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jueves, 11 de septiembre de 2025

Sobre cuentos o relatos cortos


Sobre cuentos o relatos cortos, traigo parte de una crítica literaria desenfadada del filólogo y escritor Alfredo Vazquez Oliveira.
Cierto que hay cuentos chulos de Wilde, Kafka, Scott Fitzgerald, Dahl y hasta alguno de "Dublineses", del pelma de Joyce. Pero para cuentazos, los de Chéjov ("El beso" o "La dama del perrito," p. ej.); los 17 relatos de "El llano en llamas", de Rulfo; y los 8 de "Los funerales de la Mamá Grande", de García Márquez. Me olvido, a propósito, de Borges y de Cortázar, porque me parecen dos autores sobrevaloradísimos. Y como siempre, rizar el rizo, ya lo hizo (nótese la rima) Cervantes en el "Quijote", cuando magistralmente intercala entre la acción principal una novela corta pastoril ("Marcela y Grisóstomo"); una sentimental ("Cardenio y Dorotea"); una italiana ("El curioso impertinente"); una morisca ("El cautivo"); y hasta una picaresca ("Ginés de Pasamonte"). Esto en 1605. En 1615, "Las bodas de Camacho", "Claudia Jerónima", "Ana Félix" o "El morisco Ricote".
Me parece fascinante la reivindicación del Cervantes cuentista, al fin y al cabo nuestro escritor total. (Por cierto, en Los trabajos de Persiles y Segismunda incluye otro cuento formidable: «El enamorado portugués».) Y de acuerdo con la supremacía de Chéjov. Por otra parte, creo que entre los gigantes del cuento habría que incluir a Poe. Y entre los buenos cuentistas, a Gogol, Stevenson, Maupassant, London, Clarín y Pardo-Bazán. Aunque yo no he leído tantos relatos cortos como el autor del ensayo y mi voz no es tan autorizada como la suya.

Cuentos de misterio e imaginación: «Un sueño dentro de un sueño»
The Alan Parsons Project
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Hay que desligar al escritor –de cuentos u otro género literario– de la persona.

El escritor y la persona 
En un diálogo con el autor del texto principal de esta entrada sobre la figura de Valle-Inclán, considerábamos sus luces y sus sombras. Entre éstas, yo apunté la contradicción como la principal, cuando él ya había referido las sombras de otros escritores, separándolas de sus valores literarios. «Hay de desligar persona de autor, porque entonces no podría apreciarse la obra de casi ninguno: Cervantes, por ladrón; Lope, por burlador; Góngora, por envidioso; Quevedo, por difamador; Larra, por suicida; Dostoievski, por ludópata; Stendhal, por napoleónico; Wilde y Verlaine, por corruptores de menores; Neruda por violador y pésimo padre; Nabokov, por pederasta; Cela, por grosero; Delibes, por cazador. Y así, hasta un largo etcétera». Ciertamente, el lector debe centrarse en la obra.

lunes, 8 de septiembre de 2025

Por qué no nos gusta un libro


No hay libro tan malo que no tenga algo bueno. Plinio el Joven

Los motivos por los que no nos gusta un determinado libro podemos achacarlos al autor...

La mayoría de las veces tenemos bastante claro por qué no nos gusta un libro, y lo achacamos siempre al autor, porque no nos agrada cómo escribe, no nos interesa lo que cuenta, es demasiado largo, demasiado superficial o demasiado profundo, ininteligible, aburrido, pobretón.  —Carlos Andia, Un libro al día

..., pero la culpa también puede ser del lector, por no hacer una lectura adecuada (continuada, centrada, detenida), por no estar preparado o por cualquier motivo que no lo defina como buen lector y lo haga ser un lector malo. Por otra parte, que no nos guste un libro no significa que sea malo; la valoración de un lector medio no tiene el peso de la del crítico literario, que va más allá de gustos personales.

I'm Reading a Book (Estoy leyendo un libro), Julian Smith
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Sobre libros (y autores) sobrevalorados e infravalorados
Da gloria leer a alguna vaca sagrada como Vladimir Nabokov destrozar a vacas otrora sagradas como Conrad o D.H. Lawrence.
Cada persona tiene sus gustos y, ante un libro, opiniones diferentes de los demás. Además, como suele decirse, no existen solo el blanco y el negro, también una amplia gama de grises. A veces el lector entra en conflicto consigo mismo cuando sobrevalorada cierta obra mientras el resto de la humanidad parece adorarla.

martes, 20 de mayo de 2025

Poetas sin lirismo


Uno mide los poetas por la emoción que producen. Jorge Luis Borges

No por ser claro se es mejor poeta. Por oscuro, tampoco, dijo Alberti. Y entre claridad y oscuridad poética, hay poetas, o así se consideran, que más que escribir parecen desbarrar. Uno sospecha que escriben todo aquello que pasa por su mente, o que están viviendo, de manera automática y de forma prosaica. Y el resultado final son poemas, si así se les puede llamar, generalmente extensos –incluso inacabables–, carentes de belleza y de lirismo, que no contienen una idea ni expresan una emoción, sino que se pierden en consideraciones deslavazadas que no conducen a ninguna parte, difíciles de asimilar y sin valor poético. Pero hay críticos que los interpretan como poesía moderna, de vanguardia, innovadora, rompedora de moldes, que busca un nuevo lenguaje. Podríamos pensar en la antipoesía y en su creador, Nicanor Parra, pero no es el caso, porque vemos que sus antipoemas no son tan rupturistas; pretende ser directa –o sea, clara– y tiende a lo coloquial, sin eludir el lirismo. Cuando todo ha sido experimentado, cuando ya se han transitado todos los caminos, es complicada la innovación poética (sucede lo mismo con la música y otras artes), una empresa legítima y a menudo frustrante. En lo literario, creo que no hay nada que inventar; y aunque se me tilde de clásico o antiguo, sostengo que en la creación poética no debe haber desorden, ni frialdad, ni confusión; prefiero el orden, la calidez y la transparencia; y, además, quiero como Juan Ramón que la poesía tenga encanto, misterio e intensidad. Son muchos los poetas y pocos mis elegidos, todos portadores de lirismo; son muchos los poemas y unos cuantos mis preferidos, todos portadores de ideas y emociones.
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v. POEMAS SOBRE LA POESÍA (Arte poética, credo poético)

Free Improvisation - Cecil Taylor

domingo, 19 de diciembre de 2021

Crítica literaria


Los críticos ven la música y oyen la pinturaValeriu Butulescu

La crítica literaria suele proceder de déficit de amor. George Steiner

Aprovechamos textos ajenos sobre crítica literaria, teoría literaria y literatura comparada para aclarar conceptos a quienes no somos especialistas en literatura.

La crítica literaria (o análisis literario) es una de las tres disciplinas de la ciencia de la literatura [Historia de la literatura, Teoría de la literatura y Crítica literaria], aquella que desempeña una función dominantemente aplicativa sobre los textos, a diferencia de la teoría literaria y la historia literaria. La crítica literaria, que de manera natural se relaciona con la retórica, la poética y en general la teoría literaria, consiste propiamente en el ejercicio de análisis y valoración razonada de la literatura o de una o varias obras literarias.

La crítica literaria es una disciplina que se encarga de analizar y emitir un juicio de valor basado en el contenido de una obra literaria, bien sea una novela, cuento o poema, con el fin de orientar al lector.

¿Crítica literaria o teoría literaria? La teoría literaria es aquel tipo de estudio que surge al analizar un texto desde los aspectos literarios. Por otro lado, si al leer un texto buscamos analizarlo desde nuestra propia experiencia y emitimos una opinión al respecto, estamos haciendo crítica literaria.

En cambio, la literatura comparada​ es un sector metodológico distintivo de la filología y de la ciencia de la literatura, esto es, de la historia de la literatura, la teoría literaria y la crítica literaria. No es propiamente una disciplina, sino una metodología. Se ocupa de las realidades literarias de distintas regiones como manifestaciones análogas de un mismo fenómeno cultural.

Las disciplinas literarias: historia, teoría y crítica

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El critico es un hombre que espera milagrosJames Gibbons Huneker

Un mal escritor puede llegar a ser un buen crítico, por la misma razón que un pésimo vino también puede llegar a ser un buen vinagreFrançois Mauriac

Enlaces relacionados
Las teorías literarias de importación inglesa, francesa, alemana, rusa, etc., y su aceptación acrítica en los países del hispanismo, sólo reflejan una tradición histórica ante la cual nadie ha querido plantarse: la tradición del que prefiere dejar a los demás la gestión de la interpretación literaria, incluso la gestión de la interpretación científica de su propia literatura. A mí no me da la gana de ceder esa gestión a nadie, y menos a quienes forman parte de ámbitos literarios que no pueden compararse a los del hispanismo. (...)
Si tras haber leído la obra de Dante, Cervantes, Shakespeare, Goethe y Dostoievski, por poner como último ejemplo el de un seductor de psicópatas, una persona no percibe las diferencias entre el Quijote y el resto de la literatura, entonces es que no merece la pena seguir hablando con ese interlocutor. (...) 
¿Pero es que el Ulysses de Joyce es literatura? ¿Y El Jarama de Ferlosio es literatura? Todo eso es una tomadura de pelo. Como el chiste de Augusto Monterroso sobre el dinosaurio que sigue ahí después de que un fulano haya despertado, algo así como “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. Si eso es literatura yo soy Lope de Vega. Si tales cosas son literatura, entonces cualquier soneto de sor Juana Inés de la Cruz es una antología de catorce microrrelatos, y las greguerías de Ramón Gómez de la Serna son nanonovelas creacionistas del siglo XX.
Momentos de Jesús G. Maestro (crítico literario), descontextualizados –vídeo
Cómo leer a Galdós [post. Crítica de un crítico]
Opiniones de 30 escritores sobre obras literarias que consideran sobrevaloradas, junto a otras que tienen por infravaloradas.
 
—Sitios web de crítica literaria/reseñas

ANEXO: APUNTES DE CRÍTICA LITERARIA
[Fuente: artículo «Antonio Machado, crítico literario», de Armando López Castro]
Baudelaire propone un estilo de crítica creadora, que rechaza el academicismo para transformarse en cuestión de sensibilidad. [Curiosidades estéticas]

Según T. S. Eliot, la función esencial de la crítica literaria es “Promover la comprensión y goce de la literatura”.  [Nuevas fronteras de la crítica]

La crítica literaria se basa en el equilibrio entre comprensión y goce; si destacamos la comprensión caemos en la explicación; sin el goce, caemos en lo subjetivo. 

La función del crítico consiste en llamar la atención de los lectores con respecto a las obras literarias, lo cual supone conocimiento previo y capacidad de contagio.

La crítica tiene que ser siempre por naturaleza reflexiva, pero en su relación con el momento creador sus leyes no pueden aplicarse de forma matemática.
—Musicalidad poética
La musicalidad del poema, más que de influencias externas o de leyes admitidas por la métrica, depende del ritmo interno de la lengua, de su retorno al habla común. 

La poesía no debe apartarse demasiado de la lengua corriente que empleamos y oímos a diario. Se apoye en el acento o en la sílaba, sea o no rimada, formal o libre, la poesía no puede permitirse una pérdida de contacto con la lengua cambiante del trato común”, afirma T. S. Eliot en su ensayo La música de la poesía.
—Antonio Machado como crítico literario
No fue Antonio Machado un crítico profesional al uso, sino un buen lector, punto de partida de todo buen crítico.

Ortega había dicho que “el poeta empieza donde acaba el hombre”. Machado afirma que “toda intuición es imposible al margen de la experiencia vital de cada hombre”.

Frente al juego estético de los movimientos vanguardistas, que clausuran definitivamente la vigencia del modernismo, Machado defiende un arte no elitista, basado en lo natural, ajeno tanto al intimismo simbolista como a la excesiva sublimación de la poesía pura.

La crítica que Machado hace de la poesía pura se debe a su falta de equilibrio entre la razón y la intuición, a su incapacidad de universalizar el yo. Desconfía del formalismo de la poesía pura (“la pulcritud y pulidez del lenguaje”) porque el lenguaje conceptual no puede por sí solo dar sentido a la realidad espiritual interior, por eso recurre al dinamismo del lenguaje hablado (“la espontaneidad de la palabra hablada”), que da cauce a la imaginación del sentimiento.

…valor algebraico de la poesía pura, que emplea “las imágenes como puro juego del intelecto”; y reflexión kantiana de que los “Conceptos sin intuiciones son vacíos”.

Ni un Pedro Salinas ni un Jorge Guillén han de aspirar a ser populares, sino leídos en la intimidad, por los más capaces de atención reflexiva”. [Señala aquí un ‘‘elitismo intelectual’’ que contradice su defensa de un arte no elitista.] 
Consciente de que la nueva poesía, reducida a puro juego formal, resultaba anacrónica ante las nuevas generaciones, Machado formula un nuevo modo de entenderla, criticando su hermetismo (“su aparente oscuridad y su dificultad efectiva”), tras destacar sus principales defectos: su ausencia de intimidad (“aquella zona central de nuestra psique donde fue siempre engendrada la lírica”), su tendencia a lo objetivo (“No están fuera de la gran corriente planificadora del arte”), su excesivo intelectualismo (“Son más ricos de conceptos que de intuiciones”).

la utilización de la fórmula unamunesca (“amar la vida y odiar el arte”) revela una crisis de orientación poética en Machado, un momento de transformación, en el que se abandona la ensoñación modernista por una poesía más próxima a la vida (“No se debe tolerar que los anémicos traten de imponernos su estética, ni quieran hacer pasar por perfecciones sus soñolientas melopeas sujetos que tengan amasado el cuerpo con pus y el alma con envidia”, escribe Unamuno a su joven discípulo en su carta ensayo “Arte y vida”, de agosto de 1903).

El esfuerzo de Machado por recurrir al lenguaje común en detrimento de la expresión retórica, en época de influjo vanguardista, descubre una sensibilidad iniciada por los románticos: sentir la fuente de la emoción, desentrañarla y presentarla a los demás de forma clara (“si dais en esta tarea, sed meros taquígrafos de un pensamiento hablado”, aconseja Mairena a los futuros poetas).
Crítica literaria