miércoles, 10 de junio de 2009

Cirugía musical


El pianista y buen amigo Alejo Amoedo me ha hecho saber de la existencia de una obra musical que describe una intervención quirúrgica, en concreto una operación de vesícula biliar, por presentar cálculos o “piedras” biliares, es decir una litiasis biliar o colelitiasis. Se trata de una breve pieza de Marin Marais (1656 - 1728), músico del Barroco francés que sufrió tal intervención (y supuestamente antes los dolorosísimos cólicos biliares); no sólo salió felizmente curado tras la litotomía que se le practicó (un desafío para su época), sino que le sirvió de inspiración para componer una curiosa música descriptiva total y, a la vez, pieza de teatro musical o, más explícitamente, quirúrgico-musical: Tableau de l'Opération de la Taille (Cuadro de la operación de piedras en la vesícula biliar).

Hay un interesante artículo sobre la obra en cuestión, realmente detallado y con la traducción del texto francés, en este excelente sitio: Amantes de la música clásica. Aquí podéis escuchar y visionar dos interpretaciones diferentes y complementarias. Para ilustrar este post, y no dejando de reiterar la recomendación de la lectura del texto en el lugar referenciado, aprovecho una de ellas, la de Paolo Pandolfo (Viola da gamba), Mitzi Meyerson (Clave), Thomas Boysen (Tiorba y guitarra barroca) y François Fauché (Narrador), por ir acompañada de las imágenes más crudas.

lunes, 8 de junio de 2009

Preservación de la música clásica (1): Educación musical


Gradus ad Parnasum (Ascenso al Parnaso)

No todo el mundo aprecia los valores artísticos de la misma manera, por lo que no debemos extrañarnos de las diferentes sensibilidades: lo que a unos emociona o subyuga, a otros espanta o deja indiferentes. Esto es bueno, porque hace posible la diversidad creadora. Si todos tuviésemos el mismo gusto y siguiésemos la misma línea sensible, permaneceríamos en un tedioso inmovilismo monocorde.

Sin embargo, también la inclinación hacia el “buen gusto” musical se verá facilitada por el aprendizaje. La enseñanza de la música en las escuelas habrá de favorecer desde una temprana edad el entendimiento de las grandes creaciones, y su conocimiento podrá despertar la sensibilidad en los jóvenes escuchantes. La educación en este ámbito es importantísima para la consecución de la apreciación musical.

Tras asistir a un debate sobre periodismo y crítica musical, esta idea se afianzó en quien esto subscribe, impulsándolo a la recreación escrita como Sinfonía Crítica (Filomúsica, nº 84, 2007), estructurada en cuatro movimientos virtuales; el último recoge expresamente este sentir general que, evidentemente, es el propio.

Teniendo un temprano conocimiento del legado musical, muchos niños que de otro modo habrían de permanecer en la ignorancia, serán impulsados a profundizar en sus estudios, bien en escuelas de música o en conservatorios (*). La enseñanza les muestra el camino, pues enseñar es orientar a quienes, carentes de experiencia, permanecen inmóviles y expectantes o andan desconcertados. Los buenos maestros y educadores, a parte de la familia y demás agentes educativos, pueden ser decisivos al respecto.

Con una buena orientación y adecuados estímulos, algunos alumnos que de otro modo habrían de seguir por otros derroteros, dirigirán su vida hacia la melódica senda. De poco valdrá la capacidad innata, la aptitud connatural del individuo, sino se le espolea para que adopte una actitud conveniente. Porque, como diría mi abuela, nadie ha nacido sabido
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(*) Un hecho anecdótico: los hermanos Rubinstein (Antón y Nikolái) fundaron, respectivamente, el Conseervatorio de San Petersburgo y el Conservatorio de Moscú, y por ello fueron muy criticados, porque existía la idea generalizada de que la fundación de un conservatorio, al expender diplomas de acreditación profesional, podría acabar con la proliferación de talentos que había hasta ese momento (como el famoso Grupo de los Cinco), que eran casi todos autodidactas.
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Este artículo es una parte del publicado en Filomúsica (revista de música culta):

Dejo enlaces a dos estupendos blogs de educación musical:

Y otro enlace a un encantador blog sobre inglés y música para niños:
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Anexo. Para la educación musical son necesarios los educadores musicales, y como una de sus cumbres cabe recordar a Nadia Boulanger (1887-1979), que fue considerada «la pedagoga musical más importante que jamás existió».

sábado, 6 de junio de 2009

David Attenborough, naturalista


No sorprende que el famoso naturalista británico David Attenborough (ya presentado en este blog al tratar un capítulo de Música y naturaleza) haya sido galardonado con el Premio Príncipe de Asturias 2009, en la categoría de ciencias sociales. Descubrí por primera vez a este singular divulgador científico en una de las series documentales de la BBC sobre la Naturaleza que protagonizó en la década de 1980, emitida por TVE2: Planeta viviente (The Living Planet). Quedé fascinado por su energía y entusiasmo, en medio de un desierto, en los hielos polares, en una intrincada selva o en la inmensidad del mar. Comprobé después que la fuerza que transmitía, como extraordinario comunicador, era semejante en otras series; le daba mayor realce a las maravillosas imágenes que presentaba. Su larga y meritoria trayectoria ha sido nuevamente reconocida. ¡Felicidades, Sir David!

Valga una secuencia sobre el Ave Lira (el sorprendente pájaro capaz de imitar cualquier sonido), como muestra del buen hacer de David Attenborough:

Y un breve reportaje de RTVE sobre este gran naturalista pueden verlo AQUÍ.

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[Blog de la Biblioteca de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Zaragoza]
Carl von Linneo, el hombre que ordenó la naturaleza; el viajero y coleccionista Joseph Banks; Georges Cuvier, el padre de la teoría de la extinción, o los intrépidos Alexander von Humboldt y Charles Darwin, que desafiando tempestades, piratas y enfermedades, cambiaron el curso de la ciencia y cuyas revolucionarias teorías pusieron en jaque las ideas y las creencias de su época.

viernes, 5 de junio de 2009

Lenguaje desvirtuado


Para la mayoría, el lenguaje es mero elemento de comunicación, necesidad para sobrevivir, y para algunos mucho más: herramienta de trabajo y juego inacabable, elemento clarificador y arma de confusión, misterio deseado y diafanidad, sangre agitada y descanso, orgullo y humildad, manifiesto de superioridad y de modestia, distingo de lo vulgar y vulgaridad plena, dardo envenenado y beso dulce, riqueza total y pobreza absoluta, gran opresión y liberación plena, creación y destrucción, dolor y placer, salvamento y perdición... Sólo a la minoría le duele su adulteración.

Alarma la corrupción de los superlativos La pereza lingüística aniquila la construcción que de los mismos hace nuestro idioma. Ya no se dice buenísimo, famosísimo, lindísimo, feísimo o grandísimo. Hoy en día escandaliza la intromisión del súper: superbueno, superfamoso, superlindo, superfeo, supergrande. El súper pulula por doquier como una plaga y uno llega a acostumbrarse, aunque no pueda asimilarlo del todo. Llegué a escuchar a una chica que, hablando por su “móvil”, le decía a su interlocutor que el aparato de telefonía que estaba utilizando, comprado recientemente, era superpequeño. ¡Qué dislate! Podrá ser correcto, pero me chirría.

Inquieta el desconcierto lingüístico con el género Decimos indistintamente el/la geriatra, el/la pediatra, el/la psiquiatra, el/la oculista o el/la foniatra. Son sustantivos de apariencia femenina válidos para ambos géneros. En cambio, se pretende la feminización de sustantivos de apariencia masculina: la psicóloga, la ginecóloga, la médica...; y yendo más lejos, de los indistintos, sirviendo de ejemplo: la jueza (ya sé que se admite, pero me suena fatal). ¿Por qué no admitir en consecuencia: el geriatro, el pediatro, el psiquiatro, el oculisto o el foniatro?

Molesta el uso redundante del número plural... Cuando los dominantes se dirigen a los dominados –aun en aparente relación entre iguales–, es empleado doblemente (“desdoblamiento léxico”)*, siendo gramaticalmente innecesario: ciudadanos y ciudadanas, trabajadores y trabajadoras, compañeros y compañeras, amigos y amigas... Siempre, o casi, en este orden y no al revés; en el afán lisonjero se olvida la caballerosidad y la gentileza (se elude incluso la concordancia con el género). Claro que, a falta de constructivas ideas, sirve para dilatar un discurso, para decir lo mismo con el doble de palabras.

¿Por qué desvirtuar el idioma? Lo anteriormente dicho sobre el género y el número parece consecuencia de un posicionamiento feminista extremadamente susceptible que, estoy seguro, parte del elemento masculino, por un afán de dar coba y ganarse al sector más numeroso; adulaciones o lisonjas politiqueras engañosamente progresistas. Nuestra lengua se presta a estos juegos; los anglosajones lo tienen resuelto. De otras razones habrán de decir los lingüistas.
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*Pretensión feminista de un “lenguaje no sexista o inclusivo”. También se pretende en el lenguaje escrito el uso de '@' (arroba) o 'x' para englobar lo masculino ('o') y lo femenino y ('a'); p. ej. médic@s/médicxs, no admitido por la RAE.

Cantinfleando
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Enlaces lingüísticos 
Gramática (morfología, sintaxis, fonética)
Elcastellano.org (Gramática. Normas del español actual)
Latinismos / LatinismosLatinismo (Wikilengua)

Más sobre la desvirtuación del lenguaje
Aún recordamos el abuso y mal uso de la palabra parafernalia, que de significar ‘bienes parafernales’ (dote matrimonial) pasó a ser boato ceremonial. Y la confusión entre políticos de los verbos dimitir (renunciar a algo) y cesar (o destituir), no diferenciando la dimisión voluntaria del cese o destitución por decisión ajena; así, se decía: ‘‘Lo han dimitido’’, en vez de ‘‘Lo han cesado (destituido)’’. Y es que gran parte de la perversión del lenguaje procede de la clase política, que en vez de dar ejemplo de buen uso de la lengua, confunde a la ciudadanía. 

Además, el empobrecimiento del castellano hablado por los españoles, que se viene dando desde la década de 1980, parece ir pareja con la merma educativa, aunque se trate de justificar con la evolución social y la adaptación natural del idioma. El vocabulario medio es escaso y se echa mano de palabras supletorias de modo inadecuado. Baste ver el uso de la palabra ‘genial (relativo al genio: intelectualmente brillante o excepcional), que se introduce como aprobación de cualquier nadería, perdiendo su fuerza semántica al degradarse el lenguaje.

Gonzalo Torrente Ballester: el respeto por el lenguaje 
También aprendíamos de él su respeto por el lenguaje, que le llevaba a vigilar y alertar: ante la pedantería o la vacuidad enfática muy presente aún en las tribunas públicas; las palabras de moda que degeneraban en tópico multiuso; la circulación de las de contrabando (como graciosamente llamaba a los extranjerismos innecesarios y por lo común mal aplicados); o la sistemática destrucción del idioma por la televisión o por cuantos estaban haciendo del castellano «una lengua de ejecutivos, de horteras o de guías de turismo». 
 

miércoles, 3 de junio de 2009

Prescripción médica y gasto farmacéutico


El gasto farmacéutico (GF) no ha dejado de crecer a pesar de las medidas aplicadas, ya en forma de recorte de la oferta de medicamentos, ya con maniobras disuasorias (cambio de receta, visados, etc.) o presiones de los gestores. De la simple correlación de prescripción médica (PM) y GF, se pasó a considerar los diversos factores que influyen en aquella y, en consecuencia, en éste. Factores poblacionales, patologías emergentes y nuevos fármacos inciden de manera incuestionable. Muchos países desarrollados aprobaron diferentes medidas correctoras para sostener sus sistemas sanitarios. Se hace necesaria la acción responsable de todos los agentes implicados en el GF para lograr el uso racional de los medicamentos.

Este es el resumen de un trabajo personal publicado en la revista médica Cadernos de Atención Primaria, editada por la “Asociación Galega de Medicina Familiar e Comunitaria” (Agamfec):

Brea Feijoo JM. Prescripción médica y Gasto farmacéutico. Cad Aten Primaria 2008; 15 (1): 5-8.

Dejo el enlace al artículo completo en formato PDF para quien le interese, debiendo señalar que la tabla 1 (Factores condicionantes de la PM y del GF) y la tabla 2 (Determinantes del uso racional de medicamentos) tienen sus contenidos intercambiados.


Nota. En «Organización asistencial» incluimos el factor tiempo. Su limitación induce a prescripciones precipitadas y, con ello, al aumento del GF.

Estos serían los puntos clave: indicadores del GF, PM inducida, factores condicionantes, Programa de incentivación de la calidad de prescripción (PICP), medidas para modular el GF, automedicación, abuso consumista, polimedicación, determinantes del uso racional de medicamentos, medicalización, Ley del medicamento, financiación selectiva de medicamentos (“medicamentazo”), homologación de recetas, asistencia farmacéutica, prescripción de enfermería, “universalización” asistencial.

lunes, 1 de junio de 2009

Léxico médico de la atención primaria (2): A-B

Como adelanté en la introducción a mi particular Léxico médico de la atención primaria, relacionado con la gestión sanitaria y las humanidades, voy a ir trayendo al blog sus entradas y correspondientes definiciones. En su momento dije que pensaba tratar solamente algunas, pero creo preferible traerlas todas, siguiendo escrupulosamente el orden ABC. Lo voy a hacer en ocho entregas y en la última daré una relación de mis fuentes de inspiración. Pero antes de comenzar con esta primera (A-B), y para que nadie se lleve a engaño, recomiendo encarecidamente la lectura de la introducción señalada.

¿Ya? Pues solamente debo señalar que he realizado pequeñas correcciones del texto original y añadido otras entradas que he considerado oportunas, hasta completar un total de unas doscientas; como suele decirse, una nueva edición corregida y ampliada. Entonces, si estáis listos e interesados, ¡adelante!


A

ABUSUARIO. En lo que se ha convertido quien de paciente o enfermo pasó a cliente, primero, y a usuario, después. O el ciudadano esforzado, que valoraba lo que recibía, transformado en “mimado social”, que todo lo desprecia. Es fácil deducir su etimología… Viene a ser un tipo extremo de “hiperfrecuentador”. De alguna manera, lo esperado de la gratuidad total; ya dijo Cervantes que lo que nada cuesta, en nada se valora. (Relacionadas: HIPERFRECUENTADOR, PACIENTE, USUARIO)

ACOSO LABORAL. Presión constante y violenta sobre el trabajador, dañándolo moralmente. Un hecho cada vez más frecuente en nuestra sociedad y en todos los ámbitos laborales; el de la Sanidad no es excepción. A Dios gracias, este cruel hostigamiento es susceptible de reclamación judicial; los países anglosajones –donde se denomina mobbing– han tomado la iniciativa en este sentido. Frente al acoso, zarpa de oso.

ACREDITACIÓN. Reconocimiento de una capacidad, prueba, garantía o aval. Es decir, el medio por el que se considera que un individuo es digno de crédito; en el caso de la medicina para ejercerla, y en el supuesto de subir de nivel en el escalafón –léase Carrera Profesional– de merecerlo. Claro que para que sea justa deberá basarse en criterios objetivos, inequívocos; nunca en prerrogativas que a unos pocos favorecen.

ACTIVIDADES EN ATENCIÓN PRIMARIA. En principio, todas las imaginables, dentro de una concepción ambiciosa de atención integral. Siendo imposible abarcarlo todo y bien, es preferible restringirse a algunas para evitar lo mucho y mal. ¿No te parece? (Relacionada: ATENCIÓN PRIMARIA)

ACUERDO DE GESTIÓN. Herramienta de gestión sanitaria que determina el establecimiento de unos objetivos sanitarios a alcanzar en un año. Supone un teórico pacto anual, entre las gerencias y los trabajadores dependientes de las mismas, que cambia en función de unas necesidades que los gestores determinan. Suelen ser polémicos y a menudo rebatidos por quienes han de conseguir los objetivos, al considerarlos desproporcionados o improcedentes. (Relacionadas: GESTIÓN SANITARIA, PRODUCTIVIDAD EN SALUD, OBJETIVO SANITARIO)

ACUMULACIÓN DE CUPOS. Una de las cruces con las que hay que cargar en Atención Primaria. Los gestores, en lugar de esta perífrasis, prefieren un término fino y técnico: “intersustitución”. Pero da igual como llamemos al hecho de cargar con lo que no nos corresponde, en función de las llamadas “necesidades de servicio”, porque lo grave es que deterioran la asistencia; la cantidad se opone a la calidad. ¿O alguien lo duda? (Relacionadas: INTERSUSTITUCIÓN, NECESIDADES DE SERVICIO)

AGRESIÓN MÉDICA. Acto reprobable, sea en forma de ataque verbal o físico, que ha ido en aumento por múltiples motivos, políticos, sociales e internos. La despersonalización políticamente inducida, convirtió al paciente en usuario –para algunos, usuario-votante–, extinguiendo los deberes de aquél para sólo tener en cuenta los derechos de éste. La sociedad se ha cargado de violencia y recibimos su contagio. Habrá que exhortar a la relajación.

ALMA MATA. Localidad de la antigua URSS donde tuvo lugar una sonada Conferencia Internacional sobre Atención Primaria de Salud, del 6 al 12 de septiembre de 1978. Sintetizada en el lema “Salud para todos en el año 2000”, presagiaba que ese año todos los pueblos del mundo habrían alcanzado un nivel de salud que les permitiría una vida social y económicamente productiva. Rebasada esa fecha, comprobamos que no se ha conseguido ese sueño, ni mucho menos; por el contrario, han surgido nuevos retos: Sida, enfermedad de las vacas locas, fiebre del pollo…

AMANUENSE. En lo que desgraciadamente ha devenido el médico general, o de familia, en un sistema sanitario público de salud que lo condena a una presurosa escribanía. (Relacionada: BUROCRACIA)

AMBULATORIO. Establecimiento donde antes se prestaban los servicios de atención primaria y que ha cedido paso al moderno centro de salud. El cambio implica variación organizativa y no necesariamente nueva construcción; en ocasiones, a una vieja edificación se le impone la nueva denominación. (Relacionada: CENTRO DE SALUD)

ANTROPOLOGÍA MÉDICA. Es la ciencia que estudia la implicación de los fenómenos sociales y culturales en la forma que tiene el hombre de entender la salud y afrontar la enfermedad. Si la Antropología (del gr. anthropos, hombre, y logos, tratado) es la ciencia que estudia al hombre en su integridad, física y moralmente, y dentro de ella existen ramas, como la A. cultual, la A. filosófica, la A. social o la A. educativa, es comprensible que exista la A. médica. La A. médica puede considerarse un subcampo de la A. social y de la A. cultural. También se han empleado otros términos para denominarla: "A. de la medicina", "A. de la salud" y "A. de la enfermedad". A veces pueden confundirse los límites de la A. médica y la Sociología médica. (Relacionadas: HUMANIDADES MÉDICAS, SOCIOLOGÍA MÉDICA)

ASISTENCIA SOCIAL. Una parcela imprescindible en nuestro tiempo que adolece de carencias. Muchos de los problemas que se presentan a diario en las consultas derivan de una situación de desamparo y soledad. Tal es así que, probablemente, los ancianos desasistidos no serían tan frecuentadores si la ayuda al bienestar social fuese eficaz. (Relacionada: TRABAJO SOCIAL)

ASOCIACIÓN MÉDICA. Un conjunto de médicos asociados (corporación, sociedad, institución, consorcio, agrupación, gremio) para un mismo fin, y la persona jurídica por ellos formada. O una alianza de profesionales de la medicina para lograr unos objetivos que individualmente serían inalcanzables; sabemos que la unión hace la fuerza.

ATENCIÓN FARMACÉUTICA. Una iniciativa de farmacéuticos hispánicos con actividad privada que no concuerda bien en el esquema de un sistema público de salud. De ser aceptada la prescripción farmacéutica –no considerada intrusismo–, tampoco sería descabellado admitir una “dispensación médica”; o sea, que a los médicos se le permitiese dispensar fármacos. (Relacionadas: FARMACÉUTICO, FARMACÉUTICO CLÍNICO)

ATENCIÓN PRIMARIA. La que proporciona el médico de familia y otros sanitarios en un centro de salud, mediante provisión de servicios y cuidados; supone el primer escalón asistencial de la sanidad pública.  Caracterizada por la “longitudinalidad” (seguimiento en el tiempo) y la accesibilidad, tiene una vocación centrada en el paciente o en la persona, no en la enfermedad. En teoría, integral (asistencial, docente, investigadora y de salud pública) y desarrollada en equipo. En la práctica, ahíta de asistencia pura y burocracia desmedida; poco cabe en Hispania para la educación sanitaria, la docencia o la investigación deseables. ¡Una lástima! (Relacionadas: LONGITUDINALIDAD, MODELO TRADICIONAL)

AUDITORÍA. Un término hasta hace poco extraño a la Sanidad Pública que se va haciendo familiar en la Atención Primaria, desde que se auditan –revisan– las historias clínicas. Pretende analizar cómo se trabaja y qué recursos se consumen; o sea, la eficiencia. Un auditor, o varios, revisan el contenido de lo escrito por los médicos… ¡sin oírlos! (Relacionada: GESTIÓN SANITARIA)

AUTOGESTIÓN. Ver MEDICINA GESTIONADA.

AUTOMEDICACIÓN. Un mal hábito derivado de diversos factores, entre los que destaca la mala educación sanitaria de la población, que a menudo trae consecuencias negativas y a veces fatales.

AUXILIAR DE ENFERMERÍA. Un inestimable apoyo –habitualmente femenino– en la consulta de medicina general. Pero pocos son los afortunados (algunos médicos del viejo modelo, o tradicional) que cuentan con esta ayuda; la pretensión de los gestores patrios es hacer desaparecer definitivamente el personal auxiliar de todas las consultas. ¡Pobre de ti!

B

B
ENEFICENCIA. Servicio de asistencia gratuita que se prestaba a pacientes sin recursos y que, gracias a la “universalización asistencial”, ya no tiene razón de ser. La atención se prestaba en dispensarios o en las consultas de los tradicionales médicos de APD (Asistencia Pública Domiciliaria). Haberla superado en Hispania supuso un hito hacia el bienestar social; si la caridad es buena, aún es mejor la distribución de los bienes; y la Sanidad es un bien común. (Relacionada: UNIVERSALIZACIÓN ASISTENCIAL)

BIENESTAR. Una situación de abundancia que debemos preservar con inteligencia, que no hay bien que mil años dure ni eternidad de vacas gordas. Así que para garantizar la atención sanitaria pública debemos valorar lo que tenemos, concienciarse del esfuerzo que supone y obrar en consecuencia, sin estrujar ni dilapidar. ¡Escucháis, usuarios míos!

BIOÉTICA. Podemos definirla como la ética (del gr. ethikos, deriv. de ethos, costumbre, hábito), ciencia o estudio de las costumbres e ideas morales, aplicada al campo de la biología, de la vida. En el campo de la medicina, como “bioética médica”, es una disciplina que trata de encauzar la conducta humana en el ámbito biomédico y de cuyos principios (autonomía, beneficencia, no maleficencia y justicia) la Atención Primaria no puede mantenerse al margen. Propone que la aptitud médica sea aplicada con una buena actitud (de poco valen los conocimientos médicos si no se aplican de la mejor manera); dicho de otro modo, propugna una ciencia con conciencia. Para darse cuenta de su importancia, no hay más que considerar los ámbitos de aplicación: aborto, eutanasia, fertilización in vitro, transfusiones de sangre, trasplantes de órganos, reproducción asistida, manipulación genética, clonación humana, dilemas derivados de la relación médico-paciente, etc. El hecho de que no sea muy tenida en cuenta en los planes de estudios médicos –al igual que el resto de las Humanidades Médicas–, supone una importante carencia de cara al ejercicio profesional, que vendrá marcado por unos deberes morales que determina la deontología médica. En estos tiempos en que a los galenos se les plantean tantos dilemas éticos es básico tener conocimientos en esta materia. (Relacionadas: DEONTOLOGÍA MÉDICA, HUMANIDADES MÉDICAS, PRINCIPIOS BIOÉTICOS)

BURNOUT. Ver QUEMADO, SÍNDROME DEL-.

BUROCRACIA MÉDICA. Entendiendo la burocracia en el sentido negativo de la cuarta acepción del Diccionario de la Real Academia Española (“administración ineficiente a causa del papeleo, la rigidez y las formalidades superfluas”), es el conjunto de trámites y papeleo en la actividad médica. Excesiva a todas luces en el primer nivel asistencial. ¡Los facultativos hacen de amanuenses o escribanos en la era informática!, cubriendo cansinamente multitud de papeles de dudosa utilidad o incluso absurdos, lo cual los conduce a un agotamiento y desgana preocupantes. Pensemos en los partes de baja por enfermedad o accidente, repetitivos, inoperantes, derivados muchas veces de inadmisibles listas de espera. Sumémosles certificados, formularios, informes, justificantes, etc., y no cuesta imaginar el precioso tiempo que roba. Mejor sería hablar, damas y caballeros, de burrocracia. (Relacionadas: AMANUENSE, CERTIFICADO MÉDICO, INCAPACIDAD TEMPORAL, JUSTIFICANTE MÉDICO, RECETA MÉDICA)

sábado, 30 de mayo de 2009

Con cada puñalada


En ocasiones extraigo –o creo que me sale– una buena dosis de humanidad, encerrada por este modo de vivir de espaldas a lo innegable. Permanecía estoico y descubrí que dentro duelen los humores, que hierve el hielo. Se enfría el incandescente río rojo que pasa y muere sin sentir. Un soplo, dicen. Un abrir y cerrar de ojos, un visto y no visto. Cuatro días. Una efímera burla. Un sinsentido. El destino nos engaña y aun lloramos sin lágrimas; de poco valen proyectos. Ya dijo Jorge Manrique en sus celebérrimas Coplas: “Vez de cuan poco valor son las cosas tras que andamos y corremos…”.

Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.

Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
que es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
y más chicos,
y llegados, son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos.

Este mundo es el camino
para el otro, que es morada
sin pesar;
mas cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar.
Partimos cuando nacemos,
andamos mientras vivimos,
y llegamos
al tiempo que fenecemos;
así que cuando morimos
descansamos.

Ved de cuán poco valor
son las cosas tras que andamos
y corremos,
que, en este mundo traidor,
aun primero que muramos
las perdemos:
de ellas deshace la edad,
de ellas casos desastrados
que acaecen,
de ellas, por su calidad,
en los más altos estados
desfallecen
.
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De la Coplas de Manrique dijo Lope de Vega que
"merecían estar escritas en letras de oro".

Fuente

viernes, 29 de mayo de 2009

Grandes compositores y desequilibrio emocional (6): Postromanticismo descentrado

Vamos a considerar a dos centroeuropeos hipersensibles y enamorados de la voz humana, que mueven sus ansias desde la desnudez a la monumentalidad expresiva: Wolf y Mahler.

El austríaco Hugo Wolf (1860-1903), otro gran compositor de lieder, aprendió de su padre –un músico aficionado– las primeras nociones musicales. Desde muy joven mostró un carácter inestable, llegando a ser expulsado de varios colegios; en su época de colegial, su mediocridad escolar parecía contrastar con su gran talento para la música. Estudió en el Conservatorio de Viena, pero debido a su conducta turbulenta también de aquí lo expulsaron. Su inestabilidad mental le llevó a perder trabajos y amigos, y además a dificultarle la composición. En 1897 intentó ahogarse –como Schumann– y al no lograr su propósito fue recluido en un sanatorio mental. Recuperado, volvió a su actividad, pero al cabo de un año recayó, por lo que fue hospitalizado nuevamente.

Wolf era un individuo extremadamente nervioso, sobreexcitado y exaltado, lo que no impedía que tuviese períodos de abatimiento; a una fase de euforia le seguía otra de postración, volviendo después a la anterior y así sucesivamente, en una alternancia maníaco-depresiva definidora de un trastorno bipolar. Sin embargo, su desequilibrio no impidió que compusiese cerca de 300 canciones –influido por la figura de Wagner y movido por su inclinación poética–, de una sencillez comparable a Schubert y de una intensidad semejante a la de Schumann.

Gustav Mahler (1860-1911), de origen bohemio y nacido el mismo año, representa otro caso de desequilibrio, aunque no tan extremado. Estamos ante el hombre y el artista hipersensible, nervioso y atormentado, introvertido y ascético, casi fanático, atraído por las maravillas de la Naturaleza (bosques, montañas, canto de los pájaros) y angustiado en extremo por los profundos combates del espíritu. Como judío, tenía conciencia de pertenecer a una raza errante y sin raíces, lo que quizás contribuyó a agriar su carácter. Era muy sensible a los ruidos, muy crítico con los compositores vanguardistas, intolerante con su entorno, difícil de tratar y lleno de manías. Y a pesar de su brusquedad, rigidez, intolerancia y vehemencia, despertó gran fascinación entre el público de Viena, rendido a su papel de director de su gran orquesta filarmónica; en definitiva, muy popular pero probablemente no amado. En su música encontramos la confesión de sus tormentos y anhelos espirituales –hacia Dios, la Naturaleza, la belleza, la pureza–, la tragedia humana en suma, expresada por medio de inmensas sinfonías que en palabras suyas “debían abarcar el mundo”. Su obra es el resignado adiós del hombre moderno al bello sueño del Romanticismo.

En el último año de su vida hizo una visita al creador del Psicoanálisis; acudió a Sigmund Freud por un terrible miedo a perder a su mujer, Alma, veinte años más joven (los celos de Mahler le hicieron quedarse casi sin amigos), y éste le dijo, según confesó la propia esposa: “Usted busca en cada mujer a su madre, a pesar de que fue una mujer enferma y atormentada...”. También, según ella, cuando lo conoció –el músico ya tenía cuarenta años– “era un solterón con miedo a las mujeres; su miedo era infinito, tenía miedo a la vida, o sea a lo femenino”. ¿Un complejo de Edipo no superado? Hay que reseñar que su padre, al parecer un hombre violento, había maltratado a su esposa siendo Gustav un niño, y eso habría de quedar grabado en su subconsciente.

Tras su muerte, no debida a un abatimiento psíquico (aunque sintió profundamente la muerte de su hija María, por difteria), sino a una doble lesión valvular cardiaca congénita (en sus antecedentes constaban amigdalitis de repetición y fiebre reumática, y un primer aviso de angina de pecho cinco años antes dirigiendo un ensayo), Alma Mahler escribiría: “Gustav se me ha ido... Una vida agitada. Alegrías enormes. Hoy es la primera noche que voy a dormir sola en un nuevo domicilio... Acabo de hallar en la caja fuerte su despedida: son los esbozos de la Décima sinfonía. Estas palabras desde el más allá son como una aparición”.

Sin duda, fue Mahler un hombre intrincado, inseguro y desvalido, que no halló la paz deseada en la tierra; un artista singular y soñador a quien su mujer había comprendido y, seguramente, amado.
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Este artículo es parte de otro publicado en Filomúsica (revista de música culta):

miércoles, 27 de mayo de 2009

Música y naturaleza (5): Las melodías fluviales


Los ríos también son elementos de la geografía física que han dado pie a la creación de espléndidas páginas musicales; la sabia que nutre la tierra y que no detiene su curso hasta fundirse con la marina inmensidad, favoreciendo la vida vegetal y animal y, en consecuencia, el asentamiento humano en sus orillas, es algo que los compositores no podían ignorar. Se escuchan voces solistas y cánticos corales alternando en el curso de la armoniosa y, en ocasiones, disonante corriente. Sin detenerse, suenan, indómitos y mansamente, hasta ser abrazados por el mar, otro gran ejecutante. En un estuario sinfónico o en un delta concertante, los ríos afinan del mismo modo, fundidos en lúbrica coda terminal.

Por su difusión y excelencia sonora, dos obras musicales dedicadas a ríos toman un lugar de privilegio: El bello Danubio azul (An der schönen blauen Donau), uno de los más famosos valses de Johann Strauss, que reiterado cada nuevo año ya forma parte del acervo musical común, y El Moldava (Vltava), de Bedrich Smetana, una fascinante descripción sinfónica del río que atraviesa las tierras de Bohemia y Moravia, en la República checa, sonoramente pintado desde su nacimiento en las montañas hasta su majestuosa llegada a Praga.

A parte de estas dos obras decimonónicas, en el siglo XX varios compositores americanos hicieron su ofrenda musical a las corrientes naturales de agua dulce. Ferde Grofé compuso la suite Mississippi, río que enseguida relacionamos con el escritor Mark Twain y sus inmortales personajes, y la Suite del Gran Cañón (Grand Canyon Suite), inspirada en la escarpada garganta excavada por el río Colorado. En Sudamérica, Heitor Villalobos concibió la partitura orquestal Amazonas, embebida del exuberante colorido de la selva brasileña. Y Alberto Ginastera creó el ballet Panambí, su primera obra numerada, que comienza con el Claro de luna sobre el Paraná, río que al recibir las aguas del Iguazú –el de las maravillosas cataratas– marca el límite entre Argentina y Paraguay.

Otras músicas desarrolladas al margen de la música culta occidental también han dado frutos sonoros inspirados en los ríos. Pensemos en culturas lejanas y en la importancia de áreas geográficas que abruman por la inmensidad de sus territorios, como India o China; tienen sus ríos y, por supuesto, sus reverentes. Adentrarse en otros ámbitos obligaría a salirse de los límites de este escrito. Por lo tanto, hemos de conformarnos con el reconocimiento de su existencia.
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«Las melodías fluviales» forma parte de un ensayo publicado en Filomúsica (revista de música culta) sobre las obras musicales inspiradas en la naturaleza: 

Y como muestra músico-fluvial, nada mejor que El Moldava (Vltava), de Smetana, melódico ejemplo del fluir de un río.

«El Moldava»: poema sinfónico perteneciente al ciclo Mi patria (Má vlast, 1874), una fascinante descripción sinfónica del río que atraviesa las tierras de Bohemia y Moravia, en la República checa, sonoramente pintado desde su nacimiento en las montañas hasta su majestuosa llegada a Praga y, finalmente, su unión con el Elba (en Mělník, a 35 km).

lunes, 25 de mayo de 2009

Gestión buena


¿Qué debe perseguir la buena gestión? Unos objetivos mediante la rentabilidad, no a su costa; el buen gestor se vale de la efectividad sin menoscabo de la calidad y al menor coste posible, con eficiencia. Por supuesto, objetivos útiles y realistas, evitando el buen gestor la experimentación baldía y la mera persecución de la proyección propia. Y desde luego el buen servicio al cliente, sin descuidar la satisfacción del subordinado, el trabajador que lo presta.

¿Cómo debe realizarse la buena gestión? Con claridad y transparencia; la claridad de ideas no admite titubeos o inseguridad. Acercándose a la realidad, palpándola; desde las atalayas la visión se difumina, de cerca la impresión es bien distinta: lo aparentemente hermoso puede volverse aborrecible. En definitiva, adecuando el rumbo, no navegando a la deriva aguardando que el azar depare la arribada a buen puerto; la improvisación, uno de nuestros grandes males, explica los frecuentes naufragios.

¿Qué entraña la buena gestión sanitaria? Idealmente lo mismo que la gestión en general: 1) persigue un fin con efectividad; 2) adecua los recursos en busca de la eficiencia, sin cicatería; 3) pretende objetivos útiles y realistas, no experimentación baldía y proyección personal; 4) intenta prestar un buen servicio al usuario sin descuidar la satisfacción del trabajador; 5) es clara y transparente, se impregna de firmeza y objetividad; 6) se acerca a la realidad y la palpa; 7) procura la mejora continua de la calidad... ¡Una bella entelequia!

viernes, 22 de mayo de 2009

Quo vadis, galeno?


Ya se confunden los límites… Inconfesables pensamientos toman los altos territorios, degradándolos a lo más ínfimo. ¡Todo parece cíclico! Lo que fue bienvenida transigencia, tras la inmensa intolerancia, desea retornar rabiosamente a lo lejano indeseable. Mala cosa. Preguntaréis porqué, quienes estáis al margen de sanitarios despropósitos. Sencillamente, porque con los lustros no ha llegado la respuesta esperada. O peor si me apuráis: el bienestar teórico devino en malestar real, en desazón creciente, en crisis de la medicina general.

El desagradecimiento surgió de las cesiones. El insulto de las buenas maneras. El desprecio de la gratuidad mal entendida. En general, poco o nada satisface si apenas cuesta; de siempre lo sabemos. Y no es que personalmente aguarde recompensas, ni besos o palmadas cariñosas, ni mucho menos monumentos como antaño, ni tan siquiera una modesta y simpática caricatura. Sólo aguardo el radical cambio sanitario hacia la salvación de lo que queda, la toma de otro rumbo, para no tener que lamentarnos durante otros muchos lustros.

Y no penséis que el pesimismo me derrota, el análisis me roba la sonrisa. La población ignora, desconoce los arraigados errores; la información es tendenciosa, desinformación por tanto. En el paraíso que le pintan no abundan los árboles alegres; impaciencia, descontento, irritación, tristeza en suma, subyacen bajo un sol bien desvaído. Los mensajes son perniciosos, perversos, equívocos. “¡Consuma!... ¡Déjese llevar!... ¡No piense!... ¡Consulte al…! (el que busca su propio provecho)… ¡Si le pica, vaya a que le rasque…! (quien se quema)”. Aquí nos idiotizan.

Según un aforismo, a buen entendedor pocas palabras bastan. Así que no entraré en detalles, que la inteligencia mínima vale para rellenar carencias. Lejos de educar, los televisivos y radiofónicos mensajes llegan a ser un cúmulo de disparates, o de verdades a medias. Para que los individuos se desasosieguen, busquen ávidamente, no encuentren o descubran fantasmas y, finalmente, se desesperen. Que de la mayor excitación a la depresión más profunda se pasa sin sentir. Por eso, son necesarios otros derroteros hacia la sanitaria sensatez.

Que unos siempre ganan nadie lo discute. Pero la mayoría sufre las consecuencias de los malos planteamientos. Y los que están en medio van perdiendo la salud que, por norma, en otros procuran. Son profesionales de la salud venidos a menos, otrora admirados por su entrega y hondo sacrificio. Sobrantes –¡conveniente esta vulgaridad!– no hace tanto y ahora cada vez más escasos, por razones obvias. No obstante, eternamente necesarios, añorados (¡quién lo diría!) cuando las campanas repican en el desierto de ideas.

Hartos estamos, y harto estoy, de improvisación y vanos lamentos. Hay que afrontar la realidad con valentía, sin ver oros donde pintan bastos. De un sistema particular como el nuestro, que no prevé, que no planifica, que improvisa a cada paso mal dado, poco se puede esperar. Sus responsables, hombres y mujeres, ¿son ineptos, se dejan engañar o es que están ciegos? Me inquieta el futuro del médico de cabecera. En la Hispania de inútiles extremos, acomplejada u ombligo del mundo, me pregunto como parte sin certeza: Quo vadis, galeno?
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Es significativo el hecho de que los nuevos licenciados no hallen atractivo en el ejercicio de la medicina general: ¿Por qué no eligen Medicina de Familia?

miércoles, 20 de mayo de 2009

Disonancias sanitarias


De fondo una música vanguardista… Sonoridades que se me escapan, disonantes, agresivas, furibundas; desde la visión partidaria de lo melodioso, sin belleza. Las notas percutidas golpean mis tímpanos y retumban en mi cerebro como mazas asesinas. Anárquico ruido. No es la música que me embriaga, que sutilmente me eleva. Y en medio de este caos otra cuestión muy poco harmónica, molesta, perturbadora, dañina: la problemática sanitaria derivada de una organización ineficaz, caótica en cierto modo, para nada musical.

El escalón primario en el inicio de una confusión aún no resuelta… En Hispania, años de teóricos planteamientos, de planificaciones de despacho, ciegos a la realidad y a la razón sordos, pasando sin historia. Viejos ambulatorios dejando paso a modernos centros de salud; revestimiento de modernidad externa y aparente mejora en la esencia. Los clásicos médicos de cabecera, dedicados a la generalidad de la ciencia médica, limitados en su saber, intuitivos de ojo clínico y recetadores compulsivos, cediendo inmediatamente a la vanguardia de formación hospitalaria, a los sabios omniscientes y arrogantes, encumbrados como especialistas en medicina familiar y comunitaria, investigadores y docentes, capaces de enfrentarse a las dificultades más diversas, de resolver rompecabezas sindrómicos, de encauzar comportamientos y reinsertar socialmente ovejas descarriadas.

Por encima de todo, los médicos de familia… Clínicos, cirujanos, traumatólogos, tocólogos, ginecólogos, dermatólogos, otorrinolaringólogos, oftalmólogos, psiquiatras, dietistas, higienistas, radiólogos, sociólogos, gestores, predicadores, misioneros… todopoderosos semidioses de la atención primaria. No como los primitivos médicos no especialistas, vulgares mortales, combatientes de síntomas, tanteadores terapéuticos, limitados en conocimiento, carentes de habilidades, desconocedores de técnicas… simples generalistas sin futuro, predestinados a desaparecer de modo fulminante, como los dinosaurios antediluvianos. Y sin haberse completado la mudanza, los semidioses cayendo de su pedestal de artificio y desmoronándose como ídolos de barro, conscientes de la entelequia. Cercenadas sus aspiraciones por un sistema sanitario público economicista, que los condena a trabajar contrarreloj, asidos a una cadena interminable de usuarios con conflictos, sumergidos en un río de tinta inacabable. Cansados de las disonancias y acaso envidiando a los viejos dinosaurios, en cierto modo más libres.

¡Escuchemos atentamente las enormes disonancias!... Casi todo ha sido parchear o rellenar oquedades. Ninguna reforma inteligentemente homogénea, en el respeto a la idiosincrasia territorial. Experimentos cutres por aquí, centros piloto por allá, para continuar igual o para alcanzar una situación de mayor complejidad burocrática. Chapuza e improvisación. No es tremendismo, son disonancias… Sabemos que un sistema de calidad precisa un presupuesto suficiente, no el racaneo habitual que no concuerda con lo que políticamente se trata de vender. Peor aún: malgastar por el apremio surgido de la incompetencia o en la procura de ganancia en las urnas. Nefasta la gestión que se acoge a la sinrazón. Disonancias por doquier… El médico del sistema público hispánico resistiendo en solitario la embestida diaria, despachando a todo el que entra por la puerta, con o sin cita, obligado por el perverso objetivo de “demora cero”; aguantando con los propio, cargando con la ajeno y con disponibilidad plena, en la procura de absurdos objetivos. Pero, ¡ay!, pasándose en poco tiempo del excedente de facultativos a la carencia alarmante, porque el aguante llegó a su límite. ¿No escucháis la tremenda disonancia?... A mí me hiere y me desangra. Por eso intento consolarme con mi música.
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Este escrito de 2004, modificado e inspirado a su vez en otro de 1992 (“Un cierto caos”), concuerda con el dicho: todo cambia para que todo siga igual. Espero que algún día todo cambie para que todo vaya mejor. Mientras tanto, agradezco comentarios y críticas constructivas.