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viernes, 17 de enero de 2025

Sistema de desconfianza


La desconfianza es una señal de debilidad. Indira Gandhi

El visado –u “homologación”– de recetas, es una de las actividades sanitarias inútiles que soporta el médico, mayormente el médico de atención primaria, que se ve obligado (salvo que quiera complicarse la vida) a emitir continuamente informes sobre fármacos y artículos sanitarios que a menudo son prescritos por especialistas hospitalarios. Un gran inconveniente... ¿Por qué? Porque roba mucho tiempo y crispa a ese actor de la salud; no sólo por el trámite burocrático que supone, sobre todo porque el galeno siente que se les cuestiona su prescripción. 

Todo el sistema parece basado en la desconfianza... y en la falta de transparencia. 

Y sobre el visado de medicamentos, nos preguntamos: ¿Por qué se financian nuevos fármacos (mucho más costosos y a veces sin ventajas evidentes) y luego se cuestiona su prescripción imponiendo visados? ¿Es por interés o por estupidez?

Necesitamos respuestas claras, y preguntamos a golpe de timbal...

[Orchestral Excerpts Timpani sheet - BEETHOVEN 5 Symphony: Allegro]
***
Se me había olvidado:
Hoy nuestro blog cumple 16 años

lunes, 19 de agosto de 2024

Entre dos lirios (comedia sanitaria): Acto II, 3-4


ACTO II

ESCENA TERCERA
Dr. GAMIR, CRISTINA
Comienza la consulta del Dr. GAMIR, con su alumna CRISTINA sentada a su derecha. Los pacientes van entrando por turno, después de ser llamados por su nombre. Unos vienen con un problema, otros con varios problemas. Algunos llegan con asuntos burocráticos, incluyendo partes de confirmación de bajas laborales y recetas para renovar, aunque desde que se ha establecido la consulta médica telefónica a muchos se les satisface esta necesidad sin venir a consulta. Los formularios que se solicitan para diversos organismos, directamente o a través de la trabajadora social, sorprenden a la joven aspirante a médico, que comprueba que no todos son pacientes, pues hay quienes acuden mostrando la simple condición de usuarios.

Dr. GAMIR. (Después de haber atendido a veinte pacientes.) Como puedes comprobar, Cristina, son frecuentes las policonsultas.

CRISTINA. Ya lo veo.

Dr. GAMIR. El doctor Rilke dice que antes la gente venía con un problema concreto. Pero de un tiempo a esta parte suelen acudir con dos, tres, cuatro o más problemas. De modo que si tienes treinta y cinco pacientes con dos problemas de media por cada uno de ellos, es como si tuvieses setenta. Las consultas se multiplican y es difícil, o imposible, dar respuesta a todos los asuntos en una sesión. 

CRISTINA. Con tantos usuarios y el poco tiempo disponible para cada uno, ¿no es aconsejable que en cada consulta se trate un solo problema de salud?

Dr. GAMIR. No es fácil. Muchos te dicen que no tienen tiempo y que quieren aprovechar una sola consulta para resolverlo todo. Esto a Fernando, salvo excepciones, no le parece adecuado. Y a mí tampoco. Los dos somos partidarios de frenar esta deriva. Nos hemos planteado poner un tope de dos motivos de consulta por sesión, los dos más importantes si hay más, ateniéndonos a la ética profesional. Porque después de que se impone un nuevo hábito, cuesta mucho volver atrás.

CRISTINA. Me parece una buena idea.

Dr. GAMIR. Tampoco hay que olvidar a los hiperfrecuentadores, los que realizan visitas con mucha frecuencia. Ya verás como algunas personas vienen muy a menudo a consulta, sin una necesidad que lo justifique.

CRISTINA. ¿Y a qué es debido?

Dr. GAMIR. A diferentes factores. El principal es la presión que se ejerce para que la gente utilice los servicios sanitarios de un modo excesivo.

CRISTINA. No comprendo.

Dr. GAMIR. A ver si me explico. Se está produciendo un consumo abusivo y adictivo de los servicios sanitarios. En este sentido, se habla de una enfermedad social. Pero lo cierto es que está inducida por proveedores interesados. Y no sólo farmacéuticos, también de la medicina privada.

CRISTINA. ¡Vaya! Yo pensaba que la ética estaba por encima de todo.

Dr. GAMIR. Así debería ser. Pero, desgraciadamente, por encima de todo está el dinero. Son muchos los que ven la salud como un puro negocio.

CRISTINA. No soy tan ingenua para no saber que nadie hace nada por amor al arte. O casi nadie. Sin embargo, me resisto a admitir que sólo se persigan ganancias.

Dr. GAMIR. Pues, querida Cristina, me temo que así es. Y el medio más eficaz para conseguir ganancias es infundir temor. ¡Mete miedo y ganarás!

CRISTINA. ¡Uf! Es repugnante.

Dr. GAMIR. A los sanitarios que trabajamos de buena fe nos produce náuseas. Por eso debemos informar a los pacientes con claridad, liberarlos de inconvenientes temores y convencerlos de que deben evitar las informaciones tóxicas.

CRISTINA. He oído hablar de la infoxicación.

Dr. GAMIR. Pues la infoxicación en salud es la peor de todas. La que más daña.


ESCENA CUARTA
Dr. RILKE, Dr. GAMIR, CRISTINA
A punto de finalizar la jornada matutina, entra el Dr. RILKE en el consultorio del Dr. GAMIR, que se halla junto a CRISTINA.

Dr. RILKE. ¿Ha ido todo bien?

Dr. GAMIR. En general sí. Hemos atendido un par de urgencias, una crisis asmática y un cólico nefrítico. Y hemos tenido un conflicto con una paciente que quería que le diese un narcótico para su dolor de rodilla. Pero la mujer, que sufre de artrosis, no tiene la culpa; es una moda que se está extendiendo desde las unidades de dolor.

Dr. RILKE. Están matando moscas a cañonazos. Después de todo, son anestesistas. Tienen la mano demasiado suelta para prescribir opiáceos.

CRISTINA. Durante la rotación hospitalaria nos han dicho que los mórficos deben reservarse para el dolor grave. Creo que es lo que recomiendan las guías de práctica clínica. Yo he metido baza con buena intención, tratando de apoyar esta postura, pero esa señora me miró con hostilidad. Hizo que me sintiera mal.

Dr. GAMIR. Cristina ha intervenido de buena fe y muy educadamente, pero la irritable mujer, Flora Gripa, que tú bien conoces, Fernando, acabó insultándola. Le dijo que se callase y, viéndola tan joven y discreta, la llamó mosquita muerta.

Dr. RILKE. ¿La que fue paciente mía y se cambió para ti?

Dr. GAMIR. La misma.

Dr. RILKE. (Encolerizado.) No tolero la falta de respeto. Y no soporto que algunos no aprecien lo que tienen. Puedo imaginarme un día en que no haya médicos, porque las circunstancias han llevado a que nadie tenga vocación para entregarse a la ciencia, arte y oficio de la medicina. Un día en que ya nadie quiera seguir los pasos de Hipócrates, porque no merezca la pena dedicarse a una labor que no es reconocida ni valorada. Entonces, aquellos que vociferaban sus derechos se darán cuenta de lo que han perdido.

Dr. GAMIR. No creo que lleguemos a tal extremo, Fernando.

Dr. RILKE. Pues en mi opinión, Gustavo, no es descabellado imaginarlo. (Dirigiéndose hacia la alumna en prácticas.) No pretendo asustarte, Cristina, pero la práctica de la medicina tiene sus sinsabores. Sin duda, tiene muchas compensaciones, siempre que la ames y te dediques con convicción y en plenitud a ella. ¡No hay nada más digno que aliviar el sufrimiento! Pero no tenemos por qué tragar sapos ni dejarnos estresar continuamente, a riesgo de tener una úlcera de estómago o, peor aún, un infarto. Como le escuché decir a un compañero: «Primero piensa en tus coronarias». ¡Toma nota, querida! Con el tiempo entenderás que hay que poner ciertos límites, por el bien de todos y sobre todo de los pacientes.

Dr. GAMIR. Hazle caso, Cristina. Tiene experiencia, conocimiento y sensatez. (Haciéndole un guiño al Dr. RILKE.) Fernando es un sabio.

CRISTINA. Tomaré nota.

Dr. RILKE. No soy sabio, soy viejo. (Tras unos segundos de reflexión.) Hay que ser optimista, desde luego, pero moderadamente. Y hemos de asumir que el mundo no se acaba entre las cuatro paredes de un consultorio. Ni mucho menos. 

Día a día, jornada a jornada, CRISTINA va adquiriendo experiencia al lado del joven galeno, que se muestra cada vez más cómodo al lado de su alumna, y también más atraído por sus encantos personales. No es de extrañar. Es una chica con buenas cualidades humanas, inteligente y, por encima, tiene una hermosura incontestable. GUSTAVO cree estar enamorado de SONIA, pero su nueva atracción llega a hacerle dudar. Hasta el momento guarda para sí su sentimiento y no lo exterioriza, por discreción y también por conveniencia. 
___
(Continuará)

‘‘Lever du jour’’ de Daphnis et Chloe, Maurice Ravel

lunes, 1 de julio de 2024

Justificante de ausencia escolar

Cartel informativo
en puerta de constultorio médico

Las ausencias escolares de los niños las justifican sus tutores legales, no los médicos. Determinado así en 1985. Y en 2024, casi 40 años después, parece no estar claro todavía, cuando se le sigue pidiendo al médico un ‘‘justificante de ausencia’’ que no le corresponde y se ve obligado a anunciarlo. En este caso para que los padres que no lo sepan tomen nota y se lo digan a maestros y profesores, si es que tampoco lo saben, después de casi cuatro décadas de establecida la norma.

Y para quienes ya lo sabían o no, una vieja canción muy refrescante...

El telegrama (Ya lo sabía) – Monna Bell

miércoles, 24 de abril de 2024

Encuesta sobre la burocracia médica en AP


Nos planteamos una encuesta dirigida a médicos de familia (MF) sobre la burocracia médica en Atención Primaria (AP), con una única pregunta, «¿Habéis notado la desburocratización prometida [por los políticos] en los últimos años?», y cuatro opciones de respuesta (máximas permitidas), «Algo, Mucho, Bastante o Nada», siendo el resultado final que el 83% de los MF participantes no ha visto ninguna disminución de su carga burocrática (algunos incluso manifiestan incremento), el 13% algo y una minoría bastante o mucho.


Si damos por bueno este sondeo, concluimos que el problema de la burocracia en AP no se ha solucionado, pues sigue ahí para desgracia de quienes la sufren.

Jerry Lewis - The Errand Boy (1961): Pantomime
Me imagino aquí a Jerry Lewis que, creyéndose presidente de un consejo de administración, ensaya sus argumentos para tratar de convencer a los consejeros de que hay que acabar con la burocracia, con la burocracia inútil.
***
Desburocratización de la consulta (Documento OMC) [Extractos con puntos clave]
Desburocratizar una consulta de atención primaria es un oxímoron. Es más realista proponer como objetivo principal optimizar la burocracia y como secundarios aprender a filtrarla, priorizarla, derivarla y minimizarla. No conocemos con precisión la carga de trabajo que la burocracia implica para los diferentes profesionales sanitarios. Existen estimaciones (sobre un 30%). Podemos dividir arbitrariamente los procedimientos burocráticos en primarios (incluiremos recetas, informes, partes de interconsulta, [partes de IT] pruebas diagnósticas y demás), y secundarios que incluirían los registros en el núcleo de la historia clínica (anamnesis, exploración, protocolos).
Para reducir la burocracia es fundamental evaluar, señalar ineficiencias, proponer mejoras y aprender a decir no. [v. tabla 2]
El trabajo burocrático o administrativo que asumen actualmente los médicos de familia españoles está sobredimensionado por mal diseño institucional de los circuitos y sistemas, presión social y por una atávica herencia de buenismo sanitario que tiende a conceder al paciente todo lo que pide. Es fundamental repasar lo que un sinnúmero de profesionales de a pie y diferentes grupos de trabajo han ido proponiendo en los últimos años. Está casi todo dicho ya, el reto radica en implementarlo para conseguir un cambio progresivo de la mentalidad y los circuitos institucionales, sociales y personales de cada profesional. Trasladar estas mejoras a la ciudadanía es fundamental para que se corrijan ciertos procesos.
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miércoles, 14 de febrero de 2024

Invierno burocrático


[Microrrelato]

El frío invierno nos ha traído otra epidemia catarral. Y, en consecuencia, los médicos de cabecera tienen que soportar más papeleo. Tantas bajas laborales deben dar, que su labor asistencial es agobiante e ineficiente. ¡Menudo hacinamiento! (Así se abre el telón de las infecciones respiratorias invernales.) Por ello ansían un respiro, beneficioso también para pacientes. En desfavorables circunstancias, los galenos piden que los trabajadores enfermos puedan comunicar directamente a las empresas su indisposición temporal de pocos días. ¿Cómo? Mediante una autocertificación responsable. No consta en ninguna negociación, y muchos ven en la «autobaja» algo artificial e inconveniente. (Algunos quieren cerrar el telón.) Yo, abogado consciente, afectado por una viriasis, lo entiendo como mejora e insto a cambiar la ley. Aunque es preciso comenzar por un cambio de mentalidades, esta saludable oportunidad antiburocrática no ha de perderse. (El telón queda abierto.) Pienso ya en el próximo invierno...

[2024, en.]

Invierno (de Las estaciones): 2º mov. – Vivaldi

jueves, 18 de enero de 2024

Las llamadas «autobajas»

Self-Certification Form

Desde el año 2009, los médicos de familia hemos venido reivindicando un formulario de autocertificación de las bajas laborales de corta duración, al conocerse la existencia del autocertificado británico de ausencia por enfermedad (Sickness Self-Certification Absence Form), válido para siete días. El motivo: la sobrecarga asistencial por la cuestión burocrática que supone la tramitación de las bajas laborales por las infecciones respiratorias invernales (gripes, catarros), muy numerosas en este período epidémico. Pensemos en el hacinamiento de las salas de espera debido al requerimiento de un papeleo, que redunda en mayor riesgo de contagios. Pero nuestros responsables de política sanitaria nunca han debatido sobre su conveniencia o no, de ahí la actual confusión.

Ahora el Ministerio de Sanidad ha hecho una propuesta de «autobajas», y se ha producido una reacción en contra bastante generalizada. Reparemos en que la firma de una autobaja implica la asunción de una responsabilidad, con posibles consecuencias en caso de falsificación, y así lo señala el referido autocertificado del National Health Service (NHS). Creo que los responsables ministeriales no han sabido explicarse de forma adecuada, por eso el mensaje no hay llegado bien a los agentes sociales ni a la ciudadanía, que probablemente desconocen los antecedentes.

La «autocertificación de ausencia por enfermedad» supone: 
  • responsabilidad de quien la firma
  • evitación de perjuicio a pacientes con cita
  • disponibilidad de tiempo para consultar
  • beneficio para pacientes y sanitarios (*)
En suma, este procedimiento contribuye a la humanización asistencial. Y si fue posible en el NHS, por qué no lo ha de ser en nuestro Sistema Nacional de Salud (SNS). Es cuestión de que se imponga la racionalidad sobre la emotividad.

Publicado como carta al director
(«Autobajas: un beneficio para pacientes y sanitarios»,
La Voz de Galicia, 12 ene. 2024)

(*) El beneficio es evidente: los pacientes corren menos riesgo de contagio (sin hacinamiento en sala de espera) y pueden ser atendidos con más calma; los médicos ganan tiempo para pensar, tan necesario en la atención a enfermos.


Calling in Sick in the NHS: Part 2/5 Sickness Certification
***
Consideración anexa
Opiniones en contra de la «autocertificación de ausencia por enfermedad», incluso desde el sector sanitario, se producen por la consabida picaresca hispana y por considerar que es siempre el médico quien tiene que prescribir la baja. En el primer caso, se trata de una cuestión de desconfianza hacia muchos trabajadores, porque se presupone tal irresponsabilidad que habrían de coger muchas bajas laborales injustificadas, lo cual señala un problema cultural arraigado en la población que hay que superar. En el segundo caso, no parece tenerse en cuenta que el médico de atención primaria concede muchas bajas laborales sin datos objetivos, por imposibilidad de valoración y porque acaba fiándose de lo que el paciente le cuenta, pero el simulador no está libre de la correspondiente inspección; y además se obvia la burocracia que entraña cada trámite de incapacidad temporal, que roba mucho tiempo de la atención a otros pacientes. Es por ello que, haciéndolo bien y confiando en un cambio de mentalidad, creo que con la instauración de la «autocertificación» habría más ventajas que inconvenientes.

v. también: 

Fuente

lunes, 15 de marzo de 2021

Burocracia pandémica

Fuente

La burocracia excesiva —o papelocracia— es un riesgo en tiempos de COVID

Los médicos de familia vienen sufriendo una aplastante burocracia desde hace muchos años y de manera creciente. Lo decimos una vez más, pues la burocracia médica —particularmente la inútil— es una cuestión reiterada en este espacio bloguero. Se ha señalado esta lacra en muchos foros, sin respuesta para solucionarla (eliminarla). Y desde hace más de un año, justo desde el inicio de esta epidemia globalizada que nos cogió con el paso cambiado, se ha redoblado.

¿En qué cabeza cabe que la fuerza de trabajo de profesionales cualificados se consuma en gran medida en una labor burocrática? Podríamos extendernos refiriendo actividades absurdas o repetitivas que se llevan el precioso tiempo de los médicos del primer nivel asistencial, un peso desmoralizante con el que éstos tienen que cargar. Pero basten un par de reflexiones ajenas de dos médicos de familia en TW para hacernos idea de este drama enquistado en la atención primaria.. 

Hoy, como médico de familia, he dedicado mi tiempo a reactivar recetas y gestionar bajas, en mitad de una pandemia. Si siguen permitiendo que la burocracia se imponga a la asistencia, olviden encontrar + médicos para primaria.

Sobrecargar de burocracia y papeleo a los médicos de familia nunca ha importado a nadie, ni la pandemia ha sido capaz de hacer desaparecer las bajas impresas.

En resumen, la Atención Primaria (la hispana, naturalmente), siempre se ha caracterizado por estar sobrecargada de burocracia, y la pandemia le ha añadido otra nueva relacionada con la COVID-19. Burocracia redoblada que a los responsables de la sanidad pública –gestores políticos– no parece importarles o no la quieren ver;  y si es que la ven, desde luego son insensibles al enorme daño que provoca. Porque los médicos de familia necesitan su capacidad, su energía y su precioso tiempo para atender pacientes y evitar que las personas sanas enfermen.

La burocracia ahoga a los médicos de atención primaria

Algunos puntos clave en: Desburocratización de la consulta
  • La carga burocrática es inherente a la práctica médica y es causa de sufrimiento profesional.
  • Los sistemas sanitarios usan la burocracia como mecanismo de control, lo que produce proletarización y desprofesionalización.
  • Para reducir la burocracia es fundamental evaluar, señalar ineficiencias, proponer mejoras y aprender a decir no.
  • Ante una situación de sobrecarga, la ética y el profesionalismo nos dicen que la burocracia debe quedar en segundo plano.

The typewriter (La máquina de escribir), Leroy Anderson
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La burocracia médica es parte de la ‘‘cultura de la complicación’’.

Entradas burocráticas

Reflexión: Burocracia estatal y autonómica 
El error de las comunidades autónomas es haber reproducido los males del gobierno central diecisiete veces, con la misma burocracia que aleja a los gobernantes de los ciudadanos.

ANEXO: AFORISMOS SOBRE LA BUROCRACIA [Proverbia]
  • Burocracia ha acabado significando papeleo.
  • La burocracia es una máquina gigantesca manejada por pigmeos. (Honoré de Balzac)
  • La burocracia en los países latinos parece que se ha establecido para vejar al público. (Pío Baroja) 
  • Las cosas de palacio van despacio. (Refrán)*
  • Si la burocracia es lenta, es ineficaz.
____
*Lentitud de trámites burocráticos.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Diálogos político-sanitarios (12): Certificados médicos


Conversación entre el Dr. Abré, médico de familia, y el Dr. Encantado, secretario general del colegio médico de su provincia:

DR. ABRÉ.- Antes, el galeno que emitía un certificado médico oficial, percibía un pequeño honorario del colegio médico por la responsabilidad que conlleva. 

DR. ENCANTADO.- Eran otros tiempos, en los que el médico del sistema público todavía no estaba proletarizado. Ahora la situación es muy distinta. 

D. A.- (Con sumisa mirada de extrañeza.) En cambio el médico con ejercicio privado cobra libremente por los certificados. 

D. E.- (Con el cinismo de quien está en buena posición.) En realidad no cobra por cubrir el certificado, sino por la exploración previa que realiza. 

D. A.- ¿Y el facultativo de la empresa pública, ni por una cosa ni por otra? La mayoría de peticiones son inútiles o absurdas, pero siempre comprometedoras. 

D. E.- Así es, querido Abré. En mi consulta particular, si alguien solicita un certificado, se lo cobro. (Con una sonrisa maligna.) Tú en cambio, lo haces gratis. 

D. A.- Ya, por amor al arte. Con similar capacitación y pagando igualmente mis cuotas colegiales, pero sin beneficiarme. ¿Le parece normal, doctor Encantado? 

D. E.- No, y sé que en otros lugares no es así; tengo constancia. Es que aquí tenemos una ética distorsionada… Queremos ser más papistas que el Papa. 

D. A.- Sin embargo, se benefician de la venta del papel el estanquero y, últimamente, el farmacéutico. Quisiera yo una prebenda del colegio farmacéutico. 

D. E.- Desde luego, no la espere. Entiendo que se aprovechan de esfuerzos y responsabilidades ajenas. Si estuviera en mi mano cambiar esta injusta situación... 

D. A.- Me parece más limpio lo que había antes: parte del coste del papel oficial repercutía en el emisor. ¿Hoy de qué se beneficia el médico proletario colegiado? 

D. E.- (Sonriendo igual que antes.) De nada. Regala su ciencia y su arte. 

Aunque parezca increíble, unos ganan simplemente por vender impresos de certificados médicos (estanqueros, farmacéuticos) y médicos colegiados, que les dan valor con su conocimiento y asumen una responsabilidad al firmarlos, los cubren gratis. ¿Acaso por el hecho de haberse proletarizado? No sé, pero me parece un disparate, el mundo al revés. Hay que reconocer que los médicos de familia sienten (sentimos) cierto pudor al hablar de este tema, como si se avergonzasen por obtener una legítima ganancia o fuese algo antiético. Es cierto también que se piden certificados médicos desde todos los ámbitos y de forma injustificada o absurda, con la rutina exclusiva de un país de pandereta, y que por lo tanto deberían emitirse muchísimos menos. Es así por la aceptación general que mantiene la inercia ("Siempre se han pedido..."), convirtiendo  un procedimientos serio, de índole legal, en una frívola costumbre. “Total, solo tiene que echar una firma”, dicen algunos que los solicitan con hispano desparpajo. Pues no. Emitir un certificado médico exige conocimiento y acarrea una responsabilidad. Y eso debe ser valorado.

Certifico que la música que viene a continuación es percusiva.

viernes, 7 de octubre de 2016

¿Consultorio médico o Gestoría-Notaría?


Nihil prius fide –lema de los notarios
Nada antes que la fe»; la fe pública, claro)

Las peticiones más extrañas y sorprendentes que uno pueda imaginar llegan a la consulta del médico de familia. Me refiero al médico de familia hispano, de la bella Hispania de la vieja Europa. Hasta tiene gracia. La solicitud de los certificados más absurdos o increíbles puede desencadenar más de una sonrisa, pero el hartazgo de los galenos de atención primaria es evidente ante esa presión "burocracil" que ha ido en aumento hasta el asombro de propios y extraños.

Como podemos comprobar en el enlace de arriba, se piden certificados variopintos: de no poder comer carne de cerdo por imperativo religiosode grupo sanguíneo para acudir a guardería, de ausencia de déficit de audición para ingresar en Escuela de Música, de aptitud para contraer matrimonio (petición de consulado), de padecer alergia solar para justificar colocación de luna tintada delantera en vehículo, de padecer hipertensión arterial para no asistir a una mesa electoral,  de padecer un herpes labial para no presentarse a examen de saxo, de padecer dermatitis del cuero cabelludo para no utilizar gorrito de panadera… 

Son peticiones de certificados curiosas, improcedentes o con segundas intenciones, que no siempre parten del usuario interesado; muchas veces son solicitadas desde diversos organismos, generalmente sin aclarar por escrito el motivo. 

Por otra parte, si refiriésemos todas las tramitaciones en las que el médico de familia se ve envuelto, no daríamos acabado. Basten como ejemplos: la gestión de ambulancias por interés de terceros, la petición de historias clínicas de pacientes procedentes de otras comunidades autónomas o los peculiares informes de salud de iniciativa municipal (un ejemplo en Vigo: Programa Xantar na casa, que estimo improcedente por rebasar los límites de la confidencialidad), no validados por el Servicio de Salud y que, para colmo, hay que rellenar a mano.

En otra post, ya había referido extrañas peticiones de certificaciones: “Quiero que me certifique que hace quince días no estaba en condiciones… que indique que no puedo hacer esfuerzos para que me den un bono bus… que me informe que estoy bien para este trabajo y no para otros menesteres… que me dé un justificante con fecha del día veintidós para que no me descuenten… que diga por escrito que no puedo llevar puesto el cinturón de seguridad para que me quiten esta multa… que me cubra este formulario para la asociación de vecinos de…”. 
Hace poco, con motivo de las últimas elecciones, hube de certificar la imposibilidad de desplazamiento de una anciana, que había sido declarada incapaz para otorgar testamento, para que pudiese ejercer el derecho a voto desde su domicilio mediante poder notarial. Y lo último ha sido la petición de certificación de fe de vida para seguir recibiendo una pensión del extranjero, lo que ya me hizo sentir como un auxiliar notario-gestor, al que no le pagan por su trabajo, y a declararme en rebeldía, al ser una evidente competencia del Registro Civil.  

Esto ya sobrepasa la ya de por sí irritante burocracia médica. ¿Hasta cuando seguiremos girando sobre lo mismo, dando vueltas y más vueltas?

Proud Mary - Creedence Clearwater Revival 
Big wheel keep on turning....
***
MAP: ¿Médico de Atención Primaria?
No: Médico de Amplio Papeleo.

Entradas burocráticas

lunes, 7 de marzo de 2016

Retazos de estupidez sanitaria


Empecinarse en un error por orgullo... o estupidez:

Esta sentencia se asienta al releer un escrito sobre la sanitaria insensatez:
Asistiendo a las políticas aplicadas a la sanidad pública, mi primitiva ingenuidad de que lo público garantiza el bien común se acabó desmoronando... 
Se reafirma al recalar en este otro que advierte la obstinación burocrática:
La primera medida antiburocrática en un Sistema Nacional de Salud es eliminar todo obstáculo entre sus diferentes espacios territoriales...
Y no deja dudas al volver al más reciente que revisa el entorpecimiento asistencial:
La bella profesión del médico de familia, del médico general, del médico de cabecera, del “todólogo” de la salud, del ensalzado como pilar fundamental del sistema sanitario, se ve lastrada desde hace muchos años por obstáculos difíciles de salvar, que obstruyen su labor clínica y desgastan su ánimo...
A estos retazos de estupidez sanitaria, valga de colofón un haiku:
La estupidez / es causa de más males / que la maldad.
Something stupid - Frank & Nancy Sinatra

miércoles, 17 de febrero de 2016

Protocolos esperpénticos


He aquí un ejemplo de sometimiento a protocolos y, en consecuencia, de la función de secretario del médico de familia o como aliviadero del sistema: "...para que gestione los volantes y citas oportunas".

Tres consultas para un mismo objetivo en una misma paciente.
  1. Para gestionar la interconsulta con la Unidad de Reproducción Asistida.
  2. Para hacer los trámites de Analítica* y Electrocardiograma que desde dicha Unidad solicitan (*sorprendentemente, aparte le dan a paciente formulario cubierto a mano con petición de serología).
  3. Para recoger los resultados analíticos y "entregarle en mano" a la paciente el ECG (en realidad sería doble consulta: médica y de enfermería). Es evidente que desde la referida Unidad (y/o desde el Servicio de Admisión, que figura al pie de la instrucción) desconocen que los registros eléctricos se escanean y se adjuntan a la historia clínica electrónica correspondiente.
¡Vaya pérdida de tiempo e innecesarias molestias para la paciente! 

¡Y menuda consideración hospitalaria del médico de cabecera (menos mal que aquí no lo llaman MAP) como ordenanza! De asistente encargado de la gestión de "volantes" (como antaño en los ambulatorios) y citas. ¡Hum!

Cabe añadir que lo señalado con el asterisco ya roza el esperpento, en un sistema caracterizado por el desconcierto.

La verdadera gestión clínica no admitiría semejantes despropósitos. Me parece penoso. Como se suele decir, no hay manera... de avanzar. 

"Caos en la gran ciudad"
El mandarín maravilloso - Bella Bartok

martes, 2 de febrero de 2016

Clica aquí y clica allá...


Lo más aterrador del absurdo, a fin de cuentas, es que posea su propia lógica. Ricardo Menéndez Salmón

Muchos gestores políticos actúan como generadores de conflictos.

Cambio mi puesto de médico 
por otro de senador: 
obligaciones absurdas 
por prebendas de señor.

CLICA AQUÍ Y CLICA ALLÁ... hasta treinta veces, o cuarenta quizás, para emitir un parte de baja, o de incapacidad [laboral] transitoria, que es lo mismo. ¡Tiene tela! CLICA AQUÍ Y CLICA ALLÁ... Que tanto cliqueo lo tiene que hacer el médico de familia, no un administrativo, que al parecer lo ideó un sabio gestor para combatir el absentismo laboral fiscalizando al infeliz galeno de atención primariaCLICA AQUÍ Y CLICA ALLÁ... Que en ese tiempo perdido podría hacer de médico (lo que supone que es), entregarse a una labor clínica o realizar una intervención quirúrgica... CLICA AQUÍ Y CLICA ALLÁ... Que ha de indicar si la contingencia es común o un accidente (laboral o no), si es un problema nuevo o repetido, si la fecha es la del día o anterior... CLICA AQUÍ Y CLICA ALLÁ... Que debe verificar el puesto de trabajo, la empresa (o las empresas), la mutua aseguradora de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales... CLICA AQUÍ Y CLICA ALLÁ... Que le toca comprobar la dirección del interesado, su número de teléfono, otros datos de afiliación... CLICA AQUÍ Y CLICA ALLÁ... Que tiene que codificar el motivo (en ocasiones un imposible), calcular la duración de la incapacidad, señalar la fecha del próximo reconocimiento... CLICA AQUÍ Y CLICA ALLÁ... Que se ve obligado a "añadir" a cada paso, y a "aceptar" una y otra vez, y a pulsar para emitir los papeles correspondientes... CLICA AQUÍ Y CLICA ALLÁ... Que a menudo tendrá que llamar a la Inspección Médica para que alguien lo saque del atolladero, porque le han bloqueado la emisión de partes, por faltar un informe o estar incompleto, por cualquier requerimiento... CLICA AQUÍ Y CLICA ALLÁ... Que aunque vaya bien todo el mecánico procedimiento de la IT, y sobre todo en la fase final, le conviene rezar para que después de todo no haya un "fallo del servidor" o del "aplicativo", pues nada queda grabado y tendría que volver a la misma cantinela: CLICA AQUÍ Y CLICA ALLÁ... CLICA AQUÍ Y CLICA ALLÁ...

Maquillaje - Mecano
Clica aquí y clica allá..., digo, maquíllate, maquíllate...

lunes, 25 de enero de 2016

Capacidad de resistencia del médico de familia

Sísifo (1920), de Franz von Stuck

Nunca atribuyas a la maldad lo que puede ser explicado por la estupidez. Principio de Hanlon

La bella profesión del médico de familia, del médico general, del médico de cabecera, del “todólogo” de la salud, del ensalzado como pilar fundamental del sistema sanitario, se ve lastrada desde hace muchos años por obstáculos difíciles de salvar, que obstruyen su labor clínica y desgastan su ánimo. Leemos otras reflexiones y corroboramos nuestra legítima preocupación. No es sólo la innegable realidad de las policonsultas. No es sólo la peculiar sanidad estival y el suplicio postvacacional en cualquier momento del año, porque sus pacientes no hayan podido ser atendidos plenamente durante su legítima ausencia. No es sólo que no pueda resentirse su salud, porque salvo accidente laboral o ingreso hospitalario se le aplica una penalización por enfermar (los descuentos son de órdago, sobreañadidos a los recortes salariales ya decretados). No es sólo que esté sometido a la imposición de objetivos economicistas (mal llamados “acuerdos de gestión”, pues se aplican sin acuerdo alguno), que luego tienen un efecto boomerang, y a objetivos que no alcanza a comprender ni quien los diseñó. No es sólo el cambio continuo de la gestión de la incapacidad laboral, para tener que clicar cada vez más veces con el fin de emitir un parte de baja o de confirmación. No es sólo que se encuentre bloqueado profesionalmente, impedido para alcanzar mejoras en su carrera. 

No, no es sólo esto.  Son múltiples facetas de su actividad diaria las que le impiden al médico de familia aplicar plenamente sus conocimientos y que, de tan absurdas y repetitivas, acaban frenando su intelecto. Son cuestiones repetidamente debatidas, planteadas hasta la saciedad como problemas que hay que eliminar pero que seguirán ahí, si nadie lo remedia, in saecula saeculorum, para la eternidad sanitaria hispana. Son obstáculos que ponen a prueba la capacidad de resistencia del médico de atención primaria en la sin par Hispania, la misma que ha alardeado tantas veces, y sin pudor, de poseer uno-de-los-mejores-sistemas-sanitarios-del-mundo. Son rémoras engendradas por la pésima organización asistencial y por una imprecisa delimitación de funciones. Son “necesidades” que no debieran ser tales, y entre ellas las que siguen, de modo que han de entenderse como “necesidad de”:

Justificantes y bajas por enfermedades de corta duración. Un problema enquistado que la Administración debe solucionar negociándolo con las empresas.

Visados de medicamentos por inspección de farmacia. Tener que dar el "visto bueno" a ciertas decisiones de los prescriptores (médicos) es indicativo del nivel de confianza en que nos movemos. Cesar con esta absurda actividad supone casi un cambio drástico de conciencias.

Rehacer medicamentos que se decodifican (cambio de código). Repetir el proceso de emisión de recetas de fármacos ya prescritos, inactivando previamente los decodificados, lleva más tiempo del que desde afuera se puede pensar. Solución: cambio automático del código de los fármacos en cuestión.

Hacer recetas en papel para adquirir “medicamentos extranjeros”. Necesidades como ésta van más allá de la estupidez: suponen un insulto a la inteligencia. Sólo es cuestión de intercomunicar departamentos sanitarios.

Rehacer peticiones analíticas de otras áreas sanitarias (y lo mismo para otras exploraciones complementarias). En el mismo servicio de salud, en la misma comunidad autónoma, hay que cubrir otro formulario cuando el hospital que las ha indicado está ubicado en un área diferente. ¡Increíble pero cierto! Solución: integrar red hospitalaria autonómica, y yendo más allá la red nacional; por supuesto, con la implantación de una historia clínica electrónica única para todo el sistema nacional de salud (¿una quimera?).

Pasar recetas de hospitales privados concertados (una necesidad generadora a menudo de “citas urgentes”). Significa oficializar en recetas del sistema público medicamentos (y también accesorios) que han considerado en otro ámbito. Obliga al médico de familia a asumir una responsabilidad que no le corresponde y, además, parece un contrasentido, pues el tratamiento del paciente (generalmente una intervención quirúrgica) en un hospital privado concertado tiene financiación pública. Solución: posibilitar intercambio de información con hospitales concertados y a éstos la ejecución oficial de sus decisiones terapéuticas.

Gestionar todo lo imaginable y hacer mil y un informes. Son tantas las gestiones que se le delegan (anticoagulación, partes de confirmación, ambulancias, citas y re-citas...) e informes que le piden desde todos los estamentos y organismos públicos y privados (consejerías, ministerios, ayuntamientos, centros psicotécnicos, clínicas odontológicas...), que su tiempo útil se ve reducido al mínimo.


Ante tanto despropósito, los médicos de familia demuestran su capacidad de resistencia, o de resiliencia. Pero la queja general se deja oír con mayor o menor fuerza: “A veces se me quitan las ganas, sintiéndome copista o pasador de recetas y enmendador de entuertos sanitarios… Estoy desmoralizado por tanto tiempo consumido en estupideces… Acabo agotado mentalmente con tanta repetición de los procedimientos… Estoy harto de esta asquerosa buRRocracia… Me dan ganas de cargarme a algún gestor... ¿Quién diseñó este sistema informático?… ¡Cómo es posible que haya tanto inútil dirigiéndonos!...”. Las comparaciones con otros países podrán ser odiosas, pero nos dejan en muy mal lugar. Y a pesar de que los gritos se dejan en el cielo día a día, mes a mes, año a año, lustro a lustro… la misma falta de respuesta por los dirigentes sanitarios, por una Administración Sanitaria sorda, ciega y muda. ¿Habrá que esperar un milagro redentor?

La carga mental puede hacer tanto daño, o más, que la carga física...

Sixteen Tons - José Guardiola