+Poemas sobre trabajadores.
—El clérigo simple, de Gonzalo de Berceo (1195-1268), trata de un clérigo torpe, que dice siempre la misma misa, por costumbre y no por sabiduría, por lo que es sancionado por el obispo, y avergonzado le ruega a la Virgen –la Gloriosa–, que intercede por él ante el superior de la diócesis y recupera su puesto. Era un simple clérigo pobre de clerecía
dicié cutiano missa de la Sancta María;
non sabié decir otra, diciéla cada día,
más la sabié por uso que por sabiduría.
Fo est missacantano al bispo acusado,
que era idïota, mal clérigo provado;
Salve Sancta Parens sólo tenié usado,
non sabié otra missa el torpe embargado.
–El poema pertenece a Milagros de Nuestra Señora, la obra capital de Gonzalo de Berceo, una compilación de milagros literarios, en forma de poemas narrativos (25), escrita con el fin de entretener, de servir de enseñanza religiosa y de dar a conocer el Monasterio de San Millán de la Cogolla, en la actual Rioja.
—En «Oda aos mariñeiros de Cangas» (Oda a los marineros de Cangas), Bernardino Graña (1932-2025) brinda su voz solidaria a sus paisanos marineros.
Polo escuro do mar que vos contruba (Por lo oscuro del mar que os conturba)
aínda hai peixes de luz nos seus abrigos, (aún hai peces de luz en sus abrigos,)
mariñeiros de Cangas, meus amigos, (marineros de Cangas, mis amigos,)
meus irmáns de salitre e sol e chuva. (hermanos de salitre y sol y lluvia.)
–Bernardino Graña ha sido llamado poeta del mar.
–En los poemas marinos de Bernardino Graña suele repetirse la palabra ‘ardentía’, referida a la ‘ardora’ (
mar de ardora), fenómeno bioluminiscente o fosforescente nocturno producido en las aguas marinas por microorganismos llamados
noctilucas.
++Poemas sobre el trabajo dignificador.
—«Al trabajo», de Miguel Hernández, es un himno de la actividad laboral como principio vital, dignificador del ser humano, frente al ocio de privilegiados y vagos.
Las ignotas vibraciones que quisiera de mi lira
despertar, son para un canto que no vive, no respira
en lo bello de las cosas, sino en aire más ideal.
Para un canto sin adornos, luces, sombras ni agasajo...
¡Para un canto dedicado con unción santa al trabajo,
que es grandeza de grandezas, Dios humano, ley vital!
¡Al trabajo! Cruz forzosa que conllevan los nacidos
no en los blandos muelles cunas de palacios relucidos,
sino en míseros camastros o en rincón negro y sin luz.
¡Cruz pesada a los inútiles, vagabundos y holgazanes;
llevadera a quienes nunca se sintieron con afanes
y a los que su carga aguardan sacudir, bendita cruz...!
+++Poemas sobre explotación laboral y rebelión de trabajadores.
++++Poemas con símbolos del trabajo.
—En «El sudor» y «Las manos», Miguel Hernández usa estos símbolos del trabajo.
Vestidura de oro de los trabajadores,
adorno de las manos como de las pupilas.
Por la atmósfera esparce sus fecundos olores
una lluvia de axilas.
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La mano es la herramienta del alma, su mensaje,
y el cuerpo tiene en ella su rama combatiente.
Alzad, moved las manos en un gran oleaje,
hombres de mi simiente.
—«La cigarra y la hormiga», de
Félix María de Samaniego (
1745-1801), fábula inspirada en la homónima de Esopo, tiene a
la hormiga como símbolo de laboriosidad: la hormiga trabaja durante el verano para tener provisiones para el invierno, mientras la holgazana cigarra canta; llegado el frío invierno, la cigarra tiene hambre y suplica en vano ayuda a la hormiga.
«¡Hola! ¿conque cantabas
cuando yo andaba al remo?
Pues ahora, que yo como,
baila, pese a tu cuerpo».
+++++Poemas sobre labores (tareas del campo, trabajo industrial)
–«La canción de la campana», de Friedrich Schiller (1759-1805), trata de labor de fundición de una campana, con una llamada a los trabajadores para que se esfuercen, todos juntos, y puedan lograr su objetivo.
Afianzado en el suelo fuertemente
Ya el molde está de recocida greda;
Hoy fabricada la campana queda,
Obreros, acudid a la labor.
Sudor que brote ardiente
Inunde nuestra frente;
Que si el cielo nos presta su favor,
La obra será renombre del autor.
–El poema puede ser interpretado como metáfora de la construcción de la sociedad.
–En «La vendimia», de Julio Herrera Reissig (1875-1910), hace un preciosista despliegue verbal y compara las uvas con piedras preciosas. Mordiscan las tijeras con apáticos mimos,
en un brillo piadoso, por los pámpanos ciegos;
carbunclos y esmeraldas, gemas de extraños fuegos,
desmayan sobre el cesto, en engarces opimos...
–Herrera Reissig es el sonetista del modernismo.