Vamos a dar una relación de libros de medicina que nos parecen esenciales para la formación –y puesta al día– del médico de familia, por temática y con algunos ejemplos (por orden ABC). Son elecciones particulares, orientativas, no exclusivas. Algunos de ellos son verdaderos clásicos de la medicina y unos pocos difíciles de encontrar. Otros están al alcance para consultar online o disponibles en PDF. Aunque en esta era digital los libros de medicina en papel se usan menos que antes, de momento no han desaparecido, y muchos médicos siguen prefiriendo la lectura en ese soporte clásico que en la pantalla de ordenador.
Si hay un libro que recuerdo especialmente de la carrera de medicina es Lecciones de Patología General (posteriormente Manual de Patología General) del profesor Sisinio de Castro del Pozo (1931-1995), catedrático de la Universidad de Salamanca. Muy didáctico, con temas introducidos por resúmenes-recordatorios de anatomía y fisiología, y con una prosa muy cuidada, que revelaba las dotes de un escritor, en este caso científico. En definitiva, un libro extraordinario, maravillosamente escrito, indispensable para los estudiantes de medicina e incluso para los ya licenciados. Yo lo conservo como oro en paño.
El célebre Tratado de anatomía humana (Traité d'anatomie humaine) de Léo Testut (1849-1925), conocido coloquialmente como «El Testut», es una obra de referencia de la disciplina anatómica:
Se considera uno de los tratados de anatomía más completos y mejor ilustrados que existen. La primera edición es de fines del siglo XIX. La octava edición, póstuma, la publicó en la década de 1920 su discípulo André Latarjet. La novena y última edición apareció en la década de 1950, finalizada por el hijo de este último, Michel Latarjet. La última reimpresión en español es de la década de 1980.
Un libro antiguo de medicina de los quedan para la eternidad.
El médico de familia atiende problemas clínicos frecuentes...
Traemos la relación de motivos de consulta más frecuentes en el primer nivel asistencial, según la publicación Las 50 principales consultas en medicina de familia. A su contenido remitimos y, por si puede servir de complemento, dejamos enlaces a los «motivos» que han sido tratados en este blog y, en su defecto (o de manera conjunta), enlaces externos de interés. Sirva de provecho, como enfoque eminentemente práctico, a los profesionales de atención primaria.
******Diferenciar lesiones mamarias benignas (cambios fibroquísticos, fibroadenoma, mastitis) de cáncer de mama, generalmente en cuadrante superior externo. ¡Atención a signos de alarma!
He aquí una guía farmacológica de grandísimo interés, editada durante varios años por el Ministerio de Sanidad (y Consumo), basándose en la tradición iniciada con el Índex Farmacològic de la Acadèmia de Ciències Mèdiques i de la Salut de Catalunya i de Balears, iniciado en 1980. Fue editada hasta el año 2000.
Cuando descubrí por primera vez la Guía farmacológica para la asistencia primaria, en su edición catalana, me presté rápidamente a traducirla para tener mi propio vademécum farmacológico, riguroso y práctico.
En esta guía tan manejable, se consideraban sólo los fármacos de reconocida eficacia y se justificaban únicamente dos asociaciones: Amoxicilina + Probenecid y Trimetoprim + Sulfametoxazol (cotrimoxazol). Había otras sin base científica.
Desgraciadamente, esta guía tan útil se ha dejado de editar, como hemos dicho, y vemos a la venta algunos ejemplares usados, reliquias para coleccionistas.
Pero hallamos ahora algo equivalente en la Guía terapéutica en Atención Primaria, basada en la selección razonada de medicamentos, de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria. Y si la guía añorada era distribuida gratuitamente entre los médicos de familia, esta otra han de pagarla (*).
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(*) Nota.- No obstante, tenemos acceso al Anexo 12: «Guía básica de escalada terapéutica en Atención Primaria». Comentada AQUÍ.
Y tras este recordatorio, nos adentramos en otras guías farmacológicas más actuales, sobre el uso de medicamentos en consulta ordinaria y urgente, esperando que sean de utilidad para los médicos de atención primaria.
La amplitud del arsenal terapéutico “provoca incertidumbre al prescriptor y variabilidad en la práctica clínica entre los diferentes profesionales”. Para minimizar esta situación, “una estrategia para disminuir esta variabilidad es la selección de medicamentos de elección y la consideración de alternativas terapéuticas”
La ventana terapéutica es el rango terapéutico (rango de concentración plasmática de un fármaco: entre un mínimo eficaz y un máximo admisible) que permite utilizar un medicamento de manera eficaz y sin provocar efectos tóxicos o letales.
Los ritmos circadianos son los ciclos biológicos (del latín circa, ‘alrededor de’ y dies, ‘día’) que se repiten aproximadamente cada 24 horas e influyen en procesos fisiológicos como el sueño, la temperatura corporal y la liberación de hormonas. En función de ellos, se aplica la cronoterapia, basada en los principios de la cronofarmacología, rama de la farmacología que estudia el efecto de los fármacos en el organismo y, en la práctica, la mejor hora para administrarlos.
Hace bastantes años conseguí una edición española de A companion to medical studies ("Un compañero de estudios médicos"), dirigida por R. Passmore y J. S. Robson, traducida aquí como Tratado de enseñanza integrada de la Medicina. Hallé este tratado casualmente en una librería médica especializada (creo que ya no las hay) y me arrepentí de no haberla tenido durante la carrera, pues la había visto en el escaparate de otra librería, a mucho menos precio que los libros que recomendaban en la facultad, y reconozco que en su momento la observé con desdén, por sospechar de que se pudiesen condensar los estudios de Medicina en tres volúmenes (el tercero de ellos doble) y dudar de su contenido científico a tan bajo precio. Después, ya tarde, pude comprobar que no era así, ni mucho menos, y que además la edición era muy buena en la calidad de su presentación. Creo que este "compañero de estudios médicos" no se ha vuelto a editar, y es una lástima, por la practicidad que suponía esta obra para los estudiantes de medicina (tanto que, junto a un buen diccionario médico, pienso que sería más que suficiente).
Este era el contenido del Companion en su edición original:
En el prólogo del primer volumen de la edición española, J. A. Salvá, entonces decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Barcelona, habla del aspecto de un grueso anuario telefónico que en principio asusta pero luego, al abrirlo, el lector constata que esta obra es "la primera tentativa racional de ofrecer al estudiante de Medicina los conocimientos que necesita de una forma interrelacionada". La primera tentativa..., y yo sospecho que la última, viendo que esta obra no ha sido reeditada y que tampoco ha habido otras obras que hayan seguido este ejemplo de integración de conocimientos. Se admira Salvá de que el Companion sea una obra tan bien ligada, escrita por 55 autores, bajo la dirección del fisiólogo Passmore y del clínico Robson, donde se encuentra todo lo que el estudiante necesita, que sirve además al médico licenciado para renovar sus conocimientos y al docente para la preparación de sus clases. En el prólogo del segundo volumen, A. Balcells Gorina, catedrático de Patología General y Propedéutica Clínica de la Universidad de Barcelona, reconoce que el desiderátum de una enseñanza integrada es de difícil empeño y que la mayoría de los intentos distan mucho de haber conseguido los objetivos propuestos, pero que el libro de Passmore-Robson y colaboradores viene a romper moldes convencionales, deshaciendo compartimentos estancos y creando una nueva mentalidad, abierta y dinámica. Coincido con estas apreciaciones de una obra total que, desgraciadamente, parece haber perdido su continuidad en el tiempo.
La Propedéutica Clínica (propedéutica, del gr. pro, antes, y paideutikós, relativo a la enseñanza; aplicada a la clínica: “enseñanza preparatoria para la clínica”) es la disciplina que enseña las técnicas de exploración clínica (inspección, palpación,
percusión y auscultación). Enseña el conjunto ordenado de métodos y
procedimientos para observar los signos y síntomas. Enseña a inspeccionar,
reconocer y clasificar los síntomas y signos relevantes de los irrelevantes
antes de formular un juicio clínico (diagnóstico, tratamiento y pronóstico).
La Semiología Médica
es la disciplina que enseña a identificar los signos y los síntomas, las
manifestaciones de una enfermedad, respectivamente objetivables (p.ej. fiebre)
y no objetivables (p.ej. dolor), cómo buscarlas (semiotecnia) y cómo
interpretarlas (clínica semiológica). Se comprende entonces que la semiología
constituye el pilar fundamental de la medicina clínica. Capacita al médico para
llegar al diagnóstico y establecer un tratamiento. Según Charles Laubry, “la
semiología no es la gramática de la medicina, sino la medicina misma”.
La Introducción a la
Clínica que trata del hombre y la mujer supuestamente sanos y la Propedéutica Clínica, así como la Semiología Médica, forman parte
indivisible de la formación del alumno al terminar su etapa preclínica en las
ciencias básicas y es una herramienta vital para enfrentar la asistencia de
personas enfermas, sea en consulta externa o en pacientes ingresados. Podríamos
decir que estas dos asignaturas constituyen el eslabón entre las ciencias
básicas y las clínicas; es por tanto su puente de unión y la base sin la cual
no puede realizarse el diagnóstico clínico.
Para que se comprenda mejor la importancia del interrogatorio (anamnesis) y el examen
físico del paciente, señalemos solo tres citas de los grandes clínicos del
pasado. A modo de anécdota recordemos la respuesta de E. S.
Chweninger al Príncipe Otto von Bismarck, canciller alemán, paciente suyo,
quien rehusó darle la información pedida por falta de tiempo y le ordenó que prosiguiera
su exploración sin preguntarle más cosas: —Vuecencia debería consultar con un
veterinario, porque éste no pregunta nada a sus enfermos. El internista español Gregorio Marañón, al referirse a la
importancia del interrogatorio afirmó que “el aparato que más había hecho
progresar a la medicina era la silla”. Y el profesor Jiménez Díaz, gloria de la clínica española
señalaba que “antes de la inspección, la palpación, la percusión y la
auscultación (lo que constituye el examen físico), el médico debe saber
efectuar la escuchación”.
Invitamos a cualquier
médico o especialista a que demuestre qué equipo moderno puede sustituir o
realizar más diagnósticos que la silla, a través del interrogatorio. [v. Historia Clínica.]
A continuación un vídeo ilustrativo (no encontré nada mejor en la Red), sin ánimo propagandístico.