+Poemas sobre amantes, idealizados o no.
—«Soneto a Casandra», de Pierre Ronsard, del poemario Los amores de Casandra, se lo dedicó el poeta a Casandra Salviati, noble florentina a la que conoció en el castillo de Blois, cuando ella tenía unos catorce años y él veinte. Están fijos tus ojos en mi mente
y tu risa y tu voz con que deliro
están en mí grabadas de igual modo.
++Poemas sobre políticos, gobernantes y militares. «Bolívar, toma mi canto», de Enriqueta Arvelo Larriva, es un reconocimiento del libertador Simón Bolívar, figura esencial de la emancipación hispanoamericana. «Canto coral a Túpac Amaru», de Alejandro Romualdo, es un homenaje a
Túpac Amaru II (‘Serpiente resplandeciente’ en quechua), caudillo mestizo peruano, líder de la gran rebelión contra el virreinato de Perú de la corona española, que acabó ejecutado.
«Ceniciento Mussolini», de Miguel Hernández, es un airado poema contra el dictador Benito Mussolini. «Cosas del Cid», de Darío, trata sobre el héroe medieval Rodrigo Díaz de Vivar. «Churruca», de Elena Casas, es un elogio del marino Cosme Damián Churruca, héroe de la Batalla de Trafalgar, en la que muere. –Otros poemas relacionados se comentan de modo independiente.
—«A Colón», de Rubén Darío, critica la degeneración de la América hispana tras su independencia, frente al glorioso período acaecido tras el descubrimiento, con la llegada de Cristóbal Colón, y la fecunda civilización hispánica.
¡Desgraciado Almirante! Tu pobre América,
tu india virgen y hermosa de sangre cálida,
la perla de tus sueños, es una histérica
de convulsivos nervios y frente pálida.
(…)
Desdeñando a los reyes nos dimos leyes
al son de los cañones y los clarines,
y hoy al favor siniestro de negros reyes
fraternizan los Judas con los Caínes.
Bebiendo la esparcida savia francesa
con nuestra boca indígena semiespañola,
día a día cantamos la Marsellesa
para acabar danzando la Carmañola.
(…)
Cuando en vientres de América cayó semilla
de la raza de hierro que fue de España,
mezcló su fuerza heroica la gran Castilla
con la fuerza del indio de la montaña.
(…)
La cruz que nos llevaste padece mengua;
y tras encanalladas revoluciones,
la canalla escritora mancha la lengua
que escribieron Cervantes y Calderones.
(…)
Duelos, espantos, guerras, fiebre constante
en nuestra senda ha puesto la suerte triste:
¡Cristóforo Colombo, pobre Almirante,
ruega a Dios por el mundo que descubriste!
—«A Roosevelt», de Rubén Darío, advierte al presidente estadounidense Theodore Roosevelt de que su expansionismo tendrá la resistencia de la América hispana. Hay mil cachorros sueltos del León Español.
Se necesitaría, Roosevelt, ser Dios mismo,
el Riflero terrible y el fuerte Cazador,
para poder tenernos en vuestras férreas garras.
Y, pues contáis con todo, falta una cosa: ¡Dios!
—Al Duque de Lerma (Francisco de Sandoval y Rojas, I duque de Lerma, 1553-1625), que fue valido –favorito, protegido– de Felipe III,
e inmensamente rico –mediante la corrupción, el tráfico de influencias y la venta de cargos públicos–, que se salvó de ser ajusticiado al ser nombrado cardenal y conseguir la inmunidad eclesiástica, se le han dedicado varios poemas con diferente apreciación. Como curiosidad, añadimos que el escritor ruso Lérmontov creía ser descendiente de él.
«A la huerta del duque de Lerma», de Francisco de Quevedo, habla de sus propiedades venidas a menos tras la pérdida de su poder, al conspirar contra él su propio hijo Cristóbal (Duque de Uceda), con el tópico del desengaño barroco. Yo vi la grande y alta jerarquía
del Magno, invicto y santo Rey Tercero
en esta casa, y conocí Lucero
al que en sagradas Púrpuras ardía.
«El Caco de las Españas», del Conde de Villamediana –Juan de Tassis– [v. arriba: Persona: «Definición de la mujer»], es un poema satírico hacia quien considera un especulador y un ladrón.
El Caco de las Españas,
Mercurio dios de ladrones,
don Julián de las traiciones,
se retiró a las montañas;
donde con rampantes mañas
esconde inmensos tesoros,
no ganados de los moros
como bueno peleando,
mas Rey y reino robando,
causas de penas y lloros (...)
«Panegírico al duque de Lerma», de Luis de Góngora, es un largo encomio –en 79 estrofas– del valido, de quien el poeta esperaba su mecenazgo y no lo obtuvo.
...y débale a mis números, el mundo,
del fénix de los Sandos un segundo.
[Estrofa II. ‘‘los Sandos’’ es una abreviación del apellido Sandoval]
—«Al Rey Nuestro Señor», de Hernando de Acuña, es un soneto dedicado a Carlos V, siendo su verso más conocido, y el que le dio fama al poeta: Un Monarca, un Imperio y una Espada.
—«Al rey Óscar», también de Darío, es un canto de agradecimiento al rey Óscar II de Suecia y Noruega, por su solidaridad con España tras el Desastre del 98.
—«Al túmulo del rey Felipe II en Sevilla», de Miguel de Cervantes, es una sátira de la ostentación, por boca de un soldado, al que responde un valentón sevillano asintiendo, siendo recordados los dos últimos versos del estrambote de este soneto.
Apostaré que el ánima del muerto,
por gozar este sitio, hoy ha dejado
la gloria donde vive eternamente.
(...)
caló el chapeo, requirió la espada,
miró al soslayo, fuese y no hubo nada.
–valentón: fanfarrón, bravucón.
—«Doncel de Sigüenza», de Rafael Alberti (1902-1999), es un soneto inspirado en la figura de
Martín Vázquez de Arce, esculpido en su sepulcro.
Yo vengo por tu sombra requerido,
doncel de la romántica melena,
de voz sin timbre y corazón transido.
—«El infante», de Fernando Pessoa: sobre Enrique el Navegante, infante de Portugal, perteneciente a Mensaje (Mensagem), único libro de poemas portugueses que Pessoa publicó en vida. Dividido en tres partes, pertenece a la segunda, Mar portugués (Mar português), que ensalza las grandes navegaciones y los descubrimientos portugueses, así como a sus héroes. [Ver también AQUÍ]
—«Francisco Pizarro» (Copla 117 de La conquista del Perú o de la Nueva Castilla), Diego de Silva y Guzmán, es un título entresacado de la imposible loa del conquistador, a quien el autor denomina Gran Capitán y Buen Capitán, porque, según él, por su fama merece tener tal renombre.
Cualquiera que piensa que puede loar
al Buen Capitán, es cosa terrible:
no piense hacer lo que es imposible,
pues es imposible poder acertar.
¿Quién es aquel que puede contar
tales hazañas con lengua ni pluma?
No piense ninguno ponerlas en suma,
que cuenta sin cuento, mal puede sumar.
—«Kubla Khan», de Samuel Taylor Coleridge (1772-1834),
es un poema soñado por Coleridge, bajo influjo del opio, tras leer una biografía del Gran Kan del Imperio mongol Kublai Kan (1215-1294): quinto y último gran kan del imperio mongol y primer emperador de china de la dinastía Yuan. –Lo conoció Marco Polo.
–Jorge Luis Borges en su ensayo El sueño de Coleridge, definió este poema como «cincuenta y tantos versos rimados e irregulares, de prosodia exquisita».
—El Libro de Alexandre (s. XIII), Anónimo, narra la vida de Alejandro Magno, desde su infancia hasta su muerte, asesinado; se intercalan episodios ajenos, como la Guerra de Troya, y hay una visión anacrónica de de la Antigüedad Clásica.
El mes era de mayo, un tiempo glorioso,
cuando fazen las aves un solaz deleitoso,
son vestidos los prados de vestido fermoso,
da sospiros la dueña, la que non ha esposo.
Tiempo dolce e sabroso por bastir casamientos,
ca lo tempran las flores e los sabrosos vientos,
cantan donzelletas, son muchas a convientos,
fazen unas a otras buenos pronunciamientos.
Caen en el serano las bonas rociadas,
entran en flor miesses ca son ya espigadas,
fazen las dueñas triscas en camisas delgadas:
entón' casan algunos que pués messan las barvas.
Andan moças e viejas cobiertas en amores,
van coger por la siesta a los prados las flores,
dizen unas a otras: -"¡Bonos son los amores!"
E aquellos plus tiernos tiénense por mejores.
Los días son grandes, los campos reverdidos,
son los passariellos del mal pelo exidos,
los távanos que muerden non son aún venidos,
luchan los monagones en bragas sen vestidos.
[Evocación de la primavera]
–El
Libro de Alexandre consta de más de 10.000 versos; es el
poema más extenso del mester de clerecía (poesía escrita por clérigos, en contraposición a la popular del
mester de juglaría, escrita por juglares): 4 versos alejandrinos –14 sílabas–, con dos hemistiquios de 7 sílabas y rima consonante uniforme o monorrima.
–Su mayor mérito son las descripciones.
–En la
segunda estrofa del
Libro de Alexandre,
el autor define el nuevo oficio literario, el ‘mester de clerecía’, como culto y reglado: ‘‘
Mester traigo fermoso, non es de joglaría / mester es sin pecado, ca es de clerezía’’.
–Otros tres poemas de mester de clerecía: Milagros de Nuestra Señora, de Gonzalo de Berceo, Libro de Apolonio y Poema de Fernán González.
—El
Libro de Apolonio (s. XIII), Anónimo, trata de la
vida de Apolonio de Tiro, que es perseguido tras revelar la relación incestuosa del rey Antíoco con su hija, que pierde a su familia, mujer e hija, y tras un viaje de redención las recupera por intervención divina, gracias a que mantiene la fe.
–Apolonio es un hombre íntegro, inteligente y culto; no es un guerrero, su habilidad es otra: la música; toca la vihuela.
–El libro tiene menos interés que el de Alexandre y que Los milagros de Nuestra Señora, otras de la misma época y también del mester de clerecía.
—«Memoria inmortal de don Pedro Girón, duque de Osuna, muerto en la prisión», de Francisco de Quevedo, es un soneto elogioso dedicado a Pedro Téllez-Girón y Velasco, de quien el poeta fue secretario,
grande de España, político y militar, que prestó servicio en Flandes
y fue virrey de Sicilia y Nápoles, e implicado en la Conjuración de Venecia, contra Felipe III, falleció en la cárcel. Faltar pudo su Patria al grande Osuna,
pero no a su defensa sus hazañas;
(...)
su tumba son de Flandes las campañas,
y su epitafio la sangrienta luna.
(...)
Diole el mejor lugar Marte en su Cielo;
la Mosa, el Rhin, el Tajo y el Danubio
murmuran con dolor su desconsuelo.
—«Napoleón», de José Zorrilla, presenta, en tres partes, la figura de Napoleón Bonaparte, que le sirve al poeta para hablar de la grandeza, el poder y el declive, además de mostrar la fuerte resistencia que el militar y político francés, autoproclamado emperador con el título de Napoleón I, encontró en España.
Las sombrías pirámides le vieron
Cruzar el arenal con pie tranquilo;
Y allá a lo lejos saludarle oyeron,
Con asombrado adiós, al ronco Nilo.
(...)
No tiene, no, el león de ambas Castillas,
La doble garra por adorno vano;
Pirámides de lanzas y cuchillas
No admiten nombre, ni buril, ni mano.
(...)
Dijiste: «Soy el grande de la tierra;
No tengo en ella ya digno enemigo».
Grande mi patria, te llamó a la guerra;
Porque eras grande tú, lidió contigo
–Son estas las última estrofas de cada parte del poema.
–
Napoleón Bonaparte (1769-1821): golpista, imperialista y sanguinario, todo en nombre de la libertad, no deja de ser una de las gran paradoja de la historia encarnada en un individuo. Habiendo sido derrocada la monarquía, dio un golpe de estado contra el
Directorio (forma de gobierno en ese momento de la I República francesa), por ineficaz para consolidad los logros de la Revolución francesa y por corrupto, aspirando él, megalómano, al poder absoluto y a la gloria.
—«¡Oh capitán! ¡Mi capitán!», de Walt Whitman, es una elegía por el asesinato del presidente Abraham Lincoln, incluida en Hojas de hierba. [v. arriba]
—«Tamerlán (1336-1405)», de Jorge Luis Borges: sobre el conquistador turco-mongol Tamerlán, fundador del imperio timúrida y considerado a sí mismo heredero de Gengis Kan (fundador del primer imperio mongol). Y yo soy Tamerlán. Rijo el Poniente
y el Oriente de oro, y sin embargo…
 |
| Monumento a Tamerlán en Samarcanda |
+++Poemas sobre intelectuales, pensadores, escritores...
++++Poemas sobre personajes ficticios. [Además de Don Quijote]
—«Annabel Lee», de Edgar Alan Poe, trata de una mujer joven, hermosa y enamorada que muere prematuramente, trasunto de Virginia, la mujer del poeta.
Fue hace ya muchos, muchos años,
en un reino junto al mar,
habitaba una doncella a quien tal vez conozcan
por el nombre de Annabel Lee;
y esta dama vivía sin otro deseo
que el de amarme, y de ser amada por mí.
—
«Don Juan», de Lord Byron (1788-1824), retrata la leyenda popular española de este personaje icónico definido como mujeriego, pero, en forma de sátira, convertido Don Juan en víctima seducida por las mujeres.¡Ay, el amor de las mujeres!
Sabemos que es algo encantador y algo terrible.
(…)
Tienen razón. El hombre
es a menudo muy injusto con el hombre;
con las mujeres lo es siempre. Les une
un único vínculo: sólo confían en la perfidia.
–Don Juan es el poema más famoso de Byron; consta de 17 cantos, pero está inacabado, pues el último no se completó porque lo impidió la prematura muerte de su autor (en Grecia, de un proceso febril con diarrea, mientras luchaba por la independencia griega contra Imperio Otomano).
–Poeta del Romanticismo,
Lord Byron viajó por Europa (Portugal, España, Grecia, Albania, Turquía, Suiza, Italia) y saltó a la fama con
Las peregrinaciones de Childe Harold , poema que introduce con un
prefacio.
–De
Byron dijo Goethe que era «el primer talento de su siglo». También fue admirado por los románticos españoles Espronceda y Bécquer.
–Hombre de gran magnetismo, excéntrico, ostentoso y controvertido, era defensor de los desheredados y oprimidos y amante de los animales.
–Se ha dicho que Byron padecía un trastorno bipolar.
—De «Manfredo», de Lord Byron, dice Juan Valera en un ensayo sobre una traducción de Manfredo [drama de armario] de José Alcalá Galiano: «De todos los poemas de Byron, tal vez el más raro sea el Manfredo. (...) Manfredo es un señor que vive en un castillo de los Alpes, en medio de las nieves y de los ventisqueros, que aborrece y desprecia a todo ser viviente, y que para buscar una sociedad más aristocrática y digna de él se ha entregado a la magia, y conversa familiarmente con los poderes sobrenaturales (...) Manfredo, además de su desesperación vaga, tiene un motivo más concreto y determinado de dolor. (...) Manfredo ha muerto a alguien... [no se acierta bien a distinguir quién] (...) Manfredo es el poema más subjetivo y más metafísico que se ha escrito jamás. Hay momentos en que todo el drama no parece sino una pesadilla, una fantasmagoría sublime que pasa en el fondo del alma. (...) No hay para Manfredo más infierno que su alma misma. Manfredo es el Prometeo subjetivo de la desesperación». [Manfredo en traducción de J. Alcalá Galiano]
—Martín Fierro («El gaucho Martín Fierro»), de José Hernández (1834-1886), es un
poema narrativo, referencia del género gauchesco. [*] Temática: valentía, lucha, supervivencia, sociedad, injusticia, libertad. El protagonista concluye que es mejor vivir entre salvajes que con ‘civilizados’. Personajes: Martín Fierro, Sargento Cruz, Viejo Vizcacha... Martín Fierro es un gaucho (Wiki; discutida etimología) de la pampa argentina, extensa llanura. Aquí me pongo a cantar
al compás de la vigüela,
que el hombre que lo desvela
una pena extraordinaria,
como la ave solitaria
con el cantar se consuela.
El gaucho Martín Fierro
–Lectura AQUÍ (1: Aquí me pongo a cantar), y AQUÍ (32: Un padre que da consejos) –Poema considerado por Leopoldo Lugones «el libro nacional de los argentinos».
–v. Enlaces a estos «versos sapienciales» AQUÍ –Partes I y II–, AQUÍ y AQUÍ
[*] Entre los poetas gauchescos del siglo XX se incluye uno gallego, nacido en Ribadeo y emigrado a Uruguay:
José Alonso y Trelles.
—«Shéhérezade», de Tristan Klingsor (1874-1966), es una obra poética inspirada en la suite sinfónica del mismo nombre de Rimski-Kórsakov, sobre la narradora de los cuentos de Las mil y una noches, y por su parte inspiró al compositor Maurice Ravel, quien musicó tres de sus poemas (Asia, La flauta encantada, El indiferente) y los publicó bajo el mismo título genérico de Shéhérezade como obra musical para voz y orquesta. Un ejemplo de la relación música-poesía en cuanto a la inspiración de un arte en otro: una obra musical que inspira un poema y viceversa.
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| Scheherezade |
+++++Poemas sobre artistas: pintores, escultores, arquitectos, músicos...
++++++Poemas sobre héroes (y heroínas), reales o legendarios.
—«Caupolicán», de Rubén Darío: poema descriptivo que ensalza la fortaleza de Caupolicán, toqui (líder militar) mapuche que lideró la resistencia de su pueblo contra los conquistadores españoles que llegaron al actual Chile en el siglo XVI. Es algo formidable que vio la vieja raza:
robusto tronco de árbol al hombro de un campeón
salvaje y aguerrido, cuya fornida maza
blandiera el brazo de Hércules, o el brazo de Sansón.
Por casco sus cabellos, su pecho por coraza,
pudiera tal guerrero, de Arauco en la región,
lancero de los bosques, Nemrod que todo caza,
desjarretar un toro, o estrangular un león.
–
Fue la Guerra de Arauco, que inspiró La Araucana a Alonso de Ercilla, y la descripción que hizo éste de Caupolicán («hombro poderoso, fuerte cuerpo tan nervoso»), sin duda inspiró a Rubén Darío.
Con un desdén y muestra confiada,
asiendo el tronco duro y nudoso,
como si fuera vara delicada,
se lo pone en el hombro poderoso:
la gente enmudecía maravillada
de ver el fuerte cuerpo tan nervoso.
poniendo en su victoria mucha duda.
La Araucana
Y aquí otra octava de La Araucana de Ercilla en la que habla Caupolicán:
Yo soy Caupolicán, que el hado mío
por tierra derrocó mi fundamento,
y quien del araucano señorío
tiene el mando absoluto y regimiento;
la paz está en mi mano y albedrío
y el hacer y afirmar cualquier asiento,
pues tengo por mi cargo y providencia
toda la tierra en freno y obediencia.
Otras octavas del mismo canto refieren la ejecución de Caupolicán por empalamiento, con una vívida descripción de su tormento, mientras los arqueros (flecheros) muestran respeto por la autoridad de aquel hombre:
...Le sentaron después con poca ayuda
sobre la punta de la estaca aguda.
No el aguzado palo penetrante,
por más que las entrañas le rompiese
barrenándole el cuerpo, fue bastante
a que al dolor intenso se rindiese;
que con sereno término y semblante,
sin que labio ni ceja retorciese,
sosegado quedó de la manera
que si asentado en tálamo estuviera.
En esto, seis flecheros señalados,
que prevenidos para aquello estaban
treinta pasos de trecho desviados,
por orden y despacio le tiraban;
y, aunque en toda maldad ejercitados,
al despedir la flecha vacilaban
temiendo poner mano en un tal hombre,
de tanta autoridad y tan gran nombre.
...Y en breve, sin dejar parte vacía,
de cien flechas quedó pasado el pecho,
por do aquel grande espíritu echó fuera,
que por menos heridas no cupiera.
–Caupolicán había sucedido a Lautaro.
–v. poema «Lautaro» de José Santos Chocano; y del mismo poeta, «Tríptico heroico», donde además de a Caupolicán, retrata a
Cuacthemoc (último emperador azteca) y
Ollanta (guerrero inca).
—«El Pelayo»: el godo Pelayo, vencedor de los árabes en la batalla de Covadonga (718), se convirtió para los españoles en el primer héroe de la Reconquista, y como tal fue celebrado no sólo en crónicas y romances, sino también en extensos poemas como El Pelayo (1605) de Alonso López Pinciano [también en El Pelayo de Espronceda, obra esbozada] y en numerosos dramas, siendo los más conocidos El último godo, de Lope de Vega, La restauración de España, de Luis Vélez de Guevara, y El restaurador de Asturias, de Juan Bautista Diamante.
—«Lautaro», de José Santos Chocano (1875-1934) trata del héroe
araucano que Alonso de Ercilla ya nos reveló en su gran poema épico La Araucana. Y en tanto que se aleja el cóndor fiero,
Lautaro abre su trocha en la aspereza;
y le sigue callado el grupo entero,
resuelta la actitud, el gesto ufano,
un brazo firme en el broquel de cuero
y un hacha erguida entre la diestra mano...
–Sin duda, el poema épico de Ercilla inspiró a Sánchez Chocano para escribir su Lautaro, del mismo modo que a Rubén Darío para su Caupolicán.
De Lautaro dice Alonso de Ercilla:
Fue Lautaro industrioso, sabio, presto,
De gran consejo, término y cordura,
Manso de condición y hermoso gesto,
Ni grande ni pequeño de estatura;
El ánimo en las cosas grandes puesto,
De fuerte trabazón y compostura,
Duros los miembros, recios y nervosos,
Anchas espaldas, pechos espaciosos.
—Odisea, de Homero (siglo VIII a. C.), cuenta las aventuras de Odiseo (Ulises), en su viaje de regreso a su patria, Ítaca; la historia comienza con el fin de la Guerra de Troya, narrada en la Ilíada, hasta el regreso de Odiseo a su hogar, veinte años después. Otros personajes: Pelélope –mujer de Odiseo–, Telémaco –su hijo–, Circe –maga–, Poeseidón –dios del mar–, Polifemo –cíclope–, Calipso –ninfa–, Atenea –diosa de la sabiduría–...además de Odiseo, héroe legendario y personaje principal, aparecen otros personajes, históricos y mitológicos. —«Yuri Gagarin», de Nicanor Parra: sobre el cosmonauta soviético y primer hombre en viajar al espacio exterior.
+++++++Poemas sobre otros personajes femeninos famosos.
*Don Quijote ha sido fuente de inspiración de escritores, y por supuesto de poetas.
En la vaina de mi espada
mando que llevado sea
mi cuerpo, que es ataúd
capaz para su flaqueza.
QUEVEDO, Testamento de D. Quijote
¡Oh, don Quijote, viejo paladín, gran bohemio,
en vano la muchedumbre absurda y vil se ríe de ti:
tu muerte fue un martirio y tu vida un poema,
y los molinos de viento se retorcían, oh soberano mío!
P. VERLAINE, A Don Quijote
Rey de los hidalgos, señor de los tristes,
que de fuerza alientas y de ensueños vistes,
coronado de áureo yelmo de ilusión;
que nadie ha podido vencer todavía,
por la adarga al brazo, toda fantasía,
y la lanza en ristre, toda corazón.
R. DARÍO, Letanía de nuestro señor Don Quijote
Cabe añadir «Don Quijote a Dulcinea», de Paul Morand (1888-1976), poema en tres partes –Canción novelesca (Chanson romanesque)
, Canción épica (Chanson épique) y Canción de taberna (Chanson à boire)–, que inspiró a Maurice Ravel su obra musical homónima. [v. Don Quijote y Maurice Ravel] –En la primera canción, Canción novelesca, Don Quijote en un delirio asegura que haría por su dama idealizada, Dulcinea, todo lo que ella quisiera, aun siendo un imposible: pararía el mundo o vaciaría el cielo de estrellas.
**«Eróstrato», de William Ospina (1954), Eróstrato: pastor de Éfeso convertido en incendiario, responsable de la destrucción del templo de Artemisa en Éfeso, una de las siete maravillas del mundo antiguo, en 356 a. C. Su único fin, según confesó, era lograr fama. La piedra es Artemisa. Yo no soy más que un hombre,
condenado a saltar en ceniza al silencio,
pero aquí estoy, desnudo, midiendo el poderío
de esta ordenada injuria que los hombres veneran.
***Ozymandias es Ramsés II el Grande, faraón de Egipto. Se trata de un soneto cuyo tema central es la decadencia de los mandatarios poderosos y de sus imperios.
[Sigue abajo: Poetas/Escritores]