lunes, 15 de agosto de 2016

Para la isla desierta: Cuatro últimas canciones de Richard Strauss


El compositor alemán Richard Strauss (1864-1949), que recibió primero influencias de los compositores clásico-románticos –Mendelssohn, Schumann y Brahms– y después de Wagner, antes de conseguir un lenguaje propio, no podría haber cerrado de mejor forma su faceta compositiva que como lo hizo, con sus Cuatro últimas canciones, para soprano y orquesta, en 1948, a la edad de 84 años, el año anterior a su muerte (no llegó a escuchar su interpretación). La proximidad de la muerte y su serena aceptación resume los poemas inspiradores, de Herman Hesse para las tres primeras canciones (Frühling, Primavera; September, Septiembre; Beim Schlafengehen, Al irme a dormir) y de Joseph von Eichendorff para la cuarta (Im Abendrot, En el ocaso). Suponen el cierre del postromanticismo musical y escuchadas individualmente o como ciclo suponen una experiencia única.

Si tuviese que llevarme a una isla desierta una decena de composiciones clásicas una sería ésta, sin duda. Valga como muestra la sublime canción final, que bien sonorizaría una despedida del mundo. ¡Que la disfruten, al menos tanto como yo! 
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Nota.- Disponen del texto traducido AQUÍ.

Vier letzte Lieder (Cuatro últimas canciones) Op. post.
IV. Im Abendrot (En el ocaso) [Text By Eichendorff]
Radio-Symphonie-Orchester Berlin, Elisabeth Schwarzkopf & George Szell

[Ciclo completo AQUÍ]
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Puedo no ser un compositor de primera clase, pero soy un compositor de segunda clase de primera clase. Richard Strauss

Otras composiciones
De Richard Strauss, magistral orquestador, también merecen ser escuchadas otras canciones (entre ellas la deliciosa Morgen), sus poemas sinfónicos, que incluyen Don Juan*, Muerte y transfiguración**, Till Eulenspiegel, Así habló Zaratustra*** (¿quién no conoce su fanfarria inicial con sus trece golpes de timbal), Don Quijote* y Una vida de héroe****, su grandiosa Sinfonía alpina y óperas como Salomé, Electra, El caballero de la rosa*****, Ariadna en Naxos o La mujer sin sombra. Gran música vocal y orquestal. [v. Composiciones de Richard Strauss, Richard Strauss: composiciones más importantes]
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*Richard Strauss se inspiró en los dos grandes mitos de la literatura española: Don Juan y Don Quijote.
**La única obra de R. Strauss que Alban Berg apreciaba.
***Inspirado en la obra homónima de Nietzsche.
****Muchos críticos lo consideran una autoglorificación del compositor.
****En su funeral se cantó el maravilloso trío final de esta ópera.
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Patobiografía de R. Strauss.- En principio, no habría mucho que decir de un hombre que murió a los 84 años de edad, suponiendo que no tendría hasta el final graves achaques. Pero leemos que «en noviembre de 1892 emprendió un viaje de ocho meses a Grecia y Egipto para recuperarse de una grave enfermedad pulmonar», sin que se especifique cuál, y probables problemas cardíacos que le llevaron a la muerte. Se dice que en sus biografías se informó de que su poema sinfónico Muerte y Transfiguración estaba inspirado en una grave enfermedad que había sufrido, pero dicha enfermedad (que tampoco he logrado averiguar) acaeció meses después, aunque su programa literario sí parece ser consecuente. Y otro párrafo nos plantea más dudas: «Me pregunto por qué he sobrevivido una vez más y he sido devuelto a la vida». (A finales del otoño de 1948, Willi Schuh, musicólogo suizo, visitó a Strauss tras una operación en una clínica de Lausana). En el plano psicológico, tenía una personalidad enigmática y contradictoria; frío y distante, frente a su mandona mujer —que parecía servirle de protector escudo social—, se ha especulado con timidez extrema o trastorno del espectro autista. 

Soy la última montaña de una larga cadena de montañas. Después de mí viene el llano. Richard Strauss

Biografías de Richard Strauss + particularidades sobre RS [*post.]
Richard Strauss –Biografías y vidas
Richard Strauss –Biografias.es
Richard Strauss –iopera.es
El mejor compositor de ópera del siglo XX.
Richard Strauss, una vida de héroe –Rubén Amón, El Mundo
Puede que el terceto final de El caballero de la rosa represente la cima de la música occidental.
Desmitificando al compositor Richard Strauss –Silvia Pujalte, Codalario.com
Richard Strauss –La música y el holocausto
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Sobre la dirección de orquesta

Mahler y R. Strauss

—Sobre la inspiración en la música:
  • La melodía es uno de los dones más nobles que una deidad invisible ha otorgado a la humanidad. 
  • Las melodías de Mozart, las sinfonías de Beethoven, las canciones de Schubert, los actos segundo y tercero de Tristán son símbolos que revelan las verdades espirituales más profundas. No son «inventadas», sino «entregadas en sueños» a quienes tienen el privilegio de recibirlas. Nadie sabe de dónde provienen, ni siquiera su creador, el portavoz inconsciente del demiurgo. 
  • La idea melódica que me asalta de repente aparece en la imaginación de inmediato, inconscientemente, sin la influencia de la razón. Es el mayor don de la divinidad y no se puede comparar con nada más. 
  • No soy de los que componen melodías largas como Mozart. No puedo ir más allá de temas cortos. Pero lo que sí puedo hacer es utilizar un tema así, parafrasearlo y extraer todo lo que contiene, y no creo que haya nadie hoy en día que pueda igualarme en eso.
—Sobre Johann Strauss:
  • De todos los dispensadores de alegría dotados por Dios, Johann Strauss es para mí el más entrañable. Admito con gusto que a veces dirigí el Perpetuum Mobile con mucho más placer que muchas sinfonías de cuatro movimientos. 
  • En cuanto a los valses del Caballero de la Rosa... ¿cómo podría haberlos interpretado sin pensar en el genio risueño de Viena? 
—Sobre Gustav Mahler:
  • En mi opinión, la obra de Gustav Mahler es una de las obras más importantes e interesantes de la historia de las artes creativas modernas.
—Sobre él mismo:
  • Mi esposa, mi hijo, mi música, la naturaleza y el sol; son mi felicidad. [Escrito en los bocetos de su Sinfonía Doméstica] 
  • Cuando durante mi estancia en Egipto me familiaricé con las obras de Nietzsche, cuya polémica contra el cristianismo me gustó especialmente, la antipatía que siempre había sentido contra una religión que libera a los fieles de la responsabilidad de sus actos (mediante la confesión) se confirmó y fortaleció. [Recuerdos de juventud y años de aprendizaje]
  • ¿Por qué la gente no ve lo novedoso de mi obra, cómo en ellas, como solo se encuentra en Beethoven, el ser humano desempeña un papel visible en la obra? 
  • Hace treinta años me consideraban un rebelde, pero hoy, como ven, he vivido para convertirme en un clásico.
  • Es difícil componer finales. Beethoven y Wagner podían hacerlo. Solo los grandes compositores pueden hacerlo. Yo también puedo.
  • Si mis obras son buenas y de alguna importancia para el desarrollo futuro de nuestro arte, mantendrán su posición a pesar de toda la oposición de la crítica y la denigración de mis intenciones artísticas.
Custiones de guerra y postguerra [Primera/Segunda Guerra Mundial]
  • En 1914, Strauss se negó a firmar el Manifiesto de los artistas e intelectuales alemanes que apoyaban el papel alemán en la guerra. 
  • En 1945, Strauss escribió su Concierto para oboe y pequeña orquesta en Re mayor por sugerencia de un soldado estadounidense.
Richard Strauss
UNIVERSAL HISTORY ARCHIVE / GETTY IMAGES

sábado, 13 de agosto de 2016

Lesiones de los peregrinos


¡Atención!, caminantes o andadores del Camino de Santiago.

En una página de turismo xacobeo, se informa de las lesiones del peregrino del Camino de Santiago, resultando las más habituales aquellas que afectan a los pies (rozaduras y ampollas), a los tendones (tendinitis) y a las articulaciones (esguinces, artritis traumáticas). También se encuentra información detallada AQUÍ. Entre las recomendaciones preventivas: calzado adecuado, programación de etapas, ejercicios de calentamiento y estiramiento, limitación de carga, cuidado de las uñas, hidratación. Y entre las de tratamiento: reposo, hielo, antinflamatorio. 

A pesar de los pequeños riesgos, del calor o el frío, de la lluvia, de las picaduras de insectos, el Camino nos aguarda. Y otras rutas, espirituales o no...

Camino de Santiago
Una mezcla de aventura turístico-deportiva y sentimiento religioso que hacen de todo aquel que lo realiza una experiencia inolvidable


Ruta jacobea: camino religioso, espiritual, cultural...



HISTORIA Y CULTURA
Alfonso II (c. 760-842), rey de Asturias, proclamó el culto al apóstol Santiago tras el descubrimiento de su tumba (*) por un ermitaño.
Códice calixtino: códice medieval más célebre de la peregrinación jacobea, s. XII.
Xacopedia: toda la cultura jacobea.

CURIOSIDADES
Elías Valiña (1929-1989) fue el impulsor de las modernas peregrinaciones a Santiago.


Catedral de Santiago de Compostela

Tras haber sido decapitado por Herodes Agripa I en el año 42 tras su regreso a Jerusalén, los restos de Santiago [Santiago el Mayor] fueron trasladados por sus discípulos en un largo viaje en barca hasta tierras gallegas. Desembarcaron en el puerto de Iria Flavia (actual Padrón) y depositaron el cuerpo del Apóstol en una gran roca que se convirtió en el Sarcófago Santo. Aunque Santiago fue enterrado poco tiempo después de su muerte, pasaron 8 siglos hasta que se encontró su tumba en el año 813. Este hallazgo se produjo gracias a una luminosa estrella (de ahí el nombre Compostela, Campus stellae, ‘Campo de la Estrella’) que llamó la atención de un ermitaño llamado Paio (Pelayo, Pelagio). Atónito por lo que veían sus ojos, alertó al obispo de Iria Flavia, Teodomiro, y pusieron rumbo hacia el monte Libredón (Liberum Donum), sobre el que se encontraba la potente luz. Allí estaba el sepulcro de Santiago el Mayor: Arcis marmoricis (Arcos marmóreos), donde también estaban sepultados sus discípulos Atanasio y Teodoro.

jueves, 11 de agosto de 2016

Persiguiendo su sueño


[Microrrelato]

“Piensa que la alambrada solo es un trozo de metal…”

Cantando su canción, un hombre joven atravesaba el mar en busca de seguridad y de un futuro soñado. Dejando atrás la guerra y sus raíces, marchaba con la mirada incierta de quien solo es un refugiado. Al llegar a tierra, en un país seguro, se topó con lo imprevisto: una cerca de alambres, metáfora del cautiverio que tanto abominaba. Y tras la metálica barrera defensiva, un campo interminable; a lo lejos se fundía su verdor con el celeste azul inmaculado. En el horizonte vislumbró la libertad y una esperanza dorada. Inspiró hondo, saltó la valla cortante y, ensangrentado, caminó entre flores carmesí, con paso firme y sin sentir dolor. 

Sonriente y renovado, al fin volaba libre como un ave, con locas ansias de justicia. A sus veinte años, bajo un sol radiante, perseguía feliz su sueño. Su legítimo sueño...

Libre - Nino Bravo

miércoles, 10 de agosto de 2016

Con su propia capacidad


Pablo Pineda, licenciado en psicopedagogía con síndrome de Down, es un ejemplo de superación que echa abajo muchos mitos sobre los límites humanos. Ha escrito dos libros y fue galardonado con la Concha de Plata al mejor actor en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián de 2009 por su participación en la película Yo, también (trailer AQUÍ). Después de escucharlo en el programa radiofónico de RNE La Observadora (AQUÍ), presentado por Teresa Viejo, decido editar este post. Se pueden hallar sus intervenciones como conferenciante en la Red, y de muestra traigo una de sus conferencias como ejemplo ilustrativo de su capacidad comunicadora. Su entusiasmo vital, sus consejos a lo padres sobre la educación de los hijos, su interés en el fomento de la autonomía y de las capacidades de los niños, su inteligencia y su simpatía, se ponen de manifiesto en sus múltiples intervenciones públicas. Desde una que nos puede servir de su propia presentación (AQUÍ) a otra realizada en Austria (AQUÍ). Asistiendo al ejemplo de Pablo Pineda, uno se cuestiona las numerosas peticiones -y concesiones- de incapacidades como se están produciendo, muchas de ellas por alteraciones mínimas. Sus propuestas de aprendizaje, superación y felicidad son encomiables. Nada es imposible...

El reto de aprender

jueves, 4 de agosto de 2016

¡Extra! Sobre la sanitaria explotación laboral


Leyendo la declaración de renuncia de la doctora Mónica Lalanda a su contrato en su servicio de salud (una de las diecisiete partes del presuntamente cohesionado Sistema Nacional de Salud), experimento una sensación de tristeza por su agotamiento profesional y a la vez de júbilo por su valentía personal. Su justificación está sustentada en lo que (casi) todos desde el nivel primario de salud sabemos y en general callamos: "la explotación laboral sangrante y despiadada, la esclavitud de un sistema sanitario absurdo que trata a sus profesionales como basura, un sistema con médicos de primera que viven a costa de médicos de segunda...". Más acuciante en su caso por la "inseguridad laboral del trabajo en Urgencias, el maltrato y la indignidad, el agotamiento, la estupidez, el despotismo, el abuso, la mala organización, la falta de planes a medio y largo plazo, la carencia absoluta de solidaridad y profesionalidad...". Y esta valiente declaración, como otras de explotación laboral (v. gr. la estival expuesta AQUÍ) me hace reparar en aquel sanitario clamor emitido desde aquí y en un tuit propio reciente:


Día a día se puede constatar en el ámbito sanitario de la atención primaria que cada cual va a lo suyo, egoístamente despreocupado de los problemas ajenos (incluso despreciativo de lo que no le afecta) y temeroso del que manda (como en otro tiempo que parecía olvidado). En un comentario se puede leer: "Es lo que merecemos"; supuestamente por tragar y callar. No se puede seguir así, aguantando lo indecible, esquivando los problemas más sangrantes y ocultando la cabeza debajo del ala. No. Es hora de decir "¡Basta!", pero de verdad.



Esta imagen de la Dra. Lalanda vale por mil palabras. Es suficientemente explosiva. ¡La salud laboral de los profesionales de la sanidad corre cada vez más peligro! 

Y nosotros sintetizamos la evolución histórica del médico hispano: 

Profesional liberal
⬇️
Profesional asalariado 
 ⬇️
Profesional esclavizado
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Hoy no hay ninguna melodía ilustrativa. Baste la música del silencio.

miércoles, 3 de agosto de 2016

Arte hospitalario y arteterapia

Foto del autor del blog

En el museo Louisiana de arte moderno de situado en la costa norte de la isla de Selandia, cerca de Copenhague, Dinamarca, podemos ver este ejemplo de lo que podríamos denominar arte hospitalario. Una moderna cama de hospital con sus accesorios. Uno puede cuestionarse si esto es arte o no, pero ahí está esa cama hospitalaria en un prestigioso museo de arte moderno, fundado en 1958, en un bello espacio natural que envuelve su arquitectura. Si en su momento nos referimos a la moderna arquitectura sanitaria, en el contexto de la estética médica y en particular del binomio arte y medicina, este viene a ser un ejemplo de lo que podemos encontrar en el interior de los modernos edificios sanitarios. Un elemento cotidiano en el ámbito de la salud vuelto obra de arte por decisión de un artista.

Y hablando de arte, hemos de reparar en la arteterapia como medio (al igual que la musicoterapia) para procurar el bienestar físico y mental...

Qué es arteterapia

lunes, 1 de agosto de 2016

Una fuente de salud

Foto del autor del blog

En el Parque Natural del Monasterio de Piedra, que debe su nombre al río Piedra, encontramos este letrero que nos anuncia las propiedades mineromedicinales de las aguas que por allí corren. Situado en Nuévalos, comarca de Calatayud, Zaragoza, este parque es una de las maravillas de la Península Ibérica, uno de esos lugares mágicos que resultan únicos. Aun sin necesidad de introducirse en sus aguas para comprobar las bondades de la hidroterapia, su contemplación ya resulta curativa.

Parque Natural del Monasterio de Piedra

viernes, 29 de julio de 2016

La medicina, esa ciencia inexacta


La Medicina es como profesión excelsa, pero como ciencia humildísima, y hay que aceptar esta insuficiencia y esta humildad en gracia a esta excelsitud. Gregorio Marañón

Yo a veces les digo a los pacientes que en medicina dos y dos son cinco... o puede que tres. Es decir, que la exactitud no existe como en las matemáticas: la medicina no es una ciencia exacta. Incluso se la llega a negar como ciencia. Por eso muchas veces se precisa de su componente de arte para alcanzar el objetivo deseado. Hemos visto a través del tiempo los cambios de parecer suscitados en torno a la limitada ciencia médica, humildísima e insuficiente como dijo Marañón.

En el campo de nutrición, hace años llegó a condenarse el aceite de oliva, en favor del aceite de girasol, para posteriormente ensalzar sus cualidades saludables hasta el límite de la exageración. En pediatría, se aconsejó que la mejor posición para dormir los bebés era boca abajo, con el fin de evitar riesgos de muerte súbita, pero desde hace unos años se aconseja lo contrario: dormir boca arriba. En ginecología, antes se recomendaba realizar la autoexploración mamaria como método de cribado para el diagnóstico precoz de cáncer de mama, y ahora ya no se recomienda. En cardiología, hace tiempo se proscribían los betabloqueantes en la insuficiencia cardíaca, después se concluyó que su uso era obligado para tratar esta dolencia cardiaca, surgiendo en la actualidad algunos argumentos en contra de tan contundente aseveración. Viéndonos desde el exterior, un extraterrestre podría exclamar: "¡Estos terrícolas están locos!", y no iría errado en su valoración.

Hay otros muchos ejemplos de cambios de parecer en las recomendaciones médicas que harían este texto interminable, afirmaciones y negaciones alternantes que realzan el dicho: donde dije digo, digo Diego. Todos ellos demuestran las contradicciones en la que estamos inmersos y la necesidad de apelar a la "humildad", a la modestia propugnada por Osler, sabiendo de la inexactitud en el ámbito de las ciencias de la salud. Y es que aquí no se puede hablar ex cathedra; reconociendo nuestra humana limitación, debemos huir de sentencias médicas concluyentes. Con el arte hipocrático, es fácil que nos pasemos o que nos quedemos cortos. Lo dicho: en medicina, dos y dos son cinco... o quizá tres.
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v. en blog: Paradoja andante–Reflexión anexa
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El tiempo pasa, la ciencia avanza y las ideas cambian...

Time after time - Miles Davis
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Un comentario en Facebook:
"El doctor ESG (un médico ya fallecido) me comentó en una ocasión que si todos los pacientes a los que prohibió en su día el pescado azul, los huevos, el aceite de oliva o el vino reclamasen daños y perjuicios, no saldría vivo de su consulta".

Que sea médico más grave
quien más aforismos sabe,
bien puede ser;
mas que no sea más experto
el que más hubiere muerto,
no puede ser.
GÓNGORA

ANEXO: POEMAS SOBRE MEDICINA [Médico, Salud, Sanidad, Enfermedad]
A la Expedición Balmis, Manuel José Quintana+/* [y AQUÍ. Análisis AQUÍ]
A un médico tuerto, Juan del Valle y Cabiedes+ [y AQUÍ]
Al niño enfermo, Miguel de Unamuno++
Anatómica, Enrique Geenzier
Bien puede ser, Luis de Góngora [11ª estrofa]+ –humor
Buena orina y buen color, Luis de Góngora+ –humor
Canción de los artríticos, Pío Baroja++ [y AQUÍ] –humor
Dolencia (Complaint), William Carlos Williams++ [y AQUÍ. An. AQUÍ]
El desahuciado, José María Gabriel y Galán++ [y AQUÍ] –Lectura AQUÍ
El mal del siglo, José Asunción Silva –Lectura AQUÍ
El médico cazador, Vital Aza+
El médico de la aldea, Javier del Granado+
El zapatero médico, Félix María de Samaniego+ –charlatanismo [visto AQUÍ]
En tren. Flor de verbasco, Antonio Machado+++ –hospital
Eutanasia, Enrique Geenzier++
Explicando una tarde anatomía, Eusebio Blasco –Lectura AQUÍ
Las palabras (The Words: ‘‘My mother said’’), Donald Hall++ [Poemas D. H.]
Médico, doille a cabeza, Rosalía de Castro
–humor [y AQUÍ/AQUÍ–con citas]
Médico titular, Juan Ramón Jiménez+ –médico de pueblo
Neuropatillo, Juan Ramón Jiménez+ –médico especialista [y AQUÍ]
Poema del manicomio, Carlos Oquendo de Amat+++ [Coment. AQUÍ]
Radiografía, Manuel Alcántara [y AQUÍ]
Receta segura contra la hipocondría, Francisco Gregorio de Salas++++
Rosa de sanatorio, Ramón María del Valle-Inclán+++ [y AQUÍ]
Si ser médico es..., Gregorio Marañón+ [y AQUÍ]
Sintiéndose acabar con el estío, Rosalía de Castro++ –enferma desahuciada
Soneto de tus vísceras, Baldomero Fernández Moreno –Lectura AQUÍ
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+Sobre médicos + otros profesionales de la salud (incluidos charlatanes).
—Luis de Góngora muestra una actitud crítica con los médicos, tanto en una estrofa de la letrilla «Bien puede ser» [v. arriba] y en la letrilla «Buena orina y buen color».
Cierto doctor medio almud 
llamar solía, y no mal, 
al vidrio del orinal 
espejo de la salud; 
porque el vicio o la virtud
del humor que predomina, 
nos lo demuestra la orina 
con clemencia o con rigor.
Buena orina y buen color, 
y tres higas al doctor.

—«Médico que para un mal que no quita, receta muchos», de Francisco de Quevedo, es un soneto satírico del galeno que prescribe una dieta estricta y medidas torturantes (poca comida o ninguna, abrigo si suda, no vino, no hembra), en cuyos tercetos se cuestiona la aptitud de ese profesional de la medicina que indica remedios que son peor que la enfermedad y por encima cobra caro por ello.
Haz la cuenta conmigo, dotorcillo: 
¿para quitarme un mal, me das mil males? 
¿Estudias medicina o Peralvillo?

¿De esta cura me pides ocho reales?
Yo quiero hembra y vino y tabardillo, 
y gasten tu salud los hospitales.

—Juan Ramón Jiménez se burla de los médicos, de un médico de pueblo y de un especialista (que considera ‘especialistito’). Sin embargo, cabe recordar su amistad con el doctor Luis Simarro, neurólogo y psicólogo; recibió cuidados de salud mental en su sanatorio y vivió un tiempo en su casa.
A caballo, ¡Dios suyo!, sobre un catre de cobre
parece que se abre en canal como el... Rey. 
...Al llegar a la puerta de la choza del pobre, 
 potro y galeno toman el pulso de la grey.
Médico titular

Este especialistito Casualidad, galeno
por vicio, ha visto a nuestro Hume-Wundtiano, cuando
le pregunta algún cliente: “Y esto, doctor, es bueno?”,
responder: “Eso dicen”…, y seguir trabajando.
Neuropatillo

—En «Sacamuelas...», el espíritu crítico quevediano no tiene límites.
Quitarnos el dolor, quitando el diente,
es quitar el dolor de la cabeza,
quitando la cabeza que le siente.

—Ser médico, según Marañón, en su ensayo Vocación y ética (1935).
Si ser médico es entregar la vida a la misión elegida... 
Si ser médico es no cansarse nunca de estudiar... 
Si ser médico es hacer de la ambición nobleza; del interés, generosidad; del tiempo, destiempo...
Si ser médico es amor, infinito amor, a nuestro semejante... 
Entonces ser médico es la divina ilusión de que el dolor, sea goce; la enfermedad, salud; y la muerte vida.


++Sobre enfermos.
—«Dolencia», de William Carlos Williams (1883-1963), describe la visita de un médico a una mujer enferma, posiblemente de parto, en una fría noche invernal, que contrasta con la calidez del interior; el tono distante pero compasivo del médico refuerza la resonancia emocional del poema.
Me llaman, y yo voy. 
El camino está helado 
pasada la medianoche, un polvo 
de nieve preso 
en las huellas rígidas de los autos.
La puerta se abre. 
Sonrío, entro y
me sacudo el frío.
He aquí una mujer enorme
de su lado de la cama.
Está enferma, 
quizás vomita, 
quizás está pariendo
a su décimo hijo. ¡Alegría! ¡Alegría!
(...)
Le aparto el pelo de la cara
y miro su miseria 
con compasión.
–Es una vivencia del propio autor, médico y poeta, en su función de partero.
–William Carlos Williams piensa como médico y poeta; la realidad de su actividad médica nutre su creatividad poética: el poema surge de las palabras y la expresión de los pacientes. El doctor Williams se conecta con el doctor Chejov, dos formas parecidas de entender el arte, aunque éste se exprese en prosa. Y Williams también escribió relatos, como «El uso de la fuerza» o la serie Historias de médicos.
–En su Autobiografía de William Carlos Williams (1951), dijo: «Nunca he sentido que la medicina interfiriera en mi vida, sino que era mi alimento y mi bebida, lo que me permitía escribir...».
–Williams recibió el Premio Nacional de Poesía de EE.UU en 1950.
–v. Poems of William Carlos Williams [con análisis]

William Carlos Williams

—En «Canción de los artríticos», Pío Baroja (1872-1956), novelista y poeta ocasional, nos dejó su socarronería en humorísticos versos.
Somos la flor y nata 
de los artríticos, 
somos la quinta esencia 
de los nefríticos; 
tenemos casi siempre 
hipertensión 
y una vaga hipertrofia 
del corazón.
–Lectura AQUÍ

—«El deshauciado», de José María Gabriel y Galán, poema sobre un paciente insatisfecho, escrito en dialecto altoextremeño (del poemario Extremeñas).

—«Las palabras» (The Words: ‘‘My mother said’’), de Donald Hall (1928-2018): interesante poema sobre un paciente con cáncer de pulmón inoperable.
My mother said, "Of course,
it may be nothing, but your father
has a spot on his lung."
(Mi madre dijo: "Por supuesto,
puede que no sea nada, pero tu padre
tiene una mancha en el pulmón".)

—«Sintiéndose acabar con el estío», de Rosalía de Castro, trata de una enferma desahuciada que pensando morir durante el año, alcanzó la primavera del siguiente.
Sintiéndose acabar con el estío 
la desahuciada enferma, 
—¡Moriré en el otoño! 
—pensó entre melancólica y contenta—, 
y sentiré rodar sobre mi tumba 
las hojas también muertas.
Mas... ni aun la muerte complacerla quiso, 
cruel también con ella; 
perdonóle la vida en el invierno 
y cuando todo renacía en la tierra 
la mató lentamente, entre los himnos 
alegres de la hermosa primavera.


+++Sobre hospitales, clínicas, sanatorios.
—«Poema del manicomio», de Carlos Oquendo de Amat (1905-1936), es un poema de disposición gráfica, y complicada interpretación, en el que el yo lírico parece experimentar una transformación con el paso de la mirada de niño a la de adulto; el niño parece huir de la locura del mundo hacia la suya propia y el adulto añorar no haber la locura colectiva de la calle. 
Tuve miedo
y me regresé de la locura...
–Poema de su único poemario, 5 metros de poemas, escrito en una hoja de esa longitud desdoblable como una acordeón; se trata de poesía de vanguardia, inspirada en el surrealismo, el creacionismo y el ultraísmo, movimientos poéticos del momento; los poemas transmiten imágenes poéticas casi oníricas y hay poemas en forma de caligrama. 
–Carlos Oquendo de Amat es una figura casi mítica de la literatura peruana contemporánea; acudió a España por persecución política y, agravada la tuberculosis que padecía, falleció en Madrid, poco antes del inicio de la guerra civil.
–Lecturas AQUÍ

Carlos Oquendo de Amat

—«Rosa de sanatorio», de Ramón María del Valle-Inclán, parece inspirado en una experiencia hospitalaria del autor, con sensaciones olorosas y visuales.
Bajo la sensación del cloroformo 
me hacen temblar con alarido interno, 
la luz de acuario de un jardín moderno
y el amarillo olor del yodoformo.


++++Sobre tratamientos, terapias, remedios, curas.
—La «Receta segura contra la hipocondría», de Francisco Gregorio de Salas (1729-1807), es más conocida en una variante: «Décima de Letamendi» (Consejos para una vida sana). Los cambios hechos por el doctor Letamendi, subrayados en el poema que reproduzco completo, son mínimos: versos 1-"arreglada", 2-"hacer muy ",  4 -"alterarse" y 7 -"aprehensión".
Vida honesta y ordenada,
usar de pocos remedios
y poner todos los medios
de no apurarse por nada.
La comida moderada,
ejercicio y diversión,
no tener nunca aprensión,
salir al campo algún rato;
poco encierro, mucho trato
y continua ocupación.

*«A la Expedición Balmis» (título completo: «A la expedición española para propagar la vacuna en América bajo la dirección de don Francisco Balmis»), de Manuel José Quintana (1772-1857), sobre la epopeya del doctor Francisco Javier Balmis (1753-1819), cirujano y médico militar español que encabezó la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna (Expedición Balmis); con él iba la enfermera Isabel Zendal. En el poema se nombra a Edward Jenner (1749-1823), médico rural, investigador y poeta, creador de la vacuna contra la viruela y considerado padre de la inmunología.

martes, 26 de julio de 2016

Para la isla desierta: Séptima sinfonía de Sibelius


El compositor finlandés Jean Sibelius (1865-1957), a cuya figura ya nos hemos referido aquí, es un extraordinario sinfonista. Sus poemas sinfónicos y sus siete sinfonías tienen una belleza incontestable. Si nos quedamos con la gran forma musical y nos planteamos una única elección, como cumbre de una progresiva evolución compositiva que, compartiendo otras opiniones, no tiene desperdicio, habremos de llevarnos a la isla la última de la serie. Y no es que, siguiendo un orden cronológico, cada sinfonía supere a la anterior, porque todas tienen su valor. Como decíamos en su momento, la Primera está próxima al sentir de Borodin y Tchaikovski, e incluso la popular Segunda, aunque ya aparece tempranamente la impronta personal que hará su música inconfundible. Su evolución lo lleva a la ruptura estilística de la Tercera, al sorprendente desafío sonoro de la Cuarta (una cumbre sinfónica de original morbidez), a la explosión sonora de la Quinta, a la extrema sutileza de la Sexta y a la plenitud deslumbrante de la Séptima, la cumbre de su sabiduría sinfónica, en la que consigue unificar las diferentes partes de la forma clásica en un único movimiento sinfónico. ¡Impresionante! Es por tanto ésta breve pero inmensa sinfonía la que, obligados al sacrificio de las demás, nos llevaríamos como parte de nuestro bagaje melódico. [v. Composiciones de Sibelius]


Patobiografía sibeliana.- En un blog como éste cabe decir que el padre de Jean Sibelius era médico de profesión (falleció cuando el futuro compositor solo contaba tres años de edad) y que el compositor tuvo problemas con el alcohol y el tabaco. Pero a pesar del consumo inmoderado de puros y de espiritosos (bien patente en las imágenes del enlace), alcanzó la edad de 91 años, sin que al parecer se haya visto mermada su capacidad compositiva. No por ello hemos dejar de censurar los malos hábitos ni de alabar las bondades de la música, en este caso la de Sibelius, un creador decisivo en la historia de la sinfonía.

Disfrutemos ahora de la Séptima sinfonía (1924) de Sibelius, misteriosa y envolvente, sombría y luminosa, mágica, en una extraordinaria interpretación.

Séptima sinfonía de Sibelius
Orquesta Filarmónica de Berlín, Herbert von Karajan
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Otras composiciones
Recomendación final: y ya puestos, de Sibelius paladeen también si pueden el resto de las sinfonías, los poemas sinfónicos y el concierto para violín. Y no nos resistimos a enlazar la única grabación que se conserva del propio Jean Sibelius, dirigiendo su Andante festivo, para cuerda y timbales. ¡Emocionante!

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Obras esenciales de Sibelius

Recomendaciones discográficas de Sibelius

martes, 19 de julio de 2016

Montaigne: sobre médicos y medicina


Al mismo tiempo que valora la salud y cree, como Hipócrates, en el poder curativo de la naturaleza, Montaigne aborrece la medicina como un medio para preservar o recuperar la enfermedad. Sus conceptos sobre médicos y medicina son hirientes e irónicos, como se puede ver en los siguientes pasajes de algunos de sus Ensayos, extractados por el doctor Joffre Marcondes de Rezende. Montaigne sufría de cálculos biliares. Murió a los 59 años de edad, sin duda sin recurrir a los médicos.

Michel de Montaigne

Acerca de la medicina, yo creo todo lo bueno y todo lo malo que dicen, porque gracias a Dios rara vez apelo a ella. La trato al contrario de los demás; no me preocupo nunca por ella y cuando enfermo, en vez de confiarme a ella, me pongo a hostigarla, y a tiempo. (Libro I, capítulo 24) 

¿Cuánta gente enferma sólo por el efecto de la imaginación. Es frecuente ver que se hace sangrar, purgar y medicar para curar los males que sólo existen porque se los imagina tener. Cuando nos faltan males verdaderos, la ciencia los proporciona. (Libro II, capítulo 12) 

No es una ciencia menos imprudente con sus conjeturas. Escojamos sólo uno o dos ejemplos, sino nos perderíamos en ese océano tan vasto y turbio de los errores cometidos por los médicos. (Idem) 

¿Cuánto tiempo hace que existe la medicina? Se afirma, sin embargo, que un innovador Paracelso modifica y destruye las viejas reglas y afirma que hasta el momento solo han servido para matar. Creo que probará fácilmente esta afirmación, pero confiarle mi vida para afirmar la superioridad de sus métodos sería una gran estupidez. (Ídem) 

Mi aversión por el arte (médico) es hereditaria. Mi padre vivió 74 años, mi abuelo 69, mi bisabuelo casi 80 años, todos sin tomar ningún medicamento. (Libro II, capítulo 37) 

Antes de nada, me enseñó la experiencia a temer a los médicos, porque no hay quien enferme más rápido y se cure más lentamente que aquellos que se entregan en manos de los médicos. Hasta la salud se altera con las dietas que ellos se inventan. [...] No se contentan los médicos con tratar las enfermedades, vigilan igualmente la salud con el fin que en ningún momento se les escape la víctima. [...] La presencia del médico o boticario aflige a muchos, más que la propia enfermedad. (Ídem) 

Como observa Nicocles, "tienen la suerte de que el sol ilumina sus éxitos y la tierra ocultar sus errores". Además, son expertos en en el arte de sacar partido de los acontecimientos, cualquier que sea. Si, por casualidad, la naturaleza (o cualquier otra causa) actúa favorablemente, atribuyen la cura a su ciencia; les cabe el mérito de todas las mejoras observadas, y se vanaglorian, en suma, junto a los que los solicitan, de aquello que nos curó, a mí y a otros mil, sin su ayuda. (Ídem) 

Si Esculapio, el maestro de todos ellos, fue fulminado por resucitar Hipólito, ¿por qué sus seguidores, que matan a tanta gente, deberían gozar de inmunidad? [...] Cuando se reúnen varios médicos alrededor del mismo caso, pervierten la profesión con disensiones y peleas. [...] ¿Cuántos médicos no vemos, atribuyéndose mutuamente la culpa de la muerte de sus víctimas? (Ídem) 

No los ataco y sí su arte; no los recrimino por sacar provecho de nuestra necedad, ya que todos actúan de la misma manera y no faltan profesiones más o menos honrosas que sólo subsisten y prosperan abusando del público. (Ídem) 

El miedo al dolor y la muerte, el deseo exacerbado de curación nos ciega. Es simplemente la cobardía lo que hace tan complaciente nuestra fe. (Ídem) 

Los médicos describen nuestros males como pregonero de aldea describe el caballo y el perro perdidos, diciendo el color del pelo, el tamaño y la raza, pero incapaces de reconocerlo si se lo presentan. (Libro III, capítulo 13) 

Extractos libremente traducidos del artículo en portugués “O que Montaigne pensava dos médicos e da medicina de sua época”, por el profesor Joffre Marcondes de Rezende.
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Nota.- Si el profesor Marcondes se limita a referir los pensamientos del autor de los Ensayos, y del creador del ensayo como género literario, no faltan escritos críticos a sus consideraciones, como podemos ver en el libro La medicina y los médicos vistos por Montaigne. Crítica de sus curiosos y atrevidos comentarios.


Montaigne