A modo de precuela de nuestros Romances del Camino de Santiago, elaboramos otros dos romances sobre la Translatio, la leyenda del traslado del cuerpo de Santiago el Mayor –decapitado por Herodes Agripa en el año 44 d. C.–, uno de los doce discípulos de Jesús de Nazaret, desde Palestina a Galicia.
LEYENDA DE LA TRANSLATIO: ORIGEN DEL CAMINO DE SANTIAGO
(2) v. Códice Calixtino (Codex Calixtimus). Códice medieval del siglo XII (1140-1181), el más célebre de la peregrinación jacobea, conservado en el archivo de la catedral de Santiago de Compostela. Iniciado en tiempos de Diego Gelmírez (1069-1140), primer arzobispo de Santiago, su nombre se debe a la falsa atribución al Papa Calixto II (1050-1124). Consta de cinco libros y un apéndice musical (primera música polifónica de Europa). Libro I: Textos litúrgicos. Libro II: Milagros de Santiago el Mayor. Libro III: Texto de la Translatio. Libro IV: Aventuras de Carlomagno en España. Libro V: Caminos de Santiago en Francia y España (incluye una guía del Camino Francés).
Una falla que concreta el hartazgo médico, valenciano e hispano.
Una falla justificada por problemas de los médicos en el sistema público de salud.
(sobrecarga asistencial en Atención Primaria, guardias de 24 horas extenuantes, falta de relevo generacional, fuga de talentos y pérdida de poder adquisitivo).
Ya hemos hablado de la virtud de la paciencia; y ahora, continuando en lo poético, insistimos en no perderla, aunque en ocasiones sea muy difícil mantenerla.
El viaje es uno de los temas recurrentes en la literatura universal; está presente ya en libros como la Biblia, la Odisea o el Corán y ha jugado un papel como estructurante de muchos géneros literarios como la novela bizantina, de caballerías o picaresca. El viaje como signo de existencia, como experiencia del intelecto o del ánimo o como fuente de conocimiento. El viajero, en su mayoría, conoce de antemano el país al que viajará, se ha documentado sobre sus costumbres y su lengua y lo ha imaginado a través de lecturas de otros viajeros, aunque siempre buscará un punto de vista diferente y estará, además, condicionado por sus ideas y prejuicios; el librode viaje se convierte por tanto, en la interpretación del lugar al que se va y la difusión colectiva de estas experiencias y observaciones mediante su publicación, acompañada en muchas ocasiones de mapas, dibujos, grabados o fotografías.
Los motivos del viaje son distintos según la época y el lugar de procedencia del viajero y diferente será también la visión que proporcionarán del país visitado a través de sus libros; es igualmente variable el género que adoptan: memorias, cartas, diarios, correspondencia diplomática, familiar, comercial, relación de relatos; todo ello hace que sean valiosos como fuente documental.
La Junquera, Gerona, Barcelona, Sagunto, Valencia, Játiva, Alicante, Elche, Orihuela, Murcia, Cartagena, Málaga, Granada, Cádiz, Jerez de la Frontera, Sevilla, Córdoba, Alcázar de San Juan [Ciudad Real], Aranjuez, Madrid, Toledo, Burgos, Vitoria, San Sebastián, Irún.
Un cuaderno de notas en el norte de España: Galicia, Astorga, Oviedo, Plasencia, Yuste, Madrid, Calatayud, Teruel, Zaragoza, Huesca, Jaca, Panticosa, San Juan de la Peña, Leyre, Pamplona, Estella, Roncesvalles.
Caminante solitario Op. 43 n.º 2 de Piezas líricas de Grieg
CAMINANTE SOLITARIO
Cuando camino
por mis veredas
de otro modo la vida entiendo.
Cuando camino
en solitario
veo el mundo de otra manera.
Vivir sin amigos es triste.
Vivir sin un amor aún es peor.
Yo lo sé, yo lo sé,
lo sé muy bien, lo sé muy bien.
¡Oh Dios! ¡Oh Dios!...
No puedo entender, no puedo entender
que la vida pase sin sentido.
No oír otra voz sí que es triste.
Muy triste es vivir en soledad.
Yo lo sé, yo lo sé,
lo sé muy bien, lo sé muy bien.
¡Oh Dios! ¡Oh Dios!...
No puedo entender, no puedo entender
que la vida pase sin sentido.
[2024, 26 sep.]
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A esta pieza lírica para piano de Edvard Grieg le hemos añadido una letra, haciéndola canción, igual que a «La paz del bosque», «Canción del marinero», «Arietta», «Berceuse» y otra pieza lírica que esperamos traer a este espacio. Las consideraciones que hicimos en la primera pieza, valen también aquí.
El diagnóstico de depresión precisa concentración y tiempo por parte del profesional de la medicina; incluso más que para el de otras enfermedades. Se necesita una escucha activa, interpretar la anamnesis, descartar una posible patología orgánica causal y tomar una decisión terapéutica meditada. Es lo ideal, lo necesario, lo que marca la buena praxis médica. No estamos seguros de si el especialista en psiquiatría de la sanidad pública puede hacerlo en la calma. El médico de familia, en su práctica diaria, lo tiene muy difícil. Muchas veces el paciente ya viene diciendo que está deprimido y que necesita algo (un fármaco) o que quiere ir a un especialista (psiquiatra o psicólogo). Y casi otras tantas el galeno se deja llevar por la inercia y prescribe o deriva, asumiendo que es así como dice. ¡Cuántas veces no se tratan episodios de tristeza como depresiones! Es el tributo de una medicina apresurada* en un contexto de masificación asistencial. ¡Deprimente!
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*La medicina apresurada va en contra de la seguridad del paciente.
(1) Guerra anglo-española (1796-1802): conflicto entre España –con el apoyo de Francia, por pactos de la dinastía Borbón– y Gran Bretaña.
–Esta guerra acabó con el Tratado de Amiens (o Paz de Amiens).
(2) Manuel Godoy, valido del rey y llamado «príncipe de la paz» por firmar la paz de Basilea, entre España y Francia, es objetivo de los amotinados. Con este motín de 1808, es liberado el ilustrado Jovellanos, preso en el castillo de Bellver, Mallorca; llevaba siete años de destierro en la isla por orden de Godoy, acusado de reformista.
(3) Batalla de Trafalgar (21 de octubre de 1805): batalla naval en el marco de la tercera coalición (Reino Unido, Austria, Rusia, Nápoles y Suecia), hecha para frenar el expansionismo militar de Napoleón Bonaparte en Europa, librada entre Reino Unido y la coalición de Francia y España, concluida con victoria británica.
(4) Fernando VII, «el Deseado» y «el rey Felón» (1784-1833), reina en España en 1808 y luego, nuevamente, desde 1813 a 1833.
—Entre 1808 y 1813 reina José I Bonaparte (1768-1844).
(5) Tratado de Fontainebleau (1807): acuerdo entre Carlos IV –por mediación de Godoy– y Napoleón Bonaparte, para invadir conjuntamente Portugal, nación aliada de Reino Unido, permitiendo el paso de las tropas francesas por territorio español.
—Periodo 1808-1814, con el precedente Tratado de Fontainebleau.
—Goya la pintó en cuadros y Galdós la trató en sus Episodios nacionales (serie de novelas históricas): 2 de mayo, Bailén –batalla–, batalla de Arapiles...
—La batalla de Bailén (19 jul. 1808): primera derrota en campo abierto de tropas de Napoleón, mandadas por el general Dupont, frente al general Castaños (y Reding).
(8) Vemos que se tornan las alianzas: primero españoles junto a franceses contra británicos y ahora españoles con británicos contra franceses.
—El duque de Wellington también será protagonista en la batalla de Waterloo (1815), que supondrá el fin de Napoleón y sus anhelos expansivos en Europa. [Esta fue la gran y definitiva derrota del emperador Bonaparte, que había accedido al poder en Francia mediante el golpe de Estado del 18 de brumario, en 1799; su mayor victoria había sido la batalla de Austerlitz, 1805]
(9) Constitución de Cádiz (1812), promulgada el 19 de marzo, día de San José, por ello conocida como «La Pepa»; duró poco, por causa del absolutista Fernando VII.
10) Época de pronunciamientos liberales, contra el absolutismo de Fernando VII.
–Riego dio nombre al Himno de Riego, cantado por los liberales, y el fusilamiento de Torrijos inspiró un impresionante cuadro de Antonio Gisbert.
–v. Mariana Pineda [en este blog], sobre el liberalismo y sus muertos.
—Otro personaje curioso fue «El Cura Merino», sacerdote y líder guerrillero, partidario del absolutismo y activista ya desde la Guerra de la Independencia.
(13) Isabel II (1830-1904), hija de Fernando VII, reina entre 1833 y 1868.
(14) Pronunciamiento militar o Revolución de 1854, conocida como Vicalvarada por el enfrentamiento entre las tropas sublevadas al mando del general O'Donnell y las gubernamentales en las cercanías del pueblo madrileño de Vicálvaro; puso fin a la década moderada (1844-1854) y dio paso al bienio progresista (1854-1856).
(15) La muerte de Juan Prim, militar y político liberal, se produjo en un atentado en el que recibió varios balazos, sin que se haya sabido de la autoría del crimen.
(17) La Restauración: vuelta a la monarquía, desde el 29 de diciembre de 1874 (pronunciamiento del general Arsenio Martínez Campos: pone fin a la Primera República Española) al 14 de abril de 1931 (proclamación de la Segunda República).
(18) Alfonso XII (1857-1885), hijo de Isabel II, reina entre 1874 y 1885.
—Después vendrá la regencia de su mujer María Cristina de Habsburgo (1885-1902) y el reinado de su hijo Alfonso XIII (1902-1923).
Querer recoger toda la historia de España del siglo XIX en unas pocas lineas es tarea imposible, pero valga este pequeño repaso en versos eneasílabos como recordatorio de las fechas y los hitos más relevantes. Para profundizar ya hay libros especializados, enciclopedias y ensayos sobre estos acontecimientos del pasado.
Lágrima, Francisco Tárrega
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Reflexión anexa
Creo que el siglo XIX es el más convulso de la Historia de España, incluidos los siglos de la Reconquista. Desde la Guerra de la Independencia (sin olvidar la previa batalla de Trafalgar) hasta el Desastre del 98, pasando por la proclamación de la Constitución de Cádiz, el absolutismo de Fernando VII, las Guerras Carlistas, el largo reinado de Isabel II, la serie de pronunciamientos, revoluciones, desamortizaciones, etc. No hay quien dé más. Un siglo que parece fuente inagotable para los investigadores del pasado, y que no hay que olvidar en el presente.
Combate naval en Santiago de Cuba, Ildefonso Sanz Doménech
Traemos un apunte biográfico sobre Bécquer, el poeta romántico, de carácter retraído y soñador y de exacerbada sensibilidad, cuya lírica se desmarca –con la excepción de Rosalía de Castro– de los otros poetas españoles de su época, más centrados en el colorido y la belleza plástica de los versos...
Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870)* es una de las figuras más importantes del Romanticismo y sus Rimas supusieron el punto de partida de la poesía moderna española. Nació en Sevilla, hijo de un pintor y hermano de otro, Valeriano. También él mismo practicó la pintura, pero, después de quedarse huérfano y trasladarse a Madrid, en 1854, la abandonó para dedicarse exclusivamente a la literatura. No logró tener éxito y vivió en la pobreza, colaborando en periódicos de poca categoría. Posteriormente escribió en otros más importantes, donde publicó crónicas sociales, algunas de sus Leyendas y los ensayos costumbristas Cartas desde mi celda. Obtuvo un cargo muy bien pagado, en 1864, de censor oficial de novelas. Hacia 1867 escribió sus famosas Rimas y las preparaba para su publicación, pero con la Revolución de 1868 [la Gloriosa] se perdió el manuscrito y el poeta tuvo que preparar otro, en parte de memoria. Su matrimonio, con la hija de un médico, le dio tres hijos, pero se deshizo en 1868. Bécquer, que desde 1858 estaba aquejado de una grave enfermedad, probablemente tuberculosa o venérea, se trasladó a Toledo, a casa de su hermano Valeriano. Este murió en septiembre de 1870 y el poeta el 22 de diciembre, a los treinta y cuatro años.
...y una pequeña selección de sus poemas (de su único poemario: Rimas), cuyos temas principales son el amor, la soledad, la muerte, la naturaleza y la propia poesía, sin que falte la música.
*El yo poético contempla a una niña muerta amortajada y advierte la soledad de los muertos; asiste a su traslado, entre tristeza y rezos, y al final, al irse el sepulturero, se pregunta si, como polvo, volvemos a la tierra o si el alma o asciende al cielo.
**El poeta dice que la poesía existirá siempre, aunque no haya poetas.
***El yo poético desea ser llevado por las gigantes olas del mar, por las ráfagas del huracán, por las nubes de tempestad..., fundirse con la naturaleza en definitiva, por el temor de quedarse solo con su dolor, acaso debido a una pérdida amorosa. De inconfundible espíritu romántico, el poeta deja al descubierto un alma torturada.
****El poeta supo expresar la humana necesidad de amor; porque no basta con contemplar la naturaleza, comer y dormir.
*****La voz poética es un hombre que se dirige a la mujer que ama y concluye su amor supremo: nadie podrá amarla como él la ama.
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Estructura poética becqueriana. Bécquer utiliza frecuentemente una estructura métrica basada en la combinación de versos endecasílabos y heptasílabos organizados en estrofas de cuatro versos, que componen poemas breves de rima asonante. Es una seña de identidad neopopularizante, al estilo de Heine.
Batalla de Villalar (1877), Manuel Picolo López [Rendición de los líderes comuneros]
«Señor Juan Bravo: ayer era día de pelear como caballeros;
hoy es día de morir como cristianos».
Juan de Padilla
ROMANCE DE LOS COMUNEROS
Por libertad o intereses
luchaban los comuneros
contra el nuevo soberano
llegado del extranjero
para reinar en España
como rey Carlos Primero.
Y éste no iba a permitir
que lo echasen de su reino.
Comunidades de Castilla
desigual guerra perdieron...
Vencidos en Villalar,
en batalla en campo abierto,
se ejecutó a los tres líderes
del feroz levantamiento:
dos Juanes, Padilla y Bravo,
y Maldonado, el tercero.
(Un cuadro pintó Gisbert
que nos deja boquiabiertos.)
Mas la viuda de Padilla,
de nombre María Pacheco
—la «Leona de Castilla»—,
tomó enseguida el relevo
en nombre de su marido,
que en vano no había muerto.
Esta noble castellana
resistió en todo momento.
Luchó como una felina
parapetada en Toledo,
y derrotada, huyó a Oporto,
de la ira del rey lejos,
y en tierras de Portugal
ella dio su último aliento.
Y, pues, los sueños terminan,
pronto terminó su sueño.
[2024, 17 jun.]
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La Guerra de las Comunidades de Castilla (1520-1522) fue el levantamiento armado de los llamados comuneros, acaecido Castilla a comienzos del reinado de Carlos I. El escenario, ciudades del interior de la meseta Central: Segovia, Toledo y Valladolid. El movimiento comunero, opuesto a los realistas, se inicia en 1917 con la llegada a España del rey Carlos I, y estaba liderado por Juan de Padilla, Juan Bravo y Francisco Maldonado. Derrotados los comuneros en la batalla de Villalar (1521), sus tres cabecillas fueron ejecutados. María Pacheco, la viuda de Padilla, enarboló la bandera de su marido, hasta ser igualmente derrotada; fue condenada a muerte, pero consiguió huir y se exilió en Portugal, donde falleció en 1531.
La situación en Castilla se había hecho cada vez más inestable tras la llegada al trono de Carlos I en 1518. Llegó rodeado de consejeros forasteros y exigiendo nuevas cargas fiscales que exacerbaron el conflicto sobre todo entre grupos sociales que debían hacer frente a la subida de los impuestos y que se veían desplazados de los cargos importantes en la Corte. La elección de Carlos como emperador provocó la exigencia de un nuevo servicio a las ciudades que se aprobó en las Cortes de la Coruña en marzo de 1520, lo cual avivó el conflicto que se saldó en Segovia con el asesinato de Rodrigo de Tordesillas, procurador que había aceptado las nuevas cargas fiscales.
En 1518, hace más de 500 años, tuvo lugar el juramento de Carlos I como rey de Castilla y León en las Cortes que se celebraron en el Colegio de San Gregorio de Valladolid.
Una vez que finalizó la ceremonia, los procuradores dirigieron al monarca 88 peticiones, entre ellas su rechazo a contribuir económicamente al plan del rey de ser nombrado emperador del Sacro Imperio Germánico -como Carlos V-, así como su negativa a que la Corona extrajera metales preciosos y utilizara fondos dinerarios o caballos en proyectos reales fuera de Castilla y León.
Tenía sus orígenes en la nobleza castellana; hija de Íñigo López de Mendoza y Quiñones, I marqués de Mondéjar y II conde de Tendilla, y de Francisca Pacheco, hija a su vez de Juan Pacheco, I marqués de Villena. Curiosamente se la ha conocido por el apellido de su madre, Pacheco, en lugar de por el de su padre. Apodada por el pueblo castellano como la “leona de Castilla”, se erigió en la principal dirigente del bando comunero, atrincherándose en la ciudad de Toledo, última en caer en manos realistas, durante seis meses. Murió en Oporto.
Epitafio de María Pacheco (La leona de Castilla, El último comunero)
El poeta y diplomático Diego Hurtado de Mendoza, escribió el epitafio de su hermana, que falleció en Oporto, sin obtener el perdón de Carlos I, a pesar de la intercesión de este hermano, que era embajador del rey, y de otro hermano, Luis, que también desempeñaba cargos políticos.