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martes, 5 de mayo de 2026

El ricercar

El ricercar (o ricercare) es una forma musical instrumental de los siglos XVI y XVII, precursora de la fuga, caracterizada por ser una pieza ‘‘de búsqueda’’, investigación o exploración intelectual de un tema contrapuntístico. Originada en Italia, su estilo serio y técnico alterna pasajes imitativos con tocatas rapsódicas.

Es el eslabón que une la libertad de la tocata con el rigor de la fuga.

El más famoso es el Ricercar a 6 voces de la Ofrenda Musical (BWV 1079) de Johann Sebastian Bach. Esta obra cumbre del contrapunto barroco fue escrita sobre un tema propuesto por Federico II el Grande de Prusia y es célebre por su complejidad, belleza sonora y su histórica orquestación por Anton Webern.

Ricercar a 6 from de la Ofrenda musical BWV 1079 de J. S. Bach

domingo, 14 de diciembre de 2025

Cuartetos de cuerda de Beethoven


La forma musical Cuarteto de cuerdas –para dos violines, viola y violonchelo–, ideada por Joseph Haydn, es tal vez la más emblemática de la música de cámara. Pero fue Beethoven quien la llevó a un nivel inusitado de profundidad y expresividad. Tanto que muchos consideran sus últimos cuartetos (números 12, 13, 14, 15 y 16) como lo más logrado de toda la producción beethoveniana
Beethoven, tras un [tiempo en] blanco de doce años en materia de cuartetos de cuerda, comenzó en 1822 a dar síntomas de actividad en tal dirección. Sirvió de estímulo el encargo de un admirador ruso, el Príncipe Nicolás von Galitzin. Y en 1824 compuso el primero de los "últimos cinco", el Cuarteto para cuerdas n.° 12 en mi bemol, op. 127. Desde ese instante se puso a trabajar casi simultáneamente en tres cuartetos. El escrito en tonalidad de la menor, op. 132, y el en si bemol, op. 130, fueron moldeados hacia la misma época, en 1825; y la agenda temática del compositor revela que material a veces proyectado para uno es transferido al otro. El Cuarteto para cuerdas n.° 13 en si bemol, op. 130, incluyendo portentoso Finale original (la Gran Fuga*, luego independizada como Op. 133), fue completado sólo un mes más tarde que el Cuarteto para cuerdas n.° 15 en la menor, op. 132**. Y mientras se hallaba lidiando con ambas creaciones, comenzó el Cuarteto para cuerdas n.° 14 en do sostenido menor, op. 131***, empleando para su fuga de apertura una variante del motivo que había ya utilizado al comienzo del cuarteto en la menor. Entonces, en 1826, y habiendo dejado a sus espaldas tres creaciones cuartetísticas colosales, escribió el más breve y conmovedor Cuarteto para cuerdas n.° 16 en fa mayor, op. 135, tan fantasioso y alado pese a su médula comunicativa. El año 1825 se señala, pues, como notabilísimo en la historia musical, porque los tres cuartetos surgidos ese año son, probablemente, los más grandes que se hayan escrito.—Refinando Nuestros Sentidos
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Es el milagro perfecto de toda la música. Ígor Stravinski
Es la pieza contrapuntística más difícil jamás vista. Massimo Mila
Es tal vez pieza la pieza más portentosa de la historia de la música. Gleen Gould

**Beethoven compuso el op. 132 estando muy enfermo; tardó un mes en recuperarse y, agradecido, tituló el adagio como ‘‘Himno sagrado de acción de gracias de un convaleciente a la divinidad, en modo lidio’’.

***Richard Wagner dijo del primer movimiento del op. 131 que ‘revela ‘‘el más melancólico sentimiento expresado en la música’’. Y al parecer, el propio Beethoven consideraba este cuarteto como su obra más perfecta.
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Los últimos cuartetos de Beethoven fueron compuestos entre 1825 y 1826. Los cuartetos tempranos son los seis del op. 18 (compuestos entre 1798 y 1800); los cuartetos medios, los tres del op. 59 ‘Razumovsky’ (compuestos en 1806 para el embajador ruso en Viena Andréi Razumovski, que tocaba el violín), el n.º 10 op. 74 ‘El harpa’ (compuesto en 1809) y el n.º 11 op. 95 ‘Serioso’ (compuesto entre 1810 y 1811), del que el compositor dijo que era una obra escrita para un reducido círculo de entendidos y no para ser interpretado en público. Sea como fuere, Beethoven parece desnudarse en los cuartetos y mostrar en ellos su yo más íntimo.

Para sonorizar esta entrada, valgan sublimes muestras de los geniales, extraordinarios, milagrosos cuartetos de Beethoven: el n.º 15 op. 132 (¡divino tercer movimiento!), el n.º 14 op. 131 (considerado el summum) y la Gran Fuga op. 133 (portentosa). Disfruten de estas obras maestras imperdibles.

Cuarteto de cuerda n.º 15 op. 132. III. Molto adagio
‘‘Himno sagrado de acción de gracias de un convaleciente a la divinidad’’


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Anexo: Grandes cuartetos de cuerda [orden cronológico de compositores]
  • Cuartetos op. 3 (6): n.º 5
  • Cuartetos op. 74 (3): n.º 3 ‘El jinete’
  • Cuartetos op. 76 (6), especialmente n.º 2 ‘De las quintas’, nº. 3 ‘Del Emperador’ y n.º 4 ‘Salida del sol’
  • Cuartetos op. 77 (2)
Wolfgang Amadeus Mozart: 
  • Cuarteto en re menor, KV 421
Ludwig van Beethoven:
  • Cuarteto de cuerda n.° 12 en mi bemol, op. 127
  • Cuarteto de cuerda n.º 13 en si bemol mayor, op. 130
  • Cuarteto de cuerda n.º 14 en do sostenido menor, op. 131
  • Cuarteto de cuerda n.° 15 en la menor, op. 132 ‘Himno sagrado...’
  • Grosse Fuge (Gran Fuga), op. 133
  • Cuarteto de cuerda n.° 16 en fa mayor, op. 135 ‘‘La difícil decisión’’
Franz Schubert: 
  • Cuarteto de cuerda n.º 12 en do menor, D 703 [Mov. aislado]
  • Cuarteto de cuerda n.º 13 en la menor, D 804, ‘Rosamunda’
  • Cuarteto de cuerda n.º 14 en re menor, D 810, ‘La muerte y la doncella’
  • Cuarteto de cuerda n.º 15 en sol mayor, D 887
Felix Mendelssohn: 
  • Cuarteto en Mi menor, op. 44, n.º 2
Bedřich Smetana: 
  • Cuarteto de cuerda n.º 1, ‘De mi vida’
Alexander Borodín: 
  • Cuarteto de cuerda n.º 2
Peter I. Tchaikovsky:
  • Cuarteto de cuerda n.º 1
Antonín Dvořák: 
  • Cuarteto de cuerda n.º 12, ‘Americano’
Claude Debussy: 
  • Cuarteto de cuerda en sol menor
Maurice Ravel: 
  • Cuarteto de cuerda en fa mayor
  • Cuarteto de cuerda n.º 3
  • Cuarteto de cuerda n.º 4 
  • Cuarteto de cuerda n.º 5 
  • Cuarteto de cuerda n.º 6
Heitor Villa-Lobos: 
  • Cuarteto de cuerda n.º 1
Dmitri Shostakovich: 
  • Cuarteto de cuerda n.º 8
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Grabaciones recomendadas de cuartetos
Grabaciones de cuartetos [+ de otra música de cámara]

viernes, 9 de diciembre de 2022

Alalá das Mariñas


Nuestra música es capitalmente de canto, desde Martín Codax...
Xoán Vicente Viqueira

El alalá es el canto más representativo de Galicia, una canción tradicional que de manera singular es un reflejo del alma gallega. Un canto popular cuyo origen no es profano, según los investigadores, sino sacro: los cantos gregorianos. Entre esos investigadores podemos citar dos figuras relevantes: Carlos Sampedro Folgar (1846-1937), abogado, historiador y etnomusicólogo, compilador del Cancionero Musical de Galicia, el más importante de música gallega; y Santiago Tafall Abad (1858-1930), canónigo, organista, maestro de capilla y musicólogo. 

[Se dice que es originario del noroeste de la provincia de La Coruña, y Humboldt considera la aliteración alalá como reliquia de una lengua primitiva.]

El texto del alalá está compuesto por coplas octosilábicas dispuestas en estrofas de tres o cuatro versos, con rima asonante, y al final de cada estrofa lleva un estribillo silábico constituido por la repetición cantada da sílaba ‘la’ (de ahí el nombre del canto): ‘ai-lalala, ai-lalala’. En principio se cantaba a capela y con el tiempo se le añadió acompañamiento instrumental.

El compositor Rogelio Groba (1930), en su labor investigadora hizo un estudio de los alalás: Análisis de 252 alalás. Groba define el alalá como una melodía de tiempo lento y de ritmo con función prosódica, sugerida por el acento del texto. Examina las diferentes variantes y extrae conclusiones: es siempre vocal (sin acompañamiento), de forma homófona, de estructura breve, no termina secamente (forma conclusiva muy alargada y sobre la dominante o la tónica), de ritmo libre pero factible de ser metrificado, de tempo entre moderato y adagio, con texto poético predominantemente amoroso y de carácter dulce.

Uno de los grandes compiladores de alalás fue Perfecto Feijoo (1858-1935), farmacéutico y músico (tocaba la gaita), fundador del primer coro gallego: «Aires da terra». Faustino Santalices (1877-1960), folclorista y etnomusicólogo, recopilador de cantos populares gallegos, incluidos alalás. Santalices los interpretaba, acompañándose de la zanfona, y dejó grabados algunos. Y entre ellos uno por el que siento especial debilidad: el emotivo «Alalá das Mariñas».

Teño unha casiña branca
na Mariña entre loureiros,
teño paz e teño amor
e estou vivindo no ceo.

Ailalala, ailalala...

E adiós á miña casiña,
portelo do meu quinteiro,
auga da miña fontiña,
sombra do meu laranxeiro.

Ailalala, ailalala...

[Trad. castellano AQUÍ]

Nota.- As Mariñas: área geográfica de A Coruña, integrada por los municipios de Abegondo, Arteixo, Cambre, Culleredo, Bergondo, Sada, Betanzos, Carral y Oleiros.

Licencia poética
Siempre eché de menos una estrofa intermedia, y hace tiempo se me ocurrió ésta:

Nela naceron meus fillos
e nela meus pais morreron,
nela eu quero vivire
e nela acabar eu quero.

[En ella nacieron mis hijos 
en ella mis padres murieron, 
en ella yo quiero vivir
y en ella acabar yo quiero.]
***

viernes, 24 de diciembre de 2021

Oratorio de Navidad


El Oratorio de Navidad (Weihnachtsoratorium, 1734) de Johann Sebastian Bach, compuesto para esta festividad cristiana, narra musicalmente en 6 partes: 1. El Nacimiento, 2. El aviso a los pastores, 3. La adoración de los pastores, 4. La circuncisión y el bautismo de Jesús, 5. El viaje de los Reyes Magos y 6. La adoración de los Reyes Magos. Disfruten con este bellísimo oratorio.

Oratorio de Navidad, Johann Sebastian Bach

Bo Nadal
Feliz Navidad
Merry Christmas
Joyeux Noël
Froehliche Weihnachten
Buon Natale
Boas Festas

El autor del blog
pensando quién sabe qué

jueves, 23 de diciembre de 2021

Para dormir a un niño



NANA

Na, na, na, na, na, na...
Duerme, mi cosita.

Cuando yo te veo, con toda tu luz,
en mí va creciendo tanto la alegría
que pronto me olvido de oscuros momentos,
de sombras penosas… ¡Sol mío, mi vida!

Na, na, na, na, na, na...
Duerme, pequeñín.

Cuando yo te veo, se encienden mis ojos,
y el tiempo no existe, y quiero vivir;
no hay nada sombrío si estás a mi lado,
y el llanto es contento… ¡Me siento feliz!

Na, na, na, na, na, na...
Duerme, mi lucero.

Cuando yo te veo, precioso tesoro,
los astros sonríen, el mundo es perfecto.
Mi prenda del alma, mi bien más preciado,
mi más dulce amor... ¡Oh cuánto te quiero!

Na, na, na, na, na, na...
Duerme hasta mañana.

[2021, 4 nov.]

Berceuse, Federico Chopin
Esta famosa berceuse es, como todas las últimas composiciones de Chopin, una obra maestra. Sin innovaciones estructurales o armónicas, posee unas peculiaridades deslumbrantes que nos recuerdan AQUÍ (al pie del vídeo). 
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CANCIÓN DE CUNA, NANA, BERCEUSE, LULLABY
Una nana o canción de cuna es una canción de ritmo suave y relajante para arrullar a un bebé y ayudarle a dormir. Hay nanas en todas las culturas del mundo, nanas folclóricas. Y los compositores clásicos las adoptaron en forma de de berceuse, palabra francesa que significa «nana» y «cuna». Es famosa la Berceuse de Frédéric Chopin, pieza para piano, y la canción de cuna Wiegenlied de Johannes Brahms. Pero muchos otros compusieron canciones de cuna: Franz Liszt, Mili Balákirev, Edvard Grieg, Maurice Ravel, Igor Stravinsky, George Gershwin... Y en el ámbito del jazz cabe recordar a Duke Ellington por su Lonesome Lullaby.

martes, 31 de agosto de 2021

Spanish Songbook


Los ecos del American Songbook llegaron con Gershwin, Berlin, Porter, Carmichael y demás compositores estadounidenses, en las voces de Sinatra, Cole, Como, Williams, Gorme, Streisand, Carpenter y otros vocalistas singulares.
Este fragmento del capítulo 2, «Entrada a la música», de nuestro libro Sonoridades clásicas,  nos hace pensar en la posibilidad de un gran Spanish Songbook, centrado en la música pop. Tenemos que evitar la denominación de Cancionero Popular Español*, porque ya ha sido usado por Felipe Pedrell para la música folclórica.
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Pues bien, valgan algunos ejemplos de canciones hispanas que podrían formar parte de ese cancionero pop (indicamos cronológicamente los títulos y, entre paréntesis, año de publicación, compositor-letrista, intérprete):

Mi casita de papel (1945, Francisco Codoñer)
Mirando al mar (1949, Marino García-César de Haro, Jorge Sepúlveda)
Perdóname (1962, Dúo Dinámico)
Un sorbito de champagne (1966, Los Brincos)
Black is black (1966, Michelle Grainger & O, Los Bravos)
Get on your knees (1968, Los Canarios)
Anduriña (1968, Juan y Junior)
Cuéntame (1968, José Luis Armenteros, Fórmula V)
La, la, la (Arcusa/de la Calva, Massiel)
La charanga (1969, Juan Pardo)
Todo tiene su fin (1969, Módulos)
La vida sigue igual (1969, Julio Iglesias)
A los que hirió el amor (1970, Pedro Ruy-Blas)
Amores (1970, Mari Trini)
Mediterráneo (1971, Joan Manuel Serrat)
Barquito de papel (1971, Joan Manuel Serrat)
Algo de mí (1971, Camilo Sesto)
El chico de la armónica (1971, Fernando Arbex, Micky)
El vals de las mariposas (1971, Danny Daniel)
Soy rebelde (1971, Manuel Alejandro, Jannette)
Algo de mí (1972, Camilo Sesto)
Un beso y una flor (1972, Armenteros-Herrero, Nino Bravo)
Nada de nada (1972, Cecilia)
Eres tú (1973, Juan Carlos Calderón, Mocedades)
Campesina (1974, Joan Manuel Serrat)
Un ramito de violetas (1974, Cecilia)
Al alba (Luis Eduardo Aute, 1975)
Sé de un lugar (1975, Triana)
Vivir así es morir de amor (1978, Camilo Sesto)
Volando voy (1979, Kiko Veneno, Camarón)
Tu frialdad (1980, Triana)
Santa Lucía (1980, Roque Navaja, Miguel Ríos)
Sólo pienso en ti (1983, Víctor Manuel)
De alguna manera (1983, Luis Eduardo Aute)
Cruz de navajas (1986, José María Cano, Mecano)
María la portuguesa (1987, Carlos Cano)
Resistiré (1988, Dúo Dinámico)
La del pirata cojo (1992, Joaquín Sabina)

A los que hirió el amor, Pedro Ruy-Blas Quartet
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Enlaces relacionados

Otra música urbana
En general las canciones pop referidas son melódicas y poco o nada estridentes. Pero hay otra música mucho más rompedora denominada música psicodélica, en principio relacionada con las drogas psicodélicas, en especial el LSD, cuya denominación deriva del término psicodelia: «tendencia surgida en la década de 1960, caracterizada por la excitación extrema de los sentidos, estimulados por drogas alucinógenas, música estridente, luces de colores cambiantes, etc.» (RAE). Esa tendencia musical, procedente de la cultura anglosajona, también acabó llegando a España y dio lugar a canciones de menor aceptación cuantitativa, lo que no obsta para que algunas deban ser tenidas en consideración. Al respecto, valga el estudio: «La época dorada de la psicodelia en España».

domingo, 17 de enero de 2021

Barcarola y celebración


La Barcarola es una pieza que puede ser tanto vocal como instrumental, dulce y tranquila, compuesta en compás de 6/8, casi siempre en tempo moderato y cuya característica más obvia es la que representa su música: simular y evocar las canciones y los movimientos de los gondoleros venecianos.

No estamos en Venecia, pero valga esta melódica y arrulladora pieza para sonorizar el 12º aniversario de este blog médico-melódico. En efecto, el tiempo vuela. Sí, ya van 12 años desde aquella tímida presentación en 2009.  

Y aunque no debemos olvidar la formidable barcarola de Chopin, ni tampoco Junio "Barcarolla" de Las estaciones de Tchaikovsky, hoy traemos aquí la conocidísima de Los cuentos de Hoffmann, ópera de Jacques Offenbach. Primero en una versión orquestal y después una interpretación vocal en concierto. 

Un sencillo brindis y... ¡disfruten de la música!


'Barcarola', Offenbach

Montserrat Caballé y Marilyn Horne

viernes, 1 de enero de 2021

Alalá


Ay-la-la-la-ay-la-la-la,
ay-la-la-la-ay-la-la-la.

Cuando nace la mañana 
yo sólo pienso en tus besos.
Cuando canta la calandria
mi alma se funde en tu cuerpo.

La alegría hoy me espera
en los brazos del deseo.
Los placeres de la vida
en tu mirar los encuentro.

Ay-la-la-la-ay-la-la-la,
ay-la-la-la-ay-la-la-la.

[Canción, 5 sep. 2020]

***
El alalá es el canto más representativos de la identidad y el alma gallegas. Gracias al estudio de especialistas de la talla de Carlos Sampedro Folgar (compilador del Cancionero más importante de música gallega) o Santiago Tafall Abad (canónigo-musicólogo compostelano) se sabe que los cantos gregorianos son un antecedente de los alalás, ya que muestran influencias y existe una clara relación entre estos y las diferentes formas de esta música sacra. A medida que han pasado los siglos, se han añadido a los alalás acompañamientos musicales a base de gaitas, zanfonas o pandeiros. Con o sin estos instrumentos, los alalás son cantos arrítmicos en los que el vocal se expresa en un determinado momento, con improvisaciones, variantes o adornos vocales. Su estribillo suele ser onomatopéyico y cuenta con el vocablo “alalá”. Los alalás deben estar compuestos por textos en versos octosílabos rimando en cuarteto y no deben contener burlas ni palabras malsonantes. Esta música en gallego debe ser seria y respetuosa. De hecho, por norma general, estas canciones hacen referencia a la vida en el campo, al lamento de un emigrante, además de servir como nanas de cuna, pero, por encima de todo, a la expresión de la saudade tan característica del alma gallega. [Un ejemplo: Alalá das mariñas.]

sábado, 7 de noviembre de 2020

Para la isla desierta: Música para piano de Debussy


Hay que escuchar el viento, que narra la historia del mundo.
 Claude Debussy

Cuando hablamos de impresionismo musical, Claude Debussy (1862-1918) se nos presenta como el autor impresionista por antonomasia; sin olvidar, por supuesto, a su compatriota Maurice Ravel (1875-1937). La originalidad de su música, innovadora en su momento, se caracteriza por una escritura no lineal (como una sucesión de impresiones), de algún modo «brumosa», de tempo más libre, cambiante e impredecible, con especial atención al timbre y el empleo de escalas orientales. No sabemos si esto define la música impresionista, pero el propio compositor mantenía al respecto una actitud en cierto modo escéptico. 
No existe una teoría. Sólo tienes que escuchar. El placer es la ley. Me gusta la música con pasión. Y porque me gusta trato de liberarla de las tradiciones estériles que la ahogan. Es un arte libre que brota —un arte al aire libre, sin límites, como los elementos, el viento, el cielo, el mar—. En ningún caso debe ser cerrado y convertido en un arte académico
El poder nos produce ensoñaciones y es capaz de evocarnos elementos naturales. El amor del compositor por la naturaleza se extendía al agua, la nieve, la niebla, las nubes, los peces, la lluvia y, sobre todo, al mar. Y es precisamente El mar (La mer, 1905) la cumbre de su sinfonismo, sin despreciar otras obras orquestales (Preludio a la siesta de un fauno, Imágenes para orquesta —incluye "Iberia"—, Nocturnos). Son tres esbozos sinfónicos, como Debussy calificó la obra, con estos títulos: I-«Del amanecer al mediodía en el mar», II-«Juego de las olas» y III-«Diálogo del viento y el mar». Para algunos es una auténtica sinfonía en tres movimientos. En definitiva, un fascinante tríptico lírico, colorista y épico, que podemos disfrutar AQUÍ. Pero de las composiciones de Debussy no hay que olvidar su ópera Peleas y Melisande, su Cuarteto de cuerda ni, sobre todo, su maravillosa música para piano: Estampes, Images, Preludes, Suite bergamasque (con su famoso "Claro de luna"), etc. Y es su música para piano la que nos llevaríamos a la isla desierta. 

Fuente: El País

Apunte médico-melódico (Patobiografía de Debussy).- Según leemos en una biografía, nuestro músico sufrió desde 1908 síntomas debidos a un cáncer gástrico, diagnosticado en 1915, tras agravarse su cuadro clínico, coincidente con un estado depresivo relacionado con la guerra (I Guerra Mundial), por lo que fue intervenido quirúrgicamente ese mismo año y operado por segunda vez en 1917, pero acabaría falleciendo al año siguiente, a los 56 años. Sin embargo, en algún artículo sobre el compositor se habla de una enfermedad pulmonar como causa de su final.

Y ahora disfrutemos de la fascinante música para piano de Debussy, que nos envuelve y nos atrapa de tal manera que nos cuesta abandonarla. ¡Disfrútenla!


Suite Bergamasque, Claudio Arrau

Piano Debussy, Walter Gieseking

Piano Debussy, Monique Haas
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La música es la aritmética de los sonidos.
La música es un misterioso proceso matemático cuyos elementos forman parte del Infinito... No hay nada más musical que un atardecer. Quien siente lo que ve no encontrará ejemplo más hermoso de desarrollo en ese libro que, por desgracia, los músicos leen muy poco: el libro de la Naturaleza. 

Sobre Claude Debussy
...alguien acostumbrado a vivir entre sueños y fantasmas.
Enemigo de la tradición germana y austríaca, Claude Debussy renovó la música del siglo XX apostando al color, a las atmósferas y al placer de las sonoridades nuevas.* Precisamente su insolencia y su rechazo a las fórmulas [criticaba a sus compatriotas academicistas] están en la génesis de su genio. 
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*La música de Debussy se caracteriza por el colorido o timbre sonoro (con orquesta: colorido orquestal o timbre orquestal), la atmósfera evocadora y onírica y la armonía innovadora (escalas no tradicionales y exóticas), con notas precisas y libre de retórica romántica. Su tono es de ilusión pictórica y poéticamente nostálgico. Debussy rechazaba la rigidez de las formas sinfónicas clásicas y prefería la música basada en el color y la libertad. Odiaba lo aparatoso, lo virtuosístico y lo repetitivo; apreciaba lo íntimo, evocador y misterioso. Para él la música debía ser una experiencia suprema, sensorial y atmosférica.  En suma, su música es poesía y pintura sonora.
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A propósito de la publicación de sus Estampes para piano en 1903, Debussy escribió a su editor que cuando uno carece de los medios para costearse los viajes, los puede suplir con la imaginación. 
La cosecha periodística del compositor francés se limita a algunos artículos, publicados en diversos diarios, y a la colaboración en revistas como "Gil Blas" y la "Revue s. I. M.". Varios de esos escritos se reunieron en un volumen bajo el título de "Monsieur Croche, Antidilettante" (Señor Corchea...), seudónimo de Debussy. 
Música de Debussy: composiciones y grabaciones 
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Nota. Debussy –lo mismo que Ravel– no compuso sinfonías con la estructura clásica (a excepción de la Sinfonía en si menor, para piano a cuatro manos, una obra de juventud), pero no renunció completamente a la forma sinfonía, pues la transformó priorizando la atmósfera y la armonía en lugar de la narrativa lineal, como sucede en los poemas sinfónicos El mar y Nocturnos
Debussy, que aborrecía la música grandilocuente, elogió algunas sinfonías ostentosas por diferentes motivos: Novena sinfonía de Beethoven (¡fuerza de la naturaleza!), Sinfonía Fausto de Liszt (¡triunfo del color y el drama!), Sinfonía fantástica de Berlioz (¡fantasía indomable!). En ellas no hay desarrollo artificial, relleno de compases repitiendo temas para cumplir con la arquitectura tradicional de una sinfonía, algo que odiaba.
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Debussy y la literatura/poesía
Debussy y la literatura [Radio Clásica]

Música para piano de Debussy vs. Ravel [Comentario de melómano]
En la imaginación popular, Debussy y Ravel suelen ser echados en el mismo saco estilístico 'impresionistas', aunque son bien distintos. Debussy hace una música llena de misterios, impresiones, colores, aromas y calidez romántica; Ravel enfatiza la precisión (relojera), la disciplina, la expresión reservada y un acabado diamantino. De los dos, el más agradecido por los pianistas es Debussy (es decir, es más pianístico), mientras que en Ravel todo es más complicado (las manos se entrecruzan con frecuencia).

En fin, sonoridades etéreas, envolventes, mágicas, incomparables, detrás de las cuales están Mozart, Beethoven, Chopin, Schumann, Grieg...

Debussy (1884), Marcel Baschet

lunes, 30 de marzo de 2020

Preludios de la vida, por Franz Liszt


"Nota de programa" escrita por Franz Liszt a su poema sinfónico Los preludios:
¿Qué es nuestra vida sino una serie de preludios a una canción desconocida, de la cual la primera nota solemne es la que hace sonar la muerte? El amanecer encantado de toda existencia está anunciado por el amor, y sin embargo, ¿en el destino de quién no están interpretados los primeros latidos de la felicidad por tormentas cuyas violentas ráfagas disipan las más caras ilusiones del Ser, consumiendo su altar con un fuego fatal? ¿Y dónde debe hallarse el alma cruelmente golpeada, que habiéndose convertido en juguete de una de esas tempestades, no busca olvido en la dulce quietud de la vida rural? Sin embargo, el hombre pocas veces se entrega a la calma beneficiosa que al principio lo encadenó al regazo de la naturaleza. Tan pronto como la trompeta hace sonar la alarma, corre él al puesto del peligro, aunque sea la guerra la que lo convoque a sus filas, pues hallará nuevamente en la lucha completa autorrealización y plena posesión de sus fuerzas.
Hoy, como otras veces, escuchamos un preludio de la vida. El último marcará la proximidad de la muerte inevitable, siendo deseable que llegue en paz y en calma.


***
Liszt es un viejo hipócrita que hace los elogios más exagerados a cualquier trozo musical que se someta a su augusto juicio. Es naturalmente bueno. Es uno de los raros artistas famosos que nunca ha tenido envidia ni ha sentido la tentación de impedir el éxito de sus colegas. Wagner y en parte Rubinstein le deben su éxito. También ha hecho mucho por Berlioz. Pero es demasiado hipócrita para que se pueda contar con una crítica sincera de su parte.

La música de Liszt me deja completamente frío, es un color poético más que una verdadera creación; es una pintura sin dibujo. Todo lo que compone deslumbra, pero carece de armazón. ¡Qué contraste con Schumann, cuyo enorme y vigoroso poder creador no estaba en proporción con sus medios de expresión!

Sobre Franz Liszt (1811-1886)
Al parecer fue Liszt quien acuñó el término poema sinfónico, composición orquestal de carácter poético, descriptivo o programático, en el que no faltan elementos dramáticos. Se analiza más ampliamente AQUÍ.

Entre sus 13 poemas sinfónicos, además de Los preludios (nº 2), podemos citar dos inspirados en personajes reales: Tasso, lamento y triunfo (nº 3), sobre el poeta Torcuato de Tasso, y Mazzepa (nº 6), sobre un famoso héroe cosaco

Por supuesto, debemos recordar también su inmensa obra pianística: Rapsodias húngaras, Estudios trascendentales –entre ellos, «La Campanella»–, Años de peregrinaje, Consolaciones –n.º 3 en especial–, Sueños de amor –Liebesträume, n.º 3 muy conocido–... y numerosísimas transcripciones de obras orquestales. Y además los 2 Conciertos para piano, la Sinfonía Fausto, la Sinfonía Dante, etc. 

Se ha considerado la música de Liszt «llamativa» o superficial, pero algunas composiciones para piano, como Nuages gris (Nubes grises), Les jeux d'eaux à la Villa d'Este y otras, anticiparon la música del siglo XX e influyeron en compositores posteriores, entre ellos Debussy, Ravel y Bartók.

Respecto a la figura de Liszt y su influencia habría mucho que decir. Niño prodigio, influenciado por Paganini, relación amorosa con la condesa Marie d'Agoult (y su hija Cósima, fruto de esta unión), giras por Europa como virtuoso del piano, «Lisztomanía», unión con la princesa Carolyne zu Sayn-Wittgenstein, relaciones con Berlioz y, sobre todo, con Wagner –que inició una relación extramatrimonial con Cósima–, actividad docente, devoción generalizada (todos los músicos deseaban su consejo), legado y repercusión social: sociedades Liszt, inspiración literaria y cinematográfica... Sin duda, todo un personaje.
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Franz Liszt –epdlp

martes, 24 de diciembre de 2019

Oratorio de Navidad

Fuente

Bo Nadal
Feliz Navidad
Merry Christmas
Joyeux Noël
Froehliche Weihnachten
Buon Natale
Boas Festas

Oratorio de Navidad (selección) – J.S. Bach
Ton Koopman - Coro y Orquesta Sinfónica de Galicia

jueves, 6 de junio de 2019

Las mejores sinfonías

Fuente: ABC Cultura

Las obras de arte se dividen en dos categorías: las que me gustan y las que no me gustan. No conozco ningún otro criterio. Anton Chejov

Según una encuesta realizada entre directores de orquesta, la mejor sinfonía de la historia musical es la Sinfonía nº 3 «Heroica» de Beethoven. Pero también la nº 9 «Coral» figura entre las diez elegidas (se quedan fuera la famosísima Quinta, mi querida Sexta y la exuberante Séptima). Sin embargo, es Mahler el compositor que destaca con tres sinfonías en el ranking, yendo la nº 9 en primer lugar. 

  
Por supuesto, es una lista subjetiva. Por nuestra parte, echamos de menos a otros sinfonistas, como Bruckner (su Sinfonía nº 8 es preferida de Rattle) o Sibelius, de quien creemos que su Sinfonía nº 7, y última, es la cima de su creación sinfónica. También nos gustaría incluir alguna sinfonía de Mendelssohn, Schumann, Liszt, Dvorak o Nielsen. Entonces habría que alargar la selecta lista.*
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*La mejor sinfonía de la historia TOP 20. Aquí se incluyen sinfonías de Bruckner (n° 8 y n° 7), Sibelius (n° 7) y Shostakovich (n° 5), además de otras de Beethoven (n° 5, n° 7 y n° 6), Brahms (n° 3 y n° 2) y Mozart (n° 40). [Las sinfonías de un mismo compositor se indican por el orden en el que figuran en la lista.]

Sinfonía nº 3 «Heroica» de Beethoven

Buenas interpretaciones de cada una de las sinfonías elegidas AQUÍ
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Otra valoración crítica
Las diez mejores sinfonías. Incluye: Sinfonía nº 9 de Schubert, Sinfonía nº 2 de Schumann, Sinfonía nº 5 de Tchaikovsky y Sinfonía nº 1 «Clásica» de Prokofiev.

Sitio web sobre la sinfonía

Grabaciones de sinfonías recomendadas
—Sinfonías de compositores citados en ranking de mejores sinfonías
Sinfonías de Mozart (Discografía de las principales Sinfonías de Mozart) + 35-41
Sinfonías de Beethoven (Mis versiones "diez" de las 9 Sinfonías de Beethoven) + 9
—Sinfonías de otros compositores importantes
Sinfonías de Nielsen (+ otras obras orquestales)

domingo, 26 de noviembre de 2017

Para la isla desierta: Concierto para violín de Mendelssohn


El compositor Félix Mendelssohn (1809-1847), nacido en el seno de una familia adinerada e influyente que le brindó un ambiente propicio, tuvo todo a su disposición para educarse y llevar una vida cómoda, sin entregarse por ello a lo frívolo o intranscendente. En una corta vida, sin sobresaltos ni hundimientos significativos, más bien plácida y feliz, logró una obra creadora digna de encomio ya desde sus inicios de niño prodigio, mostrando talento no solo para la música, sino también para el dibujo, la pintura y la literatura. La habilidad técnica del músico y su sensibilidad artística combina hábilmente lo clásico y lo romántico, logrando un equilibrio formal que en muchas ocasiones alcanza altas cotas de belleza sonora. Su música, no exenta de evocaciones nostálgicas, tiene una frescura única; en general gozosa, nos provoca una sonrisa en el alma.

Entre la principales composiciones de Mendelssohn no podemos olvidar el Octeto para cuerda, la música incidental El sueño de una noche de verano (para la obra teatral del mismo nombre de William Shakespeare), las oberturas Mar en calma y viaje feliz y Las Hébridas (o La gruta de Fingal), sus dos conciertos para piano, sus cinco sinfonías (señaladamente la n.º 3 “Escocesa” -grab. AQUÍ- y n.º 4 “Italiana”; sus viajes por Gran Bretaña e Italia le sirvieron sin duda de inspiración), Romanzas sin palabras, para piano, el Concierto para violín y el oratorio Elías.
Apunte médico-melódico (Patobiografía de Mendelssohn).– Al parecer, sufrió problemas de salud en los últimos años de su corta vida, agravados por un agotamiento nervioso debido al exceso de trabajo. Y el fallecimiento súbito de su hermana Fanny (1805-1847), que también mostró grandes dotes musicales (es recordada como pianista y compositora de lieder y piezas para piano), víctima de una embolia cerebral, adelantó su final, muriendo apenas seis meses después, a los 38 años, en Leipzig, donde dirigía la orquesta de la Gewandhaus desde 1835; según leemos, a causa de un derrame cerebral. El testimonio de un amigo señala violentos dolores de cabeza que le provocaban desvanecimientos. En conclusión, ambos hermanos habrían muerto de un ictus o accidente cerebrovascular agudo (ACV), ella de un ACV isquémico y él de un ACV hemorrágico. 

Y para la isla desierta, nos llevamos el Concierto para violín, una obra deliciosa que nos engancha desde los primeros compases, y que sobresale sobre composiciones similares previas por la conexión entre los tres movimientos, es decir, se interpretan sin pausas. Dejémonos llevar por este extraordinario concierto...

[Vídeo añadido post., por eliminación de previo]
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Enlaces mendelssohnianos

Dato anecdótico.– El Concierto para violín de Mendelssohn fue estrenado el 13 de marzo de 1845. Y coincide día y mes con el nacimiento de un servidor.

domingo, 8 de octubre de 2017

Para la isla desierta: Gran Partita de Mozart


Sobre el divino Wolgang Amadeus Mozart (1756-1791), hablamos en el segundo capítulo de Grandes compositores y desequilibrio emocional. Allí decíamos algo bien sabido por los buenos aficionados a la música clásica, que ahora nos puede servir de apunte médico-melódico o patobiográfico mozartiano: 
Fue un niño prodigio entregado a la música desde muy temprana edad, espoleado por su padre, Leopold, músico también, quien lo llevó a una gira de conciertos cuando sólo contaba seis años. De modo que no tuvo una infancia ordinaria, sino entregada desde su más tierna edad al arte musical, circunstancia que habría de repercutir en el desarrollo de su temperamento creador. Por más que Wolfgang Amadeus fuese una persona alegre y extrovertida, que conectaba inmediatamente con las personas que conocía, le costaba mantener relaciones profundas y duraderas; en su incomprensible personalidad persistió siempre un rasgo de infantilismo. 
Ahora bien, la calidad de su obra y la madurez creativa que alcanzó nos revelan la existencia de un genio creador de la música ante el que todos los compositores posteriores han brindado pleitesía. Dominador absoluto del lenguaje musical en todas sus vertientes, Mozart compuso música instrumental y vocal, profana y sagrada, para grupos de cámara y para orquesta, conciertos y serenatas, sinfonías y óperas. Su impresionante número de obras, increíble para tan corta vida, está ordenada mediante el catálogo Köchel, de ahí que cada composición suya lleve un número de Köchel (abreviado K.) en vez del habitual número de opus.

Mozart, retrato póstumo (1819), Barbara Krafft

Desde luego, no podríamos pasar sin muchas de las esplendorosas composiciones de Mozart, como la Sonata para piano n.º 11 (la de la famosa «marcha turca»), el Concierto para piano n.º 21, la Sinfonía n.º 40, el Don GiovanniLas bodas de FígaroLa flauta mágica, el Ave verum o el inacabado Réquiem [grab. AQUÍ]. Pero debiendo elegir una obra para nuestra isla, nos decidimos a llevar una serenata; y no la deliciosa Pequeña serenata nocturna, para cuerdas, sino la maravillosa Serenata n.º 10, para viento, más conocida como «Gran Partita». Es una pieza sublime, escrita para dos oboes, dos clarinetes, dos corni di bassetto, dos fagotes, cuatro trompas y contrabajo (remplazado a menudo por un contrafagot).

De los siete movimientos de la Gran Partita, traemos aquí como muestra el III, “Adagio” [para quienes deseen escuchar una interesante interpretación de la obra completa dejamos un enlace AQUÍ]. Como decía Salieri sobre Mozart en el film Amadeus, la suya era la voz de Dios, la más absoluta belleza. 

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Para mí, Mozart es la culminación de toda la belleza en la esfera de la música.
No es que simplemente me gusta a Mozart —le idolatro—. Para mí, «Don Juan» es la mejor ópera jamás compuesta.

Mozart no es ni abrumador ni fatigoso. Me seduce, me encanta, me enciende. Cuando oigo su música, me siento como cuando he realizado una buena acción. No podría decir en que consiste esa influencia benéfica, pero sé que existe y es benéfica. Conforme envejezco, le conozco mejor y amo más su música.

Enlaces mozartianos
Life of Mozart, Otto Jahn (Vol. I) –Biografía famosa

Mozart es el más puro de los músicos, es la Música.
Claude Debussy 

Escuchando a Mozart no podemos pensar en ninguna mejora posible.

Obras de Mozart

Mozart y Salieri
Sobre la presunta rivalidad de Salieri con Mozart, y el supuesto envenenamiento de éste por aquél, llevada a la ópera por Rimsky-Korsakov (Mozart y Salieri, 1898), valga una escena de la película Amadeus (1984) de Milos Forman.

Salieri leyendo manuscritos de Mozart

Mozart de niño