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miércoles, 7 de febrero de 2018

Enfermedades profesionales en el sector sanitario

Fuente y contenido: AQUÍ

1. REALIDAD DEL PROBLEMA
Desde el año 2010, el número de profesionales del sector de las “actividades sanitarias y servicios sociales” que piden la baja por una enfermedad como consecuencia de su trabajo se ha incrementado en un 122,9%, pasando de 474 partes comunicados ese año a 1.057 durante el 2016. En lo que va de 2017, además, se han cuantificado otros 432, según datos oficiales del Observatorio de Contingencias Profesionales del Ministerio de Empleo.
Las enfermedades profesionales de los sanitarios se duplican...

2. NORMATIVA SOBRE ENFERMEDADES PROFESIONALES

Real Decreto 1299/2006, de 10 de noviembre, por el que se aprueba el cuadro de enfermedades profesionales en el sistema de la seguridad social y se establecen criterios para su notificación y registro.


3. ENFERMEDADES PROFESIONALES MÁS PREVALENTES EN SANITARIOS

Según estudio abajo enlazado, las enfermedades profesionales causadas (EP) por agentes físicos (grupo 2), causantes de lesiones musculares y tendinosas y parálisis de nervios por presión, son las de la mayor  incidencia, seguidas por las causadas por agentes biológicos (grupo 3) y las enfermedades de la piel (grupo 5) o dermatosis profesionales. Y concluye que el sector de “actividades sanitarias” puede considerarse un sector de riesgo elevado de EP.

Por otra parte, las agresiones y actos de violencia por pacientes o familiares a sanitarios (" un tema tabú"), podrían ser entendidos como accidente laboral, pero el “síndrome del quemado” (burnout) no aparece recogido en el cuadro de EP.

La prevención de riesgos laborales en los trabajadores del sector sanitario

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Lesiones cervicales del violinista


Como complemento a las lesiones posturales de los músicos, nos vamos a referir al cuello de violinista. Siempre me ha llamado la atención el que muchos violinistas colocasen un pañuelo o una almohadilla debajo de la barbilla (mentón) y borde lateral de la mandíbula, en la zona de apoyo de su instrumento. Y buscando información sobre el tema, he hallado una entrada en el blog “Deviolines”, que a su vez se apoya en un interesante artículo del violinista y musicólogo Jesús Martín, que nos lo da todo hecho. De modo que con estas prestadas ideas solo nos queda desarrollar o matizar algunas cuestiones propiamente médicas. 


Una falta de relajación adecuada, o un exceso de tensión muscular al sujetar el instrumento, lleva a una contractura indeseable del cuello y a lesiones cutáneas en la zona de contacto con el violín (o de la viola, si es el caso). En el primer caso, se produce dolor cervical (cervicalgia) y, en extremo, también un trastorno del movimiento (distonía) que se conoce como tortícolis espasmódica

En el segundo, se produce una irritación mecánica de la piel, a veces favorecida por la sudoración y/o la hipersensibilidad individual (alergia) a algún material del instrumento, produciéndose enrojecimiento (eritema) o una dermatitis de contacto. Incluso puede producirse moratones (hematomas) con el roce repetitivo, debido a rotura capilar (de capilares sanguíneos) que da lugar a extravasación sanguínea. 

En consecuencia, y como medida preventiva, se insta a una postura adecuada, a una “sujeción más natural de instrumento”. Si alguna lesión de cuello ya se ha producido, sea contractura o lesión dérmica, habrá que tratarla, mediante productos dermatológicos o fisioterapia. Con el tiempo, en algunos violinistas (y violistas) puede producirse un engrosamiento (hiperqueratosis) de la piel afectada, un verdadero “callo”, especialmente de la barbilla, pero también de la correspondiente zona clavicular de apoyo, si no media vestimenta alguna.

miércoles, 9 de abril de 2014

El color del saturnismo

Autorretrato de Goya titulado "Goya atendido por el doctor Arrieta"

Se denomina saturnismo, plumbosis o plumbismo, al envenenamiento por plomo (saturno para los alquimistas), que se manifiesta con una sintomatología multisistémica: astenia, dolor abdominal, irritabilidad, náuseas, vómitos, pérdida de peso, cefalea, anemia –el plomo en sangre bloquea la síntesis de hemoglobina– y neuropatía periférica, por la neurotoxidad de este metal pesado. Es una enfermedad que se asocia a los pintores (“cólico de los pintores”), por el uso de colores de pinturas al óleo con compuestos de plomo, tales como el albayalde o blanco de plomo (carbonato de plomo),  el amarillo de Nápoles (antimoniato de plomo) y el minio o rojo Saturno (tetróxido de plomo); por cierto, “minio” por el río Miño, en cuyas márgenes se obtenía de modo natural, que se usó ampliamente como antioxidante para proteger superficies expuestas a la intemperie, hasta su prohibición a finales de la década de 1970.


Síntomas referidos por trabajadores de una fundición afectados de plumbismo

Es un tema que ha comenzado a tratar ampliamente el doctor Francisco Doña: “Saturnismo: la enfermedad de los pintores”, quien además nos señala el hecho de haber sido reconocida en nuestro tiempo como enfermedad profesional. No es para menos, puesto que el saturnismo tiene su importancia por ser la intoxicación más común de las exposiciones a metales, pudiendo afectar a diferentes profesionales: trabajadores de la industria metalúrgica (soldadores, laminadores, chapistas, mecánicos, etc.) y de otros sectores, como obreros de fábricas de pinturas y de plomo, linotipistas y obreros gráficos, etc. 

Volviendo a los creadores artísticos, está claro que los pintores son los más afectados, habiendo ejemplos tan insignes como los de Goya o Caravaggio. Pero se cree que también el gran Beethoven sufrió de saturnismo, enfermedad que habría de ser entonces la causa de su sordera. Sin embargo el caso del ilustre compositor no deja de ser anecdótico en comparación con los artistas del pincel. De modo que no hemos de asociar el plomo con la música –por más que haya composiciones realmente plúmbeas– y sí quedarnos con el binomio saturnismo-pintura, de ahí el alegórico "color" del saturnismo. 

Nota.- Entrando en el enlace del cuadro de Goya que ilustra esta entrada podremos leer acerca del saturnismo padecido por este maestro de la pintura.

Intoxicación por plomo

viernes, 17 de febrero de 2012

La salud laboral en los músicos

Fuente: Salud | el mundo

El conocimiento del interesantísimo blog Postura sana en el Conser de Gijón, gestionado por Ana María Pérez Martínez, es el motivo de que retome la temática iniciada con las lesiones posturales en los músicos. Y especialmente su entrada “La salud del músico”, en la que refiriéndose a la postura sana, los alumnos reconocen que no realizan estiramientos anteriores ni posteriores a la práctica instrumental.

En nuestro enfoque inicial hablábamos de las lesiones más frecuentes que sufren los músicos por el uso de los instrumentos de modo incorrecto o excesivo, mayormente lesiones osteomusculares (músculo-tendinosas y articulares), que pueden llegar a cronificarse y limitar o impedir su actividad profesional, así como de la importancia de su prevención y de su tratamiento. Lo expuesto en términos generales en este espacio se plantea en el blog de Ana en toda su amplitud,  abordonando las particularidades de cada instrumentista, según su instrumento sea de viento, de cuerda o de percusión.

Dice Ana en la introducción a su espacio (El proyecto), bajo el lema Mucha música y mucha salud:
Los músicos cuidamos hasta el más mínimo detalle mecánico y de ajuste de nuestros instrumentos musicales, en cambio no hacemos lo mismo con el instrumento principal: nuestro cuerpo
El profesorado cumple con su papel, e integra la técnica instrumental y la corporal, de forma muy respetuosa en la mayoría de los casos. De hecho, gran parte del alumnado presenta una postura y actitud mucho más saludable en la práctica instrumental que en su vida cotidiana. 
Entonces, ¿cuál es el error? Simplificando bastante la respuesta, se puede afirmar que el alumnado ya se desenvuelve con unas pautas posturales poco saludables cuando inicia sus estudios musicales. Además la técnica instrumental y la corporal aún no tienen la misma importancia en los programas de estudios. 
Con la intención de cambiar esta situación nuestro conservatorio incorpora desde el curso 2008/2009 una asignatura optativa, Reeducación Corporal, en la que se pretende mejorar, cuando no “despertar”, la conciencia corporal de nuestro alumnado. El trabajo abordado en esta asignatura es algo más que un complemento al desarrollado en las especialidades instrumentales, ya que se contempla la técnica corporal como base de cualquier acción. Después de todo, la naturalidad y eficacia de los hábitos posturales y la relación cuerpo-mente son los pilares sobre los que se sustenta cualquier actividad humana
En el curso 2009/2010, el Conservatorio Profesional de Música de Gijón, da un paso más, y resulta ser pionero al poner en marcha, por primera vez en un centro de estas características, un Proyecto de Educación para la Salud. Bajo el nombre de “Postura sana” se abordan tanto aspectos de educación postural como de relajación, desarrollo óptimo de la atención, etc., a la vez que se ofrece una difusión amena, directa y participativa de la música.”

Es encomiable esta iniciativa que parte de la base, enseñando a los estudiantes los mejores hábitos de cara a una probable carrera musical saludable. Nada mejor que corregir errores posturales desde la niñez para evitar lesiones en la adultez. Porque, lo mismo que en otros ámbitos profesionales, no hay que descuidar la salud laboral en los músicos. Además una lesión en un músico, que podría considerarse de tipo profesional (encuadrada en las enfermedades profesionales), puede condicionar su calidad de vida.

Los movimientos repetitivos de los instrumentistas deben realizarse en las mejores condiciones ergonómicas, considerando aquí la ergonomía como la mejora de las condiciones de adaptación del hombre al instrumento (a la máquina en otros trabajadores). El músico es a la vez artista y trabajador, ejecutante y profesional. Si está limitado en sus funciones anatómicas lo estará también en su capacidad interpretativa. Jaume Rosset i Llobet, del Institut de Fisiologia i Medicina de l'Art de Terrassa, habla de la escasa formación y de la poca conciencia que tiene el músico del trabajo físico que comporta su actividad y, por ello, de la necesidad de aprendizaje, de la adquisición de unos mínimos conocimientos anatómicos, fisiológicos, ergonómicos y posturales; imprescindible para poder cambiar su actitud. Conocimientos que deberían transmitirse ya durante la fase de formación del músico y actualizarse periódicamente, realizándo intervenciones preventivas en profesores y músicos profesionales. Cuestión que Ana y otros músicos de su medio parecen tomar muy en serio.

Por otra parte, el percusionista y terapeuta Tomás Martín dice que un alto porcentaje de músicos sufre alguna lesión a lo largo de su vida profesional, e incide en los hábitos adecuados para evitarlas. Una mala experiencia lo impulsó a tratar a otros músicos. Aduce Martín que el problema se debe a la falta de educación, a la carencia de una asignatura destinada a evitar lesiones que  acaban afectando a la mayoría de los músicos. De entrada, la actividad musical precisa de una precalentamiento similar al de los deportistas. Recalca el músico terapeuta la importancia del ejercicio físico, del calentamiento previo y de los hábitos posturales. En definitiva, lo principal es la prevención, para evitar tratamientos que pueden necesitar de la cirugía. Recuerda también Martín lo novedoso de la medicina de la música, disciplina que comenzó en 1981, y que en cierto modo se me ocurre parangonar con la medicina del deporte.

Incluso los directores de orquesta, aunque no estén ceñidos a un instrumento (la batuta permite más libertades), habrán de beneficiarse de los buenos hábitos posturales. El objetivo es evitar lesiones de extremidades, cervicales, de espalda (dorsales y lumbares), bucodentales, auditivas o visuales. Los cantantes no habrán de descuidar tampoco el precalentamiento para evitar daños en sus cuerdas naturales.

Así que ¡mucha música y mucha salud!

Vídeo de Postura Sana para la II Jornada de salud comunitaria en Asturias
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