya sería ironía.

…nos hace reparar en la vis medicatrix naturae («el poder curativo de la naturaleza»), frase latina derivada de otra griega atribuida a Hipócrates. Y en un aforismo: Medicus curat, natura sanat («el médico cura, la naturaleza sana»), que nos recuerda consabidos dichos: la naturaleza es sabia, la naturaleza es el mejor médico.​ Ciertamente, el organismo tiene sus mecanismos de autorregulación para mantener el equilibrio corporal, la homeostasis. Aunque en la situación referida, más que natural, ya sería curación milagrosa.

Es verdad que uno puede vivir de modo saludable sin necesidad de cuidados médicos. Hay gente con una robustez física y mental envidiable, que sabe cuidarse y que puede vivir muchos años. Por otra parte, siempre hemos escuchado declaraciones como «yo soy mi propio médico» y otras por el estilo que podemos calificar de fanfarronadas. Pero, por desgracia, no a todas las personas les ha dado la naturaleza una salud de hierro ni a nadie se le puede garantizar estar a salvo de por vida de sufrir lesiones traumáticas. De manera que los profesionales de la medicina, en su distintas categorías y especialidades, se hacen necesarios, por más que la naturaleza sane y los ángeles guardianes nos protejan.

La naturaleza obra sin maestros, dijo Hipócrates, al mismo tiempo que ejercía como sanador humano. Un sabio tomado como referente por los hombres que siguieron sus pasos, dispuestos a entregarse al noble ejercicio de la medicina.

Vis medicatrix naturae (del film Restauracion, 1994)
***
A quien la naturaleza cuida, no lo perturbe el hombre.

Enlace relacionado

Anexo: texto que hace referencia a la vis medicatrix naturae:
Quizá en algún caso las fuerzas materiales puedan detener –nunca impedir en absoluto– la marcha natural de los sucesos históricos; pero mejor es que no la detengan, sino que, al contrario, coadyuven a la obra. La idea tiene en sí eso que llaman los médicos vis medicatrix, fuerza curativa interna, espontánea: herida en un combate, presto se cura, y aun gana fuerzas para empeñar otro mayor, en el que vence. 
ANGEL GANIVET, El porvenir de España

viernes, 16 de octubre de 2020

Sistema de consumo


La medicina institucionalizada ha llegado a ser una grave amenaza para la salud.
IVAN ILLICH, Némesis médica

La medicina excesiva de nuestro tiempo, o el excesivo control de la salud, mediante el sobrediagnóstico y el sobretratamiento, nos puede etiquetar de enfermos estando sanos; es decir, nos puede convertir en «víctimas de salud». Es una medicina consumista, costosa y peligrosa, que hemos intentado reflejar en un poema.


SISTEMA DE CONSUMO

Junto a tantos enfermos crónicos
—reverso de la buena esperanza vital—,
muchas víctimas de salud. Demandan
buena asistencia sin enfermedad 
y del mayor bien son privadas.
¡Insano crecimiento artificial!
Superado el concepto un tanto antiguo
de masificación, tan bruto y proverbial,
rebosan hospitales. Listas de espera aumentan.
Y en centros de salud, a punto de estallar,
redunda este colapso. Quimérica es la calma
con loco panorama. La prisa es realidad
en sanidad muy aplaudida
por fanáticos que mucho ven sin mirar.
Desespera el que espera. Y siendo tantos
los que aguardan la cita de hospital,
desasosegados ahogan el imponderable
y olvidado primer nivel asistencial.
Víctimas de salud con sus perfiles sanos…
¿Cabe retroceder y desetiquetar?
Confiemos: los males no deben ser eternos. 
Algún día la sensatez ha de llegar.

Obertura de Los Esclavos Felices – Juan Crisóstomo Arriaga
***
Reflexión anexa
La atención primaria, universal, es incompatible con la medicina de consumo. Pero el mercado manda y la AP se asfixia cada vez más... Si ésta acaba devorada por aquél, quedará una atención médica privada (o de mutualistas), elitista, y una beneficencia de salud mayoritaria. Hay que anteponer la persona al mercado.

miércoles, 14 de octubre de 2020

Historia de la Medicina

Homenaje a la Medicina (1957-8), Julio Escámez

La historia es fundamental para saber de dónde venimos; está escrita para no olvidar lo que fuimos. Y la historia de la medicina es esencial para conocer la evolución de la ciencia médica. La Historia de la Medicina es una de las ramas de la historia, la que trata de acontecimientos médicos pasados merecedores de recordar, concretados en conocimientos y prácticas médicas a lo largo del tiempo, así como de sus protagonistas. Valga su esencia en un soneto.

HISTORIA DE LA MEDICINA

La medicina es la más humana de las ciencias
y la más científica de las humanidades. E. Pellegrino

De nuestra ciencia médica, el primero
es Hipócrates —de la Medicina
el padre—, y Galeno quien culmina
su escuela. (Pareja en cuarteto entero.) 

Saltando por los siglos como quiero,
llego a Vesalio anatomista. Atina 
con Harvey el segundo sin inquina.
Lo cierra Sydenham y no me muero.

A Virchow y Cajal he de nombrar
en el primer terceto. Y también
para Ehrlich o Fleming hay lugar.

Sin duda en el segundo digo bien:
no puedo en un soneto condensar
la historia. Y juro —¡ay Osler!— que no hay quien.

"Aria" de la Suite nº 3 de Johan Sebastian Bach

martes, 25 de febrero de 2020

La complejidad de la salud


Una disciplina [la Medicina] que, como ninguna otra, demanda la excelencia técnica, la claridad ética y el compromiso humanista.
Octavio Quintero

Quiero compartir con Uds. cinco reflexiones sobre la complejidad de la salud. Están basadas en mis lecturas y mi experiencia como ministro de salud, en la teoría y en la práctica, en la reflexión y en la acción.
1. Complejidad científica
Quiero aventurar una hipótesis, una idea suelta: nuestros peores errores vienen no de la ignorancia o la falta de conocimiento, sino del exceso de confianza, la omisión de la complejidad y la negación de la incertidumbre. La modestia debe ser una norma, una postura permanente, casi un principio ético.
2. Complejidad administrativa
Si la salud es un derecho fundamental, esto es, si los ciudadanos ya no pagamos directamente por los servicios, tiene que existir, entonces, un tercer pagador, público o privado. Y con los terceros pagadores, vienen los problemas: los costos de transacción, el sobrediagnóstico, el sobretratamiento, el divorcio entre valor y precio, las auditorías, las glosas, las deudas, etc. La salud como derecho* fundamental tiene como consecuencia inmediata la complejidad administrativa. La democratización implica además congestión, listas de espera e incluso racionamiento. [*Más bien derecho a la asistencia sanitaria.]
3.  Complejidad filosófica
Más allá de las decisiones colectivas, los médicos tienen una doble responsabilidad, con el paciente y con los recursos del sistema. En los sistemas públicos, la práctica de la medicina no puede separarse de la ponderación del costo y la efectividad. Tampoco de las consideraciones bioéticas.
4. Complejidad ética
Todos deberíamos irnos con la dignidad intacta, pero resulta cada vez más difícil. (...) Lidiar con las aspiraciones de los seres humanos en sus últimos días, con la tiranía de la esperanza y las distorsiones cada vez mayores de la tecnología y la economía, es una tarea imprescindible.
5.  Lo simple: la importancia de la humanización
Henry Marsh, el neurocirujano inglés, salió una tarde lluviosa de domingo del hospital. Pasó por un supermercado. Encontró una larga fila en la registradora. Musitó con arrogancia: “a ver, ¿quién de Uds. ha hecho algo importante hoy?”. Entendió, entonces, que su poder sobre la vida de la gente estaba mutando en rechazo a su humanidad. Esta anécdota superficial pone presente un hecho profundo: la tendencia deshumanizante de la medicina moderna. O mejor, de la vida moderna en general. Las causas son muchas y sería impertinente intentar un recuento. Pero el remedio empieza por nosotros, por lo que quisiera llamar la doble empatía: ponernos en el lugar del otro para así facilitar que el otro se ponga en el nuestro. Muchos problemas tienen una solución de baja tecnología, una simple conversación. Muchos problemas tienen, a su vez, una causa simple: la ausencia de esa conversación, del diálogo y la mirada compasiva que nos humanizan.  
En defensa de la complejidad, por Octavio Quintero
Merece leerse este artículo completo. Es admirable que un ministro de salud, y profesional de la economía, escéptico, se exprese abiertamente a la ciudadanía, reflexionando sobre la complejidad de los sistemas sanitarios.

A veces nos perdemos en letras y músicas...

lunes, 10 de febrero de 2020

Médico de comunidad infantilizada

Fuente

Los políticos han infantilizado a la población y ahora necesitan un ejército para que les den el chupete a los ciudadanos, y ese ejército son los médicos de familia.
Ileana Frías

Una sociedad del deseo ilimitado es una sociedad de frustración ilimitada.
Gilles Lipovetsky

En múltiples foros profesionales, médicos de familia –de ambos sexos– dejan por escrito sus lamentos por no poder hacer su trabajo en condiciones, con la necesaria calma, con el tiempo suficiente para brindar lo mejor de su arte y su ciencia. Expresa uno el agobio de los “días de locos”, cuando se agolpan en la consulta varios pacientes a la vez, y lo compara al camarote de los Hermanos Marx. Y muestran su hartazgo los más jóvenes, aun por encima de las voces veteranas, seguramente hartas de que sus clamores no hayan sido nunca escuchados, y más cercanas a la tabla de salvación que, tristemente, supone ahora la jubilación.

Una pena. 

Resuenan los mayores quejidos por una cuestión progresivamente creciente: el abuso de la demanda urgente, sin tratarse de motivos inmemorables o por motivos inauditos, algunos de los cuales se adentran en el ámbito del surrealismo y asombrarían a los sufridos individuos de generaciones ya idas. Veamos unos cuantos como muestra de que lo más inverosímil se vuelve realidad:

–crisis de ansiedad porque su nueva pareja la ha bloqueado en el móvil.
–no sabe cómo dejar a su novio y espera una respuesta sanitaria.
–estaba comiendo patatas chips y se le ha quedado un pedacito en una muela.
–madre angustiada: hijo tiene rozaduras en axilas… por correas de mochila nueva.
–preocupación por mancha en cara... que resulta ser suciedad.
–cita urgente porque crema de hipermercado le produce escozor.
–preguntan cómo dosificar un jarabe infantil antitérmico para dárselo a un perro.
–levantan de madrugada a médico guardia por si hay máquina de café en centro de salud, porque los bares están cerrados.

Dejando lo simplemente anecdótico, la demanda absurda es excesiva.

¿Cómo hemos llegado a esta situación descabellada? ¿Cuáles son las claves que lo pueden explicar? Se argumenta que los mensajes equívocos o engañosos (“¡Acuda a urgencias al mínimo síntoma! ¡Nunca se automedique! ¡Consulte al farmacéutico!...”), y ya no digamos el alarmismo (como actualmente con el coronavirus o hace diez años con la gripe A), engendran dudas y provocan temor en la población, un pánico comparable a una situación de desastre o bélica (se habla de atención sanitaria "de guerra"), y que esta información tóxica continua provoca ciudadanos inútiles, que no se valen por sí mismos, como si perdiesen su autonomía sin estar mermados, ni física ni psíquicamente. En definitiva, vemos una sociedad infantilizada, incapaz de valerse por sí misma y sumida en la videocracia.

¿Cómo habremos de salir de esta absurda espiral demoledora? Complicado a corto plazo; a la larga, mediante la educación, fomentando el uso del sentido común.  

Madurar en una sociedad infantilizada
*** 
ANEXO: GENERACIONES
Sobre las diferentes generaciones de los siglos XX (Perdida, Grandiosa, Silenciosa, Baby boomer, X. Y) y XXI (Z, Alfa), con sus diferentes circunstancias y retos:

Generaciones de los siglos XX y XXI: 
Parte 1: Generaciones Perdida y Grandiosa
Parte 2: Generaciones Silenciosa y Baby Boomer
Parte 3 : Generación X
Parte 4: Generación Y "Milennials"
Parte 5: Generación Z

Generación PERDIDA: nacidos entre 1883 y 1900; la que vivió de cerca los horrores de la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Generación GRANDIOSA: nacidos entre 1901 y 1925 (en Europa se suele emplear la denominación de «Generación de 1914», el año en que comenzó la guerra). Generación SILENCIOSA: nacidos entre 1926 y 1945; es la que vivió los momentos más duros de la historia moderna: durante su infancia la Gran Depresión de los años 30, después  la Segunda Guerra, y por último el auge de los gobiernos fascistas. Generación BABY BOOMER: nacidos entre 1946 y 1965, por el baby boom -explosión demográfica- que ocurrió en algunos países después de la Segunda Guerra. Generación X: nacidos entre 1966 y 1980, tras la generación de los baby boomers; esta generación ha visto de casi todo: desde TV en blanco y negro a los TFT más nítidos. Generación Y: nacidos entre: 1980 y 1995; también conocida como Generación del Milenio o Millennial –los millennials-, siendo algunos de sus componentes de mayor edad, hijos de los más maduros de la Generación X y de los baby boomers más jóvenes. Generación Z: nacidos entre 1996 y 2005. Nacieron con el movimiento explosivo tecnológico muy avanzado; se les suele denominar “nativos digitales” o “post millennials” y en ocasiones centennials, ya que desde su nacimiento, se han criado con un dispositivo electrónico en su mano; si se dijo que los ‘X’ y los ‘Y’ fueron criados por la televisión, la generación Z está siendo criada por Internet y el móvil. 

lunes, 27 de enero de 2020

Epidemiología de las enfermedades transmisibles


Un enfermo pega el mal a veinte sanos y mil sanos no pegaron jamás salud a un doliente. Francisco de Quevedo

La diferencia que hay entre la edad antigua y la moderna, es la diferencia entre una edad que lucha con dragones y una edad que lucha con microbios​.
G.K. Chesterton

Las epidemias han tenido más influencia que los gobiernos en el devenir de nuestra historia. George Bernard Shaw

1. Conceptos epidemiológicos básicos:

Epidemiología [del griego epi, sobre, demos, pueblo, y logos, estudio o tratado]. Estudio de la distribución y los determinantes de estados o eventos (en particular de enfermedades) relacionados con la salud y su aplicación al control de enfermedades y otros problemas de salud. Hay diversos métodos para llevar a cabo investigaciones epidemiológicas: la vigilancia y los estudios descriptivos se pueden utilizar para analizar la distribución, y los estudios analíticos permiten analizar los factores determinantes.

Enfermedad transmisible. Enfermedad infecciosa [contagiosa] causada por un agente infeccioso [viral, bacteriano, fúngico, parasitario] que se transmite entre personas por contacto directo con una persona infectada o por un medio indirecto [transmisión directa e indirecta de enfermedades], como la exposición a un vector [vector epidemiológico: mosquito, garrapata, pulga... u otro insecto], animal, fómite, producto o ambiente, o el intercambio de un fluido contaminado por el agente contagioso.

Cadena epidemiológica. Eslabones o elementos necesarios para que exista una enfermedad transmisible. La cadena epidemiológica más común tiene 6 eslabones: agente causal, reservorio (o fuente de infección), puerta de salida, vía/modo de transmisión, puerta de entrada y huésped susceptible (fig. 4).

Foco de infección. Sitio donde hay concentraciones elevadas de algún agente infeccioso, el cual puede llegar a propagarse a zonas mucho más extensas.

Virulencia. Capacidad de un microorganismo de causar daño a su huésped.  

Zoonosis [del griego zoo, animal, y nosos, enfermedad]. Cualquier enfermedad que se transmite de forma natural de los animales (en su mayoría vertebrados) al ser humano, y viceversa.

Vigilancia epidemiológica. Recolección sistemática, análisis e interpretación de datos de salud necesarios para la planificación, implementación y evaluación de políticas de salud pública. [Relac.: Red de V. E., médicos centinela]

Rastreo. Identificación y seguimiento de contactos con un infectado, en situación de brote epidémico o de epidemia. Es realizado por rastreadores, vigilantes epidemiológicos, personas capacitadas y formadas para realizar esa vigilancia epidemiológica. [La capacidad de rastreo se entiende como "trazabilidad".]

Estudios epidemiológicos. Experimentales y no experimentales. Descriptivos y analíticos. Longitudinales y transversales.

Inmunidad. Resistencia natural o adquirida frente a un agente causal de infección, por presencia de anticuerpos específicos; puede ser activa o pasiva: por reacción a un antígeno (infección o vacuna) o por transferencia de anticuerpos (suero). La inmunización es el proceso por el que una persona se hace inmune o resistente a una enfermedad infecciosa, por lo general mediante la administración de una vacuna. Se denomina inmunoprofilaxis a la inmunidad conferida por la administración de vacunas o sueros (activa o pasiva, respectivamente; ver: tipos de inmunoprofilaxis). Se habla de inmunidad de grupo (colectiva o de rebaño) cuando un porcentaje de la población desarrolla esa resistencia: se ha hecho inmune frente a una enfermedad infecciosa.

Para otros conceptos, como incubación, brote, epidemia, pandemia, etc., ver:


2.  Epidemiología de las enfermedades transmisibles. Entre los cometidos de la epidemiología está el de las enfermedades infecciosas, en realidad el único en los inicios de esta ciencia basada en el análisis estadístico, pues se centraba en el control de las epidemias. [En la actualidad también presta gran atención a las enfermedades crónicas e incapacitantes: cardiovasculares, neoclásicas, etc.]

3. Enfermedades transmisibles preocupantes. Por seguridad sanitaria internacional, preocupa especialmente la difusión de enfermedades transmisibles cuarentenables [que precisan cuarentena o aislamiento] en el Reglamento Sanitario Internacional (RSI). Inicialmente, en 1969, el RSI contemplaba el control de cuatro enfermedades graves: el cólera, la peste, la fiebre amarilla y la viruela. Con el apoyo de la OMS, los 194 Estados Partes en el RSI aplican esas normas mundiales con el fin de reforzar la seguridad sanitaria nacional, regional y mundial.

4. La OMS está preparada para dar alerta y respuesta a emergencias sanitarias, entre ellas las enfermedades infecciosas –siempre es una de sus prioridades–, como está sucediendo ahora con las infecciones por coronavirus, uno de los virus respiratorios más frecuentes. [Entre otras alertas, recordemos las de la gripe aviar, la gripe A o el dengue.]

1
Agentes infecciosos
Fuente
Prión: partícula infecciosa de naturaleza proteica.

2
Enfermedades transmitidas por vectores
Fuente
Plasmodium* (protozoo), Leishmania (protozoo), Trypanosoma (protozoo)
y Onchocerca (helminto o nematodo) son parásitos.
La Yersinia pestis y la Rickettsia rickettsii y la Borrelia burgdorferi* son bacterias.

2b
Enfermedades infecciosas y parasitarias
que podrían afectar a España por cambio climático
Fuente
Cambio climático y salud:
El cambio climático influye en los determinantes sociales
y medioambientales de la salud.

3
Agente infeccioso-Enfermedad transmisible
Fuente

4
Cadena epidemiológica (6 eslabones)
Cadenas epidemiológicas de principales enfermedades


***
Se entiende por vacuna cualquier preparación destinada a generar inmunidad contra una enfermedad estimulando la producción de anticuerpos. (OMS)

Enlaces vacunales externos
¿Cómo actúan las vacunas? [Divulgativo, OMS]
16 vacunas 16, una a una [Juan Gérvas]

Entradas relacionadas
Fiebre amarilla y médico contagiado

Doktor Schnabel von Rom (Doctor Pico de Roma, 1656), Paul Fürst
Este grabado muestra a un médico de la peste negra, de los siglos XVII y XVIII, tapado completamente con una vestimenta característica, en la que destaca una máscara picuda (con dos agujeros nasales y dos oculares con lentes; v. máscara de cuero AQUÍ) y que se completa con botas de cuero marroquí (cuero de cabra), pantalones amarrados a las botas, abrigo, sombrero y guantes.

jueves, 23 de enero de 2020

Hipocondría social y medicina consumista

Los médicos somos peligrosos. Utilícenos sólo cuando sea necesario.
Juan Gérvas

De una entrevista al cirujano Antonio Sitges-Serra, autor del libro Si puede, no vaya al médico (“Dedicado al personal sanitario que ha sufrido las arbitrariedades de la gestión y a los pacientes que han sufrido las arbitrariedades de los médicos”), extraemos estas escuetas conclusiones:

  • tecnología de detección precoz convertida en problema grave de salud. [Prevención excesiva. Sobrediagnóstico] 
  • sobran médicos; parece lo contrario porque hemos creado una sociedad hipocondríaca y sobremedicada. [Hipocondría social. Sobretratamiento]
  • hipocondría social favorecida por diferentes agentes (prensa, médicos, industria farmacéutica, sociedades científicas, etc.)
  • medicalización de la vida que llega hasta los lunes.

Es evidente que a la hipocondría social contribuye mucho la cibercondría, la búsqueda desasosegante de enfermedades en Internet.

Podremos estar de acuerdo con todas las afirmaciones del Dr. Sitges-Serra, discrepar en parte, mostrar completo desacuerdo o precisar matizaciones. Ahora bien, lo referido arriba, propio de una “medicina de consumo” que comporta la medicalización de la vida de las personas, nos parece indiscutible. La medicina es una bendición, si se ejerce con tino, pero todo exceso médico redunda negativamente en la seguridad del paciente. Y por sentido común, es necesario promover el autocuidado de la salud y evitar la creciente dependencia médica.

Medicina de calidad vs. Medicina de consumo (cantidad)

Centrándonos en todo este proceso medicalizador, hemos elaborado una secuencia de acontecimientos en forma de engranaje.


Dice el doctor Sitges-Serra: «Mi intención es ayudar al ciudadano medio a cuidarse por él mismo, sin necesidad de depender excesivamente del sistema médico».

Entrevista al doctor Sitges-Serra (extracto)

(Si puede, no vaya al médico)
***
Vivir como enfermos estando sanos.

Entradas relacionadas
Consulte con el médico si es estrictamente necesario
La creciente dependencia médica
A más medicina, peor salud

La medicina consumista es costosa y peligrosa.

ANEXO. Nuevos conceptos relacionados
Podemos señalar al respecto: «medicina cosmética», que supera el área de la cirugía estética, y «medicina basada en existencias», condicionada por la disponibilidad de recursos. La primera no responde a necesidades, sino a particulares deseos (de algún modo consumistas); la segunda nos habla de limitaciones, que pueden obedecer a gasto innecesario (el consumo en lo superfluo detrae presupuesto para lo necesario).

jueves, 26 de diciembre de 2019

Confesiones de Henry Marsh

Hacen falta tres meses para aprender a hacer una operación, tres años para saber cuándo hacerla y treinta años para saber cuándo no hacerla. Henry Marsh

Henry Thomas Marsh, neurocirujano británico, publicó dos libros que tratan de su experiencia profesional y sus reflexiones en torno a ella: Ante todo, no hagas daño (2014) y Confesiones (2017). Del primer libro es el aforismo de cabecera.

Y de una entrevista periodística, extraemos unas cuantas frases, algunas de ellas verdaderamente aforísticas.

  • No me gustan los hospitales. La mayoría son como fábricas, lugares muy antipáticos para estar enfermo. 
  • He sido un ferviente defensor del sistema público sanitario, pero acabé desesperado con la burocracia. Ahora es un mundo muy encorsetado. 
  • El gran reto de los médicos es mantener la relación de confianza con los pacientes y sus familias cuando las cosas salen mal.
  • A veces tienes que decir medias verdades para no aterrorizar al paciente. Y nunca debes parecer asustado. No hay nada que asuste más a un paciente que un médico asustado.
  • El sentimiento de triunfo personal se me fue hace tiempo.
  • Muchos de los problemas en cirugía cerebral radican en calibrar los riesgos de operar o no. Y una de las cosas más difíciles en la medicina es decir a un paciente «vuelve a tu casa y muere».  
  • La gente que sufre daño en la parte frontal del cerebro cambia su personalidad y su juicio moral y se convierten en personas con las que es imposible vivir.
  • He aprendido la enorme importancia de llevarte bien con tu equipo. Yo no puedo trabajar si no hay un buen ambiente porque es un trabajo muy estresante.
  • Todavía enseño y les digo a mis alumnos: «Tratamos a pacientes, no a radiografías».
  • Las nuevas generaciones de médicos se han vuelto más técnicos y mecánicos. Además, los recortes implican menos tiempo para cada paciente. Cada día es más difícil.

I'm Confessin' - Peggy Lee

jueves, 19 de diciembre de 2019

Integridad de un médico “renacentista”


Medicus enim nihil aliud est quam animi consolatio
(El médico no es otra cosa que el consuelo del alma).
Petronio

De la personalidad de un profesional de la medicina había extraído algunos rasgos que, de algún modo, nos acercan al entusiasmo del hombre renacentista. Los tenía archivados en una carpeta, como muchos otros borradores que andan perdidos, y con un enlace desaparecido dirigido a dicho profesional, que desafortunadamente no he podido averiguar. Pero como me parecen interesantes, ahora los difundo.

Un ansia infinita por comprender el alma humana y disfrutar de la belleza.

Una filosófica curiosidad por saber del humano conocimiento, una apertura a todas las disciplinas, científicas, humanísticas, artísticas.

Una capacidad de entrega ilimitada y una encomiable tenacidad, a pesar de las crecientes dificultades, o precisamente por eso mismo.

Un firme entusiasmo dispuesto a lograr un cambio favorable para pacientes y profesionales, no negando el desencanto por la despersonalización de la asistencia.

Una integridad moral para ayudar a quienes lo necesiten, eludiendo obstáculos técnicos o protocolarios, orientada al bondadoso triunfo.

He aquí la sed de conocimiento y la integridad de un médico "renacentista". Un médico que sin duda apostaría por la Medicina Basada en el Humanismo, la misma que propone el doctor José Antonio Trujillo. Viene a ser una medicina con alma, en la que el médico, además de aplicar su conocimiento, contempla al paciente como persona; le da la mano y lo mira como ser humano. Y una de las dos caras principales de este blog son las Humanidades Médicas, disciplinas del Humanismo Médico (#HumanidadesMedicas #HumanismoMedico).

Decálogo del médico humanista
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Decálogo del médico humanista, por José Antonio Trujillo

lunes, 2 de diciembre de 2019

La paciencia del médico de familia


La primera obligación del médico es la ciencia; la primera condición, la conciencia; la primera necesidad, la paciencia. Florencio Escardó
—Soy asmático y vengo a que me pinches Urbasón —ordena el paciente.
Ante esta orden directa, el médico concluye: “Es la realidad del empoderamiento del español medio”. Y procura no desalentarse: “Ay, Señor, dame paciencia…”.

Es el detonante en un foro médico para iniciar un debate salpicado de sentimientos encontrados, que van desde la indignación profesional a la resignación vocacional. Para averiguar el porqué del cambio sociológico en el ámbito de la salud, son claves la educación, la comunicación, el respeto, la confianza, la comprensión... Tras la lectura atenta de la multitud de comentarios, concluimos lo que sigue. 

1. El motivo es cultural, y lo cultural forma parte de lo sociológico. La sociedad ha cambiado, la autoridad social se ha devaluado y la del médico (“autoridad de Esculapio”) ha ido cayendo progresivamente. Consecuencia de un empoderamiento del paciente mal entendido, que el médico llega a sentir como ofensivo.

Nos hace recordar un pasaje del Quijote (Primera parte, Capítulo XX), por el menosprecio que siente don Quijote cuando Sancho tiene una incontinencia fecal y la percibe, lógicamente, de manera desagradable: 
—Retírate tres o cuatro allá, amigo —dijo don Quijote (todo esto sin quitarse los dedos de las narices)—, y desde aquí adelante ten más cuenta con tu persona y con lo que debes a la mía; que la mucha conversación que tengo contigo ha engendrado este menosprecio.
2. El cambio cultural ha perturbado la relación médico-paciente, el proceso de comunicación y entendimiento. En ocasiones, el entendimiento llega a ser imposible, por la desautorización del profesional o la negación del conocimiento o la ciencia que debe tener para ocupar su puesto; en casos extremos, la imposibilidad de razonamiento es equiparable al habitual diálogo de sordos con miembros de una etnia innombrable, por pudor, que alguien apuntó en uno de los comentarios. No hablamos aquí de pacientes difíciles ni de médicos especiales.

Si se mezclan ignorancia y malos modos, el cóctel puede ser explosivo. En tiempos de crisis y recortes, con obligadas esperas (agravadas por las consultas "sin cita", o forzadas, y por la creciente dependencia médica), la cosa es todavía peor. Los enfrentamientos que eran anecdóticos, son ahora frecuentes. Las reclamaciones, que eran casi inexistentes, están al orden de día y por la mínima. En conclusión, ha de entenderse, por si no queda claro, que el cambio cultural ha sido para mal.


3. El médico posee la ciencia, es su primera obligación, aunque a menudo se le niegue. Lo vemos con la orden inicial que le da el paciente, o con otras órdenes parecidas y no hace tantos años impensables: “Deme esto… Hágame aquello… Quiero esto otro…”. Podría interpretarse como una inversión de papeles. Los usuarios solicitan pruebas motu proprio, piden antibióticos, exigen certificados… De la negativa justificada pueden esperarse reacciones agresivas o violentas (nadie ignora el aumento de la violencia en los centros sanitarios).

Es como si los consultorios fuesen supermercados (del “todo gratis”) y la labor de servicio público del sanitario se hubiese degradado a servidumbre; alguno llega a calificarla de esclavitud. En la peor concepción del asunto, tal vez exagerada, vemos a un médico desposeído de su ciencia y esclavizado.

Por otro lado, la consulta telefónica (no limitada, abierta a todo) se ha convertido en un nuevo medio de generación de conflictos, al excederse su estricta utilidad (renovar medicación crónica o resolver una duda concreta). Y por encima, la asunción continua de pacientes de otros profesionales, por no haber cobertura de las ausencias, añade más dificultades, al no conocerlos y no haberse tenido con ellos una continuidad asistencial (“longitudinalidad”).

En cualquier caso, la demanda asistencial es excesiva. Pero no es culpa de los usuarios; en parte lo es de los propios profesionales y, sobre todo, de la autoridad sanitaria, del poder político. Y aquí nos apropiamos de una reflexión ajena: 
Los políticos no comprenden que deben sumar su vector de fuerza al de los profesionales en este aspecto de la demanda y no lo comprenden sencillamente porque ignoran o pretenden ignorar este postulado (a corto plazo dicen que les da réditos): “La primera lección de la economía es la escasez: nunca hay suficiente de nada para satisfacer por completo a todos los que lo quieren. La primera lección de la política es ignorar la primera lección de la economía”. (Thomas Sowell) 
4. El médico ha de tener conciencia; es la primera condición: debe asumir los principios bioéticos (no maleficencia, beneficencia, autonomía y justicia). Debe poner lo mejor de su parte en beneficio del paciente, respetando su decisión última y en un trato de igualdad. Por supuesto, también ha de ser respetuoso en todo momento. Pero merece igualmente el respeto de la otra parte. Si además de dudarse de su capacidad, al médico se le deniega el respeto, ¡apaga y vámonos!

Entonces daría igual tener un robot en su lugar, insensible e inmutable; aunque el paciente, sin duda, habría de lamentarlo.

5. El médico debe tener paciencia; es la primera necesidad, y el tercer postulado del doctor Escardó. Y es lo más difícil desde la perspectiva actual. En un tiempo de plausible universalidad asistencial, con un sistema sanitario no excluyente (antiguamente convivía la Beneficencia con un modelo de aseguramiento), con los mismos o menos recursos humanos y sin cambios organizativos, es inevitable la masificación, las listas de espera y la sobrecarga asistencial de la atención primaria. 

Estos inconvenientes provocan malestar en la población, y los ciudadanos se desahogan con los profesionales de la salud más accesibles. Por supuesto, hay que tomarse la vida con humor para preservar la propia salud; pero, inevitablemente, todo esto genera frustración y desgaste emocional, en médicos y enfermeras. Aun con buenas dosis de comprensión, hay respuestas de indignación y de resignación, a partes iguales. Se palpa el cansancio, la insatisfacción…, la infelicidad. Muchos ya sólo aspiran a "sobrevivir" en un medio hostil. Triste y doloroso.

Más allá de la paciencia de los galenos de familia, ¿qué podemos esperar de un futuro sanitario con menos profesionales de la salud, una población más envejecida y un mayor número de enfermos crónicos? ¿Hay que iniciar otro cambio cultural? ¿Hay que promover los autocuidados? ¿Hay que impulsar en serio la educación sanitaria? ¿Hay que reformar el sistema sanitario? ¿Hay que establecer nuevas normas, contemplando deberes igual que derechos? ¿Quedarán muchos pueblos (¡ay!, la España vaciada)* sin asistencia médica? ¿Es el fin de la atención primaria de salud y de los médicos de familia?... Que cada cual saque sus conclusiones.

*Despoblada. Por cierto, para repoblarla se reclaman cartas pueblas. [Carta puebla]

Malos tiempos...