martes, 3 de enero de 2023

Apuntes rosalianos (2): Rosalía de Castro, la enferma


[Patobiografía rosaliana: testimonios propios y ajenos]

Rosalía de Castro (1837-1885), la mayor poeta que ha dado Galicia y una de las grandes voces de la poesía hispana, ha sido estudiada desde la óptica de la patobiografía. Ahora sabemos, o creemos conocer, algo más de su compleja personalidad, modelada por circunstancias y acontecimientos que hemos de circunscribir a la época que le tocó vivir. Sabemos de los problemas de salud que logró superar, de su preocupación como doliente, de los galenos que la asistieron en cada momento y de la enfermedad que finalmente acabó con su vida. La Rosalía enferma, la paciente, no desligada de su obra, merece nuestra atención.

Hemos tocado el aspecto psicológico de Rosalía al hablar de su personalidad. Y no podemos obviar su miedo existencial.

¡Mar!, cas túas auguas sin fondo,
¡ceo!, cá túa imensidá,
o fantasma que me aterra,
axudádeme a enterrar.

É máis grande que vós todos,
e que todos pode máis…;
cun pe posto onde brilan os astros,
e outro onde a cova me fán.

Impracabre, bulrón e sañudo,
diante de min sempre vai,
i amenaza perseguirme
hastra a mesma eternidá.

Pide ayuda al mar y al cielo para enterrar el enorme y despiadado fantasma que la aterra, siempre acechante, que amenaza perseguirla hasta la misma eternidad.

Otro poema de Follas novas comienza así: «Teño un mal que non ten cura…» (Tengo un mal que no tiene cura…). Dice su yo poético que ese mal nació con ella y que la llevará a la sepultura; advierte a curanderos, cirujanos y doctores en Medicina que su enfermedad no tiene humano remedio; y al final aclara que su mal y su sufrir es su propio corazón, que no la deja vivir. 

Reconoce, pues, que su mal es espiritual, no orgánico.

Centrándonos en las dolencias orgánicas que la aquejaron o preocuparon, las enfermedades señaladas en su biografía son éstas: sarampión, neumonía —o pulmonía—, fiebre tifoidea, tuberculosis —o tisis—, cólera y cáncer (uterino); cinco infecciosas (tres sufridas, una temida y otra nombrada) y una oncológica.

Según testimonio de Manuel Murguía, la salud de nuestra poeta estuvo seriamente comprometida desde la niñez, por catarros y neumonías, llegando a estar entre la vida y la muerte. Manifiesta también que «parecía llevar en su corazón los secretos terrores que sintió su madre todo el tiempo que la tuvo en sus entrañas». Nos da aquí Murguía otra clave de índole psicológica.

Fermín Bouza Brey (1901-1973), historiador, etnógrafo y escritor, autor de Artigos rosalianos, habla de enfermedades infantiles y de ritos curativos populares, procedentes de la superstición, en un trabajo de largo título: «Las enfermedades infantiles de Rosalía de Castro y los ritos de medicina mágica en Galicia» (1967). Y dice Eugenio Carré Aldao (1859-1932), escritor, librero y editor, que el sarampión —enfermedad infecciosa vírica que afecta en particular a niños— la puso al borde de la muerte.

La fiebre tifoidea la encuadramos en la excursión realizada a principios de septiembre de 1853, siendo adolescente, con su amiga Eduarda Pondal. La excursión quedó empañada al ser víctimas ambas de una epidemia de fiebre tifoidea (erróneamente referida a veces como epidemia de tifus, enfermedad infecciosa producida por bacterias del género Rickettsia y transmitida por piojos), causada por la bacteria Salmonella typhi, que contamina agua y alimentos. Rosalía logró superar la infección y Eduarda no.

El cólera, enfermedad infecciosa causada por otra bacteria, el Vibrio cholerae, es citado a causa de una epidemia acaecida en la ciudad de La Coruña en 1854, con resultados devastadores.

Y la preocupación tuberculosa es como un leitmotiv.

Ciertamente, la tuberculosis, infección bacteriana causada por el bacilo de Koch o Mycobacterium tuberculosis, es la enfermedad romántica por excelencia, manifestándose por lo general en forma de tuberculosis pulmonar. La lista de artistas afectados por tuberculosis es nutrida, incluyendo escritores, poetas, pintores y músicos. Sólo de escritores, la lista es interminable: John Keats, hermanas Brönte, Walter Scott, Fedor Dostoiewski, Anton Chejov, Franz Kafka, Leopardi, Edgar Alan Poe, Robert L. Stevenson… La mortalidad por esta enfermedad infecciosa era elevada en el siglo XIX, y aún lo fue durante el primer tercio del siglo XX, pues a pesar de la existencia de sanatorios antituberculosos el tratamiento farmacológico era limitado. La muerte era lenta y agónica.

Había en Galicia una teoría de la predisposición familiar a la que se adscribió el mismísimo Miguel Gil Casares (1871-1931), catedrático de la Universidad de Santiago de Compostela y especialista en neumología y tisiología.

Los sabios también se equivocan.

El ya nombrado Eugenio Carré señala la preocupación de Rosalía por la tuberculosis, que aun temiéndola quiso desmitificarla como motor creativo. Y Augusto González Besada, uno de los biógrafos de la escritora, que también hemos nombrado al hablar de su personalidad, dice haber oído a hablar a gente allegada de vómitos de sangre desde muy temprana edad. Hemos de interpretarlo como hemoptisis (expectoración sanguinolenta o expulsión de sangre por la boca mediante la tos) y no literalmente como hematemesis (vómito de sangre), pues en el primer caso se trata de sangre de procedencia broncopulmonar y en el segundo digestiva.

En su obsesión tuberculosa ha reparado el internista Julio Montes-Santiago, concretando su estudio en el trabajo Tuberculosis: una «negra sombra» en la vida de Rosalía de Castro. El doctor Montes-Santiago dice que «en sus escritos se aparta de las consideraciones románticas acerca de la enfermedad como motor creativo y denunciará esta mitificación y la considerará como una pesada carga». Un posicionamiento racional el de la escritora.

La propia Rosalía escribe en una carta a Murguía (1861): «¿Quién demonio habrá hecho de la tisis una enfermedad poética?». Hemos tomado nota de ella para realizar nuestra narración.

El cáncer de útero o matriz es la enfermedad oncológica que condicionó el final de la escritora. El tipo más común es el cáncer de endometrio, en referencia a la mucosa que recubre el interior del útero, donde generalmente comienza a desarrollarse. Entre otros síntomas, cursa con hemorragias y dolor pélvico. Ella los sufrió y los médicos que la atendieron hicieron lo posible para aliviarla. Y en sus últimos momentos, habrían de consolarla.

Maio longo, José Baldomir (Arreglo: Juan Durán)

Teño un mal que non ten cura,
un mal que naceu comigo,
i ese mal tan enemigo
levaráme á sepultura.

Curandeiros, ceruxanos,
dotores en medeciña,
pra esta infirmidade miña
n'hai remedio antre os humanos.
(...)
O meu mal i o meu sofrir
é o meu propio corazón.
¡Quitaimo sin compasión!
Despois ¡faceme vivir!
R. C., «Teño un mal que non ten cura», Follas novas
***
Capítulo anterior y capítulo siguiente
Apuntes rosalianos (3): Los médicos de Rosalía de Castro

con la imagen de Rosalía de Castro (anverso)
y la Casa de la Matanza (reverso)

lunes, 2 de enero de 2023

Apuntes rosalianos (1): Personalidad de Rosalía de Castro

Estatua de Rosalía de Castro
(Monumento en su honor, Santiago de Compostela)

Rosalía de Castro, una cautivadora personalidad, inteligente, culta y sensible.

Divina Rosalía, Senhora da Saudade e da Melancolía.
Teixeira de Pascoaes

Damos comienzo con este artículo a una pequeña serie, de tres capítulos, sobre la gran poeta Rosalía de Castro en sus perfiles psicológico y patobiográfico: 1) su personalidad, 2) su condición de enferma y 3) los médicos que la trataron. Y comenzamos con los dictámenes y las especulaciones en torno a su personalidad

[Dictámenes de estudiosos y especulaciones]

Se ha concluido que la personalidad y el sentimiento vital de Rosalía son fruto de sus orígenes. Tenemos a nuestra disposición algunas interpretaciones de reconocidos rosaliólogos.

Juan Rof Carballo (1905-1994), padre de la medicina psicosomática, le achacó a Rosalía el llamado «complejo de Polícrates», enfermedad psíquica que provoca la infelicidad en una persona cuando ya ha logrado sus máximas aspiraciones; un fenómeno observado por Freud, cuya denominación proviene del tirano griego Polícrates de Samos, quien temía que los dioses castigaran su excesiva felicidad y cuyo temor finalmente se cumplió, muriendo ante las tropas persas de Darío.

Según Rof, Rosalía habría padecido este complejo en su forma menor, como miedo a una felicidad excesiva. Acaso nos lo sugiera el poema que comienza así:

Unha vez tiven un cravo
cravado no corazón...

(Una vez tuve un clavo
clavado en el corazón...)

Después de arrancar el clavo que la atormenta y no sentir ya dolor, nota que algo le falta; tiene saudade de aquella pena. Romántico sufrimiento… Y eleva su plegaria a Dios, al dios en el que cree, expresando su desconcierto, al no entender el barro mortal que envuelve el espíritu.

El médico humanista Agustín Sixto Seco (1926-2004), confiesa su interés por Rosalía desde 1947, tras asistir a una conferencia del profesor José Pérez López-Villamil titulada La personalidad enferma de Rosalía de Castro, en la que este psiquiatra afirmaba que su sufrimiento patobiográfico se reflejaba en el rostro.

A partir de entonces, el doctor Seco se entregó al estudio de la personalidad de la escritora, culminándolo en el ensayo Achegamento médico-antropolóxico á personalidade de Rosalía (1985); y se fundamenta en varias claves para acercarse a la patobiografía de la escritora: su nacimiento singular, su casamiento (precipitado, embarazada), su autorreconocimiento como «eterna enferma» y su cansancio existencial.

Quizá podamos interpretar esto último como permanente insatisfacción, o relacionarlo con el miedo a la felicidad que apuntara Rof Carballo. Pero extraer conclusiones de una simple instantánea, como hizo López-Villamil, nos parece demasiado aventurado; creemos que nos dan más claves sus escritos, en los que se expresa un alma sincera, que las imágenes de su persona.

Por otra parte, hay declaraciones de su buen corazón, de su bondad con la gente humilde, de su preocupación por los niños huérfanos y por todos los desamparados. Se ha dicho que no dejaba a los pobres sin consuelo (a esos infortunados en los que veía justificada la picaresca para sobrevivir, no, por desgracia, para salir de la pobreza), que se mostraba caritativa, ya mediante la limosna, ya con sus palabras cariñosas. Entre los testimonios, el de Augusto González Besada* (1865-1919), abogado y político; el mismo que la retrató con estas palabras:
…alta y delgada, la tez de un limpísimo moreno claro, negros y profundos los ojos y abundantísima y negra la cabellera. La boca muy grande, de labios muy rojos e irreprochable dentadura, corta y bien delineada la nariz, el óvalo del rostro imperfecto por tener los pómulos abultados, busto prominente, cintura estrecha, fina la mano y muy delgados los dedos». En reposo, su expresión era melancólica; mas, cuando hablaba, parpadeaban mucho sus ojos y cobraban singular belleza... Distinguidísima en los ademanes, naturalmente graciosa y suelta en las actitudes, dotada de linda, dulce y acontraltada voz, realzaban, más que la belleza, lo interesante y misterioso de su figura, la afabilidad y sencillez de su trato y su amor a la música, a los pájaros y a las flores.
Este retrato literario difiere del de Ricardo Carballo Calero (1910-1990), filólogo y escritor, quien se basa en la imagen de sus retratos conservados, concluyendo que hay un desfase entre esa Rosalía que vemos y la que imaginamos a través de sus poemas. Por cierto, según Carballo Calero hay una gran similitud entre el poema «Negra sombra» y otro de Aurelio Aguirre: «El murmullo de las olas», en el que Rosalía se pudo haber inspirado.

Giran en torno a la figura de Rosalía, cuya sonrisa esbozada nos parece tan enigmática como la de la Gioconda de Leonardo da Vinci, calificativos portadores de negatividad: triste, taciturna, melancólica, depresiva, pesimista, desolada… incluso loca. Nos hacen verla sumida en el dolor y la fatalidad, en la saudade ontológica. Sin embargo, hallamos en su obra momentos luminosos, de placer, de vitalidad, de ternura y de humor sutil.

En el aspecto psicológico, es posible que marcasen el carácter de Rosalía su nacimiento «sacrílego» y las presiones sociales, al señalarla con el dedo. Después, las prematuras muertes de dos de sus siete hijos. Y no descartamos que la peculiar personalidad de Manuel Murguía (bohemio, díscolo, irritable, polémico) la condicionase de algún modo; el mismo que, tras su desaparición, derramará lágrimas por ella, lamentará su mala fortuna, suspirará al recordar sus horas felices y certificará, con emoción, la bondad de su alma única y el amor a aquellos lugares que consideraba sagrados y a las gentes que los poblaban.

Su voluntario apartamiento de los ámbitos literarios y su relativo aislamiento, podría sugerirnos miedo al éxito o humildad extrema (se alejó de la gloria, de los aplausos: «Yo prefiero a ese brillo de un instante / la triste soledad donde batallo…»). Acaso le bastasen las solitarias lecturas y la intimidad creativa.

Las cartas de Rosalía que nos han llegado, dirigidas a su marido —la mayoría—, a José María Posada (1817-1886), poeta y periodista, a Ángel Baltar Varela (1827-1895), farmacéutico y alcalde de Padrón, y a Ubaldo A. Insúa (1856-1938), abogado, escritor y periodista, nos dan claves de su personalidad. En ellas advertimos una mujer afectuosa, generosa y agradecida, además de cuidadosa en la escritura de la correspondencia epistolar.

En su imaginación todo fluye, y en ella se adivina o se percibe el paso de las estaciones, el calor estival, las hojas de otoño, la escarcha invernal, el dulce y perfumado calor primaveral…

No importa que los sueños sean mentira,
ya que al cabo es verdad
que es venturoso el que soñando muere,
infeliz el que vive sin soñar.

Es fácil decir, nada cuesta especular. En cualquier caso, advertimos en Rosalía un espíritu romántico, sensible, ensoñador e independiente, en el que no falta el amor a la tierra, la preocupación social y la profundidad de pensamiento. Y con todas estas cualidades humanas, contemplamos una mujer buena.
____
*v. Augusto González Besada: Discursos (leídos ante la R. A. Española)

Anexo: Rosalía de Castro, por Vales Faílde. Madrid, 1906 [Javier Vales Faílde, 1872-1923] Primer libro publicado sobre la vida y la obra de Rosalía.

Tríptico rosaliano, Juan Durán
***
—Ahí va la loca soñando
con la eterna primavera de la vida y de los campos...
R. C., «Dicen que no hablan las plantas», En las orillas del Sar

Anexo: La poesía de Rosalía de Castro, por Marina Mayoral
[Temas poéticos trascendentes]
  • La naturaleza. Son numerosas las descripciones de paisajes o las referencias a la naturaleza en la obra de Rosalía, y son distintas las actitudes adoptadas ante ella. Unas veces proyecta sobre la naturaleza sus estados de ánimo, otras le sirve de contraste para acentuarlos. En ocasiones la naturaleza será algo ajeno y hostil al hombre, otras se produce una plena identificación.
  • La religiosidad. Uno de los aspectos más difíciles de enjuiciar en la obra poética de Rosalía es el del alcance, la hondura o la autenticidad de su sentido religioso de la vida. No faltan poemas (ni alusiones religiosas) a lo largo de toda su obra; podemos decir, incluso, que son poemas donde late un vivo sentimiento religioso. Y, sin embargo, el conjunto de su obra ofrece un desolado panorama sobre el hombre.
  • El tiempo. El tiempo en Rosalía es fugaz. Su experiencia se lo muestra como algo rapidísimo, que apenas permite apreciar el presente. En su rápida e irrevocable carrera, el tiempo se lleva la belleza. Y se lleva también la esperanza. La esperanza es cualidad temporal del espíritu humano, propia de la juventud y pasajera como ella.
  • El amor. A primera vista, el amor es una realidad poco importante en la obra de Rosalía. No estamos ante una gran poeta amorosa; en ningún momento sus poemas de amor están a la altura de sus mejores obras. Pero una lectura detenida descubre que el tema amoroso, bajo una u otra forma, es bastante frecuente. Tenemos la impresión, no de que haya tenido poca importancia en su vida, sino de que existe una especie de inhibición, de dificultad para tratar y, quizá, para vivir el amor.
  • La muerte. Los sufrimientos constantes que atormentaron a Rosalía fueron quebrantando su reciedumbre y fortaleza de alma. Cada vez más, anhela el descanso, el final de tanto dolor [o sufrimiento]. Y este descanso se presenta ante ella de dos formas distintas: como deseo de muerte y como deseo de insensibilidad.

sábado, 31 de diciembre de 2022

Fin de año y buenos deseos


El año 2022 finaliza y hoy es noche de celebración; no es fiesta para todos, por supuesto, pero como todos los años soñamos con una paloma blanca. Y este símbolo de paz lo agrandamos con la música y la poesía de un himno internacional. Nos referimos al Himno de las Naciones Unidas (Hymn to the United Nations), conocido como «Himno de la paz», con letra del poeta W. H. Auden y música de Pau Casals. Fue estrenado el 24 de octubre de 1971, por la Orquesta del Festival Casals dirigida por el propio Casals. Vale la pena escucharlo.

Let music for peace
Be the paradigm,
For peace means to change
At the right time,
As the World-Clock
Goes Tick and Tock.

Que la música por la paz
Sea el paradigma,
Porque la paz significa cambiar
En el momento adecuado,
Como el reloj mundial
Hace tic y tac.

Texto completo (en inglés) AQUÍ
Lectura por el poeta AQUÍ y AQUÍ

Himno de las Naciones Unidas (Himno de la paz), W. H. Auden - Pau Casals

Con el mensaje de este himno, en medio de tanta guerra,
y el agradecimiento a los lectores del blog en el final de 2022,
os enviamos nuestros deseos de paz y salud.

¡FELIZ NOCHEVIEJA!

¡FELIZ AÑO NUEVO 2023!

Nochevieja

El autor del blog

viernes, 30 de diciembre de 2022

Epitafio saludable

Epitafio de Billy Wilder
«Soy escritor, nadie es perfecto»

Un médico pensaba en un epitafio, como Stevenson hiciera su «Requiem». Y se le ocurrió lo que sigue, no estando seguro si era el más conveniente.


EPITAFIO SALUDABLE

Quiero que se me recuerde como aquél que no hizo exceso
diagnóstico o terapéutico. (No evocado por doctísimo.)
Como el que en justa medida aplicó la medicina
que ordena Sabiduría. (En la memoria humanísimo.)

[2015, abr.]

Marcha fúnebre, F. Chopin

miércoles, 28 de diciembre de 2022

Detalle melódico para un médico

Ordenando mis discos musicales, encontré una grabación personalizada, con dedicatoria incluida. Agradecido, me la había hecho el hijo de una pareja de pacientes míos; el hombre llevaba años trabajando en EEUU y regresara a Galicia, su tierra natal, para cuidar a sus ancianos padres. Una decisión encomiable, y un detalle médico-melódico que forma parte de mis hermosos recuerdos profesionales.

Teach Me Tonight – Dinah Washington

martes, 27 de diciembre de 2022

A una madre

Hoy cumple 87 años; casi nada. No sabía que escribirle, como tantas veces, porque las emociones superan casi siempre a las palabras y a uno le cuesta verbalizar los sentimientos. Pero me acordé que le había dedicado un poemilla cuando cumplió los 80, en 2015, que dormía olvidado en una hoja de papel. Así que lo rescato ahora; y para que no parezca extemporáneo (aunque para sus allegados ha de ser intemporal) hago ajustes en dos versos para ‘actualizarlo’.


A MAMÁ

En día tan señalado
se confunden en el alma
la alegría y la tristeza
sin saber qué es lo que pasa,
porque sin darnos ni cuenta
los años pasan y pasan.
De esposa a madre y a abuela...,
bisabuela, además, ¡vaya!;
pero sigues siendo joven,
sin negar que el tiempo daña.
Nos alegras cuando muestras
sonriente la mirada.

Como dice la canción, 
veinte años no son nada,
y veinte por cuatro ochenta
y siete más: nada, nada.
Y como reza aquel dicho,
hecho con hondas palabras,
te hará llorar quien te quiere.
¡Cuánto te queremos, mama!
Que te hemos hecho sufrir
es verdad como una casa,
aunque dentro nos doliera
ver en tus ojos las lágrimas.

Tantos años sin papá
te hieren en las entrañas;
entendemos el dolor
que también nos apuñala.
Su recuerdo inolvidable
—como el de otros que descansan—
llena la celebración.
Un año más… ¡Qué gozada!
Veintisiete de diciembre,
casi una inocentada.
Solo nos queda decir:
Hoy, mamá, ¡sonríe y canta!
____
Como complemento melódico para su cumpleaños, traigo una canción que siempre le ha gustado a mi madre, y que ella misma solía cantar.

‘‘Yo te diré’’, del film Los últimos de Filipinas

sábado, 24 de diciembre de 2022

Música navideña


Buscando música de la Navidad, descubro un artículo en el que refieren las «10 obras más famosas de la música clásica con temática navideña» [título y autoría]:
  • El cascanueces, P. I. Tchaikovski
  • La noche de Navidad, Rimsky-Korsakov
  • Ceremony of Carols, Benjamin Britten
  • Oratorio de Navidad, J. S. Bach.
  • Sinfonía de Navidad, Michel Corrette
  • El Mesías, G. F. Haendel
  • Concierto de Navidad, Arcangelo Corelli.
  • Messe de Minuit pour Noel, Marc-Antoine Charpentier
  • Historias de Navidad, Heinrich Schütz
  • El canto de Sibila, Anónimo
En el enlace pueden acceder a estas composiciones navideñas. Y aquí traemos una pequeña selección del Oratorio de Navidad de Johan Sebastian Bach.

[Orquesta y Coro de la Sinfónica de Galicia, Tom, Koopman]
***
Bo Nadal
Feliz Navidad
Merry Christmas
Joyeux Noël
Froehliche Weihnachten
Buon Natale
Boas Festas


lunes, 19 de diciembre de 2022

En contra de la violencia


En actitud antiviolenta, la que debe adoptar –en general– cualquier individuo que desee vivir en sociedad y en paz, quise expresar mi sentir de forma poética, sin pretender herir sensibilidades. Y así se gestó este poema monorrimo.


ANTIVIOLENCIA 

Defendiendo la vida 
—tuya, de otros o mía—,
reniego de violencias homicidas;
y sin fijar categorías,
por afán de justicia,
suceda fuera o dentro de familias.
Cualquiera que me digas
que sea la infligida,
ya individual o colectiva:
¡NO a única violencia destructiva!
Ni filicida Agamenón ni Orestes parricida.
Ni Clitemnestra airada ni Electra vengativa.
Lloremos por las Ifigenias muertas, inocentes hijas,
y por los hijos de Medeas trastornadas, víctimas
de tanta insensatez y tanta inquina.

[2021, 12 jun.]

Gymnopédie n.º 2, Erik Satie

domingo, 18 de diciembre de 2022

Caja de música


Caja de música. Instrumento musical mecánico que evolucionó
a partir de los carillons à musique del siglo XVIII.

Leí en algún sitio, hace mucho tiempo, que Tchaikovsky se había prendido de niño a la música al escuchar una melodía de Mozart –creo que un aria de Don Giovanni– en una cajita de música que le habían regalado. Y el compositor ruso confesaba que su amor por Mozart crecía cuanto más envejecía; no en vano su Suite n.º 4 lleva el título de «mozartiana». Decía también que se postraba ante el gran Beethoven, pero que no lo amaba; su admiración intelectual no iba pareja con su sentir emocional. 

He buscado la confirmación de mi recuerdo lector y no lo he conseguido. Pero sí he hallado una caja de música con una melodía tchaikovskiana.

***
Enlaces relacionados
Colección de instrumentos mecánicos –Fundación Joaquín Díaz
[Entre ellos la caja de música]

jueves, 15 de diciembre de 2022

Guardias médicas y salud laboral


Guardia médica. Servicio de atención médica fuera del horario ordinario.

Las guardias médicas pueden entrañar riesgos laborales.

Las guardias médicas prolongadas, de 24 horas seguidas o más, y muy continuadas, conllevan factores de riesgo laboral (carga de trabajo, turnos, ritmo de trabajo...). De ello se ha venido alertando, y más considerando el aumento de la demanda urgente en los últimos tiempos. Nos referimos tanto a las guardias médicas hospitalarias como a las extrahospitalarias. Trabajar noche y día, sin apenas descanso, no es bueno para ningún profesional, y menos para quienes tienen el cometido de cuidar de la salud de otras personas. Si antes era posible dormir durante un tramo nocturno, ahora es infrecuente conseguir un descanso mínimamente reparador, de modo que la salud del galeno también se ve perjudicada. Es más, en una guardia médica, aunque duermas, no descansas; de ahí el sacrificio que supone. Por ello se insta a los responsables de las administraciones sanitarias a que recorten las horas de guardia de los profesionales de la salud.

Guardias médicas de 24 horas
Un sistema peligroso para el paciente y para el profesional.
***
La presión asistencial en el sector sanitario ha ido aumentando progresivamente a través de los años, incluida la demanda urgente (¿causas?: mayor oferta, más patologías –inc. mentales–, temor poblacional creciente...). En carga de trabajo, nada tienen que ver las guardias médicas de ahora con las de antaño, siendo causa frecuente de desgaste personal, físico y mental.

Enlaces relacionados
Las guardias médicas de 24 horas, o más, incrementan el riesgo de que los médicos cometan graves errores médicos debido a la fatiga y la falta de sueño. Sin embargo, el sistema sanitario español mira para otro lado sobre esta realidad debido a las indeseadas medidas que tendrían que producirse para acortar las guardias.
Las guardias médicas entrañan riesgos que pueden ser fatales, principalmente tres: patología cardiovascular (infarto de miocardio, ictus), [accidentes –incluidos los de tráfico–], patología psiquiátrica (depresión y bounout que pueden llevar al suicidio).
Con ingresos de guardias aumentan las cantidades brutas, pero también las retenciones, de modo que pueden disminuir las cantidades netas. En definitiva, para el médico no son rentables ni saludables.


Antes la guardia significaba estar a la expectativa,
ahora equivale a sufrir una paliza.

SOBRE LAS GUARDIAS MÉDICAS
El médico que realiza una guardia médica, que presta asistencia fuera del horario laboral ordinario, se denomina médico de guardia. La guardias médicas pueden realizarse como atención a urgencias/emergencias médicas, hospitalarias o extrahospitalarias, o como atención continuada a los enfermos en algún servicio hospitalario. Cuando un médico hace por primera vez una guardia siente una preocupación especial, pues por falta de experiencia se siente inseguro. Si tiene que atender urgencias, quizás las mayores preocupaciones sean: a qué problemas tendrá que enfrentarse, si contará con alguien que le asesore, si podrá descansar algo...

Qué y cómo son las guardias –doctutor.es [enlace post.]

lunes, 12 de diciembre de 2022

¿Merece la pena elegir medicina?


—Si volviera a empezar, yo elegiría igualmente medicina.
—Si pudiese volver al pasado, yo no escogería medicina.

¿Merece la pena elegir medicina? Nos lo preguntábamos como reflexión anexa a la entrada «La incierta medicina: una reflexión gradual».

Uno puede preguntarse si compensa estudiar medicina y entregarse a una profesión sacrificada. La carrera es larga y, además de tiempo, exige dinero y esfuerzo. Y el ejercicio supone gran responsabilidad, entraña riesgo y requiere entrega, acaso incluyendo noches, fines de semana y días festivos. Trabajar como médico en esas horas, que para la mayoría de la población son tiempo libre o descanso, no es lo mismo que hacerlo en una determinada actividad artística. No obstante, la medicina también tiene su parte buena: es una profesión apasionante que reporta grandes satisfacciones; el compromiso con las personas y las poblaciones reporta el agradecimiento de quienes reciben cuidados o ven mejorada su salud. En definitiva, hay que sopesar las ventajas y desventajas de estudiar medicina (por un lado: satisfacción, prestigio, sueldo...; por otro: exigencia, guardias, formación continua...), que no son absolutas, dependen de cada circunstancia. La vocación puede ser determinante, por encima de intereses prácticos. Pero, hoy más que nunca, cabe la pregunta: ¿Estudiar medicina es rentable? Dirá alguno que, como en todo, depende. Que cada cual responda, atendiendo a la realidad y a su conciencia. O siga con su sueño...

A Dream within a Dream - Alan Parsons Project
***
Connotaciones de la Medicina 
Tiene la Medicina, unas connotaciones que no lleva ninguna otra actividad humana, y que la hace, de algún modo, singular: 1-Que es y será siempre, una ciencia inexacta: 2- Que se desenvuelve en extremos de máxima responsabilidad. —Juan F. Jiménez Borreguero, Las tres lacras de la Medicina.

Elección de especialidad médica 
Y si uno tiene claro que quieres ser médico, sirvan de guía el vídeo «10 claves para elegir bien especialidad médica» y este algoritmo humorístico.

viernes, 9 de diciembre de 2022

Alalá das Mariñas


Nuestra música es capitalmente de canto, desde Martín Codax...
Xoán Vicente Viqueira

El alalá es el canto más representativo de Galicia, una canción tradicional que de manera singular es un reflejo del alma gallega. Un canto popular cuyo origen no es profano, según los investigadores, sino sacro: los cantos gregorianos. Entre esos investigadores podemos citar dos figuras relevantes: Carlos Sampedro Folgar (1846-1937), abogado, historiador y etnomusicólogo, compilador del Cancionero Musical de Galicia, el más importante de música gallega; y Santiago Tafall Abad (1858-1930), canónigo, organista, maestro de capilla y musicólogo. 

[Se dice que es originario del noroeste de la provincia de La Coruña, y Humboldt considera la aliteración alalá como reliquia de una lengua primitiva.]

El texto del alalá está compuesto por coplas octosilábicas dispuestas en estrofas de tres o cuatro versos, con rima asonante, y al final de cada estrofa lleva un estribillo silábico constituido por la repetición cantada da sílaba ‘la’ (de ahí el nombre del canto): ‘ai-lalala, ai-lalala’. En principio se cantaba a capela y con el tiempo se le añadió acompañamiento instrumental.

El compositor Rogelio Groba (1930), en su labor investigadora hizo un estudio de los alalás: Análisis de 252 alalás. Groba define el alalá como una melodía de tiempo lento y de ritmo con función prosódica, sugerida por el acento del texto. Examina las diferentes variantes y extrae conclusiones: es siempre vocal (sin acompañamiento), de forma homófona, de estructura breve, no termina secamente (forma conclusiva muy alargada y sobre la dominante o la tónica), de ritmo libre pero factible de ser metrificado, de tempo entre moderato y adagio, con texto poético predominantemente amoroso y de carácter dulce.

Uno de los grandes compiladores de alalás fue Perfecto Feijoo (1858-1935), farmacéutico y músico (tocaba la gaita), fundador del primer coro gallego: «Aires da terra». Faustino Santalices (1877-1960), folclorista y etnomusicólogo, recopilador de cantos populares gallegos, incluidos alalás. Santalices los interpretaba, acompañándose de la zanfona, y dejó grabados algunos. Y entre ellos uno por el que siento especial debilidad: el emotivo «Alalá das Mariñas».

Teño unha casiña branca
na Mariña entre loureiros,
teño paz e teño amor
e estou vivindo no ceo.

Ailalala, ailalala...

E adiós á miña casiña,
portelo do meu quinteiro,
auga da miña fontiña,
sombra do meu laranxeiro.

Ailalala, ailalala...

[Trad. castellano AQUÍ]

Nota.- As Mariñas: área geográfica de A Coruña, integrada por los municipios de Abegondo, Arteixo, Cambre, Culleredo, Bergondo, Sada, Betanzos, Carral y Oleiros.

Licencia poética
Siempre eché de menos una estrofa intermedia, y hace tiempo se me ocurrió ésta:

Nela naceron meus fillos
e nela meus pais morreron,
nela eu quero vivire
e nela acabar eu quero.

[En ella nacieron mis hijos 
en ella mis padres murieron, 
en ella yo quiero vivir
y en ella acabar yo quiero.]
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