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| Guardia médica de 24 horas |
La sobrecarga física y mental del trabajador ha de ser evitada por la empresa, sea privada o pública*. Y es, cuando menos, chocante que la pública no cumpla lo que el poder político, del que depende, le exige a la privada.
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| Guardia médica de 24 horas |
Una huelga de celo, también conocida como huelga blanca o trabajo a reglamento, es una forma de protesta laboral en la que los trabajadores siguen estrictamente las normas y reglamentos, sin realizar ninguna acción adicional o voluntaria. En el contexto de la sanidad, esto podría traducirse en un cumplimiento riguroso de los protocolos, lo que podría ralentizar o incluso afectar la atención al paciente, ya que se evitarían acciones como la atención fuera del horario establecido o la realización de tareas que no estén explícitamente indicadas en los protocolos.
La huelga de celo, en el ámbito sanitario como en otros sectores, se considera generalmente una huelga ilegal o ilícita en España, según el Real Decreto-ley 17/1977. La huelga de celo está prohibida en España porque se considera una forma de acción laboral abusiva, que busca perjudicar a la empresa mediante la ralentización intencionada de la producción, lo que afecta negativamente la productividad y la prestación de servicios. Se considera una forma de ‘‘huelga encubierta’’.
«Rechazamos profundamente las agresiones hacia los profesionales de la salud. La violencia, ya sea física o verbal, no tiene cabida en nuestros lugares de trabajo, donde estamos dedicados a cuidar, a mejorar la salud y el bienestar de nuestros pacientes, contribuyendo así al bienestar general de la sociedad. Los médicos merecemos respeto y seguridad para desempeñar nuestra labor con la vocación, profesionalidad y humanidad que los pacientes requieren. Me preocupa especialmente la normalización de la violencia hacia los médicos como una forma aceptable de resolver conflictos o expresar descontento. Esto puede trasladarse al entorno sanitario, donde algunos pacientes consideran que agredir a un médico es una forma válida de expresar su frustración».
Luis Tobajas Belvís #StopAgresiones
Carta de los Derechos y Deberes....SistemaServicio Canario de la Salud
Las guardias médicas de 24 horas, o más, incrementan el riesgo de que los médicos cometan graves errores médicos debido a la fatiga y la falta de sueño. Sin embargo, el sistema sanitario español mira para otro lado sobre esta realidad debido a las indeseadas medidas que tendrían que producirse para acortar las guardias.
Las guardias médicas entrañan riesgos que pueden ser fatales, principalmente tres: patología cardiovascular (infarto de miocardio, ictus), [accidentes –incluidos los de tráfico–], patología psiquiátrica (depresión y bounout que pueden llevar al suicidio).
Con ingresos de guardias aumentan las cantidades brutas, pero también las retenciones, de modo que pueden disminuir las cantidades netas. En definitiva, para el médico no son rentables ni saludables.
SECRETO MÉDICO. Específico secreto profesional, obligación y derecho del médico a guardar silencio sobre lo que le comunica el paciente. Un tema amplio, complejo y no bien regulado en España. La Constitución, en su Artículo 18, garantiza el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen, y en cambio, en el Artículo 20, reconoce y protege el derecho a comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. Y aunque este artículo especifica que «la ley regulará el derecho al secreto profesional», comprobamos a diario que los medios airean enfermedades de los famosos. Somos así de contradictorios. (Relacionada: DERECHO SANITARIO)
Resumen de una notificación del Colegio Médico a sus colegiados.
1. Por la desidia administrativa en revertir la situación de abandono de la AP, con una sobrecarga asistencial inaceptable, el Colegio Médico (provincial) denuncia a la administración sanitaria.
2. La administración sanitaria no entiende el motivo de la citada denuncia y presiona al Colegio y a su Junta Directiva, previamente a la presentación de la misma, MOSTRANDO UNA FALTA DE DIÁLOGO ABSOLUTA.
3. Los juzgados locales dan por sobreseída la denuncia, resolución “ya esperada”, pues consideran que la problemática denunciada incumbe a otros ámbitos administrativos y advierten de las denuncias previas interpuestas en otras instancias como la Inspección de Trabajo.
4. La Comisión Deontológica hace dos consideraciones y una propuesta de acción:
| Fuente |
| Fuente: Redacción médica |
La agresión al trabajador sanitario comparte mucho con la perpetrada a cualquier trabajador público... El fenómeno va en ascenso, las cifras cantan. Pero sobre todo la agresión de baja intensidad, la amenaza velada o la simple falta de respeto que no tendrá recorrido penal. De hecho, apenas la tienen agresiones de consecuencias más severas. Sin embargo, el impacto lo tiene, y mucho, en la vida emocional del médico, el enfermero, el celador o el administrativo.
Este clima es espantosamente real* y solo se parece —a distancia— al infierno de décadas que sufren tantas mujeres maltratadas.
La ola de jubilaciones, la depresión y la ansiedad, la emigración y la búsqueda de destinos más cómodos han mermado la trinchera. La política de RRHH en Sanidad Pública ha ignorado todos estos aspectos; hasta cubrir una baja se está convirtiendo en misión imposible
Participo de una comunidad profesional exhausta que pide a los poderes más protección contra la agresión... Sin embargo, nada se va a conseguir si como sociedad no cala el problema de que, con la agresión continuada de “baja intensidad”, peligra el sistema sanitario.
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| Picasso y Dalí |
Incluye actos no apropiados o no consensuados, como episiotomías sin consentimiento, intervenciones dolorosas sin anestésicos, obligar a parir en una determinada posición o proveer una medicalización excesiva, innecesaria o iatrogénica que podría generar complicaciones graves. Esta violencia también puede ser psicológica...
Un término discutible. Quizás lo que no ponga de acuerdo a sociedades científicas, colegios profesionales, profesionales y mujeres sea el uso de la palabra violencia, por las connotaciones que esta tiene. De hecho las Naciones Unidas (ONU) se decanta por hablar de maltrato en lugar de violencia. Probablemente, el término trato inadecuado sea un vocablo más acertado para referirse a estos casos.
Todavía le quedaba distante la jubilación, cuyo umbral se iba a cambiar, pero Carlos Abré reparó en una realidad agria: el habitual desagradecimiento con quienes finalizaban su vida laboral. Aparte del olvido inexcusable de los que se jubilaban, quienes deseaban prolongar su vida laboral por sentirse con fuerzas y todavía útiles, ya no tenían esa opción. Otra torpeza. Era el caso del doctor Rilke, con quien había hablado del tema.
–Ahora en Hispania –decía Rilke–, los médicos tenemos que jubilarnos forzosamente a los sesenta y cinco años; antes podíamos esperar hasta los setenta. O incluso continuar como eméritos.
–Algunos médicos quemados –observaba Abré– querrían jubilarse antes de la edad reglamentaria y no los dejan. Y los más optimistas firmarían por permanecer en su puesto sine die. Ya sabes que nunca llueve a gusto de todos.
–Los médicos en edad de jubilación deben dejar paso a los jóvenes, y es cierto que muchos se anticiparían gustosos a su liberación. Pero los veteranos en buenas condiciones psicofísicas podrían ser útiles asesores. La experiencia médica es un valor.
–Médicos o no, los viejos…, y a ti Fernando no te considero entre ellos, están siendo arrinconados desde hace mucho. ¡Qué error verlos como un estorbo! No es bueno el desprecio de la vejez –el joven Abré la contemplaba entre comillas. Había reparado muchas veces en las diferencias de envejecer de la gente. Unos lo llevaban fatal, otros asimilaban los cambios naturales. Había jóvenes que aparentaban ancianos, y ancianos cronológicos que irradiaban juventud. Y al viejo Rilke, que no era un anciano, lo tenía por un ser eternamente joven.