Los mensajes de salud han de ser breves, claros, sencillos y directos. Pues aquí traemos uno que al igual que otro, del mismo emisor, sobre los catarros, nos parece muy adecuado. Nos llega a través de los medios de comunicación que suponen las redes sociales, y es seguro que su amplio alcance tiene su limitación. Por eso creemos que un monitor en la sala de espera de los centros de salud emitiendo mensajes de este tipo habría de lograr objetivos educativos inimaginables. A muy bajo precio, mejoría la salud y se ahorrarían gastos sanitarios.
Sobre la atención primaria en general y la medicina de familia en particular, nos permitimos reproducir algunas reflexiones tuiteras espoleadas por pensamientos ajenos. Podrán parecer pesimistas, pero están sustentadas en la más pura realidad.
Se dice que la Atención Primaria precisa tiempo (suficiente para la atención sanitaria). Pero es imposible que haya tiempo si no existe un reglamento.
¿Y cómo se puede disponer de tiempo si no se respeta ni la agenda médica? Entre despropósitos sanitarios ninguna mejora en salud es posible.
Si el médico de familia está embebido atendiendo a un paciente crónico, realizando una ecografía o gestionando un informe precolonoscópico (Programa de detección precoz del cáncer colorrectal) y es obligado a abandonar la consulta por una llamada del 061, ¡apaga y vámonos!
Tal y como están las cosas, sin límite asistencial y trabajando a destajo (alguien dijo: "en un sistema como de guerra"), pedir calidad en AP es ciencia-ficción.
No puede entenderse la calidad en salud pretendiendo que se hagan dos o más cosas a la vez.
En la actualidad es imposible dar abasto con las funciones que se han ido asumiendo, a costa de menor calidad y de mayor riesgo asistencial.
Con una sobrecarga creciente e imparable, de poco vale estar cualificados y tener voluntad. Pero ¡nadie ve la desastrosa realidad!
Parece que los gestores hayan realizado el máster en estulticia sanitaria. Y no es preciso tener ninguna acreditación por haber realizado uno o varios cursos especializados: hace falta aprender en conciencia, usar la inteligencia, aplicar el sentido común y tener actitud de mejora efectiva (no aparente).
La AP ha sido barrida y convertida en parapeto asistencial, punto de reclamaciones y secretariado (en el peor sentido) del hospital.
Creo que ni el más optimista puede ver futuro por ninguna parte.
La realidad de la AP se está haciendo en algunos lugares realmente insoportable, doblando agendas, atendiendo urgencias de otro turno, sin regulación en las "citas forzadas", etc. Si aumenta más el caos, mejor que AP desaparezca.
Pero no nos pongamos melodrámaticos, esto es España...
ENTREVISTA CLÍNICA. Reunión de dos personas: un individuo que tiene un problema –o varios– y acude a un médico para que se lo solucione. Su éxito dependerá no sólo de los conocimientos y las habilidades de éste, sino también de otros factores. A saber: el ambiente (lugar y circunstancias de la espera), la actitud del profesional y la receptividad del paciente. En definitiva, se trata de romper “barreras” para alcanzar una buena comunicación o relación médico-paciente. (Relacionadas: COMUNICACIÓN MÉDICA, RELACIÓN MÉDICO-PACIENTE)
La entrevista clínica, entendida como el encuentro entre el médico y el paciente, tiene el propósito de darle solución a un problema de salud. Para que este proceso de comunicación sea efectivo y empático, han de darse unas condiciones adecuadas, incluyendo un espacio cómodo para el profesional y el doliente.
Pero este ideal se corrompe en la realidad de nuestro medio, donde a menudo un paciente plantea varios problemas esperando respuesta a cada uno de ellos, y no siempre con las deseables condiciones de luminosidad, aislamiento acústico, etc. Y si se junta la policonsulta con la presión asistencial, el resultado es una entrevista apresurada, inadecuada, a veces absurdamente condicionada.
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Si escuchas al paciente, él te está diciendo el diagnóstico. William Osler
Comunicación en medicina significa entrevista clínica. Primeramente, hemos de asimilar el proceso de la comunicación, a fin de transmitir la información de modo adecuado. En nuestro caso, implica una relación interpersonal que establecemos con el paciente, enfermo o usuario. Lo deseable es que emisor y receptor transmitan y reciban sus mensajes mediante un adecuado canal de comunicación y en una situación propicia. Para nosotros, comunicación significaentrevista clínica, en la cual el médico precisa una escucha activa y que su mensaje salga de manera conveniente para alcanzar talmente a su interlocutor. (...)
Si miramos hacia hacia la música teatral, también hallamos obras relacionadas con el mar. Óperas como El buque fantasma (también conocida como El holandés errante, 1843) de Richard Wagner, Simón Boccanegra (1857), de Giuseppe Verdi, Billy Budd (1951), de Benjamin Britten, los Cuatro interludios marinos de la ópera Peter Grimes (1945) del mismo compositor, Los piratas de Penzance (1879) de Arthur Sullivan, o la "barcarola" de Los cuentos de Hoffmann (1881) de Jacques Offenbach. Traemos un par de muestras operísticas y los interludios de Britten.
Billy Bud de Benjamin Britten
Los piratas de Penzance de Arthur Sullivan
"Cuatro interludios marinos" de Peter Grimes de Benjamin Britten
I-Dawn (Lento e tranquilo), II-Sunday Morning (Allegro spirituoso) 3-Moonlight (Andante comodo e rubato), 4-Storm (Presto con fuoco)
Podríamos añadir zarzuelas de tema marino: Marina (1871), de Emilio Arrieta, Los sobrinos del capitán Grant (1877), de Manuel Fernández Caballero, basada en la novela de Julio Verne «Los hijos del capitán Grant», La tempestad (1882), de Ruperto Chapí, y La tabernera del puerto (1936), de Pablo Sorozábal. (Ver AQUÍ)
Hasta no hace mucho, era preciso prescribir los fármacos opioides mediante recetas de estupefacientes, estrictamente controladas. Suponía un engorro y una rémora para su prescripción cuando era necesaria para combatir el dolor, pues requería también receta normal, en definitiva, dos recetas. Al fin se acabó con lo absurdo del doble trámite y se simplificó informáticamente la prescripción. Pero también aumentó progresivamente su uso, sobre todo vía oral y transdérmica (p. ej. Fentanilo), más allá de las justificadas indicaciones, sobre todo con la creación de la Unidades de Dolor en los hospitales, dependientes de los servicios de Anestesia. Por eso han saltado las alarmas sobre el abuso y adición de opioides.
Sin querer ser tremendistas, reproducimos un extracto de un informe periodístico que nos habla de epidemia de opioides en EEUU.
A principios de los 90 se lanzó una campaña pagada por las farmacéuticas para convencer a los médicos de que estábamos creando un sufrimiento innecesario porque le teníamos demasiado miedo a la adicción. Nos dijeron que la forma compasiva de tratar el dolor crónico es mediante los analgésicos narcóticos y que la adicción raramente se produce.
Una llamada a la ética médica desde el interés antiético. Y con el respaldo de la Sociedad Americana del Dolor. Se fomentó tanto su uso cotidiano que, según la declaración de un galeno recogida en el mismo informe, "aquí acabamos recetándolos [los opiáceos] como si fueran caramelos". Por nuestra parte podríamos añadir que, con el uso abusivo de opioides en el dolor crónico no oncológico, desde un tiempo a esta parte se están matando moscas a cañonazos. Como ejemplo significativo: el uso de opioides en artrosis u osteoartritis, cuando se sabe que sus efectos beneficiosos, leves o moderados, son superados por el riesgo de eventos adversos. Un abuso farmacológico que, por desgracia, también se ha hecho extensivo a otros medicamentos, y que es preciso frenar cuanto antes.
A menudo se utiliza el término opiáceo en vez de opioide. No obstante, el término opiáceo se refiere al origen de la sustancia con respecto al opio; los opiáceos son sustancias naturales que se extraen de la cápsula de la planta del opio (adormidera o papaver somniferum). Se encuentran en el zumo de sus semillas; el zumo secoy fermentado se denomina opio y contiene una mezcla de alcaloides opiáceos. [La morfina es el principal alcaloide opiáceo.] Por extensión, se denominan también opiáceos a los productos químicos derivados de la morfina (codeína, tebaína, papaverina, noscapina). El término opioide se utiliza para designar aquellas sustancias endógenas o exógenas que tiene unefecto análogo al de la morfina y poseen actividad intrínseca (heroína, buprenorfina, metadona).
Opioides: compuestos que actúas sobre los receptores opioides, del mismo modo que los péptidos endógenos (endorfinas): inhiben la sustancia P del dolor. Agonistas: tienen afinidad por receptores y poseen eficacia en su acción. Agonistas parciales: ídem que agonistas pero menor eficacia. Antagonistas: tienen afinidad por receptores, pero no desencadenan ninguna respuesta o inhiben la acción de agonistas.
Ahí están los hallazgos de los economistas Anne Case y Angus Deaton sobre la creciente disponibilidad y el abuso de los opioides:
El aumento de la disponibilidad de prescripciones de opioides para el dolor que comenzó a fines de la década de 1990 se ha observado ampliamente, al igual que la mortalidad asociada. El CDC estima que por cada analgésico recetado en el 2008, hubo 10 admisiones para tratamiento por abuso, 32 visitas al departamento de emergencia por mal uso o abuso, 130 personas que abusaban o eran dependientes y 825 usuarios no médicos...
Las adicciones son difíciles de tratar y el dolor es difícil de controlar, por lo que las personas que actualmente viven en la mediana edad pueden ser una "generación perdida" cuyo futuro es menos brillante que el de los que las precedieron.
Toxicidad, dependencia y mortalidad por opioides son evidentes. Las prescripciones deben ser responsables. Las unidades de dolor deben ser prudentes. La ética profesional debe imponerse al negocio farmacológico.
Toxicidad o sobredosis. Principal efecto tóxico: disminución de frecuencia y profundidad respiratorias, que puede progresar a la apnea. Otras complicaciones (p. ej., edema pulmonar) y la muerte se producen sobre todo por la hipoxia. Puede haber delirium, hipotensión, bradicardia, disminución de temperatura corporal y retención urinaria. Síndrome serotoninérgico: aparece ocasionalmente cuando se administra fentanilo, meperidina, tramadol, metadona, codeína o oxicodona junto con otros fármacos que tienen efectos serotoninérgicos (p. ej., inhibidores selectivos de recaptación de serotonina o inhibidores de monoaminooxidasa).
Abstinencia. El síndrome de abstinencia a opioides suele incluir signos y síntomas de hiperactividad del sistema nervioso central. La ansiedad y el deseo irresistible de conseguir la droga son seguidos de aumento de la frecuencia respiratoria en reposo (> 16 respiraciones/min), en general con sudoración, bostezo, lagrimeo, rinorrea, midriasis y espasmos gástricos. Más tarde, pueden aparecer piloerección ("piel de gallina"), temblores, fasciculaciones musculares, taquicardia, hipertensión, fiebre y escalofríos, anorexia, náuseas, vómitos y diarrea.
La abstinencia de opioides no causa fiebre, convulsiones ni alteraciones del estado mental. Aunque puede ser muy sintomática, la abstinencia de opioides no es letal.
Intoxicación por opioides. Coma, miosis, depresión respiratoria, edema pulmonar...
Diagnóstico intoxicación/sobredosis. Alteración del nivel de conciencia más uno de los siguientes: FR < 12 rpm, pupilas mióticas, evidencia circunstancial o historia de abuso.
Los opiáceos pueden detectarse en orina; se ha añadido la posibilidad de detectarlos en pelo y sudor, técnica no habitual.
Tratamiento. 1. Mantener vía resp.: ventilación ambú/mascarilla con O2 al 100%. 2. Naloxona 0,2-0,4 mg iv, s.c., i.m. Repetir dosis con 0, 2 mg si no hay respuesta en 5-7 min. 3. Intubación orotraqueal.
Síndrome de abstiencia. Tratamiento con metadona o buprenorfina.
*Algunas recomendaciones sobre los opioides:
Se debe buscar maximizar eficacia y minimizar daño: toxicidad.
Los opioides no son fármacos de primera línea en tto. de dolor crónico no oncológico. Su uso en este tipo de dolor sigue siendo controvertido.
En dolor crónico se recomienda seguir escalera analgésica de la OMS, incluyendo opciones no farmacológicas y fármacos no opioides. [Calmar procurando no dañar]
Los opioides solo deben utilizarse en dolor moderado/severo que no haya respondido a otros tratamientos. No existen evidencias de su efectividad a largo plazo (más de 1 año).
Cuanto más crónico y complejo sea el dolor y más joven sea el paciente, menos indicados están los opioides.
La morfina oral sigue siendo el opioide potente de referencia. No existe evidencia de que los nuevos opioides sean más eficaces o más seguros.
El fentanilo transdérmico (liberación ultrarrápida) debe reservarse para casos en los que la vía oral esté contraindicada o no pueda utilizarse. O para tratamiento del dolor irruptivo oncológico (dolor irruptivo no oncológico es controvertido), cuando ya existe un tratamiento con un opioide de base.
El tapentadol muestra eficacia en dolor crónico con componente neuropático y parece ofrecer perfil con menos efectos secundarios.
Se recomienda evitar prescripción de buprenorfina con otros opioides. Al ser un agonista parcial, puede precipitar síndrome de abstinencia.
Ajuste de dosis individualizado y progresivo, hasta alcanzar la mínima eficaz (dosis media: 57 mg DEM para dolor nociceptivo y 92 mg DEM para dolor neuropático).
Se debe evitar la prescripción conjunta de opioides y benzodiacepinas, siempre que sea posible, sobre todo en ancianos.
No se recomienda la combinación de dos o más fármacos opioides.
Si no se obtiene respuesta con un opioide determinado, lo más aconsejable es una rotación a otro opioide de distinto grupo.
Ningún paciente es inmune a la adicción o dependencia a opioides.
Atención a posible síndrome de abstinencia.
El tratamiento asistido con medicación (tratamiento sustitutivo con metadona o con buprenorfina-naloxona) es la opción terapéutica más favorable para pacientes con adicción a opioides de prescripción.
Los tratamientos con sustitutivos (TSO) se realizarán siempre en servicios especializados en adicciones.
Pobre barquilla mía, / entre peñascos rota,
sin velas desvelada, / y entre las olas sola.
LOPE DE VEGA
Cuando estaba atendiendo a un paciente complejo (crónico, polipatológico), ¡zas!, llamada del 061 para atender a otro en domicilio, muy lejos de mi distrito. Y adiós al primero, por no haber Servicio de Urgencias específico ni zonificación en la asignación de pacientes. ¡Calidad!
Entiéndase la irónica admiración. No puede entenderse la calidad en salud pretendiendo que se hagan dos o más cosas a la vez. Tampoco alcanzamos a comprender que haya pacientes no asignados al centro de salud más próximo a su domicilio existiendo la posibilidad de visitas médicas domiciliarias. Es preciso zonificar en aras de ordenar la atención sanitaria.
El paciente domiciliario urgente era un cardiópata con insuficiencia tiroidea secundaria al tratamiento de su fibrilación auricular con amiodarona. El cardiólogo lo atendía virtualmente mediante telemedicina y no llegó a ver los últimos resultados de la analítica que él mismo solicitara.
Se habla de las bondades de la consulta médica virtual o telefónica (telemedicina), frente a la presencial de toda la vida, para solucionar el creciente problema asistencial, sin detenerse en los posibles efectos secundarios. Es bueno analizar experiencias ajenas, teniendo en cuenta nuestras particularidades. Estamos convencidos de que las consultas virtuales, convertidas en telemedicina sistemática, aumentan los ingresos hospitalarios. Entrañan inseguridad y gasto. (Al hilo, nos preguntamos si no acabará habiendo un nuevo especialista: el ‘telemedicinólogo’.)
La reflexión consecuente nos reafirma en la necesidad de reordenar, centrar propuestas y objetivos, determinar verdaderas necesidades de los pacientes, procurar menos consultas y más resolutivas, revisar prescripciones, prestar apoyo logístico a los profesionales y buscar la sensatez.
Los pacientes complejos (crónicos, polipatológicos) precisan detenida atención y longitudinalidad en atención primaria, y celo y continuidad en hospitalaria. Y considerando el progresivo aumento de personas dependientes, frágiles, con limitación de movilidad o deterioro psíquico importante, creemos que la tecnología puede ayudar, desde luego, pero teniendo presentes las carencias de los pacientes ancianos para realizar funciones más complejas que las de la vida diaria. Nada es bueno ni malo; depende del adecuado uso que le demos a las cosas.
He aquí tres libros médico-humanísticos de reciente actualidad. El último en llegar ha sido Diario de un médico descalzo(2017), de Salvador Casado, un delicado y respetuoso acercamiento a la realidad de la persona en tiempo de enfermar, con sensibles pinceladas poéticas (el autor nos lo presenta en su blog: AQUÍ). Con anterioridad, se editaron los otros dos: Con-ciencia Médica (2016), de Mónica Lalanda, una aproximación humanística a la ética y deontología médicas, favorecida por la habilidad de la autora como dibujante (podemos ver una presentación suya AQUÍ); y Vengo sin cita(2016), de Fernando Fabiani, un anecdotario médico singular, donde encontramos el necesario toque humorístico y del que ya nos habíamos hecho eco en este blog ("Vengo sin cita, doctor"). En resumen, tres libros médico-humanísticos muy originales y recomendables para ampliar nuestra visión humanística de la medicina. ¡Enhorabuena a los tres creadores!
El compositor Félix Mendelssohn (1809-1847), nacido en el seno de una familia adinerada e influyente que le brindó un ambiente propicio, tuvo todo a su disposición para educarse y llevar una vida cómoda, sin entregarse por ello a lo frívolo o intranscendente. En una corta vida, sin sobresaltos ni hundimientos significativos, más bien plácida y feliz, logró una obra creadora digna de encomio ya desde sus inicios de niño prodigio, mostrando talento no solo para la música, sino también para el dibujo, la pintura y la literatura. La habilidad técnica del músico y su sensibilidad artística combina hábilmente lo clásico y lo romántico, logrando un equilibrio formal que en muchas ocasiones alcanza altas cotas de belleza sonora. Su música, no exenta de evocaciones nostálgicas, tiene una frescura única; en general gozosa, nos provoca una sonrisa en el alma.
Entre la principales composiciones de Mendelssohn no podemos olvidar el Octeto para cuerda, la música incidental El sueño de una noche de verano (para la obra teatral del mismo nombre de William Shakespeare), las oberturas Mar en calma y viaje feliz y Las Hébridas (o La gruta de Fingal), sus dos conciertos para piano, sus cinco sinfonías (señaladamente la n.º 3 “Escocesa” -grab. AQUÍ- y n.º 4 “Italiana”; sus viajes por Gran Bretaña e Italia le sirvieron sin duda de inspiración), Romanzas sin palabras, para piano, el Concierto para violín y el oratorio Elías.
Apunte médico-melódico (Patobiografía de Mendelssohn).– Al parecer, sufrió problemas de salud en los últimos años de su corta vida, agravados por un agotamiento nervioso debido al exceso de trabajo. Y el fallecimiento súbito de su hermana Fanny (1805-1847), que también mostró grandes dotes musicales (es recordada como pianista y compositora de lieder y piezas para piano), víctima de una embolia cerebral, adelantó su final, muriendo apenas seis meses después, a los 38 años, en Leipzig, donde dirigía la orquesta de la Gewandhaus desde 1835; según leemos, a causa de un derrame cerebral. El testimonio de un amigo señala violentos dolores de cabeza que le provocaban desvanecimientos. En conclusión, ambos hermanos habrían muerto de un ictus o accidente cerebrovascular agudo (ACV), ella de un ACV isquémico y él de un ACV hemorrágico.
Y para la isla desierta, nos llevamos el Concierto para violín, una obra deliciosa que nos engancha desde los primeros compases, y que sobresale sobre composiciones similares previas por la conexión entre los tres movimientos, es decir, se interpretan sin pausas. Dejémonos llevar por este extraordinario concierto...
Saber algo más que los otros es fácil, lo difícil es saber algo mejor que los otros. Séneca
Hace muchos años escuché de boca de mi padre que un jefe de servicio de cirugía, muy orgulloso de su dominio de las técnicas quirúrgicas y demasiado desconfiado, pretendía operarse a sí mismo al verse aquejado de una apendicitis. Pensaba hacerlo con la ayuda de un espejo. Yo, que era un adolescente, me quedé pensativo y boquiabierto ante la osadía de aquel singular maestro del quirófano.
Entonces desconocía el hecho de que el cirujano ruso Leonid Rógozov se había operado a sí mismo de apendicitis durante una expedición a la Antártida, en 1961. Lo había hecho por necesidad, ya que era el único médico en el equipo expedicionario. En cambio, la actitud del doctor Altanero, por llamarle de algún modo, era caprichosa (y no fue consumada: acabó interviniéndolo un compañero).
El caso de Rógozov, en situación desesperada, es comprensible y admirable; y no es el único. El ejemplo de Altanero, en situación controlada, es el del hombre que se cree único y todopoderoso, en el límite de una soberbia rayana con la estupidez. Alguien dijo que los cementerios están llenos de gente que se creía imprescindible.
Tenemos tanta necesidad de los demás que deberíamos llenarnos de humildad, haciéndonos cargo de las propias limitaciones. La recomendación va dirigida a todos, desde políticos a limpiabotas, pasando por abogados, mecánicos, ingenieros, cocineros, músicos, peluqueros, religiosos, militares, arquitectos y bomberos.
Nadie queda exento del pecado de vanidad, del orgullo mundano...
En el ámbito de la sanidad hay muchos que se creen únicos, omnipotentes, infalibles, indispensables. Lo mismo que el doctor Altanero, cirujano incomparable, excepcional, un semidiós del quirófano. Hay cardiólogos, anestesistas, psiquiatras, rehabilitadores... Y hay gestores sanitarios, con su inevitable aureola política, cuyas palabras y acciones tienen, en su inmodesta opinión, el valor del oro puro.
Todos ellos, Altaneros, creen únicamente en sí mismos. ¡Enfermizo narcisismo! Solo confían en sus propias capacidades, irremediablemente limitadas. Solo tienen en cuenta su particular conocimiento, por fuerza insuficiente. Recelosos, se autotratarían médicamente o se operarían a sí mismos. Porque desconfían de los demás. Porque, egoístas, no quieren que les roben ni una pizca de su terreno. Porque, en fin, son víctimas de la inseguridad y en el fondo necesitan amor, el aprecio de aquellos a quienes consideran inferiores; al fin y al cabo, semejantes.
Proud Mary (Orgullosa María)
Creedence Clearwater Revival
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SOBRE LA APENDICITIS
La apendicitis es una inflamación aguda del apéndice (o apéndice vermiforme) que precisa intervención quirúrgica urgente, mediante su extirpación (apendicectomía), para evitar una peritonitis y la consecuente septicemia. Suele producir dolor cólico abdominal, en el cuadrante inferior derecho (fosa ilíaca derecha). En la antigüedad, por su pronóstico fatal, se la llamaba “cólico miserere”. Hoy en día, la técnica quirúrgica permite su extirpación sin necesidad de abrir el abdomen (laparotomía), mediante la menos cruenta laparoscopia.
En cirugía también es aplicable el arte de la prudencia...
Prudencia: virtud de actuar con cautela.
AFORISMOS SOBRE PRUDENCIA (Precaución, Cautela, Prevención, Sensatez, Reflexión vs. Imprudencia, Audacia, Temeridad, Locura)
El doctor Carlos Delgado Calvete, psiquiatra y melómano, reúne en el libro "Música y enfermedad mental" los casos de 21 compositores.
-¿Cuál es la relación entre enfermedad mental y música?
-Hay una idea antigua, ya presente en los griegos, de que la creación artística está vinculada con la locura. Hoy hay estudios amplios sobre biografías de artistas y parece que podrían tener más trastornos mentales, igual porque son más sensibles y con más capacidad de buscar vías para comunicarse u observar la realidad. Pero frente a escritores y escultores o pintores, los músicos son los que tienen menos. De todos modos, la enfermedad mental grave no es algo que ayude a la creación...
-¿Las personas con mayor creatividad tienen mayor predisposición a la enfermedad mental?
-En principio, sí y, hasta un determinado nivel, no interferiría especialmente. Uno de los trastornos frecuentes es el bipolar, en el que se alternan episodios de depresión y abatimiento con otros de euforia e hiperactividad...
-¿Cómo se escribe sobre las enfermedades mentales de alguien ya fallecido?
-Es difícil. Es revisar biografías, rastrear datos o indicios que puedan indicar la existencia de alguna patología mental o trastorno de personalidad, que no son abiertamente enfermedades, pero que implican un carácter particular.
De este libro del doctor Delgado se habló en el programa La hora azul, de Radio Clásica de RNE. Traemos el podcast donde se comenta, desde minuto 09:13.
Sinfonía en Mi Mayor de Hans Rott La sinfonía de un músico dañado por la enfermedad mental y fallecido prematuramente a los 25 años
Dos poemas de Goethe, «mar en calma» y «viaje feliz», inspiraron a Beethoven para componer la cantata Mar en calma y viaje feliz (1815), y posteriormente a Félix Mendelssohn una obertura de concierto (1828) con el mismo título. Traemos la primera y dejamos el enlace a una interpretación de la segunda AQUÍ.
[Vídeo post. por eliminación del previo]
Félix Mendelssohn también halló inspiración en una visita a Escocia para componer la obertura Las Hébridas o La gruta de Fingal (1830), la impresión sonora de su viaje a ese archipiélago y en particular a una famosa gruta o cueva marina en la isla de Staffa.
La devoción marina impulsó a Claude Debussy a componer tres esbozos sinfónicos: "Del amanecer al mediodía en el mar", "Juego de las olas" y "Diálogo del viento y el mar", recogidos bajo el título genérico y sin ambages de El Mar(La Mer, 1905), en el que el maestro del impresionismo musical dibuja un tríptico lírico, colorista y épico. Traemos el movimiento final, y quien dese buenas interpretaciones de la obra completa AQUÍ y AQUÍ.
Del mismo compositor podríamos añadir Sirenas (Sirènes), tercera escena del tríptico sinfónico Nocturnos (Nocturnes, 1897). Una interpretación AQUÍ.
Tampoco obvió el finlandés Jean Sibelius la fascinación oceánica, recogiendo el misterio de las profundidades en un poema sinfónico basado en la mitología griega y no menos inspirado que el del francés: Las Oceánides (1914).
De Sibelius también podríamos añadir la música incidental La tempestad (1926), inspirada en el drama de Shakespeare. Enlazamos una interpretación AQUÍ. En otro plano, Edward Elgar compuso Cuadros marinos (Sea Pictures, 1899), para contralto y orquesta, ciclo de cinco canciones sobre poemas de su esposa Alice. Traemos una de ellas: "Sabbath Morning". Y tenemos una interpretación del ciclo completo AQUÍ.
Y la primera sinfonía de Ralph Vaughan Williams, para soprano, barítono, coro y orquesta, con textos de Walt Whitman, lleva por algo el subtítulo de Sinfonía del Mar (A Sea Symphony, 1909), cuyos movimientos tienen además títulos marinos y náuticos. A una interpretación de esta extensa obra dejo un enlace AQUÍ. Por otra parte, no podemos olvidar las canciones marinas, entre las cuales nos parecen de interés las Canciones del mar (Songs of the Sea, 1902), de Charles Villiers Stanford: I. Drake's Drum
II. Outward Bound
III. Devon, O Devon, In Wind and Rain
IV. Homeward Bound
V. The Old Superb (La I, "El tambor de Drake", con subtítulos AQUÍ.)
Para finalizar este recorrido marítimo, valgan los «Cuatro interludios marinos» de la ópera Peter Grimes (1945) de Benjamin Britten, que suelen interpretarse separadamente como suite orquestal, y que llevan por títulos: I-Amanecer (Dawn), II-Domingo por la mañana (Sunday Morning), III-Luz de la luna (Moonlight), IV-Tormenta (Storm).
Todas las obras referidas son grandes composiciones importantes que tienen al mar como sonoro protagonista, evocado por la orquesta y por la voz humana.
Después de nuestra primera colaboración con el programa Longitud de onda, de Radio Clásica de RNE, a modo de introducción a la serie Música y Naturaleza, en este segundo capítulo radiofónico nos ha tocado hablar sobre el mar como fuente de inspiración musical. Pues en este apartado melódico-natural, titulado "Los arpegios del mar", hemos intentado dar respuesta a este cuestionario:
Centrándonos en el mar, ¿cuál es su importancia como fuente de inspiración musical?
¿Qué composiciones podríamos nombrar en una primera aproximación sonora?
Siendo el mar sonoro protagonista, ¿qué obras sinfónicas son más representativas?
En cuanto a la música teatral, ¿tiene el mar alguna relevancia?
Sin ser protagonista, ¿en qué obras musicales aparece el mar como telón de fondo?
Y para ilustrar este capítulo marítimo de música y naturaleza, ¿qué título elegiríamos?
En un tiempo tan breve (diez minutos) siempre nos tienen que quedar cosas en el tintero. Es inevitable, siendo imposible abarcarlo todo, en este caso toda la música que gira en torno al mar infinito. Finalmente, el título elegido como ilustración sonora ha sido también inevitable: El mar (La mer, 1905), de Claude Debussy.
Pinchar en "Los arpegios del mar" para acceder a la página de Longitud de onda
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Escuchando el programa completo, nos percatamos de que habíamos soslayado la Sinfonía nº 2 "Océano" (1851) de Antón Rubinstein. Reconocemos nuestra ignorancia, pues no la conocíamos. Según leemos, es la primera sinfonía notable de un compositor nacido en Rusia, ampliamente celebrado en su día, que Tchaikovsky admiraba y los nacionalistas (los "Cinco") ignoraron. Al parecer, esta sinfonía llegó a tener siete movimientos (por los siete mares), pero según Tchaikovsky los movimientos extra destruían el equilibrio clásico de la forma de sonata. Dejamos el enlace a una interpretación de esta sinfonía, en cuatro movimientos, AQUÍ (el compositor realizó una segunda versión en seis movimientos y una tercera, y definitiva, en siete movimientos que representan los siete mares). Y traemos como ilustración complementaria una miniatura pianística del compositor finlandés Heino Kaski, que también desconocíamos: Noche en el mar.