domingo, 4 de julio de 2021

Los verdaderos monstruos

La parada de los monstruos
 

A la gente «normal» le asusta lo diferente. Y más todavía la presencia de seres que, por alguna gran deformidad, se consideran monstruosos. Pero, como queda reflejado en un comentario cinematográfico, «la verdadera monstruosidad no se encuentra en el físico de las personas, sino que va más allá de las apariencias, en el interior de las personas». Eso es lo que refleja la película Freaks, de 1932, traducida como La parada de los monstruos (prohibida en su momento y mitificada posteriormente, convertida en película de culto). «Defiende que el verdadero monstruo es aquel que es capaz de hacer cualquier cosa para conseguir sus propios intereses, sin importar el daño que cause a los demás». Los monstruos no son aquí las personas que aparecen con deformidades físicas debidas a enfermedades (enanismo, ausencia congénita de extremidades –síndrome de tretraamelia–, microcefalia, síndrome de Seckel –«cara de pájaro»—, siamesas, mujer barbuda, etc.), sino las otras perversos y crueles de aspecto saludable. Aquéllas pueden inspirar temor o ser objeto de burlas («Poca cosa separa lo horrible de lo cómico», dijo Eugen Ionesco), pero pueden llegar a ser amadas; éstas sólo pueden inspirar repulsa. Verdaderamente, este film invita a la reflexión.

Freaks (1932) – Trailer

Análisis de Freaks (en inglés)

Para leer más sobre Freaks
Mientras Tod Browning se afanaba en mostrarnos a los freaks como seres llenos de dignidad, bondad y ternura, los humanos a uno y otro lado de la pantalla abominaban de ellos.
...reflexiones sobre cómo la sociedad percibe la diferencia y cómo, a partir de su mirada, aquella se constituye y se construye como un problema social que afecta a unos pocos...
La duquesa fea  (1513), Quentin Massys

La pintura española tiene retratos de seres humanos bajo la etiqueta de «fenómeno de la naturaleza» o «monstruo de la naturaleza». El ejemplo más famoso es La mujer barbuda (Magdalena Ventura con su marido, 1631), de José de Ribera. Otros ejemplos significativos: La monstrua vestida y La monstrua desnuda (retratos de Eugenia Martínez Vallejo, ambos de 1680), de Juan Carreño de Miranda, que retrata a una niña de seis años con síndrome de Prader-Willi, que le causaba obesidad extrema; y los bufones de Diego Velázquez, enanos o personas con deformidades, que el pintor dignifica mediante una profundidad psicológica nunca vista, siendo los retratos más famosos Bufón con libros (El bufón don Diego de Acedo, 1636-1645), retratado como intelectual entre libros, y El bufón el Primo (El bufón Don Sebastián de Morra, 1645), con mirada desafiante y postura contenida.

La mujer barbuda (1631), Diego de Ribera
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Anexo: Refranes sobre la fealdad 
  • A la luz de la vela, no hay mujer fea.
  • El deseo hace hermoso lo feo. 
  • El hombre y el oso cuanto más feo más hermoso.
  • La dicha de la fea, la hermosa la desea.
  • Quien feo ama, hermoso le parece.

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