Un monumento natural es un elemento natural de valor, ya geológico, geográfico o biótico, que merece una protección especial para conservarlo. Y como ejemplos ilustrativos, traigo algunos monumentos naturales de carácter geológico, sin importar que hayan sido calificados como tales o que tengan un carácter oficioso.
Dejando atrás las hojas secas de castaños y robles,
la anaranjada fronda, parda y amarilla,
caminaba encendido entre los pinos,
pisando el verde manto, sintiendo la humedad.
Con la mirada baja, en arco rastreaba,
salvando tojos y apartando helechos.
Indagaba en extensa sombra, herida
linealmente por los oblicuos rayos
de un sol debilitado. Atento a los tocones,
examinando los rincones más musgosos.
Y mi silvestre afán, bajo el amparo de Silvano,
hallaba recompensa. Los hongos más diversos
abrillantaban mis pupilas: un arcoíris vegetal
destellaba sonriente en triste umbría;
del rojo estimulante hasta el violeta
que sosiega, las setas más hermosas
y curiosas, de cuento algunas,
todas con nombres bellos. Para sus amantes,
preciosidades naturales, tan efímeras…
Recolecté, respetuoso, unas cuantas comestibles
que me agradan. Pero mi espíritu saciado
estaba contemplando tanta maravilla.
Y entonces, se fue la mirada, vertical, hacia lo alto.
[2021, 21 feb.]
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El bosque es un espacio silvestre inspirador, y en él me siento acogido por su sombra amante, como decía Rosalía de Castro («Hai antre a sombra amante das nosas carballeiras...»), tal vez por sus espíritus cariñosos.
Hablar de mundo rural es referirse al medio rural (paisaje rural, zona rural), al campo, al espacio natural donde el ser humano habita, opuesto al espacio urbano. Y la medicina rural es la que se ejerce en el medio rural; una medicina que tiene su parte 'romántica', pero también su inconveniente: aislamiento, trabajo en solitario (circunstancia que también puede verse como punto a favor). Sin pretender idealizarla, es –o era– en general una medicina más humana. Yo podría referir parte de mi experiencia profesional a modo de confesiones de un médico rural, y creo que ya he hecho algunas a lo largo de este blog. Pero mi tiempo profesional ya ha pasado. Ahora ejercen en el medio rural excelentes profesionales de la salud, mujeres y hombres, la mayoría bien formados y con talante humano. De algunos médicos rurales que son ejemplo de buenos médicos y médicos buenos hemos hablado aquí. Unos cuantos entregan su arte y su ciencia en inmensas soledades cuya belleza natural compensa los rigores meteorológicos. Por suerte, no es como en otro tiempo –no tan lejano–, cuando el médico rural trabajaba en soledad, sin ambulancia, disponiendo apenas de su caballo para desplazarse a los domicilios. En este sentido hemos avanzado mucho: raro es trabajar sin compañía, las comunicaciones han mejorado y hay disponibilidad de vehículos motorizados. Con todo, la duda está en el futuro de unos territorios que se van deshabitando. Cuando allí no haya personas a las que tratar, aliviar o consolar, no tendrá que ir ningún médico. Por eso hay que cuidar los espacios rurales y sobre todo a la gente que los habita, para que los campos sigan floreciendo y las personas viviendo en ellos.
Buscaba poemas inspirados en el caracol terrestre y apenas hallé tres dignos de mención. Uno breve, popular e infantil, que algunos atribuyen a Lope de Vega, titulado «El caracol» (Aquel caracol / que va por el sol, / en cada ramita / llevaba una flor...). Otro homónimo anónimo, más extenso, también en castellano, paródico y desestructurado: «El caracol»; aquí un bicho enorme, ‘‘que pesa dos mil arrobas’’, da brincos y arrasa los sembrados. Y un tercero en inglés, de William Cooper (1731-1800): ‘‘The Snail’’, que dice que el molusco gasterópodo –univalvo– [apecetible para algunos paladares] se pega sin temor a caer, se esconde en su casa y lleva una solitaria vida de ermitaño. Yo, no queriendo dejar de lado los maravillosos tópicos, vuelvo, con mi sentir de mirada inocente, al sol, a la casa y a la baba.
Entre mis lejanos recuerdos de infancia, están los de las noches de verano en la aldea de mi abuelo materno, como éste que surge brumoso desde un temor atávico.
Los verdes montes serpenteaban
para deleite de los ojos
que en la naturaleza gozan.
La sierra: ¡un don de eternidad!
Así se presentaba ella,
fresca, hermosa, cubierta de árboles
que alegran y procuran vida.
La sierra: ¡un singular edén!
Era refugio de animales
salvajes y hombres no sujetos
por ciudadanas ataduras.
La sierra: ¡espacio en libertad!
Los pájaros allí cantaban,
el lobo dejaba su aullido
y en silencio iban los pastores.
La sierra: ¡música y paciencia!
Y ahora poco queda, nada
del dulce manto vegetal
que el fuego se llevó veloz.
La sierra: ¡un cementerio gris!
Reducida a ceniza, evoco
lo que fue y lloro de impotencia
echando al aire las preguntas.
—¿Por qué? ¿Y cómo resucitarla?
[2022, 1 ago.]
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Poema inspirado en los grandes incendios forestales de la Sierra de la Culebra de junio y julio de 2022, y escrito poco después. Decido publicarlo ahora, este verano de 2025 en que ha vuelto a incendiarse esa sierra de la provincia de Zamora, al parecer por mano humana (¿pirómana, incendiaria, negligente?), en una oleada de incendios forestales que afectan en especial a territorios del noroeste peninsular, sobre todo de las provincias de León y Ourense (aquí con el incendio de Chandrexa de Queixa, calificado como el más grande de la historia de Galicia)*. Las monstruosas llamas dejan destrucción y muertos. Por eso el aire ardiente se llena de lamentos... Pero hay que tomar en serio la prevención, escuchando a agricultores y pastores**, quienes de verdad conocen el medio rural y saben de la incompetencia de los políticos. También hay que escuchar a verdaderos ecólogos. Y mientras nuestros bosques siguen ardiendo, hoy, aunque parezca una broma nos lo recuerda una celebración: el Día Mundial de la Prevención de Incendios Forestales. ¡Ay!, debemos concienciarnos: prevención, prevención y prevención.
**O siguiendo eficaces formas tradicionales para la gestión forestal, como la «Suerte de pinos» de Soria (recordada en referencia a los incendios AQUÍ), que confiere derechos a los vecinos, sistema ya usado en tiempos de las cartas pueblas para la repoblación territorial de zonas de interés [v. La Hispania vaciada]. O el proyecto «Ramats de Foc» (Rebaños de Fuego) de Cataluña. O el «Proyecto Mosaico» de Extremadura.
Nota final. Tras los incendios forestales, conviene prevenir la erosión del suelo –y la desertificación consecuente– por posibles lluvias torrenciales, mediante diques o barreras.
Hay animales singulares, extraordinarios o raros, por sus características morfológicas o su comportamiento. Los hay invertebrados y vertebrados; de los primeros, con protección corporal: artrópodos (insectos, arácnidos, miriápodos, crustáceos), moluscos (cefalópodos, bivalvos, gasterópodos) y equinodermos, o sin ella: gusanos, poríferos (esponjas) y celentéreos (con tentáculos: medusas, pólipos); de los segundos: mamíferos, peces, aves, anfibios y reptiles. Entre los animales de alguna manera extraordinarios, pequeños o enormes, que siempre me han llamado la atención, están los siguientes: mantis, araña, ciempiés, caracol, cangrejo, pulpo, estrella de mar, medusa, raya, caballito de mar, delfín, ballena, elefante, perezoso, canguro, ornitorrinco, pangolín, murciélago, topo, loro, ave lira, colibrí, pingüino, rana, camaleón, salamanquesa, tortuga. Dejamos al margen la percepción estética, si los consideramos animales bellos o feos, y nos referimos a especies de animales actuales, no extintas como los dinosaurios (Dinosauria: sesgadamente, monstruos de un pasado lejano que parece de pesadilla), sobresalientes por su singularidad.
La naturaleza americana también entró en el terreno
de lo mítico y de manera muy especial su fauna, aunque faltaban los
grandes cuadrúpedos de Asia y Africa. De ella hubo que hacer una
interpretación, para lo que con frecuencia se utilizó la obra de Plinio
el Viejo o se establecieron identidades con los animales europeos o con
los monstruos e híbridos, que heredados del mundo clásico, pervivieron
y se transformaron a lo largo de la Edad Media.
Durante las expediciones americanas, Oviedo* se colocó a sí mismo como el nuevo Plinio por describir con sus ojos la naturaleza de América que los escritores antiguos no pudieron llevar a cabo. (...) Las taxonomías de Oviedo retoman el modelo pliniano y transitan de lo concreto a lo difuso: animales terrestres, primero; acuáticos, después; voladores, insectos, etc.
–Otro naturalista importante de ese tiempo fue José de Acosta.
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Reino animal o Animalia [v. Reinos de la Naturaleza y Taxonomía AQUÍ]
Clasificación: 1) por alimentación (herbívoros, carnívoros, omnívoros), 2) por cómo nacen (vivíparos, ovíparos, ovovivíparos), 3) por dónde viven (acuáticos, terrestres, mixtos), 4) por tipo de esqueleto (vertebrados, invertebrados).
La zoología es la ciencia que estudia los animales. Son varias las ramas de la zoología, según el estudio específico: entomología (insectos), ictiología (peces), malacología (moluscos), mastozoología (mamíferos), ornitología (aves), etc. Y además tienen diferentes subramas; p. ej. la entomología: dipterología (moscas, mosquitos y tábanos), lepidopterología (mariposas y polillas), mirmecología (hormigas), ortopterología (saltamontes, grillos y langostas); la mastozoología: cetología (cetáceos), primatología (monos), quiropterología (murciélagos); etc.
Caracol
Filo: Mollusca, Clase: Gastropoda.
Es un molusco gasterópodo (caracoles, babosas).
Otros moluscos: Bivalvos (almejas, ostras), Cefalópodos (pulpos, calamares), etc.
*La puesta de sol como presagio de la muerte, el mar como símbolo y el deseo de descanso definitivo (no pensar en nada). [Poemas sobre la noche: Atardecer]
Se nos advertía continuamente del calentamiento global y se nos advierte ahora del cambio climático, como factores perniciosos para el medio ambiente y la naturaleza de nuestro planeta. La Tierra está en peligro, se nos dice, pero al mismo tiempo se permite la caducidad programada de los electrodomésticos, fuente importante de contaminación, un claro factor perjudicial del medio ambiente*. Podemos ver este problema evidente como contradicción o tomadura de pelo.
¿Cada cuánto tiempo cambias de móvil? ¿Y de ordenador? ¿Y de televisor? Seguramente ese tiempo haya ido acortándose en los últimos años debido, en gran medida, a la obsolescencia programada. Un fenómeno que no se refiere solo al hecho de que un objeto tecnológico deje de funcionar, sino también a que surja uno mejor o, directamente, a que pase de moda. La consecuencia es que la basura tecnológica no deja de aumentar y amenaza al medio ambiente.
Calentamiento global y cambio climático son hechos que no debemos discutir, pero en este mundo engañador, o de engañadores, hay demasiada confusión para entender dónde acaba la verdad y dónde comienza la mentira.
Periandro de Corinto (uno de los Siete Sabios de Grecia)
RIADA
Vi desatarse
las aguas de unos ríos
que antes no estaban.
Oscuras nubes
presagiaban torrentes
con sus desgracias.
Y no hubo luz
preventiva en las mentes
de quienes mandan.
Mas en desastres,
mientras el sol alumbre
habrá esperanza.
[2024, 12 nov.]
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La reciente gota fría o DANA de Valencia ha dejado lágrimas, pero también ha traído la solidaridad ciudadana. Sin embargo, no hubo prevención ni medidas paliativas que hiciesen menos doloroso el desastre. Y de ello habla Isaac Moreno, ingeniero –experto en infraestructuras hidráulicas– e historiador (a quien ya nos referimos en una entrada sobre ingeniería romana): «Si aquello se inunda, no se ponga usted allí y punto». Falta de planificación territorial, construcción en zonas inundables, ausencia de medidas preventivas (embalses de retención, diques de laminación, reforestación...). Hay que escuchar a los expertos en hidráulica.
Hay lecciones aprendidas –o que se debieron haber aprendido– de anteriores desastres naturales y que parecen olvidarse. Un educativo artículo de Xosé Luís Barreiro Rivas, en La Voz de Galicia, nos recuerda la cuestión preventiva para minimizar los efectos dañinos de las terribles lluvias torrenciales que provocan riadas e inundaciones, como las producidas ahora por la espantosa gota fría o DANA de Valencia. [DANA: depresión aislada en niveles altos.] Pero el daño producido por el agua desatada ya está hecho y, aparte de lamentar la insuficiencia (¿incompetencia o negligencia?) de nuestros gobernantes, lloramos por los muertos y declaramos nuestra solidaridad con todos los afectados, víctimas en mayor o menor grado, muchos de los cuales están sobreviviendo a duras penas. Se nos revuelven las entrañas y vomitamos un rabioso soneto...
GOTA FRÍA
No existe peor desastre natural
que el que se desatiende o mal se atiende;
si la administración se desentiende,
puede esperarse que mayor sea el mal.
La gente va muriendo y no es normal
ponerse a discutir de lo que tiende
a política guerra y que no entiende
quien no tiene mirada criminal.
Quedan solos los muertos; los demás
sufren las pérdidas de familiares
o amigos y de casas, además
del vil saqueo en dañados hogares
por el agua... No les consuela más
que el fraternal auxilio por millares.
[2024, 2 nov.]
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El desastre no ha afectado a la ciudad de Valencia, gracias al Plan Sur aplicado en su momento (1958-1969). Pero sí a los aledaños y otras comarcas próximas, carentes de planes preventivos. Esta realidad y lo que está sucediendo nos hacen plantear interrogantes. Las riadas se vienen produciendo periódicamente desde siempre, pero ahora muchos achacan la causa al cambio climático. ¿Es demostrable? Se ha dejado construir en ramblas, en zonas inundables. ¿No es reprochable la mala planificación urbanística? Para colmo, la cantidad de coches que circulan en espacios urbanos complican las tareas de rescate. ¿Cabe plantearse limitaciones futuras a la circulación de vehículos? Y hay reproches entre poder central y comunidad autónoma, una guerra política entre gobiernos no coincidentes ideológicamente que en situaciones calamitosas como ésta no nos pueden llevar a buen puerto. Mientras se debate qué administración tiene la competencia en este evento natural, los ciudadanos afectados sufren las consecuencias. ¿No es esto censurable? Es desesperante asistir a una descoordinación de los operativos de rescate y en la falta de organización de la asistencia a los afectados, deficiencias impropias de un país desarrollado o del primer mundo (esta falta de coordinación nos hace recordar la pandemia coronavírica). ¿No es preciso un mando único que ponga orden, que logre la eficacia necesaria para salvar el mayor número de vidas y canalizar el apoyo logístico en toda su extensión (alimentos, ropa, medicamentos...)? [Y pienso en especial en la imprescindible logística sanitaria.] No parece haber planes de contingencia específicos, o, si los hay, no están claros o no se aplican bien. Y por si el mal fuera poco, las víctimas sufren el pillaje de muchos desalmados. Menos mal que hay solidaridad ciudadana...
Tenemos inundaciones, huracanes, terremotos, erupciones volcánicas… y una carencia importante: la prevención para minimizar riesgos de daños producidos por estos desastres naturales. Por ello, ¿no sería conveniente una ley de desastres naturales? (*) Por supuesto, contemplando medidas de prevención –o al menos paliativas– de daños y protocolos de actuación en todo el territorio nacional.
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(*) Veo que hay una Ley sobre Desastres internacional, pero no una expresa sobre desastres naturales y nacional, tan necesaria aquí teniendo comunidades autónomas con competencias que no parecen estar claras todavía. [Teniendo Protección Civil y Comité Estatal de Coordinación, quizá convendría esa ley que regule la actuación en desastres e impida choques de competencias territoriales.]
La prevención y mitigación de desastres es el conjunto de
acciones que hacemos para asegurarnos que no suceda un
desastre, o si sucede que no nos perjudique con toda la
intensidad que podría hacerlo.
Las zonas inundables de nuestro país son conocidas y están excelentemente cartografiadas: hacen falta medidas que superen la lógica de las infraestructuras y miren hacia la prevención natural, como la vegetación fluvial. [Texto desaparecido]
—Se conocen las zonas inundables de nuestro territorio, de modo que hay conocimiento para tomar medidas preventivas y evitar inundaciones.
Inundaciones y construcciones en zonas inundables [2017/02/10]
En España se podría decir que el problema esencial no ha sido el de la ausencia de disposiciones sino el de mala aplicación de las mismas. [Texto desaparecido]
La realidad es que, desde un punto de vista legal, la respuesta es afirmativa: se puede construir en zonas inundables. Las medidas limitativas son muy laxas y hay jurisprudencia que ha limitado el impacto de alguna medida más radical, como consecuencia de problemas de procedimiento administrativo.
El mundo de las setas es de una diversidad inabarcable. Hay setas típicas y atípicas: con forma característica de paraguas y de otras formas (globulosas o caprichosas). Algunas frecuentes son bien conocidas de los aficionados a este mundo e incluso del público en general. Y con el fin de recordar ciertas características diferenciadoras, he realizado breves descripciones, o resaltado particularidades, aprovechándome del haiku como forma poética. Cada descripción individual va precedida de la correspondiente imagen, con el nombre de la seta, científico y común. Tómese desde luego como divertimento, no como detallada precisión científica.