jueves, 4 de enero de 2018

Decálogo ético para una buena medicina


Donde hay amor al hombre en cuanto a hombre (Philantropie), hay también amor en el arte de curar (Philoteknie). Hipócrates

Examinando lo que llevamos escrito y analizando la realidad médica en la que nos movemos, inmersa en un revoltijo ético (un verdadero mar agitado en el que hay que tomar decisiones entre inmensas olas), decidimos sentenciar, a nuestra manera, un decálogo ético, en forma de ideario, a modo de aquel otro "decálogo del médico general" que enlazamos al final. Aun sabiendo que es fácil enunciarlo y no tan sencillo seguirlo, aquí lo dejamos con el mejor propósito.

1. Atenerse primeramente a los principios de la ética médica.

2. Sustentarse en un compromiso ético que dé apoyo al ejercicio médico (si queremos, elevándolo en forma de plegaria sanitaria apropiada a nuestro tiempo).

3. Intentar ser médico bueno antes que buen médico (quizá nos ayuden los buenos ejemplos), asumiendo que primero es el enfermo y después la enfermedad.

4. Estar dispuestos a afrontar los dilemas éticos diarios, que no son pocos.

5. No realizar más intervenciones médicas que las necesarias, evitando el excesivo control de salud que convierte a pacientes en víctimas de salud.

6. Oponerse en la medida de lo posible a la medicalización de la vida, que incluye la interesada creación de enfermedades, y que nos lleva a la expropiación de la salud.

7. Asumir las limitaciones de la medicina y reconocer los errores, pero a la vez combatir el charlatanismo médico y las pseudociencias en defensa del paciente. 

8. No olvidar el cuidado de "lo invisible", aquello que está detrás de lo meramente orgánico y que supone la parte más humana de la medicina.

9. Tener en cuenta a otros profesionales sanitarios, cuya empatía es muy necesaria.

10. Recordar que la humanización asistencial requiere una mentalidad positiva (sí, ante todo hay que mantener la ilusión).

Por último, no hemos de olvidar la existencia del Comité de Ética Asistencial (CEA), definido como “órgano consultivo multidisciplinar competente en bioética, que delibera y puede ser consultado para ayudar en la toma de decisiones sobre cuestiones de valor que se dan en el ámbito de la asistencia sanitaria”. Aunque pensamos que en nuestro medio los comités de ética asistencial se circunscriben demasiado a lo hospitalario y, por experiencia, dudamos de su efectividad.
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