miércoles, 20 de marzo de 2024

Benito Pérez Galdós y los médicos


En algunos ensayos se ha tratado sobre la figura del médico en las novelas del escritor Benito Pérez Galdós, ya como personaje ficticio o real,...
El médico en las novelas de Galdós rebasa la mera carcasa costumbrista consignada a su figura en otras novelas realistas como las de Balzac, y se erige en prohombre y vademécum de la sociedad civil, subrayando en su diagnóstico las carencias de ésta. Ejercía una atracción singularísima la Medicina (Rubin 1970: 79), el conocimiento de las pasiones y secretos del individuo para el desarrollo de la capacidad observadora del novelista que aspira a posesionarse de sus misterios: «Envidio a los que poseen la ciencia hipocrática, que considero llave del mundo moral; por eso vivo en continua flirtación con la Medicina…». 
Panorama de la enfermedad infantil en Galdós, Antonio D. García Ramos
bastantes de esos médicos son figuras ocasionales, pues se les cita con el título de su profesión: 'un médico', 'un físico', 'un cirujano'. Destacan cuatro, poseedores de individualidad bien dibujada, con categoría de grandes personajes: Teodoro Golfín, Augusto Miquis, Moreno Rubio y Guillermo Bruno. Galdós también hizo transitar por el escenario de sus novelas a notorios médicos coetáneos suyos: Olavide y Martínez Molina, el doctor don Federico Rubio, don Pedro Mata y el doctor Esquerdo. En los Episodios nacionales alcanzan esta gloria literaria, con alguno de los ya nombrados, don Nicolás María Rivero, el famoso oftalmólogo Delgado Jugo, el doctor Albitos, también oculista, la popular doña Polonia Sanz [odontóloga]  y don Melchor Sánchez de Toca. La auténtica devoción de Galdós por la Medicina, que confirma Gregorio Marañón en su semblanza del novelista, la atestiguan algunas descripciones de enfermedades que incluye en sus creaciones… 

Personajes médicos de Galdós, Luis S. Granjel

Las referencias en la obra galdosiana relativas a asuntos de enfermedades, heridas... son muy abundantes, tanto que en un estudio personal, inédito, recopilamos y extrajimos cerca de mil fichas relacionadas con problemas médicos. Aquellas, agrupadas con un criterio de asignaturas académicas, cubren prácticamente todo un programa de licenciatura en Medicina. 
Galdós, médico aficionado, Ramón García Lisbona

...y en sus narraciones hay descripciones de enfermedades. Gregorio Marañón* confirma la  devoción de Galdós por la Medicina en su semblanza del novelista.  


Benito Pérez Galdós (biografía y obra)
***
Sobre Benito Pérez Galdós (1843-1920)
Benito Pérez Galdós, uno de los escritores representativos de la novela realista del siglo XIX, es considerado por algunos especialistas y estudiosos como el mayor novelista español después de Cervantes. Nació el 10 de mayo de 1843 en Las Palmas de Gran Canaria; era el menor de los diez hijos, siendo su padre un coronel del ejército. Recibió una educación rígida y religiosa, pero ya desde muy joven entró en contacto con el liberalismo. Sin ser un alumno especialmente brillante, tenía gran memoria y capacidad de observación, con dotes para la música y el dibujo. Se trasladó a Madrid en 1862 para estudiar Derecho, pero se interesó más por los ambientes literarios y políticos de la capital. Francisco Giner de los Ríos lo introdujo en la filosofía del Krausismo. Colaboró como articulista en varias publicaciones de Madrid, como La Nación y La Ilustración, y dirigió La Revista De España. En 1967, el joven Galdós traduce a Dickens, autor que admiraba, y en 1868 viaja a París; la lectura de La taberna de Zola le descubre el naturalismo, que influirá en su obra literaria, marcada entonces por el realismo. Se decantó por la escritura tras publicar su primera novela, La Fontana de Oro (1870), influenciada por el estilo periodístico. Ingresó en la Real Academia Española en 1897. A finales del XIX, pasó largas temporadas en Santander y en esa ciudad organizó tertulias literarias. De 1886 a 1890 fue diputado por el Partido Liberal de Sagasta. Ingresó en el Partido Republicano, y durante las legislaturas de 1907 y 1910 fue diputado a Cortes por Madrid; junto a Pablo Iglesias, fundador del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), fue jefe titular de la «conjunción republicano-socialista». No le concedieron el Premio Nobel, al parecer por su ideología algo radical. Galdós nunca se casó, pero se le atribuyen varios romances, como el que vivió con la escritora Emilia Pardo Bazán, que fue confidente y colaboradora. En 1912, abandonó la política y dejó de escribir, aquejado de arteriosclerosis y ceguera progresiva. Arruinado y enfermo, falleció el 4 de enero de 1920 en Madrid. 

OBRA LITERARIA 
Galdós escribió 31 novelas, 46 Episodios Nacionales, 23 obras de teatro, y el equivalente a 20 volúmenes de relatos y artículos periodísticos. En 1873 comenzó la publicación de los «Episodios Nacionales» con Trafalgar, que seguirán hasta 1912, cuando aparece el último, Cánovas; con estas novelas pretendió hacer una historia novelada del siglo XIX, mezclando personajes de ficción y personajes históricos, e importantes acontecimientos políticos y militares con sucesos cotidianos y privados. Otras novelas importantes: Doña Perfecta (1876), considerada en su momento por los ultracatólicos como un panfleto anticlerical; La desheredada (1881), punto de arranque del ciclo de «Novelas españolas contemporáneas», al que también pertenece El doctor Centeno (1883); Fortunata y Jacinta (1886-1887), su obra cumbre, considerada por algunos como la narración más importante en lengua castellana después del Quijote, que retrata las vidas cruzadas de dos mujeres de distinta condición social; Miau (1888), sobre un empleado de hacienda que, por intrigas, queda cesante; Tristana* (1892), sobre la emancipación de una mujer que no quiere ser amante ni esposa; Misericordia (1897), que narra la vida penosa de dos mendigos. A pesar de escribir más de 20 obras dramáticas, apenas alcanzó el éxito como dramaturgo, aunque el estreno de su drama Electra (1901) fue un acontecimiento nacional.

ESTILO LITERARIO
Galdós muestra un profundo conocimiento del ser humano y de sus pasiones. Realizó una continua reflexión y disección de la sociedad española de su época, en especial la madrileña. Reprodujo la realidad social de su época y fue un gran recreador de ambientes, costumbres y acontecimientos. Para ello observaba atentamente, anotaba y recopilaba datos.


Retrato de Benito Pérez Galdós (1894), Joaquín Sorolla

No hay comentarios:

Publicar un comentario