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lunes, 23 de marzo de 2026

Joaquín Rodrigo, compositor de Hispania

La música de Joaquín Rodrigo representa un homenaje a las distintas culturas de España. Ningún otro compositor español se ha valido, como fuente de inspiración, de tan variadas manifestaciones del alma de su país, desde la historia de la España romana hasta los textos de poetas contemporáneos. Su música es refinada, luminosa, con evidente predominio melódico y con armonía original. Su personal estilo ha creado un singular capítulo en la cultura española del siglo XX, donde la originalidad de su inspiración musical va unida a una devoción por los valores fundamentales de su tradición.
Raymond Calcraft [Fuente]
Joaquín Rodrigo (1901-1999), profundo conocedor de la música antigua española, supo ver –a pesar de o gracias a su ceguera física– como pocos o nadie en la tradición hispana para impulsar su propia inspiración compositiva. De ello dejó muestras en su obra musical, que va desde la música orquestal a la vocal, pasando por la concertística, instrumental y escénica. Su famosísimo Concierto de Aranjuez (1939), para guitarra y orquesta, ha oscurecido una gran producción que merece ser escuchada. Entre los títulos más destacables de su vastísima producción musical baste citar los siguientes: Concierto heroico (1943), para piano y orquesta; Concierto de estío (1944), para violín y orquesta; Ausencias de Dulcinea (1948), para bajo-barítono, cuatro sopranos y orquesta; Fantasía para un gentilhombre (1954), para guitarra y orquesta; Música para un códice salmantino (1953), para bajo, coro mixto y conjunto instrumental; Cántico de la esposa (1934), para soprano y orquesta; Invocación y danza (1961), para guitarra, homenaje a Manuel de Falla; El hijo fingido (1955-1960), zarzuela; Concierto madrigal (1968), para dos guitarras y orquesta; Concierto pastoral (1978), para flauta y orquesta. 
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Nota. Aquí ya habíamos traído su deliciosa Rosaliana (1965), ciclo de canciones sobre cuatro poemas de Rosalía de Castro.

Fantasía para un gentilhombre, Joaquín Rodrigo
Este concierto está inspirado en en seis danzas para guitarra de Gaspar Sanz.
El gentilhombre de la dedicatoria es el gran guitarrista Andrés Segovia.
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Enlaces relacionados
Joaquín Rodrigo –Ediciones Joaquín Rodrigo

domingo, 26 de noviembre de 2017

Para la isla desierta: Concierto para violín de Mendelssohn


El compositor Félix Mendelssohn (1809-1847), nacido en el seno de una familia adinerada e influyente que le brindó un ambiente propicio, tuvo todo a su disposición para educarse y llevar una vida cómoda, sin entregarse por ello a lo frívolo o intranscendente. En una corta vida, sin sobresaltos ni hundimientos significativos, más bien plácida y feliz, logró una obra creadora digna de encomio ya desde sus inicios de niño prodigio, mostrando talento no solo para la música, sino también para el dibujo, la pintura y la literatura. La habilidad técnica del músico y su sensibilidad artística combina hábilmente lo clásico y lo romántico, logrando un equilibrio formal que en muchas ocasiones alcanza altas cotas de belleza sonora. Su música, no exenta de evocaciones nostálgicas, tiene una frescura única; en general gozosa, nos provoca una sonrisa en el alma.

Entre la principales composiciones de Mendelssohn no podemos olvidar el Octeto para cuerda, la música incidental El sueño de una noche de verano (para la obra teatral del mismo nombre de William Shakespeare), las oberturas Mar en calma y viaje feliz y Las Hébridas (o La gruta de Fingal), sus dos conciertos para piano, sus cinco sinfonías (señaladamente la n.º 3 “Escocesa” -grab. AQUÍ- y n.º 4 “Italiana”; sus viajes por Gran Bretaña e Italia le sirvieron sin duda de inspiración), Romanzas sin palabras, para piano, el Concierto para violín y el oratorio Elías.
Apunte médico-melódico (Patobiografía de Mendelssohn).– Al parecer, sufrió problemas de salud en los últimos años de su corta vida, agravados por un agotamiento nervioso debido al exceso de trabajo. Y el fallecimiento súbito de su hermana Fanny (1805-1847), que también mostró grandes dotes musicales (es recordada como pianista y compositora de lieder y piezas para piano), víctima de una embolia cerebral, adelantó su final, muriendo apenas seis meses después, a los 38 años, en Leipzig, donde dirigía la orquesta de la Gewandhaus desde 1835; según leemos, a causa de un derrame cerebral. El testimonio de un amigo señala violentos dolores de cabeza que le provocaban desvanecimientos. En conclusión, ambos hermanos habrían muerto de un ictus o accidente cerebrovascular agudo (ACV), ella de un ACV isquémico y él de un ACV hemorrágico. 

Y para la isla desierta, nos llevamos el Concierto para violín, una obra deliciosa que nos engancha desde los primeros compases, y que sobresale sobre composiciones similares previas por la conexión entre los tres movimientos, es decir, se interpretan sin pausas. Dejémonos llevar por este extraordinario concierto...

[Vídeo añadido post., por eliminación de previo]
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Enlaces mendelssohnianos

Dato anecdótico.– El Concierto para violín de Mendelssohn fue estrenado el 13 de marzo de 1845. Y coincide día y mes con el nacimiento de un servidor.

domingo, 2 de julio de 2017

Para la isla desierta: Obertura de Guillermo Tell de Rossini


Gioacchino Rossini (1792-1868) fue un prolífico compositor de ópera; tiene 37 óperas en su haber, compuestas entre 1810 y 1829, siendo El barbero de Sevilla (1816) la más famosa. También son conocidas La italiana en Argel (1813), El turco en Italia (1814), La Cenerentola (1817) y Semiramide (1823). La última de todas fue Guillermo Tell, inspirada en el drama de Friedrich Schiller sobre este personaje legendario de la independencia de Suiza, y es considerada por muchos como su obra maestra (1829). En 1831, a los 37 años, dejó de componer, por razones desconocidas (¿hastío?, ¿enfermedad?, ¿acaso por su otra pasión: la de gourmet?), y hasta el final de su vida solo aportó otras dos obras importantes: el Stabat Mater (1842) y la Pequeña misa solemne (1864). [v. Composiciones de Rossini]

De elegir una pieza para la isla desierta, no sería desacertado llevarnos la obertura de Guillermo Tell, su última ópera, cuya peculiar estructura la convierte en una sinfonía en miniatura (*). Sobre ella, valga una apropiada descripción ajena
La obertura se ha convertido en una de las piezas más interpretadas de todas las épocas. Está articulada en cuatro movimientos contrastados: lento, rápido, lento y rápido. En la primera parte lenta [Preludio], el violonchelo es el indudable protagonista, interpretando una melodía de gran belleza expresiva. En la segunda [Tormenta], más rápida, la orquesta va despertándose misteriosamente hasta culminar en un crescendo – tutti electrizante, que podría asociarse al paisaje sonoro de una tormenta; una de aquellas que Rossini gustaba incluir en sus obras. La tercera parte [Ranz des Vaches "llamada a las vacas lecheras"), lenta, contiene el diálogo entre un corno inglés y una flauta travesera. (Didáctico ejemplo para discriminar las diferencias tímbricas de ambos instrumentos.) La parte final de la obertura [Galop "carga de caballería"], la más conocida y popular, es una explosión de alegría con trepidantes destellos rítmicos.

(*) Las oberturas de Rossini siguen una fórmula básica: movimientos de sonata sin secciones de desarrollo, generalmente precedidas de una introducción lenta, ritmos exuberantes, estructura armónica simple y un clímax crescendo. 

Composer Rossini G 1865 by Carjat - Restoration.jpg
Gioachino Rossini
(Fuente: Wikipedia)

Apunte médico-melódico (Patobiografía de Rossini).- Entre las múltiples hipótesis parciales, se habla de patologías atribuidas también a otros genios creativos: síndrome maníaco-depresivo, complejo de Edipo y paranoia. En su correspondencia parecen advertirse rasgos paranoicos en su personalidad, pero hay pruebas más convincentes de la existencia de un síndrome maníaco-depresivo. Por otro lado, Rossini padecía uretritis crónica (supuesta gonorrea crónica), precisando desobstruir a menudo la uretra mediante catéteres. Además, tenía obesidad, aquejaba hemorroides y sufrió una trombosis por enfermedad vascular periférica, probablemente a causa de sus transgresiones alimentarias (era un gran comilón). Y un carcinoma anorectal fue la causa de su muerte. Llegó a ser intervenido por Auguste Nelaton, pionero de la cirugía abdominal, pero la operación se complicó con una infección, algo habitual en la época previa a la antisepsia; justo un año antes (1867), Joseph Lister describía los fundamentos de la técnica antiséptica en un artículo publicado en The Lancet, pero habrían de pasar muchos años para la aceptación del método de Lister.

Y ahora disfrutemos de la maravillosa Obertura de Guillermo Tell, en una vibrante interpretación, de de la Orquesta Filarmónica de Berlín y Herbert von Karajan.


[Vídeo añadido post., por eliminación del previo]

Nota. La ópera Guillermo Tell de Rossini está inspirada en el drama homónimo de Schiller sobre el personaje legendario de la independencia de Suiza, hábil ballestero de quien la memoria colectiva recuerda la escena en la que es puesto a prueba por una ofensa al gobernador (no le hizo una obligada reverencia), debiendo disparar una flecha a una manzana colocada sobre la cabeza de su hijo. 
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Más sobre Rossini

Grabaciones de música de Rossini

domingo, 26 de marzo de 2017

Fritz Wunderlich, tenor


Querido Fritz, mi muy querido y añorado Fritz. Te debía este pequeño homenaje... Un arte supremo… llevado a las cotas más altas que se podían imaginar para alguien que andaba en la treintena. Muchas cosas hiciste en ese corto periodo de tiempo en que estuviste aquí junto a nosotros. Llegaste de la mano de tus padres; de tu profesora, invidente ella pero no sorda desde luego, que te impulsó hacia el terreno del canto; de tus amigos de profesión (que bello gesto verdad esa confabulación entre Josef Traxel que fingió enfermar y que estaba confabulado con el primer reemplazo, el enorme Wolfgang Windgassen, para darte la oportunidad de estrenarte en Sttutgart y nada menos que con tu amado Mozart); de muchos y muy buenos músicos que te ayudaron en tus bajos momentos (Giesen, maravilloso y honorable, Karajan, único y conocedor de la excelencia, Hermann Prey, humilde y humano, y otros muchos).
Hace ya casi ocho años, cuando me acerqué a la figura de Jussi Björling, dejé escrito que pocas veces una voz humana (masculina) me había llegado tan hondo la primera vez que la escuchara, y que en la tesitura de tenor quizás solamente Alfredo Krauss y Fritz Wunderlich me habían alcanzado de modo semejante desde el primer momento. Esta valoración personal se puede leer AQUÍ.

Desde entonces, he estado dándole vueltas a una entrada sobre Fritz Wunderlich, pues de Alfredo Kraus ya había escrito poco antes. Ha pasado mucho tiempo, escuchando interpretaciones suyas, nombrándolo repetidamente a lo largo de este espacio bloguero o trayendo grabaciones suyas, sin hallar la inspiración necesaria para una adecuada semblanza de este tenor, muerto trágicamente a los 35 años. 

Y ahora, asistiendo a un texto de Julio Salvador Belda Vaguer, en su blog de música "Sentidos", desisto de mi intención primera, pues no creo que encuentre nada mejor que decir sobre el gran tenor. Esa entrada de Julio la hago mía y, por lo tanto, me basta enlazarla para darme por satisfecho. El fragmento inicial a ella pertenece.


Así que no me queda más que darle la enhorabuena al autor de este artículo y las gracias por la extraordinaria e histórica grabación que adjunta como ilustración de la capacidad canora del gran tenor. Por nuestra parte traemos, ¡cómo no!, otra espléndida interpretación de Fritz Wunderlich. Disfruten de su canto.

Aria de Tamino de La flauta mágica de Mozart – Fritz Wunderlich

martes, 10 de mayo de 2011

Ella Fitzgerald, la primera dama del jazz


En nuestro ir y venir por las figuras del Jazz, no nos podíamos olvidar de Ella Fitzgerald (1917-1996), una de las reinas de la gran música afroamericana. Por sus extraordinarias condiciones vocales, de rango (tres octavas), de timbre, de control, de fraseo, de capacidad improvisadora, de exquisito gusto, se alzó al firmamento musical y se la consideró “la primera dama de la canción” (The First Lady of Song). Para ser más precisos, habríamos de considerarla como “la primera dama del jazz”, sin olvidar a las otras dos excelsas: Billie Holiday y Sarah Vaughan. Aunque, como muchos cantantes jazzísticos, se aproximó a diferentes estilos, próximos o distantes, como el góspel, la bossa nova o el pop y otros de la música ligera.

El virtuosismo de Ella

Además de las características vocales referidas, Ella era muy precisa y clara en la vocalización, y su capacidad de improvisación se manifestaba especialmente en la técnica del scat. Se trata del empleo de la voz remedando instrumento artificial, emitiendo palabras y sílabas sin sentido (p.ej.: “skoobie-doobie, bee-bop-a-lula, boop-boop-a-doop”), sobre melodías y ritmos improvisados; en definitiva, es una técnica de improvisación vocal. Como defecto, sólo se le ha achacado su carencia de expresión dramática. En las décadas de 1950 y 1960 realizó versiones sublimes de los principales compositores de la canción popular estadounidense (Cole Porter, Richard Rodgers & Lorenz Hart, Duke Ellington, Irving Berlin, George & Ira Gershwin, Harold Arlen, Jerome Kern, Johnny Mercer), en registro a modo de libros de canciones o cancioneros (“songbooks”).

Dijo Frank Sinatra que Ella Fitzgerald fue la única artista con la que trabajó que lo puso nervioso. Porque trataba de estar a la altura de la que consideraba mejor cantante popular del mundo, sin distinción de hombre o mujer

Pero antes de hacerse un hueco en el mundo del Jazz, de alcanzar la madurez interpretativa y el reconocimiento, hubo de superar dificultades e ir en busca de oportunidades. Sus orígenes humildes y los problemas en el seno familiar (abandono del hogar del padre, muerte de la madre en accidente de tráfico y otros dramas), que condicionaron su comportamiento (absentismo escolar, internamiento en un reformatorio, escapadas de casa), no le impidieron progresar en el arte musical. Desde pequeña bailaba y cantaba en un club escolar y en un coro de iglesia, la Bethany African Methodist Episcopal Church. Escuchaba con mucha atención las canciones que emitían por la radio e incluso aprendió a tocar el piano.

La gran carrera jazzística


En 1934, con sólo 16 años, debutó como cantante en el Harlem Apollo Theater de Nueva York y ganó un concurso de aficionados. Colaboró brevemente con la banda de Tiny Bradshaw y en 1935 entró en la orquesta de Chick Webb, por mediación del saxofonista alto Benny Carter. A los 17 años cantó con esta orquesta en el Harlem' Savoy Ballroom y grabó varios temas, hasta alcanzar en 1938 un clamoroso éxito con A Tisket A Tasket. En 1939, al morir Chick Webb, la orquesta adquirió el nombre de "Ella Fitzgerald and Her Famous Orchestra", aunque en 1941 acabaría por abandonar la formación para emprender su carrera en solitario.

Convertida en una auténtica estrella, cantó con regularidad en los conciertos de Norman Granz Jazz at the Philharmonic (JAP), realizó muchas giras de conciertos (en algunas con Granz como manager), dentro y fuera de su país, incluyendo una con la banda de Dizzy Gillespie; con el estilo bebop de éste, comenzó a emplear la técnica del scat. En el trienio de 1945-1947 alcanzó gran popularidad con las grabaciones de Lady Be Good, How High the Moon y Flying Home, al tiempo que alcanzó mayor reconocimiento por la crítica. En 1947 se casó con el bajista Ray Brown y su matrimonio duró hasta 1953.

En 1955 firmó un contrato con el sello “Verve” de Norman Granz y realizó los famosos “Song Books”. En 1960 se grabó un concierto en Berlín, Ella in Berlin, que se convierte en su disco más importante para Verve. Entre 1967 y 1970 grabó para los sellos “Capitol” y “Reprise”. Pero en sus últimos años, volvería con Granz para formar parte de su nueva compañía discográfica, “Pablo”, iniciando su nueva andadura en 1972 con un gran concierto, el Santa Monica Civic Concert. La década de 1970 le depararía nuevos discos plenamente jazzísticos. Entre sus numerosas grabaciones, se incluyen actuaciones junto a otros gigantes del Jazz, como Louis Armstrong, Count Basie, Duke Ellington, Oscar Peterson y Joe Pass. Y como muestra de reconocimiento a su arte, fue galardonada con premios y medallas.


Final y enfermedad

A finales de la década de 1970, la obesidad que Ella Fitzgerald padecía favoreció el desarrollo de una diabetes muy agresiva, que la limitó físicamente y la obligó a restringir su actividad musical. A finales de la década de 1980 estaba irreconocible por su delgadez, a consecuencia de una intensa dieta que no consiguió frenar su enfermedad metabólica, y prácticamente ciega. Aunque, según dijeron sus allegados, no cambió su carácter afable y alegre, mostrándose siempre optimista y dicharachera. En 1993 le tuvieron que amputar las dos piernas y tres años después falleció, el 15 de junio de 1996, tras entrar en coma diabético, en Beverly Hills, Los Ángeles, California.

La primera dama del Jazz nos dejó su arte grabado en multitud de discos, entre los cuales son importantes los siguientes. Lullabies of Birdland (1945), Sings the Cole Porter Song Book (1956), Ella and Louis (1956), Sings the Duke Ellington Song Book (1957), Sings the Irving Berlin Song Book (1958), Ella in Rome: The Birthday Concert (1958), Sings the George and Ira Gershwin Song Book (1959), Ella in Berlin (1960), Sings the Jerome Kern Song Book (1963), Ella & Duke at the Cote D'azur (1966), Newport Jazz Festival: Live at Carnegie Hall (1973), Ella in London (1974).

Ella dominaba diferentes tipos de canciones, ya de predominio rítmico o melódico, que han quedado registradas para la posteridad. Disfrutemos, pues, con algunas de las grabaciones que nos ha dejado esta leyenda del jazz…


Enlaces de interés

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Diabetes Mellitus. A propósito de la enfermedad de Ella Fitzgerald

1. La Diabetes Mellitus (del griego diabétes, “correr a través”, y del latín mel, "miel") es una enfermedad endocrina y metabólica de curso crónico –persiste toda la vida–, causada por una insuficiente producción o secreción de insulina (hormona secretada por las células β del páncreas) y por defectos en la acción periférica de la misma (resistencia a la insulina), caracterizada por un conjunto de trastornos metabólicos que afectan a diferentes órganos y tejidos (arterias, nervios periféricos, riñones, retina, etc.)*, y por un aumento de los niveles de glucosa (azúcar) en la sangre (hiperglucemia). 

*arteriopatía, neuropatía, nefropatía, retinopatía... diabética.

2. Los síntomas principales de la DM son: emisión excesiva de orina (poliuria), aumento anormal de la necesidad de comer (polifagia), incremento de la sed (polidipsia), y pérdida de peso sin razón aparente.

3. Existen fundamentalmente dos variantes de DM.

DM tipo 1, clásicamente “insulinodependiente”, de comienzo juvenil y caracterizada por la nula producción de insulina (debida a la destrucción autoinmune de células β de los Islotes de Langerhans del páncreas), se suele diagnosticar antes de los 30 años de edad y precisa inyecciones diarias de insulina.

DM tipo 2, antes llamada “no insulinodependiente”, del adulto o relacionada con la obesidad, caracterizada por un complejo mecanismo fisiopatológico, cuyo rasgo principal es el déficit relativo de producción de insulina y una deficiente utilización periférica por los tejidos de glucosa (resistencia a la insulina); se desarrolla a menudo en etapas adultas de la vida y es muy frecuente su asociación con la obesidad. Este segundo tipo es con mucho el más frecuente (80%-90%), y precisamente el que padecía la primera dama del jazz.

4. Entre las complicaciones de la DM están la retinopatía diabética, que conduce a la ceguera, y la arteriopatía diabética, afectación de las arterias que provoca isquemia o disminución del riego sanguíneo, en el caso de Ella Fitzgerald en las extremidades inferiores. El coma diabético es una complicación aguda y potencialmente mortal.

5. En el tratamiento de la DM son fundamentales la dieta y el ejercicio físico. Como tratamiento farmacológico se emplean, según los casos, fármacos antidiabéticos orales e insulina. Atención a la hipoglucemia como posible complicación.

Enlaces sobre tratamiento de la DM [añadido post.]
Algoritmo de tratamiento de la DM2 (redGDPS)
Tratamiento farmacológico para la DM2 
Antidiabéticos orales: características (1aria)
Algoritmo de insulinización de la DM2 (redGDPS)
Inicio de insulinización
Conceptos claves de la insulina
Tipos de insulina

Fuente

lunes, 25 de octubre de 2010

Glenn Miller: Serenata a la luz de la luna


A veces uno no tiene nada que decir, o que escribir, y se deja caer en los brazos de la luna esperando la inspiración. Y releyendo una entrada de mi amiga Lola Mu, me dejé llevar por el sonriente humor de la música de Glenn Miller (1904-1944).

¡Oh, Serenata a la luz de la luna!, una de esas piezas que uno nunca se cansa de escuchar, un gran hallazgo melódico y un “sonido particular” envuelto por un halo nostálgico. Para bailar y soñar.

Moonlight Serenade – Glenn Miller
[Versión original, inc. en película The Glenn Miller Story]

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Sobre Glenn Miller
Glenn Miller (1904-1944), trombonista, director de big band y compositor de música de jazz de la era del swing, creador de piezas muy populares, entre ellas «In the Mood», «Tuxedo Junction», «Chattanooga Choo-Choo», «Pennsylvania 6-5000» y «Moonlight Serenade», su composición más representativa. Miller tuvo en vida un éxito extraordinario, pero por desgracia falleció joven, a los 40 años, mientras viajaba para entretener a las tropas estadounidenses en Francia durante la Segunda Guerra Mundial; el avión que lo transportaba desapareció en el canal de la Mancha y su cuerpo nunca fue encontrado. 

Su vida fue llevada al cine, The Glenn Miller Story (1953), película dirigida por Anthony Mann, con James Stewart en el papel de Miller. En España se estrenó con el título de Música y lágrimas.

viernes, 6 de agosto de 2010

Faustino Santalices, folclorista


Al folclorista y etnomusicólogo gallego Faustino Santalices (1877-1960), hábil gaitero y tañedor e investigador de la zanfona o zanfoña –de la que quedó prendado en su niñez al escuchar tocarla a un ciego–, le debemos la recuperación de este instrumento de cuerda y la preservación de cantares tradicionales que llegó a grabar entre la tercera y quinta décadas del siglo XX. Se licenció en Derecho y trabajó en el Ministerio de la Gobernación durante el reinado de Alfonso XIII.

Santalices colaboró con Casto Sampedro y Folgar, también importante folclorista y autor del Cancionero musical de Galicia, y en 1929 grabó sus primeras piezas con zanfona. Ya en 1949, pasada la Guerra Civil Española (1936-1939), realizó la grabación de un disco completo, con el título de Grabaciones históricas de zanfona. En 1951 creó en Lugo un Taller-Escuela de instrumentos gallegos y en 1956 publicó La zanfona, primer libro hispano sobre este instrumento.

Después de su fallecimiento en 1960, a los 83 años, su hijo homónimo, médico oftalmólogo, continuó la tradición paterna y mantuvo la llama de la zanfona. El músico y psiquiatra Antón Seoane, miembro del grupo Milladoiro, escribió una biografía de Faustino Santalices, por quien declara un reconocimiento musicalmente deudor.

Las dos sesiones de grabación referidas y distanciadas en el tiempo fueron compendiadas en un disco digital en 2004; es todo lo que Santalices dejó grabado. A continuación se detallan las dieciocho piezas recogidas en dicho disco.


Gravación de 1949, editada por Discos Columbia con el título “Faustino Santalices, la zanfona":
01. Romance de Don Gaiferos
02. Camiña Don Sancho
03. Axéitame a polainiña
04. Lonxe da terriña
05. Alalá de seitura
06. Alalá das mariñas
07. Redonda o golpe
08. Cantigas de cegos
09. Alalá de Padrón
10. Alalá de arrincar o liño
11. Pasei pola túa porta / Esta noite hei de ir alá

Grabación de 1929, editada por Discos Regal:
12. Canto de seitura
13. Canto de romería
14. Muiñeira de Cartelle
15. Pasacorredoiras de Arnoia
16. Alborada antiga de Ourense

Grabación de 1949, piezas inéditas:
17. Marcha procesional ( século XVI) Santa Lucia para Rairo
18. Antiga alborada popular galega
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Enlaces relacionados:

De los cantares que Santalices dejó grabados, traigo aquí el famoso “Romance de Don Gaiferos” y el emotivo “Alalá das Mariñas”, éste en su concepción original (1949), con acompañamiento de zanfona, y en el arropamiento instrumental de la moderna adaptación del grupo Milladoiro. ¡Qué los disfruten!

Romance de Don Gaiferos
(Según el romance, Don Gaiferos de Mormaltán falleció en la Edad Media en la catedral compostelana tras completar la peregrinación; se trataba de Guillermo X, el último duque de Aquitania)

Alalá das Mariñas: versión original de Santalices
(As Mariñas: área geográfica de A Coruña, integrada por los municipios de Abegondo, Arteixo, Cambre, Culleredo, Bergondo, Sada, Betanzos, Carral y Oleiros)
Grabación eliminada. Ver intermedio vers. Milladoiro

Alalá das Mariñas: adaptación de Milladoiro

martes, 3 de agosto de 2010

Benny Moré, “El bárbaro del ritmo”


Benny Moré: sonero mayor de Cuba, el bárbaro del ritmo.

Ya me he referido a la música cubana en una entrada genérica sobre la música tradicional de nuestro tiempo, y explayado específicamente en otras dos: “Alejo Carpentier, musicólogo” y “El son cubano, creatividad infinita”; lo que deja al descubierto mi debilidad por las manifestaciones musicales de la gran isla caribeña. En la última dejé interesantes enlaces para profundizar en las diferentes formas de esta única, hermosa y genuina expresión sonora, y en sus grandes protagonistas: Ignacio Piñeiro, Miguel Matamoros, Arsenio Rodríguez

El esplendor de la música cubana, expresión del mestizaje afro-hispano, ha ido llegando en los últimos años al Viejo Continente de la mano de viejos soneros, afortunadamente redescubiertos antes de la hora de marchar con sus ritmos hacia la misteriosa dimensión: Compay Segundo, Reinaldo Hierrezuelo, Ibrahim Ferrer, Omara Portuondo… Y especialmente a raíz del éxito de Buenavista Social Club, bajo el auspicio de Ry Cooder.

Otros intérpretes de música cubana con más futuro no se duermen en los laureles y mantienen viva la sonora llama de la “cubanía”. Son montuno, danzón, rumba, guajira, guaracha, bolero... se suceden en los temas de siempre, en un fluir sonoro inacabable.

Pero hoy me retraigo en el tiempo y me reitero en la figura de Benny Moré (reducción de Bartolomé Maximiliano Moré Gutiérrez), el simpar vocalista nacido en Santa Isabel de las Lajas el 24 de agosto de 1919, el inolvidable “Bárbaro del Ritmo” que, con su Orquesta Gigante y otros conjuntos musicales, se expresaba rítmico y melódico, desde el son montuno al bolero, pasando por el mambo y demás ritmos cubanos.

Moré está considerado el mayor cantante de música popular cubana de la historia. La mayor parte de su repertorio, unas 200 canciones, fue escrito por compositores cubanos, pero él mismo compuso más de una veintena, entre ellas: Cienfuegos, Santa Isabel de las Lajas, Locas por el mambo, Bonito y sabroso, Se te cayó el tabaco y Qué bueno baila usted. Y sus interpretaciones de algunos boleros, tales como Corazón rebelde, Te quedarás, Cómo fue o Preferí perderte, son únicas.

Su inicio triunfal como cantante acaeció en México, a donde se trasladó en 1945 con el Trío Matamoros. Y aún antes que en Cuba, fue reconocido en Panamá, Colombia, Brasil y Puerto Rico. Realizó grabaciones con Pérez Prado, el rey del mambo, y de regreso en su país trabajó en La Habana con la Orquesta de Bebo Valdés y con la Orquesta Aragón, antes de formar su propio conjunto: la Orquesta Gigante.

Llevó una vida intensa, al parecer llena de excesos, y falleció en la capital cubana el 19 de febrero de 1963, a los 43 años, a causa de una cirrosis hepática.

Su vida fue llevada al cine: “El Benny” (2006).

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Nada mejor para acercarnos al Benny sonero y bolerista que escucharlo y verlo; apreciaremos a un dominador del escenario, gestual y expresivo, sensible y exquisito. A cantar, a bailar, a gozar...


Qué Bueno Baila Usted (Son montuno)
Al comienzo de este son, Moré dice, vacilón:
—Decían que yo no venía y aquí usted me ve.

Cómo fue (Bolero)

–Santa Isabel de las Lajas (son montuno)–

miércoles, 14 de julio de 2010

Charlie Parker, revolucionario del jazz


Me di cuenta de que usando las notas agudas de los acordes como líneas melódicas y correctamente la progresión armónica, podía tocar lo que escuchaba dentro de mí. Entonces nací. Charlie Parker

El legendario saxofonista estadounidense Charlie Parker (1920-1955) emergió en el jazz como una personalidad independiente, aunque su compleja personalidad y su caótica vida lo llevaron a ser víctima de sus propias pasiones. Quien fuera apodado “Bird” –Pájaro–, por su afición al pollo frito, realizó una renovación del lenguaje jazzístico, creando una variante calificada de bebop, junto con el trompetista Dizzy Gillespie. Se le considera el más importante de los pioneros del Jazz moderno y el más grande saxofonista alto de la historia del Jazz. También se le tiene por el músico rítmicamente más imaginativo y quizás sea el mayor improvisador de melodías. Además, el crítico Martin Williams lo considera un músico de blues por naturaleza. De su primera época aprendió Sonny Stitt y de la última Cannonball Adderley.

Nacido en Kansas City, el 29 de agosto de 1920, se inició tempranamente en la música, comenzando por tocar la tuba, antes de pasarse por consejo materno al saxofón, particularmente al saxo alto. En su periodo de aprendizaje, de modo autodidacta, tuvo como instrumentistas de referencia a Lester Young y Buster Smith. Influenciado por estos músicos, mejoró de tal manera su técnica que pronto alcanzó el estatus de primera figura del jazz, al unirse en 1937 a la Orquesta de Jay McShann. Con ella realizaría su primera grabación en 1940 e impactaría con sus innovaciones de la estética sonora.

Colaboró posteriormente con las orquestas de Noble Sissle, de Earl Hines y de Billy Eckstine, pero su relación más trascendente la mantuvo con el trompetista Dizzy Gillespie. Ambos músicos formaron una pareja conocida como "Diz and Bird" y contribuyeron decisivamente a la creación de un nuevo estilo jazzístico como evolución del swing: el bebop (caracterizado en líneas generales por la valoración de la sección rítmica, el polirritmo, el fraseo rápido y la complejidad armónica). Fue a finales de 1944 estos dos gigantes del Jazz comenzaron a tocar y a desarrollar juntos sus ideas musicales. De ahí surgieron piezas con una nueva frescura: Groovin’ High, Dizzy Atmosphere, Shaw 'Nuff, Salt Peanuts y Hot House. Los revolucionarios solos y las improvisaciones de Parker alcanzaban gratamente los oídos estupefactos de los oyentes, si bien toparon con la oposición de los músicos más conservadores.

Bird and Diz

El drama de Charlie Parker, como el de muchos músicos de Jazz, habría de devenir por el consumo de drogas. Su adicción a la heroína sería su perdición, supondría una bajada a los infiernos en la huida de la angustia existencial, y en la errónea creencia de que su acción era un estímulo para la creatividad y la excelencia musical. La explosiva mezcla de drogas y alcohol le ocasionaron en 1946 un ictus cerebral, por lo que permaneció seis meses hospitalizado.

Salió de este trance y en 1947, un año decisivo en su carrera, lideró un quinteto integrado por Miles Davis (trompeta), Duke Jordan (piano), Tommy Potter (bajo) y Max Roach (batería); el primero y el último, otros dos nombres míticos. Ese mismo año actuó junto a Dizzy Gillespie en el Carnegie Hall de Nueva York, con su quinteto y la orquesta del genial y mofletudo trompetista. De esa gran velada se conserva el registro sonoro. Existen igualmente otras importantes grabaciones del saxofonista pertenecientes a su principal período: 1947-1951. Un lustro en el que grabó para los sellos discográficos Savoy, Dial y Verve, y en el que visitó Europa.

Pero en 1951 se reagudizaron sus problemas con las drogas y comenzó su declinar profesional y humano. La puntilla se la dio en 1954 la muerte de una hija, a consecuencia de una neumonía que, al parecer, no pudo ser tratada por carecer el músico de suficiente dinero. De ser esto cierto, cabría clamar al cielo por un supuesto abandono sociosanitario. La tragedia filial lo impulsó a realizar dos intentos de suicidio, presagios de su cercano y fatal desenlace. Falleció el 12 de marzo de 1955 en Nueva York, por un evento cardiovascular, presumiblemente desencadenado por su estado de toxicidad. Tenía solamente 34 años y el médico que certificó su defunción calculó que tendría 60, debido a su extremo deterioro físico. El pájaro había dejado de volar y yacía poco presentable. Y sin embargo, siguió sobrevolando, dejando su imperecedera huella en los sucesivos músicos del Jazz.

En su faceta compositiva, Charlie Parker es autor de algunos temas considerados standards del Jazz: Anthropology, Ornithology, Scrapple From the Apple, Ko Ko, Now's the Time y Parker's Mood. Y de su calidad interpretative hay muestra en muchas grabaciones, recogidas bajo diversos títulos y recopilaciones; entre otras: Bird: The Complete Savoy Recordings (1944-48); The Complete Charlie Parker on Verve (1946-1954); The Legendary Dial Masters (1946-47); Diz 'n' Bird At Carnegie Hall (1947); Bird’s Best Bop (1948-53); Charlie Parker with Strings: The Master Takes (1950-52); Summit Meeting at Birdland (1951).

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CharlieParker como inspirador literario y cinematográfico:
El escritor Julio Cortázar (1914-1984), en quien el Jazz siempre estuvo muy presente, escribió su relato El Perseguidor (1967) inspirándose en la vida de Charlie Parker, y en el mismo se basó Clint Eastwood para realizar su película "Bird" (1988).

Enlaces de interés:

Veamos a continuación algunos vídeos ilustrativos del arte de Charlie Parker, en los que la deficiente calidad visual y sonora se compensa con la importancia documental. Comprueben también la exquisitez de los otros músicos que lo acompañan. ¡Disfrútenlos!

Charlie Parker Sessions with Coleman Hawkins
[Vídeo post. por eliminación del previo]

Con Miles Davis (trompeta), Bud Powell (piano),
Tommy Potter (contrabajo) y Max Roach (batería)

martes, 8 de junio de 2010

Robert Schumann, el poeta de la música


No puedo disimular mi querencia por Robert Schumann (1810-1856), uno de los gigantes del Lied, forma musical que dominó de tal manera que la altísima calidad de su producción liederística le bastaría para proporcionarle un lugar privilegio en la historia de la música. Pero Schumann no es solamente un compositor de canciones, ya que llegó también a alcanzar excelencia compositiva en la música para piano, en la de cámara e incluso en la orquestal, a menudo injustamente minusvalorada. En su obra creadora, de extraordinaria calidad, hay una indudable relación entre música y literatura. Nacido en la ciudad alemana de Zwickau, en Sajonia, el 8 de junio de 1810, fue el último hijo en una familia de cinco hermanos. Hoy se cumplen doscientos años de su natalicio, lo que nos sirve de excusa en esta bitácora para recordarlo nuevamente.


Apuntes biográficos

Schumann es un digno representante del Romanticismo musical, con todo lo que entraña de apasionamiento, hipersensibilidad y dramatismo; incluso con la tragedia, que envolvió los momentos finales de su vida. Seguramente su personalidad haya quedado marcada por la experiencia literaria de su infancia, al haber tenido al alcance desde temprana edad las grandes obras de los escritores románticos (Byron, Goethe, Schiller, Hoffmann, Richter…), gracias a la profesión de su padre, August Schumann, que era librero y editor. Con su apoyo, comenzó estudios de piano a muy temprana edad, demostrando poseer grandes dotes musicales y manifestando precozmente una vena creadora, al componer sus primeras piezas sonoras a los siete años. En su infancia y adolescencia también escribió poemas y ensayos (a los 14 años escribió un ensayo sobre la estética de la música), compartiendo su interés por las letras y las notas musicales. En la paz de los bosques que rodeaban Zwickau, se entregaba a la lectura, identificándose especialmente con la obra del poeta Johann Paul Friedrich Richter.

Tuvo dudas en cuanto a la dedicación a la literatura o a la música, pero en 1828 (año en que conoció al poeta Heinrich Heine en Munich), inició la carrera de Derecho por deseo expreso de su madre, ya muerto el padre dos años antes; inició los estudios de leyes en Leipzig y los continuó en Heidelberg. Pero Robert no estaba por la labor y dejó los estudios universitarios en beneficio de las sonoridades. De niño había quedado maravillado al escuchar al virtuoso del piano Ignaz Moscheles (1794-1870) en Karlsbad y, más tarde, sintió un mayor impulso musical con las composiciones de Franz Schubert (1797-1828) [‘‘El músico más poético que jamás haya existido’’, según Franz Liszt.] y Felix Mendelssohn (1809-1847). También había quedado fascinado al asistir en Frankfurt a una ejecución del violinista diabólico: Nicolo Paganini (1782-1840). Ya no le quedaban dudas. En 1830, a los veinte años, decidido por la música y deseoso de convertirse en un gran concertista de piano, regresó a Leipzig a perfeccionar sus estudios con el gran profesor Friedrich Wieck (1785-1873), padre de su futura esposa. A esa edad ya iniciaba la composición de la delicada obra para piano Papillons, opus 2.

Y por esta época, asistimos al primer drama schumanniano. El joven Robert se había esforzado intensamente para perfeccionar la técnica pianística, pero una grave lesión en su mano derecha le impidió convertirse en el gran virtuoso del teclado que había soñado. Según parece, se produjo una lesión tendinosa permanente del cuarto dedo o anular, al tratar de fortalecerlo y conseguir su independencia mediante ligaduras (o, según versiones, un artilugio mecánico) durante sus ejercicios en el teclado, desgracia que lo obligó a dejar una prometedora carrera pianística con sólo 21 años. Otra teoría, menos aceptada, achaca la lesión a los efectos secundarios del tratamiento con mercurio para una supuesta sífilis (antiguamente se usaba tal elemento químico para tratar esta enfermedad de transmisión sexual o venérea, hasta el punto de que corría un dicho: “Una noche con Venus y una vida con Mercurio”). Desde entonces se entregaría de pleno a la composición, formándose teóricamente para ello con Heinrich Dorn, director de la ópera de Leipzig.

El segundo drama vendría por el enamoramiento y la petición de mano de la hija de su profesor, Clara Wieck, por quien sentía atracción desde que residía en su casa. Corría el año 1836 y ésta era todavía una adolescente de dieciséis años, por lo que el padre rechazó su pretensión, temeroso de que se viese truncada la carrera pianística de su hija, o tal vez barruntar la soledad en su condición de viudo. Friedrich ya había desaprobado la relación con anterioridad, procediendo a enviar a Clara a Dresde y prohibiéndole todo contacto con Robert, lo que no impidió que los jóvenes se carteasen, e incluso que Clara volviese a finales de 1837 a Leipzig para interpretar en concierto una obra de su amado: Estudios sinfónicos (durante el noviazgo ya había compuesto otra obra fundamental para piano: Carnaval). Pero al cabo de cuatro años de encuentros furtivos, disputas, tensiones y procesos judiciales, los dos enamorados se casaron, el 12 de septiembre de 1840, justo la víspera del vigésimo primer cumpleaños de ella.

Clara Wieck se convirtió así en Clara Schumann. Ese año, Robert Schumann compuso casi ciento cincuenta canciones, incluyendo sus principales ciclos o Liederkrais: Liederkrais Op. 24, Myrten (Mirtos), Liederkrais Op.39 y Frauenliebe und Leben (Vida y amor de una mujer). Cabe señalar que Clara también tocaba el piano, que fue una niña prodigio y que llegó a ser una extraordinaria concertista, renombrada internacionalmente y considerada la mejor intérprete del siglo XIX. Si en este sentido el anhelo del esposo no había sido materializado, el virtuosismo de su mujer compensaba esa carencia; además, ella habría de ser el mayor estímulo creativo del compositor, impulsándolo a adentrarse en las grandes formas sinfónicas. Eran una feliz pareja de músicos, establecidos en Leipzig.


El matrimonio Schumann entabló amistad con otro genio de la música: Franz Liszt (1811-1886), que habría de interpretar obras de Robert. Y éste continuó libremente su labor creativa hasta 1843, componiendo la Sinfonía nº 1 “Primavera”, la Sinfonía nº 4 (ésta curiosamente datada antes que las nº 2 y nº 3) y el Quinteto para piano, entre otras obras. Con todo, hubo tormentas conyugales –según parece engendradas en el celo profesional, por la mayor fama de Clara–, que no transcendieron. Y llegó la reconciliación con el viejo profesor Wieck. Robert y Clara conocerán a otro genial compositor: Héctor Berlioz (1803-1869), antes de dar comienzo una gira europea en 1844 que finalizará en San Petersburgo. De vuelta en Leipzig, nuestro compositor se entregó a una febril labor creativa que acabó en una terrible crisis nerviosa, con pesadillas, delirios y vaivenes anímicos. En pleno desequilibrio emocional, Clara supo convencer a su marido para retirarse a la campiña de Dresde, en cuya quietud compuso otras grandes obras, entre ellas el Concierto para piano y la Sinfonía nº 2. En la ciudad sajona conoció a otro monstruo de la música: Richard Wagner (1813-1883), de cuyas ideas discrepó.

El tercer drama de Schumann deviene de crisis como la referida, de los desequilibrios mentales que tantos ríos de tinta han generado (yo mismo he participado, dentro y fuera de la Red, en interesantísimos debates sobre esta cuestión crucial en la vida del compositor). Ya tratamos aquí esta cuestión, en el ciclo "Grandes compositores y desequilibrio emocional". Podríamos resumir los hechos más trascendentes en la vida del compositor (no coincidentes en todas sus biografías): el suicidio de su hermana Emilia (1826); la muerte repentina de su padre por un padecimiento nervioso (mismo año, poco tiempo después); la propia lesión tendinosa del dedo ya referida (1830); la muerte de su hermano Julius a los dieciséis años y de su cuñada Rosalie, que fuera su amor platónico (ambos en 1833, víctimas de una epidemia de cólera); la muerte de su madre (1836); la muerte de su hermano Esteban (1839), días después de escuchar en el campo un misterioso coral de trompetas que interpreta como premonición; y entre tanta necrológica las diversas crisis nerviosas padecidas en medio de la felicidad conyugal.

Ya desde la infancia había mostrado un comportamiento hipersensible y en la vida adulta, como romántico, se sintió fascinado por la idea del alter ego u otro yo. Se expresaba en él una personalidad dual, cambiante según el momento y el estado de ánimo. A este respecto, cabe decir que Schumann se inventó dos personajes, Eusebio y Florestán, que simbolizaban las dos facetas de su personalidad: una soñadora y apacible, otra enérgica y vehemente. Con eses nombres firmó en 1837 Davidsbündlertänze (Danzas de La Cofradía de David), y también algunos artículos en su faceta de crítico musical. Publicaba en la revista que había fundado en 1834: Die neue Zeitschrift für Musik (Nueva revista para la música).

A pesar de su inestabilidad emocional, Schumann se nos presenta como un hombre amistoso, generoso y nada dado a rivalidades entre músicos, aplicándose en su labor crítica con una intención constructiva. Su afabilidad parece estar fuera de duda, por lo que no resulta extraño que tras conocer personalmente a Mendelssohn éste le ofreciera en 1843 la plaza de profesor de piano y composición en el Conservatorio de Leipzig, que él mismo fundara. Schumann aceptó el cargo, pero al año siguiente, tras un viaje a Rusia, entró en una fase depresiva y decidió trasladarse a Dresde –supuestamente “para abrirse nuevos horizontes”–, ciudad en la que sufrió nuevos accesos nerviosos. Pero su sufrimiento no mermó su generosidad. Ayudó a músicos tan grandes como Frederick Chopin (1810-1849) o Johannes Brahms (1833-1897), de quienes escribió artículos encomiables; a Brahms, con quien estuvo especialmente unido por la amistad, le auguró un gran futuro y lo llamó "el elegido". Schumann distaba mucho de otros críticos musicales, egoístas y celosos del talento ajeno.

Habrían de seguir años de mayor debilitamiento mental y físico, que sin embargo no le impediría continuar su labor creativa y desempeñar el cargo de director en la Sociedad Coral de Düsseldorf, para el cual había sido nombrado en 1850. Ahí público la Sinfonía nº 3 “Renana” y el Concierto para violonchelo y orquesta. Desde 1852, permaneció postrado por sus crisis nerviosas casi de continuo. Compuso su Concierto para violín y orquesta entre septiembre y octubre de 1853 –unos meses antes de un intento de suicidio–, pero esta controvertida obra no sería publicada inicialmente (y no se interpretaría hasta 1937), quedando excluida en la edición de sus obras completas a su muerte, porque el violinista Joseph Joachim (1831-1907) la valoró como producto de su locura y música "enfermiza", llegando a convencer a Clara de la conveniencia de ocultarla.

El 27 de febrero de 1854, en una noche de angustia (al parecer preocupado por la epidemia de cólera que asolaba Europa), abandonó el hogar y se precipitó al Rhin, siendo rescatado con vida. Atrapado en sus delirios y el propósito suicida, ingresó voluntariamente en el hospital de Endenich, cerca de Bonn, donde habría de permanecer hasta su muerte, dos años después. En su última etapa de “locura”, el músico escuchaba voces y ruidos que le perseguían y se transformaban en música suprema; la nota “La” le martilleaba sin cesar y le producía “maravillosos sufrimientos”. Los últimos meses sólo articulaba sonidos y sufría convulsiones. Falleció el 29 de julio de 1856, a los cuarenta y seis años, en compañía de Clara, su fiel compañera, y Johannes Brahms, su gran amigo y discípulo amado. Brahms había estado muy unido al matrimonio Schumann y había sufrido las cuitas de Robert, aunque estaba más ligado a Clara, acaso platónicamente enamorado; a ella le presentaba las obras antes de estrenarlas y ella misma estrenó algunas.

No es difícil imaginar las zozobras de este músico irrepetible, de quien al menos nos queda su gran música. Quién habría de suponer un final semejante en un excelso creador de música enérgica y gozosa, aun desde la melancolía y el sufrimiento del romántico paradigmático, de una obra intemporal que trascenderá los siglos.

Tras la muerte del gran compositor, su viuda Clara se dedicó a difundir la obra de su querido esposo por toda Europa hasta su muerte. Fue enterrada junto a su amado Robert, con quien había tenido ocho hijos, de quien había sido inseparable y a quien le había dedicado en sus memorias el recuerdo de las últimas horas pasadas a su lado:
“¡Ay, si por lo menos me hubiese llevado consigo! Lo vi por última vez, le puse flores junto a la cabeza y sentí que se llevaba mi amor consigo… Más tarde vino el entierro, la música fúnebre, y al sepultarlo yo tenía claro el sentimiento de que no se trataba de Robert; sólo de su cuerpo. Su espíritu voló entre nosotros y una plegaria escapó de mis labios: ¡Que Dios me conceda la fuerza de vivir sin él!”
Dios debió concederle la fuerza que pedía, pues Clara Schumann (1819-1896) sobrevivió cuarenta años a su marido.


Especulaciones sobre la enfermedad mental de Robert Schumann

Como ya se dijo, se expresaba en el compositor una personalidad dual, cambiante, dependiente de la circunstancia y del estado anímico. Además se sentía poseído por fuerzas demoníacas e instintivamente presentía su temprana desaparición; tenía miedo al envenenamiento y a los objetos metálicos; estaba fascinado por lo mágico y lo oculto. Experimentaba alucinaciones auditivas desde los dieciocho años y los ruidos en su cerebro se transformaban en música extraordinaria: “... está interpretada por instrumentos muy sonoros y es una música más bella que ninguna otra escuchada en la Tierra”. Y en su final, el sonido de una campana en “La” martilleaba su cerebro, alucinación que dejó escrito en su diario: “... esa nota persistente que me produce maravillosos sufrimientos...”.

El médico internista Dieter Kerner (1923-) en su obra Grandes músicos, sus vidas y sus enfermedades, al hablar de de Robert Schumann refiere antecedentes familiares de inestabilidad psíquica, un comportamiento hipersensible desde la infancia, una melancolía por la insuperable desproporción entre el hombre y la vida, introversión, alucinaciones auditivas, ciertas fobias, tentativas de suicidio, su reclusión final en un centro psiquiátrico y los análisis que durante un siglo se hicieron sobre su posible enfermedad: parálisis progresiva, esquizofrenia, neurosífilis, psicosis maníaco-depresiva (actual trastorno bipolar), hipertonía esencial. Finalmente las interpretaciones de su enfermedad mental se centraron en dos posibles diagnósticos: trastorno bipolar y esquizofrenia paranoide.

Aunque nos hallamos ante un enigma difícil de dilucidar por los documentos existentes, poco fiables o incluso falseados, acaso por exageraciones románticas y sin duda por el exiguo conocimiento en su época de las enfermedades de la mente, es probable que Schumann haya padecido un trastorno bipolar (antigua psicosis maníaco-depresiva), complicado en los últimos años con una afectación neurológica difícil de diagnosticar. El diagnóstico de esquizofrenia paranoide, parece descartado por su incompatibilidad con la fuerza creadora y a pesar de la presencia de alucinaciones auditivas. Y si bien las composiciones de este gran músico no son frutos de la locura, hay suficientes datos biográficos para no dudar demasiado de su inestabilidad emocional.

Obras de Robert Schumann

Compuso obras para piano, para voz y piano, corales, de cámara, concertantes, sinfónicas y una ópera: Genoveva. A continuación se recoge lo más estimado de su producción.

 PIANO. Entre su producción pianística son destacables:
  • Davidsbündlertänze (Danzas de La Cofradía de David), op. 6.
  • Carnaval, op. 9.
  • Estudios sinfónicos, op. 13.
  • Kinderszenen (Escenas de niños), op. 15.
  • Kreisleriana, op. 16.
  • Fantasía, op. 17.
  • Arabeske, op 18.
  • Carnaval de Viena, op. 26.
  • Álbum para la juventud, op. 68.
 LIEDER. El corpus de las canciones de Schumann, unas 250 piezas, le bastaría para asegurarle la gloria. Consiguió que el Lied romántico adquiriese un nuevo y esplendoroso brillo poético, adentrándose en los textos, creando obras de gran intensidad lírica y dominando la técnica del ciclo o “Liederkrais”. Como muestras magistrales podemos señalar los siguientes ciclos de Lieder:
  • Myrten (Mirtos), op. 25, 26 Lieder sobre textos de varios poetas, destacando el nº 1, Widmung (Devoción), y el nº 3, Der Nussbaum (El nogal).
  • Liederkrais, op. 24, 9 Lieder sobre poemas de Heinrich Heine.
  • Liederkrais, op. 39, 12 Lieder sobre poemas de Joseph von Eichendorff.
  • Frauenliebe und Leben (Vida y amor de una mujer), op. 42, 8 Lieder sobre poemas de Adelbert von Chamisso.
  • Dichterliebe (Amor de poeta), op. 48, 16 Lieder sobre poemas de Heinrich Heine.
  • Sechs Gesänge, op. 89, 6 Lieder.
 ORQUESTA
- Obras concertantes:
  • Concierto para piano y orquesta, op. 54.
  • Introducción y Allegro-Appassionato, op. 92, para piano y orquesta.
  • Concierto para violonchelo, op. 129.
- Obras sinfónicas:
  • Sinfonía nº 1 “Primavera” en si bemol mayor, op. 38.
  • Sinfonía nº 2 en do mayor, op. 61.
  • Sinfonía nº 3 “Renana” en mi bemol mayor, op. 97.
  • Sinfonía nº 4 en re menor, op. 120.
  • Obertura Manfred, op. 115.
 CÁMARA
  • Quinteto para piano y cuerda, op. 44.
  • Cuarteto para piano y cuerda, op 47.
  • 3 Tríos para piano y cuerda, op. 63.

Dedicatoria y homenaje personal a Robert Schumann, uno de los más prodigiosos poetas de la historia de la música


ROBERT SCHUMANN

Lo enérgico y sutil entrelazados,
naturaleza y poesía,
amor desesperado y tierno,
una vida que acaba cuando empieza.
Palabras que cabalgan
a lomos de una música infinita
en busca de una meta inalcanzable.
Fluir de pensamientos y emociones,
espejo de una fuente de quimeras,
belleza rebosante sin fatiga
continuamente deseada.
Alma romántica imperfecta,
Eusebio soñador y Florestán realista,
un hombre que tropieza dando tumbos
y a duras penas se levanta.
Roberto altivo y apocado,
de contundente voz y suspirante,
sobrevolando la vulgaridad.
¡Ah!, entraste muy rotundo por mis venas
para quedar eternamente.
¡Descubrimiento placentero,
casi orgásmico!
Escuchar y escuchar, en pleno gozo,
el aire convertido en un poema
empequeñece a los gigantes;
pero el espíritu se agranda
como queriendo remontarse al polvo,
a la nada... ¡a la nada que fue tanto!

[jul. 1998]

Bibliografía
  1. Camino F. Schumann. En: Clásica-Guía de las mejores grabaciones de música clásica (2ª ed.). Ed. Ollero & Ramos. Madrid, 2001.
  2. Castillo F (Director). Schumann. En: Los dioses de la música (Tomo 3). Ed. Planeta. Barcelona, 1989.
  3. Delgado Calvete C. música y enfermedad mental. En: Psicopatología, arte y sociedad. Asociación gallega de psiquiatría. 2009.
  4. Dufourck N (Editor). Schumann. En: La Música (Tomo 2). Ed. Planeta. Barcelona, 1976.
  5. Kerner D. Grandes Músicos. Sus vidas y sus enfermedades. Ed. Mayo. Barcelona, 2003.
  6. McLeish K, McLeish V. Schumann, Robert. En: La discoteca ideal de la Música Clásica. Ed. Planeta, Barcelona, 1993.
  7. Parramón JM (Editor). Schumann. Colección “Música y músicos”. Ed. Parramón. Barcelona.
Para ilustrar este artículo propongo la escucha de las siguientes obras maestras, plenas de lirismo. ¡Que las disfruten!

Carnaval: fragmento
(En esta obra para piano el compositor imagina un baile de disfraces entre cuyos invitados aparecen Arlequín y Colombina –personajes de la Commedia dell'arte–, los músicos Paganini y Chopin, y los personajes por él creados: Eusebio y Florestán)

Der Nußbaum (El nogal)

Dichterliebe (Amor de poeta)

[Vídeo añadido post., por eliminación del previo]

Cuarteto para piano y cuerda: Andante cantabile (III movimiento)

Sinfonía nº 2: Adagio expressivo

Concierto para piano

[Vídeo añadido post., por eliminación del previo]
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Enlaces de interés: