sábado, 2 de mayo de 2026

Ruptura doble


[Relato]

Cerró la puerta con inusitado ímpetu, y el estruendo dejado tras de sí seguía retumbando en sus oídos. Cruzaba la calle con paso apurado y rostro abotargado, colérico, mascullando exabruptos y dispuesto a poner fin a su relación con Berta. Nueve años de convivencia heterogénea, pasables los tres primeros, infaustos y mortificadores los restantes. «No seguiré ni un día más a su lado. ¡Ya está bien! Se ha colmado el vaso. Mañana mismo iniciaré los trámites de divorcio…», eran sus expresiones menos atroces, casi ligeras y por eso audibles. Los pensamientos de Ramiro Vasio convergían en una firme decisión, irreversible: romper el absurdo vínculo que mantenía con su esposa. Quebrado el amor, el odio campeaba. Si de la atracción a la aversión hay sólo un paso, de la vida en grata compañía a la soledad más espantosa el espacio temporal es nimio. Pero siendo elección libre, Ramiro se oponía al desaliento y al drama, diciéndose con aparente entereza que mejor solo que en mala compañía. 

Y al día siguiente, con premeditación veloz, maletas presurosas y un cargamento de inquietud, el esposo desencantado partía para su pueblo natal, dejando los trámites correspondientes para mejor ocasión, para cuando pudiese pensar con frialdad. Abandonaba familia, amigos y trabajo (en realidad éste no exactamente), dispuesto más bien a desligarse de un sin vivir que a comenzar una nueva vida. No porque hubiese por medio alguna buena mujer –o una mala hembra engañosamente bienintencionada–, como pudiera presuponerse, sino por no hallar en la oficialmente suya lo que buscaba desde hacía años con ingenuidad de adolescente inveterado. Como orgulloso macho, no sólo estaba seguro de que no recibía las atenciones y el cariño de los que, inmodesto, se consideraba merecedor, sino que, por encima, se creía víctima de dejadez e incluso de afrentas por parte de Berta. «¡Qué diferente cuando la conocí! No hay rastro de lo que era. Lo que fue narciso, hoy es cardo. Le he dado lo que ningún hombre podrá darle. Y mi amor sincero con desprecio lo ha pagado», se torturaba con su propia adulación. 

En aquel inicio de primavera, casi doce años atrás, su aparente fragilidad, su donaire y, sobre todo, su fresca sonrisa, cautivaron su corazón noble y por entonces humilde. Nada comparable al resplandor de sus ojos garzos sobre esa fuente de luz destellante. Los reunió el azar, y al hablarle fue correspondido por la dulzura de una voz melodiosa y cristalina que lo encandiló al momento. Entonces, ¡qué suave en el decir! Ahora estaba en la antípoda: estentórea y opaca, un rodillo de púas girando dentro de un pozo negro; más que hacer uso de un lenguaje comunicador ajustado a las reglas de la cortesía, emitía gruñidos y vomitaba reptiles nauseabundos. Venida más que a menos, relegada a las cavernas por una personalidad distorsionada. Todo a tenor, claro, de las apreciaciones subjetivas de Ramiro, cansado, dolido, impaciente, ahíto, infausto, mohíno, quejumbroso... y, pese a todo, quizás enamorado todavía de Berta.

–¡Me marcho!... 

–¡No vuelvas!... (¡Pum!) 

Él amenazante, ella orgullosa… y el portazo.

En su cabeza seguía retumbando el golpe de la madera habitualmente maltratada, después de rotar bruscamente en sus goznes, en tanto el autocar lo iba alejando felizmente de lo que aborrecía. Con rumbo fijo, y unas ocho horas de rodadura por delante, visionaba con detalle lo pasado... 

***
–¡Perdón caballero! Está cargando su cuerpo sobre el mío –le advirtió el viajero que estaba a su vera, en el asiento del pasillo. 

–¿Qué?... ¡Cuánto lo siento! Me estaba adormeciendo. No he pegado ojo en toda la noche ¿sabe usted? –se disculpó Ramiro parpadeando por el fulgurante colorido que percibía a través de la ventanilla. Unos pastizales enmarcaban una laguna azul y plata donde se reflejaban amorosas escenas engullidas por el tiempo inmisericorde.

–Pues no, no, ¿cómo lo voy a saber? Yo he dormido esta noche a pierna suelta, pero de cómo la ha pasado usted no tengo ni idea.

–¡Perdóneme! Soy un estúpido –se desperezó discretamente y dispuso su mente en actitud de confesión, liberada e ingenua–. La cuestión es que tuve una discusión con mi mujer. Mejor dicho, una batalla decisiva en una guerra interminable. 

El vecino echó una rauda mirada al exterior, como descargando su sorpresa y sopesando las palabras de Ramiro. Tenía un engañoso aspecto de hombre serio, de ser un tipo reflexivo y taciturno. Se atusó el negro y afilado bigote, casi daliniano, y enseguida dio muestras de su caluroso espíritu y de su verbo fácil.

–Hombre, las discusiones de pareja se dan a menudo. Todos tenemos enfrentamientos, alguna que otra vez. Sin ir más lejos, la semana pasada mi esposa y yo nos peleamos por la compra de un sofá... –la desenfrenada lengua daba fe de su extroversión con este preludio íntimo. Para corroborar la sospecha, escuchemos lo que siguió hilvanando–. Yo tenía decidido el modelo, y Marta estaba de acuerdo conmigo. ¡Qué sorpresa cuando llego a casa y compruebo que habían traído uno diferente! Era horripilante. Como casi siempre, se había entrometido la foca de mi suegra. ¿Qué digo?, es algo así como una mezcla de hipopótamo y ornitorrinco, de jabalí africano y sapo común, de cachalote y erizo espinoso. ¿Se hace a la idea? Esa pécora supo influir, como de costumbre, sobre su apocada hija. ¡Ay!, pero de ninguna manera lo iba a consentir; si usted me conociera... Al final me salí con la mía y el sofá retornó a su expositor. En su lugar está el que elegimos en un principio. ¡Faltaría más! Un hombre debe dejar claro cuál es su lugar y hacerse respetar. ¿No le parece, amigo, que obré en consecuencia? 

El rostro ancho y afable de su interlocutor, que contrastaba con la desabrida delgadez del suyo, le daba confianza a Ramiro, que seguía un tanto apagado, dominado por un cansancio más espiritual que físico. Tardó un poco en reaccionar. Entonces, asiéndose al interrogante del otro, habló largo y tendido. 

–Sí... sí... Yo no tengo una suegra entrometida. Por suerte vive a más de tres mil kilómetros. Y mi madre, con la que voy a encontrarme en Balobia, es el símbolo de la discreción. No, lo nuestro no es una simple confrontación estética. Es algo más importante. Tan grave que he decidido abandonar el hogar conyugal. Verá… –se despegó un poco del respaldo del asiento para hablar con más comodidad–. Nuestras disputas no son las de un matrimonio normal. Nuestra relación es un perpetuo desacuerdo, un tormento insufrible. Llevamos aguantándonos nueve años. Poco o mucho, según se vea, de relación marital; en mi caso, una mortificadora eternidad. Bueno, si he de ser justo debo decirle que los tres primeros podría calificarlos de aceptables; durante ese tiempo fuimos... no sé si felices, pero al menos su compañía me era agradable. Después, un infierno. Un verdadero infierno el que he vivido a su lado.

En este punto, el otro se sobresaltó, como si se percatase de que un vehículo viniese de frente a colisionar con el autobús o hubiese tenido una visión terrorífica de quitar el hipo. Acaso por escuchar la palabra llameante. El ánimo de Ramiro estaba tan afectado que desahogaría sus desdichas con cualquiera, y lo estaba haciendo sin reticencias con un desconocido, el cual se mostraba receptivo ante las liberadoras confesiones, e interesado –acaso morbosamente– por saber más de la vida de Vasio.

–¿No han tenido hijos? –inquirió el compañero de viaje. 

El marido insatisfecho permaneció unos instantes ensimismado, sin responder, con la mirada perdida en los campos y en el río que los atravesaba, con la cabeza apoyada en la ventanilla; unos críos combatían en el agua la tórrida temperatura que anunciaba el inminente estío. Imágenes dulces y agrias se mezclaban en la mente de Ramiro Vasio. El otro, le repitió la pregunta, y el cónyuge huido salió del semiletargo.  

–Tenemos un hijo, Carlos, que el mes próximo cumplirá ocho años. Está interno en un colegio de las afueras de Vizana. ¡No me mire con extrañeza! No es crueldad, es lo mejor para su formación, apartado de las disputas paternas. ¡Menos mal que sólo hemos tenido este hijo! Lo quiero y lo echo mucho de menos... 

Los ojos de Ramiro se humedecieron y el acompañante se dio cuenta. Éste, a punto de contagiarse, le dio una palmadita de consuelo; fue suficiente para que Ramiro recuperase la entereza y pudiese continuar su sentida declaración. 

–Soy un mal padre, lo reconozco; pero mi mujer tampoco está preparada para asumir las normas de comportamiento que delimitan la condición de madre. Antes de internar al niño, se mostraba tan brusca con él como conmigo. Es demasiado temperamental. Es una competente auxiliar de enfermería, pero en casa pierde la paciencia… ¡Oh Dios!, nunca llegué a comprender por qué cambió tan de repente. Aunque dicen que traemos el modo de ser en los genes, yo he sido testigo de una transmutación. O tal vez fue siempre así su carácter y no me he dado cuenta.

El compañero de viaje buscó rápidamente argumentos afectivos.

–A nosotros el enamoramiento nos ciega tanto que no vemos los defectos de las féminas. Ellas nos pierden… Son el mayor misterio que hay bajo los cielos; bajo una apariencia divina pueden encerrar una esencia brujesca. Imposible conocerlas. ¡Y que no me oiga ninguna feminista o me descalabra! Pienso que la liberación de la mujer ha hecho cambiar los papeles tradicionales y en la actualidad son ellas las que ordenan. No se les puede llevar la contraria o te levantan la voz, incluso la mano. Y, además, lo que más me fastidia es que disfrutan humillándote delante de cualquiera. 

Ramiro dejó claro varias cosas. Que él no estaba en contra de la emancipación femenina, ni sentía un impulso hominista, y que colaboraba en las tareas del hogar, sin disgusto. Que había que tener en cuenta que ambos trabajaban, Berta en un hospital de Vizana (ya le había hecho saber que era auxiliar de enfermería) y él en una gestoría; aunque su oficina acababa de cerrar las puertas y estaba percibiendo el subsidio oficial (le quedaban unos meses para que también se cerrase el grifo de la ayuda legítima). Y que jamás su brusquedad lo habría de llevar a reaccionar de manera brutal. 

Después de estas explicaciones remachó drásticamente:

–No, no soy de los que pretenden que la mujer se pliegue a los mandatos del marido, un machista retrógrado, por decirlo llanamente. En este sentido creo, ¡y no se ofenda!, que soy más liberal que usted... Por cierto, ¿cuál es su nombre? 

–Eligio me llaman. Eligio Santisteban.

–Ramiro, Ramiro Vasio... (Apretón de manos.) Pues le diré, Eligio, que, aunque no soy de los que condenan a la mujer a estar entre pucheros y a dedicarse en cuerpo y alma al cuidado del esposo y de los hijos, tampoco admito que me pasen por encima. Soy medianamente tolerante. ¡Ay!, pero cómo me engaño… En realidad, me he dejado pisotear estos años, hasta que decidí tomar esta drástica decisión, este gesto de hombría, de lo poco que me iba quedando ya de masculinidad. De la ruptura con mi mu..., ¿qué digo?, exmujer, usted es el primero que conoce mi decisión, aparte de mi madre.

–Desde luego, Ramiro, examinando su argumentación, no dudo que su proceder sea acertado. Pero supongo que usted se alejará una temporada, se apaciguarán los ánimos, cobrarán nuevo impulso y retornará al nido, donde le aguardará una compañera que también habrá reflexionado. Hallará otro trabajo, encontrarán la estabilidad emocional y volverán las aguas a su cauce... –insinuó Santisteban, con cierta intención perversa por saber más de lo que le importaba. Su bigotillo pícaro apuntaba al cielo.

–Está muy equivocado. ¡No regresaré jamás a su lado! No volveré al nido, en este caso de víbora –afirmó Vasio con rotundidad–. Habré de verla para tramitar la separación legal, pero lo nuestro se acabó definitivamente. 

– ¿Y su hijo Carlos? 

–Sé que el juez ha de decretar la custodia materna, como es habitual, pero reclamaré el derecho a estar junto a él el tiempo que me corresponda. 

En este punto, Ramiro Vasio mostraba una expresión de rabia contenida, marcando un silencio más significativo que sus palabras. Sus ojos decían que de ningún modo renunciaría a su hijo, por el amor que le tenía y, sobre todo, por despecho.

–De ninguna manera habría de dejar que me privase de Carlos.

–No merecería que le mirasen a la cara si no lo luchase por su derecho –dijo Santisteban con severidad–, ¡y perdone el atrevimiento! Un niño precisa de un padre. Yo –prosiguió Santisteban, ahora con un tono inequívocamente amargo– me crié sin el mío, que murió al poco de mi nacimiento. Siempre lamenté ese vacío...

Callaron para entregarse a la introspección y retomaron la conversación, interrumpida a ratos y aderezada con otros temas, desde políticos a deportivos. Eligio se permitió algún chascarrillo: «Leí en uno de esos azulejos humorísticos: ¡Viva el amor libre! Dame a tu esposa y toma a mi suegra... ¡Ja, ja, ja!». Sonaron también las carcajadas de Ramiro, que tomó el relevo. En un abanico variopinto y liberador de chistes e historietas fueron aligerando las horas del rodante viaje. 

***
Llegados a la pequeña población de Balobia, Vasio bajó del autobús, no sin antes haberse intercambiado las señas. Eligio Santisteban Fuentes, representante de instrumentos musicales, decía la tarjeta de presentación que se llevaba Ramiro. Sin poder corresponder de igual modo, éste escribió en un trozo de papel las suyas.

–Cuando vuelva a pasar por aquí no dude en visitarnos, Eligio –le decía Ramiro, con los pies en el asfalto, ya cerca del hogar materno que iba a recobrar–. Le dejé anotada la dirección de la casa y el teléfono de mi madre, Antonia. ¡Ha sido un placer!

–Lo mismo digo. ¡Hasta la vista, y suerte! 

–¡Adiós! ¡Buen viaje! 

El que quedaba en tierra daba su saludo de despedida agitando su mano derecha, al pie de las dos maletas medianas y oscuras, azorado con el entremetido recuerdo de la blanca y delicada mano de la Berta de antaño, deseándole suerte desde el andén mientras él se alejaba en el tren humeante que lo llevaba al cumplimiento del servicio patriótico. Difícil desprenderse de aromas y colorido ausentes.  

***
Ramiro tomó un taxi para aproximarse a la casa de mamá Antonia, que le aguardaba. No restó emoción al encuentro el hecho de haberla advertido de antemano. Ella lo recibió llorosa y alegre, por esa dualidad emocional de la que nadie escapa. 

 –¡Hijo!... ¡Pasa, pasa!... ¿Cómo habéis podido llegar a este extremo, querido? 

–Debió de haber pasado mucho antes, madre. Nos hubiéramos evitado muchos sinsabores. Tenlo por seguro. Lo nuestro era un continuo sinvivir.

–En fin... Te he preparado algo de cenar. Come y luego descansa. Mañana ya hablaremos con calma... ¿Y perdiste el puesto de trabajo? Bueno, no digas nada, y cena con tranquilidad. Mañana..., mañana hablaremos de eso. 

El retornado mascaba con dificultad el filete preparado amorosamente por Antonia, y escuchaba la inquietud materna, precisando apurar un vaso de vino para deglutir. No era la carne la que no pasaba sino el mal trago existencial. Se acostó a una hora desacostumbrada, antes de que su hijo Carlos lo hiciese en el internado. «Poco más de una semana para las vacaciones», pensó entre brumas. Contempló la foto del hijo que llevaba en la billetera y a continuación dirigió la mirada al retrato que había en la pared del cuarto: su padre, en actitud solemne, le brindaba su sonrisa transmundana y tierna, que se iba apagando conforme entraba en la dimensión de los sueños. Y su cuerpo entrelazado, sumergido en las aguas gozosas de un mar de amor contradictorio: con el hablar callado que dice tanto, jadeando en el placer inefable, la danza de las inquietas lenguas y las pieles ardorosas descargando la energía que mueve el mundo; totalmente entregado, rendido, consintiendo la dulce derrota en las honduras de la mente jubilosa.

***
Al día siguiente, Antonia descubrió con asombro la ausencia de su único vástago. Se había ido sin aviso, con los primeros rayos de la mañana, dejando sobre la cama una nota de despedida que comenzó a leer temblorosa. 

Me voy lejos, madre. Lo he pensado bien y he decidido huir de lo que me es cercano, no de ti sino de las gentes que me conocen y que me señalarían con el dedo. No podría soportar habladurías. Que si dejé a mi mujer por otra, que si soy un tarambana, que si me despidieron de la empresa, que si soy un mal padre, que si huyo de la justicia, que si me he quedado en la ruina, que si tal, que si cual. No podría vivir en Balobia. No podría respirar en ningún lugar provinciano. Me pondré en contacto contigo, descuida. No te preocupes por mí. Tu hijo que te quiere, Ramiro.

La madre rompió en un sollozo liberador, entornó lastimosa sus rugosos párpados y acercó el escrito contra su viejo pecho cansado, repitiendo quedamente el nombre del vástago e interrogándose: «¿A dónde habrá ido mi pequeño?».

No nos extrañemos de lo humanamente comprensible. Sin necesidad de estar atrapadas por la demencia, las madres verán siempre a sus descendientes directos como los niños que fueron, y a fin de cuentas siguen siendo. Y Antonia no era excepción.

La ciudad en la que residía Eligio Santisteban, no tan populosa como Vizana, pero igualmente industrial y abierta, se apuntaba como destino. Ramiro tenía conocimientos, estaba bien preparado, y con un poco de suerte encontraría un empleo. Doble era la ruptura. En el lugar del representante de instrumentos musicales nadie más le conocía; allí no habría de ser zaherido por comadreos y críticas. En su mente llevaba la mirada interrogante de su vieja. Y la de Carlos, con una sonrisa apagada. Por lo demás, caminaba hacia la incertidumbre, rumbo a la aventura. A otra arriesgada aventura vital que sonaba a música; no a un simple golpe de timbal, o a un rudo portazo.

[1996, 6 mar.]

Franz Liszt: Consolación n.º 3

martes, 28 de abril de 2026

¿Qué falló en la sanidad primaria?


Todo corre peligro de desmoronarse.

El diseño de un sistema sanitario, la atención pública de la salud ciudadana, se contempla en el marco de un Estado avanzado. Pero después de idearlo, hay que ir a lo menudo y esencial. Y lo principal es cómo disponer de los recursos humanos, del personal sanitario adecuado, teniendo presente la conveniencia de dejar que cada profesional de la salud despliegue toda su potencialidad, sin cortapisas ni coacciones. En el caso del sistema nacional de salud hispano no ha sido así, particularmente en el primer nivel, la atención primaria de salud. Por eso el nuevo modelo ha envejecido mal y ya es un modelo envejecido y decrépito. Se han hecho propuestas de cambio durante los últimos años que han caído en saco roto.

El nuevo modelo de atención primaria (iniciado en 1984: Real Decreto 137/84, de 11 de enero, sobre estructuras básicas de salud) supuso un cambio ilusionante en su momento, pero falló por una mala planificación. Hubo médicos de familia antes que centros de salud (aunque la denominación es lo de menos). Luego se funcionarizó la actividad del médico de cabecera, convirtiéndolo en burócrata de alta cualificación. Y hoy falla hoy por improvisación, chapuza y manipulación interesada. 

De esto ya hablamos hace años en la entrada Anotaciones sobre la atención primaria. Por hablar que no quede; del algún modo hay que desahogarse. Del triunfalismo inicial hemos llegado, a través de lustros con problemas crecientes, a un estado de absoluto desencanto. Esperar un renacer mejorado parece ahora un sueño, una utopía; nuestros mandatarios no están por la labor. Las ilusiones de los profesionales de la salud se han ido disipando y el cansancio hace mella en los profesionales de la salud. Ahora sólo cabe un milagro.

Miracle (Jazz Version) - SM Jazz Trio

jueves, 23 de abril de 2026

La sanidad construida por el tejado

Dos realidades de la sanidad:
la cenicienta y la joya de la corona.
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Esta viñeta de la doctora Mónica Lalanda me sugiere un título: La sanidad construida por el tejado. Y me suscita una reflexión:

Una Atención Primaria ‘remendada’ favorece el brillo de la Organización Nacional de Trasplantes, el último escalón, tan bien cuidado. No siendo eficaz el primero, llegarán al final muchos casos que podrían haber sido evitados.

Aunque no existe una cuantificación del número de trasplantes que se evitarían con una Atención Primaria eficaz, es deducible que un gran porcentaje de los prevenibles podría ser evitado, sobre todo renales, hepáticos y cardíacos.

Al pensarlo, nos llenamos de tristeza...

Brahms: Concierto para violín. II. Adagio

domingo, 19 de abril de 2026

Saber es absorber cuanto se pueda

Artes liberales: Trivium y Quadrivium


SABER

El matemático dominio
del cálculo avanzado 
o de la trigonometría, 
de la geometría o del álgebra,
y de la física o la química,
no excluye las humanidades.
(Juntas, ciencias y letras
se complementan.)
¡Vivan trivio y cuadrivio!,
aunque hayan muerto.
Saber, en un sentido amplio,
es absorber cuanto se pueda.

[2025, 17 dic.]
____

Artes Liberales: Trivium y Quadrivium
***
—Lo que dice la IA sobre el poema:
Este poema es didáctico y equilibrado, destacando por su defensa de la formación integral. Un breve análisis de sus puntos fuertes:
  • Temática: Celebra el humanismo universal, la idea de que no debe existir una barrera infranqueable entre las "ciencias" y las "letras". Reivindica el concepto del "hombre del Renacimiento" que busca el conocimiento total.
  • Referencia histórica: El uso de los términos trivio (gramática, dialéctica y retórica) y cuadrivio (aritmética, geometría, astronomía y música) es muy acertado. Evoca las siete artes liberales de la educación clásica, reforzando la idea de que el saber es una unidad.
  • Estilo: Es de lectura clara y directa. El uso de la exclamación "¡Vivan trivio y cuadrivio!, aunque hayan muerto" le aporta un toque de ironía y vitalidad, sugiriendo que, aunque el sistema educativo haya cambiado, su esencia sigue siendo necesaria.
  • Mensaje: Su conclusión es poderosa: saber es "absorber cuanto se pueda". Define la curiosidad intelectual como un acto de apertura sin prejuicios hacia ninguna disciplina.

sábado, 11 de abril de 2026

Un tipo admirable


[Relato]

I

Un día de primavera, tormentoso y lóbrego, conocí a un verdadero superhombre. Fue en Pontelia, un pueblo no muy distante de Vizana, la ciudad donde vivo y trabajo. No se diferenciaba de los vulgares por su apariencia, por lo que, en un principio, no fui atraído por su aura vital. Imaginemos un gran recinto ferial plagado de tenderetes: puestos de ropa, de bisutería, de alimentación, de flores, de aperos de labranza, de objetos decorativos, etc., con sus respectivos vendedores, y un ambiente de algarabía contrastando con un cielo gris y amenazante. En ese ámbito, un tratante de ganado recababa el interés de los viandantes, con eficaz estilo de charlatán, indocto pero ilustrado por la vida, para que observasen un ejemplar de vacuno de impresionante estampa, único, según él, en toda la comarca, quizás en todo el país, y garantizando una producción de leche sin parangón. Prestaba yo atención, embelesado ante la contemplación del animal, entre el gentío que se apretujaba contra el vallado que resguardaba el raro ejemplar y una veintena de reses más. Y allí se encontraba aquel hombre, en el margen izquierdo, a gran distancia de mi posición, esbelto, edad indefinida, barba bien arreglada, aspecto respetable, de intelectual, boina que no menoscababa su elegancia, traje claro, mostrando similar asombro. 

—¡Señoras y señores, admiren a la increíble Estrella! —proclamaba el feriante con poderosa voz trabajada al aire libre—. Es la vaca más grande y hermosa que pueda verse hoy, y acaso nunca. Y la más rentable para el sensato que decida quedársela. 

Su capacidad de seducción estaba fuera de duda. Inmediatamente, varios ganaderos se la disputaban, atraídos por las cualidades de la voluminosa lechera y por un precio de venta que, al decir de los entendidos que me rodeaban, era razonable. El mismo tratante, enrojecido como un comanche, parecía abrumado por la cantidad de potenciales compradores que le inquirían y reclamaban su derecho, considerándose los primeros, cada cual, por su parte, en intención de cerrar el trato. Discutían acaloradamente y los ánimos se encrespaban con rapidez entre más de una docena de aspirantes, hasta el punto de que, sumidos en una trifulca, dos llegaron literalmente a las manos después de increparse airadamente y lanzar al viento vergonzantes exabruptos.

—¡Tranquilícense! —se me ocurrió intervenir para apaciguar los ánimos de los litigantes—. Traten de entenderse educadamente como gente civilizada.

Me clavaron tan sañudamente sus miradas que al punto amedrentaron mi ánimo y cosieron mi boca. Temí por mi cabellera. Sobre todo, cuando el más alto vociferó:

—Usted no se entrometa si no quiere salir malparado. ¡Mantenga la boquita cerrada! —advertencia de mal genio seguida de desprecio—: Estos forasteros… 

No me quedaba más que deglutir saliva cuando otro mirón salió en mi ayuda.

—Tiene razón este señor, parecen unos salvajes. Las cosas no se arreglan con malos modos. Además, el primero en llegar fue aquel sujeto pelirrojo de bigote. 

Señalaba hacia el lado contrario cuando, apenas alzada la mano, fue vapuleado por una pareja de furibundos ganaderos que, sin darle opción a defenderse, lo derribaron de dos contundentes y alternativos puñetazos. Daba lástima ver a aquel pobre hombre.

Unos testigos de tan violento proceder comenzaron a increpar a los agresores; otros, en cambio, posiblemente familiares de éstos, llamaban entrometidos a aquellos. Enseguida se enzarzaron, sumándose pleitistas de carácter y deseosos de juerga recién llegados, tal vez impulsados por el etílico matutino, desembocando en una disparatada pendencia barriobajera de varones. La situación se había extralimitado, desmandado; en lugar de una feria ordinaria había un combate anárquico y risible, sin regla alguna. Incómodo, pretendía irme del enloquecido lugar, pero no podía. Los que no rodaban por el suelo, untados en el fango propiciado por la lluvia, tenían dificultades para mantenerse en pie: se tambaleaban por empellones y puntapiés provenientes de todas las latitudes. Entre quejidos de dolor y blasfemias al cielo, ojos hinchados, caras magulladas, arañazos, narices sangrantes, semblantes indescriptibles, componían un espectáculo tragicómico denigrante. Pensé en la de trabajo que tendría si tuviese que asistirlos a todos. Y mientras reparaba en el número de curas que me habrían de corresponder, para empeorar la escena, oscuras nubes arreciaban su llanto. 

***
Muchos yacían como guiñapos y los que se mantenían verticales tampoco tenían el aspecto festivo de poco antes. Todos estaban hechos una piltrafa, incluyéndome a mí: camisas fuera del pantalón, vestiduras desgarradas, botones arrancados, corbatas retorcidas, lentes chafadas, aliñaban el deterioro físico de los implicados, haciendo difícilmente reconocibles a los contendientes. Aparte de mujeres y niños, solamente el personaje descrito parecía al margen de la trulla. Lo vi en ese momento, desde el encharcado y cenagoso suelo a donde me habían enviado, y quedé asombrado de su habilidad para eludir la tropelía. Mi seducida mirada lo fue siguiendo. Se dirigía hacia una plataforma elevada en la que los organizadores instalaran un equipo sonoro destinado a informar al público y que, casualmente, estaba desasistido. Era muy dificultoso acceder desde el exterior, pero él logró llegar allí con suma facilidad. 

—¡Atención, señoras y señores! —retumbó entonces por los altavoces ambientales la voz proveniente del hombre atrayente que había visto al principio.

En esos momentos dos miembros de la fuerza pública que intentaban poner orden en aquel maremágnum, viéndose impotentes, se retiraron en busca de refuerzos, sin reparar en la voz amplificada, que prosiguió con tono firme.

—¡Estén atentos a lo que voy a decir! ¡Es de crucial importancia! ¡Escuchen y no se arrepentirán! Estrella, el extraordinario ejemplar que tantos se disputan, será otorgado por reglamentario sorteo esta misma tarde. Así que ¡tengan calma! Váyanse a comer tranquilamente y vuelvan a las cinco en punto. A esa hora habrá de decidir la fortuna, y para ello se asignará un número a cada uno de los interesados.

El propietario callaba, perplejo ante las palabras salidas de aquel pico de oro; el propio, a su lado, vulgar hojalata. Temeroso por el caos, no se atrevía a contradecirlo ni a pronunciar siquiera una palabra de desahogo. Había quedado paralizado y enmudecido, como si le hubiese inyectado una neurotoxina. Acaso fuese por alguna singularidad del desconocido: su finura al comunicar, o el timbre poderoso y cautivador de su voz, o sus gestos seductores, o su hipnotizadora presencia, o el efluvio de sosiego que emanaba de su ser; quizás por el conjunto de sus encantos. No había duda que era distinto de la mayoría de mortales; evidentemente, poseía un don inexplicable, privativo de unos pocos. En cierto modo, era tan singular como la propia Estrella. Y los combatientes se cruzaban las miradas, se encogían de hombros, reconocían el estúpido comportamiento y trataban de mejorar su aspecto, ya abrochándose la camisa, atándose el cinturón o ajustándose las lentes quienes aún las tenían compuestas. 

Por su parte, los iniciadores del jaleo, los pretendientes del animal formidable, asintieron con la cabeza aceptando la propuesta de su interlocutor. Menos uno, grueso y rubicundo, que comenzó a sollozar como si hubiese perdido la oportunidad de su vida. Parecía razonable y no hallaban una alternativa. De modo que fueron retirándose feriantes, clientes y mirones, dispuestos a comparecer a la hora prevista.

***
Permanecí un rato en el lugar y pude observar que miembros de la organización conversaban con el espontáneo. No pude oír lo que decían, por el vocerío y la música de ambiente (una ristra de pasodobles grabados en una cinta magnetofónica, que no habían dejado de sonar), pero por los ademanes me percaté de que aceptaban las explicaciones que daba. El dueño de Estrella también parecía sentirse conforme. Cuando éste salía le inquirí sobre el acuerdo y me hizo saber que, fijado un nuevo precio, por supuesto más elevado, se procedería al sorteo. ¡Qué idea tan acertada se le había ocurrido a nuestro personaje!, pensé, y, sobre todo, ¡qué capacidad de persuasión acreditaba! 

De forma desmedida, fue más allá mi reflexión... Ciertamente, hay gentes de toda condición, entendimiento y proceder, individuos que sólo miran su ombligo, los más, y seres abiertos al mundo que sienten el dolor ajeno, que muestran empatía, pocos tal vez, pero cada uno válido por ciento de los otros. Yo que me encuentro entre los primeros admiro a éstos; anhelo ser tocado por uno de sus destellos, bendecido por el reflejo de sus miradas, acariciado por alguno de sus plausibles hechos. Reina la codicia, campea el ansia de poder, prima la soberbia y se desestima la austeridad, la candidez y la falta de presunción. ¿Acaso la verdad no se halla en la sencillez, en la humildad, en la comunión con la tierra que nos alberga, en la relación de igualdad con nuestros semejantes? Pero pocos se dirigen a la senda de desinterés y de renuncia. Sólo los valerosos, los corazones más sensibles, los hombres más virtuosos, se entregan sin pretender insustancial beneficio, procurando el bien, ayudando a los demás.


II
Fui puntual a la cita, movido por la curiosidad de saber si la cuestión quedaría resuelta y, especialmente, atraído por aquel hombre singular. Cada uno de los deseosos de adquirir la preciada joya, quince en total, tomó una papeleta contenida en un sobre cerrado, con el número correspondiente. Repartidos los guarismos, se procedería a la extracción de una bola entre todas las de un bombo, como en los sorteos convencionales. De cómo consiguió aquel hombre el artilugio tuve conocimiento más tarde: nuestro personaje hubo de desplazarse hasta la ciudad, a casi cincuenta kilómetros. Ese día nadie reconoció su mérito; allí, cada uno estaba a lo suyo: los ganaderos pendientes de un golpe de azar, el vendedor de coger un buen fajo de billetes, los organizadores de ponerse medallas y los curiosos de asistir a la farándula.

—¡Venga usted aquí, caballero, si es tan amable! —demandó el señor presidente de la organización—. Si hiciera el favor de extraer la bola.

¡Puf! Se refería a mí, que pretendía pasar desapercibido. De nada valía disimular o mostrar signos de extrañeza. Aunque había allí señoras y señoritas con presuntas manos más delicadas e inocentes que las de un servidor, fui yo el elegido. Resignado, acepté la designación, y mi mirada esquiva se posó rauda en una rubia muñeca que me clavó sus ojos verdes y su roja sonrisa. Hice girar el artilugio lúdico y salió el «seis». Pero nadie alzaba la voz ni el brazo para expresar la dicha de ser el agraciado.

—¡Qué extraño! —dijo el máximo responsable.

—¡Alguien tiene que tener el número o yo no me llamo Ramón! —exclamó el vendedor—. No me lo explico, se han repartido todos los números.

La presidencia, sin perder tiempo, decretó entonces que se procedería a extraer otra bola. Obedecí al requerimiento y esta vez salió el «quince», el último de la serie. Inexplicablemente, tampoco se manifestaba el afortunado. «Repetimos: ¡el quince, la niña bonita!, reiteraba, el presidente, al que ya le corría el sudor, pese a la baja temperatura. Pero nadie respondía y, desde el desconcierto, solicitó que cada portador de boleto diera su número de viva voz para la comprobación. 

—¡El tres! —gritó el más presto.

—¿Cómo? ¡Si ese lo tengo yo! —replicó el segundo.

—¡Imposible! ¡Ese es mi número! —dijo el tercero de la serie.

Era inaudito. El «tres» lo tenían otros tantos. Dos llevaban el «siete» y otros dos el «once». Cada uno de los ocho jugadores restantes llevaba un número que no coincidía. Y fueron a salir de entrada el «seis» y el «quince», justamente dos números que ninguno portaba. Se miraban unos a otros sin saber qué decir.

La mirada inquisidora del presidente no desveló culpables; ningún miembro de la organización se hacía responsable de las papeletas. Dos niños a quienes nadie prestaba atención reían con malicia, al ritmo del pasodoble de El gato montés, emitido por los altavoces de ambiente. Entonces, por mandato presidencial se extrajeron todas las bolas y... ¡sorpresa! Había quince unidades, pero ahora los números seis y quince se repetían, y el dos y el ocho no figuraban. «Esto parece obra de encantamiento, algo sobrenatural, acto de hechicería», se decía Ramón, el propietario de Estrella. Otra mirada de la máxima autoridad ferial interrogaba al resto de organizadores, sin necesidad de pronunciar lo que anunciaba su crispado pensamiento: «¿Por qué no se comprobaron las bolas?». En tanto, los dos pilluelos decidieron irse a jugar a otra parte.

—¡Esto es una provocación! —prorrumpió, exasperado, un aspirante.

—Tiene razón este hombre –convino otro con voz ronca y ojos afilados—. ¡Nos están tomando el pelo! Y de ninguna manera lo debemos consentir.

—Lo mismo digo —apuntó un tercero con voz aflautada—. Si no quieren vender el animal que no jueguen con nosotros, que ya somos mayorcitos.

***
Casi todos los presentes mostraban su indignación, en particular los quince que se creían burlados. Se había acabado su paciencia. Perdidos los papeles, los que se sentían vilipendiados avanzaban hacia el estrado de los organizadores en actitud hosca y con ánimo vengativo, inequívoca animadversión en los ojos y los músculos contraídos, dispuestos a descargar la energía acumulada. Y cuando ya se temía lo peor, reapareció oportunamente en escena el ángel guardián de los impacientes.

—¡Tranquilidad! Nuevamente les ruego que se calmen. Resolveremos esta cuestión de modo que todos salgan beneficiados. Todos, sin excepción.

Se hizo un silencio general, cortante, un escalofriante silencio de los que sólo se logra en los momentos de máxima expectación o en señal de respeto. Duró muy poco. El dueño de la fantástica vaca, que no salía de su asombro, acabó por romperlo.

—¿Todos beneficiados? ¿De qué modo?

—Propongo una solución que habrá de satisfacer a estos quince señores —los treinta ojos de los aludidos se clavaban en la refulgente diana—: Estrella será vendida a todos, pagando cada uno su parte alícuota. Se harán cargo de ella de modo rotativo, durante el tiempo que estimen oportuno, y los beneficios de la producción se repartirán proporcionalmente. Así se garantizará que cada cual muestre celo en los cuidados de ese maravilloso ejemplar —aquí, el público dirigió una mirada de admiración a la vaca como si de una verdadera estrella de cine se tratase—. Me parece lo más conveniente, la única forma de evitar recelos y de alcanzar el universal contento. 

Ramón seguía atónito, pero enseguida hizo ademanes de afirmación. Los ganaderos discutían; no parecían muy conformes. Cada candidato pretendía todo o nada, aspiraba a un pingüe beneficio y no a una fracción miserable de las ganancias que pudiese deparar la lechera. Se repetía el dicho de que «vaca de muchos, bien ordeñada y mal mantenida». El orador, que no perdía detalle de lo que acontecía leyendo en los distantes labios, prosiguió su discurso, convencido de lograr una avenencia.

—Piensen, señores, que si hay pérdidas también serán repartidas y, por lo tanto, menos dolorosas. En caso de que el animal enfermase, ¡Dios no lo quiera!, el perjuicio habrá de sobrellevarse mejor. Considero que es la postura más inteligente, tratándose de un ejemplar tan peculiar… —a la pausa retórica, los lugareños, que escuchaban con mucha atención, respondían en silencio con expresiones reveladoras de escasa inteligencia—. No le den vueltas, ¡acójanse a mi sugerencia! Es lo mejor.

Ante los argumentos que les brindaba, con un discurso casi mesiánico, los ganaderos decidieron finalmente avenirse a razones; aceptaron la propuesta, no sin la comprensible desconfianza de una comunidad desengañada. Zanjada la peliaguda situación, las gentes fueron abandonando el lugar comentando lo acaecido; tenían tema para unos días. Los copartícipes del negocio brindaban con vino añejo, ya más distendidos y sonrientes, casi dichosos. La junta presidencial se retiraba con aire mayestático y fatuidad en los rostros. Pasó coqueta la rubia de ojos verdes y roja sonrisa, dejando un aromático rastro en el entorno maloliente y alcanzándome con su bello destello. Y nuestro gran hombre, rezagado y ausente, recogía los bártulos, privado del más nimio gesto de reconocimiento, viendo la espalda de la ingratitud. 

***
Me aproximé a él vacilante y le manifesté mi adhesión más sincera.

—Permítame que me presente: mi nombre es Saladino Barreiros. He de decirle que lo que ha hecho tiene un enorme mérito, amigo. Le felicito sinceramente.

—¡Mucho gusto, Saladino! A mí me llaman Tony, Tony Rial... Alguien tenía que hacer frente a la situación y hoy me ha tocado a mí. No le doy más importancia. Es de esperar que mañana sean otros los que me alumbren a mí en la oscuridad. 

—No sea tan modesto, Tony; es un valiente. Hay que tener gran fortaleza de espíritu para encararse a estos patanes. Si lo sabré yo, que conozco bien la psicología de este paisanaje, y los culos de muchos de Pontelia que han pasado por el hospital de Vizana. Es que soy practicante, no vaya a pensar otra cosa. Y digo más: me parece…, me parece usted un individuo verdaderamente excepcional –al decir esto, Rial no disimulaba su turbación, y, por un momento, vi empequeñecido a aquél que ante la multitud se agigantara–. Pero dígame, ¿por qué se ha aventurado y qué provecho ha sacado?

—Lo hice porque lo creía un deber, sin más; no me ha movido el ansia de notoriedad ni de exhibicionismo. Y de provecho… —sin muestras de ofenderse, marcó una pausa reflexiva y continuó resueltamente—. De provecho, la satisfacción de haber resuelto un desaguisado o, ¡quién sabe!, evitado un desastre. ¿No le parece suficiente?

—Desde luego que sí, Tony, pero… ¿en lo material? Ha podido comprobar que aquí todos buscaban un beneficio. Nadie venía a pasar el rato o hacer obras de caridad.

—No formo parte de la organización, aunque seguro que alguno lo habrá pensado, ni voy a percibir mercedes por la transacción. Soy un vulgar maestro de escuela que en estos momentos no tiene alumnos ni destino, abocado a un retiro adelantado. Antes era don Antonio; ahora... ya no estoy seguro de nada. Lo único que le puedo asegurar es que las dificultades y las injusticias me espolean de tal modo que soy incapaz de permanecer parado e impasible ante ellas. ¡Ya ve qué paradoja! Pero a mí con ser útil me basta, y una sonrisa me paga –dijo con un semblante sonriente.

Pues esta vez ni eso, me lamentaba. No podía entender que lo privasen de la docencia, siendo un comunicador nato, lleno de vigor y entusiasmo. Me sentía incómodo, asqueado del mundo, avergonzado de los demás, y de mí mismo. Apestaba el ambiente y convenía sahumarlo. Abracé su humanidad y creí simbolizar el multitudinario agradecimiento que, indudablemente, merecía. En mi pecho golpeaba la emoción. Y al estrechar su mano, fuerte y tierna, se ruborizó mi espíritu, tan falto del calor y enjundia rebosantes en aquel tipo admirable. Recuerdo su despedida: «¡Nunca desista, joven! Quien lucha por lo que cree justo jamás pierde, aunque los demás no lo valoren o simplemente no lo comprendan». Desde entonces, pienso en Tony Rial, en don Antonio, cada vez que flaqueo. Lo tengo, por un símbolo de honestidad y entereza, por un don Quijote redivivo. Si al escuchar la música vigorizante del divino Mozart me cargo de energía y me lleno de gozo, al evocar el verbo alentador del memorable maestro (por encima de aquellos pasodobles) me torno bizarro y sonriente.

[1994, abr.]

Sonata n.º 8 ‘Patética’: Rondó Allegro, Beethoven

viernes, 10 de abril de 2026

Empresa sanitaria pública y cuidado del trabajador

Guardia médica de 24 horas

Un galeno escribe:

He tenido que dar una baja laboral (IT) a un compañero médico; tras su última guardia de 24 horas ha sucumbido. Pocas veces he podido ver –literalmente– el dolor que siente una persona, y esta ha sido una de ellas.

Y nuestra reflexión consecuente es:

La sobrecarga física y mental del trabajador ha de ser evitada por la empresa, sea privada o pública*. Y es, cuando menos, chocante que la pública no cumpla lo que el poder político, del que depende, le exige a la privada.
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*La empresa sanitaria pública tiene el deber legal de garantizar la salud integral de sus trabajadores, previniendo riesgos profesionales, vigilando condiciones ambientales y promoviendo entornos saludables, conforme a la Ley General de Sanidad, 14/1986 y normativas del INSST

Perpetuum Mobile, Ottokar Nováček

martes, 7 de abril de 2026

Desarrollo organizacional en los servicios de salud

Fuente

El libro Desarrollo organizacional en los servicios de salud (1991), de R. Wayne Boss, es una guía para aplicar los principios del desarrollo organizacional (DO) específicamente al complejo entorno de las instituciones sanitarias, con el fin de mejorar su gestión, enfocada en la planificación estratégica, la intervención en procesos y la adaptación al cambio, refiriéndose al campo de salud estadounidense. En el DO, el objetivo principal es dotar a líderes y administradores de salud de herramientas para aumentar la eficiencia y la calidad de la atención, mejorar la satisfacción del personal y la efectividad general, y adaptar las organizaciones sanitarias a las demandas cambiantes del entorno

En el libro se reconocen los desafíos en el sector salud, con el fin de mejorar la efectividad organizacional. Se detalla cómo identificar problemas (diagnóstico) y diseñar estrategias (planificación) para resolverlos, desde la cultura organizacional hasta la gestión de recursos humanos. Y se señalan los retos que deben afrontar las organizaciones de salud, tales como la calidad, la humanización (trato humano, respeto de los derechos del paciente), accesibilidad a los servicios médicosoptimización en la administración de recursos limitadosadaptación a cambios tecnológicos constantes, nuevas demandas de consumidoresgestión del talento y mejora de condiciones laborales de profesionales

Utiliza la ciencia del comportamiento para intervenir en los procesos clave y proporciona modelos para implementar cambios efectivos, manejar la resistencia y fomentar un ambiente de mejora continua en la organización sanitaria. 

En definitiva, el DO es una necesidad en el ámbito de la salud, para garantizar todo lo referido. Pero la cuestión es poner esta teoría del DO en práctica.

Foto del autor del blog

Y nos llama la atención los que se dice de las presiones de los consumidores (usuarios, pacientes) y del personal médico. Los primeros, receptores de servicios de salud, desean lógicamente una atención personalizada y sin prisas. Los segundos, proveedores de servicios de salud, proporcionar el mejor cuidado posible a los pacientes, que puede estar en conflicto con el interés del hospital (privado).

¿Que es el desarrollo organizacional?

sábado, 28 de marzo de 2026

Pueblos magníficos de España

Los pueblos más bonitos de cada provincia de España [Xataka]
[2022. Selección cambiante cada año]

Hay pueblos en España ampliamente reconocidos en las guías turísticas como los más bonitos de España. Claro que siempre quedarán fuera algunos merecedores al menos de ser nombrados (*). Nosotros hemos ido recogiendo información, de aquí y de allá, para acabar elaborando una lista –no cerrada– de pueblos magníficos, por comunidades y provincias, que referimos por orden alfabético, resaltando en color los más renombrados y sombreando los considerados ‘imprescindibles’. Además, procuramos agruparlos por comarcas, para mantener un orden orientativo, y señalamos parajes naturales o elementos geológicos de importancia, en verde y entrecorchetados. Sirva de orientación esta particular lista, que no excluye poblaciones, villas o lugares de interés que hayamos omitido.
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(*) Debemos señalar que hay poblaciones que aparentan ser pueblos, o que nos lo parecen, y, por diversas razones –no sólo de tamaño o número de habitantes, sino también históricas u honoríficas– tienen la consideración de ciudades, están recogidos en entrada previa: Ciudades magníficas de España.
–Son ejemplos Úbeda y Baeza (Jaén, Andalucía), pero también otros bellísimos pueblos que aquí destacamos, como Caravaca de la Cruz (Murcia), Hondarribia (Guipúzcoa, País Vasco) o Peñíscola (Castellón, Comunidad Valenciana).
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Exhortación. Animamos a los lectores a hacer aportaciones o comentarios que consideren enriquecedora para esta entrada rural.

ANDALUCÍA
  • ALMERÍA 
Pueblos Cabo de Gata-Níjar (Agua Amarga, Níjar) [Cabo de Gata-Níjar: Parque Natural], Pueblos Levante Almeriense (Carboneras, Garrucha, Mojácar, Pulpí [Paraje geológico], Sorbas), Pueblos Los Filabres-Tabernas (Tabernas, Lucainena de las Torres) [Desierto de Tabernas], Pueblos Los Vélez (Vélez-Blanco: Castillo, Vélez-Rubio).
  • CÁDIZ 
Pueblos Blancos (Arcos de la Frontera, Grazalema, Olvera, Setenil de las Bodegas, Vejer de la FronteraZahara de la Sierra), Pueblos Campo de Gibraltar (Castellar de la Frontera, Gibraltar), Pueblos Costa Luz (Chiclana, Chipiona, Conil de la Frontera, Rota, Sanlúcar de Barrameda, Tarifa, Zahara de los Atunes), [Sierra de Grazalema: Parque Natural].
  • CÓRDOBA
Pueblos Alto Guadalquivir (Montoro), Pueblos Campiña de Baena (Baena), Pueblos Campiña Sur (Aguilar de la Frontera, Montilla), Pueblos Córdoba (Medina Azahara: Ciudad palatina califal), Pueblos Los Pedroches (Pedroche, Belalcázar) [Los Pedroches: Dehesa], Pueblos Subbética (Cabra, IznájarPriego de CórdobaZuheros), Pueblos Vega Guadalquivir (Almodóvar del Río: Castillo, Montoro, Rute), [Sierra Morena: Parque Natural de Hornachuelos, Parque Natural Sierra de Cardeña y Montoro].
  • GRANADA
Pueblos Alhama (Alhama de Granada, Montefrío) Pueblos Costa Tropical (Almuñécar, Salobreña), Pueblos La Alpujarra (Bubión, Capileira, Lanjarón, Pampaneira, Trevélez) [Sierra Nevada: Parque Nacional], Pueblos Loja (Loja, Montefrío).
  • HUELVA
Pueblos Costa Occidental (El Rompido, Isla Cristina: Puerto pesquero, Punta Umbría), Pueblos Cuenca Minera (Minas de Riotinto, Nerva), Pueblos Doñana (Almonte, El Rocío: Virgen del Rocío –Romería–, Mazagón) [Parque Nacional de Doñana], Pueblos Sierra de Aracena (Alájar, Almonaster la RealAracena [Cueva de las Maravillas], Jabugo) [Sierra Morena: Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche].
  • JAÉN
Pueblos Sierra Cazorla (Cazorla, Hornos de Segura, La Iruela: Castillo, Segura de la Sierra) [Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas: Parque Natural], Pueblos Sierra Morena (Andújar, Baños de la Encina) [Sierra Morena: Parque Natural de Despeñaperros, Parque Natural Sierra de Andújar], Pueblos Sierra Sur (Alcalá la Real).
  • MÁLAGA
Pueblos Antequera (Antequera, Fuente de Piedra [Laguna de Fuente de Piedra], Villanueva de la Concepción [El Torcal de Antequera: Paraje Kárstico], Pueblos Axarquía (Canillas de Aceituno, Comares, Frigiliana) [La Axarquía: Paraja Geológtico], Parauta, Pueblos Serranía de Ronda (Gaucín, Genalguazil, Júzcar, Setenil de las Bodegas) [Parque Nacional Sierra de las Nieves: Serranía de Ronda], Pueblos Costa del Sol (Casares, Estepona, Fuengirola, Mijas, Torremolinos).
  • SEVILLA
Pueblos Campiña (Carmona, Écija, Marchena, Utrera), Pueblos Sierra Norte (Alanis, Cazalla de la Sierra, Constantina, El Real de la Jara, Guadalcanal, La Puebla de los Infantes, San Nicolás del Puerto [Cascadas del Huéznar] [Parque Natural Sierra Morena: Sierra Norte], Pueblos Sierra Sur (Estepa, Osuna) [Sierra Sur], Pueblos Vega Guadalquivir (Alcalá del Río, Lora del Río, Santiponce: Itálica-Ciudad romana).

+ Ceuta y Melilla.
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Andalucía rural ofrece encantadores pueblos blancos (Grazalema, Vejer de la Frontera, Frigiliana..., en Cádiz y Málaga), de calles floridas, vistas panorámicas y patrimonio histórico; parajes naturales únicos (Sierra de Grazalema, Sierra de Aracena, Sierra Morena...), tesoros escondidos como Zuheros (Córdoba) o Pampaneira (Granada), arquitectura rural (cortijo) y rica gastronomíacon productos como el ibérico, además de una atmósfera particular.

Vejer de la Frontera, Cádiz

ARAGÓN
  • HUESCA
Pueblos Hoya de Huesca (Loarre: Castillo de Loarre), Pueblos Pirineo Aragonés (AínsaAnsóJacaMonasterio San Juan de la PeñaLárrede: Iglesia, ‘‘Ruta Iglesias del Serrablo’’, Panticosa: Balneario, Torla-Ordessa) [Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, Pirineo Aragonés: Garganta del Escalar], Pueblos Ribagorza (Bensasque, GrausRoda de Isábena), Pueblos Somontano de Barbastro (Alquézar, Rodellar).
  • TERUEL
Pueblos Maestrazgo (Cantavieja, La Iglesuela del Cid, Mirambel) [Maestrazgo: Geoparque], Pueblos Matarraña (La Fresneda, Valderrobres), Pueblos Sierra de Albarracín (Albarracín, Bronchales, Calomarde) [Sierra de Albarracín].
  • ZARAGOZA
Pueblos Campo de Daroca (Anento, Daroca), Pueblos Comunidad de Calatayud (Ateca, Nuévalos [Parque Natural Monasterio de Piedra]), Pueblos Las Cinco Villas (Sos del Rey Católico, Uncastillo), Pueblos Moncayo (Tarazona, Vera de MoncayoMonasterio de Veruela) [Moncayo: Parque Natural].
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Aragón rural destaca por impresionantes paisajes pirenaicos (Ordesa, Posets-Maladeta) y parajes naturales (Sierra de Guara, Moncayo), pueblos medievales y montañeses (Albarracín, Ainsa, Valderrobres), su rica gastronomía (quesos, vinos, carnes), y su patrimonio histórico-artístico único, (Castillo de Loarre, en Huesca, Arte mudéjar de Teruel).

Albarracín, Teruel

ASTURIAS
Pueblos Bajo Nalón (Muros de Nalón, Pravia), Pueblos Costa Verde (Castropol, Colunga, CudilleroLastresLlanesLuarca, Pravia, Ribadesella: Cuevas de Tito Bustillo), Tapia de Casariego, Tazones), [Muniellos: Reserva Natural], Pueblos Eo-Navia (Puerto de Vega, Navia), Pueblos Montaña Centras Asturias (Lena: Santa Cristina de Lena: Iglesia prerrománica), Pueblos Oscos-Eo (Taramundi: Os Teixois), Pueblos Somiedo (Pola de Somiedo, Santa María del Puerto, Villar de Vildas: Braña de la Porcanal) [Somiedo: Parque Natural], Pueblos Picos de Europa (Arenas de Cabrales, Bulnes, Cangas de Onís: Santuario de Covadonga) [Picos de EuropaParque Nacional –Desfiladeros Hermida y Sella/Beyos], Pueblos Sidra (Villaviciosa: Cultura de sidra).
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Asturias rural ofrece impresionantes paisajes, desde Picos de Europa a la costa, con pueblos con encanto, costeros (Cudillero, Lastres) o interiores (Taramundi), patrimonio cultural (hórreos, molinos, pueblos mineros), ofreciendo además la ruta primitiva del Camino de Santiago, y gastronomía asturiana (fabada, quesos, sidra), siendo un destino de naturaleza y paz.

Cudillero

BALEARES, ISLAS
  • IBIZA
Es Cubells, Santa Gertrudis de Fruitera, Sant Carles de Peralta.
  • MALLORCA
Alcúdia, Andratx, Pollença, Port de Pollença, Port D'Andratx, Pueblos Sierra Tramuntana (DeiàFornalutxSóllerValldemossa: Cartuja de Valdemosa) [Sierra de Tramontana: Paraje Natural].
  • MENORCA
Binibeca Vell, Ciutadella.
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Baleares rural ofrece naturaleza diversa, desde paisajes de huertos y molinos a la montaña (Sierra de Tramontana, en Mallorca) y la costa, con magníficas calas, yacimientos prehistóricos (talayots, en Menorca), riqueza cultural y gastronomía, incluyendo la repostería (ensaimada).

Pollença, Mallorca
[Al fondo, Cabo Formentor, que separa las bahías de Pollença y Alcúdia]

CANARIAS, ISLAS 
  • EL HIERRO
[El Golfo], La Restinga, Tamaduste, Valverde.
  • FUERTEVENTURA
Ajuy, Betancuria, El Cotillo, La Oliva.
  • GRAN CANARIA
Agaete, Puerto Mogán, TejedaTeror.
  • LA GOMERA
Agulo, [Parque Nacional de Garajonay].
  • LA PALMA
[Parque Nacional de la Taburiente], Porís de Candelaria, .
  • LANZAROTE
El Golfo, Haría, [Jameos del Agua], [Parque Nacional de Timanfaya], Teguise
  • TENERIFE
Garachico, La Orotava, Masca, [Parque Nacional del Teide].
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Canarias rural ofrece una naturaleza exuberante que incluye paisajes volcánicos, reconocida en grandes parques nacionales como la Caldera de Taburiente, en La Palma, cultivos locales (café, plátanos) y buen clima que facilita las actividades recreativas y el descanso placentero. 

Garachico, Tenerife

CANTABRIA
Pueblos Besaya (Cartes), Pueblos Costa Cántabra (Carmona, Castro Urdiales, Comillas, Laredo, Noja, San Vicente de la Barquera, Santoña, Santillana del Mar [Cuevas de Altamira], Suances), Pueblos Montaña Cántabra (Bárcena Mayor, Cabezón de la sal [Monte Cabezón: Bosque de Secuoyas], Cahecho, Camaleño (Monasterio de Santo Toribio de Liébana [Valle del Liébana], Liérganes, Mogrovejo, Potes, [Peña Cabarga], Sopeña, Tudanca).
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Cantabria rural ofrece naturaleza exuberante, de montaña (Picos de Europa, Valle del Liébana, Parque de Cabárceno, Bosque de Secuoyas) y mar, con espléndido litoral de acantilados y playas, pueblos medievales (Santillana del Mar, Potes, Bárcena Mayor), patrimonio prehistórico único (Cuevas de Altamira) y tradición gastronómica (quesadas, sobaos pasiegos). 

Santillana del Mar

CASTILLA LA MANCHA 
  • ALBACETE
Pueblos La Manchuela (Alcalá del Júcar, Jorquera), Pueblos Lagunas de Ruidera (Argamasilla de Alba, Ossa de Montiel, Ruidera) [Parque Natural Lagunas de Ruidera], Pueblos Monte Ibérico-Corredor Almansa (Almansa, Chinchilla de Monte-Aragón: Castillo), Pueblos Sierra Segura (Ayna ‘‘la Suiza manchega’’, Alcaraz [Sierra de Alcaraz], Letur, Liétor, Riópar Viejo, Yeste) [Sierra del Segura: Parque Natural Calares del Mundo y de la Sima], Pueblos Valle Cabriel (Villagorda del Cabriel, Villatoya) [Valle del Cabriel].
  • CIUDAD REAL
Almadén (Minas), La Solana (Cultura azafrán), Pueblos Campo de Calatrava (Almagro: Plaza Mayor, Corral de Comedias, Calzada de CalatravaDaimiel [Parque Nacional Tablas de Daimiel]), Pueblos Campo Montiel (Montiel, Villanueva de los Infantes), Pueblos de Molinos (Campo de Criptana), Pueblos Valdepeñas (Valdepeñas: Cultura del vino), [Valle de Alcudia y Sierra Madroña: Comarca Natural].
  • CUENCA
Pueblos La Alcarria (Buendía, Huete, Priego), Pueblos Manchuela (Alarcón, Contreras: Embalse, Iniesta, Villanueva de la Jara), Pueblos de Molinos (BelmonteMota del Cuervo ‘‘El Balcón de la Mancha’’), Pueblos Serranía Cuenca (Beteta, Cañete, Huélamo, Moya) [Parque Natural Serranía de Cuenca: Ciudad Encantada –Paraje kárstico], San Clemente, Uclés.
  • GUADALAJARA
[Barranco del Río Dulce: Parque Natural], Molina de AragónPueblos La Alcarria (Brihuega ‘‘Jardín de la Alcarria’’: Campos de lavanda, HitaPastranaTrillo), Pueblos Negros*/Sierra Norte (AtienzaCampillo de las Ranas*, Valverde los Arroyos*, Sigüenza: Casa del Doncel) [Parque Natural Sierra Norte de Guadalajara].
  • TOLEDO
Pueblos de Molinos*/La Mancha (Consuegra*, El Toboso, Madridejos*, Tembleque*), Pueblos La Jara (Alcaudete de la Jara, Los Navalucillos), Pueblos La Mesa de Ocaña (Ocaña: Plaza Mayor, Yepes), Pueblos Montes de Toledo (Guadamur: Castillo, Tesoro de Guarrazar, Orgaz) [Montes de Toledo: Parque Nacional de Cabañeros], Oropesa, Pelahustán, Pueblos Torrijos (Escalona, Maqueda, Torrijos). 
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Castilla-La Mancha rural, en sus cuatro grandes comarcas (La Mancha, La Alcarria, La Serranía y La Jara), ofrece paisajes impresionantes como el Valle del Cabrielparques naturales (Cabañeros, Alto Tajo, Serranía de Cuenca), pueblos medievales llenos de historia (Alarcón, Almagro, Consuegra con sus molinos, Brihuega, Letur), tradición manchega y rica gastronomía local, además de que nos evoca las andanzas de Don Quijote.

Campo de Criptana, Ciudad Real

CASTILLA Y LEÓN [v. Ruta Canal de Castilla]
  • ÁVILA
Pueblos El Barco de Ávila-Piedrahíta* (Bonilla de la Sierra, El Barco de Ávila, Piedrahíta), Pueblos La Moraña (Arévalo, Madrigal de las Altas Torres), Pueblos Sierra de Gredos (Arenas de San Pedro, Candeleda, Hoyos del Espino*, Mombeltrán: Castillo) [Sierra de Gredos: Parque Regional], Pueblos Valle Alberche (El Tiemblo: Toros de Guisando), Pueblos Valle Tiétar (Arenas de San PedroGuisandoPedro Bernardo) [Valle del Tiétar].
  • BURGOS
Pueblos Alfoz de Burgos (Atapuerca: Yacimientos arqueológicos), Pueblos Arlanza (CovarrubiasLermaSanto Domingo de Silos: Monasterio [Sierra Demanda]), Pueblos La Bureba (Briviesca, Pancorbo [Montes Obarenes: Parque Natural –Desfiladero de Pancorbo], Poza de la Sal), Pueblos Merindades (Frías: Tobera –Ermita, Cascadas–, Orbaneja del Castillo, Puentedey) [Las Merindades: Ojo Guareña: Paraje Geológico, Hoces del Alto Ebro y Rudrón: Parque Natural], Pueblos Odra-Pisuerga (Castrojeriz) Pueblos Ribera Duero (Caleruega, Peñaranda de Duero), Pueblos Sierra Demanda (Peña Carazo [Peña Carazo].
  • LEÓN
[Ancares Leoneses, Babia y Luna: Parque Natural], Los Argüellos: Reserva Biosfera], Pueblos El Bierzo (Balboa, Bembibre, Carucedo [Las Médulas]MolinasecaPeñalba de SantiagoVillafranca del Bierzo), [Puerto de Pajares], Pueblos Maragatería (Castrillo de los Polvazares, Val de San Lorenzo), Pueblos Montaña Central (Vegacervera: Valporquero [Cueva de Valporquero]), Pueblos Montaña Oriental Leonesa (Boñar, Riaño, Sabero: Museo de Siderurgia, Soto de Valdeón) [Montaña de Riaño y Mampodre: Parque Regional], Pueblos Tierra de Sahagún (Sahagún).
  • PALENCIA
Pueblos El Cerrato (Baltanás, Baños de Cerrato, Cubillas de Cerrato, Dueñas: Monasterio San Isidro), Pueblos Montaña Palentina (Aguilar de Campoo, Brañosera, Cervera de Pisuerga) [Montaña Palentina: Parque Natural], Pueblos Tierra Campos (AmpudiaCarrión de los CondesFrómista: Iglesia San Martín de Tours, Villalcázar de Sirga: Iglesia Santa María la Blanca), Pueblos Vega-Valdavia (La Olmeda (Villa Romana), Saldaña).
  • SALAMANCA
[Arribes del Duero: Parque Natural], Pueblos Sierra Béjar (Candelario), Pueblos Sierra Francia (La AlbercaMiranda del CastañarMogarraz, San Martín del Castañar, Sequeros) [Las Batuecas-Sierra de Francia: Parque Natural –Peña de Francia], Pueblos Tierra de Ledesma (Ledesma).
  • SEGOVIA
Pueblos Serranía Segovia (PedrazaReal Sitio de San Ildefonso: La Granja: Palacio, Riaza, Sepúlveda) [Parque Nacional de la Sierra del Guadarrama], Pueblos Tierra Pinares (Coca: Castillo, Cuéllar, Turégano) [Hoces del Río Duratón: Parque Natural].
  • SORIA
Pueblos de Almazán (Almazán), Pueblos de Berlanga (Berlanga de Duero), Pueblos Pinares (Covaleda, Duruelo de la Sierra [Castroviejo: Paraje geológico], Vinuesa) [Laguna Negra y Circos Glaciares de Urbión: Parque Natural], Pueblos Soria (Numancia: Ruinas), Pueblos Tierras del Burgo (Calatañazor [Sabinar], El Burgo de Osma, Ucero) [Cañón del Río Lobos: Parque Natural], Pueblos Tierra de Medinaceli (Medinaceli: Arco romano, Santa María de la Huerta: Monasterio), Pueblos Tierra del Moncayo (Ágreda, Vozmediano) [Monte Moncayo].
  • VALLADOLID
Pueblos Campiña del Pisuerga (Simancas: Castillo: Archivo General), Pueblos Campo de Peñafiel (PeñafielCastillo de Peñafiel + Cultura del vino: Ribera del Duero), Pueblos Tierra de Campos (Medina de Rioseco, Urueña: Villa del libro), [Riberas de Castronuño-Vega del Duero: Reserva Natural], Pueblos Tierra de Medina (Medina del Campo: Castillo de la Mota), Pueblos Tierra de Pinares (Íscar, Olmedo), Pueblos Tierra de Tordesillas (Tordesillas: Tratado de Tordesillas).
  • ZAMORA
Pueblos Aliste (Alcañices Rabanales), Pueblos Arribes Duero (Fariza, Fermoselle, Muelas del Pan: Ricobayo –Embalse) [Arribes del Duero: Parque Natural], Pueblos La Carballeda (Mombuey, Santa Cruz de los Cuérragos, Santa Eulalia del Río Negro, Villardeciervos), Pueblos Sanabria (Galende, Puebla de Sanabria, San Martín de Castañeda, Villarejo de la Sierra [Sierra de Cabrera]) [Lago de Sanabria: Parque Natural], [Sierra de la Culebra], Pueblos Tierra de Campos (Villafáfila [Lagunas], Villalpando).
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Castilla y León rural ofrece magníficos pueblos medievales (Candelario, Pedraza, Frías, La Alberca), impresionantes paisajes naturales (Picos de Europa, Sanabria, Hoces del Duratón), patrimonio histórico (castillos, iglesias, casonas) y gastronomía tradicional, todo en un extenso territorio que atesora grandes maravillas, imposibles de enumerar en pocas lineas, además de que acoge el tramo más largo del Camino Francés de Santiago.

Frías, Burgos

CATALUÑA
  • BARCELONA
Bagà, Pueblos Bages (CardonaMontserrat: Monasterio de Montserrat [Sierra de Montserrat], Mura), Pueblos Costa Barcelona* (Arenys de Mar, Garraf, Sant Pol de Mar, Sitges), Pueblos El Maresme (Arenys de Mar*, Calella*, El Masnou*), Pueblos Osona (Rupit, Tavertet: ubicación), Pueblos Montseny (Arbúcies, El Montseny) [Sierra del Montseny], Pueblos Valle de Arán (Artíes, Bagergue, Garòs).
  • GIRONA/GERONA
Pueblos Alto Ampurdán (Ampurias: Ciudad romana, Figueras: Museo Dalí), Pueblos Bajo Ampurdán (La Bisbal d'Empordà,), Pueblos Costa Brava (Blanes, Cadaqués, Calella de Palafrugell, San Feliu de Guixols, Tossa de Mar), Pueblos Medievales/Pirineo Catalán* (Beget*, Besalú*, Castellfollit de la Roca*, Monells, Olot [Paraje volcánico], Pals, Peratallada, Santa Pau*, Queralbs*), Pueblos Pla de L'Estany (Bañolas: Lago).
  • LLEIDA/LÉRIDA
Montfalcó Murallat, Pueblos Urgell (Guimerà, Seu D'Urgell, Tárrega), Pueblos Valle de Arán (Baqueira-Beret, Bagergue, Viella), Pueblos Valle de Boí, (Barruera, Boí, Durro, Erill la VallTaüll: Iglesia San Clemente de Taüll) [Pirineo Catalán: Parque Nacional de Augüestortes], Solsona.
  • TARRAGONA
Altafulla, Miravet,  Pueblos Alt Camp (Montferri, Santes Creus: Monasterio de Santes Creus, Valls), Pueblos Baix Camp (Prades), Pueblos Conca de Barberà (MontblancPobletMonasterio de Poblet), Pueblos Costa Dorada (Cambrils, El Roc de Sant Gaità, Salou), Pueblos Priorat (Siurana).

+ ANDORRA (Principado): Pueblos Valles del Valira –Les Valls de Valira–.
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Cataluña rural ofrece una gran diversidad paisajística (Pirineos, volcanes, Delta del Ebro), pueblos medievales y de montaña encantadores (Rupit, Besalú, Siurana, Camprodón), gran patrimonio históricoarquitectura tradicional (masías) y rica gastronomía catalana.

Besalú, Girona

EXTREMADURA 
  • CÁCERES: 
Coria,  GranadillaGuadalupe (Monasterio de Guadalupe), [Los Barruecos], Pueblos Sierra de Gata (Robledillo de GataTrevejo: San Martín de Trevejo) [Sierra de Gata], Pueblos Valle Ambroz (Baños de Montemayor, Hervás: Judería) [Valle del Ambroz], Pueblos Vera (Jarandilla de la Vera, Valverde de la Vera), Yuste: Monasterio), Parque Nacional de Monfragüe], Trujillo.
  • BADAJOZ: 
Pueblos Campiña Sur (Fuente del Arco, Llerena), Pueblos La Serena (Magacela, Zalamea de la Serena), Pueblos La Siberia (Herrera del Duque, Puebla de Alcocer), Pueblos Llanos de Olivenza (Alconcel, Olivenza), Pueblos Sierra Suroeste (Fregenal de la SierraJerez de los Caballeros), Pueblos Tentudía (Calera de León: Monasterio de Tentudía, Fuentes de León), Pueblos Tierra de Barros (Hornachos, Zafra), Pueblos Tierra de Badajoz (Alburquerque: Castillo de Luna), Pueblos Vegas Altas (Madrigalejo, Medellín).
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Extremadura rural ofrece naturaleza virgen (parques naturales como Monfragüe, gargantas cristalinas), patrimonio cultural (pueblos históricos como Trujillo, Guadalupe, Granadilla, Monasterios), cielos estrellados (astroturismo) y observatorios de aves, además de rica gastronomía extremeña (ibéricos, quesos como la torta del Casar, aceite, cerezas del Jerte).

Guadalupe, Cáceres (Monasterio)

GALICIA 
  • A CORUÑA/LA CORUÑA
Pueblos A Barcala (Ames, Negreira: Ponte Maceira), Pueblos Camino de Santiago (Arzúa, Melide), Pueblos Costa da Morte* y Rías Altas (Betanzos, Camariñas* [Cabo Vilano], Carballo*, Carnota*, Corcubión*, Corme*, Cedeira: San Andrés de Teixido [Acantilados de Vixía de Herbeira], Dumbría*: O Ézaro [Cascada Xaias], Fisterra* [Cabo Fisterra], Laxe*, Malpica*, Muxía*, O Barqueiro, Ortigueira, Ponteceso*, Pontedeume [Parque Natural Fragas do Eume]), Pueblos Ferrol (Ares: Redes, Mugardos), Pueblos Rías Baixas (MurosNoia, Pobra do Caramiñal [Boiro, Monte A Curota: Mirador], Rianxo) [Parque Natural das Dunas de Corrubedo e as Lagoas de Carregal e Vixán], Pueblos Sar (Dodro, Padrón), Pueblos Terra de Melide (Sobrado dos Monxes).
  • LUGO 
Pueblos A Mariña (Burela, Foz, Mondoñedo, O VicedoRibadeo: Rinlo, San Cibrao, Viveiro), Pueblos Camino de Santiago (Palas de Rei, PortomarínSamos*: Monasterio de Samos, Sarria*, Triacastela*), Pueblos Ribeira Sacra (Chantada: Belesar, Ferreira de Pantón, O Sabiñao, Pantón, Quiroga, Sober) [Ribeira Sacra: entre Lugo y Ourense], Pueblos Sarria* (Láncara, O Incio: Iglesia, Paradela), Pueblos Sierra Courel (Froxán y Seceda) [Sierra de O CourelDevesa da Rogueira], Pueblos Sierra de Ancares (Becerreá, Cervantes: Piornedo, O Cebreiro) [Sierra de Ancares].
  • OURENSE/ORENSE 
Pueblos Allariz-Maceda (Allariz, Baños de Molgas), Pueblos Baixa Limia (Bande, Entrimo, Lobios) [Parque Natural Baixa Limia-Serra do Xurés], Pueblos Celanova (CelanovaVilanova dos Infantes), Pueblos O Caraballiño (CeaMonasterio de Oseira), O Carballiño), Pueblos Ourense (Nogueira de Ramuín: Monasterio Santo Estevo de Ribas de Sil), Pueblos Ribeira Sacra (Castro Caldelas*: Castillo, Os Peares: confluencia ríos Sil y Miño, Nogueira de Ramuín, Parada de Sil), Pueblos Ribeiro (Arnoia, Castrelo de Miño, Leiro: Pazos de ArenteiroRibadavia: judería), Pueblos Macizo Central Ourensano* (Vilariño de Conso [Parque Natural O Invernadeiro]), Pueblos Trives (A Pobra de Trives*: Puente Bibei, Manzaneda* [Cabeza de Manzaneda: Sierra de Queixa]), Pueblos Valdeorras (O Barco de Valdeorras, O Bolo*: Santuario As Ermidas) [Parque Natural da Serra da Enciña da Lastra], Pueblos Verín (Laza: Entroudo, Verín: Castillo de Monterrei).
  • PONTEVEDRA 
Pueblos Baixo Miño (A Guarda*: Monte Santa Tegra –Castro–, Oia: Monasterio, Rosal: Molinos) [Parque Natural de Monte Aloia], Pueblos Caldas (Caldas de Reis, Cuntis, Pontecedures), Pueblos Condado (Mondariz: Castillo de Sobroso, Mondariz Balneario), Pueblos Rías Baixas (Baiona: Castillo de Monterreal, CambadosCangas de Morrazo, Poio: CombarroO Grove: Isla de A Toxa, San Vicente do Mar, Sanxenxo, Soutomaior: Castillo, Vilanova de Arousa) [Parque Nacional, las Islas Atlánticas], Pueblos Tabeirós-Terra de Montes (Cerdedo Cotobade, Forcarei, Oca: Pazo).
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Galicia rural ofrece paisajes naturales espectaculares, marítimos (Illas Atlánticas, Cabo Fisterra, Acantilados de Cedeira), fluviales (Ribeira Sacra: Miño y Sil, Cascada de Ézaro) y de montaña (Os Ancares), bosques frondosos (Fragas do Eume, Devesa da Rogueira), pueblos con encanto (Combarro, Allariz, Ponte Maceira, Mondoñedo), patrimonio histórico (hórreos, pallozas de Piornedo, monasterios como Oseira o Santo Estevo, pazos), famosos balnearios (A Toxa, Mondariz, Cuntis, Arnoia) y gastronomía galaica (pulpo á feira, empanada gallega), aparte de ser el final del Camino de Santiago.

Combarro, Pontevedra

LA RIOJA 
Pueblos Rioja Alta (Briones, Cellorigo, Nájera, San Millán de la Cogolla: Monasterios de Suso y YusoSanto Domingo de la Calzada: Monasterio), Pueblos Rioja Baja (Alfaro: Colegiata San Miguel Arcángel, Enciso: Ruta de los dinosaurios), Pueblos Sierra de Cebollera (El Rasillo de Cameros, Lumbreras de Cameros, Villoslada de Cameros) [Parque Natural de la Sierra de Cebollera], Pueblos Sierra de la Demanda (EzcaraySajazarra: Castillo) [Sierra de la Demanda].
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La Rioja rural ofrece paisajes naturales (Sierra de Cebollera, embalses, Parque Natural de la Sierra de Cebollera), pueblos con encanto (Briones, Villoslada de Cameros), tradicional arquitectura de piedra y madera, parte del Camino de Santiago, rica cultura vinícola, con bodegas históricas y modernas, y gastronomía riojana.

Ezcaray

MADRID (Comunidad de Madrid) 
Pueblos Cuenca Alta Manzanares (Manzanares el Real), Pueblos Cuenca Henares (Nuevo Baztán), Pueblos Las Vegas (Chinchón), Pueblos Sierra Guadarrama (Buitrago de Lozoya*, Hoyo de Manzanares, Rascafría*, San Lorenzo del Escorial: Monasterio) [Parque Nacional de la Sierra del Guadarrama, Sierra Norte*Valle del Lozoya], Pueblos Sierra Norte (Patones de Arriba) [Sierra Norte], Pueblos Sierra Rincón (La Hiruela, Montejo de la Sierra, Puebla de la Sierra) [Sierra del Rincón].
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Madrid rural ofrece pueblos medievales con encantoespecialmente en la Sierra Norte, como Buitrago del Lozoya y Patones de Arriba, naturaleza impresionante (Valle del Lozoya, Sierra del Rincón: La Hiruela), apta para el senderismo, historia y gastronomía serrana.

Chinchón

MURCIA (Región de Murcia) 
Pueblos Bajo Guadalentín (Aledo), Pueblos Costa Cálida (Águilas, Calasparra, Mazarrón), Pueblos La Manga del Mar Menor (Cabo de Palos, San Pedro del Pinatar) [La Manga del Mar Menor], Pueblos Noroeste (Caravaca de la CruzCehegínMoratalla), Pueblos Río Mula (Mula) [Sierra Espuña]), Pueblos Valle Ricote (Blanca, Ojós, Ricote) [Valle de Ricote].
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Murcia rural ofrece  pueblos históricos con encanto como Mula, Aledo, Cehegín y Caravaca de la Cruz, parajes naturales espectaculares en Sierra Espuña y el Valle de Ricote, además de una rica gastronomía (arroz de Calasparra, vinos de Jumilla y Yecla).

Caravaca de la Cruz
[Hermoso pueblo que es ciudad y santa]

NAVARRA
[Bardenas Reales, Hoces de Lumbier y ArbayúnNacedero del Urederra], Pueblos Ribera Arga-Aragón (Carcastillo: Monasterio de La Oliva), Pueblos Ribera Navarra (Fitero), Pueblos Tafalla (OliteCastillo de Olite, Tafalla, Uxue/Ujué), Pueblos Pirineo-Sangüesa (Sangüesa) [Pirineo Navarro], Pueblos Sakana (Uharte Arakil: Santuario de San Miguel de Excelsis o de Aralar) [Sierra de Aralar]), Pueblos Tierra Estella (AyeguiMonasterio de IrachePuente la Reina), Pueblos Valle Baztán (Amaiur, Elizondo), Pueblos Valle Bidasoa (Bera/Vera de Bidasoa, Ituren: Carnaval, joaldunak), Pueblos Valle Roncal (Isaba, Roncal, Uztárroz), Pueblos Valle Salazar (Ezcároz, Otsagabia), Roncesvalles, [Selva de IratiSierra de Andía]. 
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Navarra rural ofrece paisajes espectaculares como las Bardenas Reales o la Selva de Irati, valles tranquilos como el Baztán, pueblos medievales con encanto como Olite, Ujué, Ochagavía o Roncesvalles, misterios histórico-legendarios (brujas de Zugarramurdi) y rica gastronomía, sin olvidar el primer tramo hispano del Camino Francés de Santiago.

Olite [Castillo]

PAÍS VASCO
  • ÁLAVA
Pueblos Cuadrilla de Añana (Salinas de AñanaUrizaharra, Villanañe: Torre de los Varona), Pueblos Cuadrilla de Ayala (Artzinieta, Kexaa), Pueblos Llanada Alavesa (Salvatierra), Pueblos Montaña Alavesa (Antoñana, Santikurutze Kanpezu), Pueglos Rioja Alavesa (ElciegoLabastida, Labraza, Laguardia).
  • BIZKAIA/VIZCAYA
Pueblos Arratia-Nervión (Otxadio), Pueblos Bustarialdea-Urdaibai (BermeoElantxobeGernika, Mundaka) [Reserva de la Biosfera de Urdaibai], Pueblos Duranguesado (Durango, Elorrio), Pueblos Gran Bilbao (Getxo, Orduña, Portugalete, Santurtzi/Santurce), Pueblos Las Encartaciones (Balmaseda), Pueblos Lea-Artibai (Lekeitio, Ondarroa), Pueblos Uribe (Bakio). [Parque Natural de UrkiolaPuerto de Urkiola].
  • GIPUZKOA/GUIPÚZCUA
Pueblos Alto Deva (Leintz-Gatzaga, Oñati: Antuario de Arantzazu, Vergara) [Parque Natural Aizkorri-Aratz], Pueblos Bajo Deva (Deva, Mutriku: Puerto pesquero), Pueblos Bidasoa Beherrea (Hondarribia/Fuenterrabía), Pueblos Donostialdea (Andoain [Valle de Leitzaran]), Pueblos Goierri (Zerain), Pueblos Oarsoaldea (Lezo, Pasaia), Pueblos Tolosaldea (Altzo, Asteasu, Tolosa), Pueblos Urola-Kosta (Azpeitia: Santuario de Loyola, Getaria, Orio, Zarautz, Zumaia [Acantilado de Zumaia: Geoparque]).
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El País Vasco rural ofrece  paisajes naturales impresionantes (Parque Natural Aizkorri-Aratz, Valle de Leitzaran, Acantilado de Zumaia), pueblos con encanto (Laguardia, Hondarribia, Elantxobe, Getaria), arquitectura tradicional (caseríos), herencia medieval (villas amuralladas, casas-torre) y formidable gastronomía vasca (pescado fresco, txakoli).

Hondarribia, Guipuzkoa

VALENCIA (Comunidad Valenciana)
  • ALICANTE
Pueblos Marina Alta (Calpe [Parque Natural del Peñón de Ifach], Xábia), Pueblos Marina Baixa (AlteaGuadalest (Castell de Guadalest, Polop de la Marina, Villajoyosa).
  • CASTELLÓN
Pueblos Alto Mijares (Fanzara, Montanejos), Pueblos Bajo Maestrazgo (Peñíscola), Pueblos del Maestrat (Ares del Maestrat, CullaMorella, Sant Mateu), Pueblos Plana Alta (Vilafamés), Pueblos Sierra de Espadán (Aín, Villamalur) [Sierra de Espadán].
  • VALENCIA
Pueblos Albufera (Catarroja, El Palmar, Silla) [Parque Natural de la Albufera], Pueblos Hoces Cabriel (Requena, Venta del Moro) [Parque Natural de las Hoces del Cabriel], Pueblos La Canal de Navarrés (Anna), Pueblos La Costera (Xàtiva/Játiva), Pueblos La Safor (Gandía), Pueblos Los Serranos (Alpuente, Chelva, Chulilla), Pueblos Ribera Baja (Almussafes, Cullera, Sueca: El Perelló), Pueblos Valle de Albaida (Bocairent).
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La Comunidad Valenciana rural ofrece pueblos medievales con encanto (Morella, Guadalest, Bocairent, Chulilla), espectaculares parajes naturales como las Hoces del Cabriel, la Sierra de Espadán o la Albufera, aguas termales (Montanejos) y gastronomía señalada (paella).

Peñíscola, Castellón
[Otro hermoso pueblo considerado ciudad]
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España. Mapa político
[Comunidades autónomas, provincias y capitales]