jueves, 11 de marzo de 2010

Sarah Vaughan, la voz divina


Sarah Vaughan (1924-1990) forma parte del trío de ases de las voces femeninas del jazz, junto a Ella Fitzgerald, la primera dama del jazz, y Billie Holiday, la lady de inconfundible voz. Forma parte de una historia musical que alcanzó unas cotas de calidad interpretativa jamás superadas; es una representante suprema del jazz vocal. A esta cantante norteamericana la apodaron Sassy y, con razón, la llamaron “La Divina”. Tanto acompañada por un pianista, por un pequeño grupo o una gran orquesta, su voz poderosa y flexible, imponente y acariciadora, no podría ser mejor calificada que de divina. Su virtuosismo vocal y su exquisito gusto llegan a estremecer cuando se ponen al servicio de una gran pieza musical.


Reconozco mi debilidad por la voz de esta mujer, de tan enorme versatilidad que conseguía pasar sin esfuerzo del registro grave al de soprano. Lo sorprendente no es sólo eso, sino también su excelente técnica, con extraordinario control del vibrato, capacidad de fraseo del bebop (imitando con las cuerdas vocales, mediante el scat, el saxo de Charlie Parker y la trompeta de Dizzy Gillespie) y dominio del arte jazzístico, evidenciando un inmenso talento para la inventiva armónica y la improvisación

En su vida, aunque no tan azarosa como la de otros grandes personajes del jazz, estuvieron presentes el alcohol y las drogas. Falleció a los 66 años por un cáncer de pulmón, probablemente engendrado en su hábito de fumadora. Pero hemos de recordarla por su extraordinaria voz, recogida en numerosos registros fonográficos.

Entre otras grabaciones de Sarah Vaughan, son imprescindibles: Swingin' Easy (1954), Sarah Vaughan with Clifford Brown (1954), In the Land of Hi-Fi (1955), Sarah Vaughan and Billie Eckstine: The Irving Berlin Song Book (1957), At Mister Kelly's (1957), After Hours (1961), Sassy Swings the Tivoli (1963), How Long Has This Been Going On? (1978), The Duke Ellington Songbook, Vol. 1-2 (1963), Crazy and Mixed Up (1982).

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Enlaces de interés:

Traigo aquí dos interpretaciones de Sarah Vaughan: Don't Blame Me y I'm Glad There Is You, ésta con el extraordinario trompetista Clifford Brown y perteneciente al tal vez mejor álbum vocal de la historia del jazz.


2 comentarios:

  1. Aaah! orgasmo timpánico y clímax vestibular. Gracias amigo José Manuel, y que no acabe la música.

    http://www.youtube.com/watch?v=vrc3awPUZgY

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  2. Excelente complemento el de la gran Sarah en su madurez. Siempre espléndida, hasta el inevitable final de su carrera. Gracias, amigo Tony.

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