Alegoría simbolista de la personificación de la Peste
y la muerte que produce a su paso
Y como la peste comenzaba a ser más virulenta tenía mis dudas sobre qué camino seguir y cómo actuar. Todas las cosas horripilantes que había visto por las calles me habían llenado de terror y de miedo a la peste, que por sí sola ya era horrible; y en algunos casos más espantosa todavía: los bubones, que generalmente se formaban en el cuello o en la ingle, se endurecían y no se abrían, y llegaban a doler tanto como la más refinada tortura; y algunos, incapaces de soportar el tormento, se tiraban por las ventanas o se pegaban un tiro, o se suicidaban de cualquier otro modo. Y son esas cosas horribles las que yo pude ver. Otros, incapaces de contenerse, aliviaban su dolor profiriendo gritos, y esas voces de lamentos podían oírse de tal manera cuando uno iba por las calles que te atravesaban el corazón si pensabas en ello, especialmente si uno consideraba que ese mismo destino terrible podía caer sobre nosotros en cualquier momento.
Diario del año de la peste (1722), novela de Daniel Defoe (c. 1660-1731), el famoso autor de Robinson Crusoe, trata de la epidemia de peste que asoló Londres y sus alrededores entre 1664 y 1666 [Reseña AQUÍ].
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SOBRE LA PESTE
La peste es una enfermedad infecciosa y potencialmente mortal causada por la bacteria Yersinia pestis, que se encuentra habitualmente en pequeños mamíferos (sobre todo roedores) y en las pulgas que los parasitan. Entre las formas de peste, la peste bubónica es la más común; se transmite por la picadura de una pulga infectada, proveniente de ratas, provoca inflamación dolorosa de ganglios linfáticos (bubones), en ingles, axilas o cuello, fiebre alta, escalofríos y debilidad.
La peste negra. La gran pandemia histórica de peste bubónica que azotó a Europa, Asia y África en el siglo XIV (especialmente entre 1347 y 1353), se conoció como peste negra, por su efecto devastador, con un un número de muertes estimado en más de 50 millones de personas, la mitad de la población europea de la época. Fue esta la segunda pandemia de peste; la primera fue la plaga de Justiniano (541-750). Hubo epidemias posteriores, como la peste de Venecia (1575-1577), en la que murió Tiziano, la peste italiana (1629-1631), la gran peste de Viena (1679), tras la cual se erigió una columna monumental, o la tercera pandemia de peste (1855), iniciada en Yunnan, China. Queda en la historia la peste como un azote de la humanidad.
Otras formas de peste: peste neumónica o pulmonar, la más grave, que produce dificultad para respirar (disnea) y tos, a menudo con esputo sanguinolento; y peste septicémica, cuando la bacteria se multiplica en el torrente sanguíneo, que puede causar choque séptico y necrosis (gangrena) en los tejidos.
El tratamiento es antibiótico, con soporte respiratorio en casos pulmonares.
[Inspirado en parte en la muerte por la peste negra de 1347]
Homenaje fúnebre a Tiziano, muerto en Venecia durante la peste de 1576 (1832), Alexandre-Jean-Baptiste Hesse
Doktor Schnabel von Rom (1656), Paul Fürst –Doctor Pico de Roma–
Este grabado muestra a un médico de la peste negra, de los siglos XVII y XVIII, tapado completamente con una vestimenta característica, en la que destaca una máscara picuda (con dos agujeros nasales y dos oculares con lentes; v. máscara de cuero AQUÍ) y que se completa con botas de cuero marroquí (cuero de cabra), pantalones amarrados a las botas, abrigo, sombrero y guantes.
(*) Castillo de Montiel: Castillo de la Estrella. Ahí lucharon, en 1369, el rey Pedro I de Castilla y su hermanastro el conde Enrique de Trastámara, futuro Enrique II.
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La impresión que le causa al Duque de Rivas (Ángel de Saavedra) este castillo en ruinas, con el que comienza su romance histórico El fratricidio, nos da pie para recrearnos con estas fortalezas militares amuralladas tan abundantes en Hispania.
A modo de precuela de nuestros Romances del Camino de Santiago, elaboramos otros dos romances sobre la Translatio, la leyenda del traslado del cuerpo de Santiago el Mayor –decapitado por Herodes Agripa en el año 44 d. C.–, uno de los doce discípulos de Jesús de Nazaret, desde Palestina a Galicia.
LEYENDA DE LA TRANSLATIO: ORIGEN DEL CAMINO DE SANTIAGO
(2) v. Códice Calixtino (Codex Calixtimus). Códice medieval del siglo XII (1140-1181), el más célebre de la peregrinación jacobea, conservado en el archivo de la catedral de Santiago de Compostela. Iniciado en tiempos de Diego Gelmírez (1069-1140), primer arzobispo de Santiago, su nombre se debe a la falsa atribución al Papa Calixto II (1050-1124). Consta de cinco libros y un apéndice musical (primera música polifónica de Europa). Libro I: Textos litúrgicos. Libro II: Milagros de Santiago el Mayor. Libro III: Texto de la Translatio. Libro IV: Aventuras de Carlomagno en España. Libro V: Caminos de Santiago en Francia y España (incluye una guía del Camino Francés).
Una falla que concreta el hartazgo médico, valenciano e hispano.
Una falla justificada por problemas de los médicos en el sistema público de salud.
(sobrecarga asistencial en Atención Primaria, guardias de 24 horas extenuantes, falta de relevo generacional, fuga de talentos y pérdida de poder adquisitivo).
Ya hemos hablado de la virtud de la paciencia; y ahora, continuando en lo poético, insistimos en no perderla, aunque en ocasiones sea muy difícil mantenerla.
El viaje es uno de los temas recurrentes en la literatura universal; está presente ya en libros como la Biblia, la Odisea o el Corán y ha jugado un papel como estructurante de muchos géneros literarios como la novela bizantina, de caballerías o picaresca. El viaje como signo de existencia, como experiencia del intelecto o del ánimo o como fuente de conocimiento. El viajero, en su mayoría, conoce de antemano el país al que viajará, se ha documentado sobre sus costumbres y su lengua y lo ha imaginado a través de lecturas de otros viajeros, aunque siempre buscará un punto de vista diferente y estará, además, condicionado por sus ideas y prejuicios; el librode viaje se convierte por tanto, en la interpretación del lugar al que se va y la difusión colectiva de estas experiencias y observaciones mediante su publicación, acompañada en muchas ocasiones de mapas, dibujos, grabados o fotografías.
Los motivos del viaje son distintos según la época y el lugar de procedencia del viajero y diferente será también la visión que proporcionarán del país visitado a través de sus libros; es igualmente variable el género que adoptan: memorias, cartas, diarios, correspondencia diplomática, familiar, comercial, relación de relatos; todo ello hace que sean valiosos como fuente documental.
La Junquera, Gerona, Barcelona, Sagunto, Valencia, Játiva, Alicante, Elche, Orihuela, Murcia, Cartagena, Málaga, Granada, Cádiz, Jerez de la Frontera, Sevilla, Córdoba, Alcázar de San Juan [Ciudad Real], Aranjuez, Madrid, Toledo, Burgos, Vitoria, San Sebastián, Irún.
____ *El escritor danés refiere su viaje por España como una experiencia en parte satisfactoria y en parte decepcionante. No elude su aguda crítica, incluso contra el clima de Madrid, por su viento cortante (expresado en un dicho popular: «El viento de Madrid es tan sutil que mata un hombre y no apaga un candil») y falta de calefacción en las fondas, siendo un nórdico acostumbrado a los rigores meteorológicos. Aunque cabe señalar un irónico matiz sobre el ego del escritor, propinado como frío cultural: la indiferencia. Pero Andalucía le fascinó. Este viaje de Andersen dejó una lección que muchos viajeros europeos de la época tuvieron que aprender a la fuerza: que España no era un decorado romántico homogéneo de sol y pandereta, sino un país complejo, geográficamente abrupto y con una diversidad climática que podía doblegar incluso al más curtido de los nórdicos.
Un cuaderno de notas en el norte de España: Galicia, Astorga, Oviedo, Plasencia, Yuste, Madrid, Calatayud, Teruel, Zaragoza, Huesca, Jaca, Panticosa, San Juan de la Peña, Leyre, Pamplona, Estella, Roncesvalles.
Caminante solitario Op. 43 n.º 2 de Piezas líricas de Grieg
CAMINANTE SOLITARIO
Cuando camino
por mis veredas
de otro modo la vida entiendo.
Cuando camino
en solitario
veo el mundo de otra manera.
Vivir sin amigos es triste.
Vivir sin un amor aún es peor.
Yo lo sé, yo lo sé,
lo sé muy bien, lo sé muy bien.
¡Oh Dios! ¡Oh Dios!...
No puedo entender, no puedo entender
que la vida pase sin sentido.
No oír otra voz sí que es triste.
Muy triste es vivir en soledad.
Yo lo sé, yo lo sé,
lo sé muy bien, lo sé muy bien.
¡Oh Dios! ¡Oh Dios!...
No puedo entender, no puedo entender
que la vida pase sin sentido.
[2024, 26 sep.]
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A esta pieza lírica para piano de Edvard Grieg le hemos añadido una letra, haciéndola canción, igual que a «La paz del bosque», «Canción del marinero», «Arietta», «Berceuse» y otra pieza lírica que esperamos traer a este espacio. Las consideraciones que hicimos en la primera pieza, valen también aquí.
El diagnóstico de depresión precisa concentración y tiempo por parte del profesional de la medicina; incluso más que para el de otras enfermedades. Se necesita una escucha activa, interpretar la anamnesis, descartar una posible patología orgánica causal y tomar una decisión terapéutica meditada. Es lo ideal, lo necesario, lo que marca la buena praxis médica. No estamos seguros de si el especialista en psiquiatría de la sanidad pública puede hacerlo en la calma. El médico de familia, en su práctica diaria, lo tiene muy difícil. Muchas veces el paciente ya viene diciendo que está deprimido y que necesita algo (un fármaco) o que quiere ir a un especialista (psiquiatra o psicólogo). Y casi otras tantas el galeno se deja llevar por la inercia y prescribe o deriva, asumiendo que es así como dice. ¡Cuántas veces no se tratan episodios de tristeza como depresiones! Es el tributo de una medicina apresurada* en un contexto de masificación asistencial. ¡Deprimente!
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*La medicina apresurada va en contra de la seguridad del paciente.
(1) Guerra anglo-española (1796-1802): conflicto entre España –con el apoyo de Francia, por pactos de la dinastía Borbón– y Gran Bretaña.
–Esta guerra acabó con el Tratado de Amiens (o Paz de Amiens).
(2) Manuel Godoy, valido del rey y llamado «príncipe de la paz» por firmar la paz de Basilea, entre España y Francia, es objetivo de los amotinados. Con este motín de 1808, es liberado el ilustrado Jovellanos, preso en el castillo de Bellver, Mallorca; llevaba siete años de destierro en la isla por orden de Godoy, acusado de reformista.
(3) Batalla de Trafalgar (21 de octubre de 1805): batalla naval en el marco de la tercera coalición (Reino Unido, Austria, Rusia, Nápoles y Suecia), hecha para frenar el expansionismo militar de Napoleón Bonaparte en Europa, librada entre Reino Unido y la coalición de Francia y España, concluida con victoria británica.
(4) Fernando VII, «el Deseado» y «el rey Felón» (1784-1833), reina en España en 1808 y luego, nuevamente, desde 1813 a 1833.
—Entre 1808 y 1813 reina José I Bonaparte (1768-1844).
(5) Tratado de Fontainebleau (1807): acuerdo entre Carlos IV –por mediación de Godoy– y Napoleón Bonaparte, para invadir conjuntamente Portugal, nación aliada de Reino Unido, permitiendo el paso de las tropas francesas por territorio español.
—Periodo 1808-1814, con el precedente Tratado de Fontainebleau.
—Goya la pintó en cuadros y Galdós la trató en sus Episodios nacionales (serie de novelas históricas): 2 de mayo, Bailén –batalla–, batalla de Arapiles...
—La batalla de Bailén (19 jul. 1808): primera derrota en campo abierto de tropas de Napoleón, mandadas por el general Dupont, frente al general Castaños (y Reding).
(8) Vemos que se tornan las alianzas: primero españoles junto a franceses contra británicos y ahora españoles con británicos contra franceses.
—El duque de Wellington también será protagonista en la batalla de Waterloo (1815), que supondrá el fin de Napoleón y sus anhelos expansivos en Europa. [Esta fue la gran y definitiva derrota del emperador Bonaparte, que había accedido al poder en Francia mediante el golpe de Estado del 18 de brumario, en 1799; su mayor victoria había sido la batalla de Austerlitz, 1805]
(9) Constitución de Cádiz (1812), promulgada el 19 de marzo, día de San José, por ello conocida como «La Pepa»; duró poco, por causa del absolutista Fernando VII.
10) Época de pronunciamientos liberales, contra el absolutismo de Fernando VII.
–Riego dio nombre al Himno de Riego, cantado por los liberales, y el fusilamiento de Torrijos inspiró un impresionante cuadro de Antonio Gisbert.
–v. Mariana Pineda [en este blog], sobre el liberalismo y sus muertos.
—Otro personaje curioso fue «El Cura Merino», sacerdote y líder guerrillero, partidario del absolutismo y activista ya desde la Guerra de la Independencia.
(13) Isabel II (1830-1904), hija de Fernando VII, reina entre 1833 y 1868.
(14) Pronunciamiento militar o Revolución de 1854, conocida como Vicalvarada por el enfrentamiento entre las tropas sublevadas al mando del general O'Donnell y las gubernamentales en las cercanías del pueblo madrileño de Vicálvaro; puso fin a la década moderada (1844-1854) y dio paso al bienio progresista (1854-1856).
(15) La muerte de Juan Prim, militar y político liberal, se produjo en un atentado en el que recibió varios balazos, sin que se haya sabido de la autoría del crimen.
(17) La Restauración: vuelta a la monarquía, desde el 29 de diciembre de 1874 (pronunciamiento del general Arsenio Martínez Campos: pone fin a la Primera República Española) al 14 de abril de 1931 (proclamación de la Segunda República).
(18) Alfonso XII (1857-1885), hijo de Isabel II, reina entre 1874 y 1885.
—Después vendrá la regencia de su mujer María Cristina de Habsburgo (1885-1902) y el reinado de su hijo Alfonso XIII (1902-1923).
Querer recoger toda la historia de España del siglo XIX en unas pocas lineas es tarea imposible, pero valga este pequeño repaso en versos eneasílabos como recordatorio de las fechas y los hitos más relevantes. Para profundizar ya hay libros especializados, enciclopedias y ensayos sobre estos acontecimientos del pasado.
Lágrima, Francisco Tárrega
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Reflexión anexa
Creo que el siglo XIX es el más convulso de la Historia de España, incluidos los siglos de la Reconquista. Desde la Guerra de la Independencia (sin olvidar la previa batalla de Trafalgar) hasta el Desastre del 98, pasando por la proclamación de la Constitución de Cádiz, el absolutismo de Fernando VII, las Guerras Carlistas, el largo reinado de Isabel II, la serie de pronunciamientos, revoluciones, desamortizaciones, etc. No hay quien dé más. Un siglo que parece fuente inagotable para los investigadores del pasado, y que no hay que olvidar en el presente.
Combate naval en Santiago de Cuba, Ildefonso Sanz Doménech