domingo, 1 de noviembre de 2026

Ventana mortuoria


—¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!
G. A. BÉCQUER, Rima LXXIII

VENTANA MORTUORIA

Una figura inerte
a hombros es llevada,
o sus cenizas van
sin vida en una caja,
hacia la tierra muda
o las calladas aguas.
¡Qué importa el paradero
de la última morada!

Ambiente luctuoso
alrededor se palpa,
por un enterramiento
o una funeraria
ceremonia cualquiera,
católica o pagana.
¡Se advierte lo macabro,
sepulturero y pala!

Cuerpo entero, parcial
o sus restos sin alma,
en silencio o entre rezos,
la materia gastada
va de anciano, de joven
o arrancada a la infancia.
¡Qué doloroso el fin
de quien pronto se marcha!

De forma natural 
o por violenta causa,
la vida se ha perdido
de aquellos que descansan
en el aire, en el mar
o en una esquina plácida.
¡Necrópolis del mundo
el tiempo más agranda!

Ahí las sepulturas
—estuches de la nada—
de los que ayer sentían,
tristes tumbas con lápidas,
frías como la nieve,
de flores ataviadas.
¡Honran los epitafios
a personas amadas!

Cementerios de hoy,
catacumbas lejanas,
fosales, camposantos
a visitarlos llaman,
con los fúnebres cantos,
con las tiernas palabras.
¡Saquemos del olvido
la luz antepasada!

[2024, 29 mar]

Adagio para cuerdas, Samuel Bareber

martes, 27 de octubre de 2026

Eufemismos anatómicos


Los eufemismos anatómicos son palabras o expresiones que utilizamos para evitar nombrar expresamente ciertas partes del cuerpo, de la anatomía humana, en especial los órganos sexuales, las zonas erógenas o el trasero. Suele usarse por diferentes motivos: tabúes sociales, pudor, educación, formalidad institucional o deseo de suavizar el lenguaje, evitando la crudeza clínica y la vulgaridad. Varían según las normas sociales de cada época y cultura. Entre tantos eufemismos anatómicos, valgan los siguientes ejemplos. De los genitales: ‘‘las partes’’, “salva sea la parte”, ‘‘la zona íntima’’. De los pechos femeninos: ‘‘los atributos’’, ‘‘la delantera’’. De las nalgas o el culo: ‘‘las posaderas’’, ‘‘el trasero’’. 

¿Qué significa eufemismo?

viernes, 23 de octubre de 2026

Diario del año de la peste, de Daniel Defoe

La peste (1988), Arnold Böcklin
Alegoría simbolista de la personificación de la Peste
y la muerte que produce a su paso

Y como la peste comenzaba a ser más virulenta tenía mis dudas sobre qué camino seguir y cómo actuar. Todas las cosas horripilantes que había visto por las calles me habían llenado de terror y de miedo a la peste, que por sí sola ya era horrible; y en algunos casos más espantosa todavía: los bubones, que generalmente se formaban en el cuello o en la ingle, se endurecían y no se abrían, y llegaban a doler tanto como la más refinada tortura; y algunos, incapaces de soportar el tormento, se tiraban por las ventanas o se pegaban un tiro, o se suicidaban de cualquier otro modo. Y son esas cosas horribles las que yo pude ver. Otros, incapaces de contenerse, aliviaban su dolor profiriendo gritos, y esas voces de lamentos podían oírse de tal manera cuando uno iba por las calles que te atravesaban el corazón si pensabas en ello, especialmente si uno consideraba que ese mismo destino terrible podía caer sobre nosotros en cualquier momento.

Daniel Defoe, Diario de la peste [Fuente]
Diario del año de la peste (1722), novela de Daniel Defoe (c. 1660-1731), el famoso autor de Robinson Crusoe, trata de la epidemia de peste que asoló Londres y sus alrededores entre 1664 y 1666 [Reseña AQUÍ]. 
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SOBRE LA PESTE
La peste es una enfermedad infecciosa y potencialmente mortal causada por la bacteria Yersinia pestis, que se encuentra habitualmente en pequeños mamíferos (sobre todo roedores) y en las pulgas que los parasitan. Entre las formas de peste, la peste bubónica es la más común; se transmite por la picadura de una pulga infectada, proveniente de ratas, provoca inflamación dolorosa de ganglios linfáticos (bubones), en ingles, axilas o cuello, fiebre alta, escalofríos y debilidad. 

La peste negra. La gran pandemia histórica de peste bubónica que azotó a Europa, Asia y África en el siglo XIV (especialmente entre 1347 y 1353), se conoció como peste negra, por su efecto devastador, con un un número de muertes estimado en más de 50 millones de personas, la mitad de la población europea de la época. Fue esta la segunda pandemia de peste; la primera fue la plaga de Justiniano (541-750). Hubo epidemias posteriores, como la peste de Venecia (1575-1577), en la que murió Tiziano, la peste italiana (1629-1631), la gran peste de Viena (1679), tras la cual se erigió una columna monumental, o la tercera pandemia de peste (1855), iniciada en Yunnan, China. Queda en la historia la peste como un azote de la humanidad.

Otras formas de peste: peste neumónica o pulmonar, la más grave, que produce dificultad para respirar (disnea) y tos, a menudo con esputo sanguinolento; y peste septicémica, cuando la bacteria se multiplica en el torrente sanguíneo, que puede causar choque séptico y necrosis (gangrena) en los tejidos.

El tratamiento es antibiótico, con soporte respiratorio en casos pulmonares.


La peste negra
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Entradas relacionadas

El triunfo de la muerte (c. 1562), Pieter Brueghel el Viejo
[Inspirado en parte en la muerte por la peste negra de 1347]

Homenaje fúnebre a Tiziano, muerto en Venecia 
durante la peste de 1576 (1832), Alexandre-Jean-Baptiste Hesse

Doktor Schnabel von Rom (1656), Paul Fürst
–Doctor Pico de Roma–
Este grabado muestra a un médico de la peste negra, de los siglos XVII y XVIII, tapado completamente con una vestimenta característica, en la que destaca una máscara picuda (con dos agujeros nasales y dos oculares con lentes; v. máscara de cuero AQUÍ) y que se completa con botas de cuero marroquí (cuero de cabra), pantalones amarrados a las botas, abrigo, sombrero y guantes.

domingo, 18 de octubre de 2026

El Castillo

Castillo de Valencia de Don Juan, León


EL CASTILLO

Inútil montón de piedras,
de años y hazañas sepulcro,
que viandantes y pastores
miran de noche con susto,
   cuando en tus almenas rotas
grita el cárabo nocturno
y recuerda las consejas
que de ti repite el vulgo;
   escombros que han perdonado,
para escarmiento del mundo,
la guadaña de los siglos,
el rayo del cielo justo:
   esqueleto de un gigante,
peso de un collado inculto,
cadáver de un delincuente
de quien fue el tiempo verdugo;
   Nido de aves de rapiña,
y de reptiles inmundos
vivar, y en que eres lo mismo,
de lo que eras ha cien lustros;
   pregonero que publicas
elocuente, aunque tan mudo,
que siempre han sido los hombres
miseria, opresión, orgullo;
   de Montiel viejo castillo, (*)
montón de piedras y musgo,
donde en vez de centinelas
gritan los siniestros búhos,
   ¡cuán distinto te contemplo
de lo que estabas robusto,
la noche aquella que fuiste
del rey don Pedro refugio!

DUQUE DE RIVAS, El fratricidio
(Romance Segundo: El Castillo)
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(*) Castillo de Montiel: Castillo de la Estrella. Ahí lucharon, en 1369, el rey Pedro I de Castilla y su hermanastro el conde Enrique de Trastámara, futuro Enrique II.
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La impresión que le causa al Duque de Rivas (Ángel de Saavedra) este castillo en ruinas, con el que comienza su romance histórico El fratricidio, nos da pie para recrearnos con estas fortalezas militares amuralladas tan abundantes en Hispania.

Entradas relacionadas: 

Los castillos más impresionantes de España

Alcázar de Segovia
Castillo de Almodóvar del Río
Castillo de Coca
Castillo de la Mota
Castillo de Ponferrada
Castillo de Peñafiel
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Enlaces ext.:
Castillos de España –Spain Heritage Network
Castillos de España –CastillosNet
Castillos de Galicia –Galicia Máxica

viernes, 16 de octubre de 2026

Bajo el otoño


Esparce octubre, al blando movimiento
del sur, las hojas áureas y las rojas,
y, en la caída clara de sus hojas,
se lleva al infinito el pensamiento.
JUAN RAMÓN JIMÉNEZ, Otoño

Las estación de más encanto para unos, aborrecible para otros por su triste melancolía. El poeta habla de noble paz, en el alejamiento de todo entre sus brazos. Y de encantamiento de oro, cautivo entre sus hojas doradas. Y de una decadencia de hermosura... Repetido en su giro, vuelve el tiempo de ocres, de castañas y de setas. Sólo una música propicia puede engalanar más su delicada hermosura.

Sonoridades e imágenes completan nuestra otoñal meditación...

Kalinnikov: Sinfonía n.º 1. Andante

jueves, 15 de octubre de 2026

El pabellón número 6, de Antón Chéjov

El pabellón n.º 6
 
Tomamos un texto del Dr. Lizarzo Cruzado, psiquiatra peruano amigo:
El pabellón número 6 (título a veces traducido como La sala número 6) es una narración escrita en 1892: el aludido pabellón es el edificio destartalado y misérrimo de un hospital rural donde se albergan a los escasos orates de la aldea. La narración nos abisma en la vida rutinaria y desesperanzada del Doctor Andrei Efímich Raguin, su relación con los pacientes, con el prepotente y brutal Nikita, guarda del pabellón, y con algunos otros paisanos y coetáneos. El desenlace del relato es anunciado por una descarnada frase del médico protagonista: "Mi enfermedad sólo consiste en que en 20 años no he encontrado más que a una persona inteligente en todo el pueblo, y éste es un lunático." El decrescendo remata en un final desconcertante pero ineludible y leal a la trama.
Y del relato de Antón Chéjov* reproducimos una de las conversaciones entre el doctor Andrei Efímich Raguin, desencantado, solitario y reflexivo, y el ‘‘loco inteligente’’, Iván Dmítrich Grómov, que como dicen AQUÍ no tienen desperdicio:
—¿Por qué me tiene aquí encerrado?

—Porque está usted enfermo.

—Sí, es verdad. Pero decenas y centenares de locos se pasean en libertad, porque su ignorancia le impide distinguirlos de los sanos. ¿Por qué estos desdichados y yo debemos quedamos aquí por todos, como chivos expiatorios? Usted, el practicante, el gerente y toda la gentuza que trabaja en el hospital son incomparablemente más viles, desde el punto de vista moral, que cualquiera de nosotros. ¿Por qué estamos encerrados nosotros y no ustedes? ¿Dónde está la lógica?

—La moral y la lógica no tienen nada que ver en este asunto. Todo depende del azar. Si a uno lo encierran, se queda aquí; y si no lo encierran, se pasea por la calle, y se acabó. El hecho de que yo sea médico y usted un enfermo mental no tiene nada que ver con la lógica ni con la moral, sino con la más simple casualidad.
La sala número 6, Capítulo IX
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*El Pabellón número 6 es una crítica a los manicomios rusos del tiempo de Chéjov, médico y escritor. En el relato sale a relucir la corrupción, la injusticia y la indiferencia social, a través del Dr. Andrei Efímich Raguin, quien acaba siendo víctima del sistema al ser hospitalizado en su propio centro psiquiátrico.

A. Scriabin: Vers la flamme
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Otras entradas chejovianas

Antón Chéjov

jueves, 1 de octubre de 2026

Falta de médicos en la España vaciada

Medinaceli (Soria), Plaza Mayor

En la España vaciada –o que han vaciado– faltan profesionales esenciales. Entre ellos, médicos, médicos de pueblo de toda la vida, aunque tengan ahora otra denominación moderna. La cuestión es cómo seducir a los licenciados en medicina de familia para que se convenzan de las bondades de ejercer en el medio rural, y sobre todo en los lugares más inhóspitos. En el pasado, los profesionales de la medicina que ejercían de médicos rurales tenían que sacrificarse con un horario prácticamente continuado (no solía haber turnos de guardia, salvo en fines de semana o festivos), pero tenían ciertas ventajas, entre ellas la casa del médico. También ahora cabría otorgar prebendas para que los médicos de familia se animasen a entregar su vida profesional al servicio de una comunidad rural.
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Este es un tema revisitado que ya abordé por primera vez AQUÍ. Desde entonces, como el problema no ha sido resuelto, la palabra propicia sigue siendo desolación.

Chopin: Preludio op. 28 n.º 2

domingo, 9 de agosto de 2026

El atropello


[Microrrelato] 

El golpe fue sonoro. Yo conducía solo en la oscura madrugada y no vi a la persona que cruzaba la carretera. Pero escuché sus gritos y su cuerpo rodar por el barranco a cuyo borde mi auto eléctrico se detuvo, tras impactar contra un árbol. No estaba herido, y el daño material poco importaba. Lo trascendente era la muerte segura de aquel ser, hombre o mujer. Pensé en mi padre, quien por mi graduación quiso regalarme el coche siniestrado, el último año que se permitían vehículos de combustión (no había alternativa). Reparé en mi hermano abogado: ¿cómo podría evitar que fuese a la cárcel por homicidio involuntario? E imaginé a la familia del desafortunado... ¡Ah!, tenía dos problemas, uno familiar y otro legal. Llamé a mi hermano abogado y vino hasta el lugar. Juntos exploramos el barranco, cuando ya amanecía. Y al fin hallamos el cuerpo atropellado: un oso pardo.

[2023, 10 oct.]


Haydn – Sinfonía n.º 82 ‘‘El oso’’: Final
Curiosidades
El estreno de esta sinfonía, en 1787 en París, fue dirigido por el músico mulato Joseph Boulogne, conocido como Chevalier de Saint-Georges.
Es el final de la sinfonía el que le dio el subtítulo ‘‘El oso’’, porque el bajo zumbante y la atmósfera de carnaval campestre sugerían osos bailarines a los franceses.

martes, 28 de julio de 2026

Bosque encantado



BOSQUE ENCANTADO

La umbría, espacio misterioso
como cualquier bosque encantado,
mi cuerpo estremecía y mi alma acariciaba;
sentí que envejecía con su silencio 
antiguo y que volvía a ser un niño 
con su nueva fragancia. 
Una escalera pétrea ascendía a una loma,
y un pequeño castillo se escondía 
en las arbóreas entrañas;
y yo me vi llegar, andante caballero,
decidido, valiente, como loco Quijote
al rescate de la cautiva dama
—casi tan bella como Dulcinea—, 
con la sorpresa de los duendes, bajo
mirada aprobatoria de las hadas.
Fluía un riachuelo cristalino
para alegrar el manto oscuro, y más
por un furtivo sol que en él se reflejaba;
añadían frescor las hojas verdes
en una superficie viva
de inquietos zapateros que danzaban.
Y bajo un puente medieval,
en parte devorado por el musgo
insolente sobre su piel grisácea,
di fin a mi selecto recorrido
por aquel hermosísimo lugar
en compañía de las dulces aguas.
....................................................................
Encantado salí del bosque,
el cuerpo relajado y colmado el espíritu,
dispuesto a regresar, encantado, a su calma.

[2022, 19 sep]
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Fuente de inspiración:

Enchanted Forest, Michael Allen Harrison

jueves, 23 de julio de 2026

Marat, médico y terrorista

Jean-Paul Marat (1824), Henri Grevedon

El caso de Jean-Paul Marat (1743-1793) es parte de la tragedia de la Revolución Francesa. De ser médico y científico reputado, pasó a ser un político radical, líder jacobino e impulsor del Terror. De investigador de la gonorrea a defensor de la guillotina*, cuyo uso no consideraba cruel, sino medio de amputación quirúrgica de sus enemigos o instrumento de higiene pública. Se nos hace extraño que un médico, defensor de la vida y sanador, abrazase de pronto la extrema violencia social, convirtiéndose en asesino o verdugo. Pero tiene una explicación, comprensible quizá, pero que no justifica su brutal reacción. Todo se debió a una frustración personal, al ser rechazada su investigación sobre la luz –que iba en contra de Newton– y no ser admitido en la Academia de Ciencias de Francia, lo cual agrió su carácter y obró un resentimiento hacia el poder establecido. De creer en una monarquía reformada, se radicalizó al ver que las necesidades de los más pobres (sans-culottes) eran ignoradas por los moderados, llegando a la conclusión de que sólo la violencia extrema y la eliminación física de los ‘‘enemigos del pueblo’’ podrían salvar la Revolución. Había obrado en él una transformación que lo hizo sentirse mártir y salvador de los desfavorecidos, poseído acaso de un espíritu mesiánico que hace pensar en un trastorno mental. Fue asesinado el 13 de julio de 1793 por Charlotte Corday, una simpatizante de los girondinos (sector revolucionario moderado), pretendiendo con su muerte detener el derramamiento de sangre en Francia. Le dio muerte en su bañera, en la que Marat pasaba mucho tiempo para aliviar el picor que le producía una enfermedad cutánea; por el prurito que sufría, se señaló primero una micosis que acabaría con sobreinfección bacteriana, se pensó también en escabiosis, eccema liquenificado, dermatitis seborreica y, finalmente, en dermatitis herpetiforme**. Sin embargo, su asesinato fue la excusa perfecta para que Robespierre y los radicales jacobinos instauraran oficialmente el Reinado del Terror. En vez de paz, hubo más ejecutados... Tras su muerte, fue elevado a la categoría de ‘mártir’, e inmortalizado por el pintor Jacques-Louis David, amigo y aliado político suyo, en el famoso cuadro La muerte de Marat.
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*La guillotina fue promovida por otro médico: el doctor Joseph-Ignace Guillotin, con la ‘humanitaria’ intención de que los ajusticiados no sufriesen.
**Recomendamos un artículo de nuestro querido doctor Francisco Doña: Jean-Paul Marat (1743-1793): médico y enfermo.

Los reyes del reinado del terror: Jean-Paul Marat

viernes, 17 de julio de 2026

Fertilidad y fecundidad

Artemisa de Éfeso
(símbolo de fertilidad)

Términos biológicos: fertilidad y fecundidad
La fertilidad* es la capacidad biológica de tener hijos, de llevar un embarazo a término. La fecundidad es el número real de hijos vivos que se han tenido. Se puede ser fértil –tener la capacidad biológica– y ser o no ser fecundo; en el segundo caso porque, por algún motivo, no se han tenido hijos. Ser infértil (por inmadurez, disfunción hormonal, enfermedad o menopausia), puede suponer ser infecundo. 

Términos demográficos: tasa de fertilidad y tasa de fecundidad
Hay indicadores demográficos de fecundidad o tasas que miden la fecundidad poblacional: tasa de fertilidad (número medio de hijos nacidos de mujeres en una sociedad o grupo), que por su denominación** podría llevar a error, y tasa de fecundidad general (número de nacimientos con vida por cada 1000 mujeres de edades comprendidas entre los 15 y los 49 años, en un año determinado).
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*Diferente de esterilidad: incapacidad de concebir, es decir, de lograr un embarazo.

¿Cuál es la diferencia entre FECUNDIDAD y FERTILIDAD?
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Esta breve aclaración de conceptos, sobre términos biológicos y demográficos, nos da pie para componer y traer aforismos sobre fertilidad y fecundidad.
  • Fertilidad es capacidad de producir vida.
  • Fecundidad es producción de vida.
  • La fertilidad es condición necesaria para la fecundidad.
  • La fecundidad precisa de fertilidad.
  • El gozo fecunda, el dolor engendra. (William Blake)
  • El campo fértil, si no descansa, se hace estéril. (Refrán)

jueves, 9 de julio de 2026

Zapateros y tensión superficial


La lectura del artículo «Hundir zapateros», de Manuel-Luis Casalderrrey, en el periódico La Voz de Galicia, nos anima a traer un par de párrafos y a sacar una foto de nuestro archivo en la que habíamos capturado a estos curiosos insectos.
La tensión superficial es una propiedad físico química característica de la superficie de los líquidos que, en muchos aspectos, puede compararse a una membrana elástica tensa. Hay numerosos ejemplos* que sirven para comprobar el comportamiento de la superficie de los líquidos, pero el más conocido es el insecto Hydrometra stagnorum (vulgarmente llamado zapatero), que parece andar sobre la superficie del agua, sin hundirse lo más mínimo. 
Las fuerzas de cohesión, que actúan sobre cualquier molécula del interior de un líquido, se equilibran porque actúan en todas las direcciones. En cambio, las moléculas de la superficie solo reciben fuerzas de las moléculas que están debajo, porque por arriba no hay moléculas del líquido. Se origina así una fuerza resultante dirigida hacia la superficie del líquido que es la causa de la tensión superficial. 
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Quién pudiera caminar, como Jesús, sobre las aguas...
 
 El zapatero

Un zapatero posado en el agua