Esta viñeta de la doctora Mónica Lalanda me sugiere un título: La sanidad construida por el tejado. Y me suscita una reflexión:
Una Atención Primaria ‘remendada’ favorece el brillo de la Organización Nacional de Trasplantes, el último escalón, tan bien cuidado. No siendo eficaz el primero, llegarán al final muchos casos que podrían haber sido evitados.
Aunque no existe una cuantificación del número de trasplantes que se evitarían con una Atención Primaria eficaz, es deducible que un gran porcentaje de los prevenibles podría ser evitado, sobre todo renales, hepáticos y cardíacos.
Volvemos al tema de los chequeos médicos, al leer lo que sigue...
Las revisiones de salud con una analítica sanguínea anual son un fenómeno extendido en las consultas de los médicos de familia. Su objetivo es detectar enfermedades en fase inicial, mediante intervenciones precoces, para mejorar la salud de los pacientes. El análisis de laboratorio es la prueba diagnóstica más común. Se suele solicitar en nuestras consultas por diversos motivos, entre ellos: descartar una enfermedad ante síntomas sospechosos, control de patologías ya diagnosticadas, cribado de enfermedades en pacientes de riesgo; y, cada vez con mayor frecuencia, es costumbre la solicitud de chequeos anuales por parte de pacientes asintomáticos y que aparentemente están sanos, con el objetivo de aliviar sus dudas sobre su estado de salud. ¿Qué es un chequeo? El chequeo es el reconocimiento médico al que se somete una persona que no presenta síntomas de ninguna enfermedad concreta y cuya finalidad es la prevención y detección precoz de enfermedades. Es demandando por el propio paciente y suele incluir una anamnesis, exploración física y la realización de alguna prueba complementaria que suele ser una analítica. La finalidad de este chequeo para el paciente es obtener un sentimiento de alivio y seguridad sobre su salud, ante el miedo de caer enfermos. ¿Presenta algún riesgo este tipo de práctica clínica? Solicitar pruebas en exceso no es sólo un problema económico, es una práctica con consecuencias por la aparición del fenómeno de sobrediagnósticoysobretratamiento. El fenómeno de sobrediagnóstico ocurre cuando las personas son diagnosticadas de enfermedades que nunca les causarían síntomas ni les acortarían la vida. Incrementa el tiempo durante el cual el paciente conoce la existencia de la enfermedad sin modificar en nada su pronóstico. Añadiría una etiqueta de “enfermo” al paciente (*), implicaría realizar otras pruebas complementarias y tratamientos con los efectos adversos que conllevan y con un consumo de recursos sanitarios innecesarios. El fenómeno de sobretratamiento consiste en el tratamiento innecesario de una enfermedad en el que el daño potencial siempre superará a los beneficios. Los médicos durante nuestra formación hemos sido entrenados para actuar, por lo que nos sentimos mejor cuando actuamos que cuando no lo hacemos; por eso cuando el paciente nos solicita esa “inocente analítica anual” es entendible que la mayoría de nosotros la acabemos solicitando (**). Pero esta práctica puede conllevar a una “cascada” diagnóstico-terapéutica. (...) —¿Es beneficioso el chequeo anual con analítica solicitado por los pacientes sanos y asintomáticos para control de su estado de salud?
...Y reparamos en las consecuencias no beneficiosas de su realización sistemática. Porque todo debe realizarse con prudencia para evitar inconvenientes. Por eso en ese artículo se dan recomendaciones con la evidencia disponible, comenzando por la de «No realizar análisis de sangre anuales en población adulta sana».
(**) He ahí una decisión controvertida (hacer vs. no hacer), por lo que a continuación se dice de la posible cascada diagnóstico-terapéutica, provocando daño en el paciente. [v. Prescripción encadenada de medicamentos]
La conocida como «Décima de Letamendi» –una espinela o estrofa de diez versos con rima consonante: ABBAACCDDC– recoge poéticamente los mejores consejos para una vida sana. Lo que hoy interpretamos como hábitos saludables, fundamentales en medicina preventiva, que conforman un estilo de vida saludable.
Vida honesta y ordenada, usar de pocos remedios y poner todos los medios en no apurarse por nada. La comida moderada, ejercicio y diversión, no tener nunca aprensión, salir al campo algún rato, poco encierro, mucho trato y continua ocupación.
Y es que todo está en ella: la alimentación, el ejercicio, la higiene (la vemos implícita en el primer verso), el ocio (diversión), recomendando también la moderación en el uso de medicamentos (‘‘pocos remedios’’: limitar los tóxicos), la calma (‘‘no apurarse nunca por nada’’: control emocional), el control del temor (‘‘no tener nunca aprensión’’) y la continua actividad, buena para el cuerpo y la mente. Una síntesis magistral, estimulante para cumplir los objetivos saludables.
____
¡Ah!, leer y escuchar buena música también es saludable...
Un artículo de Diario Médico se nos presenta con el epígrafe «Los hospitales no están hechos para ancianos... aunque son los que más los frecuentan», y en él se habla de un programa para evitar que los ancianos salgan del hospital peor de lo que entraron. Porque “un hospital es un entorno hostil para todos los pacientes y más aún para los mayores”, y hay que minimizar sus efectos perniciosos sobre las personas que, por necesidad, son hospitalizadas.
Se habla de pérdida funcional en mayores hospitalizados, y se señalan las causas: inmovilización prolongada, uso indiscriminado de pañales, entornos desorientadores (la arquitectura sanitaria influye) y rutinas rígidas que alteran el sueño. Por eso el programa se articula sobre tres estrategias: identificación precoz del paciente frágil; prevención del deterioro funcional mediante movilización temprana y fomento del autocuidado; y prevención del delirium.
Si no queda en pura teoría, sea bienvenido este programa preventivo a aplicar en varios hospitales de Madrid, que bien podría hacerse extensivo a todos los hospitales hispanos.
La atención a sanos impide la atención a enfermos.
Hace tiempo hablamos del paso de la «atención a crónicos» a las nuevas corrientes en atención primaria: «medicina mínimamente impertinente» (no disruptiva), «farmacotectomía o deprescripción», «prevención cuaternaria», uso prudente de los medicamentos o «inercia benéfica». Decíamos que los tiempos cambian y era preciso tomar un nuevo rumbo. Y ahora, a estas corrientes se les añade otro planteamiento: «dejar el enfoque preventivo» (*), porque la labor preventiva continuada impide la asistencia adecuada y porque es cuestionable su beneficio (algunas actividades preventivas son inútiles o incluso contraproducentes). Así que en nada van a quedar la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad de manera individual y sistemática, y se pondrá fin a los programas de atención a los sanos. Se veía venir... Es la consecuencia de la presión asistencial desmedida –que ha sido fomentada y a la que nadie le ha puesto freno–, que no permite más que la asistencia pura y dura. Tal vez hay que poner fin también al apartado comunitario, desvirtuándose la esencia de la medicina de familia (¿será la vuelta al médico de cabecera, el regreso a la medicina general de asistencia pura y dura?). Después de andar muchos caminos, hay que elegir uno solo, regresando al punto de partida. Adiós, pues, al sueño romántico de las multitareas asumidas durante décadas: es hora de centrarse en lo que realmente importa y es posible.
____
(*) Sin dejar de dar eventuales consejos preventivos: recomendando hábitos saludables o informando de factores de riesgo para la salud.
La mayor confusión con el uso de mascarillas sanitarias la hemos visto en las orquestas sinfónicas con solistas vocales y coros. Instrumentistas con mascarilla, excepto los de viento (o usando un tipo especial con ‘abertura bucal’), cantantes solistas sin mascarilla y coralistas con ella puesta. ¡Diversidad mascarillil! Y todos los músicos sin mantener la distancia de seguridad preceptiva. Una disposición sonora sin una clara evidencia científica, un esperpéntico desconcierto...
Ejemplo 1
W. A. MOZART: REQUIEM (coro con mascarillas)
Ejemplo 2
Topeka Symphony opens new season with all musicians wearing masks
En España, y tras varios titubeos, el 20 de mayo de 2020, se optó por la obligatoriedad de las mascarillas en todos los espacios públicos cerrados y cuando no fuera posible mantener una distancia de seguridad de dos metros. Esta normativa se vio endurecida a lo largo del mes de julio, cuando su obligatoriedad se extendió a los espacios públicos al aire libre (con contadas excepciones como la práctica del deporte). Sin embargo, en otros países de nuestro entorno como Suecia o Noruega, las autoridades se limitaron a informar y recomendar el uso de mascarillas en aquellas situaciones en que la transmisión aérea fuera probable, como las visitas a hospitales.
«La imposición general de la mascarilla para frenar contagios no ha demostrado en el pasado ser muy efectiva (otra cosa es hacer un uso responsable). Para lo que sí es muy efectiva la mascarilla es para generar crispación y ruido, que yo creo que es el objetivo real de la medida», señala José Luis Gómez Rial, jefe del servicio de Inmunología del Hospital Clínico Santiago de Compostela.
Los servicios de salud siempre se ven más sobrecargados de lo habitual en invierno, a causa de las infecciones respiratorias. Todos los años sucede lo mismo, sin que se tomen medidas preventivas para evitar una demanda masiva que provoque el colapso de centros de salud y urgencias hospitalarias.
Sin embargo, ante el último repunte gripal y de covid, ahora se anuncian medidas desde el Ministerio de Sanidad de cara a la próxima temporada invernal.
Pero no está de más recordar una noticia prepandémica (11 enero 2020), sobre la saturación del sistema sanitario y el abuso de las urgencias, para reflexionar y concluir que poco o nada hemos aprendido, a pesar de la repetición de un mismo problema y de la experiencia pandémica:
Los médicos se quejan de saturación, de falta de personal y de una dudosa educación sanitaria de algunos ciudadanos, que a menudo acuden al servicio de urgencias sin una necesidad real.
Ya es hora de abordar un doble problema: la saturación habitual de los centros sanitarios y la sobrecarga extraordinaria en el periodo inviernal. Reorganización asistencial (+ desburocratización y autocertificado de ausencia por enfermedad*), dotación adecuada de personal y educación sanitaria de la población nos parecen objetivos prioritarios. Sin olvidar la adecuación de las salas de espera, con la pertinente separación de espacios y la conveniente ventilación. Todo por la seguridad y la calidad asistencial.
La teoría es que las administraciones sanitarias, los gestores del servicio de salud de cada comunidad, hacen "planes de contingencia", "planes de invierno", se preparan a conciencia para afrontar la avalancha de enfermos que deben hacer frente los distintos dispositivos de atención sanitaria.
El último post publicado por el doctor Lizardo Cruzado en su blog «Desde el manicomio» lleva por título La salud mental es más importante que la psiquiatría.
Desde luego, no existe definición completamente satisfactoria de lo que es "salud mental", y no la hay siquiera de lo que es simplemente "salud". Pero intuitivamente uno puede asumir que salud mental tiene que ver con la forma en que vivimos, nuestro estilo de vida y la escala de valores respecto a lo que consideramos prioritario o de segundo orden en nuestra conducta y nuestro diario quehacer.
Cada vez son más frecuentes las consultas cuyo motivo no es una enfermedad psiquiátrica en el sentido clásico del término (esto es, por melancolía, esquizofrenia, psicosis maniaco-depresiva o trastorno obsesivo-compulsivo), sino por vicisitudes de la vida humana cotidiana o por los golpes del destino ("los heraldos negros que nos manda la muerte", al decir vallejiano) y que no pueden capearse.
Pero hablar de salud mental y estilo de vida no necesariamente es asunto que los médicos saben y dominan por el solo hecho de ser médicos. Muy por el contrario, muchas veces los médicos tienen un estilo de vida insano y penoso: consumista, crematístico, acumulatorio, trabajólico. Y si, en el caso de los psiquiatras, han cedido a la psiquiatrización y psicofarmacologización galopante de la existencia humana, muy probablemente quien acude a la consulta podría salir con una receta de psicofármacos endilgada...
Es una reflexión sobre un cambio social en la manera de interpretar la salud mental, o salud psíquica, por una población seguramente condicionada por factores externos de índole negativa, y a la vez una autocrítica, porque los profesionales de la medicina no suelen predicar con el ejemplo, haciendo una vida sana.
Y me llama la atención un comentario en inglés a esa entrada (del que queremos creer que no tiene ninguna intención interesada), que señala el motivo de la preocupación por la salud mental, de la importancia de los estilos de vida y del riesgo de uso de psicofármacos. Del mismo, extracto lo principal traducido.
En el acelerado mundo actual, la salud mental se ha convertido en una preocupación apremiante. Es fundamental priorizar el bienestar mental en lugar de depender únicamente de la psiquiatría para fomentar un ambiente positivo y restaurar los sistemas homeostáticos. Los estilos de vida poco saludables y el uso excesivo de psicofármacos a menudo pueden conducir al desarrollo de diversos trastornos mentales.
En lugar de depender únicamente de intervenciones psiquiátricas, es importante abordar las causas subyacentes de los problemas de salud mental. Y promover opciones de estilos de vida saludables, como ejercicio regular, nutrición equilibrada y sueño adecuado.
Además, es esencial reducir la dependencia de las drogas psicotrópicas como solución rápida. Si bien estos medicamentos pueden brindar un alivio temporal, a menudo tienen efectos secundarios y pueden enmascarar problemas subyacentes. Fomentar un entorno positivo no sólo beneficiará a las personas sino que también contribuirá a comunidades más saludables en general.
Interesantes reflexiones sobre la salud mental y la psiquiatría que de modo parecido ya habíamos hecho en este blog (v. entradas relacionadas abajo). Vivimos en un tiempo en el que todo se medica, hasta la más mínima perturbación psíquica, como si no interesase actuar sobre las causas, porque priman intereses económicos sobre el bienestar humano. Tal vez ahora nos haría bien una antipsiquiatría.
Finalmente, un vídeo para la polémica...
El negocio de la salud mental
***
La atención a la salud psíquica de la población no es cuestión de más especialistas en salud mental, sino de abordar las causas de los trastornos mentales.
La psiquiatría (del griego psyché, alma, y iatréia, curación) es una especialidad de la medicina dedicada al estudio, prevención y tratamiento de las enfermedades mentales y los trastornos del comportamiento. La psicología (de psyché, alma, y logía, estudio) es la disciplina que estudia la mente. La psiquiatría tiene un historia más larga que la psicología. En la actualidad ambas disciplinas se complementan (la primera aplica tratamientos farmacológicos y la segunda psicoterapia), a pesar de la rivalidad profesional entre psiquiatras y psicólogos. Sin embargo, la mayor parte de la población desconoce este hecho, así como su diferenciación.
El empeoramiento de la salud mental poblacional, que conlleva mayor consumo de psicofármacos (ansiolíticos y antidepresivos sobre todo), no es un problema que precise más efectivos, sino el abordaje de sus causas.
2. Los factores de riesgo
No se incide sobre los factores desencadenantes controlables y se apuesta todo al tratamiento, básicamente farmacológico. De modo que, con aumento progresivo de pacientes con trastornos de salud mental, no puede haber capacidad humana de atención, y menos de calidad.
3. Lo que importa y se suele olvidar
Qué importante es la promoción de la salud mental y la prevención de las enfermedades mentales. Y sin embargo...
En objetivos de atención primaria («acuerdos de gestión») nunca se han considerado los problemas de salud mental. Ni parece haber preocupación por el consumo progresivo de psicofármacos.
4. La estrategia inteligente
Por lo dicho, incidir en los factores sociales –incluidos los laborales– es esencial para controlar el creciente malestar psíquico de la población. En la sociedad de la prisa (tan acelerada que convendría enlentecer), mejorar la condiciones de vida y de trabajo, evitando presiones inconvenientes, habría de favorecer en sumo grado el bienestar de las personas y, en conjunto, la salud mental comunitaria.
Un desastre (o catástrofe) es un hecho natural o provocado por el ser humano que afecta negativamente a la vida, al sustento o a la industria. El desastre o catástrofe de categoría superior o global se denomina cataclismo.
Desde el punto de vista de los efectos sobre la salud pública en los desastres es posible identificar al menos cinco niveles de impacto: 1) La producción de un exceso de mortalidad, morbilidad y afectación de la población que excede lo habitual en la comunidad afectada. 2) La modificación del patrón de enfermedades transmisibles y de riesgos medioambientales tradicionales de esa comunidad. 3) El impacto sobre el sistema de servicios sanitarios, cuya capacidad de actuación es puesta a prueba en este tipo de circunstancias. 4) Los efectos sobre la salud mental y el comportamiento humano y 5) La afectación de las posibilidades de desarrollo del colectivo afectado a medio y largo plazo, incluyendo los aspectos de reconstrucción y rehabilitación.
Las estrategias preventivas de los efectos de los desastres se basan en considerar detenidamente las acciones a realizar en cada una de las fases del ciclo de cada tipo específico de desastre, así como del contexto en que este se produce. Para ello, puede usarse un enfoque epidemiológico clásico de prevención de tipo primario, secundario y terciario. La prevención primaria incluye todas aquellas medidas que se adoptan antes de que se presente el desastre y, obviamente, dependen del tipo de desastre a prevenir. Se trata básicamente de acciones realizadas durante las fases silente (fase de interdesastre o preparación) y de alerta (fase de preimpacto o predesastre). En fase silente, se dispone un plan de emergencia: a) analizar riesgos y prever situaciones, b) disposición de encargados de coordinación y dirección, c) determinar personal necesario y su entrenamiento, d) prever medios de transporte. La educación sanitaria de la población es imprescindible para la autoprotección de los riesgos. En fase de alerta, se ponen a punto los sistemas de alarma, la monitorización de la situación y la movilización de los recursos previstos. La prevención secundaria afecta a las acciones a desarrollar durante la fase de emergencia (impacto o aislamiento) e incluye el uso preferente de recursos humanos y medios técnicos locales, la evaluación rápida de necesidades que permita la notificación al exterior de la ayuda específica requerida. La prevención terciaria afecta fundamentalmente a las acciones realizadas durante la fase de recuperación o rehabilitación en la que deberá hacerse una nueva evaluación de necesidades y un análisis del grado de adecuación del programa de rehabilitación a la ocurrencia de nuevos desastres.
es uno de los hitos en la historia de la medicina.
1. CONCEPTOS: VACUNA Y VACUNACIÓN
Se entiende por vacuna cualquier preparación destinada a generar inmunidad contra una enfermedad estimulando la producción de anticuerpos. [OMS]
Una vacuna es una suspensión de bacterias o virus enteros (vivos o inactivados) o fraccionados que han perdido su capacidad patogénica. [Manual MSD]
La vacunación es el procedimiento, mediante la vacuna, para conseguir la inmunización (resistencia a una enfermedad infecciosa o transmisible, contagiosa).
La inmunidad puede lograrse activamente mediante antígenos (p. ej., vacunas, toxoides) o pasivamente usando anticuerpos (p. ej., inmunoglobulinas, antitoxinas). Un toxoide es una toxina bacteriana modificada, para eliminar su toxicidad, que puede estimular la formación de anticuerpos (p. je. toxoide antitetánico).
2. HISTORIA DE LA VACUNA
Desde el hito de Eward Jenner, la creación de la vacuna contra la viruela en 1796, ha sido largo el camino en el desarrollo de vacunas y exitoso al disminuir sobre todo la mortalidad infantil y las secuelas derivadas de enfermedades infecciosas. Además de la viruela, pensemos en el sarampión, la polio, la difteria, la tos ferina –o pertussis–, etc. Podemos hablar por ello de dos eras en la historia de la medicina: era prevacunal y era postvacunal.
3. TIPOS DE VACUNAS
Existen 4 tipos de vacunas principales:
Vacunas vivas atenuadas
Vacunas inactivadas
Vacunas de subunidades, recombinantes, polisacáridas y combinadas
Vacunas con toxoides
4. UTILIDAD DE LAS VACUNAS (INMUNIDAD VACUNAL)
Las vacunas(inmunización), junto a la quimioprofilaxis(profilaxis o prevención con sustancias químicas), son las formas de prevención de las enfermedades transmisibles. Pero aunque hay consenso sobre la vacunación en general, hay controversias con algunas vacunas en particular. También hay controversia con el calendario de vacunación infantil, diferente en cada comunidad autónoma, aunque se ha propuesto un calendario único.
Por lo general, las vacunas inyectables se administran en forma intramuscular en el muslo medio lateral (en lactantes o niños pequeños) o en el deltoides (en niños de edad escolar y adultos). Algunas vacunas se administran por vía subcutánea. Y la de la polio vía oral.
Con raras excepciones, la administración simultánea de vacunas es segura, eficaz y conveniente.
6. CONTRAINDICACIONES DE LAS VACUNAS
Las restricciones y precauciones son condiciones que aumentan el riesgo de una reacción adversa a una vacuna o que comprometen su capacidad para producir inmunidad. Suelen ser temporales, es decir, la vacuna se puede administrar más tarde. A veces la vacunación está indicada si los efectos protectores de la vacuna superan el riesgo de una reacción adversa a la vacuna.
Las contraindicaciones son condiciones que incrementan el riesgo de una reacción adversa grave. Una vacuna no debe administrarse cuando hay presente una contraindicación: alergia (a la vacuna o a alguno de sus componentes), síndrome de Guillain-Barré, fiebre o enfermedad aguda, embarazo (NO vacunas de virus vivos: triple vírica, varicela-zóster, fiebre amarilla...), inmunodeficiencia, asplenia, trasplante.
7. NUEVAS VACUNAS
Los avances en los campos de la inmunología, genómica, inmunogenética, inmunogenómica, bioinformática, microbiología, ingeniería genética, biología de sistemas, bioquímica sintética, proteómica, metabolómica y nanotecnología, entre otros, facilitan nuevos enfoques en el desarrollo de vacunas. [Elsevier]
La pandemia COVID-19 ha impulsado el desarrollo acelerado de nuevas vacunas anti-COVID, en especial la vacuna de ARNm.
—¿Cómo se comporta un virus? Me interesa que explique la forma de mutar que tienen para lograr sobrevivir entre nosotros.
—Hay distintas cosas, pero voy a explicarlo de forma general sin que el virus cambie. Cuando llega un virus pandémico, todo el mundo es susceptible de ser infectado. Hay un gradiente de enfermedad que va cambiando según el grupo de población. Es decir, hay gente que es asintomática y otros que tienen enfermedad severa. Al principio, causa enfermedad severa sobre todo en grupos de riesgo como los mayores. Según el virus va infectando, se va creando inmunidadnatural que puede no ser perfecta, pero logra disminuir la posibilidad de tener enfermedad severa. Así, llega un momento en el que la población, desde los cinco años hasta los adultos mayores, han visto alguna vez el virus en su vida. Debido a que se construye esa inmunidad contra el virus por esa primera exposición, sin vacuna, en las siguientes se sigue teniendo algo de protección aunque cambie un poco. Pero claro, para que esto suceda hay que esperar a que se infecte todo el mundo, mientras que con la vacuna aceleras el proceso sin que hayamos sido expuestos a la enfermedad más grave. Al mismo tiempo, existen otros factores como la selección natural y la evolución del virus.
Virus. Microorganismo infeccioso que consta de un segmento de ácido nucleico (ADN o ARN) rodeado por una cubierta proteica. No puede replicarse solo, debe infectar a las células y usar componentes de la célula huésped para fabricar copias de sí mismo. Con frecuencia termina matando la célula huésped en el proceso, lo que causa daño en el organismo huésped.
Mutación. Cambio (al azar) en la secuencia del ADN de una célula.
Selección natural. Mecanismo selectivo que está en la base de la adaptación, que determina la supervivencia y la reproducción de los individuos más capacitados para sobrevivir en un ambiente determinado.
Evolución (biología, genómica). Proceso por el cual los organismos vivos cambian con el tiempo a través de cambios en el genoma.
Inmunidad. Forma en que el sistema inmunitario protege el cuerpo contra las enfermedades causadas por infecciones. Hay tres tipos de inmunidad: innata, adaptativa y pasiva. La inmunidadinnata incluye barreras (piel y membranas mucosas); la inmunidad adaptativa es la respuesta del cuerpo a una infección o vacunación contra un microorganismo; la inmunidad pasiva es la que se produce cuando una persona recibe anticuerpos contra una enfermedad infecciosa, en vez de producirlos su sistema inmunitario.
—Otra clasificación [Los tipos de inmunidad]. Según mecanismos que consiguen la memoria inmunológica: natural o artificial; y dependiendo de si el organismo sintetiza sus propios anticuerpos o los recibe de otro: activa o pasiva. En definitiva: a) Inmunidad natural activa (obtenida por penetración de germen en organismo), b) Inmunidad natural pasiva (anticuerpos a través de placenta), c) Inmunidad artificial activa (vacunación) y d) Inmunidad artificial pasiva (sueroterapia).
Anticuerpo. Proteína producida por el sistema inmunitario cuando detecta sustancias dañinas, llamadas antígenos. Los antígenos abarcan microorganismos (bacterias, hongos, parásitos, virus), toxinas y otras sustancias químicas.
El ruido es la más impertinente de todas las formas de interrupción.
Arthur Schopenhauer
El ruido puede ser nocivo; es decir, perturbador y perjudicial para la salud. Lo es por encima de niveles soportables, que suponen contaminación acústica o sonora. De modo mantenido, el alto nivel de ruido puede llegar a afectar la audición y provocar trastornos nerviosos, siendo causa de irritabilidad y alteraciones emocionales. Si el ruido impide dormir, los efectos perjudiciales se redoblan, desde la falta de concentración hasta los problemas cardiovasculares. El ruido, pues, repercute en la salud de los ciudadanos y, en consecuencia, acarrea gasto público.
Vigo es una ciudad especialmente ruidosa y, en consecuencia, nociva. Ha sido considerada la ciudad más ruidosa de España. Entre sus fuentes de ruido, la principal es el tráfico rodado. Pero no hay que olvidar las obras y los bares. E incluso las persianas metálicas de los establecimientos comerciales, que pueden ser muy molestas de noche, cuando su actividad es continuada (uno se pregunta si se valora este aspecto cuando se dan las licencias de apertura). Los emisores de ruidos nocturnos pueden conculcar el derecho al descanso.
La insonorización se hace necesaria, pero la protección frente al ruido no siempre se considera. Hay medidas de protección contra el ruido y de insonorización (regulación del tráfico, pantallas acústicas, persianas de seguridad no ruidosas…), pero la cuestión es aplicarlas. Las autoridades han de asumir su responsabilidad, vigilando el nivel sonoro, actuando en consecuencia y previendo el ruido nocivo.
Vigo sin exceso de ruido sería una ciudad doblemente hermosa. Combatir la contaminación acústica –el exceso de ruido artificial– de esta ciudad debería ser un [objetivo] prioritario de la alcaldía, porque es tan dañina como la contaminación atmosférica. No hay que olvidar que la OMS calificó la contaminación acústica como “amenaza infravalorada”. Sea este mensaje anti-ruido una voz de alarma. La autoridad municipal debiera ser sensible a este gran problema.
Ciudad ruidosa (Carta al director, Faro de Vigo, 21 jun. 2022)
Esta es nuestra carta de denuncia frente al ruido nocivo, el ruido de una ciudad concreta, que clama por necesarias medidas antiruido. Y los maltratados oídos se van en busca de sonidos más acariciadores.
La contaminación atmosférica y el exceso de ruido perjudican a nuestra salud y al medio ambiente. Esta contaminación procede principalmente de la industria, el transporte, la producción de energía y la agricultura.
El ruido es la más impertinente de las formas de interrupción. No es solo una interrupción, sino también una alteración del pensamiento. (Arthur Schopenhauer)
El ruido no hace bien, el bien no hace ruido. (Vicente de Paúl)
Creo que deberíamos tomar todo con relatividad; no con desconfianza, pero sí haciendo una reflexión crítica. Lo digo como médico que confía en las vacunas y al mismo tiempo cuestiona algunas medidas. Porque estamos navegando en el desconcierto de mensajes confusos, incluso contradictorios, emitidos desde estamentos sanitarios que deberían informar a la población con rigor y claridad. Además, cada comunidad autónoma va por libre, tratándose de un problema de salud pública que obliga a un mando único central.
En el trabajo diario, el médico de familia se ve en una lucha continua contra informaciones falsas y equívocos, tratando de aclarar dudas de los pacientes y dando recomendaciones pertinentes en medio de una descoordinación irritante. No hablemos ya del sinfín de llamadas telefónicas (muchas forzadas) y de la burocracia desmedida (sobre todo por las bajas laborales preventivas derivadas de la situación pandémica, que las mutuas no asumen), que le roban prácticamente todo el tiempo que debería dedicar a la asistencia clínica. Hasta un profano lo puede entender.
Respecto a nuestros sabios epidemiólogos, observamos más soberbia que humildad, y raudos vaivenes en su pensamiento científico. La propia Dra. del Val dijo el año pasado: «Una vacuna contra el coronavirus en 2022 sería optimista». Y ahora parece confiar plenamente en la novedosa inmunización anti-COVID. Parece haber pasado en un santiamén del escepticismo al triunfalismo. Sin dudar de su capacidad, el recelo podría acabar apoderándose hasta de los sanitarios, ya muy cansados de tanto zarandeo. En fin, dejémonos llevar por la cordura…
Por otra parte, Fernando, felicitaciones por este magnífico blog musical. Y espero con ansia nuevas valoraciones críticas. Un saludo cordial (y anticoronavírico).
[Por desgracia no ha sido posible publicar este comentario porque «Los comentarios de este blog están limitados a los miembros del equipo».]
***
Como (casi) nadie se acuerda de Santa Bárbara hasta que truena, los no vacunados por desconfianza (miedo), al presentar complicaciones de la enfermedad coronavírica, entregan su voluntad al médico que los atiende. Perpleja, dice una neumóloga: «Ni uno solo me ha dicho que no cuando les he ofrecido Tocilizumab».
Y un médico intensivista, en una reflexión audiovisual (¿Un orden futuro sin COVID-19?) nos recuerda los principios bioéticos, entre los que se encuentra el principio de autonomía: el paciente decide si se somete a un tratamiento o no. Respetando este principio, la vacunación no puede ser obligatoria. Y de serlo, tendría que haber un fondo de compensación por posibles daños vacunales (Programas de compensación por lesiones causadas por vacunas).
An Eye for Optical Theory – Michael Nyman
Médicos y vacunación COVID-19
1. Promotores a ultranza.
2. Detractores extremos.
3. Prudentes.
«Se puede ser provacunas y estar totalmente en contra
de medidas coercitivas contra no vacunados». Mónica Lalanda