viernes, 23 de julio de 2021

Irse o quedarse

 

En el verano de 2019, escribía un médico de familia: «VETE. Compañero médico que me lees: coge la maleta y vete. Lárgate pronto de aquí. Agarra tu fonendo, tu inglés, tu alemán, tu portugués, tu inigualable expediente académico, tu carísima formación MIR… y vete. Sube a tu mujer o a tu marido en el avión, y llévalo contigo. Coge a tu hija, o a tu hijo, y busca lejanas tierras para él, otro colegio, otro idioma, otras gentes. Y no olvides al perro, a tus libros, a tus fotos… Pero deja la bata colgada en el consultorio donde te han amenazado, donde te han grabado con el móvil, donde te han insultado, donde te han pegado, donde te han toreado los pacientes y tus jefes, donde te han humillado, donde te han quitado la razón y la autoridad...». Y sobre esta amarga reflexión, escribimos este poema.


DISYUNTIVA

Ir y quedarse, y con quedar partirse…
LOPE DE VEGA, Soneto 61 

Quedarse o marcharse,
la duda se cierne
sobre las cabezas
incómodamente.

—Hacer medicina
lo más dignamente,
sin trabas absurdas,
sin tantos papeles,
sin cargas que asfixian,
sin gente que agrede.
Los facultativos
todo esto aborrecen.

—Ambiente adecuado,
burocracia leve…
¡De acuerdo! Los médicos
han de ver pacientes
con tiempo preciso,
pues a ellos se deben.
Si no hay cambios, ¡márchense!
Si hay mejoras, ¡quédense!

Vocación que llama
a darse a la gente,
por las circunstancias
podría perderse.


(sept. de 2020)

Indecision, Django Reinhardt

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