miércoles, 31 de diciembre de 2014

Mis candorosos deseos para el Año Nuevo



Dice la copla que tres cosas hay en la vida: salud, dinero y amor. Por mi parte, quiero amplificar estos objetivos vitales con mis deseos para 2015, a tenor de problemas generales y valoraciones particulares. Utópicos o no, ahí van sin necesario orden de prioridad:
  1. Trabajo de calidad para todos y pensiones garantizadas.
  2. Justicia universal sin distinguir condición.
  3. Vivienda digna y stop a los desahucios.
  4. Eliminación de la corrupción y freno al despilfarro.
  5. Fin de la violencia de cualquier tipo.
  6. Funcionamiento óptimo de los servicios sociales.
  7. Mejora educativa real y del civismo.
  8. Freno a la contaminación ambiental.
  9. Despegue económico significativo y del bienestar social.
  10. Sanidad justa, responsable y satisfactoria.
Estos diez deseos se podrían concretar en el anhelo de una sociedad pacífica y feliz. Casi nada. 

Y como el concierto de año nuevo ya viene dado, tan sólo añadir un melódico deseo: ¡Que no falte la música!



miércoles, 24 de diciembre de 2014

Un villancico y algo más


Este bello villancico gallego, Falade baixiño, cuya traducción es “Hablad bajito”, lleva un mensaje bienintencionado para no despertar al Niño. Es un ruego divino.

Otro mensaje no celestial, proveniente de quienes mandan en una parcelita del planeta, también nos invita a cerrar el pico, pero de otro modo. Ya es una exigencia: “¡Callaos!, no habléis, no digáis (no nos contradigáis)”. O lo que es lo mismo: “¡No penséis!, seguid mis instrucciones, obedeced lo que os mando”.

Leyendo un breve artículo de prensa pensé en los neologismos corruptolandia y corruptocracia, y casi deseé la llegada de un nuevo Mesías. Puede que haya remedio terreno para el abuso de poder y la desigualdad de trato, en la antidemocracia que padecemos. Pero creo que necesitamos un milagro divino.


Y mientras no llega, quiero olvidarme de mentiras, falsas promesas y latrocinios institucionalizados, para abrazar la sinceridad, la paz y el amor fraterno.



Bo Nadal
Feliz Navidad
Merry Christmas
Joyeux Noël
Froehliche Weihnachten
Buon Natale
Boas Festas

sábado, 20 de diciembre de 2014

Eduardo Inestal, guitarrista



Hoy traigo a este blog la figura del joven guitarrista salmantino Eduardo Inestal, un músico que aúna méritos académicos, técnica instrumental y sensibilidad interpretativa. Sobre su formación y su carrera concertística, desarrollada en diversos países, así como sobre su actividad docente, pueden saber accediendo a su sitio web. Ahora solamente apuntar aquí que recibió clases magistrales de David Russel (a quien ya nos hemos referido en este espacio), que ha estrenado varias composiciones para guitarra que le han sido dedicadas, que le han sido otorgados importantes premios y galardones (entre ellos el Premio Francisco Tárrega), y que tiene varios trabajos discográficos.

Cuando edité una entrada sobre un capítulo de Platero y Yo de Juan Ramón Jiménez (Volvoreta d'aliñas douradas...), tuvo la delicadeza de hacerme saber de la existencia de la suite homónima para guitarra de Eduardo Sáinz de la Maza, y de paso pude conocer su propia y hermosa interpretación. Además de esta ejecución musical, ya enlazada en la entrada junramoniana, a la que se accede directamente entrando en su discografía, pueden disfrutar de otras interpretaciones de Eduardo Inestal en YouTube.

Y para ilustrar esta entrada dedicada a este maestro de la guitarra con tanto futuro por delante, elijo tres interpretaciones: Danza española nº 5 “Andaluza” de Enrique Granados, Tango en Skaï de Roland Dyens y Canción de Laura de Carlos Fariñas. Disfruten del buen hacer del guitarrista Eduardo Inestal.

Danza española nº 5 “Andaluza” - Enrique Granados

Tango en Skaï - Roland Dyens

Canción de Laura - Carlos Fariñas

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Ordenamiento asistencial: calidad frente a cantidad



Faltan médicos de familia….

Los discursos de mejora suelen señalar la necesidad de más recursos humanos.

Pero, sin desatender la necesidad de personal, deberían plantear otra exigencia:

Es necesario mejorar la organización asistencial.

Partamos del médico de familia integrado en un centro de salud de nuestro sistema público. Nadie ignora la cantidad de actos absurdos que tiene que realizar, o que se ve obligado a realizar. La pérdida de tiempo que ello supone se ha expresado multitud de veces y de mil y una forma diferentes. Si nos atenemos a la función médica esencial, incluso integral (biopsicosocial), tal vez un médico de cabecera pudiese hacer lo que ahora cuatro, y de mejor manera. Porque la cantidad no va pareja a la calidad. En el ámbito de la salud, para aspirar a la calidad se necesita capacitación y medios, responsabilidad y voluntad de los profesionales, pero también ordenar la asistencia.

Y el ordenamiento asistencial en la Atención Primaria pasa por:

1º. Informar a la población con claridad de los que se le ofrece y de sus derechos. Nada más pernicioso que la desinformación y la propaganda engañosa. 

2º. Establecer obligaciones o deberes de uso de los servicios. El acceso sin límite de usuarios (no siempre pacientes) atenta contra la calidad en salud.

3º. Eliminar toda la burocracia inútil que provoca demanda innecesaria. El papeleo absurdo y repetitivo impide la adecuada atención clínica.

4º. Conectar el ámbito de la salud con los agentes sociales (empresas, servicios de empleo, centros educativos, medios de comunicación, etc), para generar confianza y evitar conflictos.

Podríamos extendernos más sobre el ordenamiento asistencial en pos de la calidad, que en el ámbito de la salud -como en otros- se ve imposibilitada por la cantidad, dando por hecho que cualquiera comprende que no es lo mismo atender a diez pacientes que a cuarenta. Pero creo que bastan estas cuatro ideas (información, responsabilización, desburocratización, interrelación) para no enredar, entendiendo que la mayoría asume que es preferible la calidad a la cantidad. El ejercicio de la medicina se ve perjudicado por la prisa y la opacidad, el medio hostil y la desconexión social. O de otro modo: precisa calma y transparencia, ambiente propicio y comunicación adecuada. Son premisas esenciales para conseguir ser eficaces (no digo ya eficientes en el ámbito público) y lograr el objetivo de la calidad en salud. Quienes no lo tengan claro tal vez deban subirse a una mesa para verlo mejor.

¿O quizás necesitemos de la música y la física?...


La Música y la Física, el Orden del Universo

viernes, 12 de diciembre de 2014

Ganivet y Finlandia: la poesía finlandesa y el Kalevala



El escritor Ángel Ganivet (1865-1898), precursor de la Generación del 98 y conocido sobre todo por su Idearium español, fue cónsul en Helsingfors (la actual Helsinki), donde escribió Cartas finlandesas, una colección de ensayos en los que reflexiona sobre la política, las costumbres, las tradiciones, la gastronomía, las mujeres, los paisajes, las diversiones, la literatura y la vida en general del pueblo finlandés. Están consideradas como una verdadera obra maestra del periodismo literario. En la carta XX. La poesía épica popular finlandesa: el «Kalevala», Ganivet nos presenta la literatura finlandesa y su gran epopeya.
La literatura primitiva de Finlandia comprende géneros muy diversos; las composiciones de carácter lírico forman una gran colección titulada Kanteletar: son canciones cortas sobre toda clase de asuntos, propias para ser cantadas con acompañamiento del kantele, instrumento de cuerda, de forma original, inventado por el sabio héroe Waeinaemoeinen; los Loitsurunot son canciones relativas a la magia, que para los finlandeses primitivos era un saber muy elevado, una especie de filosofía natural, cuyo objeto era el conocimiento de las «palabras de origen» o términos mágicos, con los que se creía poder dominar las fuerzas naturales. Pero en ninguna de estas creaciones poéticas, ni en las leyendas o cuentos fantásticos que asimismo abundan, pudo tomar gran vuelo el espíritu finlandés, rudo y enérgico, obligado a vivir en lucha constante contra un clima inhumano; su obra capital, por no decir única, fue el relato poético de estos combates: el Kalevala
El asunto principal de estos primitivos cantos épicos era la lucha entre dos regiones del país; una, al sur, Kalevala, era como la representación de Suomi o Finlandia; otra, al norte, en Laponia, era el reino de las tinieblas, el territorio de Pohja o Pohjola; y todos los combates tenían un motivo céntrico, giraban alrededor del molino de Sampo, que era un símbolo de la dicha humana, y que, aun después de desvanecerse en el mar, continúa dando días de felicidad a Finlandia. Ligados a este argumento había numerosos cantos episódicos, como el de la creación del mundo, el de Joukahainen, el de Aino, el de Kullervo, etc.
Tan interesante epopeya quedó en su forma fragmentaria primitiva hasta hace cosa de medio siglo; y la gloria de haberla resucitado y dado a luz corresponde a un modestísimo mancebo de botica, después médico de pueblo, Elías Loennrot, quien después de varios ensayos parciales publicó en 1835 su primera edición del Kalevala, y en 1849 una segunda más completa, que fue traducida al sueco por Castren y después por Collan. Aunque es probable que este último texto sufra aún modificaciones y sea completado en unos puntos y purgado en otros de ciertas interpolaciones que no tienen carácter épico, tal como hoy existe da perfecta idea del mérito de una epopeya que, sin esfuerzo, puede ser colocada entre las mejores. Ya que mi falta de paciencia para los trabajos de traducción no me permite dar a conocer íntegra esta obra admirable (cuya versión exigiría un año o dos de trabajo asiduo), daré al menos un breve extracto de ella para contribuir por mi parte a que España sea de las primeras naciones que tengan idea de tan notable monumento literario.
Ángel Ganivet
por José Ruiz de Almodóvar

He aquí, pues, un acercamiento de Ganivet a las composiciones líricas finlandesas en forma de canciones, que se acompañaban del kantele, un instrumento tradicional finlandés de cuerda pulsada, y sobre todo al monumento literario que supone el Kalevala, compilado por Elías Loennrot, un médico de pueblo. Un profesional de la medicina que por esta labor cultural y sus actividades como filólogo y lexicólogo hemos de considerarlo como médico humanista.


Elías Loennrot (o Lönnrot)

Para mí ha sido un reciente y grato descubrimiento el epistolario finlandés de Ángel Ganivet, un brillante observador y pensador, con preocupaciones políticas y filosóficas, a quien Santiago Valentí Camp en un ensayo califica de “espíritu inaudito, contradictorio, arbitrario y desconcertante…, observador sagaz y pensador clarividente, sutil y de una alteza incomparable”. Y no deja de ser curioso, que el escritor granadino naciese el mismo mes y año que el gran compositor Jean Sibelius (músico que halló en el Kalevala una fuente de inspiración inagotable): diciembre de 1865, el primero el día 8 y el segundo el día 13. Pero Ganivet murió prematuramente, en 1898, con sólo 32 años (se quitó la vida en Riga), y Sibelius prolongó su vida hasta 1957. Y navegando por la Red, leo en el artículo “Las mujeres finlandesas de Ganivet” que el escritor conoció a Sibelius, y así lo dice el autor del escrito, José Luis Muñoz Mora, en el quinto párrafo. Sin que quede claro hasta qué punto, el gran especialista en Sibelius David Revilla Velasco me comenta en su blog “Jean Sibelius en Español”:
He hecho una pequeña búsqueda y no encuentro referencias a ese posible conocimiento, pero es más que posible que se llegaran a conocer, máxime si tenían amistades en común como la de Edelfelt (autor de uno de los retratos del compositor, justo en esa época). Además, si se movía en el círculo intelectual de Helsinki como parece más de una vez debieron coincidir, porque no era un círculo demasiado grande. Y de todas formas hay que tener en cuenta que en ese momento Sibelius ya empezaba a destacar, pero que hasta 1900 (la Primera Sinfonía, Finlandia y la gira internacional) el nombre de Sibelius era desconocido incluso para muchos finlandeses, por lo que a Ganivet probablemente ni le llamaría la atención.
Jean Sibelius
por Albert Edelfelt

Y como ilustración melódica de esta entrada literario-médico-musical (Ganivet-Lönnrot-Sibelius) finlandesa, traigo una interpretación del poema sinfónico Finlandia, de Jean Sibelius, tocado con el kantele, el instrumento tradicional de este interesante y atrayente país nórdico.

***
Nota.- La Asociación de Países Amigos (promotora de la lengua y cultura española en Finlandia) convoca anualmente desde 2007 el concurso literario Ángel Ganivet.

martes, 9 de diciembre de 2014

Meritocracia y aptitud profesional




Si tienes un título universitario puedes estar seguro de una cosa... que tienes un título universitario. (Anónimo)

La valoración de los méritos de un individuo, entendidos como “meritocracia”, para ser considerado apto para un determinado puesto profesional -o merecedor del mismo- en una teórica igualdad de condiciones o de oportunidades, siempre me ha planteado serias dudas. Porque hemos de tener presente que las variables de tiempo y lugar pueden ser decisivas para que dicha igualdad no se cumpla. Pero sucede que para alcanzar el objetivo laboral deseado, la voluntad precisa del mérito necesario por el que se nos va a medir.

Si confrontamos capacidad (talento) y mérito (aprovechamiento), o facultades y esfuerzo, no tendremos nada que objetar a quien alcanza un objetivo por su entrega –y oportunidad–, aun sin disponer de una facilidad innata para el aprendizaje. Tradicionalmente, siempre se le había dado más valor al voluntarioso esfuerzo que a la ventajosa inteligencia, reconociéndose al alumno entregado al estudio más que al indolente e intelectualmente dotado.

Pero la visión distorsionada de la meritocracia, del acúmulo de méritos en forma de títulos, diplomas y acreditaciones varias, ya es otra cosa: una deformación, un desenfoque de la verdadera valía del individuo. En este caso se pondera la “titulitis” en el mayor grado (no al alcance de todos, por razones económicas o por obstaculos de acceso) y no en cambio las cualidades humanas. Se valoran másteres, doctorados y publicaciones sobre la valía real del aspirante. De otro modo, prima lo técnico sobre lo humano.

Se me ocurre una comparación musical: es como darle más valor al pianista que toca las notas mecánicamente, sin cometer un error, pero sin sentimiento, que a aquel otro que, con algunos fallos de digitación, consigue embelesar al auditorio y elevar el espíritu. El primero es un meritorio robot; el segundo, un maravilloso y beneficioso artista. Y como ejemplo no melódico, el caso del médico con la posesión de un doctorado (para el que muchos encuentran trabas en Hispania), título que no garantiza de ningún modo su capacitación docente pero que, sin embargo, le abre puertas a la docencia frente a otro que, sin poseerlo, acaso tenga más dotes para la enseñanza.

Hemos de pensar, pues, en los riesgos de la meritocracia, sin olvidar que la valía se demuestra con hechos, lo mismo que el movimiento se demuestra andando.


I deserve it (Me lo merezco) - Madonna

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Adherencia terapéutica farmacológica



La adherencia terapéutica, definida como “el grado de acatamiento de las prescripciones médicas (farmacológicas o no) por parte del paciente”, es un concepto que entraña beneficio cuando el tratamiento prescrito es favorable para su salud, acaso imprescindible para su curación o para paliar sus síntomas. Nada que objetar entonces al cumplimiento terapéutico. Pero hay campañas de adherencia terapéutica (farmacológica) que con apariencia benefactora presentan un trasfondo ganancial, a través de mensajes que infunden temor. Sabemos que la medicalización se impone a través de los medios, en ocasiones con la connivencia ministerial; se agitan las conciencias de los profanos y caen muchos potenciales consumidores de fármacos de venta libre, innecesario o perniciosos, en una sociedad cada vez más temerosa.


En el ámbito profesional, se imponen dogmáticos protocolos, que cambian por “modas” teóricamente consensuadas por sociedades científicas, aparentemente libres de intereses. Desde el  nivel hospitalario llegan a Atención Primaria, la mayoría de los médicos de familia los asume ciegamente y se los aplica a los pacientes. Escasea el espíritu crítico. Después viene la inercia terapéutica, farmacológica, claro, en enfermedades crónicas de curso lento que habrían de modificarse mayormente con medidas generales (higiénico-dietéticas, cambios en estilos de vida) e incidiendo en los factores emocionales que en la actualidad son decisivos, descargando de temores infundados y propiciando la relajación general.

No es discutible, pues, la necesidad de adherencia terapéutica farmacológica en procesos graves, con diferente afectación de sistemas y curso evolutivo (neurológicas, reumáticas, inmunológicas, oncológicas…), que pueden ser invalidantes y que todos tenemos en mente. No hablemos ya de enfermedades raras que precisan líneas de investigación en el campo farmacológico y en las que hasta se justifica la experimentación desesperada. Pero en la mayoría de casos, sería más efectivo el adecuado proceso de comunicación humana, y la honesta educación general, sin coacciones paternalistas y respetando siempre el principio de autonomía del paciente. 

***
Y para esta entrada sobre la adherencia, traigo una pegadiza canción infantil con prescripciones bienintencionadas que el enfermo parece acatar de buena gana...


lunes, 1 de diciembre de 2014

El segundo himno nacional de Perú



La mayoría ha escuchado más de una vez una bella melodía, con diferente letra, que habla de un cóndor que pasa y que enseguida identifica con las altas cumbres andinas y los pueblos indígenas que los habitan. Pero poca gente sabe, o casi nadie, que El cóndor pasa… es una zarzuela con música del compositor peruano Daniel Alomía Robles y libreto de Julio de La Paz (seudónimo del dramaturgo limeño Julio Baudouin), publicada en 1913. 

Esta zarzuela incluye la famosa melodía homónima que todo el mundo conoce, basada en la música tradicional andina del Perú, que fue declarada Patrimonio Cultural de esa nación en 2004. Y tanto se identifica este tema musical con el pueblo peruano que es considerado el segundo Himno Nacional del Perú. 

De esta conocida pieza musical existen multitud de versiones y de letras apócrifas, entre ellas la muy difundida del dúo Simon & Garfunkel, incluida en su álbum Bridge Over Troubled Waters (Puente sobre aguas turbulentas). Pero quedémonos ahora con el original de la zarzuela, inspirado en el folklore peruano, y disfrutemos también de la canción con (una) letra en la voz de Plácido Domingo sobre las majestuosas alas de un cóndor...


"Pasacalle" de El Cóndor pasa..., de Daniel Alomía Robles
(Parte 7 de la zarzuela, a cuya representación completa pueden acceder AQUÍ)



El cóndor pasa, canción con letra


El cóndor de los Andes despertó 
con la luz de un feliz amanecer. 
Sus alas lentamente desplegó 
y bajó al río azul para beber. 

Tras él la Tierra se cubrió 
de verdor de amor y paz. 
Tras él la rama floreció 
y el sol brotó en el trigal. 

El cóndor de los Andes descendió 
 al llegar un feliz amanecer. 
El cielo al ver su marcha sollozó 
y volcó su llanto gris cuando se fue. 

Tras él la Tierra se cubrió...
*** 
Un guiño a mis amigos peruanos Lizardo Cruzado y Tony Chávez.