El mundo de las setas es de una diversidad inabarcable. Hay setas típicas y atípicas: con forma característica de paraguas y de otras formas (globulosas o caprichosas). Algunas frecuentes son bien conocidas de los aficionados a este mundo e incluso del público en general. Y con el fin de recordar ciertas características diferenciadoras, he realizado breves descripciones, o resaltado particularidades, aprovechándome del haiku como forma poética. Cada descripción individual va precedida de la correspondiente imagen, con el nombre de la seta, científico y común. Tómese desde luego como divertimento, no como detallada precisión científica.
Romance un tanto sentimental, con más valor emotivo que poético, pero que no me he resistido a traer acompañado de una música propicia. Perdonadme la nostalgia...
«Nostalgia», Op. 57 n.º 6 de Piezas líricas de Grieg
Se les pide a los médicos que no se tomen vacaciones durante los meses de verano. Lo aconsejan los gestores, lo proponen los consejeros de salud de los diferentes servicios de salud y, por encima de todos, el ministerio de sanidad no encuentra otra solución a las carencias veraniegas de facultativos. Ya sabemos de la peculiar sanidad estival, de la loca consulta estival, sobre todo en zonas de veraneo. Por eso todos los que tienen mando corean: «¡Dejen las vacaciones para otros meses, para otras estaciones!». Casi un imperativo dirigido en especial a los médicos de familia, quienes deben atender a usuarios de compañeros ausentes, en centros de salud y en puntos de urgencia extrahospitarios, mayormente en verano, entre junio y septiembre, y más en los meses de julio y agosto. Así que, ¿por qué no disfrutar de los periodos de descanso reglamentarios en mayo o en octubre, incluso en enero, marzo o noviembre. Es la solución que proponen los planificadores y organizadores del sistema público de salud. Otras ideas o estrategias, si las tienen, se las guardan para sí.
Pero ¿no se dan cuenta los político-gestores que, si la mayoría de esos profesionales de la salud aceptasen, lo único que se conseguiría sería trasladar de estación un problema crónico que precisa de respuestas más inteligentes?
El frío invierno nos ha traído otra epidemia catarral. Y, en consecuencia, los médicos de cabecera tienen que soportar más papeleo. Tantas bajas laborales deben dar, que su labor asistencial es agobiante e ineficiente. ¡Menudo hacinamiento! (Así se abre el telón de las infecciones respiratorias invernales.) Por ello ansían un respiro, beneficioso también para pacientes. En desfavorables circunstancias, los galenos piden que los trabajadores enfermos puedan comunicar directamente a las empresas su indisposición temporal de pocos días. ¿Cómo? Mediante una autocertificación responsable. No consta en ninguna negociación, y muchos ven en la «autobaja» algo artificial e inconveniente. (Algunos quieren cerrar el telón.) Yo, abogado consciente, afectado por una viriasis, lo entiendo como mejora e insto a cambiar la ley. Aunque es preciso comenzar por un cambio de mentalidades, esta saludable oportunidad antiburocrática no ha de perderse. (El telón queda abierto.) Pienso ya en el próximo invierno...
Los servicios de salud siempre se ven más sobrecargados de lo habitual en invierno, a causa de las infecciones respiratorias. Todos los años sucede lo mismo, sin que se tomen medidas preventivas para evitar una demanda masiva que provoque el colapso de centros de salud y urgencias hospitalarias.
Sin embargo, ante el último repunte gripal y de covid, ahora se anuncian medidas desde el Ministerio de Sanidad de cara a la próxima temporada invernal.
Pero no está de más recordar una noticia prepandémica (11 enero 2020), sobre la saturación del sistema sanitario y el abuso de las urgencias, para reflexionar y concluir que poco o nada hemos aprendido, a pesar de la repetición de un mismo problema y de la experiencia pandémica:
Los médicos se quejan de saturación, de falta de personal y de una dudosa educación sanitaria de algunos ciudadanos, que a menudo acuden al servicio de urgencias sin una necesidad real.
Ya es hora de abordar un doble problema: la saturación habitual de los centros sanitarios y la sobrecarga extraordinaria en el periodo inviernal. Reorganización asistencial (+ desburocratización y autocertificado de ausencia por enfermedad*), dotación adecuada de personal y educación sanitaria de la población nos parecen objetivos prioritarios. Sin olvidar la adecuación de las salas de espera, con la pertinente separación de espacios y la conveniente ventilación. Todo por la seguridad y la calidad asistencial.
La teoría es que las administraciones sanitarias, los gestores del servicio de salud de cada comunidad, hacen "planes de contingencia", "planes de invierno", se preparan a conciencia para afrontar la avalancha de enfermos que deben hacer frente los distintos dispositivos de atención sanitaria.
La primera estrofa de este poema ("Les sanglots longs..."), de tristeza otoñal, fue la contraseña de los aliados en la Segunda Guerra Mundial para dar la señal a la resistencia francesa de que se iniciaba el desembarco [o los desembarcos] de Normandía. AnálisisAQUÍ. Explicación en francés AQUÍ. Emisión de radio AQUÍ.
Chanson d'automne (Canción de otoño), Paul Verlaine)
Del ciclo de canciones Viaje de invierno, de Franz Schubert, elegimos una canción para el final de la estación invernal: «El tilo» (Der Lindebaum). Árbol del hogar y de la seguridad en la literatura romántica. El viajero sueña a la sombra del tilo, graba en su corteza palabras de amor y, ya en la distancia, sueña su llamada de paz. Y nosotros, escuchando este lied, también deseamos el descanso.
Viaje de invierno (Winterreise): ciclo de poemas de Wilhelm Müller convertido en ciclo de canciones por Franz Schubert, con las temáticas de viaje, invierno y, sobre todo, de amor (desamor), detonante de la inspiración poética.
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Lieder de Schubert
Franz Schubert (1797-1828), es el creador del Lied romántico y además el mayor del género, con un total de 634 Lieder, que le bastarían para hacerse un lugar en la historia de la música por su extraordinaria calidad. Liberó al Lied de todo exceso y estableciendo su definitiva forma canónica. La mayoría de sus canciones son independientes y de diferente complejidad; pero nos dejó también tres grandes ciclos, dos concebidos por él y otro considerado póstumamente.
Cuando todo parecía calma blanca, comenzó a agitarse el gélido ambiente. Entonces, las sensaciones mudaron y la mente trató de proteger el cuerpo y protegerse a sí misma. No valían malos pensamientos ni anclarse en negros augurios. Convenía adaptarse sabiamente a la ventosa situación...
Estudio Op. 25 n.º 11 'Viento de invierno', Chopin
Los primeros cuatro compases de este estudio chopiniano, cuya lentitud contrasta con la tormenta de notas que sigue, se agregaron antes de su publicación por consejo de Charles A. Hoffmann, un amigo del compositor. [Análisis AQUÍ]
A principios de otoño, pensando en las tormentas meteorológicas (dejando aparte las sociales y políticas) y volviendo la mirada al verano recién ido...
Cuando el verano está a la vuelta de la esquina, las temperaturas comienzan a subir. Con ello, lo hace también la cantidad de aire que ascienden altitud. El aire caliente es menos denso... Conforme alcanza altitudes mayores, se topa con otra capa de aire más frío. Si miramos el perfil térmico de la atmósfera baja vemos que la temperatura desciende conforme aumentamos la altura. Por ello, si el aire caliente se topa con aire más frío cuando alcanza alturas mayores, comienza a condensarse. Si el grado de condensación del aire es fuerte y las condiciones ambientales se mantienen estables, se llegan a formar nubes de precipitaciones que pueden llegar a formar tormentas verdaderamente intensas. Son las altas temperaturas las que las producen.
Nota. El penúltimo haiku es una variante del incluido en Haikus de otoño.
Las estaciones: «Otoño», Alexander Glazunov
[Interpretación completa de Las estaciones de Glazunov AQUÍ/AQUÍ]
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Apunte sobre Alexander Glazunov
El compositor ruso Alexander Glazunov (1865-1936) se interesó por los motivos de la etnofonía rusa y por las viejas leyendas nacionales, de las que extrajo inspiración para uno de sus más animados poemas (Stenka Razin). Después de la muerte de Borodin (1887), realizó juntamente con Rimsky-Korsakov la orquestación del El príncipe Igor, para lo cual reconstruyó totalmente la obertura a base de los fragmentos que el mismo Borodin le había hecho escuchar al piano. Perteneció al Círculo Beliáyev –junto a Anatoli Liádov y el propio Rimski-Kórsakov, que había pertenecido al Grupo de los Cinco–, con el que Tchaikovsky mantuvo una relación armoniosa. En 1899 fue nombrado profesor de instrumentación del Conservatorio de Petrogrado, del que asumió la dirección en 1919. Glazunov dejó una abundante producción: música de ballets (Raimunda, Astucia de amor, Las estaciones), de escena (Salomé), ocho sinfonías, seis oberturas, composiciones de cámara y romanzas. Y probablemente Las estaciones sea su obra maestra.
En el final de la estación estival, dejemos que el veraniego concierto para violín de Vivaldi —poéticamente acompañado de un soneto— nos lo amenice. Sin que se tenga certeza de la autoría del poema, ni de si éste es anterior o posterior a la música, parece probable que este soneto (al igual que los otros tres sonetos que acompañan a los restantes conciertos que conforman Las cuatro estaciones) sea del propio compositor veneciano, pues está dividido en tres secciones que se corresponden con los tres movimientos del concierto.
/I. Allegro non molto/
Bajo dura estación por el Sol encendida
languidece el hombre, languidece el rebaño, y arde el pino;
suelta el cuco la voz, y cuando la entienden
cantan la torcaz y el jilguero.
El Céfiro dulce sopla, pero en disputa
se mueve Bóreas de improviso a su lado;
y llora el zagal, porque suspendida
teme a la fiera borrasca, y su destino.
/II. Adagio e piano - Presto e forte/
Roba a sus miembros laxos el reposo
el miedo al relámpago, y los fieros truenos
¡y de las moscas, y moscones, el tropel furioso!
/III. Presto/
¡Ah, que son sus temores verdaderos!
Truena y fulmina el cielo y granizoso
trunca las cabezas de las espigas y los granos altera.
Antonio Vivaldi fue un compositor, violinista, profesor y sacerdote católico veneciano del Barroco. Era apodado Il prete rosso («El cura rojo») por ser sacerdote y pelirrojo. Al parecer tenía una personalidad extrovertida, que se refleja en el encanto de su música. Compositor prolífico, su producción abarca desde el género concertante, a la música vocal y operística, pasando por la música de cámara. Y es célebre sobre todo por sus cuatro conciertos para violín y orquesta reunidos bajo el título Las cuatro estaciones, aunque ya había alcanzado popularida con los doce conciertos que conforman la colección L'estro armonico Op. 3.
De su producción nos han llegado más de setecientas composiciones, incluidas óperas, música sacra (entre ella su famoso Gloria), oratorios y, sobre todo, obras instrumentales: concerti grossi, sonatas y unos 450 conciertos para diferente número de solistas y orquesta de cuerdas (entre ellos los de violín y orquesta referidos). Sobre ellos dijo Igor Stravinsky –no sabemos con que grado de malicia– que Vivaldi no había escrito quinientos conciertos, sino «quinientas veces el mismo concierto». En cualquier caso, Vivaldi es equiparable por calidad y originalidad musical a sus contemporáneos Bach y Haendel.
Por otra parte, Vivaldi fue impulsor de la Escuela veneciana (al igual que los músicos Tommaso Albinoni y los hermanos Benedetto y Alessandro Marcello) y profesor de violín en el Pio Ospedale della Pietà, institución para la formación musical de muchachas huérfanas, y muchas de sus composiciones fueron interpretadas por primera vez por su orquesta femenina.
En cuanto a su patobiografía, cabe decir que padecía asma bronquial.
*Aunque más conocido por sus obras orquestales, Vivaldi también nos legó óperas interesantes, incluso cautivadoras, con arias fabulosas que exigen gran virtuosismo vocal. Un buen ejemplo es el aria «Agitata de due venti». Interp. AQUÍ