jueves, 6 de julio de 2017

Duro deber profesional


[Microrrelato]

El presidente de un importante banco, con quien de niño un servidor solía jugar, falleció súbitamente tras una pequeña intervención dental. La familia presentó una denuncia en el juzgado, contrató los servicios de un abogado de renombre y yo, que soy médico internista, fui designado para verificar la causa del fallecimiento. Sintiendo la muerte del amigo de infancia, no la del experto en ahorro e inversión, reparé en la obviedad de la vida fugaz. 

El dictamen del forense, una imprevisible trombosis cerebral coincidente, eximía al dentista de toda responsabilidad. 

Mi deber era actuar como perito judicial, evaluando el caso y emitiendo el correspondiente informe técnico. No podía escabullirme ni esconderme cobardemente en un refugio. Debía peritar. Después el juez resolvería si el odontólogo había actuado correctamente, conforme a la lex artis, o cometido un error. Sorpresa la mía al constatar la dorada obstrucción de sus arterias... 

¡Eran de oro puro!

[2015, sep.]

The call of duty song

martes, 4 de julio de 2017

La honesta información sanitaria


Hoy vamos a detenernos en la información que se les transmite a los usuarios del sistema público de salud. O, de otro modo, la información que éstos reciben durante los diversos procesos de comunicación que a diario se realizan, no solo en los centros sanitarios, sino también los que emanan de la autoridad sanitaria, mediante los mensajes que emite a través de los medios. 

Los profesionales de la salud nos percatamos a diario de los defectos en la transmisión de la información. No es novedad, ni siquiera en este espacio bloguero, y es una cuestión que en el nivel primario de salud se palpa en mayor grado, puesto que es el más accesible para el ciudadano. Cuando hay errores de comunicación o malentendidos en otros niveles (léase hospitalario, gestor o autoridad político-sanitaria), las quejas y reclamaciones se reciben en los centros de salud. 

Siempre ha habido una gran carencia en la comunicación con los usuarios de los servicios de salud. Por defecto, cuando se callan las limitaciones de recursos, o por exceso, cuando se cacarean los éxitos y se estimula el abuso (hiperfrecuentación, demanda injustificada de pruebas complementarias, derivaciones improcedentes al nivel hospitalario). Algunos usuarios se enfadan y exigen respuestas inmediatas; y algunos médicos bufan y deciden informar resueltamente. 

Veamos el cartel informativo de un galeno excesivamente presionado y agobiado. 


Vemos que el facultativo, condicionado por una agenda con isocronas fijas (de 6 minutos) insta a los usuarios a que no vengan con varios problemas a la vez (policonsulta). Trata de convencerlos también por escrito de que los genéricos (medicamentos sin marca comercial) son tan buenos como los tienen un nombre de fantasía. Intenta explicar que la accesibilidad no significa inmediates ("vengan con cita"). Y quiere dejar claro que las reclamaciones de otras especialidades no le corresponden. Una legítima declaración, aunque demasiado cruda.

Estamos convencidos de que una buena información al paciente, evitaría falsas expectativas, daría satisfacción a los usuarios, reduciría el mal uso de los servicios sanitarios, contribuiría a alcanzar respuestas más satisfactorias (resolución de problemas), mejoraría su seguridad y, además, controlaría el despilfarro, entendido aquí como gasto sanitario innecesario. Los mensajes equívocos solo conducen a que haya usuarios mal informados o desinformados. 

Si la buena información de los usuarios va unida a una buena comunicación entre profesionales y a una buena relación de estos con las direcciones y gerencias, la mejora de calidad asistencial sería importante. Se habla de planes estratégicos de mejora en el sector sanitario, pero no van más allá de la teoría. Poner en práctica la buena voluntad de mejora, acortando el tramo que va del dicho al hecho, exige honestidad en vez de vana palabrería. 

Y la honesta información sanitaria es esencial.

Honesty - Billy Joel

domingo, 2 de julio de 2017

Para la isla desierta: Obertura de Guillermo Tell de Rossini


Gioacchino Rossini (1792-1868) fue un prolífico compositor de ópera; tiene 37 óperas en su haber, compuestas entre 1810 y 1829, siendo El barbero de Sevilla (1816) la más famosa. También son conocidas La italiana en Argel (1813), El turco en Italia (1814), La Cenerentola (1817) y Semiramide (1823). La última de todas fue Guillermo Tell, inspirada en el drama de Friedrich Schiller sobre este personaje legendario de la independencia de Suiza, y es considerada por muchos como su obra maestra (1829). En 1831, a los 37 años, dejó de componer, por razones desconocidas (¿hastío?, ¿enfermedad?, ¿acaso por su otra pasión: la de gourmet?), y hasta el final de su vida solo aportó otras dos obras importantes: el Stabat Mater (1842) y la Pequeña misa solemne (1864). [v. Composiciones de Rossini]

De elegir una pieza para la isla desierta, no sería desacertado llevarnos la obertura de Guillermo Tell, su última ópera, cuya peculiar estructura la convierte en una sinfonía en miniatura (*). Sobre ella, valga una apropiada descripción ajena: 
La obertura se ha convertido en una de las piezas más interpretadas de todas las épocas. Está articulada en cuatro movimientos contrastados: lento, rápido, lento y rápido. En la primera parte lenta [Preludio], el violonchelo es el indudable protagonista, interpretando una melodía de gran belleza expresiva. En la segunda [Tormenta], más rápida, la orquesta va despertándose misteriosamente hasta culminar en un crescendo – tutti electrizante, que podría asociarse al paisaje sonoro de una tormenta; una de aquellas que Rossini gustaba incluir en sus obras. La tercera parte [Ranz des Vaches "llamada a las vacas lecheras"), lenta, contiene el diálogo entre un corno inglés y una flauta travesera. (Didáctico ejemplo para discriminar las diferencias tímbricas de ambos instrumentos.) La parte final de la obertura [Galop "carga de caballería"], la más conocida y popular, es una explosión de alegría con trepidantes destellos rítmicos.

(*) Las oberturas de Rossini siguen una fórmula básica: movimientos de sonata sin secciones de desarrollo, generalmente precedidas de una introducción lenta, ritmos exuberantes, estructura armónica simple y un clímax crescendo. 

Composer Rossini G 1865 by Carjat - Restoration.jpg
Gioachino Rossini
(Fuente: Wikipedia)

Apunte médico-melódico (Patobiografía de Rossini).- Entre las múltiples hipótesis parciales, se habla de patologías atribuidas también a otros genios creativos: síndrome maníaco-depresivo, complejo de Edipo y paranoia. En su correspondencia parecen advertirse rasgos paranoicos en su personalidad, pero hay pruebas más convincentes de la existencia de un síndrome maníaco-depresivo. Por otro lado, Rossini padecía uretritis crónica (supuesta gonorrea crónica), precisando desobstruir a menudo la uretra mediante catéteres. Además, tenía obesidad, aquejaba hemorroides y sufrió una trombosis por enfermedad vascular periférica, probablemente a causa de sus transgresiones alimentarias (era un gran comilón). Y un carcinoma anorectal fue la causa de su muerte. Llegó a ser intervenido por Auguste Nelaton, pionero de la cirugía abdominal, pero la operación se complicó con una infección, algo habitual en la época previa a la antisepsia; justo un año antes (1867), Joseph Lister describía los fundamentos de la técnica antiséptica en un artículo publicado en The Lancet, pero habrían de pasar muchos años para la aceptación del método de Lister.

Y ahora disfrutemos de la maravillosa Obertura de Guillermo Tell, en una vibrante interpretación, de de la Orquesta Filarmónica de Berlín y Herbert von Karajan.


[Vídeo añadido post., por eliminación del previo]

Nota. La ópera Guillermo Tell de Rossini está inspirada en el drama homónimo de Schiller sobre el personaje legendario de la independencia de Suiza, hábil ballestero de quien la memoria colectiva recuerda la escena en la que es puesto a prueba por una ofensa al gobernador (no le hizo una obligada reverencia), debiendo disparar una flecha a una manzana colocada sobre la cabeza de su hijo. 
***
Más sobre Rossini

Grabaciones de música de Rossini

viernes, 30 de junio de 2017

Médico de cabecera u oficinista


En La insoportable levedad del ser, novela filosófica de Milan Kundera, el protagonista, Tomás, un reconocido cirujano, se ve obligado a abandonar el hospital de Praga donde trabaja por presiones políticas. Estamos en la Praga de 1968, bajo dominio soviético. Al comienzo del capítulo 5 de la Quinta Parte de la novela, podemos leer lo que le sucedió tras dejar el hospital de la capital checa:
Primero fue a parar a una clínica rural a unos ochenta kilómetros de Praga. Tenía que coger el tren todos los días, y regresaba con un cansancio mortal. Un año más tarde consiguió un puesto mucho más cómodo, aunque de menor importancia, en un ambulatorio de la periferia. Ya no podía dedicarse a la cirugía y tenía que ejercer como médico de cabecera. La sala de espera estaba repleta, apenas podía dedicarle cinco minutos a cada caso; les recetaba aspirinas, escribía los certificados de baja para sus empresas y los mandaba al especialista. Ya no se consideraba médico sino oficinista.
Edición de Tusquets
Después, un policía del Ministerio del Interior viene a comunicarle que "todos lamentan que un cirujano de su talla tenga que recetar aspirinas en un ambulatorio de la periferia". Y tratará de convencerlo de que vuelva a su puesto, a condición de que se retracte de un escrito de su autoría, ofensivo para la causa comunista. 

Pero, sin ahondar en la trama de la narración, nos quedamos con una conclusión que nos incumbe como médicos de familia: la falta de reconocimiento del médico de familia (antes médico general o de cabecera) ya viene de largo. Sin negar, por supuesto, la gratitud de comunidades concretas a alguna labor individual.

Los tiempos han mudado y la medicina de familia ha ido asumiendo poco a poco un desempeño integral. Sin embargo, el médico de familia no es estimado en su justo valor como el tradicional médico de cabecera, ni desde dentro del ámbito sanitario ni desde el exterior. Resulta paradójico, y quizá pueda explicarse porque lo han convertido en oficinista. ¡Sí, oficinista! Y no sé ven intenciones de enmienda.

Der schwer gefaßte Entschluß (La difícil decisión)
IV movimiento del Cuarteto de cuerda nº 16 de Beethoven

martes, 27 de junio de 2017

La mente y la piel: somatizaciones cutáneas

Una paciente adolescente (P), su madre (M) y el médico de familia (MF) 

M.- Mire doctor, vengo con mi hija, porque ya estuvo con el dermatólogo y por encima tuvo que ir dos veces a urgencias, porque esto no le pasa. 

MF.- (A la paciente, interpretando una exacerbación de dermatitis atópica con lesiones de rascado.) ¿Te pica? 

P.- Ahora no tanto como al principio. 

MF.- ¿Y qué le han recetado? 

M.- (Irritable y displicente.) Puede verlo en el ordenador… 

MF.- (Observando prescripciones de corticoides tópicos y orales, antihistamínicos orales e inmunosupresores tópicos.) ¿Y ya ha completado el tratamiento? 

M.- Todavía no lo ha terminado, pero es que se marcha a estudiar a los Estados Unidos y no va a ir así… Además, necesita llevar medicación para allá… 

El galeno procesa con rapidez toda la información que recibe por la vista, el tacto y el oído. Juzga apresuradamente a la madre de ansiosa y controladora, y ve a la hija, que apenas ha abierto la boca, atemorizada y sumisa, presa de la emoción por el cambio que se le avecina. Pero no es quien para juzgar y procede de la mejor manera, tratando de dar una respuesta convincente, y hacer entender (sobre todo a la madre) el problema dermatológico. Aporta recomendaciones generales, aconseja paciencia y explica detalladamente la terapia farmacológica. Todo lo cual, le parece misión imposible.


Recomendamos de entrada una "entrada" del doctor Eduardo Lauzurica:
Y ya enterados de la cuestión, continuamos la navegación psicodermatológica...

De la relación mente y cuerpo ya nadie duda. En la práctica médica, el médico lo constata desde sus jóvenes comienzos. De las somatizaciones y todo su cortejo sintomático hemos hablado ("Cuando un problema emocional se somatiza"), y ahora nos detenemos expresamente en las somatizaciones cutáneas, tan frecuentes como tan difíciles de comprender. Y es que existe una relación temporal entre mente y piel en estos procesos, hasta el punto de que los trastornos somatomorfos de expresión cutánea acercan las especialidades de Dermatología y Psiquiatría, aparentemente tan dispares. Pero psiquiatras y dermatólogos conocen bien la íntima relación entre lo emocional y lo dermatológico. Una relación aún más clara en estos ansiosos tiempos, cuyo estudio corresponde a la sociología de la salud.

Son muchas las dermatosis estudiadas en el apartado de las somatizaciones cutáneas: alopecia areata, psoriasis, neurodermatitis, dishidrosis (eccema dishidrótico), dermatitis seborreica, vitíligo, etc. Se habla de enfermedades psicodermatológicas. Por eso los expertos manifiestan que la relación entre mente y piel obliga a un tratamiento diferente, a un abordaje específico. Se considera incluso la subespecialidad de dermatología psiquiátrica. El interés por este tema se refleja en los medios de manera profusa: "Dermatología y psiquiatría", "La piel, reflejo de patologías psiquiátricas", "La relación entre mente y piel obliga a un tratamiento diferente. La dermatología psiquiátrica se consolida como una opción integral", "Entre el 30 y el 40% de consultas de dermatología, asociadas a factores emocionales", "La ansiedad y el estrés pueden agravar la dermatitis atópica"...

En el caso de niños y adolescentes, nos atrevemos a apuntar la perniciosa influencia de unos padres superprotectores o absorbentes, que trasladan su ansiedad a sus hijos, agravando un eccema (dermatitis) u otra enfermedad cutánea. Y tanto en niños como en adultos o ancianos, en el tratamiento de las enfermedades psicodermatológicas se imponen términos tranquilizantes y amigables, opuestos al desasosiego y al recelo: paciencia y confianza.

Por otra parte, no podemos negar que las enfermedades de la piel afectan al estado de ánimo, por lo que se puede cerrar un inconveniente círculo vicioso dérmico-emocional que atrapa al doliente. Tratar de evitarlo o conseguir salir de ese círculo precisa de la voluntad del paciente y del buen hacer del terapeuta.

I've Got You Under My Skin - Frank Sinatra

lunes, 26 de junio de 2017

Tics del pensamiento fugitivo 12


Atendiendo a lo dicho en la presentación de los tics del pensamiento fugitivo, os presento aquí la duodécima docena.

  • Agarra ese instante que no habrá de volver, para no acabar debatiéndote con el arrepentimiento. 
  • Habla sólo sobre lo que conozcas al menos medianamente, así no te arriesgarás a caer en el ridículo. 
  • ¿Por qué emplear la ajena palabra “parafernalia” si tenemos la propia, boato, y con menos letras? 
  • Es preciso oponerse a la mercadotecnia que emplea el falso y peligroso argumento de alcanzar la felicidad a través de los medicamentos. 
  • Mejor un paso poco meditado, impulsivo, que mil intentos meditados para quedarse al cabo en el mismo sitio. 
  • Lo que ayer hondamente me dolía o avergonzaba, el tiempo ha procurado que me sea indiferente. 
  • Más vale ser, aun sin tener, que tener y no ser. 
  • La danza es más que arte en movimiento: es la vida viva. 
  • El temor despierta en ocasiones tal inquietud que impide el mínimo disfrute, provocando un sin vivir que es casi peor que estar muerto. 
  • No te quejes de tu suerte, ni culpes a otros si es adversa, sino de lo que has podido hacer y no has hecho.

*mercadotecnia, mercadeo o marketing​: filosofía y metodología para vender bienes y servicios en un mercado objetivo. [En administración/economía de empresa]

The Wise Man and The Foolish Man

viernes, 23 de junio de 2017

El gerente extraño


La vida se alarga y la tecnología es tan cara que no hay gobierno
que la pueda sostener. Valentín Fuster
(En «Los niños serán claves en la prevención cardiovascular»)

Había una vez un gerente sanitario que no estaba cegado por la soberbia. Analizaba indicadores y estudiaba teoremas con el propósito de mejorar la organización sanitaria. No estaba deformado por el estudio teórico, asistía a debates sobre la sostenibilidad y palpaba el funcionamiento del sistema por el que velaba. Escuchaba las voces de los profesionales que, con fundamento, alertaban de fallos estructurales y de procesos. Estaba atento a los errores de diseño, descartaba los objetivos inconvenientes y se precavía de decisiones contraproducentes. Podríamos concluir que era un gerente responsable que usaba inteligentemente su admirable inteligencia. Todo ello a los ojos de un observador neutral y honesto. En cambio, era visto con desconfianza por otros gestores, carentes de propio criterio o reacios a manifestarlo, obedientes a mandatos superiores; para esos ventajistas, este singular gestor era un gerente extraño, porque se salía del cauce preceptivo.

Sus iguales no podían tolerar su último discurso, desviado de la mera gestión, tomado del mensaje del doctor Aortol, un cardiólogo sensato...
Hay que esforzarse en promover los buenos estilos de vida, favoreciendo la alimentación saludable y el ejercicio adecuado. Es la mejor forma de prevenir las enfermedades cardiovasculares, que suponen la primera causa de incapacidad y de muerte. También hay que impulsar las medidas preventivas de cáncer, tan ligado a la esperanza de vida*, limitando los factores de riesgo. Porque una vida reglada, o sin excesos, y un ambiente limpio en lo posible evitarán muchas dolencias crónicas, aportando en consecuencia beneficios personales y sociales. Habrá más gente sana de cuerpo y de mente, con menos sufrimiento e infelicidad. Y, por supuesto, se precisarán menos recursos sanitarios; de modo que disminuirá el gasto en salud, se ahorrarán recursos y el sistema se hará sostenible.
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El gerente extraño compartía el ideario del doctor Aortol, sustentado en la sanitaria sensatez. Dispuesto a prevenir la obesidad y, en consecuencia, la diabetes mellitus tipo 2; a eliminar el tabaquismo y, por lo tanto, aminorar la EPOC y el cáncer (de pulmón y de otro tipo); a frenar el alcoholismo y el consumo de drogas, limitando de este modo los trastornos mentales y las consecuentes incapacidades. Pero su estrategia, prudente y sencilla, chocó con un inmenso muro de incomprensión e interés ajeno, construido por fuerzas contrarias: dirigentes, empresarios, farmacéuticas, abogados... y gerentes antagonistas. Y un mal día, el gerente extraño recibió una fría carta de cese que rompió su corazón sensible. Es sabido que individuos bienintencionados tropiezan a menudo con la maquinaria de partidos políticos e instituciones. De modo que su bonito sueño, que comulgaba con otros hermosos sueños, se rompió. Aunque tal vez haya un modo de zurcirlo...
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Extraño, raro, singular.

Darn That Dream - Gerry Mulligan with Mel Tormé

miércoles, 21 de junio de 2017

La planificación de los centros de salud


Remontémonos tres décadas. Un centro de salud acaba de ser inaugurado. Es uno de los primeros en el medio rural galaico. Cuatro médicos y dos enfermeros aguardan por sus pacientes. Y en esto, llega sin previo aviso un comité del servicio de salud. Hablan entre sus miembros y recorren las instalaciones, ignorando a los sanitarios. Y cuando se disponen a marchar, un médico los aborda sin protocolo, dirigiéndose a quien parece encabezar aquella delegación. 

–¡Buenos días! Soy el doctor Estupefacto –le da la mano–. Es que me ha sorprendido que no haya lavabos en las consultas. 

–¿Lavabos en…? –interroga el jefe de aquella representación, que resultó ser el señor Estirado, director provincial de salud. 

El director provincial se aparta en corro con los demás para deliberar. Y después de unos minutos de intercambios de palabras y miradas entre ellos, se acerca al doctor Esupefacto para darle su autorizada respuesta: 

–Es que no son consultas…, ¡son despachos! 

–Son consultas –ratifica el atónito galeno–. Aquí se van a hacer exploraciones. 

Aunque parezca sorprendente, el doctor Estupefacto le tiene que explicar al señor Estirado que en ese centro sanitario se van a hacer exploraciones físicas. Que habrán de palpar barrigas, tocar lesiones cutáneas, hacer tactos rectales…, y que por ello precisan lavarse las manos, como medida elemental de higiene o preventiva básica. Entonces vuelve a reunirse el director provincial con sus acompañantes y, tras otra deliberación, regresa con la nueva para hacérsela saber el médico. 

–Bien, tomamos nota para que se instalen los lavabos.


Por inaudito que le parezca al lector, ésta es la transcripción de un hecho real relativamente lejano en el tiempo. Pero durante las tres décadas posteriores hemos asistido a otros desatinos estructurales en los centros de salud, frutos de la falta de planificación o de la pura improvisación. Errores por o carencias, como la señalada, o por excesos. Trabajé en un enorme centro de salud rural, proyectado en dos plantas, con el propósito de que la segunda dispusiese de laboratorio y de despacho para el veterinario municipal; más de dos décadas después, esa planta sigue inutilizada. Es un ejemplo de irracionalidad, de disparate, entre otros muchos dislates, que incluso acarrean inseguridad; y también de despilfarro en este caso, por el gasto excesivo que conlleva una construcción de tamaño desproporcionado. 

Sorprenden los contrastes en los centros de salud: edificaciones minúsculas para albergar a un equipo de salud numeroso y enormes construcciones donde van a trabajar tres o cuatro profesionales como mucho. Lo nuestro son los extremos. Además, cuando éramos ricos, en torno a algunos centros de salud se construyeron “unidades de salud” periféricas, que pronto se vieron con dificultades (o imposibilidades) para poder mantenerse. No nos centramos aquí en la estética (en este sentido, ya nos hemos referido a la arquitectura sanitaria AQUÍ), sino de racionalidad del espacio arquitectónico. Y la racionalidad arquitectónica en materia sanitaria, salvo excepciones (un ejemplo AQUÍ), brilla por su ausencia. 

Y aunque hay centros de salud y centros de salud, en general son feos y carecen de aparcamiento, de modo que son incómodos de ver y generan molestias.

Sirva esta entrada como llamada a la sensatez en la construcción de centros de salud: los justos y necesarios, del tamaño adecuado, con la dotación imprescindible y el mantenimiento preciso. Ni más ni menos.

Modelo de centro de salud

martes, 20 de junio de 2017

Un cliente muy cercano


[Microrrelato]

Quería resolver su último caso con la premura que la sangre incita. Y lo perdió con la inminencia de la jubilación inevitable. Tras la exitosa defensa de un político corrupto, habituado a litigar, el correlativo fracaso defendiendo a otro honrado, nada pleitista. ¡Qué contrariedad! El defensor se sentía un mentecato. Pero don Severo, después de cinco décadas de exitosa carrera no debía abatirse. Era un profesional del derecho responsable y perspicaz, merecedor de reconocimiento. Así lo testimoniaron los numerosos vítores el día de su homenaje. ¡A toda una vida de abogado! Pero haber perdido la causa de un político tan próximo, y con tan buen argumentario*, dañó su debilitado corazón. Macario era un cliente muy especial, demasiado querido... Y don Severo exhaló su postrer aliento dejándole un sentido escrito: 

Perdóname, no supe estar al nivel de tu merecimiento...

Entre rejas, el político condenado lo relee con orgullo. Macario, su hijo.
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*argumentario: conjunto de los argumentos destinados principalmente a defender una opinión política determinada.

Father and Song - Cat Stevens

lunes, 19 de junio de 2017

Discrepancia improcedente


[Microrrelato]

Finalizamos la actuación musical con el famoso «Coro de Esclavos». Cuarenta licenciados en Derecho con licencia para cantar, en esta actividad sin honorarios. Entre las sopranos, Victoria, mi pareja, y un servidor entre los tenores. Nuestras voces se fundieron armoniosas y la Coral del Colegio de Abogados recibió prolongados aplausos. ¡Todo un éxito! La noche se alargó en celebración, bailamos y bebimos, y nosotros regresamos a casa cansados pero alegres.

Y al llegar, qué susto llevamos…

¡Habían okupado nuestro hogar! 

—¿Qué hacemos, Rodrigo?

—¡Echar a ese intruso por la fuerza

Entonces surgió la discrepancia entre letrados. Victoria consideraba los derechos del okupa. Por mi parte, recordaba los lindes de la libertad, mostrando tolerancia cero. Ella comprensiva; yo como un Cid decidido a batirse en la arena. Su cabeza dispuesta a investigar; la mía a condenar...

Cuando descubrimos el error, cantamos locamente «Va, pensiero». Nos habíamos confundido de vivienda.

"Va, pensiero" (de Nabucco), Giuseppe Verdi

miércoles, 14 de junio de 2017

Cuando un problema emocional se somatiza


La emoción no sólo puede producir por sí misma una enfermedad, sino que puede poner de manifiesto los síntomas de una dolencia que se mantenía latente.

El miedo a la enfermedad agrava la enfermedad.

Sigo maravillándome de que tantas personas hayan dejado de comprender que exista la menor relación entre sus enfermedades orgánicas y las severas crisis emocionales que han atravesado.

Si el paciente estuviese enterado de la relación mente-organismo –relación sicosomática–, habría sospechado de una conexión entre la inquietud, el pesar o la fatiga y la enfermedad que siguió.

 Da pena pensar que miles de personas van de un médico a otro en busca de un medicamento o una operación, cuando todo lo que necesitan es que les ayuden a resolver un problema emocional.

(De "Viva en paz con sus nervios", por W.C. Álvarez)


Comprender la estrecha relación entre mente y cuerpo (la realidad del fenómeno psicosomático) no es fácil para las personas que sufren dolencias orgánicas sin una causa física. De conseguir entender que el origen es psíquico (*), muchos individuos que sufren de ellas, estarían en buena disposición para superarlas. Nos lo decía el doctor W.C. Álvarez en su libro referenciado arriba, apoyándose en los fundamentos de la medicina psicosomática. Pero no olvidemos a Rof Carballo.

¿Medicina psicosomática? Se trata de la disciplina que estudia los trastornos psicosomáticos, tradicionalmente sinónimos de trastornos somatomorfos, pero que han sido diferenciados con posterioridad. Pues si bien en ambos casos hay un desencadenante psíquico, en los trastornos somatomorfos no hay un daño somático u orgánico como en los trastornos psicosomáticos (p.ej. úlcera de estómago).

Con todo, no hemos de negar una realidad que nos recuerda el referido galeno: cuando los médicos no encontramos ninguna anormalidad que explique un dolor, una molestia o un trastorno, presumimos que es de naturaleza “funcional” o no orgánica. Es decir, si no hallamos la científica evidencia, alcanzamos una conclusión no exenta de incertidumbre y relativamente satisfactoria.

Dicho esto, retengamos estos términos: somatizar, somatización, somatoforme (o somatomorfo); un verbo, un sustantivo y un adjetivo para referirnos a los trastornos somatoformes. Hablamos entonces de estos trastornos cuando existen síntomas físicos sin evidencia de hallazgos orgánicos o mecanismos fisiológicos implicados, en un contexto llamativo de conflictos psíquicos que conllevan un innegable sufrimiento. 

Y entre los diferentes trastornos somatoformes (T. de somatización, T. de conversión, T. dismórfico corporal, T. somatomorfo indiferenciado e Hipocondría), vamos a centrarnos en el trastorno de somatización. Se trata de la presencia de un patrón de síntomas somáticos recurrentes y múltiples (dolores diversos, trastornos gastrointestinales, trastornos sexuales, debilidad, parálisis, convulsiones, etc.),  sin hallazgos de ningún trastorno somático, de ninguna alteración orgánica. 

Típicamente, el paciente afectado es dependiente en sus relaciones sociales, con afán de protagonismo e incluso manipulador; manifiesta así su sufrimiento y consigue ciertas ganancias personales; pretende ayuda emocional, pero también eludir responsabilidades; no siendo consciente de que su problema es psicológico, busca ayuda médica continuamente, en diferentes profesionales, sin hallar una respuesta satisfactoria a sus inexplicables dolencias. 
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(*) Conviene hace una puntualización sobre la diferencia entre los términos psíquico y psicológico: psíquico se refiere la psique; psicológico, a la interpretación de la esfera psíquica, que corresponde a la psicología.
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Veamos un vídeo explicativo de esta afección somatoforme crónica.


Muchos trastornos de somatización actuales obedecen posiblemente a inadaptación social, que tal vez se deba a un fallo educativo.
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ADENDA. Extractos de un texto divulgativo del prof. José M. Rodríguez Delgado
El cerebro es el centro ordenador que dirige la expresión de los tres grandes grupos de funciones orgánicas: motoras, vegetativas y endocrinas. Como el cerebro es también el centro de las funciones psíquicas, es lógico suponer las relaciones entre mente y cuerpo. Las influencias mutuas son íntimas y su estudio es el fundamento de la medicina psicosomática.

Los estados de ansiedad pueden producir un daño estructural en el corazón, en el estómago y en diversos órganos por la activación inapropiada del sistema nervioso involuntario y de las glándulas de secreción interna. (*) Los síntomas psicosomáticos pueden aparecer de forma paralela a las manifestaciones emocionales. Cuando la persona, por la razón que sea, se muestra enfurecida, su presión arterial se eleva y su pulso y ritmo respiratorio se aceleran. Cuando pasa el enfado, la respuesta vegetativa desaparece gradualmente. Cuando la situación de tensión emocional se repite a menudo, la persona puede experimentar trastornos psicosomáticos, que pueden afectar cualquier parte del organismo, aunque en general se localizan en sistemas fuera del control voluntario.
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(*) La mente –el cerebro superior o córtex cerebral–actúa sobre el organismo a través del sistema nervioso autónomo o vegetativo.

lunes, 12 de junio de 2017

Desigualdad de trabajadores públicos



Una consulta de centro de salud. El SEÑOR ABATIDO, un paciente, y el DOCTOR PARATODO, su médico de cabecera. Por supuesto, personajes ficticios.

SR. ABATIDO. Doctor Paratodo, necesito que me haga un informe sobre mi dolencia. Tiene que poner lo que me marcaron aquí, en esta hoja. (Le enseña al galeno una instrucción de la Universidad.)

DR. PARATODO. (Ojeando la instrucción.) Pero si usted ya está de baja y se le han dado los impresos que la justifican... Y, como es lógico, consta el motivo. Codificado, claro, por la normativa sobre protección de datos. 

SR. ABATIDO. Sí, pero... ¡es para que no me descuenten nada!

DR. PARATO (Centrado en la instrucción de marras.) Pues... Espere un momento, señor Abatido, que voy a comprobar esto.

El DOCTOR PARATODO duda de la legalidad de lo que le pide el SEÑOR ABATIDO y, estupefacto, se va a comentarlo con un compañero.


Sabemos que no todos los colectivos de trabajadores hacen respetar sus derechos o sus condiciones laborales de la misma manera. Que no es igual el impacto informativo de unos y de otros cuando, por ejemplo, proclaman una huelga. Que la actividad de unos y de otros no tiene la misma influencia social. Que los sectores privados y públicos tienen reglamentaciones diferentes. Pero lo que no parece de recibo es la desigualdad existente entre colectivos públicos. Y si nos centramos en los tres pilares sociales básicos, comprobamos esta chocante realidad. Justicia, Educación y Sanidad no se contemplan de igual modo desde afuera ni existe la misma unión entre sus miembros. Los jueces, siendo relativamente pocos, acaparan la atención de los medios. Los docentes cuando tienen que reivindicar algo, unidos, enseguida son una piña y sus movilizaciones salen en portada. Y los sanitarios, al contrario que jueces y maestros o profesores, raramente logran ponerse de acuerdo y encauzar su energía hacia objetivos legítimos.

Viene a cuento todo esto por lo siguiente. Hemos sabido por un trabajador de la Universidad de Vigo, en situación de incapacidad laboral (de baja, en otras palabras), que en el ámbito laboral universitario gozan los trabajadores de determinadas excepciones a los descuentos en nómina por dicha contingencia (ver: Instrucción Xerencia da Universidade de Vigo), más allá de lo decretado por el gobierno estatal en 2012. Hasta aquí, cabría aplaudir un supuesto logro de los representantes sindicales de los trabajadores de educación, al menos de los del ámbito universitario. Pero, como hemos visto en el diálogo dramatizado del principio, es preciso un procedimiento burocrático. En tales casos, además de la baja laboral habitual, se requiere el informe de un médico del sistema público de salud, en la práctica el médico de familia, quien, de modo agraviante, no goza de tales ventajas. Increíble y desconcertante, ¿no les parece?

Y viendo esta situación tan injustamente desigual, se nos queda cara de…😳

Baby I'm A Fool - Melody Gardot