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jueves, 18 de julio de 2024

Un enfermero admirable


Conocí a un enfermero con capacidad de trabajo, competencia profesional y generosidad sin igual. Estaba curtido en servicios de urgencia y unidad de quemados. Diligente, incansable, dispuesto a actuar en cualquier urgencia que se presentase: un traumatismo grave, un ahogamiento, una hemorragia en un hemofílico (colaboraba con el servicio de hematología y transfundía los factores de coagulación), lo que fuese necesario en el medio rural donde ejercía. Su energía parecía inacabable. Y no acataba órdenes médicas sin más, las cuestionaba con buen criterio cuando procedía; tenía suficiente conocimiento teórico para hacerlo, leía y escuchaba activamente, consultaba sus dudas en libros o con otros profesionales. Eran tan admirables sus virtudes que me sentía avergonzado por comparación. Yo estaba de paso, como médico sustituto, y aprendí más de él que en años de universidad. Decían que era el mejor enfermero de la provincia; yo pensaba que del país gallego y de la nación. Mi recuerdo es el de un sanitario admirable.

Y como ilustración sonoro-visual traigo una pieza musical que le gustaba.

Suite del Gran Cañón: III. «En el camino» – Ferde Grofé

lunes, 20 de septiembre de 2021

Espíritu vocacional


La vocación es una motivación que ayuda a superar dificultades profesionales.

Capítulo 10 de El último nocturno. Párrafo: Espíritu vocacional. [Saladino Barreiros, protagonista de la novela, habla* de su profesión de enfermero.]
Hasta cierto punto complacido, impregnado de espíritu vocacional, intenté en todo momento no ver con mirada administrativa y oficial el sufrimiento ajeno. El paso del tiempo y la costumbre endurecen de tal modo que, al final, los clientes, los pacientes, los enfermos, son tratados de modo formal e impasible, sin ser considerados personas individuales. Dirigiendo la atención a las dolencias, uno se olvida de quienes las sufren. En un estúpido afán de nuevas denominaciones, fruto de ideaciones bizantinas de modernos pero recesivos dirigentes, se ha llegado al nefasto extremo de llamarlos usuarios, denominación vigente y quién sabe si paso previo (¡no lo permita el cielo!) a la global designación mercantil de meros consumidores, tan opuesta al espíritu del arte de curar. Después se lamentan esos iluminados de la Sanidad Pública de que los beneficiarios del sistema abusen de los servicios que se les brindan, como si se tratase de un elemento más de consumo, como si la demanda de ayuda, de una terapia o de un consejo fuese lo mismo que acudir a un mercado con la intención de conseguir pescado, huevos, verduras o legumbres, con el pernicioso ventajismo de una gratuidad mal valorada.
*Les habla a sus contertulios.

My Favorite Things – John Coltrane
***
Es indiscutible la importancia de la enfermería. Y la historia de la enfermería nos muestra su evolución y los cambios de denominación de los profesionales: practicante, ATS, DUE, Graduado en enfermería.

viernes, 20 de noviembre de 2020

De un galeno a su enfermera


La enfermera es una colaboradora del médico, no su subalterno;
trabajando juntos, en colaboración mutua, la atención al enfermo se refuerza.

No hay duda de la importancia de las enfermeras. ¡Imprescindibles en un sistema sanitario! Asisten a los médicos, atienden y aconsejan a los pacientes. Incluso los consuelan. Su labor asistencial, preventiva y de acompañamiento es impagable. Y aportan también ideas para la mejora organizativa. Las buenas enfermeras (y aquí incluimos a los buenos enfermeros) merecen nuestro cariño y respeto. Vaya para estas profesionales de la salud nuestra décima o espinela.

DE UN GALENO A SU ENFERMERA

[Fuente de inspiración: carta del Dr. Ángel López Hernanz]


Nada sería sin ti,
que siempre estás a mi vera,
enfermero o enfermera,
codo a codo junto a mí.
Tanta es tu ayuda, que así
la labor asistencial
de este médico rural,
en lo ordinario o lo urgente,
mejora si estás presente
y gana en lo personal.

"Andantino" del Concierto para flauta y harpa de Mozart

lunes, 13 de noviembre de 2017

La importancia de las enfermeras


ENFERMERA. Profesional de la salud encargado de los cuidados particulares de la enfermería. Aunque se nombre en femenino, también incluye a hombres, con la denominación de enfermeros (antaño llamados practicantes). Pero la clásica enfermera ha recibido en Hispania otros nombres: ATS (Ayudante Técnico Sanitario), DUE (Diplomado Universitaria en Enfermería), Graduado en Enfermería... ¡Menuda complicación!
–Defíname un paciente gran dependiente. 

Una persona mayor, de entre 75 y 80 años, con varias patologías. Un paciente que es carne de urgencias y que previsiblemente fallecerá en este servicio dentro de cuatro o cinco años

–¿Y qué hace la enfermera gestora de casos con él? 

Muchas cosas. Le puede reducir la medicación porque puede estar tomando hasta catorce fármacos recetados por tres especialistas diferentes y puede que algunos de ellos sean incompatibles entre sí...

De "La falta de enfermeras dispara la mortalidad en el sistema sanitario."
Entrevista a José Miguel Morales, enfermero


Los argumentos esgrimidos atañen a la seguridad del paciente, la calidad en salud y, además, la economía de la salud (gasto farmacéutico) que preocupa a los políticos-gestores. Suficientes para tener en consideración la buena labor que enfermería puede y debe hacer. Un personal sanitario imprescindible.

La pena es que no se valore su función aquí como en otros países, que aprovechan su buena formación adquirida en España en propio beneficio. Y al final nos lamentamos de que faltan enfermeras...

Trabajo de enfermería española en hospitales ingleses
***
Sobre la Enfermería

jueves, 13 de abril de 2017

La empatía del profesional sanitario


Mira con los ojos de otro, escucha con los ojos de otro 
y siente con el corazón de otro. Alfred Adler.

Dice una enfermera sobre sus prácticas en el Servicio de Oncología de un hospital: 
…lo que me llevo sobre todo es la fuerza de los pacientes oncológicos. Esa luz interior, ese brillo que no se apaga. Los he visto llorar con malas noticias y he llorado con ellos, pero también los he visto reír. Los he visto aferrarse a todo para seguir adelante. Los he visto luchar hasta el final, sin rendirse. Los he visto apagarse sin dejar de brillar. Jamás olvidaré todas sus buenas palabras, sus caricias, sus sonrisas sinceras. Me han dado tanto... les he visto llorar de alegría, también. Los vi disfrutar con las visitas de sus familias. Vi en sus ojos la nostalgia de una vida pasada, la pena, el miedo a quedarse en el intento, la rabia y ese “¿por qué a mí?”. Y, a pesar de ello, seguían. Esa fuerza no desaparecía. Muchos perdieron la batalla, pero no perdieron la guerra. Porque lucharon por una vida digna mientras pudieron y por disfrutar de los suyos hasta que llegase la hora. Y así lo hicieron. 
Es la confesión emotiva de una enfermera empática, colmada de satisfacción y agradecimiento, a la que solo podríamos completar ese “¿por qué a mí?” con el añadido “ni a nadie”. Porque, soñando un mundo ideal, pleno de felicidad, nadie debería ser víctima de una cruel enfermedad.

Sing - The Carpenters

lunes, 25 de junio de 2012

Reflexión de una enfermera sobre los protocolos


“A las enfermeras nos gustan los protocolos. SÍ. CLARO. Durante 25 años he trabajado con médicos. Unos razonan que los pacientes diabéticos deben tener cifras altas de glucosa (por los problemas derivados de las hipoglucemias), otros al revés. Unos solicitan una analítica de control al año a pacientes según su edad, a otros les parece una barbaridad. Unos hacen campaña en la consulta sobre la vacunación, del papiloma, de la gripe… otros lo consideran una actuación no probada. Unos piden el PSA como “prevención” del cáncer de próstata, otros dicen que no se puede utilizar esa prueba como diagnóstico. Unos intentan controlar a rajatabla los factores de riesgo cardiovascular, y a otros les parece convertir a los sanos en enfermos. Unos pautan corticoides en las lumbalgias, otros…, otros…, otros… Y las enfermeras escuchamos las clases magistrales de los expertos, todos parecen tener razón (unas se lo cuestionan, la mayoría no). SÍ, NOS GUSTAN LOS PROTOCOLOS. Se supone que se hacen basados en la evidencia, aunque luego se basen en otras cosas más terrenales, como intereses económicos.”
Esta es la reflexión de una enfermera, en un foro médico, sobre los desacuerdos entre los profesionales de la medicina (ya hemos visto aquí que hasta se dan diagnósticos enfrentados). Yo pienso que los protocolos no deben acatarse como dogma, sino que han de servir de guía. Así como no hay verdades absolutas, tampoco hay protocolos terminantes o incuestionables. Por otro lado, por encima de las enfermedades están los enfermos. Y a veces las cosas se ven brumosas...

Misty - Sarah Vaughan