lunes, 29 de diciembre de 2025
Progresiva medicalización de la vida
sábado, 15 de marzo de 2025
Aliviar siempre
Se suele citar en el refranero médico un aforismo que se considera el epítome de la vocación del médico y de la enfermera con respecto al paciente: "Curar a veces, aliviar a menudo, consolar siempre". Por lo general se le cita en francés ("Guérir quelquefois, soulager souvent, consoler toujours"), quizás por la creencia (errónea) de que su autor fue Ambroise Paré. La máxima también ha sido atribuida (de manera igualmente errónea) a Hipócrates, a Florence Nightingale, a Louis Pasteur, a William Osler, a Edward Livingstone Trudeau y a Oliver Wendell Homes (*). Parece ser que la verdad es que no la dijo nadie o, por lo menos, nadie en particular, y que se trata de una de esas frases que se han ido gestando lentamente en el crisol del lenguaje vernáculo, evolucionando y cambiando mediante adiciones, sustracciones y modificaciones aquí y allá, hasta alcanzar su forma más perfecta.
Aliviar siempre, por Eugenio Matijasevic
viernes, 7 de marzo de 2025
El médico limitado... y sensible
jueves, 20 de febrero de 2025
Incremento de las autolesiones en menores
Pues ¡qué sorpresa! (modo irónico, obviamente). Nadie se lo esperaba. Que la generación de cristal no tenga personalidad, que sean superficiales, que todo se les haga un mundo... Es una novedad, parece. Muchos lo llevamos diciendo años. Se les llena la boca con la empatía, con la inteligencia emocional y lo que no se dan cuenta es que están al extremo de todo eso: la debilidad. Toda condición laboral les parece explotación, todo sueldo les parece poco porque ellos valen más que nadie, toda corrección les crea un trauma y todo comentario les hunde la vida a la primera de cambio porque todo es un ataque y no está usted siendo asertivo. Todo mal fuera de ellos pero en ellos no hay nada mal. Y sí, muchos lo decimos desde hace años y también hace tiempo que decimos que en 10 años tendremos adultos que serán un lastre para toda la sociedad. Al tiempo, señores.
jueves, 26 de septiembre de 2024
El médico y la muerte del paciente
viernes, 6 de septiembre de 2024
Sobre la iatrogenia
lunes, 5 de agosto de 2024
El miedo a ir al médico
A todos nos produce cierta tensión o desasosiego acudir a una consulta médica. Los motivos pueden ser diversos, probablemente los más frecuentes sean el miedo a recibir una mala noticia relacionada con un problema salud o el temor a sufrir dolor durante una prueba o exploración. Tampoco es rara la preocupación de poder sentirse presionado por el profesional para cambiar de hábitos de vida (abandono del tabaco, realizar ejercicio físico o llevar a cabo una alimentación saludable).
Si bien, en la mayor parte de los casos, dicha inquietud no es relevante, en algunas ocasiones sí tiene consecuencias, el fenómeno de bata blanca es una de ellas. En efecto, en muchas personas, las mediciones de la presión arterial en los consultorios son más altas que en otro entorno «más tranquilo» para ellas como puede ser su domicilio. (...)
Cuando este miedo es extremo, injustificado, irracional y causa repercusiones negativas en el estado de salud de la persona nos encontramos ante un trastorno que se denomina iatrofobia*. Aunque este tipo de fobia se ha relacionado con la infancia y la adolescencia, también acontece en la edad adulta (...) parece ser más frecuente en los hombres que en las mujeres.
Es importante que las personas que sufren este problema aprendan a tomar medidas que les ayuden a gestionar el miedo y a entender y controlar sus emociones. (...)
Si el miedo es persistente e incapacitante lo prudente es recomendar ayuda especializada, ya sea a través de un psicólogo o un psiquiatra, para así diseñar una estrategia que ayude a solucionar el problema. (...) Uno de los recursos más frecuentemente utilizados es la terapia cognitivo-conductual, técnica que puede implicar la exposición progresiva del paciente hacia el estímulo que provoca su fobia.
El miedo a ir al médico, Rosendo Bugarín. La Voz de Galicia
miércoles, 20 de diciembre de 2023
Envejecimiento activo
- Envejecer es retirarse progresivamente del mundo de las apariencias. (Goethe)
- Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena. (I. Bergman)
- No dejamos de jugar porque envejecemos; envejecemos porque dejamos de jugar. (G. B. Shaw)*
- Envejecer es enfrentarse a despedidas.
- Al envejecer te van discriminando.**
- Hay un envejecimiento aparente –externo– y otro real.
- Ha de aceptarse el envejecimiento como viene.
- Déjame todas las arrugas, no las toques, he tardado toda una vida en conseguirlas. (Anna Magnani)
miércoles, 27 de septiembre de 2023
Vejez y médico sensato
jueves, 8 de junio de 2023
Desórdenes en la mente adolescente
Penetrar en la mente de un adolescente y tratar de ordenar lo que la naturaleza o la sociedad entre la que convive ha desordenado es labor de la psicología. Muchos de esos desórdenes son inevitables porque proceden de lo profundo de su alma, pero otros muchos sí son evitables porque proceden de lo más profundo de quien a veces parece carecer de ella. Como es difícil que quien provoca ese daño deje de hacerlo por entendimiento o remordimiento, es labor de quien los rodea tener el valor, si se conoce, o tener la empatía, si se desconoce, para poner a unos en manos de la justicia y a otros en manos especializadas para que cada una de ellas pueda desempeñar su trabajo. Tanto si la depresión que desencadena el suicidio de un niño es causada por el acoso continuado como si lo es por el propio derrotero que ha tomado la sociedad, tiene que ser abordada desde otro punto de vista, porque está muy claro que algo grave está pasando y no está siendo tratado.
Algo grave está pasando, por Luis Cabaneiro Santomé[Carta al director, La Voz de Galicia]
Demasiados niños y jóvenes, tanto pobres como ricos, en todos los rincones del mundo, están experimentando enfermedades mentales.
El mayor motivo tiene que ver con una mayor detección, y en un menor porcentaje de casos por factores biológicos y ambientales. Muchos son trastornos leves y no necesitan de especialista; pueden ser tratados por el pediatra o incluso se resuelven espontáneamente (por ejemplo enuresis, cuadros leves de fobia escolar o de ansiedad). Otros, como la depresión, la hiperactividad o el trastorno del espectro autista son reconocidos antes por los especialistas y, por tanto, tratados antes.
Entre los factores de riesgo se señalan: pobreza, acoso escolar, consumos tóxicos ( tabaco, alcohol, drogas), violencia o malos tratos, tecnología (uso excesivo), expectativas académicas y presión del entorno, conflictos familiares o cambios en la vida familiar.
Para entender la patología en la adolescencia es necesario contextualizar el momento histórico y cultural en el que nos encontramos. Vivimos en una sociedad cada vez más hedonista, existe poca tolerancia al malestar y se tiende más a medicalizar la vida cotidiana y a recurrir a la ayuda de las terapias para enfrentarse al día a día. En cuanto a la crianza, se ha dado una pérdida de autoridad tanto en casa como en los colegios, con una tendencia a democratizar las decisiones que se toman con respecto a los hijos. En nuestra sociedad todo es cuestionable y relativizable, lo que hace que los valores tradicionales pierdan influencia. Cada vez se tienen menos hijos, se ha dado una pérdida de apoyos externos (familia extensa o apoyos de la comunidad), los padres cada vez tienen más edad y horarios de trabajo más extensos, y nuestros menores están continuamente expuestos a las tecnologías (contenidos violentos, sexuales, etc.).
Puntos clave: ■El aumento de los trastornos mentales en la adolescencia es multicausal. ■El pediatra en AP tiene un papel clave en la prevención y detección de trastornos mentales (o de factores de riesgo) en la adolescencia. ■Cabe distinguir el malestar emocional de la vida cotidiana de los trastornos mentales. ■Tratamiento farmacológico [y/o psicoterapia] si es preciso.
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martes, 20 de septiembre de 2022
Disforia de género
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Algo llamativo es que, pese a la importancia de la subjetividad en este fenómeno, el manejo de la transexualidad se aborda desde una lógica biologizante. La gran demanda de tratamientos hormonales e intervenciones quirúrgicas es un indicador de la medicalización que hoy priva, y que se ha incorporado al imaginario social de la transexualidad.
El cerebro de los transexuales, tanto el de los m-f o como el de f-m, no parece que esté globalmente feminizado o masculinizado, pero si muestra una feminización o masculinización selectiva. No existe un gen específico de la transexualidad, pero existen determinadas alteraciones cerebrales... Los factores causales del transexualismo siguen sin conocerse, aunque parece lo más probable que sea el resultado de la interacción de múltiples factores, biológicos, psicológicos y sociales
...pasará a llamarla ‘‘incongruencia de género’’
Las personas no binarias (género no binario) son las que se sienten ajenas a las categorías de lo masculino y lo femenino; rechazan identificarse con un polo, reconocen aspectos de ambos. Las personas genderqueer (género queer) tienen la misma inconformidad y se definen con otros géneros: bigénero, pangénero o andrógino.
Muchas personas que se identifican como “de género fluido” [transicionan entre dos o más géneros de forma permanente o esporádica, pudiendo ser bigénero, trigénero o pangénero] sienten que su identidad de género no es fija ni definible sino más bien cambiante (fluida): se pueden sentir como hombre un tiempo y después como mujer o al contrario, o pueden sentirse sin un género en particular.
La versión 5 del Manual de Diagnóstico y Clínico de los Trastornos Mentales (DSM 5) de la Asociación Americana de Psiquiatría (APA), subdivide la disforia de género en: niños (302.6–F64.2) y en adolescente y adultos (302.85–F84.1)
Es una ideología (es decir, un sistema de pensamiento cerrado) que defiende que las diferencias entre el hombre y la mujer, a pesar de las obvias diferencias anatómicas, no corresponden a una naturaleza fija, sino que son unas construcciones meramente culturales y convencionales, hechas según los roles y estereotipos que cada sociedad asigna a los sexos.
Sandra Mercado* (transexual): ‘‘La transexualidad es homofobia, terapia de conversión para homosexuales’’.
viernes, 9 de septiembre de 2022
Una vejez feliz
domingo, 24 de octubre de 2021
Idea de la mortalidad
En definitiva, Saladino hallaba dos alternativas vitales extremas: dejar pasar el río terminable (que es sólo un instante para quienes divinizan la muerte como única verdad) o interpretar el curso de las aguas; de manera más prosaica, reír en lo posible antes del definitivo llanto o llorar a cada paso. Y una opción intermedia: mantener el equilibrio entre sonrisas comedidas. Se quedó con la idea de que no elegimos el nacer ni podemos impedir el morir. Y continuando con su introspección, comenzó a realizar el enfoque de cómo y dónde morir, yendo hacia las honduras de la bioética: «Nadie duda de su preferencia de morir sin dolor y en casa, en la propia cama y de manera digna. Nadie quiere sufrir una enfermedad terminal y morir en un hospital, alejado del ambiente familiar, de lo que es cercano y proporciona sosiego. Nadie cambiaría el calor del hogar por la frialdad de una clínica. Todo el mundo desearía morir de repente, sin darse cuenta…». Así que, en una dolorosa situación límite, sin más elección terapéutica que la paliativa, para mitigar el sufrimiento y mantener una vida vegetativa, uno podía plantearse una posibilidad que encierra una doble significación antagonista, desprecio y compasión, dureza y dulzura, crueldad y misericordia: la eutanasia.
(...)
Con previsión, Saladino Barreiros había dejado escrita su voluntad de que no prolongasen su vida ausente del mundo emocional; en su testamento vital se negaba a dilatar una agonía, lleno de tubos, dependiente de sondas, cánulas y catéteres. También dispuso su deseo de renuncia a honores desmedidos; nada de despliegues funerarios, de teatral boato, para honrarle. Procuraba abrazar la sencillez, no aspirando a tumbas exclusivas, a huesas desmesuradas, a sepulcros magníficos, a extraordinarios panteones o a suntuosos mausoleos; ni, por supuesto, a túmulos o a pirámides que revelan orgullo o terrenal supremacía y que, simbólicamente, acercan a un cielo ignoto e inmerecido. Le bastaba con que incinerasen lo que quedara de su cuerpo y sus cenizas se confundiesen con el viento o con las aguas de su mar inmortal y fascinante, de su querida bahía de Vizana. Se conformaba con dejar el recuerdo de un hombre honesto y sencillo, que rehusara el mal y la codicia, que marchaba en paz tras expirar con decencia.
miércoles, 6 de octubre de 2021
Salud y enfermedad
–Si un sujeto goza de salud, es que no está enfermo –dejó caer Chorima esta obviedad–. ¡Qué perogrullada! Pero ¿qué es la salud? El estado de bienestar completo, físico, psíquico y social. La definición oficial y quimérica. Alguien dijo que, siguiéndola al pie de la letra, la salud sólo se alcanza en el orgasmo –hablaba sin reparos el psiquiatra, con la lengua desatada por el zumo fermentado de la vid–. Con otros matices, el individuo que la goza está adaptado al ambiente en que vive, sintiéndose libre de perturbaciones corporales y espirituales. De lo contrario, la enfermedad, física, psíquica o mixta, corriente o rara, pone en jaque al hombre y acaba ganando la partida, dándole mate. Yendo al terreno práctico, hay enfermos físicos que viven como sanos y sanos que malviven como enfermos; que lo son, si nos atenemos a la carencia de bienestar. No hay que esforzarse para entender. Pero hay mucho que aprender respecto al modo de enfermar, al cómo y al porqué. Sobre todo, en el ámbito de la mente y en una época de gran fragilidad psicológica. ¿No opina usted lo mismo, amigo mío?
Por supuesto, Saladino asintió, lo que dio pie a que Dositeo continuase, aun más animado, con su extendida perorata retórica, capaz de hacer dormir al más insomne.
–Los peores males son los del espíritu, que no se pueden ver. Y el peor dolor, el del alma –en esto coincidían plenamente–, imposible de calmar con analgésicos químicos. [...]
domingo, 4 de julio de 2021
Los verdaderos monstruos
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| La parada de los monstruos |
Análisis de Freaks (en inglés)
Mientras Tod Browning se afanaba en mostrarnos a los freaks como seres llenos de dignidad, bondad y ternura, los humanos a uno y otro lado de la pantalla abominaban de ellos.
...reflexiones sobre cómo la sociedad percibe la diferencia y cómo, a partir de su mirada, aquella se constituye y se construye como un problema social que afecta a unos pocos...
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| La duquesa fea (1513), Quentin Massys |
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| La mujer barbuda (1631), Diego de Ribera |
- A la luz de la vela, no hay mujer fea.
- El deseo hace hermoso lo feo.
- El hombre y el oso cuanto más feo más hermoso.
- La dicha de la fea, la hermosa la desea.
- Quien feo ama, hermoso le parece.
miércoles, 11 de noviembre de 2020
Las tres edades de la medicina
En este cuaderno se recogen dos conferencias del doctor Mark Siegler, siendo la primera la que figura como título. En ella, el conferenciante se apoya en el doctor Pedro Laín Entralgo, y particularmente en su libro El médico y el enfermo (1969), reconociendo su admiración por nuestro gran historiador de la medicina.
1. La edad del paternalismo
La edad del paternalismo (también llamada «del médico») se prolongó a lo largo de miles de años, desde el siglo VI a.C. hasta la década de 1960, y simboliza la tendencia autoritaria y sacerdotal que tradicionalmente ha presentado la medicina. Este modelo de medicina —en el que el médico tiene el control— partía de la premisa de una confianza en los conocimientos técnicos del médico y en su estatura moral, así como de la ética de la beneficencia, y se caracterizaba por la dependencia del paciente y la autoridad del médico.
2. La edad de la autonomía
La segunda época, también conocida como la edad del paciente, apenas ha durado cincuenta años (de 1945 al presente). En realidad, si no fuera por Estados Unidos, Canadá y algunos países de Europa occidental, puede que nunca hubiera existido. Técnicamente, la edad de la autonomía fue una época de grandes avances en la comprensión de la enfermedad y en el desarrollo de terapias médicas y quirúrgicas extraordinarias. Fue una etapa que favoreció el tratamiento por encima de la prevención, la sanación por encima del cuidado y, en comparación con la época anterior, resultó ser muy cara. En Estados Unidos, el coste de la atención sanitaria, a menudo sufragado por diversas organizaciones distintas del paciente, no se consideró un motivo importante de preocupación, especialmente cuando se contraponía a la autonomía del paciente, su necesidad o incluso su deseo. En la segunda época, especialmente en Estados Unidos, la balanza que teóricamente equilibraba las fuerzas médico-paciente se inclinó a favor del paciente.
3. La edad de la burocracia
La tercera época, la edad de la burocracia (o «del financiador»), irrumpió hace unos treinta o cuarenta años, cuando otras organizaciones, a menudo públicas, comenzaron a sufragar los gastos sanitarios. Esta nueva era ha comportado la contención del gasto, la eficiencia y los análisis de rentabilidad para la sociedad. La calidad de la atención que reciben los individuos, un concepto siempre difícil de definir, no es ya un fin en sí misma, sino que ahora debe sopesarse con el coste de la atención sanitaria de poblaciones enteras, algo mucho más fácil de cuantificar. En la edad de la burocracia, los médicos se encuentran divididos entre sus lealtades, ya que deben atender a las exigencias de eficiencia y justicia social por parte de la sociedad, y de atención personal por parte de sus pacientes, exigencias a menudo antagónicas. Al describir al médico como administrador burocrático, Alasdair MacIntyre anticipó uno de los mayores problemas de la tercera edad de la medicina (la del «financiador»), que se refiere a quién tiene derecho a determinar las metas y las preferencias del paciente: ¿el paciente, el médico o el burócrata?
En resumen:
En las dos primeras etapas, lo que principalmente preocupaba al médico era el bien del paciente. En la edad del paternalismo, el bien del paciente se definía como «lo mejor para el paciente» desde el punto de vista médico. En la edad de la autonomía, el bien del paciente se definía como «la libertad y el derecho de autodeterminación» del paciente. En la tercera edad, la del financiador, el bien del paciente debe contrapesarse con otros bienes, como pueden ser las necesidades de la sociedad. La toma de decisiones médicas no descansa exclusivamente en médicos o pacientes. A diferencia de las dos etapas anteriores, los deseos de pacientes y médicos se someten cada vez más a los deseos de administradores y burócratas. Esta situación distorsiona la relación médico-paciente y supone su mayor reto en tres mil años de historia.
Y ahora podemos considerar una cuarta edad de la medicina:
4. La toma de decisiones compartida por médico y paciente
Una posición intermedia entre el paternalismo médico y la autonomía del paciente. A principios de la década de 1980 construí un modelo que denominé «acuerdo entre médico y paciente», el cual creí que describía mejor los encuentros reales entre la mayoría de los médicos y sus pacientes.
***
Sobre este cuaderno habíamos hablado algo, justo hace 10 años, en una entrada titulada de un modo algo rimbombante: "De médicos de los pobres a pobres médicos". Ahora nuestra reflexión ahonda más que entonces. Porque después de las etapas del paternalismo médico y de la autonomía del paciente (uno de los principios de la bioética, no hemos de olvidarlo), la distorsión de la relación médico-paciente que supone la tercera etapa, burocrática o del financiador, en la que seguimos estando inmersos, y que nos muestra que las tomas de decisiones médicas están mediatizadas, nos hace dudar de la teórica cuarta edad de la medicina, desligados de la presión del financiador. ¿Una utopía?
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| El libro de Laín citado por Siegler [Foto del autor del blog] |





















