domingo, 14 de enero de 2018

De catarros y gripes


La gripe dura siete días con tratamiento; y sin tratamiento, una semana.


EL CATARRO Y LA GRIPE: UN PROBLEMA DE TODOS LOS INVIERNOS

Todos los años, por estas fechas, las consultas médicas se llenan de pacientes con infecciones de vías respiratorias altas (nariz y garganta), producidas por microorganismos o microbios, principalmente virus. En ellas incluimos el catarro (resfriado común) y la gripe. Estamos, como siempre, en tiempo de catarros...

Generalmente, las infecciones respiratorias altas son benignas o autolimitadas, y el tratamiento es meramente sintomático. Es decir, nos limitamos a aliviar o paliar los síntomas, locales (obstrucción nasal, tos, dolor de garganta) y generales (fiebre, cefalea, dolor muscular, malestar general). Carecemos de tratamientos curativos.

En los catarros o resfriados predominan los síntomas locales, y si hay síntomas generales son leves. En cambio, la gripe se manifiesta con intensos síntomas generales que pueden ser incapacitantes e impedir la actividad laboral. Cuando no hay un límite claro catarro-gripal, solemos hablar de síndrome gripal.


LOS MOLESTOS SÍNTOMAS: TRATAMIENTO SIMPLE Y CON PACIENCIA

Es indudable que los mocos son muy molestos por la obstrucción nasal que producen, pero no son razón para dramatizar y acudir de urgencia a un centro sanitario (algo cada vez más habitual). La obstrucción nasal se trata con descongestivos nasales, siendo lo más sencillo aplicar suero fisiológico. 

La tos molesta puede ser tratada con un antitusivo, y para el dolor y la fiebre usamos analgésicos con efecto antitérmico, como aspirina o paracetamol. Así de sencillo. Con el correspondiente aporte líquido (incluyendo infusiones o calditos) y el necesario reposo cuando la sintomatología así lo aconseja. 

Y paciencia, claro, como se deriva del dicho que encabeza este escrito.


LAS RECOMENDACIONES GENERALES, ANTICATARRALES Y ANTIGRIPALES

Por último, aconsejamos imponer el sentido común en esta época invernal de habituales epidemias catarrales, para huir de temores infundados y torpes apresuramientos. Sin olvidar la prevención gripal en grupos de riesgo, mediante la correspondiente vacuna (esperando que sea adecuada y efectiva), o la general de infecciones respiratorias mediante lavados de manos para evitar contagios, ni la posibilidad de complicaciones en pacientes crónicos o de edad avanzada, que pueden precisar tratamientos complementarios, incluso hospitalarios. 

Este sería nuestro mensaje general: tranquilidad a los pacientes, responsabilidad a las autoridades sanitarias y profesionalidad a los medios de comunicación. Porque no son recomendables las consultas inmediatas por síntomas menores (pensemos en el hacinamiento en las salas de espera, centros de difusión de las infecciones respiratorias), ni los mensajes oficiales equívocos, ni el tremendismo informativo. 

Es necesaria la educación sanitaria de la población, de modo continuado, y no solo por este motivo que hoy acapara nuestra atención. No queremos una sociedad neurotizada por procesos catarrales que saturan los servicios de urgencia año tras año. Por el contrario, deseamos una población capaz de asumir el tratamiento sosegado de las pequeñas dolencias. Una población activa y saludable.
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Enlace externo:
Tratamientos de resfriados y gripes

Los catarros no bajan

¿Tengo una gripe o un catarro?
(pinchar para acceder a vídeo)

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