La escultora francesa Camille Claudel (1864-1943), hermana del poeta y dramaturgo Paul Claudel, fue colaboradora y amante de otro genio de la escultura: Auguste Rodin (1840- 1917), famoso autor, entre otras obras escultóricas, de La puerta del infierno, El pensador y El beso. Se dice que la relación amorosa entre ambos escultores fue muy tormentosa, con múltiples rupturas y reencuentros. Cabe decir que ella era una mujer poco convencional, libre e independiente. Tras una aparente ruptura con Rodin, se relacionó sentimentalmente con otro genio, pero de la música: Claude Debussy (1862-1918), el gran compositor del impresionismo musical, que al igual que el escultor ya estaba unido a otra mujer. El caso es que continuó manteniendo con el primero su complicada relación de amor-odio. Finalmente, decidió alejarse del mundo encerrándose en su taller, sufriendo continuas crisis nerviosas y llegando incluso a destruir algunas de sus obras. Acabó siendo recluida en un manicomio, donde pasó nada menos que sus últimos treinta años. Enloqueció de (des)amor. Su innegable talento, evidenciado en una importante obra escultórica, fue reconocido tardíamente. Y su azarosa vida fue llevada al cine: Camille Claudel (1988); recientemente se hizo un retrato cinematográfico de su locura: Camille Claudel 1915 (2013).
Se dice que Debussy tuvo siempre encima de su piano una reproducción de El Vals (La Valse) de Claudel. Por ello traigo un vídeo en el que podemos
recrearnos visual y sonoramente, con imágenes de la escultora y sus obra y sonoridades del compositor. Y dejo abajo interesantes
enlaces sobre la apasionada artista.
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