martes, 15 de septiembre de 2009

Entusiasmo


El entusiasmo es el pan diario de la juventud. El escepticismo, el vino diario de la vejez. Pearl S. Buck

Tengo la manía de ordenar y clasificar artículos, monografías y documentos varios. De un tiempo a esta parte, enardecido, se me dio por repasar los relativos a las ciencias médicas que he acumulado durante años. Dormían casi olvidados en carpetas y decidí recuperarlos, tenerlos al alcance de la necesidad profesional. Los fui ordenando por especialidad, edad y sexo (adulto, anciano, niño, mujer), para echar mano de ellos con más facilidad, sin perjuicio de renovarlos en una constante e inevitable tarea de actualización.

Soy de los que piensan que nunca es tarde para aprender, sabiendo que poco o nada se sabe. Es interesante recuperar lo que nunca se debió haber olvidado y conocer por primera vez lo que debió haberse aprendido en los inicios; triste la mirada retrospectiva a un tiempo fugaz y desértico: carencia de maestros verdaderos, absurdo plan de estudios, escasez de prácticas... Me contengo y, sin rencores, me entrego con apremio a devorar todo lo que quiero y debo, presentando al espacio mi enardecida sonrisa.

Sobreponiéndome a momentos bajos, procuro que renazca el entusiasmo. Aún me lamento de aquel plan docente –e indecente–, al que se daría continuidad con su deficiencia e irracionalidad; un ejemplo de mala programación: en el primer curso estadística, materia que da apoyo a la salud pública, asignatura impartida en el quinto. No podía dejar huella si despreciaba las humanidades médicas, desatendía las técnicas de comunicación e ignoraba el entorno. Y pese a todo, renace en mí el entusiasmo.

2 comentarios:

  1. Le envidio el entusiamo, colega, pero más que todo la sinceridad. Bravo por Ud. Me temo que ambos se me han extraviado entre tanto cinismo y uno de estos días los bajaré a buscar.
    Un abrazo.

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  2. Cuánto me alegra ese entusiasmo, José-Manuel.
    Abrazos,

    Diego

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